sábado, 28 de noviembre de 2020

Madrid, corte y cortijo de los milagros


Ni en brazos de Enrique Jardiel Poncela, y ni siquiera bajo el poder de las uvas –dos situaciones distintas--  se hubiera sospechado la pirueta berlanguiana de los últimos días: Díaz Ayuso pone las bases procesistas de una política que consolide a Madrid como jardín fiscal frente a un Gabriel Rufián que, siguiendo los pasos de Miquel Roca i Junyent, plantea la armonización fiscal como política de Estado. Es una lástima que no tengamos a Tip y Coll entre nosotros, porque le hubieran sacado punta a este lápiz tan chocante.  

Ayuso agrede al resto de las comunidades autónomas, también a las gobernadas por el Partido Popular, con su jardín fiscal –seamos serios, todavía Madrid no es un paraíso fiscal— por lo que aquel malestar de tiempo atrás contra Cataluña se ha trasladado, hogaño, hacia Madrid. Y, comoquiera que aquí resolvemos las cuitas inter territoriales a base de dicharachos, es posible que pasemos a un lema como este: Madrid nos exprime.

Aznar --con su «España se ha roto»-- no podía prever que el sujeto destructor no fuera Cataluña. Ni que el procesismo fuera tan contagioso que afectara al macizo de la raza. (Esos procesismos tienen raíces profundas en el mundo del parné). Porque ahora quien intenta romper las cuadernas de la nave no es Cataluña, y no lo es –dígase sin pelos en la lengua— porque no puede. Ahora quien tiene la tea en la mano es Ayuso. Lo dicho, Jardiel Poncela. Por lo que si Vox estuviera al tanto quedaría como único albacea de esa sedicente ruptura de la herencia--España. Pero los de Abascal están absortos en las cosas de la finca Cantora y los litigios de Paquirrín con su madre, Pantoja, la ex viuda de España. Cantora como metáfora de España.

Jardiel Poncela, numen de ciertos acontecimientos domésticos, nos propone otra situación chusca: los de Rufián consideran que su aportación a los Presupuestos –importante, a mi entender— les supone beneficios para las próximas elecciones autonómicas; en cambio, Arrimadas entiende que apoyar las cuentas públicas les perjudica.

Atención a una novedad que algunos temen: ERC está buscando ser el pal i paller de Cataluña, la centralidad de aquella vieja Convergència pujolista. De ahí que haya encargado ropa nueva a medida centrista. Necesita el voto moderado, inquieta por las baladronadas esperpénticas de Waterloo y sus franquicias.

Más novedades: Arrimadas, que no apoyará las cuentas públicas, ha abandonado la mesa de negociaciones sin armar bronca. Es más, lo primero que ha hecho ha sido arremeter con los de Casado. Que cada cual lo interprete como lo mande su paladar, pero a un servidor le parece que esa marcha tranquila de las negociaciones merece una meditación sosegada.

Hacen mal esos sectores de la izquierda y sus proyecciones en el Gobierno propiciando que Ciudadanos se mantenga en el triángulo escaleno de la plaza de Colón. Si esa izquierda entiende que ello le favorece  es urgente su visita al oftalmólogo. Porque todo lo que sea consolidar el área de ese triángulo es inclinar la balanza hacia la derecha de secano y orinal. Oigan, no es un problema de sutileza sino de facilitarle las cosas a esa vieja dama que es doña Correlación de Fuerzas.

Lo dicho, Jardiel Poncela vuelve por sus fueros en plena pandemia.

Punto final: ¡qué bien se está en casa sin esperar a la ambulancia!

 

Post scriptum.--- Me imagino que saben ustedes quién cantaba «entre italiano y flamenco». Era de Sevilla y se llamaba Silverio. Don Venancio Sacristán era de Chinchón y dejó dicho: «Lo primero es antes».

  

viernes, 27 de noviembre de 2020

Meditaciones desde mi ambulancia (14)


 

Locura de masas en Buenos Aires y Nápoles ante la muerte de Maradona.  La pandemia se deja al lado y centenares de miles de personas se tiran a la calle. No diré nada sobre la enorme valía de este futbolista, que nos encandiló a todos. En todo caso, tengo la impresión que la histeria colectiva por la muerte de la estrella argentina no hace diferencia entre el deportista y el complicado hombre particular. Hasta ciertos sectores de la izquierda –permítanme la crueldad, la izquierda carajillera--  se han explayado glosando el izquierdismo de Maradona y sus relaciones con Fidel Casto, Chávez y Maduro. Como si esas amistades le dieran patente de corso y le justificaran las agresiones sexuales y la misoginia del genio. Estoy convencido que Dolores Ibárruri, Rosa Luxemburgo y Emma Goldman lo hubieran censurado con acritud. Siempre me extrañó que, por ejemplo, se pusiera verde a Plácido Domingo, otro genio, y, en cambio, se corriera un tupido velo sobre don Diego Armando. No, decididamente, no. Maradona no es mi compañero.

Por ello tiene una enorme importancia la actitud de las chicas del Boca Juniors que se negaron a participar en el homenaje al astro en marzo pasado. En Argentina, con lo que eso comportaba.

Locura colectiva. Doble locura: una, las muchedumbres enloquecidas en Buenos Aires y Nápoles, y en otras ciudades; dos, la veneración hacia un hombre maltratador y todas sus circunstancias.

Recuerdo la impresión que me produjo ver llorar a mi padre, Pepe López, al conocerse la muerte de Manolete en la plaza de toros de Linares. Ni siquiera pudo contenerse para evitarme esa tremenda impresión. Y yo --¿qué iba a hacer?--  romper a llorar porque pensé que Manolete era de la familia.

Mañana y pasado tengo recreo. Cielo encapotado en esta parte del Maresme: las nubes quieren llover, pero no se atreven.

 

Post scriptum.--- Saber los axiomas de Peano es útil. Conocer y aplicar la máxima de don Venancio Sacristán --«Lo primero es antes»-- es imprescindible.

 

jueves, 26 de noviembre de 2020

Meditaciones desde mi ambulancia (13)


 

Seis y media de la mañana. Llueve a cántaros en Pineda de Marx. Subo a la ambulancia protegido por el paraguas de la conductora. Me da cosa que me diga «con cuidado, señor López Bulla». Seguramente me ve con los años que tengo. Paciencia, pues.

Leí que Daniel Innerarity decía el mes pasado: «Mi hipótesis es que la causa de que les cueste tanto acordar es que están más cómodos administrando la impotencia que el poder» (1). Puede ser que, en los últimos días, ese talante de ´no acordar´ haya cambiado; ahora, los comportamientos de ERC y  Bildu han entrado en otra fase. Hay que decir que han pasado a negociar frenéticamente los Presupuetos generales del Estado. ¿Pragmatismo sobrevenido? Puede ser, aunque tal vez sea más atinado definirlo como pragmatismo interesado en el caso de Bildu, es decir, no dejar que el PNV sea quien únicamente capitalice los beneficios de lo que haya podido conseguir; y también en el caso de ERC que mutatis mutandi parece que va deslizándose a la técnica pujoliana del peix al cove (pájaro que vuela a la cazuela). ERC está trabajándose con cierta inteligencia el voto de los moderados y de la gente de orden.

Con todo, ambas organizaciones no pueden ocultar cierto embarazo por el hecho de pactar. De ahí que Otegi, ufano por los pactos, declarara que «Este es el camino de la república vasca». Exageraciones. Por su parte, Rufián, menos entusiasta, se descuelga así: «Nuestro voto favorable no nos hace ser menos independentistas, ni menos republicanos». Es como si el uno y el otro dijeran a sus parciales ´que seguimos siendo de los nuestros´.

Lo dijimos ayer: las placas tectónicas se rebelan contra la sentencia aznariana de que «España se ha roto».

La ambulancia pasa a la altura de Mataró de Joan Peiró. Dejamos atrás la lluvia torrencial, aquí hay Sol. El Sol del Maresme.

Hemos leído que el Partit dels Socialistes de Catalunya retoma la cuestión federal en el programa electoral de las próximas elecciones autonómicas. La cosa me sugiere algunas meditaciones. Debo decir, en primer lugar, que un servidor es un federalista tardío. Prácticamente un novato. Soy, además, un federalista por descarte de otras opciones. Lo digo porque no soy de esas cosechas de federalistas, también bisoños, que se dicen con carnet desde los tiempos de Pi i Margall.

Mi tardía adscripción formal al federalismo me ha llevado, al no tener raíces firmes en esas militancias, a un constante tanteo de posiciones. De ahí que vaya viendo con gran preocupación los problemas que está atravesando el sistema de la España de las Autonomías. Que, en cualquier caso, estimo menores que los que tuviéramos con un régimen centralista. El que cada maestrillo de las autonomías tenga su particular librillo en la lucha contra la pandemia me ha parecido un grueso disparate. Mejor dicho, una irresponsabilidad. En ese aspecto y en otros más parece un sistema de behetrías y merinazgos independientes que un sistema coherente y a la altura de los tiempos. Es la reedición de los viejos taifatos. En ese mapa, hecho a trompicones, coexisten el jardín fiscal de la comunidad de Madrid con la progesiva depauperización de la España vaciada.  

Así, pues, entiendo que el diseño de una España federal requiere un examen de los comportamientos, generales y, sobre todo, concretos que se han dado en la España autonómica desde sus inicios. En mi pobre entender no sería pertinente pasar a otro sistema sin una exhaustiva verificación de los engranajes, grandes y pequeños, de esa telaraña tan confusa que se ha ido creando a lo largo del tiempo.  

La ambulancia --«galopa caballo cuatralbo,  jinete del pueblo / que la tierra es tuya» -- va que se las pela, gobernada con mano ducha por la conductora. La que me mira con los años que tengo.

Ah, las elecciones catalanas son el día de san Valentín. En ellas  intenta meter mano un entrometido Rafael Ribó, inquieto porque no se ve suficientemente instalado en el candelabro, que decía Sofía Mazagatos. Sin que nadie se lo pidiera ha saltado a la platea política planteando que debe ser una Comisión de expertos quien formule la conveniencia, o no, de celebrar los comicios el día 14 de febrero. Por aquello de la pandemia, claro. Bueno, de entrada es una opinión. Pero Ribó no se contenta con esa manera, digamos aséptica, de estar en el candelero. Y, con aparente sorpresa para el lector desconocido, pide que a tales comicios acudan «observadores  internacionales». Con lo que su imaginaria independencia como Síndic de Greuges (Defensor del Pueblo) cae por los suelos. Es la política de Waterloo expuesta de manera vergonzante. Ribó se ha metido adrede en ese terreno justamente para allanarle el terreno a Puigdemont.

 

1)           Daniel Innerarity, El País, 12.10.20

Post scriptum.--- La ley de Gay—Lusac tiene su mérito. Lo sabemos. Y también el dicho de don Venancio Sacristán: «Lo primero es antes».    

 

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Meditaciones desde mi ambulancia (12)


 

Hoy está el mundo mejor que ayer. Tenemos un problema menos, su solución no estaba garantizada. Lo han adivinado: Donald Trump, el Hombre—bronca, ha dado permiso para que sus colaboradores faciliten el cambio de Administración. Genio y figura: no reconoce su derrota y no felicita al vencedor. La solución que ha encontrado para no tirar formalmente la toalla y desdecirse de los disparates que ha dicho ha sido decir ´oiga, que nos vamos´, como si la iniciativa la hubiera tomado él mismo. Tanto da. El más avisado de sus consejeros sabe que, primero, ha perdido las elecciones; segundo, la comunidad internacional ha reconocido a Biden Harris como ganadores de los comicios; tercero, los jueces de cada estado no han admitido a trámite las denuncias por fraude que cocinó el ladino Giuliani; y, cuarto, Wall Street se dispara hacia arriba. Así, pues, el mundo está más seguro hoy que ayer. Un conflicto menos. Lo decimos con cautela, porque nunca se sabe de lo que es capaz ese Trump.

En todo caso, de los Estados Unidos de América nos llegan mensajes a punta pala. En primer lugar, que cuando irrumpen millones de ciudadanos en la política puede haber solución al problema que ha provocado esa reacción contraria. Retengo, por lo tanto, que cuando esa experiencia se produce en un país tan relevante como los Estados Unidos, se facilita su contagio positivo a las sociedades que lo reciben. No quiero esconder, de todas formas, que eso vale también para la expansión del trumpismo en todo el mundo --ese populismo de derechas, groseramente despótico-- que ha sido avalado allí por millones de votos, aunque no haya salido vencedor. Hemos recibido de allí simultáneamente el ámbar y el azufre.

Es la primera vez que EE.UU. ´exporta´ ese material populista. Y, más todavía, no cabe duda que el mandato de Trump ha dado alas a gentes de su parentela como Bolsonaro y los mandatarios de Hungría y Polonia. También, en cierto sentido, los usos y costumbres del Hombre—bronca han influenciado, al menos parcialmente, el comportamiento de las derechas políticas y mediáticas españolas.

Xavier Vidal—Folch escribe en El País que entramos en una «era post populista». Ojalá. Entiendo que todavía es apresurado afirmar una cosa así, porque las brasas de ese conglomerado siguen calentando pasiones.

Por lo demás, a la nueva Administración le esperan grandes desafíos: son los problemas anteriores a Trump y los que surgieron con él. Me imagino que Biden procurará que Harris no sea el florero que tradicionalmente son los vicepresidentes norteamericanos. Dick Cheney –dispensen que lo haya traído a colación— no fue un paragüero. Otra cosa será que el Partido demócrata esté interesado en que Harris sea la candidata a la próxima presidencia; en ese partido hay muchos paquirrines y no pocos pantojos. Es probable que la hijísima de Trump aspire a serlo por el Partido republicano en las próximas elecciones.

Va clareando el día. «Amanece, que no es poco». También aquí, en casa, estamos mejor hoy. De momento las placas tectónicas desobedecen a José María Aznar y se niegan a romper España. La geología lo constata así. Esa ciencia retiene que ahora le sobran votos al Gobierno para que se aprueben los presupuestos generales. En resumidas cuentas: el mundo está mejor y también nuestro campanario español.

Diré algo que no es apto para taquicárdicos. Si padecen de eso, sáltense estas líneas. No entiendo que Podemos esté interesado en que Ciudadanos no vote los Presupuestos Generales del Estado. No comprendo esa actitud porque ello comportaría querer que Ciudadanos siga en el triángulo escaleno de la plaza de Colón. Pablo Iglesias el Joven debería propiciar justamente lo contrario, a saber, la desvinculación de Arrimadas de sus querencias derechistas. Es más, por ese flanco ¿qué puede temer Podemos? Por favor, Iglesias, lea usted a Palmiro Togliatti.

Mientras medito sobre estas cuestiones recibo, todavía a lomos de mi ambulancia, una llamada telefónica: ´No venga usted hoy al hospital, la máquina no está en condiciones. Hasta mañana.´ Volvemos grupas, hoy tengo recreo.

 

Post scriptum.--- Don Venancio Sacristán  repetía a sus amigos, siempre que viniera a cuento, que «Lo primero es antes». Todo un tratado político de primera magnitud.

martes, 24 de noviembre de 2020

Meditaciones desde mi ambulancia (11)


¿A que ustedes no hubieran dicho nunca que se puede meditar con sosiego a lomos de una ambulancia? Tampoco un servidor. Lo que pasa es que las circunstancias obligan y los compromisos con este blog me llevan a darle al magín tan de mañana. Vuela la ambulancia. Tendremos parada en Mataró para recoger a una paciente. Es a muy primera hora entre la diminuta serralada del Maresme y la mar mediterránea. Es un paisaje tranquilo, poco espectacular.

Me digo, como premisa, que
Ciudadanos es un partido—veleta. Solo se mueve a impulsos del viento. Esto es lo que le diferencia de su época riverista, graníticamente de la derecha cañí. Ahora, con Arrimadas están en un calcorreo, que recuerda a la yenka, pero sin el paso de baile preceptivo a la izquierda. Es la yenka demediada. No son las secuelas riveristas sino las posturas oscilantes de un grupo dirigente de escasa consistencia. Una semana se reclaman de centro, pero quien manda es el viento que mueve la veleta, con lo que la semana  siguiente viran a estribor. Cuando el viento no sopla caen en el desconcierto. La semana pasada volvieron a Colón. Quiero decir que regresaron al triángulo escaleno con el Partido Popular y Vox. Un triángulo feo donde los haya. Los tres compartieron la llamada recta de Euler frente y contra la esfera Celaá. Ya saben ustedes, la recta de Euler pasa por el ortocentro del PP, el circuncentro de Vox y el baricentro de Ciudadanos. Copartícipes, pues, del planteamiento levantisco de Casado y sus parciales. Y con relaciones de ´mírame y no me toques´ con los de Abascal. Con un órdago a la grande: con la esfera Celaá –dicen— no se estudiará en las autonomías ´suyas´. Aires de trumpismo de alpargata. Primero, el no a lo aprobado en sede parlamentaria; segundo, encargar al Rudy Giuliani de la Meseta que lleve la esfera Celaá a los tribunales. Más trabajo para la Brigada Aranzadi

Y caigo en la cuenta de la reaparición en España de un fenómeno que estaba en barbecho: cuando las derechas pierden en el Parlamento su
respuesta es la insumisión al por mayor. En ese juego montaraz ha vuelto a caer Arrimadas que es como la rosa de Alejandría: riverista de noche, atolondrada de día.

Como he dicho, son los contagios del trumpismo. Allí, en los Estados Unidos, Rudy Giuliani, abogado en jefe del ejército de rábulas del Hombre—bronca, es un bribón de bigote. Sabe que la estrategia de su padrone ha fracasado jurídicamente: ningún juez ha admitido a trámite las toneladas de papel que ha presentado denunciando un fraude interesadamente imaginario. Giuliani lo sabe e insiste. Porque de esa manera engorda la factura cobrando una millonada a la hora. Pronostico un best sellers de Giuliani para dentro de unos meses. Más madera, y sobre todo un nuevo libro de texto para las terminales burocráticas de Trump en el panorama mundial.

Antes de que se me olvide: quienes estén interesados en seguir la presentación del libro de Enric Juliana “Aquí no hemos venido a estudiar”, junto a sindicalistas de CC.OO. de Catalunya, debe inscribirse en https://docs.google.com/forms/u/0/d/e/1FAIpQLSdQwndROUigprV8I0Zwp-l6zvYFyRduKIGiOrnOHRQjan52QQ/formResponse

 

Post scriptum.--- No hay vuelta de hoja: «Lo primero es antes», que enseñaba don Venancio Sacristán. No es un principio, es un método.

 

 

 

 

lunes, 23 de noviembre de 2020

Meditaciones desde mi ambulancia (10)


 

Tras el fin de semana de reposo del tratamiento médico hoy lunes volvemos al hospital de can Ruti.  Llegar y besar el santo por partida doble: entro en el aparato al momento y subo a la ambulancia a continuación, sin esperar ni un minuto. De vuelta hemos de dejar a un paciente en Arenys de Mar, que Salvador Espriu inmortalizó con su Ronda de mort a Synera. La ambulancia se para a pocos metros de una imprenta.

Es la imprenta donde se imprimieron clandestinamente los primeros bonos de Comisiones Obreras en un compromiso de pre afiliación. Cinco duros valía cada uno. Era setiembre de 1976. De allí los sacamos el compañero Tito Márquez y un servidor y, desde Barcelona, se distribuyeron a toda España.

El primer bono –todavía no lo llamábamos carnet— sirvió de vínculo entre aquel conjunto asalariado que se declaraba, con su posesión y previo pago, amigo de Comisiones Obreras, todavía no un sindicato, sino un movimiento. Los principales distribuidores de aquel símbolo han muerto: Cipriano García y Tito Márquez. El primero de Santa Cruz de Mudela (Ciudad Real), el segundo de Alcolea (Córdoba). Ambos fundadores de CC.OO. y padres nobles de la izquierda.    

En el muro de Facebook Isidor Boix, siempre atento a las novedades del sindicalismo europeo, aparece una información de gran relieve, que ofrece Nueva tribuna (1). Es la resolución de los sindicatos húngaros, polacos y checos contra la decisión de sus respectivos gobiernos de torpedear los fondos europeos contra la crisis que ha provocado el coronavirus. Así empieza la resolución: «Los sindicatos abajo firmantes de Chequia, Hungría y Polonia expresamos nuestra más profunda preocupación por utilizar el argumento del estado de derecho para bloquear el acuerdo sobre el futuro Marco Financiero Multinacional (MFP) y el Plan de Recuperación.

» El estado de derecho no es un argumento político. Es un fundamento sobre el que se basan nuestra democracia, los sindicatos y los derechos de los trabajadores. Este es un pilar sin el cual nuestras sociedades, economías y mercados laborales no pueden funcionar. Un principio que garantiza la paz social y el diálogo social en nuestros países, Europa y el mundo».

Llamo la atención de la potencia de la siguiente frase: ´El estado de derecho no es un argumento político. Es un fundamento sobre el que se basan nuestra democracia, los sindicatos y los derechos de los trabajadores´. De un lado, «fundamento»; de otro lado, lo inseparable de los derechos de los trabajadores con la democracia. De ahí que tales organizaciones sean la china que tienen en sus zapatos los dirigentes de esos países.

Pasando el faro de Calella y la cuesta, a la altura de Capaspre --que recorría a diario un jovencísimo Paco Frutos con el carro, tirado por los mulos, cargado de productos del campo para vender en el Born de Barcelona--  me pongo a considerar: seguramente la Confederación Europea de Sindicatos está apoyando a las organizaciones checa, húngara y polaca. Seguramente iba estudiando alemán, una lengua que dominaba, aunque con acento de la playa de Calella.

 

Post scriptum.--- «Lo primero es antes», era el consejo de don Venancio Sacristán.    

 

1)            https://www.nuevatribuna.es/articulo/global/sindicatos-hungaros-checos-polacos-pronuncian-posicion-gobiernos/20201121093222181471.html?fbclid=IwAR0NIR_tnmfV-6jRbCI1xpgOrZX_59EKYzezZdO1EOBDYMeOe-c1xQl-maI

domingo, 22 de noviembre de 2020

¿Errejón en las elecciones catalanas?


 

 

¿Se presentará Más País, el partido de Íñigo Errejón, en las elecciones catalanas del día de san Valentín? Es lo que se oye en las comidillas de los mentideros. Por otra parte, se ha hecho correr –aprovechando La Vanguardia en domingo--  que dicha formación preparara un relanzamiento en las próximas semanas en toda España. Ya veremos en qué para la cosa. En todo caso, considero desacertado –más bien, disparatado--  que los de Errejón se presenten por Cataluña. Más adelante insistiré en el asunto.

Cuando se produjo la ruptura en Podemos y Errejón montó su propio chambao pensé que, quienes habían enarbolado la bandera de la «otra política», tenían los mismos viejos tics que sus padres y abuelos: la pureza de la izquierda se consigue a partir de sucesivas escisiones. Errejón con fama de templado no estaba exento del genoma de atolondramiento de ciertas izquierdas. Y montó su propio partido. Pocos éramos y parió la abuela.

No le fueron mal sus resultados en la comunidad de Madrid. Pero no se puede decir lo mismo de lo que alcanzaron en las generales. Fracaso sin paliativos. Y para mayor inri, al cabo de un tiempo, su competidor natural, el volcánico Pablo Iglesias el Joven, le mojaba la oreja. La espantá de Errejón no sirvió para gran cosa. Está en el Parlamento, eso sí, pero en el ángulo obscuro del salón donde se veía, «silenciosa y cubierta de polvo», el arpa sevillana de Gustavo Adolfo.

Si los de Errejón se presentan a las elecciones catalanas tendríamos motivos para sospechar que lo hacen conscientemente para dividir, no para sumar. Más todavía, si Errejón no se plantea volver a casa tendremos derecho a pensar que ha optado por ser el diputado esteta que prefiere estar en solitario allá arriba, en el gallinero del Congreso de los diputados. Dividiendo a la izquierda en las contiendas electorales.

Les recuerdo a ustedes que el día 25 se hace la presentación del libro de Enric Juliana “Aquí no hemos venido a estudiar” por vía telemática con sindicalistas de las CC.OO. de Cataluña y el autor. Ya les informaremos del link correspondiente.

Post scriptum.---  ¿Tiene Errejón las suficientes luces para saber qué es lo fundamental y qué lo accesorio? Piénselo: «Lo primero es antes», decía con acento de Chinchón don Venancio Sacristán.    


sábado, 21 de noviembre de 2020

Mucho ruido y pocas nueces. Y el acné juvenil


 

Fin de semana, los médicos y enfermeras descansan de mí y un servidor de ellos. Yo siempre tuve una gran admiración por los profesionales de la sanidad. Mi tío Alejandro Bulla era practicante. No consta que descansara los fines de semana, eran otros tiempos.

Mucho ruido y pocas nueces. Sigue la batahola en Madrid y continúa la Guerra de las dos Rosas en la «corona vacía» de Cataluña por el reparto de la túnica sagrada. Este ruido tan estridente, así en Madrid como en Barcelona, resalta todavía más la labor constructiva de los sindicatos y las patronales. Ruido en la política, responsabilidad de los agentes sociales.

En todo caso, el Gobierno sigue adelante. Continúa ganando sus iniciativas parlamentarias: La ley  Wert ha sido borrada del mapa. La grotesca bronca que organizaron las derechas gritando «¡libertad!» demostraría que, con toda su grandeza, es en sus bocas una palabra de papel de estraza. Con todo, así le ponían las bolas al séptimo Fernando, el rey felón. La oposición –vale decir, las derechas de cazalla y ratafía--  está completamente desubicada, sin proyecto ni trayecto. Tiene el síndrome de aquel Míster Niet, el embajador soviético en la ONU. De ahí que se pueda establecer un  nexo entre su déficit de política y el griterío que promueven. Por ese flanco, el gobierno poco tiene que temer.

 

Por otro lado, el independentismo catalán parece haberle dado una tregua al gobierno de Pedro Sánchez. Es un alto el fuego que se caracteriza porque, desde hace ya cierto tiempo, los que se pelean son los propios independentistas: la rosa blanca de Lord Junqueras contra la rosa roja de Lord Waterloo. Que ahora se ha visto aliñada por dos escaramuzas sucesivas: Waterloo anuncia, sin conocimiento de los abogados de sus tres presos (Turull, Rull y Jordi Sánchez) que estos van a presentar una querella contra el magistrado Marchena. Los abogados y los presos desconocían esa iniciativa. ¿Acaso Waterloo, digamos las cosas claras, no quiere que los presos salgan a la calle antes de las elecciones para, de esa forma, exhibir un agravio en la campaña electoral? El radiofonista que ha dado la noticia se ha quedado de piedra cuando oye que los abogados no tenían noticia alguna de que los preses hubieran interpuesto querella alguna. ERC pone el grito en el cielo, porque dicha querella, que después se demostró que era un globo sondo de Waterloo, interfiere el posible indulto que podría estar esperando, entre ellos el de Oriol Junqueras. El zafarrancho de desorden continúa cuando la portavoz del governet, del árbol genealógico de Waterloo deja correr que las elecciones del 14 de febrero podrían retrasarse «por aquello de la pandemia». ERC se come las uñas.

Primera conclusión provisional: el «nuevo independentismo», que afirman algunos escribas agachados, tiene en sus calostros las mismas incontinencias y gangas del anterior. Segunda conclusión provisional: de momento, el gobierno de Pedro Sánchez poco puede temer por este flanco. Mientras se libraba aquella Guerra de las dos Rosas (los York contra los Lancaster) París estaba tranquilo.

Así las cosas, la conjunción astral de las impaciencias, propias del acné juvenil, en vez de sacar conclusiones de los beneficios que depara al gobierno doña Correlación de Fuerzas, exhibe músculo de marcaje de territorio. Como si estar en el gobierno, y ser vicepresidente, no fuera ya de por sí un territorio bien delimitado. A mi juicio, esa obcecación por el figuroneo y por la censura de cargos podemitas del gobierno contra otros, en este caso socialistas, es objetivamente un despropósito y una señal de las grietas del edificio. De continuar así se corren riegos que, a estas alturas, no estamos en condiciones de prever. Chocante, lo que no desestabiliza al gobierno (la actitud de la oposición), le inquieta el estilo –estilo viene de estilete--  de su socio minoritario, que está «enamorado de la moda juvenil».  

Eso sí, estamos en condiciones de dejar la tercera conclusión provisional: a) el peligro que acecha al gobierno no viene de las derechas; b) tampoco del independentismo; c) la erosión, de continuar ese taconeo farruco, vendría de las imprudencias de quienes no quieren admitir que hay un solo gobierno. Más todavía, que si ese gobierno cae, Unidas Podemos iría al congelador.

 

Post scriptum.---  Me dicen amigos bien informados que la famosa sentencia que repite don Venancio Sacristán («Lo primero es antes») podría haber nacido en la localidad de Herencia, provincia de Ciudad Real.

viernes, 20 de noviembre de 2020

Meditaciones desde mi ambulancia (9)


 

«¡Con qué trabajo tan grande / deja la luz a Granada!» escribió el poeta de La Fuente.  Y yo me digo a estas horas tan tempranas: «¡Cuánto le cuesta a la noche dejar Pineda de Marx!». La ambulancia llega, siendo noche huidiza. Mejor, menos tránsito. En un dos por tres nos ponemos en can Ruti. Es lo contrario del calvario que pasan los pacientes de La Seu d´Urgell y sus alrededores: 280 kilómetros diarios para recibir el mismo o similar tratamiento que el de un servidor. Oigan, arreglen eso de una vez por todas.

Seguramente la solución de este problema no ha figurado en ningún programa electoral de elecciones pasadas, ni en las que se anuncian para el día de san Valentín. Porque si el tiempo lo permite y la pandemia lo consiente habrá elecciones el 14 de febrero próximo. De momento el Centro de Investigaciones Sociológicas ya ha dado el parte. En este caso el barómetro de la intención de voto se me antoja muy extraño.

Que Esquerra Republicana de Catalunya esté en primer lugar entra dentro de las previsiones que se han barajado en los últimos meses. Waterloo tragará quina. Que el PSC suba y ocupe el segundo lugar no sería raro. A partir de aquí parece que el barómetro –ojo, es un barómetro, no una encuesta-- haya entrado en zafarrancho de desorden: los de Waterloo en quinta posición, sobrepasados por los Comunes y Ciudadanos. No es que no me guste, es que es difícil creerlo. Retengan ustedes que sólo las fuerzas de izquierda, socialistas y comunes, avanzan electoralmente. Pero no lo olviden, es solamente un barómetro.   

Con todo, me dicen amigos de olfato fiable que, de momento, las tendencias más claras son: una, la victoria de ERC y, dos, la subida de los socialistas. Del resto, prudentes, esperan más movimientos de polen.

Por lo demás, me digo para mi coleto, sorprende el silencio del hombre de Waterloo desde hace unas semanas. Y el de sus senescales. Lo más seguro es que, como disponen también de otras encuestas, estén al corriente del deshilachamiento de meniscos electorales de la nueva formación, que ha salido de la pila bautismal con el nombre de Junts. Me repito para no echar las campanas al vuelo: es sólo un barómetro.

Ahora bien, cualquier lector atento de la prensa barcelonesa ha caído en la cuenta de un dato realmente nuevo: la gran mayoría de los analistas políticos de probada militancia o simpatías soberanistas –excepto la Musa del independentismo--  hablan indisimuladamente del fracaso del procés. Hay quien, con nocturnidad y trapacería, ha acuñado un término: el nuevo independentismo. La tesis es: la pandemia ha hecho inviable el independentismo del 1 de Octubre de 2017. Igual que Felipe II que se quejaba de que ´los elementos´ terminaran con su armada, llamada Invencible. Es preciso, pues, construir un «nuevo» independentismo. O lo que es lo mismo: hay que convertir la gallina en un pavo real. Tanto da, gallina o pavo real, el independentismo está en el ángulo muerto.

Me entrevisto con la doctora Caro.  Ha mirado las novedades que reseña el ordenador; mi tratamiento va como aquella jaca que galopa y corta el viento.   Sonríe: «Todo va según las previsiones; está usted hecho un jabato». Yo le sonrío, ufano.

 

Post scriptum.--- El próximo día 25 se presenta en Barcelona el libro de Enric Juliana “Aquí no hemos venido a estudiar”. Sindicalistas de ayer y de hoy presentamos el libro—testimonio de nuestros mayores. Pero ´antes´ no olviden la celebérrima máxima de don Venancio Sacristán: «Lo primero es antes».


jueves, 19 de noviembre de 2020

Meditaciones desde mi ambulancia (8)


 

La calidad de la asistencia médica, la labor de los profesionales y el buen hacer de todo el personal de can Ruti –incluidos los servicios de ambulancia-- que me cuidan me da una gran tranquilidad para afrontar  la impertinencia de ese cáncer que se me coló con descaro y sin pedir permiso. En este caso, pan chupao. Sosiego, pues.

Precisamente es lo que falta en la vida política española o, por mejor decir, en su cogollo, a saber, el Parlamento español. Y medito: me parece bien que se televisen las sesiones parlamentarias, pero el uso que hacen algunos políticos de ello es francamente deleznable. Las peroratas no van dirigidos exactamente a la Cámara sino que, exhibiendo lo peor de cada cual, se orientan a la agitación callejera. Y, como dejó sentado nuestro Lope de Vega «porque, como las paga el vulgo, es justo / hablarle en necio para darle gusto».

Pero ese ´hablarle en necio´ ha sufrido un cambio; ahora se ha pasado a discursear –neciamente, por supuesto--  tabernariamente, sin orden mental y, en particular, a golpe de infundios. Pablo Casado y sus parciales se han especializado en ello. No es nuevo, desde luego. La lectura de los Episodios Nacionales, de don Benito Pérez Galdós, muestra que nada hay nuevo bajo la capa del Sol. Lo nuevo es, en realidad, la difusión instantánea y de masas de esas atolondradas discusiones.

Veo la mar mediterránea a mi izquierda cuando la ambulancia está a la altura de Sant Pol de Mar que Paco Rodríguez de Lecea bautizó como Poldemarx. Y así quedará entre nosotros dos. Mar en calma y como dice la napolitana «l´ aria é serena». Mar en calma y airecillo sereno, justamente para llevarle la contraria a los jabalíes con corbata.

Bronca estrepitosa con algo que la acompaña: el mismo tema al que le dan vueltas y revueltas. Bildu y mil veces Bildu. Es La Parrala. Tanta insistencia cacofónica por parte de las derechas me lleva a otra meditación: es posible que sólo sepan hablar de esa sambumbia. El resto de los asuntos es para ellos terra incógnita.

Casado y sus allegados son incapaces, al menos por el momento, de hilar un discurso donde se propongan medidas serias para cualquier asunto que afecte a las personas de a pie.  Casado se empeña en mantenella y no enmendalla, a pesar de que la Unión Europea ha avalado los Presupuestos Generales del Estado. Casado es, hoy por hoy, carne de oposición.

Leo a la altura de Llavaneras –estamos ya de vuelta a Pineda de Marx— un magnífico artículo de Paco Rodriguez de Lecea en su blog, Punto y contrapunto. Se titula La credibilidad cotiza a la baja. Lo comparto de abajo arriba y de arriba abajo (1). Mil luchas democráticas avalan a mi amigo; mil luchas sindicales le proporcionan esa sabiduría. Haría mal Pablo Iglesias el Joven si desoyera las sugerencias que contiene ese artículo.

Recuerde, pues, el dirigente de Podemos que los experimentos deben hacerse en casa y con gaseosa. Porque realmente no sabemos qué se propone con esa diligencia hermafrodita y esa política epicena.

 

Post scriptum.---  Me quedan sólo treinta viajes a can Ruti. Tengo, además, la suerte de que mis compañeros de ambulancia –todos ellos de Pineda de Marx— son optimistas a carta cabal. Todavía no les he dicho que «lo primero es antes», según refería don Venancio Sacristán.

 

1)         https://vamosapollas.blogspot.com/2020/11/la-credibilidad-cotiza-la-baja.html?spref=fb&fbclid=IwAR0gl9dgsfXV5N9xGt3-JwmgVPVyWz3pglh9tXDn85AdWOQqM1UXdhfj6qk  Paco Rodríguez de Lecea es el primero de la izquierda, que está de pie.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Meditaciones desde mi ambulancia (7)


 

Los gobiernos de Hungría y Polonia están dispuestos a vetar los fondos europeos destinados a luchar contra la crisis que está creando el coronavirus. Es, según sabemos, una medida de presión para que la Unión Europea haga la vista gorda por el quebrantamiento del Estado de derecho en esos países. Un chantaje en toda regla. Lo curioso del asunto es que Polonia y Hungría son los principales beneficiados de dichos fondos. De ahí que algunos analistas hayan dicho que se trata de un farol. Tres cuartos de lo mismo que el «farol» que según Clara Ponsati montaron con el 1 de Octubre de 2017 los suyos, los independentistas catalanes.

No sabemos si los gobiernos polacos van a por todas en ese órdago: la UE tiene suficientes mecanismos para poner en marcha los fondos y dejar a los faroleros con el culo en poder de los pepinos amargos. En todo caso, tales maniobras pueden crear un clima de cierto enrarecimiento en Europa. Justamente en unos momentos un tanto críticos en los Estados Unidos tras la actitud grotescamente levantisca del perdedor de las elecciones presidenciales. Más todavía, en paralelo al acuerdo que las principales economías del Pacífico asiático han firmado un tratado de comercio de extraordinaria importancia.

El asunto no es para tomarlo a broma. Entre otras razones porque a los dirigentes húngaros y polacos parece importarles un comino las consecuencias de sus actos, tanto los de tipo doméstico como los europeos. 

Jacques—Bénigne Bossuet decía que «Dios se ríe de los hombres que se quejan de las consecuencias, y en cambio consienten sus causas». Pierre Rosanvallon llamó a esos comportamientos la paradoja de Bossuet.  En cierto sentido los gobernantes del farol –mitad húngaro, mitad polaco--  intuyen que también en este caso funcionará la paradoja de Bossuet, el famoso clérigo absolutista de la Francia de Luis XIV.

La ambulancia sigue su camino.

Son meditaciones a la altura de la Ocata de Gregorio Luri, un profesor de filosofía que tiene el coraje de defender a intelectuales tan alejados de la izquierda como Donoso Cortés y Menéndez Pelayo. Mis respetos al filósofo de Ocata.

De vuelta a Pineda de Marx. Y le doy vueltas a la cabeza: todo indica que ha reaparecido en el PSOE un grupo de perturbadores de alto coturno. Señalo como principal pregonero a Felipe González. Es el hombre que lo tuvo todo. Y que –en la Vega granadina dirían «ley de vida»--   a medida que pasaba el tiempo, ya  fuera del poder, perdía la compostura porque gradualmente se le iban escapando las discontinuidades, grandes y pequeñas, del nuevo paradigma de la reestructuración y reconversión de los aparatos productivos y de servicios, la aparición de nuevos sujetos políticos, inéditos y sorprendentes para su sentido del orden de las cosas. Debió percibir en un momento dado que su voz ya no era escuchada con reverencia y, más tarde, posiblemente con indiferencia. Había dejado de ser el Dios que construyó Txiqui Benegas.   

Así las cosas, genio y figura, decidió seguir hablando con los mismos acentos que cuando gobernaba. Pero eso ya no cuadraba con el tránsito hacia el post fordismo. Felipe González hablaba con el tecleteo de la Olivetti, no con el ordenador personal. Discurría analógicamente, despreciando los significantes digitales. Felipe González está desubicado.

Así las cosas, es de cajón que ese hombre arremeta contra Pedro Sánchez. Es un hombre de otros tiempos, que no quiere aprender lo que está pasando. Pero ahora es archivo de descortesía y proveedor de citas de autor para uso –queriendo o sin querer--  de las derechas de secano y orinal. Estaría mejor, reposando, en su particular Colombey les deux Églises.

Por fin en casa. Otro día más, otro día menos. La ambulancia sigue su ruta con otros pacientes.

 

Post scriptum.--- «Lo primero es antes», docet don Venancio Sacristán.

 

martes, 17 de noviembre de 2020

Meditaciones desde mi ambulancia (6)

La del alba sería cuando  mi persona salió de su casa, tan contento, tan gallardo, tan alborozado por verse ya camino de can Ruti, que el gozo le reventaba por los poros inferiores. Dispensen esta adulteración, hecha adrede, del íncipit de uno de los capítulos de la obra más importante de la literatura castellana. Quería simplemente decir que, despuntando el día, salí de casa alegre y subí a la ambulancia, camino del hospital. Son las ventajas de un welfare en condiciones como el que tenemos en nuestro país.

Y, ya en la autopista, me digo: ¿es posible que España se haya roto, como dice una diputada del Partido Popular, puede ser que «España se está rompiendo» como afirma el segundo Jarrón Chino y, sin embargo, funcionen estos sofisticados servicios del welfare?  Entendemos por «Jarrón chino» aquel alto mandatario de la Moncloa que, a la vejez, disfruta molestando al respetable público; a los no altos mandatarios de las mismas o parecidas características les denominaremos «paragüeros». ¿Es posible –me digo--  que «España sea un estado fallido» como afirman ciertos gurripatos y, en cambio, veo a diario en la sala de Oncología radioterápica que los pacientes, ordenados, esperan ser atendidos de sus dolencias y tratados con unos aparatos de novísima tecnología? Ni España se ha roto, ni tampoco se está rompiendo. Pero –Trump lo ha ensayado durante  estos últimos años— la propaganda contra el adversario no puede ser camelos en tono menor. Hay que dar el do de pecho de la mentira más caballuna, irracional y grotesca como arma de combate, sabiendo que siempre los parciales de quien la emite la defenderán a capa y espada. No es nuevo en la historia, pero el trumpismo le ha dado nuevas características.

Premià de Gutiérrez Díaz a la vista. Por cierto un médico magnífico, especializado en neonatos. Leo en los papeles –mis mayores llamaban ´papeles´ a los periódicos— que  el «governet» de la Generalitat quiere hacer una nueva ley de Cámaras. Aquí no parece que haya discordia entre ERC y los post post post convergentes. La ley pretende dotar a las Cámaras de las mismas atribuciones que tienen las organizaciones patronales, esto es, la negociación de los convenios colectivos y otros mecanismos de concertación social. Lo que ha llevado a que las organizaciones sindicales y patronales pongan el grito en las covachuelas de la Generalitat. Por lo demás, han puesto en marcha el mecanismo para que la ley pase en el Parlamente mediante el artificio de «lectura única». Esto es saltándose los plazos para enmiendas y las discusiones que requiere todo trámite parlamentario. Tres cuartos de lo mismo sucedió en el debate parlamentario que trataba las llamadas leyes de desconexión de España en trámite de urgencia. Fue durante aquellos tristemente célebres días 6 y 7 de septiembre de 2017. Recuerden las dos magistrales intervenciones de Joan Coscubiela. Lo dejó reseñado en su libro Empantanados.

Lo que me lleva a estas consideraciones: «¿se ha entrado en Cataluña en ese régimen de democradura? «El término francés démocradure, forjado hace poco tiempo, en 2019 hizo su entrada en Le Petit Robert, el diccionario de lengua francesa que funciona como referencia. Fusionando las palabras “démocratie” y “dictature”, califica un tipo de régimen esencialmente iliberal que conserva en lo formal los ropajes de una democracia:  “Régimen político que combina las apariencias democráticas con un ejercicio autoritario del poder”, dice su definición». Quien así habla es Pierre Rosanvallon en El siglo del populismo, su reciente libro.

Repito: ¿se ha entrado en Cataluña en el régimen de «democradura». Tengo más días para pensarlo.

 

Post scriptum.--- Mañana, si me acuerdo, hablaré de la paradoja de Bossuet. En todo caso, recuerden: «Lo primero es antes», enseñaba don Venancio Sacristán.