jueves, 24 de mayo de 2018

El nuevo partido de Puigdemont




Los parciales de Carles Puigdemunt han registrado una nueva formación política; el partido tiene el sugerente nombre Moviment 1 d´Octubre (M 1—O). Demos por descontado, pues, que el hombre de Berlín se excluye del PDeCat, a menos que quiera estar en la misa del nuevo partido y repicando en el anterior. Que todo podría ser dada la chocante personalidad que le engalana.

Que se haya registrado el M 1—O significa que sus fundadores consideran agotado el procés tal como se ha dado. O, aunque no lo reconozcan, que ha fracasado. Y, para mayor abundamiento, que los sujetos políticos que lo habían dirigido han fracasado en dicha operación. Digamos, además, que la gestación del nasciturus no viene del PDeCat sino de una de sus fracciones, la más exasperada. Que ya no es heredera del gen granconvergente, sino de la concebida  ideológicamente por una serie de intelectuales de los años 30 del siglo pasado que estaban en la periferia del catalanismo político, partidarios de la independencia. No pocos de ellos eran partidarios del «racialismo» al que pretenciosamente llamaban racismo científico. En esas fuentes ha bebido provechosamente Torra, el presidente vicario, cosa que naturalmente sabía el hombre de Berlín. De manera que podemos intuir que, con esta nueva formación, el panorama político se complicará todavía más. Éramos pocos y parió la abuela.

¿A qué líneas apunta el diseño del hombre de Berlín? A la creación de un frente variopinto con voluntad de hegemonía –no confundo hegemonía con mayoría--  compuesto por los siguiente retales: el populismo, fragmentos de neoliberalismo y el nacional catolicismo. Tendrán la confusa etiqueta de «ni de derechas, ni de izquierdas, sólo Cataluña». El hombre de Berlín pretende ser el sastre que cosa eses retales. No le faltarán escribas sentados.

Populismo y retazos de neo liberalismo no son cosas nuevas en el cuadro político catalán. Pero la aparición de la Moreneta en el despacho berlinés de Puigdemont y en la toma de posesión de la presidencia vicaria de Torra sí apunta a una novedad. El guiño –el gesto todavía incipiente--  de la recuperación de la Montaña Sagrada (Montserrat) en la geografía patria. Es la puesta al día de aquella formación político—religiosa de los años sesenta, Crist Catalunya. La paradoja es clara: el paganismo de esta política utiliza el sentimiento religioso para su propio lucimiento e interés. Nada nuevo bajo el Sol. Ya lo dejó dicho el obispo Torras i Bages: «Cataluña será cristiana o no será».  Más tarde, otro acuñador de frases a destajo, afirmó que «la Iglesia en Cataluña o es catalana o no será». En resumidas cuentas, Cataluña y la Cristiandad reunidas en el mismo Cuerpo místico.

DIVERSIDAD SEXUAL Y LIBERTAD REPRODUCTIVA DE LAS MUJERES




Escribe Joaquín Aparicio Tovar


Un grupo de once investigadoras e investigadores de la Universidad de Castilla-La Mancha y de otras Universidades ha publicado recientemente en la granadina editorial Comares la obra Diversidad sexual y libertad reproductiva de las mujeres en la cultura de la producción y el consumodirigida por la Dra. Ana Marta Olmo. Es una obra sugestiva y recomendable en la que se tratan una variedad de temas desde un punto de vista novedoso, algunos casos no exentos de polémica. De esa obra se ofrece aquí el prólogo de Joaquín Aparicio Tovar.

 “Y Tacha llora al sentir que su vaca no volverá porque se la ha matado el río. Está aquí, a mi lado, con su vestido color de rosa, mirando el río desde la barranca y sin dejar de llorar. Por su cara corren chorretes de agua sucia como si el río se hubiera metido dentro de ella.
Yo la abrazo tratando de consolarla, pero ella no entiende. Llora con más ganas. De su boca sale un ruido semejante al que se arrastra por las orillas del río, que la hace temblar y sacudirse todita, y, mientras, la creciente sigue subiendo. El sabor a podrido que viene de allá salpica la cara mojada de Tacha y los dos pechitos de ella se mueven de arriba abajo, sin parar, como si de repente comenzaran a hincharse para empezar a trabajar por su perdición”.

Así acaba el magnífico cuento de Juan Rulfo titulado Es que somos muy pobres, que integra el volumen El llano en llamas. Tacha llora por su vaca, pero su padre y su hermano, que es quién trata de consolarla, ven en esa pérdida otra mucho mayor: La de la propia Tacha, quién al perder la vaca  que al cumplir sus doce años le había regalado, con grandes trabajos, su padre, ya no podría casarse, según los cálculos que éste último había hecho, con un buen hombre que con Tacha se llevaría la vaca. Ahora veían que fatalmente acabaría siguiendo el camino de sus dos hermanas mayores, quienes, dice el hermano trayendo la opinión del padre, “se habían echado a perder porque éramos muy pobres en mi casa”. Habían acabado en la prostitución.

Este cuento viene con facilidad a la mente cuando se leen los muy interesantes trabajos que forman parte de este libro que ha dirigido la profesora Ana Marta Olmo. Un libro que se ha ido gestando bajo los impulsos de la directora desde hace varios meses, demostrado que sus preocupaciones intelectuales, las de ella y del resto de las autoras y autores, están ligadas estrechamente a las preocupaciones sentidas por la sociedad, como lo muestra que sale a la luz muy poco después de la histórica jornada de lucha y huelga feminista del 8 de marzo. Unas preocupaciones que no son repentinas, pues desde hace años la Dra. Olmo está llevando adelante un master sobre igualdad de género con notable éxito. Es evidente que no hay ni rastro de oportunismo, todo lo contrario, en el empeño que ha hecho aparecer este libro. Las autoras y autores con los trabajos que aquí se ofrecen nutren la gran corriente que emergió el pasado 8 de marzo.

Este libro no solo es oportuno, sino que es profundo y rico en sugerencias al tiempo que ofrece un debate abierto y honesto sobre materias muy controvertidas. Es ya una opinión ampliamente seguida, que cada día se consolida, que el feminismo no es ni una moda, ni un movimiento de un grupo que mujeres elitistas que se sienten discriminadas, es, sencillamente, una exigencia del principio democrático. Democracia y feminismo están en una ligación que con las luchas de llevadas a cabo desde hace no pocos años, se hace indisoluble porque el principio democrático exige la profundización en la igualdad real. El orden patriarcal-capitalista genera muchas formas de desigualdad económica y social, pero las desigualdades son especialmente inaceptables cuando tienen su origen en el sexo y el género.

Bien se sabe que el principio de igualdad es muy delicado y complejo porque es una creación intelectual de los seres humanos cuando alcanzan un cierto nivel de civilización. En la naturaleza lo que encontramos son diferencias. Mujeres y varones, personas con tendencias sexuales diversas, razas diferentes. Pero sobre esas diferencias se impone algo común, cual es la cualidad de seres racionales con una común dignidad, que es quebrada cuando la gente sufre tratos peyorativos. Obviamente la igualdad no pide imponer la homogeneización ni la parificación absoluta, sino eliminar los obstáculos que hacen imposible o dificultan el libre desarrollo de la personalidad y aquí es donde los tratos peyorativos por motivo sexual o de género han castigado y castigan de modo especialmente duro a las mujeres y a quienes se desvíen de las practicas heterosexuales dominantes.

Es evidente que las mujeres pertenecientes a las clases trabajadoras se enfrentan a  muchos más obstáculos en su desarrollo personal, pero el género y el sexo han incidido en los repartos de papeles sociales en todas las clases sociales en perjuicio de las mujeres. Recordemos que en el siglo XIX y bien entrado el siglo XX era de “bon ton” entre las clases sociales acomodadas europeas, y también en otras partes del mundo donde las imitaban, dar una cierta educación musical a las señoritas para que amenizasen (o torturasen) con interpretaciones al piano a las visitas que acudían a la casa a pasar la velada, pero ¿Cuántas de ellas recibían una educación y un apoyo que les permitiera llegar a ser compositoras o intérpretes de renombre? Muy pocas. Fanny Mendelssohn o Clara Wieck (más conocida por Clara Schumann por su matrimonio con Robert Schumann), por ejemplo, son una clamorosa excepción. En otros campos artísticos también ha sido así a pesar de que se predicara que la mujer esta dotada de una mayor sensibilidad que los hombres. Sofonisba Anguissola, Artemisa Gentileschi o Elisabetta Sirani, que vivieron entre los siglos XVI y XVII, son también raras excepciones en el mundo de la pintura que estaba dominado por una gran abundancia de varones, muchos de lo cuales no tenían la valía de estas pintoras, que tuvieron que salir adelante no sin grandes dificultades y con menor reconocimiento. Más recientemente notables mujeres literatas de la generación del 27 como Ernestina de Champourcin, María Teresa León, Josefina de la Torre o Luisa Carnés han quedado en la sombra de grandes poetas como Lorca, Alberti o Cernuda.

Como se indica en la obra que aquí se prologa, el género alude a una construcción social y cultural que atribuye roles diferenciados entre hombres y mujeres, mientras el sexo alude a un hecho biológico, pero la construcción social aprovecha esa diferencia biológica en el reparto de poderes sociales. Las ideas religiosas, los prejuicios sociales y las construcciones culturales están ahí para justificar las diferencias de trato y reparto de poderes. La vinculación entre feminismo y democracia exige romper con tal estado de cosas y para ello es necesario, ante todo, reconocer a las mujeres derechos sexuales y reproductivos que les permita “tener el control de su sexualidad sin coerción, sin discriminación y sin violencia” (p. 181) porque es a través, sobretodo, del control de la sexualidad  femenina como la sociedad patriarcal-capitalista impone el reparto de roles y poderes. El autocontrol libre de la propia sexualidad lleva a establecer también una nueva forma de relación entre hombres y mujeres que destierra la dominación, la violencia y la conversión de los seres humanos en mercancía para el uso del sexo y las diferencias sexuales como objeto de tráfico mercantil.

Esta obra es muy plural, como ya se ha indicado, y, por ello, no está exenta de la controversia como cuando se tratan los delicados temas de la prostitución o la maternidad subrogada. Uno se sentiría inclinado a considerar que la lucha por una sociedad democrática que implica la asunción del feminismo llevaría a erradicar el uso del dinero para conseguir el goce sexual. No solo porque la experiencia muestra cómo en la inmensa mayoría de los casos la pobreza, como se dice en el obra de Rulfo con la que se iniciaban estas líneas, es el detonante de la prostitución y de la trata de seres humanos, sino porque es expresión de unos valores incompatibles con los de una sociedad libre e igualitaria. El tema es ciertamente muy controvertido y sin duda reconocer derechos al trabajo sexual puede mejorar en determinadas condiciones la situación de quienes lo practican, pero no hay que desdeñar que puede también contribuir a cronificar las relaciones de dominación aunque haga más soportable y menos sórdidas las condiciones en que se ejerce tal trabajo. Puede que tras esas elaboraciones repose la idea del trabajo como medio de realización personal e integración social, pero hoy, por el contrario, habría que pensar que la sociedad libre a la que aspiramos es una en la que más que el trabajo debe primar el ocio creativo, y en la que cada persona reciba según su necesidad y de según su capacidad.



miércoles, 23 de mayo de 2018

El federalismo, una hipótesis razonable




Conversación con los federalistas mataroneses
en el Café de Mar. 22 de Mayo de 2018

José Luis López Bulla


En palabras académicas podemos decir que nuestro país atraviesa una serie de crisis superpuestas; si hablamos castizamente hemos de convenir que, en determinados aspectos, España está hecha unos zorros. Crisis superpuestas: la condición de vida y trabajo de los sectores más débiles de la sociedad; crisis política e institucional y de los sujetos que intervienen en ella; y crisis territorial. Y negros nubarrones que vienen de Oriente Próximo que pueden interferir la tímida recuperación de la macro economía con las subidas que estamos viendo del precio del petróleo. Por no decir los malos aires que nos vienen de Italia tras la formación del nuevo gobierno. Atención al reciente informe del Banco de España donde alerta contra la exagerada afirmación de las autoridades gubernamentales sobre la recuperación económica. Alerta.

No me es posible abordar todos esos registros porque tampoco se trata de alargar innecesariamente mi intervención, así es que hablaré de lo que se ha dado en llamar «crisis territorial», porque entiendo es lo más apropiado a las características de este encuentro. No me limitaré a señalar la patología, así que propondré un modesto proyecto alternativo sobre el particular. Dicho brevemente: hablaremos de federalismo. En todo caso, gran parte de lo que iba a decir ha quedado expuesto en este documental, Federal, que ha realizado Albert Solé con mano ducha.


Primer tranco

El problema más áspero de la crisis territorial se encuentra en el independentismo catalán. Que ha crecido espectacularmente en los últimos diez años. Un incremento de estas características bien merece una reflexión a tumba abierta. El interrogante central es: ¿por qué el nacionalismo y su fase superior, el independentismo, han alcanzado tan importantes cotas de representación y representatividad en Cataluña? Este es un borrador para amigos que intentará aproximarse a una respuesta con punto de vista fundamentado. La tesis que plantearé en esta conversación es la siguiente: el nacionalismo se ha desarrollado y llegado a amplias masas gracias al abandono de la lucha de ideas por parte de las izquierdas así en nuestro país como en Europa. Esta es, a mi entender, la clave central.  

Segundo tranco

Las izquierdas no han sabido interpretar los grandes cambios y transformaciones que se han operado a lo largo y ancho del planeta. Se han empeñado en hacer política con las mismas ideas e instrumentos que han utilizado durante el siglo pasado. Han sido cambios gigantescos que se han operado en la globalización de la economía y del trabajo. Han diseñado políticas –industriales, fiscales, de Estado de bienestar, etc--  propias de una situación que gradualmente iba dejando de existir. Y, de otro lado, tales políticas han tenido como método exclusivo el Estado nación cuando se iba acentuado la dimensión global. Así las cosas, se ha ido produciendo un gran desfase entre tales políticas y la realidad, que continuamente iba transformándose. Estamos en Mataró donde las grandes catedrales fordistas (Gassol, Subirá, Inex …) son ya pura arqueología. El resultado de ello ha sido la continuada pérdida de apoyo de masas de las izquierdas en toda Europa. Este es el resultado de unas crisis de las izquierdas: de proyecto, de liderazgo y de representación. Ahora corren el peligro de caer en la irrelevancia.

Crisis de proyecto. Durante los años más duros de la crisis económica ha estado silenciosa y sin saber qué proponer. Más todavía, durante ese periodo ha sido incapaz de ofrecer una crítica razonada al impetuoso proyecto independentista, que –aunque no sólo--  es también una reacción populista, corporativista y reaccionaria frente a la globalización y la interdependencia. Hago notar el carácter corporativista del nacionalismo y su fase superior, el separatismo. Corporativismo, porque solamente va a lo suyo y se confronta con lo de los demás.

Hace tiempo que me planteo hasta qué punto las izquierdas tienen su responsabilidad en la falta de análisis del nacionalismo. Y vengo dándole vueltas a la cabeza sobre una cuestión lejana que puede ser sorprendente. Hubo un momento, después de la Segunda Guerra Mundial, que los partidos comunistas europeos elaboraron sus propios proyectos de marcha al socialismo, especialmente los italianos, dirigidos por Palmiro Togliatti. Eran las «vías nacionales al socialismo». Me crié políticamente en esos planteamientos y sigo creyendo en ellos. Ahora bien, en la práctica tales vías significaron el olvido del internacionalismo y de la solidaridad internacionalista, que quedaron reducidas a mero protocolo declarativo. Y aunque las izquierdas nunca se declararon formalmente nacionalistas en la práctica hacían política nacional obviando el contexto internacional que cada vez más se hacía global. Mutatis mutandi fue desapareciendo la crítica de la razón nacionalista. Pongamos un caso que avala lo que quiero decir: en todos los periodos electorales de las europeas el debate y la lucha por el voto se han caracterizado solamente por las cosas domésticas, dejando de lado la gran cuestión europea. E lo que he llamado política de campanario.

En resumidas cuentas, el abandono de lo internacional, que ya iba siendo global, de las vías nacionales al socialismo consolidó el carácter nacional y nacionalista de la izquierda, que ya practicaba la socialdemocracia europea tras la votación de los créditos de guerra en 1914. Más todavía, la práctica desaparición del horizonte de la transformación de la sociedad –digámoslo sin tapujos--  iba vaciando las ideas del gran cambio social en un amplio sector de la vieja militancia que se vio deslumbrada por la aparición del nacionalismo y su fase superior, el independentismo. La orfandad, se dice,  aborrece el vacío.  

Hasta la presente es mayoritaria en la izquierda la idea del origen del procés independentista. Es la siguiente: los efectos tremendos de la tristemente célebre Sentencia del Tribunal Constitucional, que pasaba la garlopa en aspectos no irrelevantes del nuevo Estatut; de un lado; y, de otro lado, la reacción del govern Mas para desviar la atención de su política de recortes, en los que por cierto tuvo como arquitecta funcional a Elsa Artadi, pieza central del actual gobierno subalterno de la Generalitat.  No contradigo esa versión del origen del procés. Pero esa no es ni toda ni la principal explicación.

Yo lo veo de esta manera: el momentum del inicio del procés se da cuando, desde la covachuelas del independentismo, se toma nota de la aparición de un movimiento intimidante: la aparición de los indignados en la Plaza de Cataluña, el famoso 15 M. En sus asambleas permanentes los acampados –un movimiento interclasista--  no mencionan ni por asomo la cuestión catalana, el bilingüismo se utiliza con naturalidad y les importa un rábano el esencialismo nacionalista. Algunos perciben que ese movimiento no es cooptable como lo han sido mayoritariamente las izquierdas. Estupor, pues. Hay que contrarrestarlo con una potente ofensiva de nuevo tipo.  Sólo añadiría como fecha emblemática el 15 de junio de 2011, cuando Mas tiene que utilizar un helicóptero para llegar al Parlament. Por cierto, para aprobar unas leyes de recortes apoyadas por el PP.

En resumidas cuentas, el inicio del procés es, así las cosas, un momento de confrontación interna de Cataluña. No es, por tanto, una pugna entre Barcelona y Madrid. Cuestión diferente es lo que irá sucediendo posteriormente.  

Tercer tranco

No quiero ser aguafiestas, pero debo decir lo siguiente: el doble conflicto que vivimos entre las dos Cataluñas y el de una parte de ella con España será de larga duración. No es fatalismo, es simplemente la constatación de la gravedad de una situación como la actual. Más todavía, en Cataluña una parte de la sociedad podría encontrarse emparedada entre los independentistas y los neo lerrouxistas. Este conflicto da vidilla a ambos polos y, posiblemente, se agudizará con el legitimismo del presidente vicario y las ínfulas de Ciudadanos. Es la mutua retroalimentación. Paciencia, pues.

Tener paciencia no equivale a dimitir de hacer propuestas. Por ejemplo, Joan Coscubiela ha propuesto unas cuantas que llama microsoluciones. Una se ha realizado ya: la formación de un gobierno que debemos juzgar por sus hechos concretos. Faltan dos: la retirada del artículo 155 y la puesta en libertad de los presos. Lo segundo ya no se sostiene tras la gigantesca chapuza del juez campeador. Por lo que a mí respecta propondría una cuarta microsolución: un entendimiento entre sindicatos y patronal en dos direcciones: a) evitar que se marchen más empresas de Cataluña, y b) recuperar lo que se pueda de las que nos han dejado. En efecto, son unas propuestas minimalistas, de choque. Porque lo que naturalmente se trata de elaborar un proyecto estratégico.

Cuarto tranco

Un proyecto estratégico para España hemos dicho. Porque no es posible una nueva arquitectura institucional sin una reforma a fondo de la Constitución. Nada se mejoraría con sólo un baldeo de cubierta. Se trata de reformar ordenadamente el todo para que encajen adecuadamente las partes.  Pero ya estamos en condiciones de imaginar que ello tampoco daría satisfacción al independentismo. Lo único que haría –posiblemente, pero no tenemos certeza de ello--  es restarle aliados y consenso de masas. Concretando, primero la reforma del todo, después la revisión y encaje, concretos, de los problemas territoriales.

Aprovecho la ocasión para polemizar con una idea que empieza a circular por ciertos ambientes intelectuales barceloneses. Plantean que el diseño institucional más adecuado es el referente a la ciudad. La ciudad como marco que substituye al Estado. Por mi parte, tal como están las cosas ahora dan ganas de decir que el Estado tiene los siglos contados. En todo caso, habrá que convenir que este planteamiento, el de la ciudad como marco institucional, tiene la ventaja de que dichos círculos intelectuales quedan eximidos de responsabilidad política. Yo no comparto ese diseño. Porque conduciría al corporativismo territorial más exasperado.

Es necesaria una nueva arquitectura institucional. Ahora bien, me es obligado reconocer que, bajo el sistema de las autonomías, España ha alcanzado los más altos niveles de progreso y desarrollo. Alguien tendría que decirlo. Una nueva arquitectura institucional porque ya no valen los meros ajustes funcionales. Y no veo otro camino que el federalismo. Es más, yo diría que el sistema autonómico, a pesar de todo, ha sido una escuela razonablemente buena para el nuevo camino federalista.

Me interesa decir lo siguiente: yo soy un federalista tardío, y lo soy por descarte de otras opciones. Es decir, mi federalismo no es ideológico sino pragmático en el sentido que Richard Rorthy le da a esa palabra. Entiendo, además, que el federalismo tendrá no pocas enemistades e interferencias. Es algo más que una intuición que el PP le pondrá la proa, que algunos sectores del PSOE harán tres cuartos de lo mismo, y que Ciudadanos mostrará su más enfebrecido ardor guerrero en su contra. Más todavía, el independentismo catalán tampoco estará por la labor. En todo caso, de ahí se debe partir. Las dificultades no son, pues, la conclusión sino el punto de partida.

He oído decir hoy que el federalismo es la única solución posible. Sea. Pero un servidor, que ya tiene mucho hartazgo de certezas, prefiere decir que el federalismo es la hipótesis –una hipótesis no equivale a certeza--  para arreglar la osamenta del país.

Esto es lo que quería en Mataró, en el Mataró de Joan Peiró, Antoni Martí Bernasach y Teresa Cortina. Internacionalistas de noble estirpe.

martes, 22 de mayo de 2018

Lo de Irene y Pablo




La boda de Harry y Meghan ha sido un acontecimiento global. Lo de Pablo e Irene ha quedado reducido al campanario patrio. Inglaterra, ciertamente, no es lo que era, pero quien tuvo y retuvo guardó para la vejez. De manera que no hay punto de comparación. Eso sí, por muchas que sean las diferencias, hay un olor que recorre a lo de ambas parejas: el sabor a culebrón a medio camino entre las novelas rosa de don Rafael Pérez y Pérez y Corín Tellado.  Pues bien, hoy nos toca hablar de Pablo e Irene, porque nos acogemos a la vieja convención de no meternos en los culebrones internos de cada país. Quédense, pues, los ingleses con su Harry y su Meghan.

Ríos de tinta sobre el particular. No sería de extrañar que don Mario Vargas Llosa eche su cuarto a espadas un día de estos. Mientras tanto digamos la nuestra intentando escabullirnos de la salsa rosa que, en cierta media, ha caído el asunto. ¿Han hecho bien Irene y Pablo convocando un plebiscito para los inscritos de Podemos para saber a qué atenerse? Dos cavilaciones me vienen al magín.

Primera. Es la primera vez que veo a Podemos tan aturrullado. Por lo general siempre intentó aparecer como un sujeto intimidante, y en buena medida lo consiguió. Su génesis, se diga lo que se diga, ha supuesto un baldeo de cubierta de la política española. Lo ha hecho con descaro y ha provocado considerables dosis de alferecía. Nadie ha sido indiferente a esa formación política. Con descaro, digo, y con no poca frecuencia con la altivez desprejuiciada de lo que surge y quiere hacerse notar. Nunca concitó medias tintas desde las filas de babor y estribor.

Sin embargo, en esta ocasión observo que la reacción de Irene y Pablo –tanto monta, monta tanto--  ha sido, durante unos días, confusa. Unos días en política puede ser una aparente eternidad. Hasta que llega el momento de la convocatoria del plebiscito Podemos transita del coro al caño y del caño al coro. Durante ese periodo –insisto, de pocos días--  se producen reacciones minoritarias, pero cualificadas de dirigentes de Podemos. Algunas vacas sagradas se pronuncian afeando lo ostentoso de la compra del chalet. Puede ser que tales críticas tengan un trasfondo de  franciscanismo. Pero en el fondo representan la denuncia, justa o no, de la discontinuidad de la estética fundacional de Podemos. Las virtudes públicas declaradas no coinciden con los vicios privados, si es que los hay.

2.--  En resumidas cuentas, Irene y Pablo observan que, desde sus propias filas, hay un malestar que se ha hecho público. Los trapos no se han lavado en casa. Ante ese problema ¿qué podían hacer Irene y Pablo? Desde luego, no se permitieron que el malestar en el interior del partido se incrementara. Así es que, cogen el camino del medio y convocan a sus parciales a decir la suya. Con el instrumento más delicado y contradictorio de la democracia, el plebiscito. Que siempre tiene un arma de doble filo. Que, además, ha sido convocado directamente sin el conocimiento previo de las estructuras dirigentes. Así las cosas, este plebiscito, paradójicamente, tiene una dosis de autoritarismo, pues ha nacido de la voluntad de ambos jefes. Y que sólo, puede ser interpretado por ellos. No se especifica el quórum para validarlo, por ejemplo.

De esto no hablaremos hoy en Mataró en el Café de Mar. 



lunes, 21 de mayo de 2018

¿Cuántas Cataluñas hay?


El rotundo dicho «Catalunya es un sol poble» se va desvaneciendo. Ya no se sigue con tanto énfasis como antaño. Es más, ahora no tengo claro si dicha formulación tuvo más carácter político que ideológico. Sea como fuere el paso del tiempo y sus circunstancias han ido erosionando la unicidad –real o imaginada-- del pueblo de Catalunya. Más todavía, de un tiempo a esta parte aparecen --¿o reaparecen?--  toda una serie de consideraciones de estricto carácter político que afirman ya que «hay dos Cataluñas». Aquí encontramos una primera coincidencia entre el separatismo político y sus contrarios de la derecha de Ciudadanos y el Partido Popular. La idea está haciendo fortuna en ambos lados de la barricada.

¿Dos Cataluñas? Posiblemente es una consecuencia de la tradición binaria de Occidente, que perezosamente se encoge de hombros ante la complejidad de las sociedades. Dos Cataluñas. Que ya no se patrimonializan desde la política sino que atraviesa ciertos movimientos subalternos de aquella.

Sin embargo, tengo para mí que hay mucho que hablar sobre el particular. Porque está claro que hay amplios sectores ciudadanos que no se sienten representados ni por los hunos ni por los hotros. Ciertos sectores que han sido bautizados despectivamente en el rio Jordán como «equidistantes». Se trata de una concepción que va más allá del carácter geométrico y quiere alcanzar la naturaleza política de la traición. O de la inanidad: ciudadanos de chichinabo estos equidistantes.

¿Quiénes somos los equidistantes? Los que vivimos y trabajamos en Cataluña que aborrecemos intelectual y políticamente las dos versiones del nacionalismo: el del soberanismo y el del neo lerrouxismo. Equidistantes, sí. Pero no pasivamente sino con un compromiso militante contra los hunos y los hotros.


También de esto hablaré en Mataró en el acogedor Café de Mar. Mañana antes de que el Sol se ponga por Llavaneras. Sí, en el Mataró de Joan Peiró, Antoni Martí Bernasach y Teresa Cortina. Teresa Cortina, madre noble de la izquierda y de Comisiones Obreras. Yo soy de Teresa Cortina.  

domingo, 20 de mayo de 2018

Ante las próximas elecciones municipales


El diablo de los números
(Homenaje a Hans Magnus Enzensberger)
Escribe Javier Terriente

En la antesala de las próximas elecciones municipales, el debate sobre las fórmulas de representación local se ha convertido en uno de los principales campos de batalla de las fuerzas políticas con aspiraciones de gobierno. Entre ellas, sin duda, el formato adoptado por las candidaturas municipalistas ha demostrado ser el más convincente: El 25% de la población española está gobernada por este modelo de candidaturas, claro está con sus matices y peculiaridades.

Esto es así, puesto que simbolizan el encuentro entre tradiciones, personas y movimientos diversos (feminismos, sindicalismos, movimientos juveniles y culturales…) que trasciende a los partidos y sus entes instrumentales. De hecho, las Candidaturas del Cambio (Madrid, Barcelona, Santiago, La Coruña, Zaragoza, Pamplona, Cádiz, Puerto Real, La Zubia, Peligros, Atarfe…) son una excelente muestra de ello. En todo caso, su atractivo reside en dar respuesta a la necesidad de construir una voluntad unitaria, plural y diversa, en torno a un proyecto local, apartidista (¡no apolítico ni antipartidos!), en línea con el despliegue de un nuevo municipalismo democrático.

En un plano muy diferente, desde las trincheras de la izquierda tradicional, se suele alzar la bandera del sorpasso (la unidad de la izquierda auténtica frente al PP/PSOE) como el alfa y omega de sus estrategias. Pareciera que proclamarla a voz en grito, tanto más fuerte cuantos más sean sus críticos, le añada un valor heroico a semejante desatino.

Por eso, en política, cualquier propuesta unitaria, sin una valoración lo más concreta posible de su significado práctico, aquí y ahora, no es en sí misma una receta mágica e infalible que garantice avances electorales. Es ahí, precisamente, donde entra en juego el diablo de los números. Si bien 2+2=4, también es cierto que esa ecuación puede convertirse, por el efecto diabólico de los números, en una resta igual a 0 ó -4. Depende del signo aritmético que se utilice, es decir, del por qué y para qué, cómo y con quién(es) unirse en este momento preciso.

Por ejemplo, pese a sus principios programáticos unitaristas, Izquierda Unida no ha dejado de retroceder desde su fundación hasta convertirse en un partido casi extraparlamentario a nivel de Estado. De ahí que haya  buscado un espacio de subsistencia a la sombra de Podemos a través de Unidos Podemos.

Otro ejemplo próximo, que confirma que el signo + no siempre es garantía de suma: La reconversión/refundación de Podemos en Unidos Podemos.

Esta nueva denominación se presentó como un acuerdo de convergencia estratégica entre Podemos e IU, con la finalidad de progresar juntos política y electoralmente (igual a +). En cambio, ha ocurrido exactamente lo contrario: la estimación de voto y la credibilidad política de Unidos Podemos es hoy inferior a cuando ambos partidos actuaban por separado. Y aún en estos momentos, Unidos Podemos obtendría peores resultados que en otros períodos con la misma marca. Es lógico pensar, entonces, que la agregación de ambos partidos ha supuesto una resta, además de  acelerar sus crisis respectivas (igual a -).

Este retroceso no era inevitable. La razones habría que buscarlas en el giro radical de Podemos al asumir las tesis y estrategias frentistas de la izquierda tradicional, lo que lo llevó a confluir con IU en Unidos Podemos, en detrimento de los valores democráticos horizontales que propulsaron al Podemos fundacional sobre las aguas estancadas de la política española.

El éxito de Por Atarfe Si (PASI) en las pasadas elecciones municipales, y de otras candidaturas similares en Granada, Málaga, Sevilla, Cádiz, Córdoba, Jaén…, representan el polo opuesto ya que optan por la conformación de una voluntad popular con métodos y contenidos programáticos completamente  diferentes  a los de los partidos de la izquierda dogmática, cuya sumatoria habría supuesto, en realidad, una regresión.

Esa alternativa, dirigida al conjunto de los ciudadanos, y no simplemente a un sector de irreductibles de izquierda, está obligada a dar una respuesta actualizada y concreta a las siguientes preguntas:

¿Por qué y para qué?:

Es indispensable sustituir las estrategias de sorpasso, por una nueva guía para la acción política, en la que prevalezca la cuestión central de los derechos. Derechos todos, ahora, y en toda su amplitud:

1)   Promoviendo iniciativas político-electorales apartidistas de amplio espectro y, a la vez, incorporando a los programas y candidaturas los nuevos retos de las ciudades y poblaciones locales.

 2)  Superando el esquema izquierda- derecha, en función  de candidaturas y programas que representen los intereses del conjunto de los ciudadanos.

¿Cómo?:
Sería ineludible que  las futuras candidaturas reúnan una serie de rasgos identificativos:
1-   No incluyendo siglas ni denominaciones de partidos, o de formaciones instrumentales sustitutivas.

2-   Prescindiendo de cualquier sistema de cuotas  de partido, y dando prioridad a la convergencia entre sectores, movimientos sociales, sindicales y vecinales, y personas representativas.

3-   seleccionando a sus candidatas/os y programas mediante procedimientos abiertos, personalizados y radicalmente democráticos.

¿Con quién?:
Es fundamental renovar a fondo las listas electorales, en coherencia con las nuevas interpelaciones y exigencias de regeneración política:
1-   Apostando por la participación mayoritaria de jóvenes y mujeres socialmente comprometidos.

2-   Optando por jóvenes, preferentemente mujeres, como candidatas/os a las alcaldías y para los puestos, teóricamente, de salida.

3-   Descartando de las listas electorales, salvo en lugares meramente simbólicos,  a quienes hayan sido representantes políticos durante más de dos legislaturas.

En resumen:
Es fundamental manifestar que la dirección de Podemos, que en Andalucía está bajo el control del partido Anticapitalistas, ha suprimido de forma radical el 90% de los Consejos Ciudadanos. En Granada, sólo el de la Ciudad ha sido homologado por la dirección andaluza. En el fondo, lo que hay en juego es la simplificación y la reducción drástica de las dimensiones de Podemos para adaptarlo a la capacidad de intervención de un pequeño núcleo dirigente (anticapitalistas), que le permita un control exhaustivo del Partido.

La consecuencia inevitable ha sido una dinámica de acoso y derribo al antiguo Consejo Ciudadano de Granada, por parte de dicha dirección, al igual que a otros de la Comunidad Andaluza, lo cual ha provocado que una serie de organizaciones como Vamos Granada emprendan vías independientes (y divergentes) de Unidos Podemos.

En ese contexto, sería un despropósito participar en coaliciones de izquierda con Podemos e IU, o en otras formas instrumentales como En Marea, etc, sumergidos como están en una profunda crisis de confianza cívica que va camino de ser irreversible. He ahí, un caso claro de suma aparente que se convertiría en resta.

Otra cuestión sería que haya personas representativas de esos partidos con una trayectoria incuestionable, que deseen formar parte de  proyectos municipalistas ya constituidos o por constituir.

Conclusión: Las candidaturas municipalistas deberían ser el marco básico de referencia para la formación de alternativas con vocación de gobierno. Con una razón añadida, si son la fuerza política local mayoritaria que actualmente gobierne el Ayuntamiento, o la más importante entre los partidos progresistas.

            

sábado, 19 de mayo de 2018

¿Por qué la izquierda casi nunca polemizó ideológicamente con los nacionalismos?





El próximo martes predicaré en el Café de Mar, en Mataró. La hora: cuando la tarde languidece y renace la sombra. El tema: el federalismo en tiempos de la cólera. No sería cortés publicar mi intervención hoy; estaríamos ante una desconsideración hacia los amigos, conocidos y saludados que acudan a la charla. No obstante, doy a conocer, esquemáticamente –casi como un boceto--  las líneas centrales de mi exposición. Será algo así como una guía para perplejos, como anticipo de las sorpresas que puedan encontrarse los asistentes.

Me haré, entre otras, las siguientes preguntas: ¿por qué las izquierdas políticas no se confrontaron casi nunca, a través de una lucha de ideas, con los nacionalismos? ¿Cuál es el momentum que provoca el inicio del procés catalán? En el Café del Mar daré cumplida respuesta a ambas. No será apta para quienes padezcan taquicardia. Ahora bien, no es cosa de dejar a nadie con el regomello dentro del cuerpo, así es que –insisto, esquemáticamente y para que no se diga--  daré ahora mismo dos pespuntes sobre el particular.

1.--  Las izquierdas casi nunca se confrontaron ideológicamente con los nacionalismos desde que dejaron ser netamente internacionalistas. Unos, desde que votaron los créditos de guerra en 1914; otros, con Palmiro Togliatti al frente, tras la puesta en marcha de las «vías nacionales al socialismo». Se trata de una metamorfosis poco estudiada por la historiografía o, si se prefiere, no analizada convenientemente.

Parece de cajón que si, por las razones que sean, se opta por enfocar la acción política en el marco nacional sin conexión con lo internacional –ahora ya global--  la conversión en partido nacional es su conclusión deseada. De ahí a ser un partido nacionalista hay sólo una diferencia de grado. La izquierda nacional realiza su acción en el Estado nacional; la política nacionalista lo hace en la periferia del Estado nacional. Así las cosas, la crítica de la izquierda nacional no tiene argumentos consistentes para polemizar ideológicamente con la política nacionalista. La una y la otra se instalan en la política de campanario.

Pongamos un ejemplo de las políticas nacionalistas de los Estados nacionales y de sus fuerzas políticas más importantes, estén o no en el gobierno. Cada vez que hay elecciones al Parlamento Europeo la contienda se desarrolla, sola y solamente, con planteamientos nacionales, esto es: nacionalistas de gran campanario, pero campanario en suma. Ningún debate sobre Europa. Ni antes, ni ahora que Europa está hecha unos zorros.

Aclaro: no impugno las vías nacionales al socialismo. Simplemente refiero la desconexión y, sin duda, el olvido que supuso la vertiente internacionalista. 

2.--  Sobre el momentum en que arranca avasalladoramente el procés catalán habrá que esperar  al día que se publique la charla. No es cosa de incrementar la taquicardia de quienes lean estas líneas. 

viernes, 18 de mayo de 2018

La hormiga y el elefante




Mini-crónicas catalanas/89

Andreu Claret

Ya conocen la fábula. Cansadas de que un elefante pisoteara su hogar, las hormigas penetraron en la oreja del paquidermo. Éste enloqueció, se tiró por un barranco y el hormiguero se salvó. El independentismo catalán es un gran consumidor de fábulas y mitos en los que David acaba con Goliath, el hombre honrado de la Biblia puede con el Leviatan, Venus le gana la partida a Marte, y Asterix lleva de cráneo a los romanos. La analogía del elefante funciona porque el Estado se le parece. Es un animal implacable pero mastodóntico. Cerebral pero obsesivo. Capaz de hacer frente a la mayoría de las bestias de la sabana, pero torpe frente a un ejército de hormigas.

Esta analogía viene al caso porqué la justicia belga rechazó la extradición solicitada por Llarena. Mala noticia para el elefante que se pasó el día sacudiéndose las hormigas. No es la primera vez que el Estado español recibe una puya. Ni será la última, porqué la respuesta jurídica al Procés es un disparate. No lo era que el Estado defendiera la ley frente a quienes pretendieron proclamar una DUI, pero lo es la formulación que el juez del Supremo ha dado a este propósito. La justicia europea no comparte su planteamiento. De ahí que hoy sea otro día de solaz para el independentismo (al revés de lo que ocurrió con la difusión de los escritos xenófobos de Quim Torra). El más chico ha vuelto a ganar una batalla.

Hace un par de días vi a Paco Marhuenda gesticulando en televisión. Con una mano alzada señalaba lo que es España, con sus 47 millones de habitantes y su lugar entre las economías del mundo. Con el pulgar y el índice de la otra caricaturizaba Catalunya. Una nimiez. Debería saber que no basta con medir casi tres metros, como Goliath, o pesar seis toneladas como los elefantes para ganar todas las batallas. En cuanto a Torra y Puigdemont, más le vale recordar que, en la vida real, los elefantes nunca se tiran por un precipicio porqué unas hormigas les atormenten el oído. A veces enfurecen y se cargan el hormiguero.

jueves, 17 de mayo de 2018

Jubilados y pensionistas: prever es dirigir




Muchas veces nuestro Marcelino Camacho enseñó que «prever es dirigir». Formidable pedagogía en poquísimas palabras. Este es un concepto que se debería tener muy presente en la formidable movilización de los jubilados y pensionistas.

Se ha dicho, y con razón, que el movimiento de los movimientos de pensionistas y jubilados es una novedad con relación a tiempos anteriores. Sus componentes (Mareas y sindicatos) han ocupado las plazas de España. No sólo lo hacen en las principales ciudades del país, también en no pocos pueblos que, por decirlo así, se han tirado a la calle. La movilización sostenida tiene un carácter doble: la dignificación de las pensiones actuales y las futuras. Es, por tanto, una acción colectiva solidaria. Así lo han dejado claro.

«Prever es dirigir», dijo el maestro. Pues bien, podemos prever que la lucha no será fácil. Por dos motivos que conviene dejar claros: uno, la resistencia del Gobierno y la patronal; dos, porque los sujetos movilizadores (Mareas y sindicatos), que tienen objetivos similares, no han encontrado todavía una unidad de acción explícita en estas movilizaciones. Unidad de acción explícita. Es más, parece como si se mirasen con el rabillo del ojo en una pugna de a ver quién es más.  Querer «ser más» no es necesariamente negativo. Pero cuando son dos sujetos que no se miran directamente a los ojos dicha falta de relación no parece productiva.

«Prever es dirigir». Pues bien, si las Mareas y los sindicatos van cada cual por su lado como líneas paralelas será complicado llegar a buen puerto. Así pues, es preciso desbloquear esa falta de relación. Ambos sujetos deben reconocerse mutuamente como legítimos representantes de los jubilados y pensionistas. Hay que partir, pues, de que nadie tiene el monopolio de la representación. Esta la conceden los jubilados y pensionistas. Lo que quiere decir que ni Mareas ni sindicatos son sujetos auto legitimados.

«Prever es dirigir». Es decir, comoquiera que la solución no será fácil hay que prever que para dirigir se precisa una unidad de acción explícita. Que en principio pasaría por el reconocimiento mutuo. Lo que implica la elaboración de una propuesta urgente común. Y, más todavía, hay que poner encima de la mesa, con determinación y coraje, qué tipo de representación unitaria va a negociar la plataforma que, necesariamente, ha de ser común.

En todo caso, hay algo que se debe tener en cuenta: la movilización de los jubilados y pensionistas ha ganado la batalla de la opinión pública. Casi nunca se había dado una simpatía tan visible en nuestro país.     

miércoles, 16 de mayo de 2018

El tuiter escondido de Quim Torra




Satisfacción en ciertas cancillerías europeas por la publicación de los tuiters del presidente a medias de la Generalitat de Catalunya. Celebración por todo lo alto en las escuderías xenófobas. La frase común es «este Torra es de los nuestros». Es la internacionalización de un pensamiento que, aunque minoritario, siempre estuvo en ciertos recovecos de la vida política y cultural de Cataluña. Y simultáneamente estupor al por mayor en los gobiernos de la Unión, en los medios de comunicación y en las opiniones públicas. Es como si se dijeran que con eso no contaban. El acto de atrición de Torra, desmarcándose de sí mismo, es algo ya visto.

Quienes con toda la razón del mundo le han sacado los colores al presidente a medias han denunciado el carácter directamente xenófobo de los tuiters. Las derechas políticas han golpeado el esófago de Torra. Pero nadie ha sacado otro famoso tuiter que, provisionalmente, dormía en los archivos ciberespaciales. Es éste: «Aquesta colla de ximples dels indignats ens porta directamente al cinqué món». Que traducido literalmente afirma que «estos tontos de los indignados nos llevan al quinto mundo». Un tuiter clasista.

La historia es la siguiente: la aparición del movimiento de los indignados provocó en Cataluña una fuerte conmoción. Los estados mayores del independentismo tomaron nota de que los indignados utilizaban indistintamente las lenguas catalanas y castellanas en sus intervenciones; que nunca usaron las claves del nacionalismo y que, por así decirlo, aquello no tenía visos de ser domesticado como lo estaba siendo una parte de la izquierda y algunos movimientos. Los indignados eran otra cosa, que interfería un proyecto todavía no explícitamente indicado de transformar el nacionalismo en independentismo tout court.  Los estados mayores tomaron nota, además, de que aquel movimiento tampoco era subalterno de las izquierdas acomodaticias. Por lo tanto, era el momento de proponer un relato rupturista para taparlo todo. Que convenía al gran convergente, acosado por el fango de la corrupción y de los recortes en las políticas sociales. En ese contexto aparece el tuiter del presidente a medias. Los indignados son unos tontos (ximples) que nos llevan al quinto mundo, es decir, a lo que no es Cataluña.

Llamo la atención a que, desde las derechas, nadie ha hablado de ello. Normal. Lo tienen archivado a la espera de que puedan utilizarlo cuando Quim Torra siente la cabeza. (De esto y otras cuestiones hablaré en Mataró el martes, día 22, cuando la tarde languidece y renacen las sombras) 



martes, 15 de mayo de 2018

Quim Torra o vuelve la burra al trigo




Escribe El dómine Cobra

«Vuelve la burra al trigo». Esta es una frase que la usamos en referencia al animal que regresa una y otra vez al campo de trigo y lo destroza por muchos desvelos que ponga el dueño del animal en que éste no incurra en la misma acción, pues en su terquedad no aprende ni aprenderá. Ni por pienso estoy llamándole burra al vicario del hombre de Berlín, simplemente utilizo un conocido y viejo refrán, que se resiste al paso de los tiempos y sus transformaciones. Ahora bien, no tengo empacho en reconocer que Quim Torra vuelve al trigo. Y en esa vuelta al cereal ha sido elegido presidente de la Generalitat. Presidente demediado y provisional tras el dedazo de Carles Puigdemont.

Torra que es considerado por algunos analistas como un intelectual. No seré yo quien les contradiga, naturalmente. Pero ello debería conllevar una redefinición del vocablo para que no se convierta en terminacho. Si debe ser considerado como intelectual porque ha escrito centenares de páginas, no veo –por simple analogía--  que debamos oponernos a distinguir á don Marcial Lafuente Estefanía, prolífico autor de novelas del Oeste en los años cincuenta, con la misma consideración. Francamente, no veo por ningún sitio atributo alguno que distinga a este caballero como intelectual. Al menos en lo referente a una tradición que nos viene de Julien Benda. Intelectual o no tengo por cierto que Torra bebe sus fuentes en Cesare Lombroso y Louis-Ferdinand  Celline. Italiano el primero, francés el segundo. Dos ultramontanos de mucho cuidado: etnicistas y xenófobos hasta el cielo de la boca. De hecho toda la abundante literatura tuitera de Torra es una recreación de la retórica lombroso-celiniana. Aunque, para mayor abundamiento, hemos de señalar que no es el único ni el primero que ha bebido de esos calostros en Cataluña. En resumidas cuentas, si este Torra es un intelectual, lo es por delegación de aquellos dos personajes. Pues bien, este es el personaje que ha sido elegido por la mayoría independentista del Parlament. Con la abstención de la CUP. Ya se sabe: los caminos de la revolución son inescrutables.

Cuesta poco pedir perdón. De ahí que Torra lo haya hecho tres veces, a propósito de sus tuiters, en la sesión de investidura. No obstante, pedir perdón no deja de ser una treta retórica. Es algo así como aligerar el zurrón para seguir pecando, según deja sentado la teología del confesionario. Pero Lombroso y Céline siguen vivos y coleando en el colodrillo de Torra.

Torra va ahora camino de Berlín para entrevistarse con el Holandés Errante. A rendirle pleitesía y recibir sus bendiciones patriarcales. Por lo que entiendo que quienes han llamado intelectual a Torra o han exagerado o dicho cometido ha sufrido una degradación, que pudiera ser,  desde los tiempos de Benda.

Apostilla.  ¿Quién paga los gastos del viaje Barcelona – Berlín – Barcelona?