Escribe
El dómine Cebra*
Algunos conocidos no paran de
preguntarse por qué se vota tanto al Partido Popular. Un servidor, cansado de tanta cantinela, les
exhorta a cambiar de interrogante. Esto es, ¿por qué se vota tan poco a los
nuestros? Esta es, según parece, una pregunta inquietante que, por lo visto, no
sienta bien. Y, sin embargo, tal vez ahí esté la madre del cordero.
«Si no cabe ir de pié / iremos
de cabeza», decía un coro, aparentemente jocoso, en el Fausto
(de Goethe). Pues bien, no preguntándonos por qué nos pasa lo que nos pasa nos
hace ir de cabeza. Iremos de cabeza si confundimos la fe con las convicciones.
Porque es la fe la que impide que nos interroguemos a calzón quitado acerca de
nosotros mismos. La fe no admite preguntas. Así que tirar la fe por la ventana
es, a mi juicio, un primer paso para robustecer las convicciones y dar paso a
las preguntas benefactoramente incordiantes. O sea, preguntas de regadío y no
de secano.
Una sugerencia: hay que hacerse
preguntas, incuso las que promuevan respuestas por encima de nuestras
posibilidades. Es lo que hacemos los encofradores cuando las cosas no nos salen
como habíamos pensado.
· El dómine Cebra es encofrador.
Desde Dehesas Viejas (Montes Orientales).
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