miércoles, 23 de septiembre de 2020

Madrid, la cumbre del bochorno o el poder de los jefes de gabinete


 

Hay quien atribuye a los dos jefes de gabinete el dibujo integral del encuentro Sánchez Ayuso. Es, para decirlo con la pompa del acto, la Cumbre de la Puerta del Sol. Y es que, según parece, esos dos caballeros tienen vara alta, vale decir, que mandan un montón. Mandan demasiado así en lo visible como en la invisible.  Mucho se ha dicho, en las últimas veinticuatro horas acerca del dibujo del acto: ostentación desmesurada y barroquismo decadente. Solo faltó la banda de cornetas y tambores. Boato de bodorrio pueblerino.

En mi caso, entiendo que se ha tratado de un dibujo bochornoso: no están los tiempos para estas alharacas y figuroneos propios de nuevos ricos. Un dibujo que no tenía ningún tipo de conexión sentimental con el sufrimiento de decenas y decenas de miles de personas en Madrid, en toda España. Los jefes de gabinete –el enigmático Iván Redondo y el chocarrero  Miguel Ángel Rodríguez-- no cayeron en ese detalle. Es decir, que el  encuentro tuviera un decorado austero y no ese péplum a lo Vittorio Cottafavi.

     Los jefes de gabinete son unos personajes realmente chocantes y, por lo que sabemos de estos dos, la cosa podría ser inquietante. En esta ocasión han demostrado que se acercan un tanto a la desvergüenza: organizar ese jolgorio, disfrazado de protocolo para no infundir sospechas, me escandaliza estética, moral y políticamente. Ahora bien, los jefes de gabinete, exportados de la vida política norteamericana, son así porque han recibido  el encargo de que sean de esa manera: mitad validos, mitad secretarios.

     Así, pues, no les echemos la culpa a estos dos autores del dibujo. Ellos son unos mandaos. Unos mandaos de lujo, por supuesto. En este caso son inimputables. Y en el caso de que tuvieran alguna responsabilidad, esta prescribió a las dos horas. Sánchez y Ayuso deben asumir la responsabilidad de este bochorno.

     Aclaremos las cosas, por si las moscas: entiendo que era necesario un encuentro entre Sánchez, que hace juegos malabares y Díaz Ayuso, de la que no se sabe «de dónde saca / pa tanto como destaca». Más todavía, que se hiciera en la sede de la presidencia de la Comunidad de Madrid era un gesto de relevancia política. Verse las caras era, pues, importante políticamente; hacerlo de la manera que lo han hecho me parece un inútil atracón de la españolía más zarzuelera. Agua, azucarillos y aguardiente.

Añado con la cabeza más serena: este blog continuará defendiendo laicamente al gobierno progresista y al mismo tiempo mostrará su disconformidad con aquello que choque contra nuestro paladar.

 

Post scriptum.--- Hemos recibido de un grupo de estudiantes de lengua castellana de Alma Ata este comentario: «Nos parece que el apotegma de don Venancio Sacristán --´Lo primero es antes´-- tiene profundas raíces de la filosofía oriental». Pasamos a dar conocimiento de ello a pepe.sacristan@talia.com

martes, 22 de septiembre de 2020

Simultáneamente banderas en Madrid

 

Simultáneamente sobre chispa más o menos en Madrid --«castillo famoso», según poetizó Nicolás Fernández de Moratín— se produjo una situación chusca: lo uno, sigue dando que hablar el caso kitchen; lo otro, Pablo Casado –el mismo que viste, calza y dio esplendor a los más brillantes fichajes políticos (el predicador protestante de Huelva Juan José Cortés, la señora Álvarez de Toledo y el repescado Carlos Iturráiz) acusa de «corrupción institucional» al Gobierno de Pedro Sánchez. Casado casaseno nunca aprendió que quien acusa debe tener las espaldas bien cubiertas. No lo aprendió porque los anterores grupos dirigentes de su partido nunca lo supieron. Más todavía, nunca estuvo al tanto de que la falacia política «la mejor defensa es un buen ataque» es difícil gestionarla en política. Hasta el punto de que eso, entre otras cosas, le costó a Rajoy la presidencia del gobierno. Mientras tanto, banderas, banderas, banderas en Madrid, expuestas con la elegancia de un péplum de cartón piedra.

Simultáneamente, don Luis Navajas, teniente fiscal del Tribunal Supremo, vinculado a corrientes conservadoras, denuncia las presiones que recibe por parte de la División Ultra –entre ellos la de Consuelo Madrigal— para que actúe contra el Gobierno por su política ante la pandemia. Mientras tanto –ya lo hemos dicho más arriba--  Casado, en un arranque de insensata niñatez, propala que Sánchez es un ´corrupto institucional´. O los barones del PP le ponen un bozal a este niño bitongo o su travesía del desierto será de bigote. Mientras tanto, banderas, banderas, banderas en Madrid, Madrid, Madrid. De tanto manosear el significante se pierde el sentido del significado.

Y, simultáneamente a tanto despliegue banderil, Isabel Díaz Ayuso –que el ingenio castizo ha bautizado como Ida— se lanza al ruedo del nacionalismo de casquería  –mitad Perico Chicote, mitad Agustín Lara— y  exige que a Madrid no se le puede tratar como al resto de las comunidades autónomas. Lo que me recuerda una anécdota personal: en cierta ocasión, siendo yo un mozalbete, me enfrenté a un cura de olla recordándole que «ante Dios todos somos iguales». El quídam reaccionó con teológica brillantez: «Ante Dios, el superior es el superior y el inferior es el inferior». Mohíno tuve que tragarme el sapo. Eran los tiempos del papa Pio Doce.

Mientras Ida incita a tratar a Madrid como Región—Estado, la «capital de la Gloria», que dijo Alberti,  reacciona y declara lo que ustedes verán en EL COLECTIVO VECINAL, LA MAREA BLANCA, LOS SINDICATOS Y LA IZQUIERDA POLÍTICA DE MADRID UNIDOS FRENTE A LAS MEDIDAS SEGREGADORAS DE LA COMUNIDAD DE MADRID

Simultáneamente, Quim Torra, el presidente del caos, usa el ordeño y mando, diciendo que nadie vaya a Madrid. Ordeña, pero su vaca no tiene leche; manda, pero no tiene bastón.

 

Post scriptum.--- ¿Les he dicho alguna vez que don Vicente Sacristán enseña que «Lo primero es antes»? Disculpen mi mala memoria. 

 



lunes, 21 de septiembre de 2020

domingo, 20 de septiembre de 2020

La voz del escritor Enric Juliana y Weimar


 

Enric Juliana tiene «voz de escritor».  También la tuvieron periodistas de campanillas como Chaves Nogales, Haro Tecglen y Vázquez Montalbán. Tres maestros. Tres toques diferentes, tres voces de escritor diferentes. Juliana está ya en ese nivel olímpico.  Su ´Aquí no hemos venido a estudiar´ --un potente encofrado sobre la ´cuestión comunista´, estudio antropológico de dos grandes personalidades del comunismo español, biografía de una época, ensayo de geopolítica de principios de los años sesenta del siglo pasado— demuestra la diferencia y la potencia de este periodista. La voz del escritor, que es algo más que el toque. Es la fisicidad del estilo, los temas que se tratan, el enfoque; en concreto, el conjunto de cualidades que diferencia a un escritor del resto de los que escriben sobre el mismo tema.

Hoy Juliana en su artículo en La Vanguardia exhibe –no podía ser de otra manera— su voz peculiar. Lean, es una recomendación, su Un año en la bañera de Weimar (1). No es la primera vez que nuestro hombre relaciona tangencialmente el convulso periodo de la República de Weimar con la situación política española. Digamos, pues, que Juliana no ha improvisado –nunca, me parece, lo hace--  esa relación entre Weimar y nosotros, en el aquí y ahora. Debo decir que, en esto, no puedo acompañarlo.

Acumulando mis lecturas sobre aquel proceso y echando mano del celebrado libro La Alemania de Weimar. Presagio y tragedia, de Eric D. Weitz (Turner Noema, 2007), llego a la conclusión que aquellos años weimarianos nada tienen que ver con lo de ahora. Y dentro de ese nada incluyo la complejidad de la geopolítica europea de aquella época. Tensiones sociales, por lo general acompañadas de motines y huelgas salvajes, manifestaciones a tiro limpio, colas largas de desempleados sin el amortiguador social que hoy representan las políticas de welfare.

Ahora bien, tal vez un servidor no haya caído en que el maestro Juliana ha utilizado en esta ocasión una cautela con la metáfora de «la bañera». Sí es así, yo no sabría qué decir. Salvo la de hacer una modesta sugerencia: cuando se recurre a metáforas en la literatura política se corre el riesgo de que la metáfora se convierta en metonimia. Con todo, no descarto que, a mis años, me haya convertido en un tiquismiquis. Si es así, no me tengan en cuenta mis prevenciones.

 

Post scriptum.---  «Lo primero es antes». No lo dijo Anselmo Lorenzo, sino don Venancio Sacristán.

 

1)           https://www.lavanguardia.com/politica/20200920/483572765070/un-ano-en-la-banera-de-weimar.html

 

sábado, 19 de septiembre de 2020

Ese inquietante Parlament de Catalunya


 

Ni se muere padre, ni cenamos. Más o menos así están las cosas en Cataluña. Ayer, sin ir más lejos, se dio otro alarde de toreo de salón, que ahora llaman postureo. En apretada síntesis, la venta de humo tuvo dos momentos: uno, se decide no acatar la sentencio del Tribunal Supremo si inhabilita a Quim Torra como presidente; otro, no se admite a la Unidad Militar de Emergencias (UME) a intervenir en Cataluña contra la pandemia. Dos momentos, dos votaciones: en ambas votan, graníticamente compactas, las fuerzas independentistas, los Comunes se abstienen.

ERC hace en ambas situaciones de mayordomo y barragana del complejo de Waterloo sumándose a la exhibición de lo simbólico que este practica a falta de algo que llevarse a la boca. Venta de humo. Por otra parte, los Comunes –socios del gobierno de Pedro Sánchez—siguen la música de Teresa de Ávila: «Vivo sin vivir en mí / y tan alta vida espero / que muero porque no muero». Que políticamente se traduciría en un estadio de confusión deliberada o, peor todavía, en un nacionalismo vergonzante. Vale decir, en no atreverse a votar lo que les pide su embarullada estética, a saber, acompañando favorablemente al infantilismo radical –mejor dicho, a la niñatez revoltosa— en sus fuegos artificiales. Esperando los Comunes, «quizás, quizás, quizás», ser los acompañantes de Esquerra Republicana de Catalunya, que ayer se desdijo de su aparente exigencia de convocatoria de elecciones, votando con los de Waterloo. ERC, un partido estrábico que los días pares dice pitos y los nones dice flautas.

Definitivamente, las fuerzas políticas que han protagonizado esas dos situaciones han perdido el oremus. Porque si me parece folclóricamente de ´barretina i espardenya´ no acatar la sentencia del Tribunal Supremo sin definir ni concretar cómo se materializa ese desacatamiento, gravísima cosa es impedir que no acudan servicios del Estado para combatir la crisis sanitaria. Con la corresponsabilidad ´estética´ de gentes que están en el gobierno de España. Y, como aquel Arlequín, son los servidores de dos señores según dejó teatralizado Carlo Goldoni.

 

Post scriptum.--- Tal vez don Venancio Sacristán se hubiera quedado estupefacto ante esta situación, pero en todo caso hubiera dicho: «Lo primero es antes».  

viernes, 18 de septiembre de 2020

Escenas madrileñas o la crisis de las autonomías


 

Han sido dos ´escenas matritenses´ que se ha perdido don Ramón Mesonero Romanos.  Dos momentos de gran voltaje. La petición de socorro de la Comunidad de Madrid al presidente del Gobierno español y la presencia de Quim Torra –el presidente del caos, le llama caritativamente Xavier Vidal—Folch--  ante el Tribunal Supremo. Dos escenas que provocan interferencias en la normalidad sea ésta vieja, nueva o ni lo uno ni lo otro. Dos escenas que, lo diré despacito para darle mayor solemnidad, son dos metáforas de la crisis de las autonomías. Dos escenas que tendrán consecuencias.

Ignacio Aguado, vicepresidente de la Comunidad de Madrid, de Ciudadanos, sorprende a los romanos y a los cartagineses con un explosivo arranque de realismo: no podemos contra el coronavirus, dice con cara a lo Buster Keaton. A continuación utiliza un flashback: no se puede combatir la pandemia cada Comunidad autónoma por su cuenta. Y da con el mazo  encima de la mesa: El gobierno debe intervenir. O sea, el «gobierno ilegítimo», según su mentor, Pablo Casado. Lo que viene después ya lo conocen ustedes. En suma, todo el desbarajuste sanitario, político, técnico y administrativo que ha provocado la incompetencia de Isabel Díaz Ayuso (con la mirada ausente de Aguado) deben resolverlo Pedro Sánchez, Salvador Illa y el  doctor don Fernano Simón. «Madrid, castillo famoso», joya de la corona de Casado casaseno, reconoce que no puede resolver lo más duro del problema que él mismo ha creado, debe recurrir a los «okupas» de la Moncloa. Ojo: he dicho ´lo más gordo del problema´, no todo el problema.  

Quim Torra –el cuarto presidente de la Generalitat en democracia, que se ha visto en coplas de la Justicia, de los cinco que ha tenido— acude al Tribunal Supremo para solventar las consecuencias de sus desvaríos. Una mala cabeza, de creciente aturdimiento, que es incapaz de leer los movimientos de doña Correlación de Fuerzas. Un tipo, este Torra, que ahíto de cuatro duros de ideología es incapaz de percibir que los hechos tienen consecuencias. Todo esto dará mucho que hablar y hacer.

Las dos escenas matritenses tendrá consecuencias.

 

Post scriptum.--- El actor José Sacristán aprendió de muy joven la lección de su padre Venancio: «Lo primero es antes». Es algo que ignoran Isabel Díaz Ayuso y Quim Torra.

jueves, 17 de septiembre de 2020

Cataluña, ristra de paradojas


 

La Cataluña política vive una situación paradójicamente chocante. No es nada nuevo, ciertamente, pues parece que ese sea, de un tiempo a esta parte, su hábitat natural. Lo que ocurre es que en estos momentos ese estado de cosas ha alcanzado proporciones chuscas. Sus partidos parecen actuar imitando burdamente el juego de los personajes centrales de la mozartiana ópera Così fan tutte con libreto de Lorenzo da Ponte.

Es muy probable que no haya elecciones en este año. Sin embargo, el clima es tórridamente electoral. Quienes quieren elecciones ahora y los que no lo desean están en plena y abierta batalla electoral. Sólo faltan los carteles y las caras de los litigantes.

ERC dice por activa, pasiva y perifrástica que deben convocarse ya las elecciones. Sin embargo, llama la atención que ningún miembro de dicho partido publicite, hable, indique la real o supuesta valía de Pere Aragonès. Chocante. Lo que podría indicar que o cabe la posibilidad de que esté pendiente la nominación o, siendo Aragonès el llamado, su partido no tenga especial interés en que gane las elecciones. Porque si gana y es presidente de la Generalitat, Oriol Junqueras puede despedirse para siempre del bastón de mando. Esta segunda es una hipótesis arriesgada de algún comentarista amigo mío, que parece sacada de los avatares de los viejos ambientes florentinos.

Los Comunes también piden ahora elecciones ya. Chocante a más no poder. No hace tanto que favorecieron la aprobación de las cuentas públicas catalanas tras la promesa de Quim Torra de que convocaría de manera inminente las elecciones. O tal vez no sea paradójico sino una consecuencia de no haber pasado todavía la caída de los dientes de leche.

Ciudadanos, en cuyo nombre habla el anodino Carlos Carrizosa,  protocolariamente jefe de la oposición pone ahora sordina a su exigencia de convocatoria de elecciones. Las encuestas y el clima general le son un cáliz de amargura: todo indica que habrá otro sonado descalabro. Por lo que es mejor que eso se retrase todo lo que se pueda.

Una ristra de paradojas que ayer afloraron en el debate del discurso de política general –algo así como el Estado de la Nación--  en el Parlament de Catalunya.

En resumen, esta situación se confronta a las enseñanzas de don Vicente Sacristán que testarudamente afirma que «Lo primero es antes».

Punto final: no se autoriza a la publicación digital Nueva Tribuna a publicar este artículo si elimina algunos párrafos como ha hecho en situaciones anteriores, y –además--  no mencionar el origen de dicho escrito.

miércoles, 16 de septiembre de 2020

¿Qué pasa con los fondos europeos?


 

Con mayor o menor intensidad y amplitud en Francia e Italia se está discutiendo sobre el desafío de la reestructuración y relanzamiento de la economía de los países europeos tras la Segunda guerra mundial. Es decir, el reto de cómo afrontar las dramáticas consecuencias de la pandemia y, en concreto, cómo y dónde hacer trabajar los multimillonarios fondos europeos. En España estamos en Belén con los pastores que es lo mismo que decir ´en Babia´. Corremos el peligro, por lo tanto, de que nos pille el toro.

Ni tan siquiera es el viejo planteamiento del «vuelva usted mañana»; es el no caer –o no querer caer--  en la cuenta. Atrapados como estamos ante las diversas crisis superpuestas nadie hace mención de que el tiempo pasa volando para la presentación en Bruselas de los proyectos concretos que deben ser financiados por los fondos mencionados. Es como si hubiera un miedo telúrico a abrir el melón de la distribución de los fondos por parte de las autoridades españolas. Al final podríamos encontrarnos en que, para salir del paso, hagamos las cosas aturrulladamente.

Tampoco en los comederos intelectuales hay quien haya levantado la voz sobre ese particular. Su reino no es de este mundo. Ni, menos todavía, los patriotas de alquiler caen en la cuenta de que el mayor acto de patriotismo es sacar al país del pantano post coronavirus.

Y mientras tanto me interrogo si el gobierno y todo el entramado administrativo –comunidades autónomas, administraciones locales, universidades--  estarán en condiciones de gestionar lo que todavía no saben, ni sabemos, qué cosa tendrán entre manos.

Estamos igual que hace unos meses cuando, desde estas páginas, dimos la voz de alerta. Mejor dicho, estamos peor porque ha pasado el tiempo y todo el mundo ha dicho llamarse Andana. De ahí que me tema que la cosa pueda acabar de la forma más ´castiza´, esto es, que en vez de distribución racional y provechosamente finalista de los fondos  haya un reparto bajo el piadoso «pitas, pitas, gallinitas». Donde los sectores con más capacidad de ruido intentarán llevarse el gato al agua. Y donde –no quiero ni pensarlo— algunos intenten utilizar una parte de los fondos para hacer pizpirigañas políticas.

Sugiero que, también, en esta ocasión se siga a pies juntillas el polen de la filosofía política de don Venancio Sacristán: «Lo primero es antes».

 


martes, 15 de septiembre de 2020

El jefe de los empresarios contra Ada Colau


También a la derecha de toda la vida le cuesta ser sensata. Parece que la derecha ilustrada se contagia de los estilos peculiares de sus cuñaos, las derechas de hoz y coz. Sánchez Llibre, actualmente presidente de la patronal catalana Foment y antiguo diputado por Convergéncia i Unió, ha rebañado en la alacena de la derecha frases rebozadas con fosfina (PH3).  

Sánchez Llibre se ha apuntado al deporte político que practican desde las derechas de toda laya, independentistas, españolistas y nosaben—nocontestan, hasta diversas tonalidades de la izquierda aflorada o sumergida: apuntar y disparar contra Ada Colau. Que, en ocasiones y siempre según nuestro quisquilloso parecer, Colau salga por peteneras no justifica esa confusa militancia de (casi) todos contra ella. Yo, que en alguna ocasión la llamé ´atolondrada´  no me reconozco en esa abigarrada tribu urbana.

El presidente de la patronal catalana ha arremetido contra Colau afirmando desvergonzadamente «de actuar con ´nocturnidad y alevosía´ para arruinar el comercio y la hostelería de la ciudad … tratando de ´desertizar´ la ciudad con sus políticas». Exhibición de sobreactuación. Gratuita irascibilidad. Y, por encima de todo, hacer responsable a Colau de los efectos devastadores de la pandemia es una caballuna irresponsbilidad. Más todavía, olvida intencionadamente que lo que censura el jefe de los empresarios es el Pacto de ciudad que firmaron todos los partidos. Colau se ha limitado a aplicar el tan conocido como tan frecuentemente violado «pacta sunt servanda» que en Izavieja, allá en los Montes Orientales, traducirían como «hay que cumplir los acuerdos».

En apretada conclusión Sánchez Llibre no entiende la máxima de don Venancio Sacristán: «Lo primero es antes». El empresario sería partidario más bien de otra idea: «Luego, es decir, nunca».

  

lunes, 14 de septiembre de 2020

Nuevo temporal en los establos del Partido Popular


 

Nueva ciclogénesis explosiva sobre el Partido Popular.  El edificio de Génova 13 tiene una aluminosis de caballo; sus vigas, inquietantemente curvadas, podrían ceder bajo la presión de la mugre acumulada. El caso Kitchen es otro capítulo más de los episodios particulares de ese partido. O, tal vez, sería más apropiado decir que es un rincón de los inmensos establos de Augías de Fraga y Aznar, de Rajoy y Casado. Corrupción sistémica en un partido mitad político, mitad Cosa Nostra.

1.--- Casado, afirman algunos reputados comentaristas, «sacrificaría a los implicados en el caso Kitchen para salvar al PP».  Quizá hubiera sido más preciso decir que para salvar su propia cabeza y la de sus espoliques. Porque sobre el partido llueve sobre mojado. Lo tendrá difícil Casado casaseno achicar tanta agua sucia en los sótanos de Génova. Porque si sólo pagan el pato los de la última hornada, éstos reclamarán que «o todos o ninguno». Incluidos los agurtelados. Una posible solución sería el borrón y cuenta nueva que representaría fundar un nuevo partido con o sin el machihembrado de la aleación gurtel—kitchen. Pero el fugitivo Casado, aunque huyera de la ´herencia recibida´, siempre estaría en coplas. Sólo tiene una salida: hacerse con toda la templanza posible, civilizar su cultura asilvestrada y ser constitucionalista de pensamiento, palabra y obra. Abro un paréntesis: que las almas de cántaro que están pidiendo la ilegalización del PP consideren que eso sería hacerle un servicio inestimable a los de Vox, únicos amos del latifundio de la derecha. O sea, ancianos de todos los comités centrales habidos y por haber, no seáis candorosos.

2.--- Con todo, la gravedad del escándalo Kitchen –un escándalo de Estado, gobernado por el PP--  ha opacado la relación espuria  entre el Ministerio de Interior y la Judicatura.

«Igualico, igualico que el difunto de su agüelico», decía un personaje de los viejos tebeos de antaño. Este singular Francisco Martínez, secretario de Estado de Seguridad con el pío Fernández Díaz de ministro, reedita las hazañas judiciales de aquel Ignacio Cusidó, portavoz del PP en el Senado, gobernando Rajoy:  «Controlaremos la Sala Segunda del Tribunal Supremo desde atrás», guasapeó a sus senadores.

El joven Martínez –lógicamente despechado porque no le cayó una canonjía o un estanco que llevarse a la boca, tras ser cesado— tiró de ese chirimbolo multiusos, que es guasap, y le dijo al Presidente de la Audiencia Nacional, José Ramón Navarro, lo sinvergonzones que son «Jorge, Rajoy y Cospedal» (sic). O sea, la trama. El polígono irregular Jorge, Navarro, Martínez, Rajoy y Cospedal. La Audiencia Nacional en las mismas sábanas que el Gobierno en un inquietante ménage á cinq.  Noten el castizo compadreo de Martínez y Navarro: el ministro es tratado como ´Jorge´, simplemente Jorge.

 

Post scriptum.---  «Lo primero es antes». Que bien pudiera ser el texto de un guasap de don Venancio Sacristán a la vida pública española. Desde Chinchón a toda España.

domingo, 13 de septiembre de 2020

Secuelas del 11 de setiembre y el Cuerpo de Bomberos


 

Este año el 11 de setiembre ha cantado por lo bajinis. En minúscula, decíamos ayer. Pero tras él han aparecido elementos que, con Heráclito, podemos afirmar que «nada es, todo cambia».  Tres, son tres los elementos que han irrumpido en la cosmología del independentismo catalán: una osada afirmación de Canadell, presidente de la Cámara de Barcelna; ERC que se mantiene exigente frente a Waterloo y la puesta de largo del partido post post post convergente PDECat, madre del otro que lidera Puigdemont.

1.--- Joan Canadell, independentista etiqueta negra, ha planteado que ahora –lo que se dice ahora mismo y aquí, hic et nunc--  hay que dejarse durante un tiempo de movilizaciones, independencias y procés. No sea que se pierdan más empresas. Se trata del reconocimiento vergonzante del daño que toda la mandanga procesista ha  hecho a la economía catalana. Naturalmente ese plato lo adoba con algunos tropezones de ilusionismo: dentro de unos meses volveremos a lo nuestro. O sea, que «lo volveremos a hacer». Es, dispensen los teólogos, algo parecido a la parusía: Jesucristo reaparecerá al final de los tiempos.

El asunto es, ni más ni menos, que lo siguiente: hasta que no se convoquen las elecciones catalanas (dice el complejo mediático agitador de Waterloo)  el govern se ha dedicar a gestionar la pandemia. Matiz: otro reconocimiento vergonzante de que hasta la presente ha estado tumbado a la bartola. Una gestión estará en manos de los puros –los cátaros pata negra— que son adictos a Waterloo y, lamentablemente, el grano en el culo que representan los consejeros de ERC.

En realidad, se trata de salir del paso del inmisericorde fracaso de la temeraria caminata iniciada hace tres años, y –peor todavía— de no saber cómo salir de ella. Ni siquiera tienen el recurso de cambiar el reino por un caballo.

Hablando en plata: Canadell ha pedido una tregua a Pedro Sánchez. El gasolinero incendiario pidiendo socorro al Cuerpo de Bomberos.

 

2.--- Esquerra Republicana de Catalunya, ayer mismo, volvió a incordiar a Waterloo: «elecciones, ya», exigió ayer. Precuela y secuela del 11 de setiembre de hogaño (con minúscula). Sabe que –según las encuestas que circulan por los chambaos   barceloneses--  tiene posibilidades de ganar los comicios. Pero hay quien afirma osadamente –a mí no me miren--  que ERC no quiere ganar estas elecciones. Porque siendo candidato el joven Pere Aragonès podría impedir que Oriol Junqueras fuera algún día President de la Generalitat. Y como una elemental prueba indiciaria recuerdan que es harto sospechosa la reaparición de la pintoresca fuga de Marta Rovira. Barroco argumento del que doy constancia, por si finalmente tuviera visos de profecía cumplida. Cosas más extrañas se han dicho y posteriormente cumplido.

3.--- Secuela de la mini Diada: el PDECat, ya puesto de largo, habla ya sin metáforas de abrirse a negociar los Presupuestos generales del Estado. Bofetada en todos los mocos a Waterloo. Y, ¿quién sabe?, aprovechamiento de la máxima de don Venancio Sacristán: «Lo primero es antes». Que traducido a la física sería: lo primero es ser útil a la gente de carne y hueso.

sábado, 12 de septiembre de 2020

Ayer fue 11 de setiembre (en minúscula)


 

La Diada, desde hace tiempo, tiene el significante deteriorado y su significado empieza a estar borroso; el independentismo se ha encargado eficazmente de ello. Ayer, 11 de setiembre, según reza el Calendari  dels Pagesos, fue una fecha más en el almanaque. La Diada ha perdido marfil, cemento y esmalte. Otra consecuencia de la errática casquería del procés.

Cierto, hubo varias decenas de miles de asistentes a los actos que había convocado la ANC. Sin embargo, salieron de Barcelona más de 240.000 coches con rumbo a las playas de la mar mediterránea. Pero el acontecimiento en el que habían puesto sus esperanzas, como lógica prevención ante la pandemia, fue la colocación –dijeron— de miles, miles y miles de esteladas en los balcones y ventanas. Poco traperío pudo verse. No sólo es el cansancio, sobre todo la fatiga empieza a dar señales de que la fecha de ayer es un aparteaguas en la relación de la feligresía hasta ahora independentista común con el independentismo orgánico. Cansancio, fatiga y ahora decepción porque –ni siquiera en la Diada, como era habitual--  los partidos independentistas celebraron ´paz y tregua de Dios´. Cansancio, fatiga, decepción y ahora estupor oyendo a la señora Elisenda Paluzie afirmar que «los Mossos no es policía catalana sino española». Cansancio, fatiga, estupor, decepción y ahora irritación del independentista peatonal que observa que su Diada queda mancillada por los ultras de los cdr que atentan contra los trenes de cercanías: terrorismo con sonrisas.

Mientras tanto, en las covachuelas de la Generalitat el trabajo brilla por su ausencia: unos, aplicando los mandamientos de Waterloo; otros, intentando esquivar las llaves de lucha grecorromana que le vienen de Waterloo. Unos y otros sabían que la Generalitat ha perdido un 30 por ciento de sus ingresos debido al coronavirus.  Así las cosas, ¿qué hacen los unos y los otros? Solamente esto: preparar la respuesta al libro que ha publicado el contrario.

Punto y aparte. Doy la palabra a Lluís Rabell: « La izquierda ha tardado en diagnosticar certeramente la naturaleza del movimiento que se desarrollaba ante ella y que trastocaba la sociedad catalana, sus instituciones, su convivencia. Una parte de esa izquierda duda aún ante el populismo. He aquí el desafío del próximo período. La izquierda necesita desplegar sin complejos un proyecto propio para Catalunya, un proyecto federal y progresista. La épica impotente del populismo sólo puede dejar tras de sí un reguero de frustración, resentimiento y división. Pero, para tejer un proyecto alternativo, hay que empezar a llamar a las cosas por su nombre». Lo pueden ver en https://lluisrabell.com/2020/09/10/el-inacabable-momento-populista/

 

Post scriptum.---  No busquen en Tito Livio que «lo primero es antes». Solo en las fuentes orales de Pepe Sacristán, hablando de su padre, Venancio.

 

viernes, 11 de septiembre de 2020

Quim Torra, charlatán de feria


 

Cuando un feriante alza la voz, micrófono en ristre, y pregona sus muñecas chochonas, se está ganando honradamente la vida. Pero cuando Quim Torra intenta imitarlo se convierte en un charlatán. Desde luego, no es el primer político que convierte su actividad en pura garrulería, pero posiblemente es el que más la ha banalizado. Ahora, en el contexto de este 11 de septiembre ha dejado caer dos chochonas.

Primera chochona: ha dicho que Pedro Sánchez debe pedir perdón por el fusilamiento de Lluis Companys. Segunda chochona: que la actitud ante los presos políticos independentistas es equiparable a la del fusilamiento de Companys. Estaríamos, así las cosas, ante lo que el historiador Josep Burgaya explica: «En el mundo independentista hay una auténtica subasta entre los tres grandes grupos sobre quien es el administrador de las esencias y de la radicalidad» (La Vanguardia, del pasado 5 de setiembre).

En todo caso, también en esta ocasión Torra ha banalizado el fusilamiento de Companys y ha dado solemnidad grotesca al encarcelamiento de los políticos presos. No se trata de un pronto, no es algo improvisado ni es la primera vez que lo cantan este tenorcillo y sus partiquinos. Es, además, una reescritura de la historia, siguiendo los pasos de Confusio (sic), aquel personaje del episodio nacional ´Prim´ que estaba escribiendo la historia de España, «no como era, sino como debía ser», según su propia confesión.

Las dos chochonas son, a estas alturas, el reconocimiento de que la sintaxis independentista, fracasado el procés, ha entrado en barrena.  Pura hojarasca para tensionar a quienes tengan el ánimo por los suelos. Las viejas canciones de gesta ya son un disco rayado. Deben ser, pues, reemplazadas por eructos mediáticos que quepan preferentemente en tuiter. Ahora bien, oído cocina: esas dos chochonas no van dirigidas a Pedro Sánchez, ni a quienes no comulgamos con la hostia consagrada del independentismo; se lanzan contra Esquerra Republicana de Catalunya, el partido más rival de Waterloo, su principal competidor en el reparto de la túnica sagrada.

Bien mirado el asunto nos parece del todo normal: fracasado, desde su raíz, el procés ya no queda material político; lo que hay es pura cascarria. La competición entre los independentistas a golpe de regüeldos por tierra, mar y aire. Lanzamiento de pitracos.

En definitiva, un 11 de setiembre singular presidido por la acción de truchimanes que se tiran los tarros de las esencias los unos a los otros. La Diada la han convertido en una fecha más del almanaque.

 

Post scriptum.--- Una vez más: «Lo primero es antes», primer axioma del Almagesto de don Venancio Sacristán.

jueves, 10 de septiembre de 2020

Son ataques al Estado de derecho


 

Algunos comentaristas de garrafón acostumbran a tratar ciertas actitudes del Partido Popular como si fueran acometidas contra el Gobierno. No tal, son ataques al Estado de derecho. No es baladí la diferencia. Y sin embargo se sigue manteniendo esa confusión. Es una manifestación más de la crisis aguda que atraviesa el periodismo, en este caso de la formación cultural de sus profesionales, de la desidia de los jefes de redacción y los directores de cada medio en concreto. Cuando de manera contumaz el PP se niega a propiciar la renovación de todos los institutos pendientes de ello --y encima lo justifica con argumentos atrabiliarios--  no se está ante un ataque al Gobierno, es al Estado y a la mismísima Constitución a quienes se zarandea. Cuando desde Waterloo se ponen en marcha ciertas iniciativas con determinados argumentos tampoco estamos ante un ataque contra, digamos, Pedro Sánchez. Es, igualmente, una confrontación contra el Estado y la Constitución.

Partidos distintos los de Casado casaseno y Waterloo con métodos similares: enfrentamiento al Estado; y objetivos inmediatos iguales: hacer caer al gobierno progresista de España. Paradójicamente lo que, de momento, están consiguiendo es que Pedro Sánchez esté en mejores condiciones. De un lado, la ruptura entre Waterloo y los del PDECat, que se puso de largo en la sesión de ayer en el Parlament de Catalunya votando el uno contra el otro, y, de otro lado, la moción de censura que cocina Vox le hacen un buen favor al Gobierno. Por una parte, esa escisión de los post post post convergentes procura más aliados para la aprobación de los Presupuestos; y, por otra parte, la moción de censura –un espectacular brindis al Sol--  proporciona más vitaminas a Pedro Sánchez.  Chocante: Waterloo y Casado se ponen mutuamente la soga en el cuello.

En suma, la inestabilidad que procuran los hunos y los hotros contra Sánchez, no sólo no les beneficia sino que consigue los objetivos que aquellos no desean. Como mínimo tienen vista cansada.

 

Post scriptum.---  No fue el emperador filósofo Marco Aurelio quien acuñó el concepto «lo primero es antes». Fue don Venancio, padre del actor José Sacristán.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Cataluña decadente


¿Cataluña está en decadencia o va camino de ella? Sobre tan interesante asunto dicen la suya, cada cual por su lado, Joan Coscubiela, Antoni Puigvert y Fernando Sánchez Costa, presidente de Sociedad Civil Catalana. Los dos primeros lo hacen sin concesiones a la parroquia: Cataluña no está en decadencia, pero va camino de ello; el segundo le da vidilla a sus espoliques: Cataluña ya está en franca decadencia (1).  Lean atentamente y verán que, con sus matices, no estamos ante un tema irrelevante.  

Recordemos los datos que hemos dado en anteriores ocasiones: hace diez años Cataluña ocupaba un lugar mediocre en el ranking de la productividad de las regiones europeas, que son 271. Estábamos en el puesto103, ahora hemos bajado al 161, o sea, 58 peldaños. Con ser grave ese descenso, más lo es todavía que nadie con mando en plaza lo fuera advirtiendo: estaban ocupados en otros asuntos. Más todavía, Barcelona ha ido perdiendo «peso atractivo», pasando del lugar cuarto al undécimo. Las adelfas de ese patio se han incrementado con la fusión de Caixa Bank con Bankia. Por cierto, les sugiero encarecidamente que lean el artículo de Dolors Llobet y Ricard Ruiz sobre la fusión en La Vanguardia: sindicalismo de regadío (2). Los vemos en las fotos. 



Los datos de Cataluña son, ciertamente, muy preocupantes. Lo peor es que no se vislumbra la necesaria rectificación política para frenar esa bajada a los infiernos. De hecho no hay nada que vertebre Cataluña, hecha la excepción de la Seguridad Social. El peligro de caer en la decadencia, en la que todavía no estamos, según Coscubiela y el riesgo de que Barcelona se convierta en Marsella, según Puigverd, son ciertos. A decir verdad, nada está escrito en las estrellas. Ahora bien, el mecanismo de freno, primero, y volver a despegar, después, pasa por una nueva guía político—institucional de Cataluña. Con los de ahora en el govern tenemos la certeza de que pronto llegaremos a la decadencia pura y dura.

La descomposición política del independentismo, la inepcia y niñatez de sus dirigentes, de un lado, y la poquedad de la oposición harían extremadamente dificultosa  la salida de esa decadencia.

Post scriptum.--- «Lo primero es antes», no lo dijo Maquiavelo; lo fijó don Venancio Sacristán. Se sabe desde Figueras hasta Izavieja y desde Chauchina hasta Betanzos.

 

1)           Joan Coscubiela, (1) https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/empantanados-ensimismados-camino-decadencia_129_6206168.html?fbclid=IwAR3o9_M7fmNVWHuIQ-lBOIAHFbaSbzxYBA1xg4rNVRtViIJ-GzlpeX1VBoQ

Antoni Puigverd, https://www.lavanguardia.com/politica/20200908/483383071442/la-cocina-y-el-crater.html

F. Sánchez Costa, https://www.lavanguardia.com/politica/20200908/483383105239/paremos-la-decadencia-rehagamos-catalunya.html

2) https://www.lavanguardia.com/economia/20200909/483383276987/riesgos-oportunidades-dolors-llobet-ricard-ruiz.html