(Arropando a Salva López, todavía en vida)
Pablo Iglesias se pregunta
por qué las capas populares catalanas y de toda España van a sufrir las
consecuencias de la negativa de los independentistas a aprobar el proyecto de
Presupuestos Generales del Estado. Es una elegante interrogación que, en el
fondo, censura las posiciones de Esquerra Republicana de Catalunya y del PDeCat. Pablo
Iglesias golpea con guante blanco, sabedor de que la vida política es larga y
no conviene romper amarras. Nosotros no tenemos esos inconvenientes.
Nosotros somos menos cuidadosos. De ahí que sostengamos que, en el fondo,
existe un pacto implícito entre las derechas carpetovetónicas y el
independentismo. Definimos implícito
como lo que está incluido en una cosa, sin que esta lo diga o lo especifique. En
todo caso, somos del parecer que algo une explícitamente --aquello que expresa
una cosa con claridad y determinación--
a unos y otros. A saber: que caiga el gobierno, el importante incremento
del salario mínimo y las moderadas medidas de welfare.
Las derechas carpetovetónicas arremeten
contra Pedro Sánchez porque van a la búsqueda del tiempo perdido; el
independentismo entiende que el conflicto que tiene con el Estado le es más
beneficioso si las derechas están en el gobierno. Las derechas españolas son la
garantía de que el conflicto se encrespará. Este es el carácter del pacto
explícito entre los hunos y los hotros.
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