jueves, 19 de septiembre de 2019

Izquierdas, oigan al profesor Baylos



Afirma Antonio Baylos: «No resulta muy sugerente discutir sobre quien es el culpable del desencuentro, ni tampoco cuál es el peso relativo de la culpa de cada cual. Todos tenemos nuestras preferencias y las podremos justificar con toda suerte de detalles. Pero lo que es evidente es que ambas fuerzas políticas, en diferente grado desde luego, han incurrido en una gran irresponsabilidad al no ser capaces de afirmar un campo de encuentro en el que se asentaran líneas centrales de cambio social y de reforma en coherencia con lo que los electores habíamos votado en abril». No pido excusas por la amplitud de la cita porque habría sido de mala educación cortar la palabra al profesor Baylos.

La sugerencia de Baylos tiene a mi entender no sólo sabiduría política sino también, y especialmente, pedagogía: no se  enzarcen  en el zafarrancho de quién es la culpa, ni siquiera del peso relativo de la misma que tiene cada cual. Mirando en lontananza diremos que el peso (y el peso relativo) es pura filfa. Seguramente, muy importante para los muy cafeteros, carajilleros de grado medio y secuaces de estados mayores peristálticos. Pero totalmente irrelevante y, sobre todo, ineficaz para –tras el fracaso de la no investidura--  mantener el tipo en la cuesta de Sísifo. Que tiene un peralte que no puede solucionar ninguna izquierda por separado: ni la presuntuosa mayoritaria, ni la excesivamente quisquillosa minoritaria.

El alegato de Antonio Baylos es principalmente útil –hemos dicho también necesario--  como antídoto contra el recurrente intento de suicidio de las izquierdas, esto es, mantener la confrontación hasta que no quede piedra sobre piedra. (Que es cosa sabida por los que estamos en primero de Trentin). La alternativa a la sugerencia de Baylos es el absurdo grito de las izquierdas de «que viene el lobo» y,  a continuación,  seguir como si nada, como si viniera Caperucita Roja.

Y ahora, ¿qué? Pues depende: si las izquierdas son amigas del viejo Aristipo --«Yo me he presentado ante vosotros no para unirme a vuestro dolor, sino para ponerle fin»--  deberían aplicarse al cuento. Pero si lo que quieren es repetir ad nauseam la actual experiencia deberían seguir dándose leña hasta que el mono hable inglés. Queda claro que la opción de Aristipo se desprende del consejo de Antonio Baylos. De regadío. Pura luz. Dura lux, sed lux.


Iaquier

miércoles, 18 de septiembre de 2019

De momento, ira




No estoy en condiciones de escribir algo medianamente sensato. Escribir con la sesera en poder de la ira no es recomendable. Así es que sobre el asunto –ya saben ustedes, el asunto--  diré lo que sea cuando tenga la cabeza fría. En estos momentos no dejaría títere con cabeza. Hablar del «asunto», por lo que a mí respecta, va a tener que esperar.  Pues para decir chorradas y gilipollescencias ya hay otros con más autoridad y predicamento que un servidor.

Tan sólo me daré un consejo (a mí mismo, no a los demás): procura, defiendas lo que defiendas, no hablar con la boca llena de bilis; ten presente que tu salud te es más necesaria que lo que te pueda ser el gobierno de la nación.

Lo dicho: del asunto hablaré cuando se me pase el ataque de alferecía que me dio ayer por la tarde. Por mi propia higiene mental.

martes, 17 de septiembre de 2019

Rivera no tiene quien le conteste




Mi sospecha: Alberto Rivera prefiere tener fama de político a hacer política. Lo cual lleva implícito que ser o aparentar ser un político no comporta hacer política. Esta sospecha me acompaña desde los primeros tiempos de Rivera en la escena pública. Lo que no puedo negarle al caballero es su habilidad para vender el producto –él mismo--  con la misma eficacia del vendedor de tóxicos bancarios que fue en su corta biografía laboral.

Ahora, nuevamente, este Rivera intenta ostentar fama de político. Casi en tiempo de descuento lanza un producto de inversión de chichinabo –ustedes ya conocen la oferta--  que, de ser aceptado por Sánchez y Casado, se facilitaría la investidura de Sánchez mediante la abstención de Ciudadanos y el Partido Popular. Un juego de pizpirigañas. Pero que, en todo caso, merecería una reflexión. También la ineficacia  de Rivera merece una reflexión.

Rivera ha estado asediado por los poderes fácticos del parné que le incitaban a pactar con Sánchez un gobierno de coalición. Rivera se ha negado peligrosamente, pues ahora está en deuda con sus otrora generosos donantes. Por lo que el caballero necesitaba hacer un gesto que pareciera que devolvía los favores prestados. Al tiempo que era un guiño a dichos poderes para que siguieran manteniéndole en las coyundas presentes y venideras. Ahora bien, Rivera olvida que el mundo del parné tiene los colmillos retorcíos y no se traga esos  camelos de colegial.  

Mucho me temo que la generación de la nueva política esté todavía en el jardín de infancia, que antiguamente en La Vega de Granada llamábamos «la miga», con o sin dodotis, según el poder adquisitivo de sus papás. La actual generación de nueva política ha sido un espejismo.

lunes, 16 de septiembre de 2019

El giro de Esquerra Republicana de Catalunya



1.-- «En los márgenes más incandescentes del independentismo catalán está cristalizando un populismo centrado en el odio a todo lo español», ha escrito Antoni Puigverd en “Corazón en el congelador” (La Vanguardia, 19.9.19). Puigverd a quienes unos y otros le tildan de equidistante. Puigverd: in media virtus. En todo caso lo nuevo es la amplitud de ese populismo y su ubicación política. Ese populismo es más amplio que nunca. La novedad en todo caso es que hay un movimiento todavía difuso que se le confronta. Un populismo que anida en las diversas congregaciones post convergentes, intentando adquirir carta de naturaleza. Jordi Pujol dejó indiciado ese movimiento, que usaba cuando se sentía asediado. Un populismo que se practica como catalizador de enfrentamientos, incluso cainitas.

2.--  Este fin de semana se ha celebrado el congreso de Esquerra Republicana de Catalunya. Sin novedad en el monasterio. Los órganos dirigentes han sido aclamados a la búlgara. Esquerra es un partido tradicional, sin que esto por el momento signifique desdoro. Las ponencias han mostrado el potente consenso entre la base, la bisectriz y la cúpula del triángulo isósceles. Lo dicho, Esquerra es un partido tradicional. Los experimentos sólo en casa y con gaseosa. No es, por tanto, un conjunto de retales donde cada sastrecillo tiene su alfiletero.

Operación inteligente con voluntad de tener recorrido. Es la vuelta al pujolismo: comoquiera que esto va para largo vamos a dejarnos de collonades. Todas las martingalas que, entre unos y otros, hemos puesto en marcha nos han llevado a este pedregal. Dejemos que la banda del Empastre se vaya estrellando con sus charlotadas. Nosotros a «fer política». La agitación subversiva se la dejamos a Waterloo y sus sucursales de secano. Nosotros somos la versión renovada del peix al cove.

3.--  Atención, pues, a las conclusiones del concilio de Esquerra. Un giro, que ya venía insinuándose, se ha consumado. Pensar que todo sigue igual sería una muestra de indigencia política. Fingir que no ha pasado nada nuevo es hacer sencillamente el cantamañanas.


domingo, 15 de septiembre de 2019

La independencia al baño María



Un nuevo parto se anuncia en las filas del independentismo. La abuela catalana es prolífica. El próximo domingo en el Monasterio de Poblet se darán cita unas 300 personas que, por mero protocolo, llamaremos personalidades con la idea de fundar un nuevo partido. Como todavía no ha pasado por la pila bautismal no tiene nombre.

¿Quiénes son estos nuevos políticos cistercienses y qué plantean?  

En realidad la mayoría de estos monjes tienen una biografía más bien escasa. Hacemos la excepción de Marta Pascal, que fue secretaria general de una de las mil versiones conocidas del chambao post convergente y de Antoni Fernández Teixidó, de insólitas experiencias: de la Liga Comunista Revolucionaria al CDS de Adolfo Suárez y del Duque al pujolismo. Para definitivamente pasar a la tarea de fundar partidos y partidillos a diestro y siniestro. Una elegante versatilidad. El resto de los cistercienses son damnificados por las evoluciones de determinados partidos catalanes. También cabezas de león y colas de león, peones de jefes de fila y aprendices de álfiles.

Estos nuevos  frailes conventuales no renuncian a la independencia de Catalunya. Pero como ha tomado nota del fracaso del secesionismo, se declara contraria al unilateralismo. Y siendo personas de orden afirman respetar la legalidad con sus normas y procedimientos. No es la independencia del aquí te pillo aquí te mato, sino la independencia al baño María. Es el contagio de Poblet que tiene siglos viendo pasar el tiempo y esperando la parusía. «Orate, frates».

«Hay gente pa tó», dijo divinamente  El Gallo cuando le fue presentado Ortega y Gasset como filósofo. En Cataluña también hay gente para todo.  Incluso para independentistas cimbrios.

sábado, 14 de septiembre de 2019

Señor Rey, no borbonee



«A mí no me borbonea nadie», era una frase recurrente de Miguel Primo de Rivera, el Espadón de Jerez de la Frontera. El dictador aludía a la práctica reiterada de Alfonso XIII de meterse donde constitucionalmente no le correspondía. El borboneo fue una lacra de la vida política española que trajo tragedias para el país como el Desastre de Annual y otras. Es una lástima que los venerables señores de la Docta no hayan considerado elevar borboneo a categoría de palabra académica. Aún estamos a tiempo para que figure en el DRAE.

1.--  Poco acertado ha estado Iglesias cuando ha pedido al sexto Felipe que «medie» cerca de Pedro Sánchez en la dirección de un gobierno de concentración. A decir verdad, el dirigente podemita repetía lo que, horas antes, había formulado Aitor Esteban (PNV) en la misma dirección. La cosa se presta a chascarrillo: un republicano y un nacionalista esperan que el Rey solucione el problema. Pero como diría un castizo lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.

Imposible porque, a juicio de no pocos  constitucionalistas, el Rey no está autorizado a «mediar» en esos menesteres. Más todavía, porque todavía está fresca la memoria de los estragos del borboneo del decimotercer Alfonso. Pedir al rey que meta mano en ese asunto podría abrir un precedente e incluso la reaparición de un estilo (estilo viene de estilete) marrulleramente anticonstitucional. Con una diferencia: a Alfonso Trece nadie le pidió que borbonease; al sexto Felipe se lo han pedido, hace tiempo, Alberto Rivera, pollavieja diplomado, y ayer mismo un bilbaíno y uno de Vallecas.  Y eso  crea un precedente.

viernes, 13 de septiembre de 2019

La autarquía catalana y Kim il Sum




Digna de haber sido pensada durante una farra goliardesca: ratafía a granel, calisay a discreción y Aromas de Monserrat a destajo, que todos ellos son productos inequívocamente catalanes. Catalanes pata negra. Farra goliardesca disfrazada de brainstorming para no infundir sospechas. La convocatoria de tal tormenta de ideas tenía como objetivo la creación de un nuevo aparato, los instrumentos de país (eines de país), en manos de la demediada sociedad civil catalana. Pintoresca idea que viene a suplir el fracaso de aquellas «estructures d´Estat» que gradualmente irían substituyendo a las instituciones del Estado en Cataluña. 

La farra goliardesca acordó con entusiasmo delirante poner en marcha lo que dieron en llamar «consum estratégic». A saber, que solo y solamente se consumirán productos catalanes fabricados por empresas que estén por la independencia. No vale si sólo son productos catalanes y no avalan la oriflama de la secesión.

O sea, en tiempos de globalización interdependiente se pregona desde el púlpito la autarquía. Un paso atrás que parece inspirarse en todas las autarquías que en el mundo han sido sin olvidar la de Corea del Norte con su famoso principio zuché (nosotros sólos con nuestros propios medios) que puso en marcha Kim il Sum  que nunca se lo aplicó a sí mismo y sus allegados.

Recuerdo un sucedido que me ocurrió hace ya muchos años. Don Ramón Trías Fargas, «gloria y flagelo de CDC», y un servidor nos encontrábamos a menudo en Casa Alfonso, en Pau Claris casi esquina Urquinaona.  Media botellita de manzanilla y unas tapas de mojama. Gloria bendita que le sería prohibida a don Ramón por tan pintorescos goliardos.

Estoy convencido que tan extraña peña es incapaz de caer en la cuenta de las consecuencias de su planteamiento. De un lado, de la autarquía; y, de otro lado, de las respuestas de los consumidores de más allá del Ebro famoso hacia los productos catalanes. Pero eso a la ANC le importa un comino. A sus dirigentes no les afectaría, igualico, igualico que a Kim il Sum.



jueves, 12 de septiembre de 2019

Novedades de este 11 de Setiembre




600.000 personas no es moco de pavo. Todo intento de menospreciar esa multitud sería digno de diplomatura en estupidez. 600.000 personas reunidas tiene una enorme importancia. El dato lo ha proporcionado la Guardia Municipal de Barcelona.

Pero como digo una cosa digo la otra: es la manifestación menos nutrida desde 2012. Y comoquiera que cada año se produce un descenso de participación es lícito que formulemos que la militancia independentista es como una parábola descendente. Con relación al año pasado la participación ha bajado en un cuarenta por ciento. Es una caída drástica justamente cuando el sancta sanctorum independentista  ha preparado un tsunami para que “España” sepa lo que vale un peine. La cosa, afortunadamente, se ha quedado en marejada.

Este 11 de septiembre presenta algunas novedades dignas de ser estudiadas. 1) La división entre las fuerzas políticas independentistas parece que se traslada a las relaciones entre la Assemblea Nacional Catalana y Omnium Cultural. Cosa relevante porque ambas asociaciones han actuado como macizo del secesionismo. 2) Las órdenes menores conventuales –CUP, Arran y CDR--  se manifiestaron al margen del sector mayoritario con la intención de ocupar el Parlament de Catalunya, que impidieron eficazmente los Mossos d´Esquadra. 3) Estos grupos, que no sobrepasan   el medio millar, no sólo lanzan ásperas críticas contra sus hermanos mayores sino contra los mismísimos presos a los que acusan de «haber aceptado ser rehenes». Una acusación tan irrespetuosa como calumniadora. Horas antes le propinaron una sonora pitada al mismísimo Torra en el Fossar de les Moreres. Es la degradación de un movimiento fracasado, todavía no consciente de su derrota. Un movimiento, cuyas divisiones internas recuerdan a las de los güelfos medievales de la Italia septentrional. Blancos contra negros que se vieron las caras en no pocas ocasiones con las armas en la mano. En Campaldino, entre otras, donde no quedó títere con cabeza.

El declive participativo  en la Diada tiene su explicación: en primer lugar, el fracaso del diagnóstico y de sus soluciones; un fracaso que conduce a la división y proliferación de órdenes monásticas, que rivalizan entre sí por la hegemonía en el interior del independentismo; y, en segundo lugar, la poquedad de sus dirigentes, que en el libro de contabilidad han visto que se pasa de 1.800.000 a un millón y, a continuación, a seiscientos mil y siguen erre que erre.  Líderes de chichinabo.

De marejada en marejada hasta la calma chicha final.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

¿Hay tiempo todavía?




Las cosas pintan mal. Los decibelios de la greña entre el PSOE y Podemos se han incrementado. El único consuelo es que «todavía hay tiempo». Eso sí, no sabemos para qué: si para un gobierno de coalición o consolación o para un «gobierno de partido único», como insidiosamente dice Pablo Iglesias el Joven: oblicua referencia al franquismo. Todavía hay tiempo, desde luego, para seguir acumulando insultos los unos a los otros.

Malo que no se llegue a un acuerdo. Pero no es menos malo que se esté constatando la tradicional imposibilidad de que las izquierdas españolas se den los buenos días sin que parezca que se están cagando en todos sus respectivos muertos. Unos muertos que, tampoco se debe descartar, si volvieran a nuestro mundo azuzarían cada uno a los suyos, no habiendo tenido bastante en la vida anterior.

En todo caso, quedémonos con lo bueno: todavía hay tiempo. Pero el tiempo, tanto si se mide en los relojes de Dalí como en los de Sol, pasa indiferente a cualquier contingencia. Lo digo porque mi padre tenía una teoría singular: si no hubiera vida no existiría el tiempo.

martes, 10 de septiembre de 2019

Andalucía, del trotskismo al campanario


Andalucía: Podemos e Izquierda Unida están realquiladas en la casa de Adelante Andalucía, una organización casi recién salida de la pila del bautismo. Comparten el alquiler, con derecho a cocina, con Primavera Andaluza e Izquierda Andalucista.  Izquierda Unida  a su vez tiene como inquilino al Partido Comunista.  Demasiados huéspedes. Ahora discuten si, en caso de nuevas elecciones, se presentarían por separado, al margen de Madrid.  

Adelante Andalucía surgió porque Podemos regional vivía en confrontación permanente con el grupo central, liderado por Pablo Iglesias, el Joven. La partida de nacimiento de A.A. estaba orlada por un proto nacionalismo que iba a la búsqueda del tiempo perdido. No era andalucismo, sino un genoma nacionalista, completamente inédito en las tierras del Sur. Por lo demás, el nacionalismo era algo chocante dado que el grupo mayoritario de esa Arca de Noé siempre exhibió su color trostkista.

Los seguidores de Lev Davidovic, levantaron acta del fracaso de la revolución mundial y organizan el quilombo en el campanario meridional. Su lema bien podría ser el celebérrimo «Creo quia absurdum», que formuló desparpajadamente Tertuliano. Creo porque es absurdo. «Absurdo», no «paradoja» como afirmó Soren Kierkegaard siglos más tarde.

En resumidas cuentas, Teresa Rodríguez –primera dama de AA— y  el Torra, primer vicario de los frailes mendicantes de Waterloo, están en posiciones políticas que, andando el tiempo, podrían converger. De momento, palinodia del trostkismo.

lunes, 9 de septiembre de 2019

Una camisa de fuerza para Quim Torra




Ese Quim Torra ha declarado que se está pensando si se presenta a juicio por el caso de la desobediencia a quitar los lacicos amarillos del balcón del Palacio de la Generalitat.  Nuestro contumaz bronquista –mitad monje, mitad caricato--  ha vuelto a soltarse el pelo. No le digan audacia, llámenlo temeridad. No es osadía, sino pérdida del oremus. Ahora bien, desde dicha temeridad el disparate tiene unos objetivos: calentar motores para la Diada que, según sus organizadores, no esté en sus mejores momentos. Por lo tanto hay que tensionar la cuerda y ya se verá lo que salga. 

Más todavía, Torra debe tapar la desautorización que le ha hecho su propia consejera de Empresa y Conocimiento, Ángels Chacón, con motivo de que aquel era partidario de la huelga general contra la sentencia del Supremo que ha juzgado a los dirigentes independentistas. «Ya basta de discursos simplistas», le está llamando lelo, rematadamente bobo. Sigue la consejera: «Hemos de tener cordura», parece pedir que le pongan a su presidente una camisa de fuerza. Y misteriosamente añade lo siguiente: «¿De qué vive quien lo propone (la huelga general)», que solo Dios en su infinita sabiduría sabe a qué se refiere la consejera. Con estas palabras ácidas de un  miembro del govern  Torra necesitaba soltar una gigantesca pata de banco: estoy pensando en que no acudiré al juicio.

Con este personaje nefebilata no puede uno aventurarse a establecer hipótesis alguna. O sea, que puede no presentarse a juicio o acudir con mansedumbre al banquillo. Lo veremos, y ya diremos el qué. En todo caso, algo hay claro: no estamos ya en un estado de deterioro de la institución sino en su momento más álgido de podredumbre. La que provoca un desequilibrado con denominación de origen.

Desequilibrado, cierto. Pero lo suficientemente pícaro para no querer convocar elecciones autonómicas, en oposición dura con Esquerra, porque sabe que bajaría a segunda división. Paco Rodríguez de Lecea, Doctor Sapientissimus, escribe sobre esta cosa chocante de querer urnas para una cosa y negarlas para otra. En su blog: http://vamosapollas.blogspot.com/2019/09/democracia-sin-urnas.html




domingo, 8 de septiembre de 2019

Dos sugerencias a Podemos


Pablo Iglesias el Joven ha reiterado, y ha hecho decir a sus parciales, que «Pedro Sánchez le humilla». De esta guisa los de Podemos están transmitiendo que su dirigente y la organización son tan extremadamente débiles que no pueden impedir ser humillados. Es chocante la lucidez que algunos politólogos parecen tener con relación a los demás y la vista cansada a la hora de analizarse a sí mismos. De donde se infiere que un buen doctorado en ciencias politológicas no necesariamente conduce a una política que esté a la altura de ese doctorado.

No es fuerza lo que Iglesias trasmite. Es debilidad y sentirse asediado. Lo último que puede hacer una organización política es dar una paupérrima impresión de su fuerza, y menos todavía cuando está negociando. Esto no se aprende en ninguna academia, es algo de cajón. Tampoco su contrario es recomendable. En concreto, aparentar que eres tan fuerte que te vas a comer el mundo tiene un corto recorrido. Cosa que tampoco se aprende en ninguna universidad, sino que cae por su propio peso.

Una segunda sugerencia a Pablo: no es bueno para mi paladar usar la técnica de provocar la lastimica en política. «Nos humillan» huele a eso. La lastimica a lo máximo que llega es a concitar compasión, que poco tiene que   ver con la solidaridad en estos casos. En resumen, ni franciscanos ni fanfarrones. Eso sí, nunca debe exhibirse el propio talón de Aquiles ante nadie. Para eso ya está Quim Torra que muestra generosamente su déficit de neuronas ante propios y extraños.

sábado, 7 de septiembre de 2019

Ciudadanos, algo prescindible



«De color ceniza se han vuelto los blancos», es el comienzo de un soneto de Guido Orlandi, contemporáneo de Dante. Los blancos era una fracción de los güelfos, la otra eran los negros. Algo debieron hacer mal los blancos a juicio del poeta quien con ese íncipit los puso de vuelta y media. Interesantes aquellos tiempos florentinos en que las disputas políticas se zanjaban a golpes de soneto unas veces y otras a golpe de ballesta. No como ahora que todo se ventila a golpe de tuitter  sin ingenio que llevarse a la boca.

«De color ceniza se han vuelto los blancos», sería como decir que la piel de Ciudadanos se ha echado a perder de un tiempo a esta parte. La crítica más común al partido de Rivera es su vergonzoso itinerario hacia posiciones cada vez más ultras. Es, como  si dijéramos, la sorpresa ante quienes vinieron al mundo –según dijeron en su partida de nacimiento--  para reformar la política española y abrir paso al necesario regeneracionismo. Pero aquella blancura fue adquiriendo, en brevísimo tiempo, un fuerte color ceniciento. En concreto, quienes hicieron creer que venían a regenerar el patio fueron acercándose tanto al estercolero que acabaron conviviendo pacíficamente con él en Andalucía. Y de ahí pasaron al doctorado: el acto de la Plaza de Colón que significó el paso a la eternidad ultra de los de Rivera. No fue un error aquello, sino una opción. La diferencia entre error y opción es clara. Eso sí, de vez en cuando hacían su marramiau para no infundir sospechas. De un lado, para no exhibirse demasiado ante Europa; de otro lado, para no enfurecer demasiado a los pocos comadrones que le quedan.

En todo caso, tengo para mí que hay algo peor que todo ello, siendo grave. A saber, la demostrada inutilidad política de Ciudadanos. Elecciones autonómicas de Cataluña de 2017: Ciudadanos gana las elecciones con 36 diputados y 1.109.732 votos. Es la primera vez que un partido no nacionalista gana las elecciones catalanas. Pronto se descubrirá que dicha victoria no se traduce en acción política concreta. Su portavoz, Inés Arrimadas, es un disco rayado. Pura casquería. En realidad la frescura que aparenta es labia de baratillo. Ciudadanos, partido mayoritario en el Parlament, es pura filfa.

En resumidas cuentas, tal como es Ciudadanos –y, sobre todo, como quiere ser— aparece como un partido prescindible. Su hipotética relevancia ya está cubierta por el Partido Popular. En parte, todo ello explica sus lesiones internas, que no se han dado en su periferia sino en el mismísimo grupo dirigente y en las bancadas parlamentarias.  Su primer dirigente, Albert Rivera, sigue siendo un niño bitongo.

P/S.--  Las referencias a Guido Orlandi las he sacado de "Dante, la novela de su vida", de Marco Santagata (Ediciones Cátedra, 2018). No he podido encontrar en parte alguna el resto del soneto. Agradeceré a quien me de algunas referencias.  

viernes, 6 de septiembre de 2019

Quim Torra llama a la huelga general




Quim Torra predica de nuevo la huelga general y se enfunda en el mono azul. De este hombre no puede descartarse que sea un caso clínico, que debe atender con premura el albéitar de guardia.

El hombre de Waterloo y este Torra no han tenido empacho en compararse con Gandhi o Martín Luther King, que algunos consideraron temerario. Por mi parte, es solamente un caso de desequilibrados. Ambos, además, han ido cambiando de referencia geográfica: primero fue Quebec, después Lituania, a continuación Escocia; no olvidaron Eslovenia y ahora Hong Kong. Un dato que desvela Enric Juliana: los independentistas propalaron que la China subvencionaría los primeros años de la independencia de Cataluña con 11 mil millones de dólares. De la China ná, según el dicho zarzuelero.

Tan cambiante giro de referencias, de personalidades y de territorios, no es otra cosa que la vorágine de los acontecimientos fracasados del procés. Ahora, vuelta la burra al trigo: el vicario de Waterloo propone la huelga general como respuesta a la sentencia del Tribunal Supremo contra los líderes independentistas. Torra invocando los espíritus de Georges Sorel, que había sido monárquico y tradicionalista antes de pasarse a la pipirrana subversiva  en la década de 1890. En fin, así es de infantilmente temeraria la mesocracia catalana, ufana de que su líder por poderes esté afectado por un permanente delirium tremens. La mesocracia catalana que abandona las jaculatorias --«Cuatro esquinitas tiene mi cama»--  por la convocatoria de una huelga general, a sabiendas de que será una huelga furriel.

Un delirium tremens el de Torra que ha podido leer en el blog de la Assoiació Sarviol, del pasado mes de julio, un escrito del patriarca Jordi Pujol lo que sigue: «… la voluntad de encaje efectivo en el marco español y europeo de la sociedad catalana». Hay quien se ha apresurado y leído de forma interesada estas palabras. Y ha sacado esta conclusión: el pacto de Pujol para que no lo empuren es seguir en la senda autonomista, en el «encaje efectivo» en el marco español y europeo. Lección: quien no pacta no saca nada en claro.


jueves, 5 de septiembre de 2019

El gibelino Sánchez y los güelfos Rufián y Ortúzar



Dos partidos tan dispares en esencia, presencia y potencia como el Partido Nacionalista Vasco y Esquerra Republicana de Catalunya le piden a Pedro Sánchez que forme gobierno con Podemos. Son dos partidos güelfos que «casi» ruegan a los gibelinos del PSOE que se meta en harina. Así hablan  Andoni Ortúzar y Gabriel Rufián.

Ortúzar, caballero andante del pragmatismo; Rufián, que ha soltado lastre de bronca de garito y se inscribe en primero de Tarradellas. El uno y el otro no han tenido miedo a mojarse ante sus respectivos electorados y, en el caso del catalán, a asumir su diferencia con el hombre de Waterloo, y que además aprovecha el micrófono para soltarle un puntapié en el escroto a Pablo Iglesias, «que va quejándose por los platós de televisión». Patada cuyo destinatario real es la formación de Ada Colau. Por lo demás, la (casi) exigencia de Ortúzar tiene una importancia cualitativa: es en parte la voz del empresariado vasco.

Sólo Dios Nuestro Señor, que casi todo lo sabe, conoce las reales intenciones de Pedro Sánchez, que exhibe ambigüedad a granel. Por una parte abre el diario de campaña electoral «por un gobierno progresista»; por otro lado se reúne con los güelfos para recabar apoyos a su investidura. La repetición de los motivos de Podemos está ampliando involuntariamente la sensación de asedio. Los alfiles de Sánchez tienen enrocado a Iglesias. De manera que soy de este heterodoxo parecer: como Pablo está sitiado debería ser Pedro quien desatascara el enroque. Es lo que posiblemente haría el gran Arturo Pomar, a quien mi padre llamaba Arturito. 

miércoles, 4 de septiembre de 2019

La economía, so cretinos


¿Estamos en puertas de una nueva recesión económica? Antón Costas, un profesor con punto de vista fundamentado, estima que hay indicios de ello. Pero la gran mayoría de los políticos no sabe, no contesta. Lo más seguro es que la política pase del actual silencio a la negación del fenómeno. Recuerdo perfectamente cuando Zapatero, licenciado en Derecho, negó machaconamente la tesis del doctor Solbes, reputado economista, que afirmaba que estábamos en crisis. Como así era y fue.

Los políticos son los únicos que aplauden al viejo Parménides de Elea que afirmó desparpajadamente que «lo que es, no puede ser». O sea, la crisis que es, no puede ser. Lo que viene a demostrar que la difusión de chorradas ya tenía su empaque cinco siglos antes de Cristo. De modo que podemos colegir que no hay relación suficiente entre la emisión de chorradas y el tuitter.

Dos datos preocupantes: durante el mes de Agosto el paro se ha incrementado en 54.371 personas y la Seguridad Social ha perdido 212.984 inscritos. Ninguna reacción por parte de los dirigentes políticos sólo atentos a la pipirrana electoral. Ni el cachazudo Pedro Sánchez, ni el divino impaciente Pablo Iglesias han dicho, de momento, oxte ni moxte. Lo que, bien mirado, sorprende porque todo indica que los indicios de recesión son consecuencia de la incertidumbre política, por supuesto, no sólo española sino la que se deriva del desaguisado inglés. Una diferencia con relación a la recesión de 2008, que tuvo su origen en la burbuja del endeudamiento en activos inmobiliarios.

«Entre pucheros anda el Señor», afirmó Teresa, la abulense más grande que ha dado la historia, un concepto que debió poner los pelos como escarpias a sus contemporáneos. La enseñanza de Teresa en nuestros días parece clara: los problemas de las gentes de carne y hueso pueden agravarse si los indicios de recesión se materializan, y peor todavía, si los políticos mantienen sus chicoleos y no abordan su tarea fundamental: meterse en esa harina, en la de la economía.  Lo primero y principal, en consecuencia, es romper con Parménides.

 

martes, 3 de septiembre de 2019

Otra nueva criatura independentista




En la pila bautismal del independentismo se ha cristianado a otra criatura. El neo nato se llama Sunami Democràtic y es, naturalmente, unitario: tan unitario como el interminable elenco de asociaciones similares que pululan en el archipiélago del secesionismo catalán. Pomposo nombre este de Sunami Democràtic. Pero realmente preocupante porque indica destrucción y muerte. Poca vista han tenido los padres fundadores de la criatura, cuyos nombres no figuran en la partida de nacimiento. Ni el lugar de nacimiento: no sabemos si en la terra  alta o en la terra baixa. Algo insólito que da a entender que sería una organización carbonaria.

Su cometido es poco original: promover amplias movilizaciones contra el Estado español y sus islas adyacentes. Lo mismo que el resto del asociacionismo. Pero caemos en la cuenta  que la novedad de este nacimiento es que las otras asociaciones han fracasado en su empeño. Hasta ahora solo han provocado marejadas; la nueva se propone la intemerata.  De ahí su nombre.

Poco ha faltado para que las diversas hermandades políticas independentistas se sumen a la iniciativa. Desde Waterloo y su vicario hasta representantes conspicuos de todo lo políticamente declarado como secesionismo. En todo caso la súbita aparición de este Tsunami podría ser el resultado de un apaño político entre las diversas congregaciones independentistas que recelan del espontaneísmo anarquizante de la Assemblea Nacional Catalana, que ha protagonizado recientes enfrentamientos con las fuerzas políticas secesionistas.

La pregunta: tampoco sabemos las fuentes de financiación de la nueva criatura. Pero algo podemos intuir, el afán de montar chiringuitos está saliendo caro a la feligresía catalana.

lunes, 2 de septiembre de 2019

Una vela a Pedro Sánchez y otra a Quim Torra


«¿Formar parte de un gobierno de coalición con el PSOE y, a la vez de un gobierno secesionista en Catalunya? Es difícil de explicar e imposible de entender por incoherente». Pregunta con retranca santaferina Quim González Muntadas a raíz de las declaraciones de Gerardo Pisarello que no hace ascos a un gobierno de concentración en Cataluña con todas las fuerzas del independentismo (1). Tan sólo un matiz al querido amigo Quim: para Pisarello nada es difícil de explicar; su labia vanilocuente es capaz de justificar eso y su contrario. En cambio sí parece difícil de entender tan caballuna incoherencia.

En todo caso, tengo la sospecha de que a Pablo Iglesias el Joven no le parecería tan descabellada la propuesta de Pisarello. Iglesias con una vela a Sánchez en Madrid y otra vela a Quim Torra en Barcelona. Lo que, sin ánimo de ofender a nadie, podría ser una forma de travestismo. O, como se diría en Parapanda,  de hermafroditismo político.  Que es un estilo ambiguo que se permite formar parte de los intereses de Mario y Sila, de Cicerón y Catilina, de Cánovas y Sagasta, de los Gigantes y de los Cabezudos.  En suma, una forma de ser extraña en esta rara toponomástica política de nuestros días.  


domingo, 1 de septiembre de 2019

¿Pisarello, la salvación del independentismo?




Una parte de la abnegada militancia de los Comunes ha conocido otro sobresalto. Gerardo Pisarello, miembro del grupo dirigente y diputado, ha declarado que su formación podría entrar en un gobierno de concentración en Cataluña junto a los post post post post convergentes, Esquerra y la CUP. Los mismos que han llevado a Cataluña al gran atasco. La militancia está triste ¿qué tendrá la militancia? Don Gerardo es, pues, partidario  --¿habla en nombre de la dirección de los Comunes?--  de un gobierno comistrajo, de una singular Arca de Noé.

Los Comunes no son una excepción en el decadente panorama político catalán, que atraviesa una profunda crisis: independentista de día y sonámbula de noche. Así las cosas, las declaraciones de Pisarello son la expresión de ese desnortamiento, de la pérdida  --tal vez definitiva--  de una brújula que les lleva a vagar del caño al coro y del coro al caño.

¿Un gobierno de concentración con la cofradía de Waterloo, los padres dominicos de ERC y los milenaristas de la CUP? Agrio popurrí. Precisamente cuando el independentismo está en su parábola descendente y definitivamente ha demostrado su inepcia en todos los ámbitos. De ahí que pueda barajarse una hipótesis que, seguro, dolerá a un sector de la paciente –el sector Job--  militancia de los Comunes: ¿no será que Pisarello y sus allegados se sitúan en zafarrancho de salvación del independentismo? 

sábado, 31 de agosto de 2019

11 de septiembre: imprudente marcha de las antorchas en Monserrat




El último lugar donde el independentismo aparentaba estar unido –el gobierno catalán de Torra--  ha entrado en crisis, en crisis de unidad. Más allá de ese chambao no hay, ni real ni en apariencia, sitio alguno que pueda calificarse como unitario. El secesionismo es una lima que corroe incluso las instituciones que ocupa. De un lado la incompetencia de sus líderes; de otro lado las luchas por el reparto de la túnica sagrada. Pero, con mayor precisión: el fracaso de unos planteamientos que chocan abruptamente con el mundo de la globalización interdependiente. Frente a esa realidad tozuda lo único que les queda es la pataleta de los Puigdemont, Boris Johnson, Salvini et alia. Una pataleta, que sin embargo puede tener graves repercusiones.

El gobierno catalán se ha convertido en centro de división y en foco que la expande. No es lo mismo la crisis en un ayuntamiento determinado entre las fuerzas independentistas que en el  centro donde se pretende guiar el país. Josep Bargalló, miembro del gobierno y pata negra de Esquerra Republicana de Catalunya, ha planteado que si no hay presupuestos de la Generalitat, Torra se ha de someter a una moción de censura. Lo que es una respuesta áspera a la negativa de Torra de adelantar las elecciones catalanas. Cabreado debe estar Bargalló, considerado por sus parciales como hombre ponderado.

Tres cuartos de lo mismo ha apuntado el presidente del Parlament (de adscripción ERC). Son respuestas de personalidades que están hasta el cielo de la boca de tragarse los sapos del vicario de Waterloo. Más todavía, son la constatación de que las invocaciones a una salvífica unidad del independentismo tienen la misma eficacia de las jaculatorias tipo «Cuatro esquinitas tiene mi cama». Bargalló, pata negra, da un brinco cualitativo en la confrontación en el interior del tropel independentista ya convertido en Brigada Brancaleone.   

Mi amigo Paco Rodríguez de Lecea informa que «por todo Poldemarx se han colgado los carteles de dos convocatorias independentistas: la primera llama a una procesión de antorchas que ilumine la montaña de Montserrat la noche del día 10 de septiembre, y la segunda convoca a la ya clásica concentración en el centro de Barcelona el día 11». De ahí que Paco advierta de la imprudencia de la mentada procesión nocturna tal como está el panorama de incendios.

Pero, según cómo se mire, no es una idea peregrina.  Si por hache o por be ardiera la montaña sagrada siempre habría algo o alguien a quien endosarle el fuego. Naturalmente, al Estado español. Hasta ahora nadie del gobierno catalán ha llamado la atención a los organizadores de la noche de las antorchas.

viernes, 30 de agosto de 2019

La izquierda se la juega a los dados



La sesión parlamentaria de ayer elevó a hipótesis más que plausible que no habrá acuerdo entre las izquierdas para investir a Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. El PSOE no parece darse por enterado de lo dicho por Einstein: «Dios no juega a los dados con el Universo». A su vez, Podemos no ha leído a Séneca, cuando relata la maldición que cae sobre el emperador Claudio: remover los dados eternamente en un vaso agujereado. Lo que viene a cuento porque una y otra formación dan la impresión de que se juegan la suerte a los dados: la posibilidad de un gobierno de centroizquierda en manos del azar.

Pregunto: ¿qué necesidad tenía el fiel diputado Simancas de traer a colación la poca fiabilidad de los de Pablo Iglesias? A veces no es aconsejable repetir las evidencias en política. Así que me cuesta trabajo creer en la utilidad del  discurso de Simancas. Peor todavía, lo considero un inconveniente para la posibilidad, francamente remota,  de la investidura. O tal vez por ello el diputado lo hizo a cosica hecha: para impedirla. Pero entonces lo que correspondería es dejarse de inútiles requilorios. Es decir, que el PSOE tire por la calle de en medio. Ahora bien, así las cosas, deberá apechugar con sus consecuencias. Si le sale el tiro por la culata pocos creerán que Pablo Iglesias el Joven es el único culpable. Este podrá acabar ciego, pero Sánchez puede perder un ojo. Pero más preocupante sería el infierno que caería sobre la población: las tres derechas y cierra España. Y nosotros a golpe de lamento recitando aquello de: «En tan grande polvareda perdimos a don Beltrán».

jueves, 29 de agosto de 2019

Cataluña:, ni brújula ni carta de navegación



«Era póker e íbamos de farol», así habló en su día, tras probar en sus propias carnes el fracaso de aquel 1 de Octubre, la consellera Clara Ponsati.  O lo que es lo mismo: la desautorización más radical del fracaso del independentismo vino de sus propias filas. Nadie ha superado la contundencia conceptual y plástica de aquella expresión, que convierte en un juego de cartas lo que realmente fue: un quilombo. Iban de farol, es decir, a ver qué pasaba. El diseño de unos niños litri que quisieron jugar una partidita de cartas frente al Estado. Confundieron al Leviatán con una japuta.

Frase memorable la de esta Ponseti, como memorable es el artículo de Carod Rovira publicado hoy mismo en El Punt Diari donde no deja títere soberanista con cabeza. En su opinión, «falto de dirección política el barco independentista sigue perdido en medio del mar, sin brújula ni carta de navegación ni nadie en el timón». Palabras lúcidas que, es una hipótesis, tienen un objetivo. Carod les está diciendo: yo soy quien puede sacaros del escollo. Porque, los jugadores de cartas novicios no suelen ser  expertos marineros.

Pues bien, ese Quim Torra –a pesar de todos  los pesares--  sigue insistiendo en que «lo volverían a hacer». Ignora este caballerete que los tahúres del Llobregat no le llegan a la suela de los zapatos a los del Mississipi. Y para colmo la más reciente perla de las jaculatorias independentistas mientras se elaboran los Presupuestos de la Generalitat. Habla un tal Albert Batet (diputado post convergente): «No queremos unos presupuestos que nos hagan renunciar a la independencia».  Ignoramos si estas declaraciones las hizo antes de comer y en la sobremesa.

Lo mismito que dejó sentado Dante Alighieri en el canto sexto del Purgatorio. Cambien «Italia» por «Cataluña» y verán las características del burdel.  Vale la pena revisitar al Dante, aunque sea todavía Agosto. 

miércoles, 28 de agosto de 2019

Salvini, Beppe Grillo, Sánchez e Iglesias




El «mal menor» se está convirtiendo desgraciadamente en la referencia de la acción política. Lo que se hace –o se intenta poner en marcha--  tiene como objetivo que las cosas no empeoren más. Sea, pero es conveniente que ese comportamiento tenga una corta esperanza de vida. Pongamos que, entre otras cosas, me refiero a las negociaciones italianas entre el insípido Partido Democrático y el pintoresco Movimiento del cómico Beppe Grillo. Tales negociaciones, a calzón quitado, pretenden evitar la convocatoria de elecciones anticipadas que posiblemente darían la victoria a Matteo Salvini. Oído, cocina: la democracia tiene instrumentos para defenderse con cierta eficacia de sus detractores.

El Partido Democrático y los de Grillo siempre se han llevado como el perro y el gato. Ahora, además, afirman algunos comentaristas italianos, en algunos sectores del grillismo aparecen algunos indicios de sensatez. El actual primer ministro, Conte, podría ser un anticipo de esas nuevas señales. El mal menor, pues: un gobierno de coalición entre los pintorescos y los insípidos antes de que vuelva Salvini, el Enviado de Putin en la Ciudad Eterna. Pan y cebolla antes que naíca de ná.

Pues bien, si negociar el mal menor es la tónica italiana de estos días, ¿qué impide un determinado contagio de ella en nuestro país? Lo impide, en mi opinión, la creencia de Pedro Sánchez de que finalmente se saldrá con la suya, de un lado; y, de otro lado, que Pablo Iglesias apuesta por un fantasioso «bien mayor», la antítesis del mal menor. De manera que si los insípidos y los pintorescos del país donde ya no florece el limonero se han sentado a hablar, parece evidente la lección para el berroqueño Sánchez y al joaquinita  Iglesias, que –cada uno a su manera--  se parecen más al asno de Buridán.

El último que apague la luz.    

martes, 27 de agosto de 2019

O investidura o vuelve la derecha apostólica



Sería una temeridad caballuna que la próxima investidura resultará fallida. Digamos con claridad que las fuerzas políticas han perdido el miedo a la nueva convocatoria de elecciones. Por lo que es de cajón que o hay investidura o se convocan nuevas elecciones. Tertium non datur.

Decimos que sería una temeridad que no salga un gobierno en la próxima investidura. Voces, todavía susurrantes, hablan de que estamos en puertas de una recesión. Tomamos nota, no sin antes recordar el famoso dicho de un pre renacentista, el cordobés Juan de Mena: «no los agüeros, los hechos sigamos». Seguir sin gobierno sería asaz contraproducente. Hay demasiados problemas domésticos que están pendientes.

Tampoco el panorama europeo es bonancible: el brexit está comprtando un éxodo masivo de empresas británicas a Holanda y una feroz competencia entre Irlanda, Francia y Alemania para atraer a las compañías inglesas; se desploma la confianza empresarial alemana por el futuro de la economía; la confrontación de Trumpp contra todo el mundo están convulsionando las tripas de los mercados y su influencia en España podría ser más dañina si no se cuenta con un gobierno.  En definitiva, la situación no está para juegos florales.

Pedro y Pablo se mantienen en sus tercas trece. Numancia es el símbolo de la política española. Con lo que cabe la hipótesis de que el fantasma de la convocatoria de elecciones se haga realidad. Así que puede pasar cualquier cosa. Incluso que las derechas de diverso y común pelaje ganen las elecciones. «¡Ay de mi Alhama!», cantarán Anás y Caifás- Ahora bien --¡oído cocina!--  los hipotéticos ganadores ya no son los mismos que perdieron las anteriores elecciones: Casado no es Rajoy, Rivera se ha ido despeñando vertiginosamente hacia posiciones ultras y Vox volverá, al margen de los resultados que obtenga, a acumular más poder y presencia. En resumidas cuentas, no se volverá a los tiempos del hombre de Pontevedra. Estimo que esta consideración no está en la cabeza de los consejeros áulicos de Pedro y Pablo. A saber, la posibilidad de que este desencuentro en las izquierdas acabe con un gobierno apostólicamente ultra. Por lo que pregunto: ¿de qué nos sirve que, después de las elecciones, se tiren los platos a la cabeza los unos a los otros pidiendo explicaciones? Conclusión: cornudos y apaleados y encima pagando la bebida.

Oiga, ¿ha leído usted el artículo de Lluis Rabell en su blog de culto? Se titula El coraje de ceder. Se distribuye en el siguiente kiosko: https://lluisrabell.com/2019/08/25/el-coraje-de-ceder/?fbclid=IwAR17D7uiTBWWaS4tIxM_5vhzKCgzNEJMUTtZ_gjJyo2gVocZXLUKumN-h-Y