viernes, 14 de agosto de 2020

Cataluña: cordones sanitarios y cinturones de castidad

 

A estas alturas podemos dar por descartada la convocatoria de elecciones catalanas para el mes de Octubre. En cierto sentido es un alivio porque la rentrée será caótica al por mayor: empresas que continúan cayendo y la pandemia que sigue rebrotando cada dos por tres. Un amigo me alerta: «hemos pasado del ´estado de alarma´  al ´estado de sálvese quien pueda sin transición´». Duro y realista diagnóstico. En todo caso, lo grave del gobierno Torra –más allá de sus bravatas y chicoleos paroxísticos— es que ha arruinado, con la participación de ERC, la relación entre gestión e independentismo, que siempre habían presumido como modélica. Supremacismo en la gestión. Independentismo naturaliter buena y eficaz gestión, un dicho que ha quedado a la altura del betún. Primera consideración: en un octubre electoral se hubiera montado un desorden descomunal. 

1.---  La convocatoria de elecciones corresponde formalmente a Quim Torra. Porque realmente depende de los apaños que concreten las diversas facciones del independentismo, y no sólo –llamamos la atención--  de Waterloo, que siendo el principal sujeto en liza no es el único. Hasta ahora todo da a entender que es posible que se agote la legislatura, a menos que salte una llamativa liebre que lo cambie. Todo es posible, no sólo en Granada –como decía aquella película--  sino también en Cataluña. 

A favor del agotamiento de la legislatura está el hecho de que a Waterloo le cuesta hacer despegar su nueva reencarnación convergente, Junts: todavía no han llegado a los 4.000 inscritos. Que no tienen candidato con cara y ojos; es más, las distintas capellanías del complejo político—movimientista de Waterloo están en el banquillo, impacientes por saltar al cartel electoral. Ahí están, entre otros, los auto postulantes más famosetes: Elsa Artadi y Joan Canadell, dos personajes bien relacionados con el mundo del parné de Cataluña. Dos figuras excesivamente volcánicas que no acaban de encajar en el bonapartismo de Puigdemont. Pero, además, tienen el inconveniente de no acomodarse, a fuer de neoliberales convictos y confesos, en la libreta de centro-izquierda que dice tener Junts. En esa línea programática  no rima el independentismo cuarialesco; se necesita recurrir demagógicamente al independentismo de juglaría. 

Sea como fuere, la convocatoria de elecciones, antes de su finalización, podría ser otro elemento de desencuentro, no ya solo con ERC (que vive sin vivir en ella), sino también los monasterios de Waterloo y Torra. Con repercusiones, además, en el interior de la Assemblea Nacional Catalana en cuya dirección anidan los dos bandos. 

2.---  A todo esto la oposición está ´de oyente´. Formalmente la mayor responsabilidad recae en Ciudadanos, primera fuerza política parlamentaria en Cataluña, que a lo largo de la legislatura ha ido desbaratando su representación. Ahora bien, políticamente la responsabilidad recae en el PSC, que ha hecho una oposición como si estuviera en tiempos normales. Podría ser en todo caso que esa actitud ´notarial´ del PSC, sin embargo, le diera buenos resultados en las próximas elecciones catalanas. Siempre y cuando no aparezca un imprevisto incordiante. 

No son pocos los que sufren de ansiedad anticipatoria. Es decir,  el temor o anticipación específico a algo, una situación o momento, que se teme que no va a salir bien, de que las cosas no van a funcionar; es un temor, a veces exagerado con expectativas negativas en relación a aspectos concretos, o respecto a la vida en general. Es la «ansiedad anticipatoria» de que, sean cuales sean los resultados de las elecciones catalanas, el independentismo seguirá teniendo el bastón de mando. La imposibilidad genética de la oposición para llegar a acuerdos para gobernar en Cataluña es la madre del cordero. En otras palabras, cuando las dificultades obvias se convierten en imposibilidad genética la política se convierte en su contrario. Que sería la consecuencia de convertir los cordones sanitarios en cinturones de castidad. Eso lo tuvo siempre claro Palmiro Togliatti, que pactó con el mariscal Badoglio liquidar a Mussolini. Menudo era Ercoli. 

Post scriptum.---  Posiblemente fue Ercoli quien inspiró a don Venancio Sacristán, metalúrgico y filósofo de Chinchón, el apotegma «Lo primero es antes».

 

 


jueves, 13 de agosto de 2020

Ministra Montero: las cuatro reglas de la negociación

 Leo, oigo y veo por los distintos medios de comunicación que la ministra Montero quiere negociar el acuerdo alcanzado con la Federación de Municipios con las fuerzas políticas, dado el rechazo que ha provocado tal convenio. De acuerdo. Ahora, no obstante, tendrá las cosas más difíciles. 

Primera consideración: la negociación es un instrumento que se necesita cuando la relación de fuerzas no te autoriza a ir por lo derecho. Así es desde los tiempos en que a la humanidad le salieron los pelos en la barbilla. Segunda consideración: es preferible que tú escojas el terreno del trato antes de que tu posible contraparte lo haga porque se te hayan pegado las sábanas. Tercera consideración: si te has distraído al principio y felizmente corriges después, da por hecho que tu contraparte te sacará más de lo que antes estabas dispuesto a admitir. Cuarta consideración: toda dilación de llegar a acuerdos es perder el tiempo y una pérdida gratuita de coste de oportunidad. Son las cuatro primeras reglas de la negociación que se estudian en primero de Marcelino Camacho. Y son tan antiguas como la foto que se exhibe más arriba. 

Esas reglas no las tuvo en cuenta la ministra Montoro cuando abrió negociaciones con la Federación de Municipios. Quiero decir que se olvidó de quienes lo harían posible en el Parlamento. Cierto, la Federación es en ese caso, un legislador implícito, pero los partidos lo son per se. Y no se negoció con ellos. Resultado: rechazo al convenio por diversos motivos. Unos, porque siguen la técnica de Bilardo («al enemigo ni agua»);  otros, debido a que no contempla la república catalana; y los hay que lo rechazan porque hay que marcar paquete. Y todos ellos chicoleando  de cara a los próximos presupuestos de las cuentas públicas. Así son los los vándalos, suevos y alanos. Todos ellos callan curiosamente que el convenio tiene carácter voluntario. Y también todos ellos obvian que la alternativa a ese apaño es mantener el ´corralito´ que hizo aprobar don Cristóbal Montoro. 

Hace bien la ministra negociando ahora. Pero conviene recordarle al gobierno que debe ser consecuente con los humores de doña Correlación de Fuerzas. Esta es una dama versátil, a la que posiblemente se refirió Luis de Góngora cuando fijó «Puerta de Elvira en Granada y en Sevilla doña Elvira». Ahora, si se llega a un acuerdo, el precio a pagar no será Elvira, sino doña Elvira. Ministra, vaya a la vieja academia particular de Camacho, Sartorius y Aristu. Precios módicos. 

Post scriptum.---  ¿Qué trabajo le habría costado a Miquel Iceta salir con los alcaldes del PSC a defender el pacto con la Federación de Municipios con esta leyenda en el atril: «Lo primero es antes»

miércoles, 12 de agosto de 2020

El laberinto catalán: novedades


 

El embrollo catalán tiene proporciones caballunas. Se trata de un galimatías de varias dimensiones: las que se desprenden de las diversas mutaciones de lo que Enric Juliana llama el gen convergente; los subsistemas que existen en cada mutación y los enfrentamientos definitivamente cronificados entre las formaciones políticas independentistas. Tan descomunal berenjenal es consecuencia del fracaso del procés y tal confusión tiene el inconveniente añadido de enturbiar, todavía más, la posibilidad de encontrar un apaño con ´Madrid´. Desde el corazón de esas tinieblas es harto difícil alcanzar un arreglo. 

Estos días se ha rizado un confusionismo de naturaleza churrigueresca. Ha reaparecido el distanciamiento entre el hombre de Waterloo y el presidente Quim Torra. Con un matiz: los visillos de los despachos no han podido ocultar el contraste no irrelevante entre ambos. Torra es partidario de no agotar la legislatura catalana, quiere inmolarse; el complejo político—movimientista de Waterloo desea retrasarlas lo máximo posible. Torra tiene, en ese terreno, la complicidad de un sector, tal vez el mayoritario, de la Assemblea Nacional Catalana. Waterloo no tiene prisa: quiere que ERC incremente su afonía, pero –tal vez lo más importante--  no quiere pisar el acelerador porque de momento no le están saliendo las cuentas de la lechera con el PDECat.   

El hasta ahora grupo correoso Puigdemont – Torra va perdiendo argamasa. Guerra de movimientos entre ambos. Waterloo recurre a Elsa Artadi –prometedora exponente neoliberal, casada con Heribert Pedrol, ex inspector de Hacienda y gestor fiscal de algunas de las grandes fortunas de Cataluña--  para comunicar a la feligresía que es conveniente agotar la legislatura. La indignación de Torra, que se siente zarandeado en sus competencias como presidente, no la pueden ocultar las mamparas y cortinajes de las covachuelas del Palau de la Generalitat. Percibe que Waterloo, de un lado, le ajusta las cuentas porque no se ha afiliado a la última mutación del gen convergente, Junts; y, de otro lado, se le impide inmolarse como mártir de la patria catalana. 

La reacción de Torra es, también, la expresión de su infantil irascibilidad. La barraquera infantil le lleva, por otra parte, a filtrar un engaño a un diario barcelonés, como reacción contra Waterloo, que convocará las elecciones en Octubre.  Toscos juegos de florete. Las grietas en lo que hasta ahora era Puigdemont – Torra puede que se arreglen, pero cuando un plato se rompe y, posteriormente, se le ponen lañas la señal del zurcido siempre estará presente.   

Lo que sí parece claro es que ninguna de estas familias y subfamilias, sistemas y subsistemas –curialescos y goliardescos, mester de clerecía y mester de juglaría--  no ha captado todavía el mensaje de don Venancio Sacristán: «Lo primero es antes».

 

´Madrit´ nos roba: gobierno ladrón

 

Un tal Sánchez Da, ricachón latifundista de muchos pelendengues, en tiempos de la República acostumbraba a decir que él era partidario de la reforma agraria. Requerido a justificarlo decía: «Pos claro, entre lo que tengo y lo que me corresponde…» Esta es –cinismo aparte--  una primera consideración a todos los que conjugan aquello  de qué hay de lo mío. Son enseñanzas de casino. 

1.---  El acuerdo entre el Gobierno y la Federación de Española Municipios y Provincias sobre la gestión del remanente de inactivos en tiempos de penuria, de carácter voluntario, está provocando un quilombo que mezcla churras con merinas: desde el mester de clerecía del Partido Popular hasta el de juglaría de la CUP. Podemos también ha mostrado su desacuerdo, Ada Colau ha abandonado su congénita ambigüedad y lo rechaza, Waterloo y Junqueras sacan del archivo la leyenda de «España nos roba». Llama la atención que doña Ángeles Muñoz, alcaldesa de Marbella por el PP, el municipio más paupérrimo de España, archivo de mocos y almacén de legañas, haya reaccionado virulentamente contra el acuerdo, que es voluntario. O la superlativa sinvergonzonería de Xavier García Albiol, primer munícipe de Badalona, cuyo ayuntamiento tiene superávit, reclamando ahora la derogación de la norma que le impide gastar el sobrante. 

Ninguna de aquellas organizaciones ha caído en la cuenta de que fue Cristóbal Montoro, el padre de la criatura de lo que los amnésicos de Casado casaseno llaman el ´corralito´. Ahora, las prolongaciones de Montoro, don Cristóbal, anuncian que recurrirán el acuerdo para que la Brigada Aranzadi dilucide; una brigada que tiene más puñetas que togas.   

2.---  Estoy dispuesto a entender la amnesia voluntaria de los de Casado, el atolondramiento de Waterloo y su competencia,  pero soy incapaz de comprender las razones de Unidas Podemos y, menos todavía, mis pocas luces casi octogenarias se asombran del entusiasmo que ponen en disentir de un gobierno del que forman parte. Más todavía, no me entra en la cabeza que Unidas Podemos haga esas pirotecnias cuando las derechas se orientan a cortarle la cabellera. Las derechas sin descontar togas y puñetas.  

Un avisado Lluis Rabell, desde su blog de culto, refiere: «No hay que creer, sin embargo,  que Unidas Podemos pretenda dejar el gobierno. Las consecuencias serían catastróficas para las izquierdas. Aunque hay que andarse con  cuidado con las sobreactuaciones, porque a veces uno puede pasarse de frenada» (1).  O sea, refiero yo, ojo con imitar a Jack Nicholson, el as de la sobreactuación.  Eso decía al menos el inolvidable Carles Navales, que fue muchas cosas en su vida, también concejal. Sus amigos nos acordamos de él de vez en cuando.

 

Post scriptum.---  Lo de siempre: «Lo primero es antes».  

1)           https://lluisrabell.com/2020/08/08/centinelas-en-varennes/?fbclid=IwAR1Ry9RLetaq_kn4eRKxJjpHl_fsoJmJuBjwpXVXL9wwBbhGRogkNTMlOSA

 


martes, 11 de agosto de 2020

Casado y Torra: dos iguales para hoy

 

Pablo Casado y Quim Torra, dos ejemplares de la zoología del cuñadismo político, siguen sin respiro haciendo de las suyas. Es el incordio militante de dos personajillos del retablo de maese Pedro que golpea a centenares de miles de ciudadanos. Que sepan que un servidor les está relativamente agradecido a ambos porque tanta martingala me distrae de la severidad de mi próstata. Lo que no quita que me solidarice con todos los agraviados por las intencionadas extravagancias de esta pareja tan insólita. 

Casado casaseno ha tenido una ocurrencia: elevar al Tribunal de lo Contencioso—Administrativo su temor a que su partido «sea ilegalizado». Torra, no queriendo ser menos que el Aznar chico, arremete contra los letrados del Parlament de Catalunya: por desobediencia a él, la desobediencia personificada. Ni en la vieja Bodega Bohemia de Barcelona se vería algo tan esperpéntico, ni en los antiguos caricatos se hubieran ideado unos chascarrillos de esta grotesquez. 

Los estudiantes de segundo de Ciencias Políticas podrían pensar que ambos personajes son la expresión de hasta qué punto ha llegado la ignorancia a la vida política. Y los post graduados, con más fundamento, podrían decir que Casado y Torra están prácticamente como cabras. Puede ser lo primero; tal vez es lo segundo. Pero, cerca de mis ochenta años, un servidor –sin descartar la una o la otra, ni ambas simultáneamente--  entiende que las auténticas intenciones son las de encabronar, todavía más, el patio de vecindones de carne y hueso y, de paso, excitar la hibris de las llamadas redes sociales que todavía no se han repuesto de la caballerosidad de las relaciones entre Guardiola y Zidane. Con una imagen amable que desafía las históricas relaciones entre los romanos y los cartagineses. La única pega de dicha foto es que a ambos les faltaba –llaménme puntilloso-- la preceptiva mascarilla. 

Primera derivada en apretada síntesis: Casado y Torra actúan a sabiendas y queriendas. Sus martingalas a destajo expresan, eso sí, la decadencia de una concreta actividad política. Y, arriesgándome un tantico, diré que es consubstancial al que no es capaz de remontar el vuelo. O sea, la señal del fracasado.  Segunda derivada: el nacionalismo –sea el de cazalla o  el de ratafía, ambas a granel--  comparte técnicas, que es cosa sabida desde los tiempos de María Castaña.   

Post scriptum.--- Un grupo no pequeño de energúmenos que se dicen  ´de izquierdas´  arremeten contra Pepe Sacristán porque ha dicho algo que les avergüenza. El actor es hijo del señor Venancio, metalúrgico y filósofo, que afirmó: «Lo primero es antes». Dichosa la rama que al tronco sale.


lunes, 10 de agosto de 2020

Cataluña, bazar de anomalías

 

La curvatura del espacio—tiempo de la política catalana ha dejado dicho en las últimas cuarenta y ocho horas algunas cosas que muy someramente comentaremos a continuación. Daremos opinión provisional con la idea de animar algunas conversaciones en las terrazas de los bares que, rogamos enérgicamente, deben tener lugar bajo la cautela y defensa de la mascarilla. 

1.--- El bueno de Joan Tardá ha publicado hoy un artículo –observen que no digo ´interesante´--  en El Periódico (1). La preocupación del político, aparentemente retirado de la primera fila, es su ´dignidad personal´. Que es un asunto que afecta, naturalmente, al antiguo dirigente republicano pero que, dicho fríamente, ni quita ni pone significación a las relaciones de fuerza. Perdonen mi severidad, pero a un servidor le parece que es un escrito lánguido. Ahora bien, soy del parecer que expresa la situación en que se encuentra su partido, ERC, de desorientación angustiosa ante, de un lado, las tarascadas que le vienen de Waterloo y, de otro lado, la irrelevancia en la que ellos mismos se han metido: ya ni pinchan ni cortan en Madrid. ERC es, ahora mismo, un partido que está inquieto ante la relativa inminencia de unas elecciones autonómicas y ver que se va rezagando. 

En todo caso me imagino a Tardá muy sorprendido por la deriva de su partido, que él siempre quiso evitar: ser acorralado por Waterloo. La escuela pactista del Baix Llobregat, en el caso  de los de Junqueras, ha sido laminada por la brigada Brancaleone de Puigdemont.  Para quienes opinen que estoy dando un tratamiento cruel a ERC, digamos caritativamente que ese partido se ha quedado afónico. 

2.— Dicen los medios, hoy, que Quim Torra  no cogerá el carnet de Junts, la enésima versión post post post convergente, ya presidida por Carles Puigdemont. No parece que sea algo corriente, aunque tampoco hay que extrañarse dado el gran bazar de anomalías que existe en Cataluña. Tampoco, según dicen, Artur Mas tiene intención a afiliarse: la acumulación de excentricidades no parece acorde al paladar del que fuera delfín del patriarca Pujol.  Él se tiene por un hombre de orden, sea esto lo que quiera que sea. Tal vez la explicación de que no milite en el sinedrio de Waterloo la ofrezca su otrora mano derecha, Josep Martí Blanch, en  su artículo de hoy  Punk en el Parlament (2). 

Ahora bien, no parece que haya explicación en que un extravagante  Torra rehúya formar parte de una familia no menos excéntrica como Junts. Comoquiera que una buena parte de la dirección del nuevo partido la conforman viejos galápagos convergentes, tal vez Torra no quiera formar parte de ese artefacto. Los sapos que se tragó Torra en tiempos antiguos –aquellos pactos con el Partido Popular de Aznar y otros enjuagues y lavativas— pasan ahora una modesta, aunque llamativa factura. Torra, en el fondo, no hace política; lo suyo es la bronca permanente y que salga el Sol por Llavaneras. 

En todo caso hay un dato de gran interés: desde que se anunció, hace un par de meses, la apertura de la fundación de Junts tan sólo 3791 personas se han afiliado. No parece que esa estrella brille demasiado. Hablando en plata: todavía el partido de Waterloo es cuantitativamente un grupúsculo. Todavía. 

Post scriptum.---  La foto de arriba no tiene nada que ver con el texto. Simplemente es la evocación de un recuerdo de hace cincuenta años. Penal de Soria, verano de 1970. En aquella época ya intuíamos que «lo primero es antes».

1)           https://www.elperiodico.com/es/opinion/20200809/el-dialogo-y-la-dignidad-por-joan-tarda-8068320

2)           https://www.elperiodico.com/es/opinion/20200809/eyaculacion-precoz-parlamentaria-parlament-monarquia-juan-carlos-8069862

 

domingo, 9 de agosto de 2020

Joan Coscubiela y la Guardia civil


 

Siempre habrá millares de personas dispuestas a hacer el ridículo por Cataluña. La nación catalana, según tales elementos, así parece exigirlo. Lo que está muy por debajo de la altisonancia jupiterina de ciertos sectores carpetovetónicos que claman por dar la vida por la patria. Son secuelas del viejo Calderón de la Barca: «al rey la hacienda y la vida / se ha de dar …»  En todo caso me parece menos comprometido hacer el ridículo por la patria que darlo todo por ella. Así pues, Cataluña exige la grotesquez para su mayor gloria. Lo que viene a cuento por la lapidación tuitera que una caterva de ´patriotas catalanes´ le está asestando a Joan Coscubiela. 

Los datos: en pleno camino de Santiago Coscubiela pierde la cartera. La encuentra la Benemérita, que ya no es la «guardia civil caminera» de los tiempos de García Lorca,  y como es su obligación la devuelve, una vez localizado, al dueño. Quien, como hubiera hecho toda persona educada, publica un tuiter explicando lo sucedido y agradece al Cuerpo el detalle. Ni más ni menos que hubiera hecho un ciudadano del imperio austrohúngaro, un esquimal de por allá arriba o un montañés de los Apalaches. También una señora con  sentido común de Besalú. 

Sin embargo, el gesto de Coscubiela se ha considerado por nuestros almogávares de bareto como una traición a Cataluña. Una reacción que es realmente, como diría para otros asuntos Luis García Montero, «el cascabeleo de una farsa»,  también a propósito del ridículo. 

No nos resistimos a dar cuenta del contenido literal de algunos tuits: desde un atrevido que le espeta «Eres repugnante» u otro que, educadamente, cívicamente, democráticamente, le dice «¿Ya les has chupado la polla?», este último posiblemente celebrado por parte de algunos pobladores de Waterloo. Así hablan quienes se consideran las fuerzas vivas, la élite que va a construir ese tránsito hacia la república catalana. En todo caso, estamos ante una elegante retórica autoexigida para subir en el escalafón de las diversas hermandades del independentismo. Quien no tuitea de esa manera no llega a la dirección de Waterloo. Este es el mensaje cultural del independentismo hacia la esfera pública catalana: un eructo de taberna. Con Waterloo en la cúspide: a tal señor, tal honor. 

Lo dicho: esta es la declaración de intenciones de la vanguardia del independentismo, aunque nos falta por saber si son del sector curialesco o del goliardesco. 

Post scriptum.---  Aventuro la siguiente hipótesis Joan Coscubiela y Lluis Rabell están de acuerdo con la máxima del metalúrgico—filósofo Venancio Sacristán: «Lo primero es antes».

 

Referencia: https://www.elcatalan.es/linchamiento-secesionista-a-joan-coscubiela-por-un-mensaje-de-agradecimiento-a-la-guardia-civil

 

sábado, 8 de agosto de 2020

«Con tan grande polvareda perdimos a don Beltrán». Ojo con abrir cierto melón.

 


«Mientras que todos sabemos que la apertura de un proceso constituyente en estos momentos sobre la forma de estado no es factible en razón de la correlación de fuerzas – ni posiblemente deseable en cuanto a la nueva conformación de los derechos ciudadanos que se pudiera obtener en esta fase histórica respecto del marco institucional recogido en la Constitución de 1978 – y que la actuación de estos gobiernos autonómicos que nos afligen no puede ser por el momento impugnada, alejada la política de su función clásica de transformación de la realidad, perdidos en la sustancial inmovilidad de los períodos electorales que tienden a conservar y a aceptar la visión deformada de lo que sucede, la noticia del preacuerdo que cierra el conflicto en Nissan permite comprender que el curso de las cosas puede ser modificado, que la acción colectiva y organizada puede resultar productiva en términos sociales y políticos».  (1). Así ha hablado Antonio Baylos. Sin concesiones ni gazmoñerías. Es un buen método para no dar cuartelillo a los boys scouts.

 

Primer tranco

 

El gobierno de coalición no es un problema ni una solución moral; es el resultado de una concreta relación de fuerzas. De esa coalición salen naturalmente beneficiados, en una u otra medida, el partido mayoritario y el minoritario. Y de esa relación pueden beneficiarse los más amplios sectores de la sociedad en función del programa de gobierno que, inicialmente, se haya pactado y posteriormente aprobado en la sesión de investidura.  Si por cualquier razón, y con independencia de quien lo provoque, se rompiera el gobierno de coalición está claro que el programa de reformas quedaría interrumpido sine die. 

Esta es una consideración que, en primer lugar, debería tener presente el equipo del gobierno y las direcciones de los partidos que le dan soporte parlamentario. De igual manera, dicha preocupación debe estar en el conjunto de la ciudadanía que apoya al gobierno. Sépanlo de una vez por todas: si, como enseña Baylos, «la apertura de un proceso constituyente en estos momentos no es factible», abrir el debate ´en estos momentos´ sobre ese particular  es o puro disparate o un ejercicio pirotécnico tan alocado como las quimeras de Waterloo y sus franquicias.  

 

Segundo tranco

 

Claro, es un problema de relación de fuerzas. Pero, en mi opinión, eso no es lo decisivo. Lo fundamental es considerar que la acción política –y especialmente la de izquierdas--  no puede, ni debe confundirse de momento ni de etapa. Si lo hace se convierte en un actor ineficaz. Es una ineficacia que suele disfrazarse de un retórico «tenemos razón». De hecho, también hablan de ese modo los independentistas. Pero hace tiempo que deberíamos saber que tener razón no basta. Más todavía, tener razón tampoco es una cuestión moral sino práctica. Este es un discurso que es duro de pelar para los coros de los fuegos de campamento. Estos coros que se pasan la excursión cantando chansons de geste. No, ni en París estaba doña Alda, «la esposa de don Roldán», ni éste se encontraba en Roncesvalles. Pura fantasía. Pero –oído, cocina--  podría ser cierto y premonitorio aquel romance que decía: «Con la grande polvareda / perdimos a don Beltrán». Abrir el melón puede provocar la gran polvareda en la que perdamos el gobierno de coalición.

 

Tercer tranco

 

Cuidado con lo que se hace, ojo con  el melonar que se quiere abrir: abrir la caja de los truenos de un proceso constituyente es ponerle un torpedo a la línea de flotación de sacar gradualmente al país de la crisis, de su reconstrucción tras los efectos de la pandemia, que todavía sigue haciendo estragos. Ese proceso necesita sosiego, porque con turbulencias las cosas serán más complicadas. Turbulencias, las justas. Sólo las que organice la derecha para evitar las transformaciones y reformas que se desprenden del programa del gobierno progresista. De manera que cualquier atolondramiento desde algún sector de la izquierda sería, no sólo una huida hacia adelante, sino sobre todo una perturbación del proceso de continuidad y consolidación de reformas de gran calado. Una alteración de las cosas que podría costarnos muy cara. 

Así pues, sería un contrasentido que, precisamente ahora, cuando tenemos la posibilidad de crear y acumular nuevos derechos de ciudadanía social, dentro y fuera del ecocentro de trabajo con el Estatuto de los trabajadores del siglo XXI, nos pusiéramos a salir por las peteneras de una república hipotética.

 

Cuarto tranco

 

Nadie ha contestado a Enric Juliana cuando ha puesto encima del tapete las cinco crisis simultáneas que atraviesa España: sanitaria, económica, de la monarquía, de reputación de los partidos y territorial. Con un gobierno que no tiene mayoría estable en el Parlamento. Que tiene pendiente la aprobación de las cuentas públicas para 2021. Sería una calamidad introducir nuevas variables de inestabilidad como, por ejemplo, abrir el melonar de la república. Quien lo haga o es un alma de cántaro o un aventurero. 

Definitivamente, «lo primero es antes» (Venancio Sacristán, metalúrgico filósofo de Chinchón)



1) https://baylos.blogspot.com/2020/08/nissan-el-acuerdo-que-cierra-el.html


Que vuelva el ´mando único´ contra la pandemia


El rayo que no cesa del coronavirus sigue, desbocado, un peligroso curso aunque de manera irregular por toda la geografía española: en unos sitios mal y en otros peor. No parece que las autoridades autonómicas estén en condiciones de controlarlo; antes al contrario, la gestión de esta crisis es francamente defectuosa. Por no decir que en determinados lugares –pongamos que hablo de Catalunya--  todo indica que las autoridades dan más prioridad a otros asuntos que al de la lucha contra la pandemia. Que se haya dedicado un pleno parlamentario a discutir la crisis de la Monarquía española en vez de atender los gravísimos problemas de la salud pública explica que el interés del independentismo –tanto el cuarialesco como el goliardesco— se orientan al margen (y contra) la sociedad. Un pleno que se ha hecho para acumular agravios –dirán enfáticamente--  contra Cataluña. Tres cuartos de lo mismo en Andalucía: la Junta de las tres derechas no ha impedido, cuando la pandemia azota en aquella región, la celebración de una corrida de toros en el Puerto de Santa María.

 

A estas alturas podemos decir que el mito de la mayor eficacia de las administraciones más cercanas, que se ha elevado a dogma de fe, ha caído de bruces. En algunos lugares –sigo hablando principalmente, aunque no únicamente, de  Cataluña--  tras la recuperación de las competencias sanitarias, la gestión ha empeorado, a pesar de que han tenido cerca de tres meses para prepararse. El problema de fondo sigue siendo este: ante un fenómeno de estas características el fraccionamiento del control y correspondiente atajamiento de la crisis acaba siendo perjudicial. Cualquier intento de revestir el fraccionamiento de uso de las competencias es un miriñaque jurídico—político para mayor gloria del cantonalismo zarzuelero.  Cantonalismo, decimos, justo cuando se dan en paralelo estos dos fenómenos: irresponsabilidad social de masas sin obedecer las normas que publican las autoridades autonómicas y la mayor inoperancia de éstas. Un cantonalismo en el que cada maestrillo aplica su librillo sin relación con la parroquia de al lado y sin vínculo alguno con el de todo el país.

 

Seguir así es un disparate. O se vuelve al ´mando único´ con Salvador Illa a la cabeza y don Fernando Simón en el gobernalle o de esta saldremos cuando la suma de los ángulos de un triángulo no sea de 180 grados.

 

Post scriptum.---  Siguen los fuegos de campamento con los boys scout cantando el Kumbayá. Por enésima vez el señor Venancio Sacristán, el metalúrgico filósofo de Chinchón, clama: «Lo primero es antes».


viernes, 7 de agosto de 2020

Nissan: novedades y enseñanzas de su acción sindical

1.--- El éxito de las movilizaciones de los trabajadores de Nissan es incontestable. Supongo que mucho se hablará de tal acción colectiva que ha durado varios meses en medio de una durísima pandemia de covid-19. Las lecciones que sin duda se sacarán de tales conversaciones y debates ayudarán a la práctica sindical. A mi entender lo más llamativo de todo ello ha sido la eficacia y, por ello, la utilidad del sujeto sindical, esto es, el conjunto de los sindicatos que actúan en el interior de los centros de trabajo de Nissan. 

Llevamos tiempo oyendo a tirios y troyanos insistir aviesamente en el recurrente latiguillo de la incapacidad del sindicalismo de tutelar y representar la condición asalariada. En el fondo se trata de una intencionada acusación, que viene desde que al sindicato le nacieron, hace dos siglos, sus dientes de leche. Digamos que siempre ha formado parte de la guerra sicológica de cuantos se han sentido lesionados por la fuerza colectiva del sindicato. Más reciente, en otro orden de ideas y cosas, es la desconsideración que un sector de la izquierda  viene teniendo con el sindicalismo. Es la posición diletante de políticos a la violeta que lo consideran como un actor que fue necesario en su tiempo pero que ya –como un achacoso vejestorio-- ha quedado superado por lo actual; así las cosas, al sindicato se le tolera en clave de fastidio. Ahora –según tales sectores--  la atención hay que ponerla en los movimientos, preferentemente en aquellos que se refieren a los derechos inespecíficos. El conflicto social sería algo excesivamente abrupto para la post modernidad. 

2.---  Quede claro que, a lo largo de estos doscientos años de biografía sindical, han existido amplísimos sectores no sindicalizados e, incluso, dentro de los mismos trabajadores han habido grupos de murmuradores que han manifestado su antipatía hacia el hecho sindical. No siempre las organizaciones de trabajadores lo han entendido y, ni siquiera, han estudiado a fondo estos fenómenos. Tal vez una de las razones de dichas patologías estribaría en la ausencia de una pedagogía de la afiliación sindical, en la falta de explicación del hecho de formar parte de un colectivo sindical. Por lo que la inquietante retórica del «para qué sirve estar afiliado» y la del «dónde está el sindicato» ha tenido un caldo de cultivo no irrelevante. Lo chocante del caso es que –mezclando calabazas con calabacines--  en esos chicoleos hemos visto a izquierdosos murmurando junto a los más recalcitrantes del qué-hay-de-lo-mío. Son los que siempre reclaman huelgas generales para que las hagan los demás en ´alianza´ con quienes no quieren ni verlas ni siquiera en caso de extrema necesidad. Los extremos se tocan y se complementan desde los tiempos de los hijos del Zebedeo.  

La lucha de los trabajadores de Nissan y lo conseguido gracias a ella ha vuelto a poner las cosas en su sitio. Es la eficacia, la utilidad del sindicato. Frente a una empresa que no es una ferretería de pueblo sino una trasnacional de muchos pelendengues.  

3.--- Un de los datos más llamativos de la presente coyuntura política es el protagonismo eficaz del sindicato. Insistimos en lo de «eficaz» porque puede existir protagonismo de escaparate, de postureo o de fachada. Digamos que este protagonismo eficaz está bien repartido: ´por arriba´ con la significativa contractualidad  a tres bandas (gobierno y CEOE) y ´por abajo´ como es el caso que estamos comentando de Nissan. Una discusión a fondo sobre este protagonismo podría dar la clave de una pedagogía de afiliación al sindicato –quiero decir de fortalecimiento del conjunto del sindicalismo confederal. 

4.--- Un elemento destacable de ese protagonismo eficaz, por arriba y por abajo,  es la consolidada unidad de acción sindical. Que en el caso de Nissan ha sido espectacular. De ambos elementos estamos en condiciones de proponer esta hipótesis: la unidad de acción entre los sindicatos puede ser una garantía para el fortalecimiento de cada organización por separado; en la unidad de acción se puede establecer una competición para que cada sindicato sea más fuerte. Lo decimos como constatación de que en tiempos de confrontación inter sindical ninguna organización se ha fortalecido; al contrario, todas se han debilitado. Lo que es oportuno decirlo para los trabajadores y las secciones sindicales de Nissan, que pueden comparar la eficacia de estos momentos de unidad con los que tuvieron en el pasado no sólo de división sino de confrontación. Lo que se dice por la siguiente cuestión: lo que se ha abierto en Nissan es un compás de espera. Todavía falta la definitiva solución. Seguir siendo eficaces guarda una estrecha relación con el mantenimiento y ampliación de la unidad de los sindicatos y de los trabajadores.    

Post sriptum.---  El señor Venancio, padre de Pepe Sacristán, también era metalúrgico. Filósofo, además, de la Escuela Pragmática de Chinchón, dejó sentenciado: «Lo primero es antes». Que se sepa.


jueves, 6 de agosto de 2020

NISSAN como banderín




Nota.---  Damos a continuación una serie de valoraciones sobre el acuerdo tomado en Nissan. En primer lugar Antonio Baylos nos ofrece un enjundioso trabajo sobre el particular. Véase en NISSAN: EL ACUERDO QUE CIERRA EL CONFLICTO 


A continuación han tomado la palabra los compañeros Isidor Boix, Miguel Ángel Mena Méndez y Antoni Cuadras.

 

Habla Isidor Boix

 

NISSAN: celebrando una muy importante VICTORIA SINDICAL de l@s trabajadores y trabajadoras de las plantas en Catalunya. Celebrándolo sobre todo porque en muchos aspectos, sindicales transnacionales en particular, los trabajadores y los sindicatos españoles de NISSAN han estado SOLOS. Una primera victoria para un año, hasta finales del próximo, que va a ser de nuevo una prueba.

 

Un año de plazo para lograr también que el sindicalismo europeo y global, así como el japonés, asuman que se está discutiendo y negociando con un Grupo Multinacional, RENAULT-NISSAN-MITSUBISHI, y que los positivos resultados en NISSAN-Catalunya les beneficia ya ahora a todos sin duda, pero que quedan muchas cuestiones por concretar, que tienen que estar en las próximas batallas por el empleo y la industria en tierras catalanas, y esto les incumbe ¡y mucho! en lo que va a ser un problema en todos los centros de este y otros Grupos multinacionales en el mundo.

 

Miguel Angel Mena Méndez

 

Ante la imposición de Nissan de cerrar ya, la lucha y el compromiso de su Comité y su plantilla han conseguido blindar los derechos de l@s trabajador@s y tiempo para poder revertir la situación, buscando un plan industrial alternativo. En un año y medio pueden pasar muchas cosas, incluida la marcha atrás de la empresa, también se deja margen para que los trabajador@s de las empresas proveedoras puedan luchar por encontrar una buena solución para ell@s. La pelea ha sido muy dura y con mucha presión para el Comité y para la plantilla. Ahora hablará la Asamblea de l@s trabajador@s y lo que decida por mayoría se respetará.

 

PARA LOS QUE SE PASAN LA VIDA CRITICANDO A LOS SINDICALISTAS Y A LOS SINDICATOS:

 

SIN SINDICALISTAS Y SIN SINDICATOS NISSAN HUBIESE CERRADO EL ERTE CON 20 DÍAS POR AÑO Y UNA ANUALIDAD DE SALARIO COMO MÁXIMO POR TRABAJADOR. SOLO LA UNIDAD DE ACCIÓN Y LA ORGANIZACIÓN SINDICAL DE LA PLANTILLA, HAN SIDO CAPACES DE DOBLEGAR LA INTENCIÓN INICIAL DE LA EMPRESA DE CERRAR YA.

 

PARA CRITICAR SOLO HACE FALTA TENER BOCA, PERO PARA HACER LO QUE HA HECHO EL COMITÉ DE NISSAN HACE FALTA MUCHA CONVICCION, MUCHO VALOR Y MUCHO COMPROMISO CON L@S COMPAÑER@S.

 

Ahora hablará la Asamblea y se ratifique o no se ratifique el acuerdo, la lucha continua. Desde fuera, ya que no trabajo en Nissan, quiero felicitar al Comité, que no ha conseguido el cien, pero si ha conseguido blindar los derechos de su gente y tiempo para intentar dar la vuelta a la situación.

 

Antoni Cuadras

 

Creo que hay que felicitar muy efusivamente a los sindicatos de clase. Una vez más han demostrado saber estar a la altura que la situación dramática de NISSAN exigía; frente a las voces atolondradas de algunos, los sindicatos han sabido aunar lucha y negociación en defensa de los trabajadores de NISSAN y de toda la industria auxiliar que de ella dependen. Al Govern le ha faltado tiempo para apuntarse a carro ganador, cuando todos sabemos que su labor ha sido más bien cortita; aún estoy esperando un viaje a Japón del president Txorra, muchos viajes a Waterloo y ninguno a Japón para hablar del futuro de NISSAN, pero ya se sabe su reino no es de este mundo; Pero no quiero desviarme del tema principal: El futuro de NISSAN y en todo caso del futuro industrial de la factoría.
Repito y en mayúscula: MIS FELICITACIONES A LOS SINDICATOS Y ALOS TRABAJADORES DE NISSAN.

 

Post scriptum.--- Que no se olvide: «Lo primero es antes»


A bordo, en Nissan 5 de Agosto de 2020


Los trabajadores de Nissan están en pleamar y sus organizaciones sindicales  están a la altura. Apunten ustedes en su agenda y marquen en el almanaque la fecha de ayer.  El quinto día de las cabañuelas de 2020 se incorpora a la biografía del movimiento sindical en el capítulo de éxitos. Los trabajadores –expresado camachianamente-- «de mono azul y bata blanca» se han salido, de momento, con la suya frente a un monstruo multinacional. El tronco de lo acordado es: el compromiso de la defensa del empleo, la reindustrialización y las indemnizaciones. Los pormenores los tienen en las webs de los sindicatos. Me dispongo, por lo tanto, a celebrar por todo lo alto esta victoria sin importarme una oblea que algún chuchurrío me llame exagerado. La Docta exige que se diga «chuchurrido», que a mí me parece descacharrantemente cursi. 

Ha sido una movilización sostenida en estos momentos de la durísima pandemia del covid19. Hablar de «lucha heroica» no está fuera de lugar. Más todavía, estamos hablando de una acción colectiva que se ha traducido en una victoria. En una victoria –dígase con fuerza--  contra todo pronóstico. La respuesta a la reiterada pregunta de la utilidad del sindicato y, más aún, a la de «dónde está el sindicato» está contestada inequívocamente. 

Durante la larga movilización se ha puesto de manifiesto una paradoja que no es nueva en absoluto: quienes más se llenan la boca de la defensa de España son los que no han movido un dedo en defensa de los intereses ´españoles´ de los trabajadores de Nissan.  Son las derechas de secano y orinal que piensan que el mono azul y la grasa son cosas de pobres. En plena concordancia con los sectores cuarialesco y goliardesco del independentismo catalán. Ni un apoyo a esa larga lucha. Sólo críticas al hecho de que sus trabajadores corearan las consignas en castellano. 

Post scriptum.---  Me van a permitir ustedes una chanza: el rey emérito ha hecho las maletas, rumbo a una encomienda, para acaparar las noticias y, así, tapar el éxito de los trabajadores de Nissan. Lo que indicaría que la presunción de imparcialidad no se aguanta en este caso. Fin de la broma. 

miércoles, 5 de agosto de 2020

A los miembros del Gobierno: «Lo primero es antes»


 

Con más frecuencia de la debida (y deseada) se están produciendo desencuentros en el seno del gobierno de coalición. Como es natural esas situaciones son la comidilla de los medios que, a través de un potente altavoz y la enésima repetición de las imágenes, acaban magnificando el problema que motiva la controversia. Cierto, no hay que sacar las cosas de madre ni tampoco es prudente darle mayor dimensión que la que tienen. Sin embargo, la repetición de estas divergencias va creando un clima inadecuado en estos momentos de diversas crisis superpuestas en nuestro espacio—tiempo. Es más, aunque ciertamente se están capeando dichos desencuentros, es preciso decir que –en situaciones como estas--  alguien va perdiendo auctoritas.   

Decía Platón –dispensen ahora mismo no recuerdo dónde, tal vez en La República--  que el objeto de la medicina no son los médicos, sino la salud pública. Sea. De dicho apotegma podemos sacar esta conclusión definitiva: el objeto de la política no son los políticos sino la ciudadanía. Por lo que quiero creer que las realizaciones, que hasta ahora ha puesto en marcha el gobierno progresista, son la expresión de que su objeto es la gente. Y, con más precisión, los menos favorecidos. 

Yendo por lo derecho: si, por fas o por nefas, se quebrara la coalición, tengo para mí que el incipiente ciclo de derechos sociales en curso se paralizaría. Una composición diferente de la coalición significaría el frenazo en el rumbo que se está abriendo camino. Naturalmente unos le echarían la culpa a los otros y éstos a aquellos. Pero, finalmente, la cosa quedaría descuajeringada. De manera que sólo les pido dos cosas a quienes tienen vara alta. Una, que recapaciten acerca de la utilidad del gobierno de coalición; otra, que se embeban con la sabia sentencia del padre del actor Pepe Sacristán: «Lo primero es antes». O sea, lo primero –o sea, antes— es hablar, ponerse de acuerdo.  El señor Venancio era un sabio.  Dichosa la rama que al tronco sale. 

Irse de España

Este es el momento para irnos de España, que es incapaz de afrontar con éxito la crisis económica. Esta es la opinión del independentismo curialesco, que encarna Waterloo, expresado con vehemencia por el presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Joan Canadell (1). No se apoya en datos, sólo en desvaríos, algo un tanto chocante en la cuenta corriente de un empresario que se precie. Con lo que llegamos a una primera conclusión provisional: este caballero o entiende que la independencia sería para él un buen negocio o la ideología –es decir, la deformación de la realidad en su mente--   se le presenta en poder de la ratafía. 

Lo peor de tal fabulación es que impide analizar las causas (económicas y políticas) del bajón que se está produciendo en Cataluña en el  ranking de las comunidades autónomas. Si la culpa de todo siempre es de Madrit –y sólo de Madrit-- se consolida la marcha a la decadencia de Cataluña. Ahora bien, el hilo argumental del gasolinero Canadell es tan chirriante como decir que ya que Francia no puede impedir la crisis, Lyon debe buscarse la vida por su cuenta. 

Me pregunto si para llegar a esas conclusiones tan estrafalarias por qué tuvo que estudiar tantas ecuaciones el ingeniero Canadell. Con las cuatro reglas y el Catón Moderno le habría bastado. 

 

1)                  https://www.larepublica.cat/noticies/politica/canadell-veu-la-greu-crisi-economica-com-una-oportunitat-perque-els-catalans-sadonin-que-no-hi-ha-res-a-fer-a-espanya/?fbclid=IwAR2YDfiRPGJnUxYCN-8oWbcCXIhh1W7eszjTs63IDNasanScUoy7pehdaQw