Los amigos de la sección sindical de Comisiones Obreras de La Caixa han hecho público, a través del boletín Comfia, los datos de su afiliación, desagregados en cuatro grandes bloques: Comfia-CCOO supera en La Caixa los 12.000 afiliados
Los tomo prestados y los traslado a continuación. Son los siguientes:
| | Afiliación | Plantilla | Porcentaje afiliado |
| Jefes y directores | 2.466 | 5.392 | 45,73% |
| Subdirectores | 2.564 | 4.501 | 56,97% |
| Gestores Servicios Financieros | 1.562 | 3.072 | 50,85% |
| Sin cargo | 5.479 | 11.979 | 45,74% |
El redactor de la nota añade con un austero orgullo que “la sección sindical de Comfia-CCOO de la Caixa es la primera en número de afiliados del sector privado en España”. Ni una palabra más alta que otra o, si se prefiere, la pura sobriedad del románico. Me quito el sombrero y brindo a la salud de tales amigos con un cava convenientemente fresquito, no helado. Pues bien, a partir de estos datos se explica la naturalidad del (enorme) peso de dicha sección sindical en los diversos organismos de la empresa: órganos de gobierno, consejo de administración, comisión de control...
Ahora bien, la sección sindical de La Caixa nos debe una explicación. A saber, ¿cómo se explica que en estos tiempos donde tanto sociólogo habla del fin del colectivismo y la irrupción del individualismo exista una experiencia de tanta envergadura? Perdón por la osadía: ¿cómo interpretar que una sección sindical que tiene la voz “obreras” en el frontispicio de la casa grande concite tan importante adhesión estable de jefes, directores, subdirectores y gestores financieros? Es más, ¿que estas altas categorías asalariadas protagonicen la sección sindical más numerosa del sector privado a qué obedece? Y algo más: comoquiera que estamos ante una biografía con tantos años como la casa grande ¿a qué es debido que el itinerario de la afiliación de La Caixa haya ido sistemática y progresivamente a más? En definitiva, dicho cariñosamente, nuestros amigos nos deben una explicación. Desde fuera podemos tener algunas intuiciones. Pero con estas cosas no conviene arriesgarse.
Decía el maestro Vittorio Foa --noventa y ocho años le contemplan y hace unos meses publicó un librito magnífico (1)-- que él fue un organizador sindical, tal vez dando a entender que un sindicalista debe ser exactamente un organizador sindical. Pues bien, estos amigos son cabalmente la expresión de lo que nos sugiere Foa, uno de los grandes dirigentes de la CGIL. Y ellos deben enseñar al conjunto del sindicato cómo han ido haciendo la biografía de la sección sindical. Es más, estoy convencido de que quienes ofrecen los datos de un modo tan austero, darán las explicaciones sin ningún tipo de perifollos innecesarios.
De momento, estando a la espera de tan amigable ruego, me pongo a considerar: ¿será por el carácter y los contenidos de las plataformas y el resultado itinerante de las prácticas contractuales? ¿se debe a una constante y puntillosa verificación de los problemas que afectan a las diversas categorías asalariadas? ¿tiene algo que ver con el general intellect de la dirección sindical de La Caixa? No nos tengáis sobre ascuas y explicad los motivos de tan potente fuerza establemente organizada. Valen más los ejemplos que no pocas explicaciones indigestas sin punto alguno de referencia.
Sea como fuere, el caso es que nos encontramos con una virtuosa relación entre representación y representatividad. Entre representación general y representatividad para asumir la problemática, diversamente unitaria, de las distintas categorías asalariadas en el centro de trabajo. Pero ¡alto ahí! esto son intuiciones por mi parte; lo que se necesita, para entender aproximadamente bien el epifenómeno, son saberes y conocimientos. Por eso, perdonad la cacofonía, es preciso que nos digan nuestras amistades qué han hecho y qué hacen, cómo lo han hecho y cómo lo hacen, qué están haciendo ahora y cómo piensan seguir haciéndolo. Digo también “cómo piensan seguir haciéndolo” porque las personas se inscriben, también, a proyectos de futuro con punto de vista fundamentado. En resumidas cuentas, ¿podéis explicar, con pelos y señales, la concreta biografía de esta democracia próxima que estáis desarrollando desde hace, por lo menos, siete quinquenios?
A la espera de vuestras noticias, hago dos cosas a la par. Vuelvo a leer lo que decía Vittorio Foa: cuando el sindicato confía en los trabajadores, éstos confían en el sindicato. Y, mientras voy asintiendo con la cabeza, acabo mi tercera --¿o es la cuarta?-- copa de cava, convenientemente fresquita a la salud de estas amistades. La ocasión se lo merece y mi mujer no se va a enterar.
(1) Las palabras de la política. De momento he traducido diez capítulos (o trancos), que ya están en el ciberespacio. Dentro de un par de meses estará listo. Y ahora, la quinta copa de cava, convenientemente fresquito. [Dedico la traducción de la obra a la sección sindical de CC.OO. de La Caixa]



