martes, 31 de mayo de 2016

Goethe aconseja al PSOE




Pedro Sánchez le ha echado arrestos a la cosa catalana. Ha planteado un pacto político bilateral con Cataluña que reconozca su singularidad y mejore su autogobierno, que sería incluido en la futura Constitución española. Digamos que esa propuesta no figura en el manifiesto electoral del PSOE, recientemente aprobado por el Consejo federal del partido. Ahora bien, ¿cuánta  esperanza de vida tiene dicha propuesta? No parece que los poderes fácticos del partido se encuentren cómodos con ella. De hecho la poderosa federación andaluza ya ha sacado los colmillos avisando de su antipatía. Y, con toda seguridad, en los cenáculos y sinedrios del PSOE será la comidilla para ponerle la proa a Pedro Sánchez. Y alguien habrá que, desde las mismas filas socialistas, le preguntará a Sánchez aquello tan castizo como «de lo mío, qué». Así es que ya veremos hasta qué punto el candidato la mantiene durante la campaña. La palabra dada y la necesidad de demostrar que no es un pronto obligan al candidato a mantenella. Aunque, sabemos desde Francesco Maria Piave que la retórica tiene artificios para demostrar que lo dicho y lo redicho son tan versátiles como la pluma al viento. E di pensier.   

Ahora bien, algo parece claro: con esta iniciativa Sánchez se distancia de Ciudadanos que, toda referencia a Cataluña en la orientación que se plantea, es considerada como la bicha. Lo que no le va tan mal al candidato socialista en la campaña, aunque le complica las cosas para una hipotética investidura posteriormente. Y, ni qué decir tiene, parece indicar que no piensa coincidir con el Partido apostólico antes del parto, en el parto y después del parto. Sin embargo, objetivamente la propuesta no sería mal vista por Podemos y sus amigos, conocidos y saludados. Pero a todos estos, Sánchez está dedicando una serie de contundentes cogotazos, vengan o no a cuento.

Hay, no obstante, quien se empeña –tal vez con escaso fundamento--  en mostrarme lo siguiente: lo que intenta Sánchez con esta iniciativa es parar la parábola descendente del PSOE o, en el mejor de los casos, provocar un leve repunte que, aunque fuera insuficiente, indicaría que se ha frenado el viaje de Orfeo al infierno. Sea como fuere, les respondo a estos arbitristas de taberna, citando al Fausto de la potente versión castellana del maestro  José María Valverde: «Lo que se necesita, no se sabe; lo que se sabe, no se puede usar».





lunes, 30 de mayo de 2016

Preguntas a un desconocido: la manifestación del domingo en Barcelona





Quisiera saber qué pito tocaba en la cabecera de la manifestación barcelonesa del sábado una representación de Convergència democrática de Catalunya. Me interesa la respuesta porque es conveniente saber si los organizadores han tenido, por decirlo educadamente, un exceso de hospitalidad melindrosa.  Lo decimos porque sabemos de antiguo que estar acompañado en la primera fila de una marcha es una forma, entre otras, de inducir a confusión.

Ayer, en efecto, miles de personas –convocadas por los sindicatos confederales y otras organizaciones cívicas como, por ejemplo, la Assemblea Nacional Catalana--  recorrieron las calles más famosas de la ciudad en apoyo de los derechos sociales. Pronto se vio que el grito predominante era a favor de la independencia de Cataluña que ahogó el carácter social  al que estaban llamados formalmente los manifestantes. De donde fácilmente se puede inferir que, por ejemplo, el protagonismo sindical no estuvo a la altura de lo que previamente era el eje central del llamamiento. O puede que en los preparativos de la marcha no hubo una negociación clara de los objetivos de la misma. O, ¿quién sabe?, que hay quien se ha acostumbrado a ser la fiel infantería de otros objetivos, que siendo legítimos no son los prioritarios ni siquiera los que figuran con letras de mármol en el proyecto sindical. 

Pues bien, mira por dónde Convergència democrática de Catalunya puede, como las partículas de la física quántica, estar simultáneamente en dos sitios a la vez: usando la  motosierra contra los derechos sociales y protestando contra sus propias políticas. CDC o el bosón de Higgs.


domingo, 29 de mayo de 2016

Transformaciones en el trabajo y movimiento sindical. Propuestas para una renovación necesaria




Nota editorial.  Este blog pone en conocimiento un documento elaborado por el profesor Beltrán Roca Martínez (Fundación Alternativas). Tiene interés para los sindicalistas, analistas laborales, dirigentes empresariales y, desde la política, quien quiera disponer de un punto de vista fundamentado sobre el sindicalismo y las transformaciones del trabajo. Vale.  

Este Documento de Trabajo parte de la consideración de que el sindicalismo en España se enfrenta a importantes retos, muchos de los cuales amenazan su misma supervivencia. La actual crisis económica y las transformaciones de amplio alcance en los planos productivo, empresarial y socio-político han modificado radicalmente la arena sobre las que las organizaciones de trabajadores desarrollaban tradicionalmente su acción colectiva. Este informe incluye en primer lugar un diagnóstico general de dicha situación. Analiza la evolución de los sindicatos en España desde la década de 1970 y cómo su papel y estrategias han ido evolucionando conforme a la estructura de oportunidades políticas y la implantación de un capitalismo flexible homólogo al de otros países del entorno. Posteriormente incluye un estudio sobre las debilidades y fortalezas de los sindicatos en España, que constituye la base para el siguiente apartado de carácter propositivo.

Este trabajo recoge posteriormente una ambiciosa batería de propuestas para las organizaciones sindicales, estructuradas en torno a tres grandes ejes: estructuración interna, política sindical y social, y acción en la empresa. En relación a la estructura sindical se propone: democratizar la estructura interna; reforzar el control interno de los representantes y la transparencia; y modificar el sistema de financiación para evitar irregularidades y dependencia. En relación a la política sindical y la acción social las propuestas son: revisar críticamente la política sindical de concertación; tomar medidas hacia un "sindicalismo de movimiento social" y fortalecer alianzas con otros actores de la sociedad civil; poner en práctica campañas de organising en sectores laborales con bajo nivel de afiliación; innovar en las formas de acción colectiva; mejorar la estrategia de comunicación social; reorientar la prestación de servicios a afiliados y trabajadores; y apostar por la economía social y del bien común. Finalmente, en relación a la acción en la empresa, se propone: incrementar la intervención en las pequeñas y medianas empresas; promover la participación directa y activa de los trabajadores; y apostar por la negociación flexible.

Estas propuestas han sido elaboradas a partir del estudio de experiencias en otros países industrializados avanzados, donde las políticas neoliberales se han aplicado con mayor dureza, trastocando los pilares sobre los que se sustentaba el poder sindical. Las experiencias de nuevos movimientos sociales y el sindicalismo radical o redes de solidaridad de trabajadores que operan en los intersticios del sistema de relaciones laborales, también han sido de inspiración para la redacción del apartado propositivo.

Tanto el análisis como las propuestas del informe tienen el objeto de aportar algunas luces al debate social, hoy muy presente, sobre las posibilidades y medios para revitalizar el movimiento sindical. No son pocas las personas que piensan que los sindicatos se encuentran hoy ante un callejón sin salida, y reclaman cambios para devolverles el papel social que le corresponde. Se parte, por supuesto, de la idea de que la vigorosidad de las organizaciones obreras es aún hoy un elemento fundamental para consecución de un nuevo modelo social basado en la redistribución, la justicia social, la equidad y la sostenibilidad. Los científicos sociales, entre otros actores, tenemos una parte de la responsabilidad para que dicha empresa llegue a buen puerto.



sábado, 28 de mayo de 2016

El certificado eclesiástico de anti pederastia




Desde que el Papa Francisco empezó a revisar ciertos asuntos  y a meter mano en los más delicados se agudizaron los movimientos sísmicos en Roma y sus lejanos alrededores. La lucha, aunque aparenta delicados ademanes, es a degüello. Vaticanista, se diría. Por ejemplo, pongamos que Francisco afirma que el Sol no sale por Antequera, a continuación determinados representantes de la Curia movilizan al beaterio y al beaterío mundiales –beaterio, o lo que es lo mismo, la organización; beaterío, el movimiento--  para que organicen la mundial. Como es lógico, este es el principio de reacción que le sigue al de acción, que le debemos a Newton

Vamos a lo concreto. Francisco arremete contra lo que entiende ser la pandemia de la pederastia en la Iglesia. Entonces surge una cohorte de mitrados españoles y de otras latitudes que justifican la pederastia, afirmando que son los niños chicos los que provocan y añaden otros escombros de lógica viuda. Como Francisco no se ha caído de ningún guindo y es jesuita, por lo tanto, sabe cómo se las gasta doña Correlación de Fuerzas, moviliza a sus parciales. Hay que poner en marcha las fuerzas de regadío contra los nebulones de secano. Y, así las cosas, entra en movimiento el Obispo de Lleida, Salvador Giménez i Valls.

Don Salvador no se ha ido con chiquitas. Ha publicado una nota en la que exige a sus curas (empezando por él mismo) un certificado de no tener antecedentes de pederastia. Toda una patada en la mismísima  cruz de los leotardos de algunos sinvergonzones. Si lo hubiese leído en facebook, que es un amasijo de trolas, no lo hubiera creído. Lo he visto en El País de hoy mismo (1). Y, a menos que Cebrián no mienta también en este caso como es su costumbre, habremos de darle crédito.

Habrá, estoy seguro, algunos exigentes que afirmen que es una medida insuficiente porque no contemple la fecha de renovación del certificado. O por un quítame allá esas pajas, pero lo cierto es que se trata de cogotazo de parcial renovación de usos y costumbres que en la Iglesia han sido. Y si se me apura, es una renovación con hechos concretos y no retóricas sobre el sufrido papel que todo lo aguanta. Aunque, bien mirado, tengo mis dudas que ese método sea constitucional. 

Conclusión, Rouco y sus hermanos harán bien en retirarse a sus áticos o conventículos. Porque Francisco es capaz de montar un quilombo de campeonato. Los agnósticos lo celebraremos y, agradecidos, estudiaremos la petición de algunos recién conversos: que el lunfardo sea declarado patrimonio universal de la Humanidad. 

Punto final: observen ustedes que les he dado un respiro no hablando nada de Venezuela y sus regiones.   



viernes, 27 de mayo de 2016

Dios irrumpe en la campaña electoral



La Tarasca (2016). Foto de Rafael Rodríguez Alconchel




Pocos éramos y parió la abuela. O lo que es casi lo mismo: pocos temas de interés propone la escenografía política electoral, que no contenta con ubicar Venezuela en la piel de toro, que de repente introduce a Dios, Nuestro Señor, a las puertas de la campaña electoral propiamente dicha.

Desde un balcón toledano Mariano Rajoy observa la procesión del Corpus Christi junto a la Enviada de don Emilio Castelar en la Tierra, Dolores Cospedal, la que usurpa un de aproximadamente nobiliario en su apellido. Afirma la nota oficial que la presencia de Mariano era «estrictamente personal», intentado salir al paso de una excusa no pedida por nadie. 

Y desde Barcelona –balcón del Mediterráneo por la mañana y Rosa de fuego por la noche--  nos llega la noticia, publicada en La Vanguardia (lo que indica que es un artículo de fe), de la conferencia de Pablo Iglesias El Joven en las jornadas que organiza el Cercle d´Economía do se mezclan las derechas, las izquierdas, el mundo académico y los que se disfrazan de noviembre para no infundir sospechas.

Habla Pablo Iglesias, y por lo que hemos visto luce una elegante camisa acompañada de una corbata desenfadada como quien busca un cuarto de kilo de respetabilidad. No importa, el orador enhebra un discurso de contenidos socialdemócratas como queriendo demostrar que no es tan fiero el león como lo pintan. Vamos, que es él quien está ungido por el viejo Pablo Iglesias.

La Vanguardia, que todo lo sabe, nos informa que en un momento dado, alguien –no especifica si es un caballero o una dama, un mánager o un exponente de la nobleza catalana--  le pregunta a Iglesias: «¿Cree usted en Dios?»

El moderador --el profesor Antón Costas, de reconocida flema londinense y posiblemente la persona más temperada de la Marca Hispánica--  pone los ojos en acento circunflejo. Sin duda porque tan trascendente interpelación puede ser vital para los intereses económicos y políticos de Cataluña. Pero Iglesias no se arredra. Responde sobre la relación entre el Papa Francisco y Dios, Nuestro Señor, aunque al final deja las cosas en una elegante ambigüedad: «lo espiritual es sagrado». Es posible que se le pasara por la cabeza una respuesta a la vallecana manera, esto es, «¿y a usted qué cojones le importa, alma de Dios». Pero era el Corpus y hasta los políticos saben que ese día no se pueden echar votos.

Sea como fuere parece posible que en la campaña electoral entre en liza la cosa espiritual. Y que la llamada a Dios acompañe a Venezuela de manera agobiante. Con lo que mitras y casullas, curas de olla y sacristanes entren a saco bajo los sones del famoso dúo de I puritani, del divino Bellini: «Suona la tromba, intrepido». Que está a su disposición en https://www.youtube.com/watch?v=HjGzBsKbLv8.


Ya lo ven ustedes, el día del Corpus contaminado por la política de casquería. Lo contrario de Granada --una ciudad cerca de Santa Fe-- donde el protagonista de la fiesta es la Tarasca, una dama querida que anuncia la moda femenina. De donde inferimos que tan señalada festividad es, en realidad, una alianza entre el arzobispo y el Corte Inglés. 


jueves, 26 de mayo de 2016

La renovación del conflicto social: la «huelga circular».



¿Acaso no ha llegado la hora de renovar la forma de ejercer concretamente el conflicto social? Lo insinuamos porque el sindicalismo confederal corre el riesgo de convertirlo en mera rutina. Cierto, lo importante es proceder gradualmente a una profunda renovación del sindicalismo, pero entiendo realísticamente que ello comporta especialmente una puesta al día también de las formas de ejercer el conflicto: lo uno y lo otro son indisociables. Con lo de “gradualmente” quiero dar a entender que no se puede estar a la espera de que llegue un momentum  en el que se decrete desde arriba  que a partir de dicho momento ha empezado ya la renovación del sindicato. Esta se irá concretando como suma de elementos y situaciones de novación de lo anterior.

Esta meditación viene a cuento por las informaciones que nos vienen de Italia y, concretamente, las huelgas de la Función pública por la renovación del convenio colectivo nacional. El estilo de la huelga de estos días en el sector es similar al de otras ocasiones en otros ramos de la producción y los servicios. Es concretamente así: la federación convoca una huelga general que se va haciendo en diversos días por territorios. O sea, pongamos un ejemplo: el lunes en el Lazio, el martes en el Piemonte, el miércoles en la Toscana, el jueves en la Emilia, el viernes en el Véneto, y así sucesivamente. Lo que mantiene en vilo la exigencia de los huelguistas durante una serie de días a la contraparte y produce una tensión mediática sostenida. De hecho este estilo no es una novedad, viene de tiempos lejanos. Lo que no está reñido, por supuesto, con la convocatoria y realización, cuando se cree oportuno, en un solo día.


Entiendo que ganaríamos siguiendo esa técnica en nuestro país. Ciertamente, habrá quien diga que lo fundamental es renovar el ejercicio del conflicto social. Nada que objetar por mi parte. Pero la experiencia italiana (que ocasionalmente la ponen en práctica los alemanes) merece especial atención y estudio por nuestra parte. No sobra lo de ayer, pero es conveniente añadir nuevos estilos que no solo no se confrontan con ellos sino que, sobre todo, los complementan y mejoran. La huelga circular es un ejemplo de tantos que convendría explorar. 

miércoles, 25 de mayo de 2016

Podemos y Venezuela



La arquera Laia: su autor es Josep Maria Rovira--Brull



Primer tranquillo

A los expertos en casquería mediática de la cosa política se les atribuye exageradamente una capacitación profesional que, a la hora de la verdad, es pura filfa. Pongamos que hablo de los estrategas que diseñan el corpus de los mensajes electorales, consejeros áulicos del argumentario que se envía desde la sala de máquinas a los círculos concéntricos y excéntricos de su respectiva tribu política.

Siguiendo las enseñanzas del filósofo santaferino Juan de Dios Calero podemos clasificar tales mensajes en propios (aquellos de uso particular) y compartidos (esto es, los indistintamente usados por casi todos al pie de la letra).  De momento, no nos extenderemos en los primeros, pues de ellos ha hablado sabiamente mi amigo Paco Rodríguez de Lecea en su entrada “Se buscan estrategas para campaña electoral” (1). En todo caso, mi amigo les aconseja gratuitamente que «los viejos trucos ya no sirven, se percibe una necesidad imperiosa de renovar el atrezzo», que es toda una  orientación en regla para que, por lo menos, las semanas que vienen se nos hagan más llevaderas.

Segundo traquillo

Así es que vamos a ocuparnos brevemente de los mensajes compartidos, especialmente al atinente de las cosas de Venezuela que, de manera indiferenciadamente sobada, martillean contra Podemos y sus diversas cohortes. Dispensen mi atrevida hipótesis que, aunque probable, no está demostrada: da la impresión que los estrategas desconfian de las promesas electorales de sus respectivos merinazgos, y para tapar esa impresión centraran el mensaje atacante en la supuesta relación entre Podemos con el bolivarianismo venezolano. Lo que sí está suficientemente demostrado es que, sea o no verdad, no tiene vínculo con las cosas de comer en España.

Así las cosas, tengo para mí que los estrategos no han percibido una novedad realmente visible a quien no tenga la vista torcida o el oído en poder del cerumen. Podemos, de un tiempo a esta parte, ha matizado su posición sobre Maduro hasta hacer irreconocible lo que afirmaba en sus primeros andares. Cada día que pasa los podemitas se alejan de sus primeras «ideas muertas» sobre el particular para mayor perplejidad de sus atacantes que no están interesados en ver lo que se mueve en Podemos. Siguen la celtibérica dogmática del mantenella y no enmendalla, que rige el cuchitril del ropavejero.

Nota bene:  los nervios son de tal calibre que hasta un hombre elegante, sofisticado y templado, Josep Borrell, ha perdido los estribos. Cierto, no ha hablado (todavía) de Maduro, como padre espiritual de los podemitas, pero ha arremetido contra, contra, contra «los comunistas». Pero, alma de Dios, ¿acaso ignoras que los comunistas no tuvieron nada que ver en lo de Abengoa? Pepe, no te va la lógica viuda




lunes, 23 de mayo de 2016

Olla de grillos y estelades



Homenaje al doctor Joaquín Aparicio Tovar, de extremeña natío.

Cataluña es una olla de grillos, posiblemente de la familia de los Gryllus bimaculatus. De un lado, los ex convergentes brincan aceleradamente en búsqueda de una nueva rosa de Alejandría en forma de partido tras desguazar el viejo bajel bergantín; de otro lado, la coalición inestablemente gobernante, Junts pel Sí, un conjunto de retales sin zurcir, se ve acosada por la CUP que debate si continúa con el llamado pacto de estabilidad parlamentaria o lo tira al sumidero. Y como no hay dos sin tres, ERC –que comparte con los neo convergentes el Diari Oficial de la Generalitat--  aprovecha la menor ocasión para atizarle sus socios alguna que otra patada en la cruz de sus leotardos.

En resumidas cuentas, la vida política catalana está interiorizada en los asuntos domésticos de las mayorías parlamentarias cuyo quehacer se concreta en neutralizarse los unos a los otros. Sólo están aparentemente de acuerdo cuando se trata de desviar los problemas hacia Madrit. Un Madrid institucional que rabiosa y gratuitamente pone palos en las ruedas para engordar el conflicto; pero, también un Madrid, donde la Judicatura desactiva el conflicto –véase, por ejemplo, el reciente asunto de las estelades--  que (fuentes fidedignas me lo explican) ha provocado la desilusión de no pocos enragés de las diversas familias gubernamentales de Cataluña. ¿Por qué? Porque esperaban el triunfo de la delegada del Gobierno madrileño, y de esa manera poner una muesca más en el Memorial de Agravios. Entre paréntesis: en las covachuelas de Junts pel Sí hay gente muy indiscreta. Y como diría Mayra Gómez Kemp: «Hasta aquí puedo leer». Sólo daré una pista: algunos viejos rockeros de antaño me explican ciertos secretillos, seguramente para hacerse perdonar la excursión personal que les ha llevado a vestir sus nuevos hábitos seglares.

Primera conclusión: en la batalla de las estelades han perdido estrepitosamente los ultras de allende el Ebro y los indígenas enragés. O, por mejor decir, la caspa y la brillantina. Mientras tanto, como diría el ingeniero Manuel Gómez Acosta: Cataluña sin industria energética. Y lo argumenta en http://www.cronicaglobal.com/es/notices/2016/05/cataluna-sin-industria-energetica-38585.php



domingo, 22 de mayo de 2016

Adiós, Convergència, adiós





La militancia convergente estaba convocada ayer para optar entre la refundación  de Convergència democrática de Catalunya  o crear un nuevo un nuevo partido. Sabemos el resultado: ganaron por un 67 por ciento de las papeletas que indicaban la creación de otra organización frente a un 33 por ciento de continuistas. Es una victoria clara, aunque los contrarios son una no despreciable cantidad. En todo caso, tal vez ese 33 por ciento tenga dos componentes: los que intuyen que la refundación suele tener, por lo general, el final previsto de dejar las cosas en el mismo lugar y quienes saben que es un planteamiento estético para disimular el moho acumulado. Así pues, la mayoría ha optado por enviar al ropavejero los viejos blasones de sus cuarenta años de vida.

De hecho, Convergència necesitaba dar un giro. La conmoción que provocó el escándalo de la familia del Viejo Patriarca fue mayúscula. Por lo tanto, había que aplicar la dogmática política, que fue cantada por Pepe Marchena: «la mancha de la mora con otra verde se quita». Mantener el nombre tradicional, aunque refundado de Convergència, era insistir en la mancha de la mora. Era mantener a Rebeca de Winter que, aunque desaparecida de la escena tal como la retrató sir Alfred Hitchcock, permanecía como oblicua referencia. Más todavía, no era sólo borrar la memoria financiera del anciano patriarca sino su zigzagueante política: de un lado, la parábola descendente de Convergència, ya separada de Unió, que iba perdiendo consensos electorales; y, de otro, la recolocación en el panorama del secesionismo, exigía que la verde borrara los lamparones de la mora.

El tiempo dirá que itinerario le espera al nuevo partido. No le será fácil pues ahora su tradicional electorado se encuentra desigualmente repartido en otros caladeros territoriales y sociales. La neo convergencia ya no sería exactamente el partido atrápa-lo-todo (catch-all party) de antaño sino de tapas variadas mirando siempre de reojo el menú invertebrado que propone Esquerra republicana de Catalunya.

En suma, mientras las cosas se van moviendo –adiós, Convergencia, adiós--  sospecho que todo está abierto en Catalunya. Incluso les mongetes amb botifarra pueden sufrir una considerable transformación.


Radio Parapanda.— Manuel Gómez Acosta en http://www.cronicaglobal.com/es/notices/2016/05/cataluna-sin-industria-energetica-38585.php.    Donde la habla de la farfolla de la política energética de Cataluña)


sábado, 21 de mayo de 2016

Cuando el adversario es Podemos



La  fraseología política tiene unos convencionalismos  que la lógica formal no contempla. Incluso el lenguaje campechano tiene sus normas que tampoco se parecen al blablableo de la mayoría de la zoología política. Sería largo de explicar las razones de ello, así es que lo dejaremos para m mejor ocasión. En todo caso, podemos decir que la forma de hablar de la mayoría de los políticos se caracteriza por disponer de una lógica viuda.

De momento vamos a centrarnos en un ejemplo de la distorsión conceptual del lenguaje político, tomando como ejemplo a Gabriel Rufián, cabeza de lista de Esquerra Republicana de Catalunya en las pasadas elecciones generales y, con toda seguridad, repetidor en este nuevo proceso electoral. Algunos de sus allegados le tienen por una persona culta, muy instruida y así nos lo hacen llegar. Nosotros no lo ponemos en duda: la Universidad Pompeu Fabra es muy exigente y no conceden título alguno a ningún zote.

Comoquiera que nunca hemos cruzado palabra con Rufián, no estamos en condiciones de paladear su retórica habitual sea de mostrador de bar o de terraza al aire libre. Así debemos recurrir a unas declaraciones extensas que ha concedido a La Vanguardia. Cliquen y vean: Tenemos relaciones cordiales con gente que nos enviaría a prisión”  (1). De esta manera el curioso lector verá que no tenemos el feo vicio de sacar las cosas de su contexto.

A nuestro hombre se le pregunta: «¿Quién es el adversario en estos comicios?». Su respuesta: «Podemos. En ERC ya aspirábamos a ganar en las anteriores elecciones. Eso comportará que la campaña será más política que ideológica y hay que hacer ver a la gente que los de Podemos son tan republicanos y de izquierdas como nosotros, pero con la diferencia de que nosotros podemos».  Caballerosamente Rufián, antes de entrar en otras consideraciones, admite que los podemitas son «tan republicanos y de izquierdas como nosotros», aunque no consta que los de Iglesias se reclamen orgánicamente republicanos y de izquierdas. Digo caballerosamente porque Rufián, al menos no reclama para sus parciales, el monopolio del republicanismo ni ser de izquierdas. Dicho lo cual, veamos hasta qué punto funciona la «lógica viuda» de este político cultivado que se ha expresado en estas declaraciones en su lengua habitual, el castellano.

No vemos relación entre la segunda frase («En ERC ya aspirábamos a ganar en las anteriores elecciones»), que indudablemente se relaciona con las pasadas elecciones, y la frase siguiente («Eso comportará que la campaña será más política que ideológica y hay que hacer ver a la gente que los de Podemos son tan republicanos y de izquierdas como nosotros»).

Aunque sólo sea por conocer mejor a este personaje sugiero que se relean y se pongan en relación ambas frases, que dichas así son un ejemplo concreto de lo que hemos dado en llamar lógica viuda. Cabe suponer que Rufián no se ha atrevido a intercalar entre ambas un dato de cierto interés: que la coalición en la que figuraba Podemos en Catalunya ganó las elecciones  y sacó a ERC cerca de nueve puntos de diferencia. Pero la viudez de la lógica de Rufián exigía silenciar tan insignificante dato. Porque, de recordarlo, significaría que no tiene sentido alguno la última frase de las declaraciones, o sea: «pero con la diferencia de que nosotros podemos». Tal como si hubiera dicho que era de noche y, sin embargo, llovía: el ejemplo más excelso de la tan repetida lógica viuda.

En todo caso, algunos habrá que loen la retórica de este caballero. Entonces, me refugio en la melancolía de mi niñez. Mi madre adoptiva que era beata de misa diaria y que coleccionaba novenas a granel me dijo en cierta ocasión: «No sabes lo que te has perdido. Don Luis en su sermón nos ha dicho no sé qué del ´chisporroteo del fuego´». Don Luis era conocido como  El Dormío, porque anestesiaba al cuerpo feligrés con una retórica que ya la quisiera para sí fray  Gerundio de Campazas





viernes, 20 de mayo de 2016

No existe el bien (y 2)




Escribe Lluis Casas


Les considero enterados del comentario anterior sobre un caso paradigmático de desalojo en Badalona (1). Pues bien, continúo con ello puesto que a instancias de La PAH de Badalona y Catalunya Sí que Es Pot, se ha visto este miércoles una moción parlamentaria sobre esa cruel problemática.

No voy a exponerles el debate entre Lluís Rabell y la consejera del ramo, doña Meritxell Borrás. Ahí están las actas y las filmaciones para los curiosos recalcitrantes, son en total unos treinta minutos de exposición y réplicas (2). Lo que considero importante para su conocimiento y efectos oportunos es el análisis de las actitudes frente a un problema, obviamente político, pero de trascendencia humana impactante.

La moción presentada se vio acompañada por la presencia en la tribuna de invitados del Parlament de la familia afectada en pleno, padre, madre y los dos hijos de 5 y 4 años, acompañados por tres miembros de la PAH badalonesa. Añado que, en el exterior, de acuerdo con los usos y costumbres habituales, estaban un buen grupo de afectados de Badalona dando ánimos presenciales. Que es lo que corresponde.

Esa presencia testimonial se consideró necesaria a los efectos de resaltar que el debate parlamentario, que la discusión política, que el tratamiento jurídico y presupuestario tienen otra cara en la calle. Una cara compuesta por personas que sufren y a las que el tiempo de respuesta les supone un coste elevadísimo en términos psicológicos y de relación familiar y social. Una forma de ver la política con gafas de aproximación.

Pues bien, el diputado Rabell resaltó esa presencia como elemento imprescindible para dar al problema una visión de emergencia y evitar la retórica al uso en el debate parlamentario.

La respuesta de la consejera fue demoledora: no miró ni una sola vez a los afectados sentados frente a ella en la tribuna y eso que hizo dos largas intervenciones. No citó el caso concreto que llevó a Rabell a proponer la moción y no lo hizo, no por mor de ser particularista, sino simplemente porque la víctima concreta no le interesa. Su escasa empatía, ya sabida en el Parlament, quedó demostrada y en evidencia. Una persona que tiene bajo su responsabilidad la vivienda y el tremendo problema de familias expulsadas de casa y miles de casas sin familia, demostró que se maneja más o menos bien con números y letras, pero con realidades y personas no da la talla de ninguna manera. Mientras la Borrás escupía, el consejero Comín, se supone, reflexionaba, arendtianamente sobre la condición humana.

Comentando la sesión después razonamos que no era una cuestión de defensa gubernativa la actitud de la consejera. El parlamentario Rabell no usó agresividad alguna con el gobierno para la independencia, ni siquiera fue excesivamente crítico con las políticas al efecto. Hizo propuestas, cito problemas, falta de coordinación, insuficiencia de medios, enumeró medidas de bajo coste como ponerse de acuerdo con jueces, abogados, policías, administraciones, etc. para rebajar rápidamente el coste familiar de esos asuntos. En fin, daba pie a que la consejera aceptase que la situación era mejorable desde muchos puntos de vista y se remangase a ello, sin necesidad de sentirse acusada de magnicidio.

Explicado eso, les cito a reflexionar sobre las cualidades que demandamos a los políticos representantes de la ciudadanía. Queremos que no haya corruptos, pero nunca se habla de su humanidad, de su capacidad para entender las cuestiones más allá de la abstracción de las categorías sociológicas o económicas. Pienso, puesto que dejé de creer hace ya muchos años, que la solidez de carácter, las convicciones personales y la capacidad de generar actos buenos son mucho más importantes.

Si los gobiernos y los parlamentos tuviesen filtros, ese el de la empatía, el de la comprensión humana y personalizada de los problemas debería ser el primero y, tal vez, el principal. No por ello, lo reconozco, evitaríamos el gobierno en la sombra de los mercados y la aplicación de la mayoría parlamentaria a leyes en beneficio de los más poderosos. Eso es otra cuestión. Pero rebajaríamos el dolor existente.

Es lo que pedimos a la UE sobre la migración. ¿O no? Ustedes dirán.

Lluís Casas en un bajón. 



jueves, 19 de mayo de 2016

La CEOE y el empleo fijo




1.-- En no pocas ocasiones nos hemos referido a la necesidad de que el sindicalismo confederal español proceda a su auto renovación. O lo hace o –como dijo el mismísimo Toxo-- «se lo llevará el viento de la historia». Vale decir que el primer dirigente de Comisiones Obreras no parece estar suficientemente acompañado, ni de palabra ni en los hechos, por sus propios parciales. 

2.--  Joan Rosell, presidente de la mineralizada CEOE, se ha dirigido nuevamente urbe et orbi clamando por la total descomposición del trabajo: «el empleo fijo es un concepto del siglo XIX». No parece que el presidente desconozca cómo era el trabajo y el empleo en dicho siglo, pues en su biografía consta –aunque no demuestra--  que se licenció en Ingeniería industrial por la Universidad Politécnica de Barcelona. En otras ocasiones le hemos oído personalmente decir que es doctor en Ciencias Económicas, y esta titulación no consta en su currículo oficial. Sea como fuere, sería imprudente decir que nuestro hombre es un indocumentado. Así pues, a este caballero le atribuimos, con razón o sin ella, que está al tanto de los acontecimientos y situaciones del siglo XIX.

3.--  No obstante, soy capaz de apercibirme de lo siguiente: con este empresariado orgánico no vamos a ninguna parte. Y, dicho sea de paso, puede producirse la auto renovación del sindicalismo, pero si no se opera algo similar en las organizaciones empresariales seguiremos dando vueltas sin ton ni son. Porque a Joan Rosell y sus merinazgos sólo le interesa el poder omnímodo, esto es, sin controles en el trabajo que cambia y ejercer la «violencia del poder empresarial», una formulación que dejó escrita, a principio de los noventa, un jovencísimo Antonio Baylos: léase Derecho del trabajo,  modelo para armar (Trotta, 1991).

4.--  La opción que ha tomado la CEOE, no sólo en España, ha sido ésta: hay que poner freno al universo de los derechos sociales (como primer paso a los democráticos), ya que creen ideológicamente que son un mecanismo que obtura la acumulación de capital que, en su opinión, requiere esta fase de innovación y reestructuración de los aparatos productivos y de servicios. Con lo que el siglo XIX es ´su modelo´, dada la ausencia de derechos, poderes y controles del movimiento de los trabajadores y del sindicalismo en el centro de trabajo. Un siglo XIX donde el trabajo tenía un vínculo débil con la política.

En síntesis, Rosell no se refiere al modelo de empleo que existía en el XIX sino al paradigma general de minusvalía política y social «del trabajo». En aquellos entonces a las organizaciones obreras, sociales y políticas, les faltaba mucho pelargón.

5.--  Pues bien, comoquiera que nos encontramos ante una exuberancia de significantes vacíos (sea esto lo que quiera que sea)  propongo otro más para que no se diga: «Queridas izquierdas, a ver si nos espabilamos». Y lo completo con una sugerencia a ustedes, las izquierdas de ayer y las de hoy: «¿Hace una lectura de Bruno Trentin, por ejemplo, La ciudad del trabajo en http://metiendobulla.blogspot.com.es/?



miércoles, 18 de mayo de 2016

Ese Otegi en el Parlament de Catalunya



En la foto, José Luis López de Lacalle


Hoy ha sido recibido en el Parlament de Catalunya Arnaldo Otegi por la presidenta Carme Forcadell. Si un servidor estuviese en dicha casa, aunque fuera de bedel, me iría a mil kilómetros para no sentir malos olores. Pido excusas por el tópico: ni olvido, ni perdono. El caso es que dicho caballerete visita el Parlament sin haber pedido perdón a las víctimas de ETA ni haber declarado públicamente que la sangrienta actividad de esa banda criminal no tuvo justificación.

Siempre me  conmovieron las personas que fueron acribilladas, frecuentemente con un tiro en la nuca, y espero que me comprendan todos ustedes si firmo que la que me sumió en una enorme tristeza fue la de José Luis López de Lacalle a quien conocí muy directamente (1).  López Lacalle fue padre fundador de Comisiones Obreras, un sindicalista templado; querido y respetado por sus compañeros de trabajo. Era implacable contra ETA. Fue uno de los primeros que se tiró a la calle –junto a mis amigos Ramón Ormazábal, Tomás Tueros, David Morín …--  contra el terrorismo, convocados por el Partido comunista de Euskadi, en manifestaciones que congregaban a cuatro y el cabo. Era cuando en el País Vasco había mucho silencio. No, no eran unos suicidas sino sembradores de esperanza.

López de Lacalle, mi amigo, recibió un tiro el 7 de mayo de 2000 en la puerta de su casa. Tenía 62 años. ¿Su ´delito´?: defender la paz y la democracia. Gracias a mi tocayo José Luis, este Otegui pudo visitar ayer el Parlament de Catalunya. Y ser agasajado por quienes le dieron la mano.

Ustedes dispensen: un servidor no se habla con aquellos que tienen el cerebro en poder del gatillo de las pistolas.


LA INDUSTRIA 4.0, con un zapato y una alpargata




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Joaquim González Muntadas
Director de Ética Organizaciones SL

En muy pocas semanas, máximo meses, encontraremos hasta en la sopa un nuevo concepto.  No habrá suplemento dominical, canal de televisión o emisora de radio que no dedique un artículo o un programa especial a este concepto que se conoce como Industria 4.0. Ya hoy, en nuestro país, se están celebrando infinidad de iniciativas - seminarios, conferencias y cursos que organizan una multitud de organizaciones e instituciones públicas locales, autonómicas, estatales y sectoriales - con los enunciados de digitalización,  Industria 4.0 o la IV Revolución Industrial. 

Si desde la apretada agenda de actos presentes y futuros tuviéramos que evaluar nuestra posición y expectativas como país ante los retos que abre está nueva revolución industrial, podríamos  afirmar, sin ninguna duda, que España está al día y responderá como el que más para afrontar el cambio que representa la Industria 4.0. Y que esta vez, no vamos a quedarnos en el andén, como sucedió  en las anteriores, mientras parte el tren de la nueva Revolución Industrial.

Pero si miramos más allá de las hermosas presentaciones. Y nos fijamos en lo realizado durante los últimos quince años en relación a la industria y el cambio del modelo productivo,  el optimismo se convierte en seria preocupación, porque vemos que lo que más hemos hecho es confeccionar los mejores Planes Estratégicos,  Planes por la Competitividad y Hojas de Ruta, aunque en la primera curva se han parado. La novedad, es que ahora  les llamaremos Planes por la Digitalización, Planes por la Industria 4.0 etc,  por supuesto, esta vez también, habrá uno por cada CCAA, comarca, provincia sin relacionarse entre sí. Conseguiremos tener una nutrida ristra de observatorios, comisiones mixtas, comisiones multidisciplinarias,  multisectoriales, parlamentarias, para el estudio, seguimiento, e implementación de la Industria 4.0 . Que elaborarán  sus planes, en la mayoría de los casos parecidos como dos gotas de agua, todos llenos de párrafos de “copia y pega” traducidos del alemán o el inglés y donde el verbo más repetido volverá a ser “se debería”.

Podemos mirar el lustroso zapato  con el que entrará en el futuro ese reducido núcleo de empresas, la mayoría multinacionales, que sin duda avanzarán aquí como en el resto de los centros que la multinacional tiene en otros países. Pero necesitamos ese otro pie, el que seguimos calzando una vieja alpargata, La que representa esos déficits estructurales que lastran nuestra competitividad  y de los que apenas se habla cuando se sitúan las prioridades políticas. Tenemos en muchos sectores y empresas, realidades más propias de la II Revolución Industrial, solo cabe mirar  a una parte de nuestro viejo sistema productivo, a nuestro deplorable mercado de trabajo,  al obsoleto modelo de relaciones laborales  y nuestro, más que  deficiente,  modelo educativo que tenemos.

Esa vieja alpargata es la que nos imposibilitará caminar por la nueva empresa Industria 4.0 y afrontar  ese  cambio real en las formas de trabajar y producir. Un cambio que, además de innovación tecnológica, sensores, internet de las cosas, impresoras 3D, robots, maquinas inteligentes. Precisará de otra revolución en la forma de gestionar muchas de nuestras empresa y en la visión del sector  privado a la hora de invertir en I+D+i. Precisará de mayores esfuerzos para mejorar la coordinación entre los diferentes núcleos de investigación, entre los centros tecnológicos y las universidades. Precisará de más hechos y no sólo palabras para afrontar las necesarias y urgentes reformas del actual sistema educativo para que pueda responder a las exigencias de los nuevos empleos. Precisará también de cambios profundos en el modelo de relaciones laborales, con una mejor negociación colectiva que dote de nuevos derechos y obligaciones, que apueste por una mayor participación de los trabajadores y las trabajadoras y sus sindicatos en los centros de trabajo para garantizar una transición hacia la nueva empresa digitalizada justa y equilibrada.

Necesitamos resolver esos eternos problemas, a la vez que hablamos de la futura Industria 4.0. La pregunta es: ¿Podríamos empezar a trabajar en serio a reparar los grandes déficits que esperan algo más que comisiones de trabajo, de estudio y palabras?. ¿ Podemos, mientras seguimos haciendo hojas de ruta y aprobando, como el pasado mes en el Parlamento,  Planes Estratégicos Integrales para la Transición Digital de España , Agendas Digitales 2020 y nuevos Consejos Nacionales, Regionales y Locales para la Transformación Digital, ponernos a trabajar, en serio para resolver  esos frentes que tenemos pendiente, para  tirar de una vez esa vieja alpargata y caminar hacia el futuro con esperanza?. Esperemos que si.