jueves, 18 de enero de 2018

Puigdemont contra Salvador Espriu



Algo tuvo que barruntar Salvador Espriu cuando dejó escrito estos versos potentes que tradujo primorosamente al castellano José Agustín Goytisolo:

A veces es necesario y forzoso
que un hombre muera por un pueblo,
pero jamás ha de morir todo un pueblo
por un hombre solo:
recuerda siempre esto,  Sepharad.

Ni una duda socrática: el poeta va directamente al grano. Ni una duda hamletiana: Espriu lo afirma con rotundidad. Algo, digo, se maliciaba uno de los catalanes más grandes del siglo pasado. Espriu, sin embargo, nunca fue un hombre cómodo para el nacionalismo.

No hace falta añadir nada más. El poeta lo ha dicho. Ahora bien, me pregunto si Puigdemont leyó alguna vez estos versos. O si, aprovechando su voluntaria estancia en Bruselas, ha abierto ese libro. Hazlo, testarudo y recuérdalos:


A vegades és necessari i forçós
que un home mori per un poble,
però mai no ha de morir tot un poble
per un home sol:
recorda sempre això, Sepharad.
Fes que siguin segurs els ponts del diàleg
i mira de comprendre i estimar
les raons i les parles diverses dels teus fills.
Que la pluja caigui a poc a poc en els sembrats
i l'aire passi com una estesa mà
suau i molt benigna damunt els amples camps.
Que Sepharad visqui eternament
en l'ordre i en la pau, en el treball,
en la difícil i merescuda
          llibertat. 





miércoles, 17 de enero de 2018

Sobre las pensiones.



1.-- «Han cambiado la forma y los cimientos de las cosas». Son palabras de Pier Soderini, gonfaloniere, al Consejo Grande de la ciudad-estado mientras el ejército de Nápoles al mando del virrey Cardona asediaba Florencia. Faltaba poco para que cayera la república y volvieran los Médicis al poder (1). Primera conclusión: cuando todo cambia hay que obrar en consecuencia. Lo que viene a cuento por la importantísima cuestión de las pensiones en España.

Llevamos unas semanas de ajetreo con el tema de las pensiones. Desde el gobierno se lanzan confusos y contradictorios mensajes sobre el particular. Pedro Sánchez propone la creación de un impuesto a la Banca para propiciar ingresos y el sindicalismo confederal ha reiniciado las movilizaciones. De hecho, Unai Sordo llama a los sindicalistas a «creced y multiplicaos» por toda la geografía en defensa y mejora del sistema público de pensiones. Mientras tanto, los fondos de pensiones aguardan carroñeramente que todo se vaya al garete. De esa forma se harían con ingentes masas de capital para gestionarlo sin reglas ni controles.

2.--  Las propuestas del Gobierno, todavía no concretadas, y las de Pedro Sánchez no tienen en cuenta, sin embargo, que han cambiado la forma y los cimientos de las cosas. Sus propuestas siguen dejando de lado los grandes cambios tecnológicos en curso, la deconstrucción del empleo, la radical mutación de las pirámides de edad y, en suma, el nuevo paradigma de reestructuración de los aparatos productivos y de servicios. De toda la economía. Esas propuestas siguen instaladas en el antiguo régimen económico. De ellas no se puede esperar nada sostenible y eficazmente duradero. Es más, tienen el siguiente despropósito: la desvinculación con las políticas de creación de empleo y la mejora de los salarios.

3.--  Comisiones Obreras cuenta, a mi entender, con una razonable propuesta en lo atinente a las pensiones. Dicho programa debe ser un banderín de enganche para movilizar, durante una primera fase, al conjunto asalariado. Sería un elemento de freno de la degradación de las pensiones. Y, desde ahí, proponer, en una segunda fase, un proyecto instalado en el nuevo panorama postfordista de la globalización interdependiente. Un proyecto unitario de todo el sindicalismo confederal. Así las cosas, el Pacto de Toledo o se renueva profundamente o se convertirá en una quisicosa ineficaz.

4.--  Tengo para mí que las derechas, económicas y políticas, solamente son partidarias de parches sor Virginia. Su objetivo es el traslado de enormes cantidades de dinero a  los capitales privados. Lo que no está claro, al menos todavía, es de qué manera las izquierdas sociales y políticas se van a enfrentar a ello. La política de resistencia tiene sus límites, y cada ´momento resistente´ sin alternativa se deja  perder plumas en el camino. Aflórese, pues, la alternativa, el proyecto para la primera fase. Y construyan  la nueva arquitectura de la Seguridad Social, con sus vínculos y compatibilidades, en el cuadro de estos tiempos.

Nota.--  En la foto podemos ver, junto a Marcelino a Jordí Ribó, Quico Blanch, Antoñito Jiménez y Conchi Castellanos en la Piher de Badalona. 

(1)         El discurso de Soderini puede leerse en el libro La sonrisa de Maquiavelo, de Maurizio Viroli (Tusquets Editores)


martes, 16 de enero de 2018

3 %: Tuvo razón Pasqual Maragall



Tuvo razón Pasqual Maragall: hubo tres por ciento. Lo que no pudo probar en su día lo ha hecho el Tribunal. Seis millones y medio de euros en mordidas. Y comoquiera que la distancia no es el olvido (aunque así lo dijera Lucho Gatica), nosotros lo traemos a colación: hubo tres por ciento. Del saqueo del Palau de la Música sacó Convergència buena parte de sus aperos y su oscura intendencia. Paradoja: una serie de actos mas sucios que los establos de Augiás llevaron a los convergentes a la dirección política e institucional de Cataluña. Tres cuartos de lo mismo sucedió con el Partido Popular. Y de dichas guías, sancionadas como ilegales por los tribunales, se desprende una enorme devastación de los bienes democráticos aquende y allende el río Ebro y una cruel política de recortes presupuestarios.

Con la sentencia del Tribunal quedan manchados los herederos de la vieja Convergència. Y Artur Mas, que puso la mano en el fuego por la honrdez de su tesorero, queda achicharrado. No le vale la «doctrina Rajoy», o sea, que nada sabía, que nada le constaba. Por supuesto, tampoco le vale al  hombre de Pontevedra. Porque ambos, Mas y Rajoy, desde el panóptico de sus puentes de mando, no sólo estaban  al corriente sino que dirigieron las operaciones. Seis millones y medio de euros en mordidas. Pues bien, el Tribunal ha demostrado el «de dónde saca pa tanto como destaca». De las mordidas, que en este caso eran dentelladas. Ni siquiera Drácula mordió con tanta contundencia.

Un delito no es amnistiado por los electores, aunque el partido alcance la mayoría absoluta. Entonces, ¿quién y cómo se penaliza la comisión de un delito por parte del partido, en tanto que partido? Cuando el partido se convierte en una trama criminal ¿qué medida debe serle aplicada? Ahí lo dejo, consciente de mis limitaciones.


De Millet y Montull, optimates de Cataluña, hablaremos otro día. Entre los dos consuegros se llevaron cerca de veinte millones de euros. De Ferrovial, absuelto por prescripción del delito, también hablaremos otro día. De momento hemos de valorar la perspicacia del independentismo: hace tiempo que ha retirado de la circulación la paremia de «España nos roba». Porque se ha demostrado que la Gürtel tenía una franquicia en Cataluña.


lunes, 15 de enero de 2018

Centenario Marcelino Camacho



El 21 de Enero se inicia en Madrid la conmemoración del centenario de Marcelino Camacho, el dirigente más carismático de la lucha antifranquista. Paradoja: quienes han intentado oscurecer la lucha de las clases trabajadoras en la conquista de las libertades no han podido, sin embargo, borrar del mapa la figura del padre noble de Comisiones Obreras. Yendo por lo derecho: no se concibe la reciente historia de nuestro país sin el compromiso ético y político de Marcelino, que él convierte en pasión e inteligencia. Un dirigente que, además de respetado, fue querido por multitudes de personas. Nunca hubo distancia entre Marcelino y los trabajadores. Siempre cercanía, una proximidad afectiva: se diría que sentimental. De ello, precisamente, hablaría años atrás Antonio Gramsci: «el nexo sentimental con la gente».

El Centenario Camacho no puede ser sólo el obligado recuerdo de la figura, por decirlo con Thomas Mann, de un «hombre de gran formato». Ni puede quedar circunscrito a Madrid. Porque las repercusiones del proyecto camachiano y su testimonio moral atraviesan toda España. Y porque su maestría guarda una estrecha relación con las disciplinas que afectan a la acción colectiva del movimiento de los trabajadores. Hablo del iuslaboralismo y de la economía. O lo que es lo mismo: no sólo el sindicalismo es deudor de la figura de Marcelino, también el Derecho del Trabajo y las ciencias sociales están vinculadas a su figura.


Un centenario que, sobre todo, deba provocar la renovación de un proyecto sindical que, como hizo Marcelino, signifique una discontinuidad con las cosas de ahora. De un Marcelino del que se ha hablado, por lo general, de su figura como resistente, y muy poco de su proyecto.  


domingo, 14 de enero de 2018

¿Qué pasará en Cataluña? Una hipótesis




Ya veremos cómo arranca la legislatura catalana. De momento las cosas no pintan nada bien. La mayoría parlamentaria independentista tiene fuertes contrastes en su interior; la oposición tiene muy poco que pelar. En todo caso, empiece como empiece –si es que arranca, todo hay que decirlo-- no augura la placidez necesaria para levantar Cataluña.

Los problemas de la gobernabilidad están fundamentalmente en el independentismo: de un lado, la pugna entre los herederos de Convergència y Esquerra Republicana de Catalunya; de otro lado, el guirigay en el interior de los nuevos convergentes. Centrémonos, en primer lugar, en esto último.

Puigdemont, al igual que el Papa Luna, se mantiene en sus trece. Ha convertido su castillo de Peñíscola en un hotel de Bruselas. Desde allí lanza urbe et orbe sus encíclicas con la intención de que sean de obligada reverencia. De ese modo está provocando tensión pastoral con los de Junqueras y, especialmente, con los del, por ahora, su propio partido, el PDeCAT. Ambos conflictos no son irrelevantes. Es más, ya no están submergidos, son públicos. Además, esta litigiosidad se suma a la «gran rectificación» de exponentes principalísimos del independentismo –por cierto, dirigentes de ambos partidos— que está sumiendo en el desconcierto a una buena parte de la feligresía militante del procés.

Zafarrancho en re mayor entre los hombres de Puigdemont y el grupo dirigente del PDeCAT. El hombre de Bruselas va por libre. Ha construido un discurso que choca abruptamente con el partido. Más todavía, ha convertido su colegio cardenalicio en una especie de Encomienda de ultramar. Con lo que el pacto se va resquebrajando. Paco o apaño. El PDeCAT convino en que Puigdemont haría la lista electoral a su imagen y semejanza; a cambio los dineros del resarcimiento electoral los gestionaría el partido. Fue, en principio, un equilibrio de debilidades porque las primeras encuestas negaban el pan y la sal al PDeCAT. Puigdemont le dio la vuelta a la tortilla y se convirtió en el Papa Luna.

El hombre de Bruselas sigue en su fortaleza. El PDeCAT teme ser fagocitado por Puigdemont. Pero, no se olvide, en el grupo parlamentario también hay diputados de obediencia estricta de partido que, silentes ahora, en un momento dado tendrán que decir esta boca es mía.

Ya veremos qué pasa en la sesión de investidura, si es que se produce. En todo caso, el cuadro parece ser éste: un conflicto a dos bandas y la amenaza del Estado. Alguien tendrá que deponer las armas. O el Papa Luna o los otros. La inestabilidad, sin embargo, está asegurada. Ni (formal) la mayoría parlamentaria, convertida en retales, ni la oposición, que es un conjunto de tapas variadas, algunas de ellas asaz indigestas. Y si la inestabilidad se consolida parece claro que sus consecuencias serán más funestas. Se enquistarán los viejos problemas y surgirán otros nuevos.

De momento suenan los versos famosos de La Divina Comedia: «Aysierva Italia, hostería cruel / nave sin timonel en tempestad / no dueña de más tierras, sino burdel». Ay, sierva Cataluña…  Quien se felicite de esta situación es un irresponsable.  


sábado, 13 de enero de 2018

Junqueras votará por delegación. Y otros asuntos que se refieren a Coscubiela



1.-- Escribe el Juez Llanera: «Cualquier limitación derivada de la limitación de la libertad en la que se encuentran los investigados no puede suponer la modificación de la aritmética parlamentaria configurada por la voluntad de las urnas». Cuestión diferente, añadirá más adelante, es que «esa modificación la provoquen los diputados electos que se han marchado y permanecen en Bruselas». (La Vanguardia de hoy). Con esta dogmática jurídica el magistrado permite que Junqueras, Forn y Sànchez deleguen su voto en la sesión de investidura en el Parlament de Catalunya.

El Magistrado del Supremo, a mi entender, no acierta. Porque el Parlamento no es solamente un lugar donde se vota: se habla durante más tiempo que el que se dedica al hecho mecánico de la votación. Parlamentar no es sólo votar sino debatir, negociar y, por supuesto como conclusión, votar. Llanera, por consiguiente, tiene un concepto reduccionista del hecho de parlamentar. Y no somos pocos los que tenemos interés en que Junqueras, Forn y Jordi Sànchez hablen. Esto es, que expliquen qué les ha llevado a la gran rectificación: nada de declaraciones unilaterales de independencia, todo dentro de la Constitución Española. Una aclaración indispensable en el discurso de respuesta al orador que presenta la investidura. No lo podrán hacer porque seguirán en prisión. Así las cosas, queda tiznada la parte central de la argumentación de Llanera: «Cualquier limitación derivada de la limitación de la libertad en la que se encuentran los investigados…».

Llanera justifica su decisión de no permitir la presencia de los diputados electos encarcelados por temor, afirma, de que se provoquen desórdenes y alborotos. Un razonamiento peregrino. No hace falta ser excesivamente lince para intuir que eso no es lo que conviene a los detenidos ni a sus formaciones políticas. Claro, la presencia de ellos acudiendo al Parlament provocaría una nueva exhibición de músculo movilizador, pero me atrevo a decir que los gritos no llegarían al río.

2.--  En menos de dos meses ha caído la clave de bóveda de la estrategia independentista. Personalidades importantes se han desdicho ante el Tribunal Supremo del método empleado por el procés, del que ellas fueron principalísimos protagonistas. Todos ellos, además, son –o hasta ahora han sido--  dirigentes del PDeCAT y de ERC. Han enviado al baúl de los recuerdos la declaración unilateral de independencia y el dribiling de la Constitución…

Cada cual intenta gestionar su biografía a su propia conveniencia. La auto rectificación que todos ellos han hecho ante el Tribunal Supremo tiene una enorme importancia porque se trata, como hemos dicho más arriba, de personas principalísimas en la vida política catalana; y porque el conflicto mayúsculo que han protagonizado ha puesto en vilo a toda la sociedad catalana y española. De ahí que la auto rectificación se trate de un asunto público, político. O sea, va más allá de la gestión personal de la propia biografía de todos aquellos que se han retractado. Por ello les es exigible dar públicas explicaciones. No sólo a sus parciales, sino a toda la ciudadanía. Pues las consecuencias de los actos de tales dirigentes han afectado gravemente a todos. Es una situación que tardará décadas en remontarse.

Es lógico, pues, que nos preguntemos si esta gran rectificación es la consecuencia de un razonamiento intelectual o de qué. Mi arriesgada respuesta es que no obedece a una lógica intelectual, sino a una consideración de auto defensa para salir de la cárcel. Ciertamente, es legítimo pero la ética de quienes lo han hecho ha quedado a la altura del betún. En todo caso, gente habrá –y no serán pocos--  que se felicitará de la astucia de los que organizaron una intemerata que todavía dura.

3.--  El discurso del procés no sólo ha perdido fuerza. De hecho, ha quedado malparado tras la rectificación –«il grande rifiuto», diría Dante Alighieri— de una serie de voces del independentismo. El «todo dentro de la Constitución» lo redimensiona todo. Para seguir cacareando ese gallo necesita otro plumaje. Pero eso no se lo podremos oír a Junqueras y a Sànchez en el Parlament. La miopía de Llanera lo ha impedido hasta ahora.


Nota final.--  Que ciertos sectores del independentismo están hechos polvo lo demuestra el twitter de ese Jordi Turull, avinagrado ex portavoz del Gobierno de Puigdemont. Comoquiera que el hombre está tiritando de desorientación sólo se le ocurre arremeter contra Joan Coscubiela: «@jcoscu Sort i encerts en la teva nova etapa ara que deixes de ser diputat. Segur que a la FAES valoraran la teva expertesa i l’IBEX35 la teva lleialtat». Turull: «de te fabula narratur». O, lo que es parecido: por la boca del twitter muere el pez.


viernes, 12 de enero de 2018

Resistencia y alternativa sindical



No se pierda usted la lectura del libro El oficio de resistir, miradas de la izquierda; su autor es Javier Aristu y Comares (Granada) lo ha publicado. Se trata de una observación seria de la efervescencia de los años sesenta y setenta de aquella Andalucía que luchaba por la democracia y de sus conexiones con otros lugares, especialmente Cataluña. Es una obra que, además, abre el camino a nuevas investigaciones historiográficas sobre el particular. Y como ha dejado escrito, hoy mismo, Paco Rodríguez de Lecea: «Es la constatación de que los grandes cambios ocurridos en la geografía social española en los sesenta tuvieron que ver con el trabajo como elemento central, y que el trabajo fue el lugar en el mundo al que se aferró una generación para resistir frente a una política obsoleta y hostil, frente a unas jerarquías sociales y religiosas inmovilistas, frente al peso de las rutinas y los prejuicios y los vicios de pensamiento, palabra y obra de las elites dominantes». Póngase atención en que el trabajo fue «el lugar» de donde partió todo aquello. Suscribo lo dicho por Paco.

He leído el libro con gran atención. De su lectura y de mis propios recuerdos he sacado otra conclusión: no sólo fueron años «de resistencia». En todo caso, admito que dicha palabra tiene evocaciones muy llamativas. Ciertamente, se resistió con coraje. Por ejemplo, no recuerdo que nadie inclinara la cerviz ante los poderes de la Dictadura. Ni a nadie que se comprometiera a deponer las armas de la acción y de la inteligencia. Años de resistencia, quede claro. Pero, al igual que en la Edad Media, eran tiempos de algo más. Después volveré a ello.

Mi padre adoptivo me enseñó a leer la Edad Media de otra manera. Fueron tiempos, también, de grandes novedades: los burgos y sus catedrales, los grandes avances en la medicina, la gran poesía, la fundación de las Universidades. Años de cohabitación de lo viejo con importantes novedades. También los tiempos que relata Aristu, lo ha señalado Paco Rodríguez de Lecea, fueron tiempos de novedades. Y, digámoslo ya, de alternativas. Porque para llegar a buen puerto o la resistencia va acompañada de alternativa o acaba agotándose.

Tomemos como guía en la vinculación resistencia y alternativa a los principales protagonistas del libro, Fernando Soto y Eduardo Saborido, como paradigma de ambos elementos. Ambos, padres nobles de la izquierda, resisten y crean alternativa. La alternativa: la construcción de un potente y moderno movimiento democrático de trabajadores, que tiene unas cualidades inéditas en la vieja relación entre el partido y el sindicato. Es un movimiento que ellos mismos van intuyendo que se escapa de los cánones de la antigua supeditación del conflicto social al partido lassalleano. Fernando y Eduardo son efectivamente dirigentes del Partido Comunista de España, pero la tendencia que abren es una nueva placa tectónica.

La alternativa es, como se ha dicho, la puesta en marcha de un movimiento abierto, es decir, no clandestino. Intuyen que la fábrica fordista lo permite. Y van aprendiendo que, para que la acción colectiva sea abierta, a la luz pública, el movimiento debe ser, tiene que ser forzosamente reivindicativo. Fernando y Eduardo, encima del bidón, presiden la asamblea ecuménica de trabajadores que plantea y aprueba el cuaderno reivindicativo y elige quiénes van a presentarlo a la dirección de la empresa. Son los dos primeros oficiantes en la catedral fordista de la Hispano Aviación. Sin esa alternativididad la resistencia no habría creado aquel formidable movimiento. Que todavía sigue en pie. En apretada conclusión: de aquella Edad Media de Fernando y Eduardo viene el Renacimiento del nuevo movimiento sindical.  De aquella alternativa, quiero decir. En definitiva, la resistencia nace de los redaños; la alternativa viene de la inteligencia. Redaños e inteligencia que acumulaban Fernando y Eduardo. 


jueves, 11 de enero de 2018

La gran recitificación de líderes del procés



He perdido la cuenta de los dirigentes soberanistas que, tras su paso por el juez,  han terminado rectificando lo dicho hasta ahora. Primero fue la señora Forcadell, después vino otra saga y, finalmente, ayer los dos Jordis y otro alto dirigente se auto enmendaron la plana. Giro de ciento ochenta grados. Concretamente, descartan una declaración unilateral de independencia y afirman que el único referéndum legal será aquel que estipula la Constitución.

Pues vale. Pero para llegar a esas conclusiones ¿era preciso montar, con perdón, ese pollastre de collons? Porque sus consecuencias han sido enormes. Dice el viejo refrán que «rectificar es de sabios». Tal vez habrá que añadirle una coletilla: «y de necesitados».

Daniel Martín, que fuera un brillante secretario de Organización de Comisiones Obreras de Cataluña se felicita inteligentemente de estas rectificaciones. Y al mismo tiempo reclama, vía facebook: «sería bueno para la salud mental que aquello que han declarado los líderes  del procés en el Tribunal se lo djjeran también a sus fieles. Ayudaría  a rebajar la tensión». Daniel Martín, el sabio de Dehesas Viejas


Las izquierdas y sus ardores de conciencia



Las dos fuerzas políticas independentistas siguen caminando al retortero, esto es, dando vueltas de acá para allá con escaso orden y sin ningún concierto.  Ora negociando en Bruselas ora en Barcelona. No está claro qué apaño alcanzarán para la constitución de la Mesa del Parlament, una sesión que –¡ay dolor de los dolores!--  ha convocado Mariano Rajoy. Todo está en ebullición, pero es una ebullición estática: todo parece que se mueve, sin embargo sólo es, de momento, mera apariencia. El hombre de Bruselas sigue pensando en que la Generalitat es él y sólo él. Sus socios, y sin embargo adversarios de ERC, girando alrededor de la noria de Puigdemont

Las izquierdas, empero, siguen perplejas. Nos dicen lo que no harán. Y ahí se quedan. Ningún mensaje que parezca que es una aproximación al embotellamiento del problema. La izquierda reformista calla y muda se mantiene la izquierda comunera. No es un silencio prudente, es la consecuencia de la indigestión de los resultados electorales. Por otra parte, llama la atención que Podemos haya tardado en reunir a su Comisión ejecutiva. Ayer se vieron las caras por primera vez desde la celebración de las elecciones autonómicas; al tiempo que  sorprende la ausencia de Pablo Iglesias El Joven en el teatro político; sólo sus tramoyistas han estado presentes.

Me pregunto si, parodiando al filósofo del Café de Ocata, nuestras izquierdas tienen «ardores de conciencia», dejando que pase el tiempo sin decir ni oxte ni moxte.  Ahora bien, no hay que ser pesimista al por mayor, sino al detall. Tal vez todavía es pronto para que digan lo que estimen conveniente. No tarden porque el tiempo se nos echa encima. Eso sí, cuando hablen tengan en cuenta otra vez al filósofo de Ocata: «es conservador quien anda escaso de confianza».




miércoles, 10 de enero de 2018

Artur Mas se va; Puigdemont se queda



1.-- «Los Estados no se gobiernan rezando padrenuestros», dejó dicho Cosme de Médicis. Hay quien lo ha asimilado y quien ha entendido que eso no iba con él. Carles Puigdemont, por ejemplo, le ha dado la vuelta al concepto de Cosme: Cataluña se gobierna a golpe de twitter y siempre desde la distancia. Artur Mas ha aprendido en sus propias carnes que el banquero florentino, no siendo beato, tenía más razón que un santo.

2.-- Ayer mismo Mas presentó la dimisión de su cargo de presidente del PDeCAT, el partido heredero de la convergencia pujolista. Es una dimisión que se une a las dos anteriores: la del consejero Santi Vila hace dos meses y la de ayer mismo de Carles Mundó, que ocupó hasta la aplicación del artículo 155 la cartera de Justicia. Dimisiones por motivos diferentes con un común denominador: el procés y sus consecuencias.   Cada dimitido ha explicado sus razones. Los motivos de cada cual suenan razonables. Pero vistos en conjunto las explicaciones no son convincentes. Los motivos son, especialmente, el fracaso del procés, que no ha sido tratado a golpe de padrenuestros por parte del Estado. No hay cabida para las oraciones en la acción del Estado.   

3.--  ¿Dónde está el fracaso del procés, que, no obstante, tiene la mayoría parlamentaria, no así en votos? En que la reivindicación central (la independencia de Cataluña) no se puede materializarse: la máquina del Estado, la Unión Europea y el Departamento de Estado no lo consienten. El Estado no quiere hacerse el harakiri, la Unión Europa no permite la desestabilización y el Departamento de Estado tiene intereses en España y Europa. Es un triángulo escaleno que nunca quiso ser entendido por el alma espiritual de los independentistas.

4.--  El procés ha actuado como una motosierra contra las fuerzas políticas que le dieron gasolina. Primero, la lista electoral del hombre de Bruselas fagocita al PDeCAT, cuya dirección vive sin vivir en ella; segundo, ERC tiene, en estos momentos, un grupo dirigente descalabrado y tan versátil que cuesta trabajo saber qué propone; y, tercero, la CUP parece estar a la remanguillé, esperando ser decisiva en cualquier momento de confusión (1). En ese follín dimite el rey Arturo.

5.--  La gran enseñanza de Cosme de Médicis ha llevado a Artur Mas a alejarse del hombre de Bruselas. Ha podido constatar que no le llueven en su cabeza los padrenuestros del Estado sino duro pedrisco. Y también que su autoridad política, al frente del PDeCAT ha sido tiznada por el hombre de Bruselas. Hablando en plata: ha tomado nota de que es un cero a la izquierda. Él, que fue llamado pomposamente el Mesías no puede conducir a los suyos a la Tierra Prometida. Menos, todavía, puede compartir que Puigdemont quiera ser investido, vía karaoke, como presidente de la Generalitat. Así pues, se marcha con una excusa elegante: no quiere ser impedimento alguno, aunque no dice para qué.  

6.--  En definitiva, los optimates dimiten; mientras tanto, se quedan aquellos que pueden garantizar la zahúrda y la desestabilización. Los que están en condiciones de reeditar cómicamente unas vísperas sicilianas, perdón, catalanas.

(1)  A la remanguillé era una expresión muy usada en mis tiempos mozuelos. Me permito aclarar su significado para conocimiento de amigos, conocidos y saludados.

Hacer algo “a la remanguillé” es, como casi todo el mundo sabe, hacer algo de espaldas, como queriendo adornarse con un gesto inútil. Algo que normalmente acaba mal. Como el protagonista del origen de esta expresión, Mangugliè du Soissons. Tras la muerte de Guillermo II, rey normando en Sicilia, se crea una vacío de poder que se cubre en principio con la regencia de su tía Costanza. Sin embargo, una parte del ejército francés no ve con buenos ojos esta regencia y decide elegir otro rey por su cuenta, concretamente a Mangugliè, primo lejano de Guillermo II y el general con mayor carisma entre la tropa. No tardó Manguglié en presentar batalla a Costanza y a su marido, Enrique VI Hohenstaufen. 

En la batalla de Trapani, Mangugliè planteó una táctica que no sólo se demostró ineficaz, sino que además le hizo pasar a la historia dando origen a la expresión. Manguigliè decidió tender una emboscada al ejército germano a las afueras de Trapani, mandando al frente una pequeña parte de sus tropas para después atacar con el grueso de la caballería por la espalda de los hombres de Enrique VI. La táctica fue un completo fracaso ya que las tropas que salieron al encuentro de los germanos fueron aniquiladas en poquísimo tiempo, por lo que cuando llegó Mangugliè con la caballería Enrique VI se había parapetado perfectamente en la ciudad y no tuvo problemas no sólo para detener el ataque normando sino también para contraatacar y destruir el ejército de Mangugliè. La maniobra fue enseguida motivo de burla, por lo que en Sicilia comenzó a utilizarse la expresión  alla re Mangugliè (literalmente “a la manera del rey Mangugliè), que significaba exactamente lo mismo que hoy, una maniobra difícil para hacer algo, sin que llegue a buen fin.

martes, 9 de enero de 2018

El sindicato nuevamente de pie



El gigante dormido se despertó, dio los buenos días y se puso en jarras. Quien tuvo, retuvo. Es la IG Metall. Los metalúrgicos alemanes de toda la vida. Algo empieza a moverse en Europa: las mujeres islandesas y, ahora, nuestras amistades alemanas.

Ayer mismo, lunes, se desarrollaron una cadena de huelgas parciales en 80 de las principales empresas metalúrgicas en demanda de incrementos salariales y una reordenación de los horarios de trabajo. IG Metall ha definido estas acciones como «huelgas de advertencia». Sus contenidos concretos son: un incremento salarial del 6 % para los 3,9 millones de metalúrgicos y y una semana laboral de 28 horas (veintiocho) durante dos años con el objetivo de hacer compatibles los horarios de trabajo con los familiares; finalizados esos  dos años el trabajador retornaría a la semana de 35 horas.

Las grandes empresas alemanas están, pues, movilizadas en torno a un objetivo concreto, netamente solidario, abriendo camino a las pequeñas y medianas empresas, precisamente en puertas de la apertura de las negociaciones del convenio colectivo del Metal. Con una técnica eficaz: los grandes abren el camino, desbrozando el terreno. La solidaridad, de la que Gaetano Sateriale, ha hablado recientemente en un nuevo libro, nuevamente se está haciendo carne en Europa (1).  

Digamos, además, que la IG Metall nos propone una referencia preñada de modernidad: el tipo de distribución de los horarios de trabajo. O, lo que es lo mismo: el sindicato como «experimentador social», que tantas veces exigía Riccardo Terzi. De ese modo, experimentando, la IG Metall innova los contenidos de la negociación colectiva. Y demuestra con los hechos que la negociación colectiva es susceptible de profundas reformas, dignas de ese nombre.

Bien, tanto la experiencia islandesa como la alemana, que seguiremos atentamente, deberían ser motivo de estudio pormenorizado por el conjunto del sindicalismo europeo, también el español. Lo mejor es que no toquemos el piano de oído: debemos procurar que los protagonistas reales de ambas experiencias nos expliquen qué han hecho y cómo lo han puesto en marcha.


(1)         Gaetano Sateriale.-- “Solidarietà, storia di un’idea”, Ed. LiberEtà, Collana Base. Roma, 2017. Paco Rodríguez de Lecea lo está traduciendo al castellano gratis et amore.


lunes, 8 de enero de 2018

¿La destreza maquiavélica de Puigdemont?




Hace días que leí un artículo del maestro Enric Juliana donde hablaba de la «destreza maquiavélica» de Puigdemont para sacar al PDCat del atolladero en el que se encuentra. Pues bien, no le niego el pan y la sal al hombre de Bruselas, pero me parece excesivo e inadecuado relacionar las figuras del hombre de Bruselas con la de Nicolás Maquiavelo. Es excesivo porque ni siquiera los más exaltados seguidores de Puigdemont, otra cosa es que lo disimulen, pueden creer que el hombre de Bruselas puede sentarse a la diestra del secretario florentino. E inadecuado el uso de la expresión maquiavélica, que deriva de maquiavelismo.

Años más tarde de la muerte de Maquiavelo los jesuitas, nueva cofradía pendenciera de la Iglesia en aquellos tiempos, organizaron un combate a sangre y fuego contra el secretario florentino y sus obras. Acuñaron la expresión «maquiavelismo» como condensación de la doblez y la hipocresía, de la traición y la falsedad, al lado de todas las perversidades morales. Los jesuitas siempre tan elegantes. Y hasta consiguieron que tanto despropósito calara en los caletres de gentes de ciudad y del campo, de cortesanos y villanos, de mitrados y curas de olla, de intelectuales paniaguados y zapateros remendones. La yesca jesuítica y el pedernal de la caspa crearon una sucia leyenda contra el quondam secretario. Ahora bien, no hubo solamente un anti Manquiavelo católico. Un hugonote francés, de cuyo nombre no quiero acordarme, escribe el primer Anti Maquiavelo, en 1576. Más todavía, en los infames procesos de Moscú, una de las acusaciones del fiscal general (tampoco quiero acordarme del nombre de este caballero) contra Kamenev, que había sido embajador de la URSS en Roma, fue el haber escrito un prefacio a El Príncipe.   

La campaña fue terrible en Inglaterra: a los niños se les asustaba, desde finales del siglo XVI, con «que viene Old Nick», el diablo, que se deriva de Nicolás [Maquiavelo]. Digamos, entre paréntesis, que eso del adoctrinamiento de los niños viene de tiempos antiguos.  Por eso me incomoda que el maestro Juliana, siempre tan agudo y preciso, hable de «maquiavélica» y no de maquiaveliana.

Dicho lo cual, vuelvo al punto de partida. ¿Hay alguna relación entre Puigdemont y la destreza de Maquiavelo? Ni hablar del peluquín.

Maquiavelo es el político e intelectual que insiste en la realidad, en la diferencia entre «lo que es» y las fantasías de la mente. Maquiavelo tiene en la cabeza –último capítulo de El Príncipe— la unidad de los estados italianos. Y percibe la novedad del nuevo mundo europeo tras las intervenciones en aquellos estados de los reyes franceses y de Fernando el Católico. El es hombre que desmenuza la Historia frente al mito. Maquiavelo es estrategia más que destreza. Y de ahí un hombre que soluciona problemas.

Lo contrario es el hombre de Bruselas. Vuelo aldeanamente gallináceo. Europa sólo se encuentra en su cabeza de manera instrumental: cuando está a su servicio. Su aparente destreza es el embrollo. «Lo que es» se confunde con lo que su cabezonería entiende que tendría que ser. Prefiere el mito a la Historia. Por lo que, por favor, no jodamos la marrana. No hay comparación posible. N siquiera exagerando.

Una sugerencia: no se pierdan ustedes el prólogo de Giuliano Procacci de El Príncipe, editado por la Colección Austral, primorosamente traducido por Eli Leonetti Jungl. 


Punto final: Maquiavelo está enterrado en la Santa Croce, Florencia. En su tumba hay una leyenda: «Para nombre tan grande ningún elogio es adecuado. Nicolás Maquiavelo» (Tanto nomini nullum par elogium. Nicolaus Machiavelli), que está pagada por suscripción popular. En la foto de arriba tenemos la tumba del secretario florentino.  




domingo, 7 de enero de 2018

Momentos estelares de la humanidad



En mi casa santaferina leíamos mucho. El maestro confitero Ferino Isla tenía en los altares los libros de Blasco Ibáñez, a quien llamaba respetuosamente don Vicente; su mujer, la tita Pilar, bebía los vientos por los libros de Rafael Pérez y Pérez, pura novela rosa.  Un servidor tenía los libros de la colección Pulga con las biografías resumidas de Beethoven, Verdi y otras cosas de Julio Verne. Cuando el maestro confitero entendió que aquello se me estaba quedando pequeño me regaló –me dijo guiñando un ojo que era «de parte de los Reyes Magos»-- un libro de Stefan Zweig: Momentos estelares de la humanidad.  Todavía lo tengo en la memoria. Relatos de la historia universal aptos para todos los públicos.

Durante estas Navidades he revisitado algunos libros que hablan de Nicolás Maquiavelo, el famoso secretario florentino. Y caigo en la cuenta de que toda su vida es una serie de  momentos estelares de la humanidad. Sus libros –El Príncipe y los Discursos de Tito Livio--  son piezas maestras. 

Escribe Maquiavelo: 

«… Llegada la noche vuelvo a casa y entro en mi escritorio; en el umbral me quito la ropa de cada día, llena de barro y de lodo y me pongo paños reales y curiales. Vestido decentemente entro en las antiguas cortes de los antiguos hombres, donde -- recibidos por ellos amistosamente--  me nutro con aquel alimento que solum es mío y por el cual nací… » (Carta a Francesco Vettori, 10 de didiembre de 1513).


Momento estelar de la humanidad. Maquiavelo está escribiendo El Príncipe en su destierro en Sant´ Andrea in Percussina. Desde que leí esa carta, hace ya muchos años, cada vez que entro en mi biblioteca me entra un no sé qué de respeto y, a veces me digo para mis adentros: qué grande es el secretario florentino.


sábado, 6 de enero de 2018

La equparación salarial en Islandia




Islandia tan lejos de nosotros y tan cerca de nuestros corazones. Islandia, un país del que por lo general sabemos poco y del que una noticia nos llega y nos anima en la esperanza. Año nuevo y equiparación salarial con los hombres en aquel país. No han sido los Reyes Magos, sino una lucha que viene de muy atrás la causante de esta victoria. En España, sin embargo, se ha dado un paso atrás: del undécimo lugar en la brecha salarial en el ranking mundial (en tiempos de Zapatero, 2006) se ha pasado al puesto número 24 en una lista de 114 países.

Decimos que no ha sido un regalo de Reyes. La última gran referencia está en el famoso 24 de Octubre de 2016 cuando Reikiavik se inundó de colores femeninos, atestando las calles en una gigantesca manifestación en exigencia de la equiparación salarial. De los centros de trabajo, antes de que terminara la jornada, las mujeres salieron compactamente unidas hacia la plaza. Celebraban además el «Viernes largo» de 1975 y su primera huelga de mujeres. Y, desde aquel día, el movimiento, a veces con no poca incomprensión y ojeriza de los hombres del sindicato macho, ha ido en creciente pleamar.

No hay, pues, concesiones graciables. Es el resultado de una presión sostenida, activa e inteligente, extraordinariamente testaruda, que se equipara con las conquistas del movimiento obrero inglés de la segunda mitad del siglo XIX, con gobiernos conservadores, en materias como el trabajo infantil, la salud y otras.

Las mujeres islandesas son, pues, una referencia para el sindicalismo confederal europeo y, en nuestro caso, en España. Justamente cuando en paralelo se han operado dos elementos: de un lado, el acceso de muchas mujeres a los puestos de las más altas responsabilidades territoriales y federativas, que aunque todavía es insuficiente a nivel cuantitativo, sí es importante cualitativamente; y, de otro lado, la irrupción de la cuestión salarial en la escena.

Islandia en el corazón. Y simultáneamente tan lejos y tan cerquita de nosotros mismos.



viernes, 5 de enero de 2018

Cataluña: sudoku o ajedrez



¿Sudoku o ajedrez? Enric Juliana cree que el embrollo catalán se parece al sudoku; por su parte, Paco Rodríguez de Lecea estima que es una partida de ajedrez. Dos analistas temperados que no dan punto sin hilo. El primero desde las páginas de La Vanguardia, el segundo en su blog Punto y Contrapunto (1).

La diferencia no es irrelevante para describir la situación. El maestro Juliana no da las razones de su punto de vista; Paco Rodríguez, doctor sutil, se explaya en argumentar qué le hace considerar el parecido con la partida de ajedrez. Lo hace, además, desde su condición de consumado ajedrecista. Estoy con Paco. Y diré más: el sudoku es un juego mecánico; el ajedrez es un complejo artificio dialéctico con sus guerras de posiciones y de movimientos. Aunque en el caso catalán esas guerras parecen de arte menor.

El sudoki puede resolverse con cachaza y algún golpe de suerte; la partida de ajedrez requiere otras condiciones. Decididamente estoy con Paco Rodríguez de Lecea. Cuestión diferente es, sin embargo, si la partida catalana de ajedrez se corresponde con un campeonato parroquiano o de más largo alcance.

Partida de ajedrez. Que puede quedar en tablas y ser necesaria la repetición de las elecciones. Lo que, en este caso, sería un estrepitoso fracaso de las fuerzas políticas independentistas, que tienen la mayoría de escaños, no así de votos. Repetir las elecciones sería mantener la incertidumbre política y agravar el malestar de la economía. Con la acumulación de los problemas pendientes y su superposición con los que van apareciendo.

El choque entre los parciales del hombre de Bruselas y los de Junqueras se basa en dos elementos. Uno, Puigdemont entiende que debe ser relegitimado en su cargo de presidente; Esquerra Republicana, a su vez, le urge a que aterrice en Barcelona, en caso contrario sostiene que la presidencia debe ser para Junqueras. Dos posiciones que tienen el mismo inconveniente: el alfil del ajedrez no se mueve como la torre. En todo caso parece ser cierto que la Metafísica de Puigdemont ofrece más inconvenientes que los intentos de hacer política por parte de los parciales de Junqueras, siempre que dejemos aparte a Marta Rovira, que vive sin vivir en ella. En ese contexto el sendero escatológico del hombre de Bruselas pone más inconvenientes a la formación de gobierno que la política de campanario de Junqueras.

Afirma Paco Rodríguez que «no hay soluciones cerradas en el ajedrez; hay muchas formas distintas de ganar la partida, y también de perderla». Cierto. Pero en el caso de esta partida de ajedrez se debería tener en cuenta que pueden perderla los espectadores. Que, aunque no prevista en el juego,  sería una variable de la ajedrez política. La ciudadanía pagando los platos rotos de la incontinencia de los que mueven las fichas en el tablero. Y, como se ha apuntado en otras ocasiones, la decadencia. Torres más altas han caído.

Permítaseme un recuerdo. Durante la última ocupación del edificio del sindicato franquista por parte del sindicato de CC.OO. de Cataluña, que hoy es la sede del sindicato en Vía Leietana, dos ilustres ocupantes jugaron una partida de ajedrez: Paco Rodríguez y Marcos Manzano, secretario general de Energía,  se vieron las caras en una partida famosa en los pasillos de la quinta planta. No me acuerdo de quién se llevó el gato al agua. 

  


jueves, 4 de enero de 2018

Cuando yo no esté



¿Conocen ustedes el programa televisivo de Iñaki Gabilondo Cuando yo no esté, de Movistar plus? Canela fina. Lo recomiendo encarecidamente a todo el mundo. Más adelante argumentaré por qué mi recomendación va dirigida especialmente a los sindicalistas.

El maestro Gabilondo conversa con científicos reputados en cada capítulo sobre un tema concreto. Se abordan monográficamente las grandes transformaciones en la tecnología en relación con  la bioquímica, la medicina, los transportes y las infraestructuras, el cambio climático, las energías etc. Cada científico, desde su particular disciplina académica, nos explica las mutaciones que se están operando en este gran cambio de época y las líneas tendenciales que se abren.  Es decir, lo que va siendo y su proyección a corto y medio plazo. La referencia es para dentro de 25 años que está a la vuelta de la esquina.  Vale la pena decir que la conversación se desarrolla de una manera didáctica, comprensible para todos los públicos. Todo un ejemplo de pedagogía. Una buena cantidad de estos magníficos documentales se encuentran en youtube.

Se recomienda ver los mencionados programas. Se sugiere que, tras el visionado de los mismos, se debatan las líneas tendenciales que apuntan los científicos. Se aconseja que en las Escuelas de Formación sindical estos programas formen parte del programa lectivo. Porque estamos ante una radiografía de cómo se van concretando tales transformaciones y su relación con las personas de carne y hueso. Porque dichos cambios están indicando nuevas formas de un trabajo que también va siendo.


Me viene a la cabeza algo que leí hace tiempo en uno de los libros del famoso matrimonio inglés Beatrice y Sideny Webb: La historia del sindicalismo. Los autores explican la gran preocupación que el movimiento inglés en sus primeros andares tenía por las cuestiones científicas. Y cómo en las casas sindicales se organizaban charlas con la presencia de los grandes sabios de la época. Por ejemplo, FaradayUnos científicos que tenían como alto honor ser invitados por las Trade Unions.