viernes, 22 de septiembre de 2017

No cabía ni un alfiler




Cotxeres de Sants. Lleno a rebosar. Una enorme aglomeración que no pudo entrar. Un gentío entregado a los objetivos generales del Manifiesto 21 de Septiembre: https://manifest21s.com/.


Sensación de que se está asistiendo a un encuentro importante. Es una parte de la sociedad catalana que todavía no se había encontrado para compartir su oposición al procés. Pedagogía por parte de los oradores.

Se canta La Internacional. Cierra el acto Els Segadors.

A la salida se repiten los ´ya era hora´ y otros similares. Efectivamente, ya era hora.





miércoles, 20 de septiembre de 2017

Resolución de la Ejecutiva Confederal de CC.OO.




Tres notas a vuela pluma: el discurso televisivo de Mariano Rajoy, las detenciones en Barcelona durante el día de hoy y la Declaración de la Comisión Ejecutiva Confederal de CC.OO.  

Primero.  Decepcionante. Nada nuevo ha dicho el hombre de Pontevedra en su comparecencia televisiva. Más de lo mismo.

Segundo. Las recientes detenciones de altos cargos del Govern de la Generalitat añaden más leña a la fogata. Un error de proporciones caballunas. Y como expresa la declaración de la Comisión ejecutiva confederal de CC.OO. «hacemos un llamamiento tanto al cese de las actuaciones jurídico- policiales como a la suspensión del proceso hacia el 1 de octubre para habilitar un marco democrático y de normalidad para el ejercicio de la política». Aquí la tiene:

CCOO LLAMA A REBAJAR LA TENSIÓN Y A RECONDUCIR POLÍTICAMENTE LA SITUACIÓN EN CATALUNYA.

La CEC de CCOO reunida con carácter de urgencia para valorar los hechos acaecidos en la mañana de hoy en Barcelona quiere manifestar lo siguiente:

1.- CCOO siempre ha manifestado que los problemas políticos deben enfrentarse desde la política que, por definición, supone la búsqueda de consensos construidos a través del diálogo y la negociación. La judicialización y la intervención policial no es la manera de enfrentar un conflicto que es eminentemente político.

2.- CCOO estamos comprometidos con las competencias de autogobierno de las CCAA por tanto también con las de la Generalitat y defendemos el respeto a las instituciones catalanas y el normal desarrollo de sus competencias.

3.- El Gobierno de España tiene la responsabilidad de garantizar el cumplimiento de la Constitución y las resoluciones del Tribunal Constitucional, que ha suspendido las “leyes de desconexión” aprobadas por una ajustada mayoría del Parlament de Catalunya, pero es exigible que las medidas que se adopten para hacer cumplir la legalidad guarden una necesaria proporcionalidad.

4.- CCOO emplaza a todas las fuerzas políticas, sin exclusiones, a iniciar una negociación que necesariamente debe culminar con una solución política. En ese sentido hacemos un llamamiento tanto al cese de las actuaciones jurídico- policiales como a la suspensión del proceso hacia el 1 de octubre para habilitar un marco democrático y de normalidad para el ejercicio de la política.

5.- Para CCOO se debería constituir sin mas demora una “ponencia constitucional” en la que se abordase la reforma de la Constitución del 78, con la finalidad de dotarnos de un nuevo modelo de articulación jurídico política del Estado donde se reconozca el carácter plural de España y se regulen de nuevo los mecanismos de financiación garantizando el principio de ordinalidad (que ningún territorio salga perjudicado de su contribución a la solidaridad interterritorial) todo lo cual consideramos que se puede conseguir adoptando un modelo federal.

6.- La nueva Constitución surgida de este proceso deberá ser sometida a referéndum de la ciudadanía.


Madrid, 20 de septiembre de 2017

Mantenella y no enmendalla


En el complicado y ya bronco conflicto (institucional, político y civil) en torno a la cosa catalana se han puesto en evidencia, como mínimo, dos elementos de gran envergadura. De un lado, la incapacidad del Gobierno Rajoy de leer el problema catalán; y, de otro lado, el simplismo de Puigdemont pensando que el Estado –cualquier Estado--  era poco menos que  una hermanita de la Caridad. O, lo que es lo mismo, incapacidad e ingenuidad, juntas y revueltas en la misma coctelera. Habrá que convenir, pues, que los consejeros áulicos de uno y otro no se han ganado sus altos emolumentos. Rajoy y los suyos nunca imaginaron que la cosa alcanzara tan alto voltaje. Puigdemont creyó que su planteamiento era pan comido.

Lo peor del asunto es que se mantiene el viejo dicho de mantenella y no enmendalla. En resumidas cuentas, nunca eso de «hacer política» estuvo tan deteriorado.

Post scriptum.  ¿Ha visitado usted la página del https://manifest21s.com/? Entre los amigos de dicho Manifiesto se encuentran Antonio Gutiérrez Vegara, Nicolás Sartorius, Lali Vintró,  Manuel Zaguirre, Julián ArizaEduardo Saborido, Juan-Ramón Capella, Enric Cama y más de quinientos…




martes, 19 de septiembre de 2017

¿De qué van “los Comunes"?



Escribe Manel García Biel


En las últimas semanas   mucha gente de izquierdas estamos desconcertados por las posiciones que desde los dirigentes de los "Comunes" nos van llegando.

Al principio se planteó que 1-O en ningún caso era un referéndum con garantías y que en todo caso como máximo podría tratarse de una movilización social contra la actitud del PP y el Gobierno de Rajoy.

Poco a poco, y como si nada, esta posición se ha ido modificando sin dar ninguna razón más que las propias declaraciones de miembros del equipo que "de facto" parece mandar en Cataluña en Común, al margen de lo que ha estado ocurriendo en el Parlamento de Cataluña.

Hemos visto   las declaraciones de Ada Colau, la cara más visible de "Cataluña en Común", que el primer día que empezaba la votación de la consulta interna de la organización se despachaba diciendo que no sabía si votaría Si o No en el pseudo referéndum. Mientras la gente inscrita empezaba a votar ella ya definía una posición. La propia pregunta de la consulta era también claramente escorada hacia   una respuesta. Y hay que decir que estos procesos refrendatarios internos no hay que idealizarlos y carecen de muchos controles.

Posteriormente se produce el acuerdo Puigdemont-Colau donde parece que los Comunes o su máxima representante institucional se suma a una alianza con los unilateralistas. Y aquí empieza un corazón de "corifeos" alabando la estrategia (?) definida por no se sabe quién.

Ahora ya vemos como Xavier Domènech, máximo portavoz teórico de "Cataluña en Común" no descarta actos conjuntos con las fuerzas independentistas durante la supuesta campaña del supuesto referéndum. Otros ya se han adelantado haciendo actos conjuntos con la CUP.

Después de la consulta interna y pese a que un 40% participante manifestaba su negativa a hacer nada el 1-O y el resto hay que creer que votaba que fuera un acto de movilización ahora ya se habla, sin ningún tipo de respeto a los participantes de ir a votar el 1-O, con lo que supone de legitimar la hoja de ruta unilateral JxS y la CUP. Y sin hacer una gestión política de los resultados de la consulta interna.

Muchos pensamos que se trata de un profundo error que se pagará caro en el futuro y que llevará al desencanto y la automarginación de mucha gente que procedemos de una larga trayectoria de lucha política y sindical desde la izquierda. Porque como muy bien dice en su artículo Cesáreo Rodríguez Aguilera "contradicciones de los comunes" "la clave de porqué muchos están dispuestoen participar se simplemente para manifestar sume protesta contra un Gobierno tan reaccionario como el de Rajoy, un argumento excesivamente coyuntural y táctico muy endeble e inapropiado para justificar adherirse a la estrategia rupturista y unilateral del independentismo ".

La izquierda alternativa que se quiera construir en este país no tiene por qué tomar partido por un nacionalismo u otro especialmente si los dos se basan en prácticas antidemocráticas. El espacio de la izquierda no se hizo el juego a uno u otro nacionalismo sino defender los intereses de las clases populares. Por eso nació la izquierda. Este es el ejemplo lejano de Jean Jaurés, o más cercano del "Catalanismo popular" del PSUC que no era sinónimo de nacionalismo.

En el enfrentamiento de nacionalismos la izquierda siempre suele salir mal parada y ahora algunos parecen haber caído en la trampa.

No hay duda de que la actitud camaleónica de los dirigentes de "Cataluña en Común" está produciendo ya divisiones en las estructuras sociales de las clases populares. Sólo hay que ver la crisis provocada en el Tercer Sector, y las divisiones que pueden producirse en entidades como las asociaciones de vecinos, e incluso, a pesar de que parecen estar más cohesionados en los sindicatos.

Muchos nos sentimos decepcionados por esta actuación del "Comunes" y también para que no decirlo por el silencio de la aún existente Iniciativa por Cataluña. Mucha gente que teníamos esperanzas en una futura nueva alternativa de la izquierda en Cataluña no creemos ni creamos políticas tacticistas producidas por intereses que ni entendemos ni queremos entender. El mundo de los "comunes" ha perdido una oportunidad para cohesionarse con un mensaje claro y políticamente estratégico, pero parece querer continuar manteniendo en una posición de ambigüedad que en lugar de ampliar su marco político y electoral por todos lados, puede conducir a una retirada de confianza de amplios sectores sociales, en especial de la clase trabajadora de Cataluña. Por que si algo está claro es que continuar con la hegemonía del debate monotemático de la cuestión territorial y olvidarse de la cuestión social significa un suicidio para la izquierda y ceder la hegemonía a los populistas y nacionalistas.

Muchos lo tenemos claro, estamos en contra de la política anticatalana y antidemocrática en este y muchos otros aspectos del PP, pero no estamos genes identificados con el proceso de los unilateralistas de JxS y la CUP que también han entrado en las prácticas antidemocráticas contra su propio pueblo. Porque "poner urnas" no es sinónimo de democracia si no se hace mediante procesos rigurosamente democráticos. Es por eso que no podemos considerar el 1-O como el Referéndum que Cataluña necesita y por eso mucha gente catalanista y de izquierdas nos abstendremos de participar. 




lunes, 18 de septiembre de 2017

Un debate de altura









El diario El País y sus titulares



El inolvidable Carles Navales nos explicaba la trapacera pedagogía de su jefe de redacción: «Joven, las notas de prensa han de ser breves y confusas». Vive Dios que lo consiguió. Debemos decir que su chusca enseñanza se trasladó a los discursos políticos y otros menesteres hasta el punto que es una de las técnicas que encubren el transformismo de algunos grupos dirigentes. Por supuesto, ciertos titulares de la prensa escrita siguen la enseñanza de aquel director jefe: los titulares deben ser cortos y confusos.

El viernes pasado recibo una llamada telefónica. Es un periodista de El País, que me pide unas declaraciones. O se expresa fatal o yo no lo entiendo, dados los achaques de mi edad. Su interés es que hable de por qué me he descolgado «del referéndum». Primera noticia. Comoquiera que no hay forma de entenderse le digo que no haré declaraciones, que no quiero participar en la ceremonia de la confusión del diario. Y así felizmente quedó la cosa.

El domingo leo en la taberna El País. Me encuentro con el siguiente titular: “Se descuelgan del referéndum”. Con declaraciones de tres personalidades del mundillo catalán: Josep Cuní, Sergi Pámies y López Burniol. Nada de lo que manifiestan tiene relación con el hecho de descolgarse del mentado referéndum. Menos mal que un servidor no aparece.

Sé de mi propia tinta que yo no me he descolgado de ningún referéndum. Por lo que desconozco de dónde ha sacado el responsable de los titulares que yo estuve montado en ello. Estamos hablando del 1 de Octubre, que como hemos dicho algunos no es un referéndum. Comento este sucedido con unos conocidos que me dicen: «Ha sido un error. Debías haber atendido al diario». Mi respuesta –reconozco que pretenciosa--  fue que en mis errores mando yo.


Posdata.--  Constato con alegría que Lali Vintró y Teresa Eulàlia Calzada, dos grandes damas de la izquierda catalana, se han apuntado al Manifiesto 21 de Septiembre: https://manifest21s.com/



domingo, 17 de septiembre de 2017

Interioridades del Manifiesto del 21 de Septiembre: Cotxeres de Sants a las 19 horas



Permítanme que arrime el ascua a mi sardina.  En muy contadas ocasiones se ha publicado un documento con tanta claridad como este: Manifiesto para el acto del día 21 de septiembre en Barcelona.  Que se esté de acuerdo con él –o no--  ya es harina de otro costal. Pero lo que salta a la vista es la ausencia de ambigüedad, confusión o malabarismos conceptuales. Para satisfacer la curiosidad de los lectores hay que decir que el redactor en jefe ha sido Isidor Boix, «gloria y flagelo» del viejo PSUC de antaño, que ha tenido que lidiar con un grupo de discutidores muy puntillosos.


Un atento Salvador López Arnal analiza detalladamente dicho Manifiesto (1). Por mi parte –interesada, ciertamente--  saco estas conclusiones provisionales: 1) se trata de un documento que, partiendo de unas premisas determinadas, propone líneas de acción para ahora mismo; y 2) sugiere unos predicados de largo recorrido, sabiendo que el problema que aborda va para largo.

Este Manifiesto tiene un elemento de distinción con otros que, afortunadamente, se están prodigando estos días. No se queda en la contingencia del día 1 de Octubre; es una contingencia muy importante, por supuesto. Esa contingencia es muy importante, pero que el Manifiesto 21 de Septiembre la sitúa en función del elemento troncal: el no a la independencia de Cataluña. Más todavía, el documento habla con esta claridad: «Consideramos que es necesario un efectivo proceso democrático de participación también en la negociación de las consecuencias sociales, políticas y eventualmente legislativas de su resultado, evitando toda tentación de unilateralidad. Una negociación en la que consideramos necesario que se exprese de nuevo la unidad y solidaridad de la clase trabajadora del conjunto de España». Como quien indica que la solución del problema no debe ser obra exclusiva de la sala de máquinas de los partidos políticos.

En resumidas cuentas, el Manifiesto tiene esas características. Lo que no equivale a que sea necesariamente mejor que otros documentos también muy importantes. Pero una cosa es clara: procura no dejarse nada en el tintero.
 


sábado, 16 de septiembre de 2017

Sindicalistas y juristas del trabajo


La pareja de hecho lleva tantos años junta que se ha acostumbrado a sus achaques. Conllevan sus rutinas con cierta displicencia. La pareja de hecho se comporta como los viejos retratos de nuestros abuelos, colgados en el comedor de las casas santaferinas que ya ni siquiera se miran el uno al otro.

La pareja de hecho es el sindicalismo y el iuslaboralismo. Y más concretamente los sindicalistas y los juristas del trabajo. Da la impresión que ninguno de los dos ha caído en la cuenta de que no es posible la renovación de uno sin el otro, y que sin la renovación de los dos las relaciones laborales seguirán deteriorándose. Lo que viene a cuento por un importante artículo del maestro Umberto Romagnoli llamándole la atención a la pareja en Il lavoro è cambiato, bisogna cambiare la difesa.

La tesis de Romagnoli es la siguiente: «Se ha acabado el sistema de la producción industrial estandarizada, que dio forma a un modelo de sociedad y a sus valores, de aquella que se ocupaba el derecho del trabajo … El nuevo estatuto jurídico habrá que buscarlo explorando la nueva forma de sociedad». Esta es la enésima vez que el maestro boloñés plantea dicha exigencia. La pareja de hecho sigue recostada en el sofá, tal vez fatigada de las viejas luchas pasadas. Tal vez por ello, Romagnoli tira de retranca: los seguidores de Ptolomeo pensaban que los copernicanos eran unos herejes, blasfemos e impostores cuando empezó a explicarse que la Tierra nunca tuvo el privilegio de colocarse en el centro del Universo. Una observación tan elegantemente crítica que, ni siquiera en Santa Fe nadie la hubiera podido superar. 



Nota editorial.--  El Manifiesto para el acto del día 21 de septiembre en Barcelona tiene ya su web oficial, a ella deben dirigirse quienes deseen firmarlo ya sean de Cataluña o no.  La web se encuentra en https://manifest21s.com/  Sigan adhiriéndos, si gustan. 


viernes, 15 de septiembre de 2017

Urkullu y el referéndum



En las covachuelas del Palau de la Generalitat  han caído como una jarra de agua fría las palabras del lehendakari Urkullu: «Se celebre lo que se celebre, la consulta carece de las garantías debidas» (1). Obsérvese que el mandatario vasco no pronuncia la palabra referéndum. Y no digamos hasta qué punto han provocado  alferecía entre los ojalateros que rodean a Puigdemont. (Lector, no confunda nunca a un ojalatero con un hojalatero. Durante la primera guerra carlista,  los combatientes del pretendiente llamaban ojalateros a los cortesanos de don Carlos que, lejos del combate, pronunciaban muy a menudo: «¡Ojalá ganen!»; «¡Ojalá ataquen y ganemos!»). 

Pues bien, los ojalateros se han quedado de piedra. Un ´amigo´  de toda la vida, uno de los nuestros, nos propina un puntapié en todas las espinillas. No es un vendido a Mariano Rajoy, es el lehendakari. Y se lamentan por lo bajinis con aquello de «¿qué hemos hecho nosotros para merecer esto?». Más todavía, «¿cómo es que Urkullu coincide con Joan Coscubiela en la minucia de las cuestiones de procedimiento?».

Pues bien, certera es la estocada del lehendakari al procés. En el mismo corazón de esta martingala. Y es que Urkullu no confunde el tocino con la velocidad. 

 1) http://www.lavanguardia.com/edicion-impresa/20170915/431286997809/urkullu-cree-que-el-referendum-carece-de-las-garantias-debidas.html


Nota editorial.--  El Manifiesto para el acto del día 21 de septiembre en Barcelona tiene ya su web oficial, a ella deben dirigirse quienes deseen firmarlo ya sean de Cataluña o no.  La web se encuentra en https://manifest21s.com/  Sigan adhiriéndose, las firmas ya están apareciendo. 


jueves, 14 de septiembre de 2017

Apocamiento de los Comunes



Me resulta bastante chusca la posición del grupo dirigente de los comunes con relación a Joan Coscubiela. Nadie del núcleo duro de ese partido ha salido en su defensa tras su sonado discurso en el Parlament de Catalunya. Nadie le ha echado un capote. Es como si hablar claro sonara a sospechoso, a algo que rompe el carácter de los comunes.  Nadie de dicho partido le ha defendido frente a los groseros ataques que ha sufrido de parte de las mesnadas neocarlistas y de sedicentes revolucionarios de moqueta. ¿Por prudencia? No, padre. Puro apocamiento, déficit de valentía.

Me viene a la memoria algo que me contaron algunos viejos confederales, compañeros de Joan Peiró, un destacadísimo dirigente de la CNT. Peiró perdió la confianza del grupo dirigente de su sindicato, infestado por la FAI. Dimitió y dejó dicha esta frase: «Ya me volveréis a llamar». Y así fue, pero lo hicieron cuando era demasiado tarde.


Nota editorial.--  El Manifiesto para el acto del día 21 de septiembre en Barcelona tiene ya su web oficial, a ella deben dirigirse quienes deseen firmarlo ya sean de Cataluña o no.  La web se encuentra en https://manifest21s.com/  Sigan adhiriéndose, las firmas ya están apareciendo. 

La patraña del falso Premio Nobel que apoya a los independentistas



Lo dijo el Padre Prior y la cofradía le creyó a machamartillo con la fe del carbonero. Así es la vieja disciplina de las religiones verdaderas. Mal irían las cosas cuando los dogmas se agrietan y comienzan las dudas. Pongamos que hablo de un tal Ahmed Gulai, de nación tunecina.

La historia de este patrañuelo es la siguiente: el tunecino viene a Barcelona a dar una conferencia y se hace pasar por premio Nobel de la Paz de 2015, las autoridades catalanas y sus masoveros le creen. Otro éxito de la ´política internacional´ del eficaz Raül Romeva. Lo sientan en un importante acto institucional en el Parlament de Catalunya, junto a las máximas autoridades,  y le invitan a intervenir en la manifestación de la Díada. Es evidente que hay que aprovechar las ocasiones.

Pero llega una comunicación de Oslo, ciudad donde se concede el Premio Nobel de la Paz. Resulta que ese caballero, el tunecino, es un completo desconocido y no figura entre los galardonados con esa distinción. Bochorno. No hay ninguna rectificación por parte de las autoridades. ¿Qué sabrá Oslo de eso? El caballero tunecino desaparece del mapa y se va con la música del tocomocho a otra parte. Tal vez a conferenciar defendiendo lo contrario.  Pagant, sant Pere canta.

El núcleo duro de los independentistas siempre tuvo una pasmosa facilidad para construir mitos; ahora bien, estos relatos se referían a tiempos antiguos a través de una historiografía subvencionada. Ahora, la novedad es otra: se crea la patraña de ciertas cosas que están ocurriendo ahora. Saben que los feligreses militantes lo creerán o fingirán que lo creen. Es la obediencia debida. En resumidas cuentas, se pilla antes a Raül Romeva que a un cojo.  

Referencia: https://www.pressreader.com/spain/la-vanguardia-1%C2%AA-edici%C3%B3n/20170913/281925953176793 


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miércoles, 13 de septiembre de 2017

¿VA DE INDEPENDENCIA? PUES, DISCUTAMOS A FONDO

Jordi Casas Roca.  Doctor en Historia y militante de ICV

“La Federació Comunista Catalano-Balear declara que los obreros de toda la península no tienen nada que fundamentalmente los separe y sí, como clase y como hombres, infinidad de intereses que los juntan” (tesis sobre la cuestión nacional, abril de 1932; traducido del catalán, la cursiva en el original).

Este no es un artículo de coyuntura. Tampoco es un artículo de política en el sentido estricto. Es un artículo que previsiblemente pisará muchos callos ideológicos y políticos, porque pretende cuestionar conceptos (he estado a punto de poner verdades) que hemos considerado inamovibles. Su tesis central es que el Processisme nos ha colocado en una tesitura que hace necesaria una reflexión a fondo. Lo que sigue se puede leer como un conjunto de enunciados, cada uno de los cuales requiere cierto desarrollo.

1.   Seguimos dando vueltas al derecho a la autodeterminación (ahora y aquí reconvertido en derecho a decidir; expresión utilizada por primera vez en sede parlamentaria en la resolución 631 del Parlament de Catalunya del 3 de marzo de 2010), cuando las resoluciones de la ONU y el grueso de la jurisprudencia internacional son muy claros. Valga por todo la decisión consultiva de la Corte Suprema de Canadá del 20 de agosto de 1998: el derecho a la autodeterminación está reservado a situaciones coloniales (o de violación extrema de los derechos humanos), por tanto, no es de aplicación en Quebec (y en Escocia y en Catalunya); aunque abrió vías de solución (ClarityAct o Loi de clarificationdel 29 de junio de 2000). Es necesario recordar que, como nos explicó Eric J. Hobsbwam, los padres de la criatura, entonces denominada “principio de las nacionalidades”, no preveían una aplicación urbi et orbi, de hecho el mapa que dibujaron de nuevos estados-nación era muy reducido.
2.   El marxismo clásico nunca sacralizó la categoría histórica estado-nación,  jugaba un papel secundario en la lucha por el socialismo. Pero, como sabemos, la historia, por decirlo de alguna manera, les ha girado la espalda: hay más estados-nación y naciones que socialismo. Por lo que se refiere al marxismo de aquí (Catalunya), se limitó a copiar: a Stalin por lo que se refiere a la categorización de nación y Lenin por lo que hace a la estrategia, aunque que quizá debería decir táctica. El más fiel seguidor de Lenin en esta materia, Andreu Nin, nunca vio naciones y nuevos estados por todas partes, es más, siempre tuvo una concepción pragmática del derecho a la autodeterminación, revitalizado por su mentor político, lo resumía con esta frase: “Una cosa es defender este derecho y otra la cosa en si misma” (de hecho, no lo reconocía para Euskadi, ya que consideraba al PNV un partido reaccionario). Fue sobre todo el PSUC quien sintetizó la tradiciones marxista y nacionalista, por la influencia de dos partidos, Unió Socialista de Catalunya y Partit Català Proletari, que tenían más de nacionalistas que de marxistas (especialmente el segundo), sólo hay que leer la ponencia programa aprobada por sus comités ejecutivos, el 13 de noviembre de 1935, para llevarla al proceso de fusión. Joan Comorera, en sus escritos del periodo 1940-1944, remachó el clavo, aunque hizo algunas aportaciones muy sugerentes.  
3.     El PSUC hizo un notable esfuerzo teórico sobre el hecho nacional durante el franquismo, reflexión que se concretó en el opúsculo El problema nacional català, elaborado entre 1961 y 1967, con aportaciones de un grupo nutrido de intelectuales. La mejor síntesis, que recoge las aportaciones de los años sesenta y setenta, es la del IV congreso del PSUC (29 de octubre-1 de noviembre de 1977), la claridad conceptual de la cual no ha sido superada hasta ahora. Describía los dos factores que han configurado la Catalunya moderna: “el choque de las diversas clases sociales catalanas con el Estado centralista y burocrático”, aspecto hoy elevado a deus ex machina; y “la lucha de clases en el interior de Catalunya, la cual se ha expresado históricamente como una lucha por la hegemonía política e ideológica”, aspecto hoy borrado del debate público. Esta reflexión, básicamente gramsciana, se cerraba con la siguiente propuesta: “Los comunistas defenderemos la creación de un Estado republicano y federal que reconozca el carácter plurinacional del Estado español y se base en la unión voluntaria de todos los pueblos de España”. A partir de entonces no hemos hecho otra cosa que simplificar el debate y, a la vez y no es contradictorio, complicar la cosa. Por una parte, nos hemos limitado a hacer sinónimos derecho a la autodeterminación y democracia, sin ir mucho más allá (una buena muestra en el número 142 de la revista Nous Horitzons); y, por otra, nos hemos embrollado con el galimatías de la soberanía (léanse los apartados 2.5 y 6 del Projecte Manifest Programa de IC de 1991; ininteligible). Es comprensible que en pleno franquismo, caracterizado por el intento de liquidar la realidad nacional catalana, se hiciera del derecho a la autodeterminación un elemento propulsor de la salida de la dictadura y que, en plena Transición, se siguiera manteniendo este principio para marcar terreno en un momento en que estábamos definiendo los límites de nuestro marco democrático; pero no es muy comprensible que desde entonces no se haya hecho una revisión a fondo de este concepto, partiendo de las nuevas realidades española y europea. Y bien que nos lo advirtió Jordi Solé Tura en un libro de 1985 (Nacionalidades y nacionalismos en España:  “La izquierda no puede plantear este problema crucial en abstracto ni lo puede reducir a mera proclama ideológica”). Evidentemente, no estoy reivindicando un recorrido meteórico como el que hicieron otros, que en pocos años pasaron del derecho a la autodeterminación a la LOAPA. Se trata de otra cosa. Resumiendo: la práctica del autogobierno, casi siempre en manos de la derecha, parece haber desalentado un debate a fondo; lo hemos resuelto todo casi siempre poniendo el turbo de la autodeterminación, otra cosa bien diferente es que lo hayamos sabido formular de forma razonable y actualizada. Que no.
4.   La reivindicación del derecho a la autodeterminación es el instrumento preferido para realizar la máxima del nacionalismo: a cada nación le corresponde un Estado propio. Enric Prat de la Riba lo sintetizó de forma magnífica, aunque su realismo político lo llevó a hacer propuestas de corte federal. Pero el nacionalismo tiene un corpus más amplio, no es necesario decirlo. Corpus que la izquierda, y en concreto la que me interesa, ha colaborado a ampliar o, como mínimo, a consolidar; asumiendo conceptos que, desde mi punto de vista, son estrictamente nacionalistas, alejándose de una lectura de la realidad y de una práctica política laicas (entendiendo por laico un comportamiento basado en los parámetros mentales de nuestra cotidianidad y, sobre todo, una reflexión alejada de cualquier tentación metafísica). Hablemos de algunos conceptos. No hay derechos nacionales, colectivos o históricos. La historia no concede derechos, los derechos son una convención humana (otra cosa es que, a veces, su invocación ayude a resolver algún problema; ejemplo: disposición adicional primera de la CE 1978). La historia condiciona el presente, pero no la formatea. No hay derechos nacionales o colectivos. El marxismo (o el materialismo histórico, si lo queréis así), es hijo de la Ilustración y del liberalismo, aunque sea para superarlo, al menos en términos sociales y económicos; por tanto, no puede renunciar al bagaje que nos dejó por lo que se refiere a la consideración del ser humano, el individuo, como el depositario, el sujeto, de derechos y deberes. Es el ser humano quien ejerce sus derechos, como es el derecho democrático de pedir más autogobierno, el que sea, para la nación de la que considera formar parte. Por otra parte, es difícil otorgar derechos colectivos a sociedades diversas y plurales sin asumir planteamientos organicistas. Por lo que se refiere a los conceptos de inalienable e imprescriptible que utilizamos para hacer referencia al derecho a la autodeterminación, sólo pueden mantenerse si entendemos la nación como un ente abstracto e intemporal que está por encima de la voluntad de quienes forman parte de ella; lo que nos aleja de un análisis riguroso de la realidad para transportarnos, como decía antes, a la metafísica.
5.   En 1887 el sociólogo alemán Ferdinand Tönnies publicaba Gemeinschaft (Comunidad) und Gesellschaft (Asociación). La primera, de la que la nación sería un ejemplo, estaría hecha de lazos afectivos, personales, de clan, familiares, tribales o nacionales; la segunda, que identificaba con el Estado, estaría hecha de elementos instrumentales, racionales, estratégicos y tácticos. En definitiva, la Gemeinschaft sería el mundo de la sangre y de los a priori, mientras que la Gesellschaft correspondería al mundo de las convenciones, de las transacciones para organizar la convivencia. No es necesario decir que en el mundo en el cual no está tocando vivir se está imponiendo la Gemeinschaft, creo que no es necesario poner ejemplos, algunos de los cuales serían muy lamentables. Estaría bien que la izquierda, especialmente la que me interesa, reflexionase sobre estos dos conceptos, que evidentemente no son excluyentes, para establecer claramente donde ha de poner sus prioridades.
6.   Cinco años antes de publicarse el libro de Tönnies, Ernest Renan se preguntaba Qu’est-ce qu’une nation? Desde entonces los especialistas no se han puesto de acuerdo. Yo me quedo con la definición de XustoBeramendi: “La nación (…), existe en la medida, y sólo en la medida, en que un grupo de personas cree que existe y actúa políticamente en consecuencia”. Así, pues, la nación como constructo social, histórico. Si se quiere con otras palabras, como proyecto político. En este sentido, el autogobierno, su institucionalización, no es un artefacto que se superpone a la nación, forma parte de su proceso de configuración. Ya hemos hablado, al referirnos al IV Congreso del PSUC, del papel de la confrontación con el Estado por el autogobierno en la formación de la Catalunya contemporánea (vuelvo a Solé Tura, que hizo una excelente aportación al respecto: “La qüestió de l’Estat i el concepte de Nacionalitat”, Taula de canvi, 1, 1976). Por tanto, nada está predeterminado de entrada. Nadie puede pretender jugar con ventaja. Nadie tiene la verdad. Creo que se entiende lo que quiero decir. Acabo. 

Llegados aquí (quiero decir al 2017), uno tiene la impresión que hemos estado trabajando con una serie de conceptos que nos han sido útiles en tanto que simplificadores y, a veces, capaces de producir importantes manifestaciones, pero al precio de generar algunos mal entendidos y no, precisamente, menores. He comenzado con la tesis que justifica este artículo y acabo con dos premisas: a) Es necesario romper con el Processisme, una estrategia que está consiguiendo que sigan mandando los de siempre; esto implica elaborar un discurso alternativo en la cuestión nacional (para decirlo en términos clásicos), nada complaciente con el actual, para ir generando una nueva hegemonía; y b) Es preciso negarse a aceptar que la falta de debate teórico e ideológico (o mantenerlo bajo mínimos) sea el caldo de cultivo del cual deba surgir la Catalunya del futuro.

 (Este texto es la traducción por el autor del original en catalán, que se ha publicado en la revista Treball el 5 de septiembre).


Nota editorial.--  El Manifiesto para el acto del día 21 de septiembre en Barcelona tiene ya su web oficial, a ella deben dirigirse quienes deseen firmarlo ya sean de Cataluña o no.  La web se encuentra enhttps://manifest21s.com/  Sigan adhiriéndose, las firmas aparecerán de un momento a otro.