sábado, 1 de octubre de 2016

¿Cómo acabará el Comité federal?



Las aguas andan revueltas también en Italia. Un inciso: más adelante volveremos al PSOE. No está claro el resultado del referéndum que está convocado para sancionar la reforma de la Constitución de la República. Uno de los puntos más vidriosos contempla que la mayoría parlamentaria vencedora en las elecciones tenga un premio de más escaños. No sólo es el único, pero sí el que, a no más tardar, nos sea presentado a nosotros, aquí en España. La lectura que hacen los del Partido Popular del bipartidismo parece forzar a esa mutación de la ley electoral. La situación interna del PSOE, acabe como acabe su problema, también podría empujar en esa dirección. Previamente asistiremos a un bombardeo sobre los males del post bipartidismo y la imperiosa necesidad de la gobernabilidad, siempre que sea en clave bipartidista.

Todo ello traería de rebote una acumulación de poder por parte del Ejecutivo y, en consecuencia, una laminación de los poderes autonómicos y municipales. Esto último también forma parte de la contrarreforma italiana. Los actuales acentos termidorianos –así en Italia como en España-- ya no serían discrecionales sino legales. Más todavía, constitucionales. En resumidas cuentas, una democracia demediada.

En realidad, tengo la impresión que el objetivo central –estratégico, diría— de Felipe González y de la gigantesca pendencia interna que él mismo ha organizado en su partido va por ese derrotero: una reforma de la Constitución y de la ley electoral que vuelva los pasos al bipartidismo. Un objetivo plenamente coincidente con el PP. Que tendría inestimables apoyos en los medios financieros y de los poderes mediáticos. Una muestra de ello ha sido la campaña anti Sánchez que el grupo PRISA puso en marcha hace tiempo y que ha tenido (hasta ahora) la expresión más irasciblemente indecente con el tristemente célebre editorial de El País del jueves pasado. Por eso, entiendo que el terrible litigio del PSOE se nos muestra trucado. Es más, se diría que es un pretexto.

Es impensable que el motivo central de la bronca sea el «o Rajoy o yo». Aquí hay algo más de chicha. Y, al margen de las luchas por el poder, que simbolizan poltronas y sillones, está no ya la gran coalición PP y PSOE sino el planteamiento que  atribuimos a Felipe González de volver a las plácidas aguas del bipartidismo y al conflicto técnico (sólo técnico) entre los dos grandes partidos. De ahí la insólita agresividad del viejo González y la ruptura de los cánones del multimedia PRISA. La lucha por el poder son variables de esa función. Pedro Sánchez es una interferencia a esa estrategia. 

Ya veremos cómo acaba, si es que empieza, el Comité federal. Escribo a las 10 de la mañana.


viernes, 30 de septiembre de 2016

Y después nos quejamos de Dios...


Necesito un poco de ventilación. Durante los últimos días no hemos tenido más remedio que comentar, con mayor o menor acierto, las desventuras del PSOE, la crónica de un sidral presentido. Todo indica que mañana volverá a subir el voltaje tanto si se celebra o no la reunión del Comité federal. Hoy nos tomaremos un descanso y para descongestionar el ambiente nos vamos de excusión al blog del filósofo de Ocata  donde podemos pasar un ratico feliz leyendo lo que se dice a continuación. 



«Juan Casiano (360-435) dio a los monjes un consejo en sus Institutes que se ha hecho justamente famoso: "Un monje siempre debe huir tanto de las mujeres como de los obispos". Es menos famosa la historia que cuenta del monje Pablo en las Collationes.

»Pablo había hecho tantos progresos espirituales que ni siquiera se permitía la ligerísima debilidad de mirar la ropa de una mujer. Por supuesto, si rechazaba la contemplación de sus vestidos, con mucha más energía huía de cualquier atisbo de su cuerpo. Desgraciadamente, yendo un día a visitar a unos hermanos, se cruzó casualmente con una mujer y sintió tanta aflicción que corrió a refugiarse en su monasterio como si estuviera huyendo "de un león o de un inmenso dragón". 

»A pesar de que su conducta obedecía a las mejores y más castas intenciones, Dios consideró que el monje se había excedido en su rechazo a todo lo mujeril y lo castigó con una parálisis completa que le impedía mover los miembros de su cuerpo. Ni tan siquiera era capaz de mover la lengua. Pero el castigo no acabó aquí.

»Su estado requería tantas atenciones, que los monjes entendieron que lo más conveniente era trasladarlo a un cenobio de monjas. Por esta razón, Pablo pasó los últimos cuatro años de su vida cuidado solícitamente por las manos de unas vírgenes que lo ayudaban a satisfacer con delicadeza cada una de sus necesidades fisiológicas. 

Alabado sea Dios» (1).

Sé de buena tinta que el interés del filósofo, a la hora de explicar este sucedido, no tiene nada que ver con los problemas de rabiosa actualidad. Se trata simplemente de historias de antaño. Pero por mi parte, malpensadamente, no he podido evitar relacionar a los dos frailes con ciertas cosas de hoy. Retorcido que es un servidor. 



jueves, 29 de septiembre de 2016

La «guerra total» de los socialistas



Los ánimos se serenarán en el PSOE algún día, aunque no sabemos cómo ni cuándo. Ni en qué estado se encontrará el viejo partido. Ese día llegará cuando se proceda a una serena reflexión que sea capaz de aproximarse lo suficiente a los motivos que lo han llevado a ser (y hacer) lo que estamos viendo y que, por vergüenza ajena, no voy a calificar. Me atrevo a decir que dicha reflexión estará vinculada a los grandes cambios de todo tipo que, desde hace tiempo, se están desarrollando en el escenario global. Esto es, cuando tan gran cavilación deje de estar encorsetada en las estrechas paredes del campanario patrio. Lo que implica que, gane quien gane la actual contienda, que uno de los capataces en danza ha calificado de «guerra total», el PSOE seguirá siendo un partido de la izquierda antigua que ya está desubicada de las transformaciones en curso.

Lo que está pasando en el PSOE es un problema similar (similar no equivale necesariamente a igual) al que tienen las viejas izquierdas europeas. A saber, el agotamiento gradual de su proyecto fundacional y su incapacidad de renovarlo profundamente. Más todavía, a la creencia de que la renovación se refería, única y exclusivamente, a los liderazgos, al quita y pon de sus grupos dirigentes. Agravado, todo lo anterior, por la pertinaz patología de hacer política sólo en la Torre del Homenaje de las instituciones, rechazando compartir la lectura de los cambios y sus soluciones con las fuerzas, no políticas, de la sociedad organizada. Comoquiera que nunca se abordaron estos grandes problemas, las izquierdas europeas entraron en barrena. Los intentos de la tercera vía de Tony Blair por modificar las cosas no tenían como objetivo transformar las desigualdades que iban apareciendo en el panorama económico sino una acomodación a los cambios, una instalación acrítica en lo que iba apareciendo. Posteriormente ocurrió tres cuartos de lo mismo con Matteo Renzi en Italia.

No fue eso exactamente lo que ocurrió en el PSOE. Cierto, los socialistas españoles no ensayaron ninguna operación similar a la de Blair. Se limitaron a ver cómo pasaba el tiempo; ni siquiera  procedieron a darle una mano de pintura al viejo partido, a pesar de las señales que les enviaba la sociedad. Y, al igual que la ley de la monotonía matemática, los problemas de representación y representatividad se iban acumulando. En suma, el ciclo largo de la influencia socialista se fue agotando. Y en esas estuvieron cuando llegó el fenómeno del primer Podemos. Tampoco sacaron las oportunas conclusiones tras esta emergencia.

Claro que sí: ahora lo urgente es que dicho partido salga de esta guerra total. Y si es así, «guerra total», que al menos se ventile a través de normas mínimamente compartidas. Desde luego, que esto parezca un planteamiento ingenuo no impide que ello sea necesario. Pero, ¿qué menos que  pedirles a los bandos en litigio que no lleguen a la destrucción total? Como castizamente se dice: por lo menos que procuren salvar los muebles. Ahora bien, soy del parecer que si hay otra salida en falso reaparecerán otras crisis.

Punto final: entiendo que nadie se aprovechará de las astillas de ese árbol. Ni siquiera esa izquierda que eternamente está en fase de organizarse.


miércoles, 28 de septiembre de 2016

En el juicio de Bankia ...




«No existe un derecho constitucional al abuso y al despilfarro». No fue Kant quien lo dijo, al menos con estas palabras. Ha sido el fiscal Luzón en el juicio, conocido como el de las tarjetas black de Caja Madrid. Me pregunto si era necesario que un apotegma de estas características se afirmara tan solemnemente y en el marco de un juicio de tanta relevancia.  Mi respuesta es: claro que sí. Digamos con Brecht que si hay malos tiempos para la lírica, también son malos los de la ética. Por eso es necesario recalcar estas obviedades. Lógicamente, la frase del fiscal que los medios han celebrado mayormente ha sido que «todos hemos pagado el funeral de Bankia». Si algún parroquiano la hubiera dicho en el mostrador de una taberna, algún remilgado la habría calificado de panfletaria.

Sin embargo, tal como está la lírica, la primera frase adquiere una potencia mayúscula. Porque el inmenso estercolero que se ha ido acumulando desde hace años en España partía del convencimiento de una serie no pequeña de truhanes de creer –y hacer creer—que tenían derecho al abuso y al despilfarro. Por ser ellos quienes son. También porque se había ido consolidando este concepto: yo estoy de acuerdo con mi corrupción y en contra de la tuya.

En todo caso, tengo para mí que Bankia es un ejemplo curioso: los implicados eran simultáneamente corruptores y corruptos. En fin, si esto no es así ¡que venga Kant y lo vea!


Radio Parapanda.--  Borrasca, https://encampoabierto.com/2016/09/28/borrasca/ (Javier Aristu)

martes, 27 de septiembre de 2016

Contra la tortura y la impunidad



El escenario de esta exposición, de la que es comisario Javier Tébar, es la ciudad de Barcelona. Muestra la práctica de la tortura experimentada a dependencias estatales y ejercida por funcionarios del Estado durante los años sesenta y setenta del pasado siglo XX.

El franquismo siempre equiparó el orden público y la defensa del orden político-social con la represión. La violencia represiva organizada por el Estado fue un fenómeno estructural en la naturaleza de la dictadura desde sus orígenes en la Guerra Civil, que perduró durante su etapa final e incluso durante los años de la transición a la democracia en España.

La práctica de la tortura, que fue una expresión más de esa violencia, nunca fue legal; pero tampoco nunca fue tipificada como delito ni existió un contexto legal que permitiera su investigación o prevención. Su uso frecuente por parte de los funcionarios policiales, en particular de los miembros de las Brigadas Regionales de Información policiales, constituidas como la policía política del régimen, tuvo un carácter sistemático, habitual y puesto en práctica de manera impune en las detenciones de los miembros de la oposición política y sindical. Eran actuaciones inscritas en el terreno del orden gubernativo.

Uno de los pocos que publicó un artículo recordando aspectos de aquel pasado incómodo fue Manuel Vázquez Montalbán. En 1985, con motivo de la muerte de uno de los perpetradores de esas torturas, el escritor publicaría un artículo en el que reflexionaba sobre aquella desaparición de escena de protagonistas que forman parte de la historia de la infamia:


Tampoco sus víctimas hicimos nada por enfocarles con el reflector. La Reforma había absuelto a los dueños de los Creix, ¿hubiera sido justo perseguir a los criados? Martín Villa me dijo en cierta ocasión que la oposición se atrevía a pedirle las cabezas de la policía política, pero no las de militares e intelectuales cómplices de un mismo estado de cosas. Al fin y al cabo algunos militares se habían prestado a oficiantes de represiones jurídicas y un buen puñado de intelectuales, pusieron aquella barbarie en endecasílabos. Pero no utilizaron las manos para romper el alma y el cuerpo de los reconstructores de la razón: anarquistas, comunistas, socialistas, nacionalistas que conservarán mientras vivan en su memoria el recuerdo de todos los profesionales de la humillación” (Manuel Vázquez Montalbán, “Los Creix”, El País, 28-3-1985).


Los principales protagonistas del relato coral que presenta esta exposición, producida por El Born Centro de Cultura y Memoria, son aquellas mujeres y aquellos hombres que fueron objeto de una vulneración de sus derechos humanos por negarse a aceptar la condición de súbditos, porque aspiraron a los derechos de ciudadanía y las libertades democráticas y lucharon para conseguirlos. Su mensaje es nítido y es el momento de atenderlos, de creerles, porque lo que fundamentalmente piden la mayor parte de estas personas que fueron víctimas de la violencia institucional franquista es que no se les niegue que "esto les pasó".

¡Que alguien cierre ya el colegio!



La Fuente del Avellano (Granada)



«Hoy ha sido lo que se dice un lunes negro entre los resultados de País Vasco y Galicia, lo de Pedro y Susana, lo del tío de Podemos de Albacete... y ahora esto de la CUP y Colón. ¡Que alguien cierre ya el colegio!» Este es un comentario del profesor Javier Aristu en su cuenta de facebook. Vale un Potosí, desde luego.

Hay analistas políticos que necesitan diez folios para aproximarse a la situación que vivimos. Aristu sólo precisa cuatro líneas para sintetizar perfectamente cómo está el secano español. Lo hace a ritmo de abandolao para darle mayor enjundia a un texto –corto y denso--  que parece inaugurar un nuevo género: la brevería.


Observen el final de la brevería: «¡Que alguien cierre ya el colegio!» Broche de oro a los cuatro escenarios que describe el profesor sevillano. Es un colofón que, por su retranca, parece inspirado en las hondas raíces de la malafoyá granaína, ya que nuestro hombre hizo sus estudios universitarios en la ciudad de la Alhambra. Así pues, ni un denuesto contra nadie, incluso si se lo merecen; tampoco un inconcreto análisis de la situación abstracta. Es simplemente una brevería. 

lunes, 26 de septiembre de 2016

La vara de medir y el desorden interno



-- Se lo voy a probar a usté ahora mismito, y si no, fíjese usté: Una parroquiana, ¿qué es sino un bicho? Y la labia, ¿qué es sino un capote? ¿Y qué si no un estoque la vara de medir? -Sí, pudiera ser.
-- Embustero, no me has dicho, que la cabra estaba harta y ha vuelto en ayunas. -Cogió encolerizado la vara de medir, y le echó de la casa dándole de palos.
(Hermanos Grimm)

Las varas de medir en política suelen ser bastante sorprendentes. Depende de quién use el significante su significado se orienta en una u otra dirección. A Pedro Sánchez se le machaca con  la versatilidad del uso de ese chisme antiguo que es la vara de medir. Y ya, a estas alturas, nada tiene de chocante que un cualificado grupo de sus compañeros (y, sin embargo, enemigos) la vara sea más chata o más larga, según las circunstancias y las conveniencias. La cosa arrancó en el impreciso momento del «alea jacta est» que, en algún lugar todavía no fijado con precisión, gritó en re sostenido el primer dirigente formal del PSOE. La respuesta de la fracción Viejas Glorias se encarnó doblemente en la vara: en la de apalear y en la de medir.

Veamos, la vara de medir que usan los Viejas Glorias ante unas elecciones autonómicas en las que han salido malparados es de Pedro Sánchez y sus mesnaderos. Ahora bien, cuando los resultados en esos ámbitos han salido bien o, por lo menos, regular la vara de medir cambia de carácter; entonces  la responsabilidad de la victoria –o lo que se entiende como tal--  recae en el señor de ese merinazgo, comúnmente llamado barón o baronesa, si es el caso. Es decir, se ha pasado de lo que antiguamente se llamaba «lógica de partido» a «lógica de fracción». Que ni la una ni la otra tengan relación con la disciplina que pergeñó Aristóteles es cosa sabida.

Pronto veremos la puesta en escena de una ruidosa lógica de fracción, hasta ahora lo que prima son pespuntes contra Sánchez, y de la cantidad de ellos saldrá la ´cualidad´ de la, en ciernes, lógica de fracción.  Tras las elecciones gallegas y vascas de ayer el PSOE entra en la lógica de la fracción, en un proceso de desorden interno como no se recuerda en la historia reciente de ese partido. Que se verá desgraciadamente favorecido por la convocatoria aturrullada de primarias y congreso extraordinario. Y es que el primer plano (la investidura o, en su caso, la convocatoria de nuevas elecciones) ha sido desplazado por esta gigantesca reyerta. No hace falta ser muy lince para intuir que Rajoy y los suyos saldrán, como dice Rodríguez de Lecea, «reforzados por defecto» en su crónica de hoy.


domingo, 25 de septiembre de 2016

¿En el PSOE: o caja o faja?



Las cosas se están poniendo al rojo vivo en el PSOE. De hecho, cada día que pasa es un escalón más hacia una bronca descomunal. Y cada micrófono que se acerca la boca de los contendientes sirve para enviar cargas de alto voltaje. Las aguas andan tan revueltas que, a estas alturas, no parece viable ningún intento de salida intermedia. Así están las cosas: o la caja de Pedro Sánchez y sus allegados o la faja de las behetrías periféricas.  Es decir, o caja o faja.

Me dicen algunos conocidos que asistieron al mitin de los socialistas, ayer en Barcelona, que uno de los momentos de mayor tensión eléctrica fue cuando Miquel Iceta soltó este do de pecho:  "Pedro, ¡Mantente firme! ¡Líbranos de Rajoy y del PP! ¡Por dios!".  Lo que tiene toda la pinta de ser un grito de tragedia griega –de Sófocles, por ejemplo--  y supone un órdago a la grande. (El coro sofocleo corroboró las palabras del orador). No tardará mucho en que algún señor de los merinazgos socialistas responda con igual o mayor diapasón.

Nadie sabe cómo acabará este zafarrancho.  Abro paréntesis: un dato, sin embargo, parece que está preocupando a la coalición Viejas Glorias: la ratificación ayer, por parte de la militancia del Labour, de Jeremy Corbyn con un consenso superior al del año pasado. De otra parte, los de Sánchez saben perfectamente que la sombra de las glorias de ayer es oblicuamente alargada. Cierro paréntesis.

Decía que nadie sabe cómo terminará este zafarrancho. Pero es dudoso que acabe con una síntesis. Las posibilidades son: o acaba con una salida en falso o con la victoria, aunque sea temporal, de uno u otro contendiente. En realidad da la impresión que, en la batalla interna, la política de alianzas de Sánchez para formar gobierno es un pretexto. Lo que parece que importa es si va a continuar al frente de su partido o el bastón de mando pasa a alguien bienquisto por las viejas glorias.

De donde estimo conveniente proponer esta cavilación: Podemos no puede hacer abstracción de este problemón que tiene el PSOE. Tampoco tener una actitud de vuelo gallináceo, es decir: que el PSOE se vaya al garete, pensando que puede sacar tajada. No es, a mi entender, una cuestión de generosidad sino eminentemente política. Un PSOE dividido dramáticamente y auto derrotado dejaría la izquierda hecha cisco.


Faltan pocas horas para saber el resultado de las elecciones gallegas y vascas. Ya veremos qué novedades aportan al escenario general y a estas greñas internas.   

AYUDA A LA LECTURA Y AL PLANO POLÍTICO



Lluís Casas


Por fin ha vuelto Bernie Günther. El policía que nos ha cautivado batallando por su supervivencia en medio de la Alemania nazi. Parecía que Philip Kerr, el celebrado autor de la serie, había abandonado al personaje y tomado nuevos rumbos en el mundo el futbol, pero afortunadamente y según confesión propia, su editor le recomendó la vuelta al éxito. Y ahí tenemos pues “La dama de Zagreb” para deleite de los que disfrutamos con el roce del infierno.
De nuevo Bernie (ya nos tuteamos) nos lleva de aquí para allá en una Europa en la que el superviviente además de valiente, debe ser un descreído. Kerr le ofrece a Bernie algunos encantos, una belleza femenina, otra belleza automovilística (un Mercedes 190) y un paisaje pretendidamente absurdo para el asesinato y la crueldad: Suiza. Todo lo demás lo deberían descubrir leyendo.

El ambiente de ambición desmedida que reflejan las novelas de Kerr no nos es ahora mismo tan ajeno en el mundo de la política. Obviamente, el asesinato no consta de momento como medio aconsejado para ascender (a donde fuere que se ascienda), pero no debemos olvidar que ese logro civilizatorio no pueda caer en desuso. En cambio, el otorgamiento de galones sin pasar por más filtro que la recomendación debida es algo que está teniendo cada día más partidarios. Partidarios de los que no consta curriculum destacable (por no decir ninguno) o que simplemente han tenido la habilidad de ser reproducidos por los medios a propósito de sus mismas palabras.

Por ello voy a completar el artículo aquí expuesto sobre una crisis sobrevenida en malos momentos que mi querido Boss del blog expuso respecto a la crisis artificial en el grupo parlamentario de “Catalunya sí que es Pot” en Podemos Cataluña y sus patologías. Y como en mi entorno discurre alguna  información fidedigna, la pongo a disposición del personal, como herramienta útil para la evaluación.

Al citado grupo parlamentario le faltan, por elección propia, miembros de En Comú (en caso de que haya alguno disponible a estas horas), por lo que a la vista de la evolución y éxito de la coalición ganadora por dos veces en Catalunya (En Comú Podem), se crea un problema de gestión y uno mucho peor de expectativas de futuro.

El primero no tendría que ser difícil de resolver aplicando simples reglas racionales: parece ser que estamos de acuerdo en casi todo, sigamos así y no lo estropeemos. Y en todo caso extendamos la coordinación parlamentaria en Catalunya a los que faltan aquí y que ya están en el congreso en Madrid juntos.

El segundo ya es otro cantar. A la vista de las buenas expectativas que tiene la coalición, la nueva política tiene ansias de comerse el pastel ella sola, en la creencia que el lideraje mediático lo es todo en este mundo. Ahí, el ego mayúsculo que algunos tienen por cerebro puede hacer mucho daño.

Parece ser que en una operación cruzada entre la Casa Gran (Ayuntamiento de Barcelona) y dos miembros privilegiados del grupo parlamentario con mando en plaza en dos de las organizaciones integradas en el grupo se han realizado ciertos repartos de poder futuro. Está la cuestión de quitar de en medio a un portavoz, excesivamente conocido y valorado para facilitar vacantes inmediatas y futuras. Incluso un presidente de grupo de gran honestidad y casualmente independiente es zarandeado sin necesidad. Algo de esto se decía en ¿A quién le importa el debate Iglesias – Errejón?



Los argumentos publicitados para justificar la crisis son de ensueño: la necesidad de repartir relevancia mediática, el hecho de que hay secretario de Podemos en Catalunya y antes no  lo había y otras cuestiones de una (aparente) mayor importancia. Los hacedores de la crisis se cuentan entre los parlamentarios menos dados a cumplir con las exigencias del cargo, ocupados como están en ardides de gran calado personal. Ahí no hay política verdadera, objetivos de la realidad ciudadana o ampliación de la influencia gramsciana. Echen cuentas de las convocatorias de la Diada y de las asistencias y verán que el asunto es todo menos parlamentario.

Gracias a Maquiavelo ya sabemos desde el siglo XV que el Príncipe (o la Princesa) tienen carta blanca en sus acciones desde el punto de vista de la moralidad mínima. Lo importante son los objetivos de Estado. Por ello no es demasiado sorprendente lo que ocurre estos días en el Parlament: unos parlamentarios siegan la hierba en la perspectiva de que otros caigan del rocín y lo dejen disponible, al margen de la política que cuenta en la calle.

En el Parlament, como en casi todas las instancias políticas o administrativas de relieve, hay dos actitudes extremas: la primera corresponde al parlamentario que trabaja, propone, negocia, entrevista a colectivos, refleja las inquietudes y los problemas de la calle, es decir, se gana el sueldo con lo que le corresponde. En el otro extremo está quien considera o que es un mero figurante de alto costo o que su trabajo se limita a hablar y conseguir fotografías en los medios. Diríamos que es el diputado selfie.

Pues bien, estas dos o tres actitudes parlamentarias están en el bollo, a la espera, si la razón no aflora, para que alguno termine el hoyo. Las víctimas, si las hubiera, no serían los del curriculum breve, sino más bien aquellos que lo tienen repleto y completo. Si la actividad parlamentaria fuera valorable objetivamente, con la simple lectura de los actos parlamentarios que suponen algún esfuerzo, estaríamos al cabo de la calle al ver la lista de acciones de cada uno. No hablo ya de la ficha de asistencia, más clara aún.

No se despisten, porque puede haber derivadas de gran interés en los próximos días. Nosotros o el de Parapanda se lo contaremos.

Lluís Casas desde el Sahara.


sábado, 24 de septiembre de 2016

Las infraestructuras y el combate contra la desigualdad (1)



Manuel Gómez Acosta
Ingeniero industrial

Las infraestructuras (capital físico), la innovación tecnológica y el capital humano son los pilares de una economía moderna y productiva. Las inversiones en infraestructuras son la clave para el desarrollo económico de un país, instrumento de generación de empleo y de combate contra la desigualdad.
Analicemos de forma sucinta de que manera éstas han contribuido al desarrollo económico y social de España.  Lo primero que habría que constatar es que nuestro país está dotado con excelentes capacidades técnicas y de gestión en el campo de las infraestructuras, siendo nuestras empresas y nuestras ingenierías altamente competitivas en el escenario internacional.  Las principales constructoras españolas figuran entre las 10 principales compañías del mundo sobre todo en el campo concesional. Habría que estudiar cuáles son las repercusiones de este liderazgo en nuestra economía , no solo desde el punto de vista de la creación de valor añadido, sino analizando su capacidad de generación de empleo y calidad del mismo.

Algunos datos, sin ánimo de ser exhaustivo, que nos permitan reflexionar sobre la manera en que  la inversión en infraestructuras beneficia al desarrollo económico y a la creación de empleo.  La inversión en infraestructuras es un importante motor de actividad económica que en los últimos 10 años ha generado un impacto económico de casi 1,6 billones de €, señalar que cada 1 € de inversión genera 1,92 € de actividad económica, necesitando esta inversión un mínimo de importaciones (representan solo un 9% de la inversión). Por lo tanto el balance "input-output" es muy positivo.

Las infraestructuras son al mismo tiempo un gran generador de empleo, por cada millón de euros invertidos se generan una media de 14 puestos de trabajo directos e indirectos, habiéndose creado una media de 1,2 millones  de empleos al año en los últimos 10 años. Factor a evaluar seria la calidad de este empleo generado.

La mejora de las infraestructuras han sido un instrumento clave para fomentar la competitividad de nuestra economía, favoreciendo por ejemplo las infraestructuras aeroportuarias, logísticas portuarias, carreteras de alta capacidad se han fortalecido sectores claves como son el turismo y las exportaciones. A señalar de forma negativa el déficit de no inversión en el Corredor MED, sometido a un escenario de lucha política paralizante con evidentes responsabilidades por parte del MIFO y con consecuencias dañinas sobre la actividad económica del litoral  mediterráneo, que representa casi el 50% de todo el país.

También habría que destacar las infraestructuras ferroviarias de altas prestaciones, que han contribuido a mejorar la cohesión territorial de nuestro país,  las inversiones en los metros de Barcelona y Madrid, que han mejorado notablemente la movilidad urbana en estas ciudades. Se han detectado importantes déficits en el sector de la movilidad interurbana como serían la urgente y necesaria modernización de las infraestructuras ferroviarias en cercanías y regionales del AMB (Área Metropolitana de Barcelona), así como la necesaria modernización de la red ferroviaria convencional y la mejora de su seguridad, para ello la implementación de los sistemas de señalización ERTMS son absolutamente prioritarios y urgentes.

Un dato negativo  a destacar: la inversión pública en infraestructuras se ha reducido drásticamente en España, en los años de los recortes "populares",  hemos pasado de los 55.000M€ en el pico de 2009, a menos de 25.000M€ anuales desde 2012. La "política" de no inversiones del PP, de interpretación fundamentalista del "déficit cero",  nos ha alejado una vez mas de países de referencia como Alemania, Francia y el Reino Unido que a pesar de la crisis han incrementado su inversión (34% el Reino Unido,  17% Alemania y un 4% Francia).

Quisiera apuntar para ir finalizando mi reflexión: sigue existiendo  importantes déficits de dotación de infraestructuras y equipamientos para los ciudadanos/as en aéreas especialmente sensibles, como serían la dotación de camas hospitalarias (25% inferior a la media europea), medio ambiente (tratamiento de los residuos urbanos) , gestión de los escasos recurso hídricos ("estrés" hídrico), redes digitales, innovación tecnológica… En educación y justicia  la inversión en estos años "populares"  ha sido un 50% inferior a la de los países anteriormente citados.

Apunto con toda energía la necesidad de una inversión sostenida incluso en periodos de ciclo recesivo como se ha hecho en Alemania, Francia, Reino Unido, países que han aumentado las inversiones en infraestructura  durante la crisis. Solo de esta manera podremos mantener nuestros niveles de bienestar, combatir la desigualdad, activar el  desarrollo económico y generar empleo.
  
En próximo articulo os comentaré cuáles serían en mi opinión los sectores prioritarios para la inversión en infraestructuras, poniendo el acento especialmente en las llamadas infraestructuras sociales.



viernes, 23 de septiembre de 2016

¿A quién le importa el debate Iglesias – Errejón?




«¿A quién le importa lo que yo haga? / ¿A quien le importa lo que yo diga? / Yo soy asi, why asi seguiré, nunca cambiaré», se preguntaba una joven Alaska hace ya algunos años.  Comoquiera que nadie respondió a la inquietud existencialista de la cantante, podemos colegir que no había interés en las preguntas y que, por tanto, no merecían respuesta. No parece ser este el caso del intercambio ciber epistolar de los más conspicuos dirigentes de Podemos, Pablo Iglesias el Joven e Íñigo Errejón. Según los medios escritos, radiofónicos, televisivos y otros de tosca lencería, dicho intercambio se publicita como conflicto interno; en cambio los protagonistas y sus allegados lo definen como debate en abierto. Ahora bien, como siempre pasa en estos casos, el hecho que merece más atractivo –morboso o no--  es o bien que se pelean o bien que debaten. Sin embargo, nadie entra en los contenidos de lo que dicen uno y otro. Es decir, el carácter orgánico de la polémica o de la ciber conversación es lo de menos. Así, pues, recuperando a la inefable Alaska, ¿a quién le importa lo que se dice?.

Realmente lo que dicen Pablo e Íñigo se puede reducir, sin temor a esquematismos, a: ¿se debe ir a degüello o con algo tan incorpóreo como el «tono»? Naturalmente, el esquematismo lo pone el medio, twitter que no contempla más que un reducido número de caracteres. Pero uno y otro han escogido deliberadamente dicho medio. De manera que podríamos llegar a esta conclusión: aquí no hay, al menos de momento, ningún debate sino el escarceo de marcar el territorio.  Y puede que vaya dirigido a los hinchas de sofá de cada cual. O a la militancia selfi.

En todo caso, se nos escapa la relación entre el ir a degüello de uno y el tono seductor del otro con las patologías que tiene la sociedad. Ni siquiera, en nuestra opinión, adquiere el carácter de una relación abstracta. Son, de momento, exhibicionismos estéticos de quienes parece que todavía no han digerido lo alcanzado hasta ahora, ni las potencialidades de la nueva fuerza política que representan.

En tiempos de normalidad se podría decir que estos comportamientos son fruto de la breve biografía política de Pablo e Íñigo. Pero yo presumo que este no es el caso: cierto, todavía llevan biográficamente poco tiempo, pero estos tres últimos años han transcurrido a una velocidad de vértigo. Tanto tiempo que incluso da la sensación de que se está agotando el poder enriquecedor de los primeros debates fundacionales de Podemos. Con lo que la amenaza de la banalización podría estar cantada. Tengo para mí que, si no se remonta ese proceso de banalización, podría llegar el momento de no saber qué decirse el uno al otro. Y ambos al conjunto de la sociedad. O de tirarse los trastos a la cabeza sin ningún tipo de argumento relacionado con el origen de la polémica.

Por lo demás, si Pablo e Íñigo están a la greña, ¿por qué iban a ser menos los de la confluencia catalana? Si las muchachadas madrileñas están dándose de palos, precisamente en esta coyuntura, ¿a santo de qué sus confluyentes amistades catalanas se iban a quedar quietos? Aquí, en tierras carolingias, se sigue la senda de la bronca madrileña, y –como decíamos el otro día— aquí tampoco hay debate, sino un altercado soterrado que se ha hecho visible. Voces amigas me informan que la exigencia vaporosa de Podemos Cataluña de pedir  «visibilidad», reclamada por Dante Fachín y una fámula de Lady Macbeth, se ha convertido ya en algo físico: que Joan Coscubiela ceda la portavocía de la Comisión de Economía y Presupuestos a la fámula mencionada. En caso contrario, se amenaza –posiblemente de manera ful—con romper la coalición. Digamos, pues, con Alaska que «¿A quién le importa lo que yo haga? / ¿A quien le importa lo que yo diga? / Yo soy asi, why asi seguiré, nunca cambiaré». Dejamos al inquieto lector que piense qué relevancia tiene para los intereses del público en general estos grotescos chicoleos.

Decimos grotesco porque, además, este encanallamiento se distingue por la ausencia, también en el caso catalán, de ausencia de proyecto de Fachín y de torpedeamiento de aquellos que, por lo menos, insinúan algunos retales de quehacer político.  Por eso, me permito evocar un sucedido, tal vez el más surrealista de mi vida militante. Pongan oído.

En una reunión del Comité central del PSUC, en puertas de que se partiera por la mitad, un dirigente histórico del partido, con todas las toneladas de la clandestinidad en sus espaldas, afeó la conducta de otro dirigente de su quinta y con los mismos trajines de conspiración, con este inaudita respuesta: «¿Qué me vas a enseñar tú, que en plena clandestinidad fumabas marlboro?». No importa los nombres de estos dos personajes, lo que interesa es el hecho en sí mismo. De donde podemos inferir –siempre aproximadamente--  que un partido puede romperse, o desaparecer después de la escena, cuando no se sabe qué decir a la sociedad. Vale. Dejemos las lagrimicas y asomémonos  al balcón del Ayuntamiento de Barcelona. Mi amigo Javier Pérez Andújar tiene la palabra:  http://www.elperiodico.com/es/noticias/barcelona/texto-integro-del-pregon-javier-perez-andujar-5402985.




jueves, 22 de septiembre de 2016

Tiene la palabra Joaquím González i Muntadas



TERCERAS ELECCIONES O EL EXTRANJERO PERFECTO


Joaquim González Muntadas
Director de Ëtica Organizaciones SL



“Un viejo y enfermo camellero decide escribir su testamento, donde  reparte todos sus bienes entre sus tres hijos. Al primero decide dejarle la mitad de toda su riqueza; al mediano un cuarto, y al tercero un sexto. Cuando al cabo de unos días fallece y los hijos abren el testamento, ven que toda la riqueza que poseía el padre consistía en once camellos, a repartir en la proporción  que indicaba el testamento. Pero como once no es divisible entre dos, los tres hermanos comenzaron a discutir sobre la herencia: el hermano mayor exigía seis camellos y los otros dos hermanos también sus seis. Estuvieron discutiendo sin solución hasta que un extranjero que viajaba montado en su camello les preguntó la razón de su discusión. A gritos y enfadados le explicaron el dilema que había provocado el testamento de su padre. El extranjero sonriendo al conocer la situación, les dijo que él les daba su camello, y así tendrían doce camellos para poder repartir. Los tres hermanos aceptaron muy agradecidos y procedieron inmediatamente al reparto de la herencia. Los doce camellos divididos entre dos eran seis, que fueron para el hermano mayor. Doce dividido entre cuatro son tres, que fueron para el mediano. Y doce dividido entre seis son dos, los que le correspondían al pequeño.  Acabado el reparto y sumados los camellos de cada hermano, seis, más tres, más dos, vieron que precisamente eran los once que su padre les había dejado en herencia. Y además sobraba uno, precisamente el que había aportado el sabio extranjero, que se subió en él para seguir su viaje sin haber perdido nada”.

Esta maniobra en las técnicas de negociación se conoce como la del “extranjero perfecto”. Unas veces puede ser debida a un nuevo concepto, otras a la intervención en el juego de un nuevo actor que resuelve el bloqueo y facilita el acuerdo. Sea como fuere, en el bloqueo de la negociación para la creación del gobierno de España, sería útil la aparición de ese “extranjero perfecto”, ya que hasta ahora, solo estamos viendo líneas rojas, vetos y pocas propuestas y prioridades con las que estar a favor o en contra. Pocas propuestas sobre “el para qué” del gobierno que explique las razones y los “por qué” de la imposibilidad de un acuerdo con éste o aquel partido.

Y así, como los tres hermanos que eran incapaces de resolver el reparto de la herencia de su viejo padre, los tres partidos que se definen como portadores del cambio PSOE, Podemos y Ciudadanos son incapaces de encontrar la solución a la gobernabilidad de España. Incapaces de ir más allá de la retórica y el juego de las sombras chinas, mientras el electorado los contempla cada día con más escepticismo. La pregunta ¿quién hará de “extranjero perfecto” en esta negociación?. ¿Será Ciudadanos aportando sus votos para facilitar un gobierno de PSOE y Podemos?. ¿O Podemos aportará los suyos para facilitar lo que el pasado mes de marzo impidió, un gobierno de PSOE y Ciudadanos?. O al final, ¿acabará siendo el PSOE quien facilitará un gobierno del Partido Popular?. 

¿Quién será ese “extranjero perfecto” que facilitará que se resuelva este impasse en la gobernabilidad y evite las terceras elecciones?. En este caso, el “extranjero perfecto”, una vez ha puesto sus votos a disposición de una solución para salir de este bloqueo, ¿recuperará estos votos, como recuperó su camello el extranjero de la fábula cuando ayudó a resolver el dilema?.  O por el contrario, ¿pagará el alto coste de no parecer lo suficientemente radical en un país de machotes, de blanco o negro?. Tan machotes como lo hemos demostrado mil veces, pues si es necesario, a la hora de repartir la herencia y si nos tocan cinco camellos y medio, pues se corta uno por la mitad. Y aquí no ha pasado nada o igual sí que pasa. ¿Llegaran a un acuerdo o tendremos que ir a las terceras elecciones? Esperemos que no, porque sí que pasa.




miércoles, 21 de septiembre de 2016

A propósito de Paula Bach, los robots y China



Javier Velasco
Doctor en Ciencias Económicas


Paula Bach es una economista argentina que tiene la ambición marxista de analizar y comprender el mundo que le ha tocado vivir. Sus análisis son ambiciosos y es capaz de relacionar factores que otros no ven. Este artículo responde a la atrevida orden de José Luis López Bulla para que escribiese algo sobre la relación inesperada de la robótica con las aspiraciones bélicas de China, que la Bach intuye en un trabajo de la revista Izquierda Diario. Yo, encantado. El esfuerzo ha sido grande porque Paula Bosch no se deja capturar fácilmente. En sus escritos se amontonan ideas con una estructura expresionista, como los cuadros de Carlos Saura: con un orden desordenado. Por eso no voy a hacer referencias constantes a su labor.

La reflexión de Paula Bach tiene su causa en la sorprendente y, quizá, hipócrita,  declaración del G-20 en Hagzhou de este año 2016. Bach ha respondido un con artículo que ha, provocativamente, titulado “Robótica, productividad y geopolítica”. Es la respuesta a la "cumbre de los grandes", que son un espejo de los dislates que el neoliberalismo ha causado, y que difícilmente podrán llevarse a cabo dentro de un sistema agotado. Sin embargo, son interesantes. Se puede leer la petición de subida de salarios e inversión pública; un nuevo programa de políticas estructurales para hacer frente a las desigualdades; acción respecto al empleo juvenil, la integración de migrantes y las brechas de género; acción decisiva para cumplir la ambición respecto al clima y lograr un cambio tecnológico socialmente aceptable; establecimiento de un sistema internacional de comercio e inversiones responsable. Cualquiera de nosotros puede firmar estas propuestas. Sin embargo, las políticas siguen siendo exclusivamente de ajuste y es que no es tan fácil realizar estas ideas dentro de una exclusiva razón de mercado. La Bach responde, en parte, a este ejercicio de cinismo. He intentado inspirarme, e interpretar, a partir de  varios artículos publicados en Paula Bach publicaciones.

La síntesis constará de tres partes, las que me han parecido más sobresalientes en los diferentes escritos de Bach. En primer lugar, analizaré lo que es un punto fundamental en el presente económico: el descenso del crecimiento y la dificultad de llevarlo a los niveles del periodo 45-65. El crecimiento no se recuperará y eso ha provocado múltiples respuestas para salvar el modelo político, con consecuencias letales para los trabajadores de los países centrales. Se ha llamado a este fenómeno “estancamiento secular”, a ello dedica Bach múltiples comentarios.

Una segunda parte la dedicaré a describir las diversas posturas que se han producido por el fallecimiento del crecimiento; unas voluntariamente realizadas y otras automáticas e improvisadas. Esas respuestas, aunque a corto plazo palien las consecuencias de la crisis, suponen un agravamiento de la propia crisis, con consecuencias sociales y políticas graves.

Por último, veremos que en un mundo intensamente interrelacionado, la respuesta especifica de búsqueda de incremento de la productividad  por la robotización ligada a la debilidad creciente del modelo chino, está alentando posiciones ofensivas en China, en su búsqueda de fuentes de acumulación y de inversión.

Hay una conciencia generalizada de que la crisis económicaestá causada por un atasco permanente en el crecimiento económico,  lo que se ha venido a llamar un “estancamiento secular”.  Alrededor de la explicación causal de este fenómeno se está produciendo una lucha ideológica no sin consecuencias. Pero, para llegar a explicar a que se llama estancamiento vamos a hacer historia.

El mundo, como lo conocemos, ha padecido tres grandes crisis: en 1873, en 1929 y, la actual, en 1970. Esta última dura ya  más de 40 años y no tiene perspectiva de resolverse. En ese periodo ha habido algunos acontecimientos que han hecho creer en unarecuperación (boom del sector de telecomunicaciones, inmobiliarias), pero no han tenido continuidad. Vayamos, pues, a 1970 para saber cómo se han sucedido los acontecimientos. Y veamos las posiciones sobre las causas del estancamiento secular.

El crecimiento ya no es lo que era: el estancamiento secular.

El modelo de acumulación en que se basó el sistema capitalista de posguerra se estaba agotando  a finales de los sesenta en los EEUU, aunque en otros países se andará con retraso, como es el caso de España.  Esto quiere decir que se empezaron a vender menos productos y servicios y que se gastó menos en inversión, tanto pública como privada. La lógica consecuencia es que las empresas empezaron a tener menos ganancias o llegaron a tener pérdidas. Lo que sucedió lo describe, de manera excelente, Gordon en su trabajo sobre la caídaeconómica de Estados Unidos. Gordon nos dice, en un trabajo exhaustivo, que el racimo de tecnologías que se implantaron a partir de lo años 20 y a partir de la segunda guerra mundial cambiaron la geografía, la civilización material e incorporaron a las masas a un consumo confortable, más allá de la supervivencia proletaria. La demanda agregada (el consumo más la inversión) aumentó constantemente estimulada por la construcción de carreteras, viviendas, utensilios, infraestructuras y por la descomunal emigración del campo a la ciudad. Cuando todo este proceso se empezó a culminar es cuando descendieron las ventas, las inversiones y, en consecuencia, las ganancias. Gordon no puede imaginar que las tecnologías actuales tengan un impacto tan arrollador como las que configuraron el mundo actual, de ahí la crisis de crecimiento. A partir de los 70 empiezan las respuestas del sistema ante el comienzo de un periodo, que sigue hasta nuestros días, de estancamiento secular, de descenso del crecimiento económico y de la tasa de ganancia. Para Gordon, el crecimiento económico ya no será permanente y alto, sino débil y errante. Eso supondrá significativas convulsiones políticas.

Para Summers el estancamiento secular se debe a la incapacidad del mundo industrial para crecer a tasas satisfactorias incluso con políticas monetarias laxas (tipos de interés bajos, suficiente dinero disponible para invertir). Para este economista, cinco son las causas principales de que esto suceda. La primera se basa en la idea de que el envejecimiento de la población y el crecimiento lento en el número de personas en edad de trabajar implica una menor demanda y una menor inversión.

La segunda causa para Summers es el descenso de la productividad, que ha pasado del 4% en la época de crecimiento fuerte al 2,5% a partir de 1970. Hablaremos de esta tautologíamás adelante.

La tercera causa seria la inversión menguante. La falta de oportunidades de obtención de beneficios (acumulación) restringe la inversión y la reinversión; los beneficios que se obtienen no se utilizan para la compra de nuevo capital que amplíe la producción, al menos en su totalidad, y las empresas se encuentran con un dinero abundante, lo que se llama ahorro. Es un fenómeno singular, vinculado a la falta de crecimiento, el que las empresas sean las principales fuentes de financiación (lo de Zara y sus especulaciones inmobiliarias son un testimonio de lo que está pasando).

La cuarta causa es la desigualdad creciente en la distribución de la renta.  Summers explica que la desigualdad de la distribución de la renta es un factor explicativo del estancamiento de la demanda agregada (del consumo y de la inversión): los hogares no gastan y las empresas no invierten. Por otra parte, la escasa propensión a consumir de los ricos (la propensión al consumo es el porcentaje de consumo sobre el total de la renta que se ingresa) significa que esas capas ahorran mucho; ese exceso de ahorro las empresas no lo pueden utilizar porque, como se dijo, no hay oportunidades de inversión. En suma, toda esa montaña de dinero formada por los beneficios de las empresas y el ahorro de la clase más rica (la liquidez), viaja por el mundo prestando para incitar al consumo e invirtiendo en inmobiliarias y acciones de bolsa, eso provoca crisis financieras espectaculares.

La quinta causa es, ironías de la vida, la ausencia de grandes guerras. Una de las teorías más generalizadas sobre el crecimiento económico es que las dos grandes guerras, sobre todo la segunda, supusieron una destrucción tan importante que permitió relanzar la economía a niveles insospechados, sobre todo porque supuso una oportunidad de aplicar las nuevas herramientas tecnológicas desde cero. La imposibilidad de una guerra de la categoría de las anteriores  hace que esta vía sea imposible. Afortunadamente.

Summers, al igual que otros economistas cae en un error interesado. Si se centra  en los efectos en lugar de las causas  consigue dos cosas: no salirse de la lógica de acumulación del sistema de mercado (no funciona algo y no que no funciona el todo). Las cinco causas son una consecuencia lógica del descenso de crecimiento. El envejecimiento de la población es el único que puede tener una causa independiente, pero es obvio que los factores que llevan a ello son la imposibilidad de una adecuada tasa de natalidad compatible con el descenso de la producción. Producción que al bajar lleva, inexorablemente,  a un descenso de la productividad porque se produce; proporcionalmente menos con una población que desciende menos que dicha producción. El descenso de la productividad es un resultado aritmético motivado por la imposibilidad de crecer que tiene el sistema de consumo de masas. Es evidente que si se produce menos y, en consecuencia, se tiene menos productividad porque la población ya no compra ni invierte, pues la inversión empresarial decae y eso provoca nuevo debilitamiento de crecimiento. Un galimatías.

Merece especial atención la desigualdad. La desigualdad no ha caído del cielo: es una consecuencia del descenso del crecimiento y de los consiguientes beneficios empresariales.  El descenso de la tasa de ganancia, vamos.

En efecto,  las respuestas fulgurantes de las empresas ante el descenso de su tasa de beneficios y de oportunidad de reinvertir han tenido como objetivo la recuperación de dicha tasa. Una ha sido la inversión en los países emergentes y la deslocalización y la otra la innovación tecnológica en sus empresas.

Las respuestas ante el descenso del crecimiento: Nixon y Mao en 1972 y otras cosas.

Los Estados Unidos siempre han tenido dispositivos de análisis y pensamiento estratégico y, ante la debilidad económica de los 60,  dieron en 1972 un paso enormemente audaz: cambiar la idea de aislamiento de China por la de colaboración.  Magistral. Nixon se reunió con Mao y desbloqueó las relaciones EEU-China para poder lanzar un proyecto de crecimiento a largo plazo. Carter cerró el ciclo con la apertura de relaciones en 1978: se estaba dado el gigantesco paso hacia la globalización. A partir de ahí se demoró la depresión y empezaron a estallar los micro conflictos sociales y políticos que llegan hasta nuestros días.

Pero esta medida estaba fuertemente unida a un racimo de otras iniciativas. En primer lugar, los EEUU rompieron la disciplina monetaria, que les unía a los otros países capitalistas a partir del acuerdo de Bretton Woods, que fijaba el valor de todas las monedas al dólar y este al precio del oro. Esta ruptura iba a permitir que el gobierno norteamericano pudiese fabricar billetes en cantidades inimaginable, que buscaban un reverdecimiento económico unilateral. En teoría esto supondría la posibilidad de incrementar el gasto público y alentar el consumo y la inversión y, en consecuencia, conseguir más crecimiento económico. Pieza importante en esta estrategia la  jugaba China. Grandes inversiones de los países capitalistas se dirigieron hacia allí para realizar su capital excedente y recuperar sus tasas de beneficios. El gobierno chino de Deng Xiao Ping ofreció  la vía de una economía de mercado “no capitalista” cuya principal fuente de impulsión era el trabajo barato y superexplotado. A cambio se instituyo un control estricto para que China pudiese participar de esas inmensas plusvalías.

El caso fue que, buscado o no, se creó un maridaje estrecho entre China y EEUU que funciono de manera excelente pero con oscuros resultados para el futuro. El plan de globalización supuso que, efectivamente, el consumo de la población norteamericana subiera espectacularmente por el aumento de dinero puesto a disposición de los bancos por el gobierno de los EEUU, que imprimía sin cesar billete tras billete. Pero el aumento de la demanda no producía un proporcional aumento de la inversión en los EEUU y, lógicamente, no creaba empleo suficiente. ¿Por qué? Porque, por falta de perspectivas de ganancia en los EEUU,  gran parte se deslocalizaba en China y en los nuevos países emergentes. ¿Cómo pagaban los consumidores norteamericanos sus compras? Pues con créditos de todas las características, que el sistema bancario le ofrecía sin ningún freno de responsabilidad y animado por el mar de dinero que surgía de la Administración.

Al otro lado del Pacifico, China se beneficiaba enormemente de su alianza y obtenía descomunales beneficios que, a falta de una demanda interna solvente por los bajos salarios, colocaba en deuda norteamericana que, a su vez, financiaba gasto público que, en círculo virtuoso, provocaba más demanda y así hasta que las deudas impidieron seguir. Sin embargo, esta operación provocó un mar de  plusvalías y de dinero, una montaña de liquidez en busca de inversiones rentables que no existían. Entonces se dedicaron a especular y provocaron la crisis financiera.

El final de esta historia empieza cuando China se agota como recurso para los países centrales del mundo desarrollado y empieza a entrar en crisis. A partir de ese momento un país no democrático, con sus elites en peligro, empieza a ser preocupante y peligrosa.

A todo esto, un pequeño virus andaba enredando en esta batalla por mantener el sistema y sus jerarquías: la tecnología. Y es que ya desde 1961 existía el potencial para abordar una enorme transformación de los procesos de producción, distribución y comercialización, pero solo a partir de los 70 se puso en marcha la aplicación de conocimientos a los modelos de empresa. Pero no debemos engañarnos, la puesta en marcha de este gigantesco proceso de innovación no fue la imaginación creadora del ser humano, si no la recuperación de la tasa de ganancia empresarial. Por eso las tecnologías nuevas tuvieron su objetivo en los procesos  de producción y venta de productos y servicios y no en quimeras útiles, como fue el caso de la tecnología de la II Revolución Industrial. Esto va a tener graves consecuencias para los trabajadores pero, también, para el propio sistema, llevando al capitalismo a los límites finales de su adaptabilidad.

El salto mortal de esta historia se produce cuando las Tecnologías de la Información, cada vez más sutiles y poderosas, se aplican a las máquinas y, entonces, nace algo que, utilizado para la ganancia, va a situar a la sociedad al borde de la descomposición: el robot.

La robotización: ¿El principio del fin? ¿Y China?

Por robots se puede entender a máquinas que pueden reemplazar el trabajo humano a través del uso de programas de ordenador, que dirigen el movimiento de piezas para realizar tareas que empezaron a ser simples pero que cada vez son más complejas. Internet ofrece la posibilidad  de conectar las máquinas entre sí y con redes comunes, con lo que se pueden controlar y operar desde puntos remotos obteniendo los niveles de producción deseados

Todo aumento en la producción por encima del aumento de los que trabajan es aumento de la productividad. Pero esa productividad solo permanecerá y aumentará si lo que se puede producir se puede comprar. Esa es la paradoja de la productividad que hace improbable la continuidad del capitalismo como lo conocemos. O se cambia la lógica global o nos hunde. Los robots han sido concebidos, en su mayoría,  para disminuir costes laborales y ello debilita la demanda impulsora del crecimiento, cuando, como dice Paula Bach, deberíamos hacernos preguntas como: ¿Será capaz la humanidad de poner a su servicio un producto tal de la inteligencia colectiva?

Hasta ahora, el instinto de supervivencia más básico del capitalismo es el consistente en impulsar el cambio tecnológico. Se ha transformado la agricultura, la salud, el transporte y todos los ámbitos de la actividad vital y nos encontramos que incluso los avances más positivos están viciados debido a que la mayoría de las tecnologías no son compatibles en la forma actual con la acumulación de capital que necesita el sistema para poder seguir funcionando, sin hablar del medio ambiente. Solo es capaz de adaptarse creando un mundo desigual con una minoría de trabajos con ingresos desproporcionados a su aportación profesional y una inmensa mayoría de bullshits Jobs (trabajos de mierda).

China se ha beneficiado enormemente de los cambios de emplazamiento de los capitales que no se podían colocar en el mundo desarrollado. Ahora, agotado el modelo de exportación hacia esos países y busca competir por los espacios mundiales de acumulación. Para ello, según su criterio,  tiene que tecnificarse y la sociedad robotizada juega un papel esencial.

La necesidad de abandonar un sistema trabajo-intensivo incrementando la tecnificación tiene dos causas elementales en China. La primera es que, como se decía más arriba, se ha llegado al límite del modelo exportador de productos de bajo valor añadido. En segundo lugar, se va perdiendo la ventaja comparativa salarial por la reorganización y abaratamiento del coste salarial en los países desarrollados.

Ante esta situación, empieza a producirse un giro ofensivo en China con dos ejes estratégicos básicos: la primera es la captación de nuevos mercados para la producción, la venta de mercancía y la adquisición de tecnología; la segunda se refiere a  la creación de una base nacional de consumo lo suficientemente amplia y profunda, con salarios altos, que creen una robusta demanda interna, condición indispensable para ser una potencia mundial. Para la estrategia China, la robotización de su espacio interno es una condición sin la cual es imposible conseguir ese objetivo.

El Partido Comunista Chino, en su tercer pleno del año 2013, elaboró un documento de directivas a 20 años donde se daban los primeros pasos para delimitar el papel del Estado, del mercado y la sociedad, que de ningún modo es despreciable, y está concebido dentro de esa perspectiva de construcción de un país fuerte. A título de ejemplo, se contempla un fortalecimiento de los sindicatos y la negociación, así como una mejor Seguridad Social. Lo interesante es que, como el problema del cambio climático está en la conciencia del equipo dirigente, no solo como riesgo sino como oportunidad de negocio, nos podemos encontrar con que China, al tener institucionalmente, herramientas de planificación a largo plazo, se puede convertir, con ayuda de tecnificación, en un líder mundial del cambio económico. Los países desarrollados tienen élites comprometidas con el paradigma neoliberal que castra las imprescindibles reformas que exige ese cambio climático.

A modo de conclusión: ¿Hay futuro?

Algunas ideas se pueden espigar de este recorrido lleno de dificultades al que nos ha llevado una Gran Recesión que dura 40 años, con altibajos especulativos que supusieron solo espejismos.

No parece plausible un crecimiento permanente, como el que se produjo en los países centrales en el periodo 1945-65. Y el Capitalismo sin crecimiento permanente no puede sobrevivir. La Sociedad de Consumo de Masas, tan ligada al crecimiento permanente, tampoco.

Cualquier intento de reactivación a partir de la ortodoxia económica agudizara los problemas a medio plazo. Entre ellas se encuentran, desgraciadamente las políticas keynesianas antiausteridad. En consecuencia, la izquierda debe buscar otros modelos que,indispensablemente, obligan a un cambio profundo en la sociedad de consumo y en sus instituciones. Una nueva forma de vida.
La irrupción de los robots y sus posibilidades es una, quizás, la única  que tiene el género humano de hacer frente al fin de su civilización al que nos conduce los efectos del actual modelo económico, social y cultural. Hace falta energía y lucidez para el camino que se está viviendo, en el que China es una posibilidad. No debemos ser  pesimistas, al menos por instinto.