miércoles, 22 de mayo de 2019

Primera sesión: follón y besos



«El lagarto está llorando, / la lagarta y el lagarto/ con delantalitos blancos», el famoso poema infantil de Federico García Lorca.  Así parece que entraron ayer en el hemiciclo Casado y Rivera. Llorando o haciendo pucheros camino del mismo escaño de la anterior legislatura. No ha habido «valor seguro» en los de Casado; los del lagarto  Rivera sin haber adelantado (sorpasso) a los del lagarto Casado.

La primera sesión del Parlamento ha evidenciado que el triángulo escaleno de las derechas no puede vivir sin bronca. La zahúrda es su signo de distinción. Fallido intento del lagarto Rivera de paralizar la sesión con motivo de la fórmula utilizada por los diputados independentistas de prometer el cargo. La flamante presidenta, Meritxell Batet, no entra al trapo. Nerviosismo de Rivera. Minutos antes se había producido un gesto que dará que hablar: su diputada estrella Inés Arrimadas ha saludado, con besos incluidos, a los diputados independentistas que están siendo juzgados. Y, como es sabido por todos los lagartos, «la española cuando besa, es que besa de verdad». Ella no ha ido a Madrid para hacer de chacha, sino a mandar. El beso es la primera señal. Cosas veremos en esta legislatura entre los dos pesos pesados de Ciudadanos.

La gran mayoría de los comentaristas y politólogos auguran una legislatura de cuatro años, es decir, completa. No es que los números parlamentarios lo avalen exactamente, pero la geometría variable del encaje de bolillos permitiría gobernar con desahogo. No digo que no. Doctores tiene la iglesia. Pero si la política de estos tiempos tiene una característica diríamos que es la volatilidad.

Más todavía, será una gobernabilidad siempre condicionada por el «qué hay de lo mío» para conseguir el apoyo al gobierno. Será la tensión entre el arreglo del techo del campanario y los intereses generales. 

En todo caso, hay algo rotundamente seguro: el triángulo escaleno de las derechas intentará convertir las Cámaras en la casa de la Troya. Téngase en cuenta que tales alborotos son de consumo interno. Esto es, para que los bronquistas les digan a sus amigos, conocidos y saludados que siguen siendo los de siempre.


Punto final.--  Me barrunto que, a lo largo de esta legislatura, habrá cambios en los catetos del triángulo escaleno.






martes, 21 de mayo de 2019

Puigdemont y Junqueras: Ok, Corral




Pronostican las encuestas que el hombre de Waterloo superará en votos a Oriol Junqueras en las elecciones europeas del domingo en Cataluña. El duelo entre los independentistas por ser la primera fuerza política en Cataluña va del coro al caño y del caño al coro. Las pasadas elecciones generales dieron el triunfo a ERC, ahora parece que Puigdemont, según los pronósticos, dará la vuelta a la tortilla. Es la remuntada, según el huésped de Waterloo.  Así, pues, OK Corral del independentismo el próximo domingo.

Apunto una explicación provisional de la hipotética derrota de ERC a manos de Puigdemont. La posición que los de Junqueras han tomado en el asunto de Miquel Iceta les ha jugado una mala pasada. El boicot activo de ERC a que Iceta presidiera el Senado ha significado que Junqueras ha tenido miedo a ser juzgado como cobarde. Lo que equivaldría a pensar que hacer política en este caso concreto es un acto de cobardía. Con lo que ERC ha competido con el de Waterloo en desbarajuste y populismo. Que de esta manera actúen los pólipos y divertículos de Waterloo es cosa sabida y natural. Pero de Junqueras se esperaba un poco más. Por lo menos que fuera un jefe, no sólo el padre Abad del Monasterio.

Nota.--  La semana pasada he estado internado en el Hospital de Calella. Nuevamente, como hace diez años, dejo constancia de la gran capacitación de sus profesionales (médicos, enfermeras, auxiliares…). La sanidad está en muy buenas manos.


De la comida es mejor no hablar. 



martes, 14 de mayo de 2019

No soy equidistante, soy beligerante



No es la primera vez que alguien me califica como «equidistante» en el contencioso catalán. Ayer mismo, con motivo de mi entrada en este mismo blog, Pelea de campanario por los lazos amarillos, un caballero me lo decía de manera oblicua: no se fía de quienes, como un servidor, están por encima de la contienda (1). Le agradezco el tono sosegado tan poco usual en ese tipo de comentarios. Ahora bien, deseo puntualizar algunas cuestiones.

Yo no soy equidistante en esa contienda. Soy beligerante. Razono contra los hunos y los hotros con igual intensidad. De manera que no estoy por encima de ambos sino en otro lugar: en el de la abierta discrepancia contra lo que considero religiones nacionalistas sectariamente excluyentes. Son las religiones del hombre de Waterloo y de su Enviado en la Tierra, de un lado, y de Casado y Rivera, de otra parte: los profetas del pasado. La existencia de los primeros se basa en la de los segundos, y viceversa.

Soy beligerante porque estimo que, en ninguna de las dos religiones, está la salida del conflicto. Beligerante con la única arma que quiero y tengo: mi modesta palabra. Soy beligerante porque entiendo que, como hipótesis, fuera de ellas podría estar la salida. Las certezas, acompañadas de palos y garrotes, como en Verges, sólo conducen a somatenes: unos con barretina, otros con sombrero calañés. En definitiva, a encastillar el conflicto para que dure por los siglos de los siglos. A eso conducen las certezas. Certezas que, a lo largo, de la historia han sido las madres de todas las guerras que en el mundo han sido. Hago observar que, en nombre de la duda, nunca se ha librado ninguna batalla.     

Largo será el trayecto para salir del gran embrollo. Ahora bien, si algo tengo claro es que su salida nunca vendrá del aplastamiento de los hunos contra los hotros. Porque entonces no habrá nadie para apagar la luz. La salida vendrá del trayecto de quienes están fuera de ambas cofradías. 

         1)    

lunes, 13 de mayo de 2019

Pelea de campanario por los lazos amarillos




Verges, provincia de Girona. Domingo 12 de abril, o sea, fiesta de guardar. La pequeña villa está repleta de lacicos amarillos que ha colgado la feligresía del independentismo mágico, recordando que fuera de la Iglesia no hay salvación. Lo que no es del agrado de un nutrido grupo de forasteros iconoclastas –igualmente garrulos-- que se dedican a desmontar la simbología. Choque de credos, cada bando con su propia fe de carbonero. Grotesca batalla campal. Situación esperpéntica que, entre los hunos y los hotros, estén asalariados defendiendo su particular política de campanario. Cada bando al servicio de los capataces de los señoricos que les explotan. El color amarillo en vez del rojo de los hunos contra el color gualda de los hotros, que tampoco llevan el rojo en la solapa. Victoria de los señoricos.

La coincidencia, sin embargo, entres ambas banderías es evidente: ¿por qué  hablar si podemos liarnos a hostia limpia entre nosotros? ¿para qué sentarnos a  razonar cómo defender nuestras reivindicaciones por un convenio mejor si lo que está en peligro es la salvación del alma inmortal de la patria?

Santi Vila, ex consejero de la Generalitat, hoy convertido en mosquita muerta, ya lo dejó claro en su momento: «Los recortes sirvieron para tapar el procés». A lo que, en lógica consecuencia --añadimos nosotros--  el procés ha servido para que una parte de  los de abajo se enrolen en banderas (trapos, a fin de cuentas)  que acaban siendo banderillas que se clavan en el lomo ya sea de los hunos, ya sea de los hotros. O de todos en general.

Verges o un conjunto de mentecatos que se dan de palos entre sí en vez de ir a tomarse unas cañas.




domingo, 12 de mayo de 2019

Aznar, ese hombre




Las lenguas empedernidamente maledicentes se habían apresurado a decir que José María Aznar no acudió al sepelio de Alfredo Pérez Rubalcaba. Nadie con mando en plaza dio explicación alguna sobre el feo del hombre de las Azores. Hasta que alguien dijo por lo bajinis que se encontraba en Estados Unidos. Sí, Aznar está en Norteamérica. Lo que, según todas las convenciones al uso, es mucho más chocante. Aclaremos el asunto.

Tras el estropicio electoral del Partido Apostólico el caballero coge los bártulos y desaparece de la piel de toro. Ningún comentario sobre la hecatombe y, como se dice, sin dar la cara. Huyendo de su propio fracaso político y personal. En mitad del proceso electoral pendiente. Por supuesto, la mitad de su partido le agradece el gesto de su desaparición; la otra mitad, perpleja, resiste como aquel famoso alcázar que no se rindió, echando cálculos de cuántos cascotes tendrán que quitar tras los resultados de la contienda en marcha.

Este silencio de Aznar con el canguelo a encontrar una explicación a su desastre y la huida a Norteamérica son una consecuencia de la magnitud del desastre. Y, simultáneamente, confirman que la máxima de los allegados al hombre de las Azores –«Fuera de Aznar no hay salvación»--  siempre fue una chuchería del espíritu. Al tiempo que demuestra que quien con Aznar se acuesta, cagado se levanta.  Aznar, ese hombre.

Pero no se confíen. Este tipo tiene fuertes conexiones con el corazón de las tinieblas.

sábado, 11 de mayo de 2019

Puigdemont versus Miquel Iceta



El hombre de Waterloo está de excursión en Eslovenia. Allí –dicen algunos informados--   tiene ciertas conocencias que le vienen de las relaciones de sus antepasados convergentes, sector bussines. Era cuando Macià Alavedra, mano derecha de Jordi Pujol,  hacía de representante en Cataluña de los negocios de las empresas eslovenas del viejo régimen. El hombre de Waterloo está en Ljubiana, capital de la república, me dicen fuentes siempre bien informadas, para pasar la gorra y, así, sufragar sus gastillos. Lo que implica –se diría que obligado--  hablar de política. De esa guisa disfraza la excursión mendicante para no infundir sospechas.  Puigdemont vuelve a la carga exigiendo al Estado (sic) negociaciones. A más diapasón de sus peticiones estima que la recogida de dineros será más elevada.

Simultáneamente a su reiterada y cacofónica exigencia sigue, erre que erre, manteniendo sus usos y costumbres para que no se produzca negociación alguna. El «independentismo mágico» tiene esas chucherías del espíritu. Que ahora se concretan en la oposición a que Miquel Iceta, presida el Senado. Me permito un inciso: Joan Tapia explica en El Periódico que en 1996 que en 1996 el hombre de las Azores (¡ese trueno!) hablaba catalán en la intimidad y necesitaba el voto de CiU para su investidura propuso a Joan Rigol para presidir el Senado. La respuesta de Jordi Pujol fue rotundamente clara: «Ni hablar del peluquín». Tapia, archivo de toda la información pasada y presente, lo aclaró: Jordi Pujol no podía tolerar que un catalán tuviera un rango protocolario superior al suyo. Posiblemente el viejo Patriarca se inspiró en el Guerra, famoso torero de finales del XIX: «Primero, yo; después de mí, naide».  

La oposición del independentismo mágico a Iceta se diferencia de la de ERC (que es toreo de salón) en que no desea que exista ningún vericueto que indicie –ni siquiera insinúe--  que es necesario hablar para, con santa paciencia, salir del embrollo. En resumidas cuentas, el problema es que Iceta estudió y aprobó con nota la carrera de Ciencias Rubalcabológicas. Lo que nos lleva a enviar nuestro sentido pésame a la familia y allegados de don Alfredo Pérez Rubalcaba.  



viernes, 10 de mayo de 2019

Salvador López, un artesano del sindicalismo





Joaquim González Muntadas*


No he encontrado mejor título para este recuerdo y reconocimiento al compromiso y trabajo de Salvador López, que: ”Salva, un artesano del sindicalismo”. Artesano, en la definición de Richard Sennett en su libro El Artesano es: persona que se compromete y enorgullece de su oficio y producto; persona que en su trabajo diario demuestra la constante interrelación entre el conocimiento, la reflexión  y la acción. 

Conocí a Salva en un pequeño cuartel del ejército en la ciudad de Barbastro. Nuestro primer tema de conversación fue el vino. En concreto, si la cosecha del año 51 fue mejor añada de rioja que la del 52. Eran, como podéis suponer, nuestros respectivos años de nacimiento. Concluimos la apuesta, nada original por cierto, con una botella de vino que compartimos.   

El segundo tema de conversación fue la política. Formábamos parte de un reducido grupo de soldados que nos reuníamos para comentar las noticias de aquel convulso otoño del año 1973, en el que coincidió en septiembre el golpe de estado de Pinochet, y en diciembre el atentado contra Carrero Blanco y la sentencia del Proceso 1001, que juzgó a los diez miembros de la dirección de CCOO, conocidos como los diez de Carabanchel.

Pocas años más tarde nos encontramos de nuevo al finalizar una manifestación de las aún no legalizadas CCOO, en una de las calles traseras de este edificio de Vía Layetana, que entonces era la sede del “Sindicato Vertical”, la CNS. Comisiones Obreras estábamos ya organizándonos en las empresas y sectores en torno a la negociación de los convenios colectivos. Salva, junto a otros compañeros y compañeras (permitidme que mencione a dos que ya nos dejaron, Carlos Ezcurra y Julián Jiménez que falleció el pasado mes de marzo), organizaron el Sindicato de Químicas de CCOO de Barcelona en la calle Padilla.

La militancia de Salva en la política y, principalmente, en su sindicato, fue generosa, sincera y auténtica, y su obra, amplia y muy rica. Sabemos que son las acciones las que acreditan las ideas, que somos lo que creamos y hacemos, y no sólo lo que pensemos y decimos. Por esto quiero recordar algunas de las obras más relevantes de este sindicalista, de igual forma que cuando se hace un reconocimiento a un artista, se resaltan sus obras más significativas.

Salva fue protagonista de muchas e importantes movilizaciones, negociaciones y acuerdos. Primero, en su etapa de Secretario de Acción Sindical, y como Secretario General de la Federación de Químicas de CCOO de Catalunya hasta enero de 2006. Dirigió la lucha por la salud laboral en la empresa Urquima, una dura huelga debida a la intoxicación continuada de sus trabajadores por mercurio, selenio y benceno, un conflicto que marcó un antes y un después en la conciencia sobre la salud laboral en el sector. Lideró la acción sindical en conflictos como Laboratorios Doctor Andreu, Textil Puigneró,  Aiscondel de Cerdanyola, Levi’s, y un interminable etcétera.

Conflictos complejos y duros, pero también innovadores en políticas sindicales, como en Pirelli Manresa, donde Salva demostró inteligencia y fuerza en las convicciones y, sobre todo, valentía para liderarlas y defenderlas, en circunstancias poco favorables, en ocasiones por la  oposición de algunos colectivos sindicales.

He querido resaltar algunos conflictos porque su principal escuela fue la acción sindical mirando de frente los problemas, tal como solía repetir en las reuniones y asambleas.

Salva, en su responsabilidad de Secretario General de Catalunya de Químicas, jugó un papel nuclear para hacer realidad la fusión de Químicas y Textil, de la que surgió FITEQA.  Se implicó con todas sus fuerzas para que aquel proceso de sumar historias, realidades y personalidades tan diversas fuera un éxito.

No fueron épocas fáciles, marcadas por nuestras diferencias internas, que hicieron especialmente compleja la dirección de una organización como FITEQA Catalunya, donde se expresaban, con fuerza similar, las dos posiciones presentes, en aquellos años, en el conjunto de las CCOO.  Gracias a él, y a tantas otras personas de la dirección de aquella Federación en Catalunya, se creó un clima de unidad de acción en el proyecto y de respeto a la pluralidad en el trabajo común. 

En enero del año 2006, Salvador López abrió otra etapa de su vida al asumir la secretaría de acción sindical de FITEQA estatal. Así lo reflejaba el periodista de El País, Serafi del Arco el lunes 30 de enero de 2006:: “Salvador López (Mugías del Camino, Lugo, 1951) dejó el viernes la secretaría general de la Federación de Industrias Textiles, Químicas y Afines (FITEQA CCOO) después de estar 16 años al frente. Llegado a Barcelona en 1963, deja su despacho de Vía Layetana por otro en la madrileña plaza de Cristino Martos, ….. Salva López, nostálgico de Os Ancares, su tierra, enamorado de Cuba y amante de la buena mesa”. Y la noticia seguía apuntando una larga lista de conflictos laborales en los que Salva había sido protagonista.

Desde su nueva responsabilidad  siguió mirando de frente a los problemas, reflejado en decenas de acuerdos en convenios colectivos, expedientes, pactos en empresas y en  los sectores, muchas veces con fuertes movilizaciones y siempre con un serio trabajo sindical con el colectivo de personas afectadas: CEPSA, INDO, Carburos Metálicos, Michelin, Gamesa, Gas Natural, Vidrio y Cerámica, Textil Confección  … o en el Convenio General de la Industria Química del que fue actor principal desde sus creación en el año 1978. Así se reconoció el pasado diciembre en la sede del Ministerio de Trabajo con ocasión del 40 Aniversario de ese Convenio Colectivo, también por parte de UGT y de la Patronal de la Industria Química.

Salva ha sido una persona admirada que dio y recibió el cariño y la amistad de quienes trabajamos con él. Tuvo el reconocimiento y agradecimiento de cientos de hombres y mujeres del sindicato con los que trabajó codo con codo. Dejadme que reproduzca, como un ejemplo más,  unas líneas de una entrevista que publicaron en la revista de la  Sección Sindical de CEPSA en abril de 2010 y que dice lo siguiente. Leo literal:   

“ENTREVISTA A SALVADOR LÓPEZ - FITEQA CCOO

Cuando hablamos de un dirigente sindical, a muchos nos suena a lejanía, a sindicalismo de despachos, a personas que no pisan la realidad del día a día, PERO nuestra convivencia estos últimos años con CC.OO nos dice cosas bien distintas.

Decir que este "viejo zorro" -con perdón y con cariño- representa todo lo contrario a un personaje lejano y extraño, es exactamente el sentimiento que hoy tenemos los que estamos afiliados/as a las CC.OO de CEPSA.

¿De quién hablamos?, de Salvador López, pero todos le conocemos por Salva.

Este catalán de acogimiento y gallego de origen, representa unas Comisiones Obreras cercanas y con sentido común, unas Comisiones Obreras responsables pero con claro sentido de Clase.

Salva hace un sindicalismo pragmático, pero cargado de una buena dosis de sangre caliente y roja. Respetuoso, colaborador y firme, es un sindicalista de corazón, de esos que están convencidos de lo que hacen... porque se lo creen desde el fondo de sus huesos y porque no pierde la orientación de qué somos y qué representamos los trabajadores y trabajadoras. “

Amigos y amigas, comparto la descripción que hace casi una década hicieron los compañeros y compañeras de CEPSA. Salva fue un “tipo especial” por su fuerte personalidad, directo y sin rodeos. Así lo expresó en su forma de entender la militancia sindical y política, y en el compromiso con sus ideales, por los que luchó con  honestidad y pasión. Por esto no le importó defender sus posiciones, también cuando eran minoritarias, en la organización o en la sociedad. Y por esto se había ganado el derecho a no esconder su desprecio a las personas interesadas, arribistas, falsos o pelotas. Y también por esto su militancia fue auténtica, sincera y generosa.

Salva nunca dejó de sentirse trabajador de Laboratorios Esteve, y fue miembro de su comité de empresa durante toda su vida laboral, hasta su último día de trabajo. Disfrutó de la confianza y el reconocimiento de sus compañeros y compañeras. Y aquí quiero resaltar el apoyo especial que recibió de Silvia Huerto, que nos dejó hace unos años. Las personas del mundo sindical que estamos hoy aquí sabemos la importancia y el valor que representa que, tras más de treinta años, yendo solo un día por semana a la empresa por sus responsabilidades sindicales en la dirección del sindicato, no hubiera perdido la fuerza ni la representatividad y, sobre todo, el cariño de sus compañeros y compañeras de trabajo.

Como persona y sindicalista, Salva disfrutó del respeto, e incluso la admiración, de muchos profesionales y empresarios que le tuvieron enfrente en complejas negociaciones y duros conflictos, y de quienes se ha oído adjetivos y reconocimientos que hinchan de orgullo el corazón de amigo y de prestigio a CCOO.

Cerró su ciclo, con la ilusión de un joven militante, en la nueva Federación de Industria CCOO. Y al final, durante poco más de un año, representó a CCOO en el Tribunal Laboral de Catalunya donde sintió, así lo explicaba él, el aprecio de las personas que lo componen.

Salva amó la ciudad de Barcelona, conocía como pocos su historia, arquitectura y costumbres, y convertía en un placer pasear con él por esta ciudad. Como hombre de izquierdas e inteligente quiso disfrutar de varias y complementarias identidades, al contrario de lo que exigen los nacionalismos, una ideología  de la que fue radicalmente contrario. Se sintió catalán, gallego, español, europeo y, sobretodo, se sintió parte de la patria más noble, de la que debería formarse con la fraternidad y la solidaridad entre todos los trabajadores y trabajadoras del mundo.

Salva sintió el aprecio de muchos compañeros y compañeras que vieron en él a ese compañero auténtico, solidario, trabajador, leal y honrado. Como aquel sindicalista que describió Ernesto Sábato en su libro “La Resistencia”, que se desvaneció en la calle y que, al ser fue reanimado, le preguntaron por qué no había comprado algo de comer con el dinero que llevaba en su bolsillo, a lo que respondió que ese dinero era del sindicato.

Por esto, amigos y amigas, compañeras y compañeros, estas palabras, además de ser un recuerdo a nuestro compañero, amigo o camarada Salvador López, son también el reconocimiento al trabajo y el esfuerzo, a la ilusión y a la lucha de los miles de hombres y mujeres que militan en la causa del sindicalismo, que hoy forman las Confederaciones Sindicales de CCOO y UGT.


·       *  Discurso en el acto de homenaje a Salvador López el 9 de Mayo 2019 en el Salón de Actos de la sede de Comisiones Obreras de Catalunya. 

miércoles, 8 de mayo de 2019

Las patrañas, prolongación de la política por otros medios




Los artificios de la patraña son una característica de estos tiempos. Hasta hace bien poco era uso exclusivo de los partidos políticos, aunque de manera desigual. Hasta que tanto fue el cántaro a la fuente que acabaron trasladándose a las instituciones, a los poderes públicos. Se me dirá que nada nuevo hay  bajo el Sol, pero lo que no es discutible –me parece--  es la intensidad y reiteración con que la patraña se ha instalado en las instituciones. Véase, por ejemplo, la permanente patraña de los poderes públicos de la Generalitat de Cataluña. Y, como muestra, el siguiente botón.

La Consellera de Presidencia, una tal Merixell Budó,  ha instado a Pedro Sánchez a «hacer públicos los pactos que ha suscrito con Casado y Rivera». A su vez, estos dos dirigentes exigen a Sánchez que «haga públicos los acuerdos que tiene con los independentistas». De esa manera, la Budó rehúye explicar públicamente los menguados resultados electorales de su partido y los Casado – Rivera siguen tirando de mecha. Ahora bien, si es grave la afirmación  de estos dos últimos, el caso de la Consellera sobrepasa lo inquietante porque proviene de la oficialidad de las instituciones. En las instituciones se está consolidando el mal oscuro de la politiquería.

Cierto, siempre hubo patrañas en la política. Sin embargo, desde hace tiempo se ha convertido en la nota dominante de la política, tanto de la partidaria como de la institucional. No son martingalas inocuas, se trata –a mi entender--  de la substitución del conflicto político, con un logos fundamentado, por la injuria que, cada vez más estridente y sostenida, convierte la política en un lodazal.

Tendremos que detenernos en analizar los orígenes del estilo de tan baja estofa. De momento, sólo de momento, insinúo las siguientes observaciones: a los puestos dirigentes de la mayoría de los partidos han accedido unos mesnaderos sin experiencia de vida pública. La llamada política de fichajes ha incrementado el grosor de esa perturbación. Personas a quienes todavía no les ha salido la muela del juicio están dirigiendo importantes organizaciones. No se trata de un problema de juventud sino de incompetencia. Los hay que jamás han dirigido una organización de base. Los hay exactamente igual que aquel Rodolfo Martín Villa, que se subió a un coche oficial con dieciocho y no se bajó hasta que tuvo sus primeros ataques de próstata. En resumidas cuentas, el cursus honorem de esas gentes empezó en los cargos más altos de la vida política.

En conclusión, se trata de una serie de mesnaderos que ni siquiera han leído a José L. López Aranguren o Norberto Bobbio. O incluso de otra cuerda. Lo que me lleva a relatar esta anécdota. En cierta ocasión compartí mesa con un cargo público que es licenciado en Física. En un momento de mi charla cité a don Julio Rey Pastor, a quien denominé Príncipe de los científicos españoles del siglo XX. Una vez en la calle me abordó el físico y me preguntó –ni siquiera retuvo el nombre—quién era dicho príncipe. Vio mi cara de espanto. Por respeto a mis amigos Jaume Puig y Carme Ortega, allí presentes, guardé silencio.

En todo caso, soy consciente que me he movido en el terreno de la superficie de las cosas. Tendrá que devanarme más la sesera.

martes, 7 de mayo de 2019

Las derechas y el triángulo escaleno




España necesita una derecha política ilustrada, inequívocamente democrática. Es más, sin que sirva de escándalo: una derecha fuerte para que la izquierda no se duerma en los laureles. Una derecha sin aspavientos con su punto de vista fundamentado a la que combatir con nuestro propio fundamento. Una derecha alejada de populismos y de los campanarios. Mientras no exista esa derecha, también en Cataluña, el conflicto político tendrá un profundo déficit. Esa derecha necesaria no vendrá de la mano de ese triángulo escaleno de los Casado, Rivera y Puigdemont. Casado o la derecha de alcanfor; Rivera o la derecha que va del caño al coro y del coro al caño; Puigdemont cuyo retrovisor muestra los desvaríos de lo que creía que podía ser y no ha sido. Casado, Rivera y Puigdemont que son vistos por las cancillerías europeas con preocupación. Un triángulo escaleno que es el resultado de los desajustes y problemas no resueltos en España y de los aires tóxicos que nos llegan de otras latitudes.

No veo señales, sin embargo, que indicien de dónde pueda venir la partenogénesis de esa derecha ilustrada, inequívocamente democrática. Tal vez será excesivo afirmar que, en las actuales características del Partido Popular, Ciudadanos y la constante cosa mutante del hombre de Waterloo, no se percibe –quiero decir que un servidor no percibe--   ese salto cualitativo. Por cierto, habrá que tomar nota de que ciertos comentaristas del independentismo de vinculación a ERC califican ya a la hijuela post convergente como «independentismo mágico». Un nominalismo donde se percibe una ambigüedad no inofensiva.

¿Hacia dónde va, pues, la derecha española? Javier Aristu se arriesga a pronosticar: «Yo apuesto por que se va hacia una nueva formación política conservadora que va a dejar atrás mucho de todo ese franquismo representado hoy por Aznar, Casado y Vox. Estimo que la reconversión de esta derecha española pasará por una recomposición muy profunda de sus fundamentos ideológicos y programático». Lo hace en Optimismo, una arriesgado artículo que conviene tenerlo bien presente, a pocas horas de cerrarse las urnas (1).  Ojalá acierte.

A favor de la tesis  de Aristu está el viejo dicho: «Torres más altas han caído».

1)           J. Aristu: https://encampoabierto.com/2019/04/29/optimismo/

lunes, 6 de mayo de 2019

Puigdemont y Junqueras: duelo al Sol




Ya lo saben ustedes: el Tribunal Supremo no ve razón alguna que impida la presentación de Puigdemont y sus acompañantes como candidatos a las elecciones europeas de finales de este mes. Voces bien informadas de los entresijos independentistas indican por lo bajini que tan importante decisión no ha sido recibida con alborozo en Waterloo. Misterios tiene la vida política.

Puigdemont fracasa, de un lado, en su intento de hacer ver a Europa que España no es un Estado de Derecho y, de otra parte, su permanente victimismo contra Madrit queda desactivado. Por otro lado, el caballero se ve obligado a competir con una Esquerra Republicana de Catalunya en meteórico ascenso. Su duelo con Junqueras no es sólo político, también lo es personal. Un Puigdemont que ha sufrido la humillación, política y personal, de mendigar una ayudica a los de Esquerra pidiéndole prestado unos diputados en el  Congreso para poder formar grupo parlamentario propio. La decisión del Tribunal Supremo, velis nolis, se convierte en un caramelo envenenado para Waterloo.

Mientras tanto, el rio Llobregat aparece substituido por el Guadiana. A saber, la Assamblea Nacional Catalana vuelve a la superficie: en la reunión de ayer domingo planteó sacar del congelador la declaración unilateral de independencia. No lo duden: cuando ERC pone las bases para ser con creces el proyecto hegemónico del independentismo político, resurge el Ave Fénix de lo que algunos llaman el «independentismo mágico», o –lo que es lo mismo--  la oclocracia de la anti política. Por lo que las anteriormente referidas voces bien informadas indican que la ACN, el rio Llobregat disfrazado de Guadiana, es un intento de torpedear la investidura de Pedro Sánchez.

Primera conclusión: la salida del conflicto catalán tiene una primera exigencia, necesaria pero no suficiente: la derrota de Waterloo y sus hologramas. Ahora bien, si no se incrementa la participación el día de las elecciones seguiremos sufriendo las consecuencias de una Cataluña que va camino de la autarquía. De momento, duelo al Sol entre Puigdemont y Junqueras.

domingo, 5 de mayo de 2019

Los dedos tuiteros de Nuria de Gispert contra políticos y verduleras





Nuria de Gisbert, ex presidenta del Parlament de Catalunya y ex Consellera de Justicia, tiene una tendencia morbosa –patológica se diría--  en darle a las teclas de tuiter. Es, por así decirlo, una señorona o, por lo menos de esa manera, la calificaríamos en Santa Fe, capital de la Vega de Granada. Durante toda su vida ha militado y ejercido altos cargos en las filas de la democracia cristiana catalana, un partido que, cual enredadera, vivió bajo los pechos de Jordi Pujol.

De tan larga militancia nadie es capaz de recordar aportaciones dignas de mención a la política catalana. Lo suyo fue lucir, con notable aprovechamiento, el palmito de su importante saga familiar. Hasta que, llegada a la madurez, descubrió el ardor guerrero del independentismo. Aquí trasladó la fe del carbonero. Del viejo apotegma católico, apostólico y romano “fuera de la Iglesia no hay salvación” pasó a su equivalente dogmático: “Vete de Cataluña si no eres de aquí”. Lo ha hecho con ira santa, tal vez para hacer olvidar una biografía que llamarla moderada sería una evidente exageración.

Los reiterados tuiters de esa dama son, de un lado, herederos de un nacionalismo arcaico, sectario, profundamente excluyente, que se funda en el viejo ius solis (el derecho del lugar); y, por otro lado, la expresión de las peores consecuencias de la oleada de xenofobia que recorre Europa. Tamaña literatura tuitera ha motivado una profunda desaprobación así en la política como en ese patio de vecinos que denominamos redes sociales.  Incluso algunos portavoces de Esquerra Republicana de Catalunya han censurado a doña Nuria.

La dama ha reaccionado como es habitual en estos casos: no, ella no quería comparar a ciertos dirigentes políticos con los cerdos, ha vuelto a tuitear. Se ha exagerado, añade. Y remata la corrección afirmando que en todo caso los criticados han traido al Parlament de Cataluña una actividad de “verduleras”. Ajá. Es la afloración del clasismo. No son comparables a los cerdos sino a las verduleras. Una comparación que, a buen seguro, aprendió en su niñez en un colegio de monjas de alto copete.

Los socialistas han presentado una moción para que el Parlament retire la concesión de la Creu de Sant Jordi que recientemente se le ha concedido a la dama. Cuando ya tenía los dedos prestos los dedos para reanudar el combate.

Inquieta, en todo caso, ver a un caballero cabalgando en caballo blanco y, a poca distancia, acompañado por doña Nuria que, a mujeriegas, galopa en otro jaco en parecida dirección. Así, pues, guerra a las verduleras, sean catalanas de toda la vida o de Guadix.

sábado, 4 de mayo de 2019

La izquierda perfecta y las pasadas elecciones. Una nota incordiante.




Parece claro que algunos no hemos sabido convencer a ciertos amigos para que desistieran de organizar candidaturas de izquierda de cara a las pasadas elecciones generales. Seguramente los argumentos que les dimos no fueron suficientemente convincentes. En lo que a nosotros se refiere es del todo claro que fracasamos en nuestro intento. A partir de ahora tendremos que afinar más en nuestros razonamientos y darle más espesor político a nuestras sugerencias. Ahora bien, nuestros amigos tienen su propia responsabilidad. Por supuesto, estoy hablando principalmente del empeño que han puesto mis admirados Baltasar Garzón y Gaspar Llamazares en transformar su movimiento, Actúa, en partido político y, de ahí, a competir en las elecciones generales. La idea inicial –esto es, Actúa como movimiento impulsor de diálogo de las izquierdas y los progresistas— tenía su fundamento. Convertirlo en un partido convencional tenía el riesgo de que interviniera como tal en los procesos electorales. Así ha sido. Fracaso caballuno. 

El caso de Actúa es el más visible, pero no el único. No pocos conocidos también se han decidido, de un tiempo a esta parte, en fundar nuevos partidos de izquierda. No es necesario citarlos porque sería un tanto farragosa su descripción. En todo caso, no creo ser excesivamente entrometido si –respetuosa y cariñosamente--  les sugiero que también ellos nos ofrezcan su rendición de cuentas, esto es, la valoración de sus resultados. De entrada les invito a contradecirme, si es que estoy errado: vuestros resultados electorales no sólo han sido irrelevantes sino que, especialmente, no han ayudado a establecer una mejor relación de fuerzas. Si esto es así sería oportuno que especificaran los motivos de la marginalidad de sus resultados. Esto es, que dieran a conocer por qué sus presupuestos electorales no se han traducido en los resultados que esperaban.

Hay gente irascible que entiende que ese desmesurado afán por fundar partidos y partidillos a la izquierda se corresponde con vivir del cuento, o seguir viviendo del cuento. No digo que no. Pero no creo sinceramente que ese sea el caso de Actúa y el de otros conocidos y saludados que han hecho acto de presencia en las generales del pasado domingo. Esta opinión que expreso puede no ser convincente para muchas amistades. Pero yo entiendo que los tiros van por otra vereda. Lo digo, porque las gentes que me refiero no necesitan la política para ´vivir´ con o sin cuento. Son personas de acreditada profesión. El motivo –equivocado, por supuesto--  es, me parece, una extremada y, tal vez, patológica pasión política que les conduce a una tendencia al redentorismo. Y, más en concreto, a pensar que ellos encarnan la izquierda perfecta. La izquierda del presente y futuro perfecto. Sea como fuere, se nos debe una explicación de la poquedad de los resultados. Es lo que tiene el dichoso camino de perfección.

viernes, 3 de mayo de 2019

Curiosidades de los resultados electorales


Si uno se pone a rebañar los resultados de las elecciones del pasado domingo puede llevarse alguna sorpresa. Podría enterarse, por ejemplo, de hasta qué punto la hecatombe del Partido Popular tiene una magnitud considerable.  Una hecatombe que, en cierta medida, la anunciaban «los ratones, que son los animales con mayor capacidad profética. Pues ellos son los primeros en darse cuenta que una casa está vieja y a punto de caerse, abandonando las ratoneras que habían ocupado hasta entonces, y que –huyendo a gran velocidad--  cambian de casa», según afirmaba en tiempos muy antiguos Claudio Eliano en sus Historias curiosas.

Partimos del fracaso de la llamada política de fichajes con una sobreabundancia de candidatos cuneros. Nos referimos a los casos más visibles de Barcelona, Málaga y Huelva. Casado, como es bien sabido, impuso en esas circunscripciones a una aristócrata, tan aguerrida como displicente, a un periodista untuoso y a un pintoresco telepredicador. Los tres han salido elegidos. Pero rebañando en la olla nos enteramos que los candidatos al Senado por dicho partido han tenido más votos en las tres circunscripciones. Lo que no deja de ser insólito, habida cuenta de que el mayor esfuerzo organizativo,  la superior publicidad institucional y más sencillez a la hora de votar siempre facilitaban más las cosas a los candidatos diputados que a los senadores. Así es que nos aproximaremos a ofrecer una explicación.

En no pocas provincias los fichajes, decididos personalmente por el Aznar Chico, han concitado una reacción militantemente adversa, posiblemente coordinada por unas cofradías de agraviados, que han organizado una cierta indisciplina de partido. O bien, desde algún lugar de alto copete del partido se ha planificado esa insumisión. En conclusión, Casado manda poco.  

Fracaso superlativo, pues, del llamado enfáticamente «nuevo Partido Popular», que ya se ha cobrado su primera víctima en el fiel Javier Maroto, director de la campaña, que tampoco ha sido elegido en Álava. La presencia de esos fichajes en el Parlamento español será, durante toda la legislatura, la evidencia de una actitud cesarista y estrepitosamente errónea.

Lo que hemos reseñado es parte del  «horizonte de sucesos»: esa superficie imaginaria de forma esférica que rodea a un agujero negro, tal como afirman los expertos en ciencias cosmológicas.

Ahora bien, si bien el horizonte de sucesos político tal vez no coincida con el de naturaleza física. Quiero decir, que –al menos en teoría--  el Partido Apostólico puede remontar sus resultados en la próxima etapa de montaña: a finales de mes. También teoría, si toca a somatén puedan maquillar el «oficio de tinieblas» del pasado domingo. Por lo que es exigible al electorado del 28 de Abril que no se duerma en los laureles. Más todavía, ese electorado debe entender que se ha ganado la mitad de la contienda. Sólo la mitad.

Post scriptum. La tarjeta que preside este post anuncia con tiempo el acto homenaje a Salva López. Días antes lo recordaremos de manera monográfica.


jueves, 2 de mayo de 2019

Contrato moral Gobierno y sindicatos




La Vanguardia, el gran diario barcelonés ha captado el momento: fiesta democrática el domingo tras el resultado de las elecciones y celebración importante del Primero de Mayo. Lo ha captado hoy, tanto en portada como en su editorial, parece que empieza a alarmarse.

En portada afirma en titulares que «Los sindicatos reclaman a Sánchez una contrarreforma laboral». Contrarreforma (sic). No, no es eso. La intención es clara: darle a la exigencia sindical una connotación negativa. Más todavía, el mensaje, distorsionando el carácter de la reivindicación, expresaría la inconveniencia (para la empresa periodística) del clamor sindical de anular lo que, exactamente, fue –ahora sí— toda una contrarreforma pura y dura. Vendrán más avisos por parte del Conde de Godó y asociados.

También el rotativo barcelonés ha captado la otra parte del mensaje sindical, que reiteradamente han planteado Unai Sordo y Pepe Álvarez. A saber, que el próximo gobierno sea de coalición. Y comoquiera que el señor Conde y asociados saben que no es posible un gobierno de Sánchez con Rivera, la petición es clara: el PSOE en solitario. Pronto lo veremos escrito tout court en La Vanguardia.

Por supuesto, se entienden los motivos de Sánchez para no comprometerse, de momento, con la fórmula magistral. Parece prudente dejar que pase la etapa de montaña de las europeas, autonómicas y municipales de finales de mes. Lo que no quita, a decir verdad, que la exigencia de los sindicatos se haya planteado con nitidez. A saber, gobierno de coalición de las izquierdas. El caso de Portugal viene a cuento: su gobierno se ha consolidado y, quienes le habían augurado desconcierto, ruina y fracaso  se han llevado un chasco considerable.

Ahora bien, podremos tener más garantías de un apropiado gobierno si la etapa de montaña, que está pendiente, representa otro aldabonazo de la izquierda. Y si en la primera etapa los sindicatos han jugado un significativo papel, desde su independencia, ahora deben continuar movilizando al conjunto asalariado en la dirección del triunfo. Es el contrato moral entre el Gobierno y los sindicatos.

Volvamos a lo nuestro. La necesidad de elaborar un nuevo Estatuto de los Trabajadores es apremiante. A mi juicio, la razón principal es que el viejo texto no se corresponde con las transformaciones que se han dado en los últimos cuarenta años. El viejo texto –digámoslo con rotundidad--  huele a naftalina.

(La foto de la manifestación se corresponde al Primero de Mayo en Granada).

miércoles, 1 de mayo de 2019

Puede ser la Gran Primavera española





Este Primero de Mayo ha sido el colofón de la fiesta democrática que significó el resultado electoral del domingo pasado. Y, simultáneamente, es la continuidad de una movilización de cara a los próximos comicios de finales de mes: europeas y municipales. Fiesta democrática con resultados para la izquierda que deben ser celebrados y Primero de Mayo con su notable participación como exponentes de una mejor relación de fuerzas en España y una aportación positiva a las fuerzas democráticas europeas, indicando que nuestro país está en vanguardia de la defensa de la Unión Europea. De la Europa social. Por lo menos así lo expresa el elevado número de manifestantes, más nutrido que en años anteriores.  






Este Primero de Mayo no ha sido rutinario. El sindicalismo confederal, desde su independencia, ha situado al nuevo cuadro político, surgido del 28 de Abril, el paquete de reivindicaciones que están pendientes. Una jornada --la de hoy-- que ha tenido como principales protagonistas a los que han dado sostén a la izquierda el pasado domingo. Lo decíamos ayer: el sindicalismo ha enviado el albarán. Do ut des: si he dado mi apoyo a las izquierdas, éstas deben corresponder. Así de claro, sin remilgos. Es un contrato moral que debe concretarse físicamente.  Es lo que se ha exigido en centenares de ciudades españolas en el día de hoy. Unitariamente.

Camino de la segunda fase del proceso electoral. Puede ser la Gran Primavera española.  Lo digo porque se ha aprendido que el secreto del nuevo cuadro político español ha sido la participación. Este Primero de Mayo, además, lo ha corroborado. Disculpen, falta otro esfuerzo.