jueves, 17 de enero de 2019

Pablo Iglesias y Errejón: arreglad el entuerto




La noticia del tremendo desencuentro entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón me ha dejado estupefacto. De hecho sólo conozco lo que dicen los medios sobre el particular. Sin embargo, ello me basta para percibir lo negativo de todo eso. Sólo faltaría que, después de Andalucía, la izquierda se quedara a dos velas en Madrid.

Pregunto: ¿no hay nadie con la suficiente auctoritas capaz de mediar en ese conflicto y evitar la ruptura? O el arreglo o el despeñadero.

Atentamente, José Luis López Bulla

Una invitación y una respuesta


Escribe Gregorio Luri

Una importante institución financiera que patrocina un programa de innovación educativa se ha puesto en contacto conmigo para invitarme a un evento en el que, según me asegura, asisten miles de personas. Para evitar equívocos, he considerado necesario responderles lo siguiente (como suelo hacer habitualmente con unas u otras palabras):

Le agradezco muy sinceramente la invitación, pero antes de aceptarla creo que es mi deber comentarles alguna cosa sobre mis convicciones pedagógicas. 
1. Yo no sólo no me considero innovador sino que entiendo la novolatría como un síntoma de la decadencia del discurso pedagógico.  
2. Lo bueno me interesa mucho más que lo nuevo. 
3. No creo que las tecnologías (nuevas o viejas) sean otra cosa que prótesis antropológicas que amplifican, para bien o para mal, lo que cada uno ya es. 
4. No me interesa tanto adivinar cuál será el mundo del futuro como comprender qué cambios se han dado ya en el presente para que nos obsesione el futuro. 
5. Soy un defensor firme -cada vez más firme- del peso del conocimiento en la formación de una persona. 
6. Me interesan las evidencias pedagógicas que soportan las propuestas educativas. Desconfío mucho de las buenas intenciones no soportadas en evidencias sólidas. 
7. Tiendo a desconectar cuando oigo hablar de neurodidáctica, de educación emocional o de cambio de paradigma educativo. 
8. Creo que el discurso sobre las llamadas “competencias del siglo XXI” es un timo intelectual. 
Si, conociendo lo anterior aún siguen pensando que mi intervención en su “programa” puede ser de algún interés, con mucho gusto hablaría del error como ocasión de aprendizaje. 
Con toda cordialidad 
Gregorio Luri

Informaré de la respuesta (si hay).


miércoles, 16 de enero de 2019

El comisario Villarejo, Ministro de Defensa del BBVA




El comisario Villarejo es un personaje que los granadinos antiguos lo hubiéramos catalogado dentro de la gente del bronce: la cofradía de los pendencieros. A primera vista se diría que es un subproducto de los tiempos que corren. No obstante, se debería caer en la cuenta de que su actividad es parte esencial de las tradicionales relaciones entre las catacumbas del Estado y los poderes financieros. En todo caso, manteniéndose el asunto han cambiado las formas.

Por ejemplo, en la Florencia bajo medieval haciendo esquina con el primer Renacimiento hubo un desaguisado de luchas civiles –armadas hasta los dientes--  entre las distintas familias financieras por el control de la potente República, cuyo producto interior bruto era superior al de Francia e Inglaterra. Las familias multimillonarias de los Pazzi y los Médicis organizaron sangrientas revueltas para hacerse con los dineros, especialmente del Papado, y de toda la industria del ladrillo. Luchas, además, por representar –según dijo Dante--  a la «nueva gente y rápidas ganancias». Los Médicis se llevaron el gato al agua, un inmenso botín con el lema «Por Dios y los beneficios». El comisario Villarejo, hombre tosco y barriobajero, hubiera tenido poco porvenir en aquellas contiendas.

Sin embargo, el comisario ha tenido sus buenos momentos en los tiempos que corrían hace tres décadas. Una potente entidad financiera, el BBVA, de la aristocracia del parné--  le encarga un espectacular espionaje de personalidades de la vida económica, mediática y política españolas. La sombra de Mario Conde es alargada. En el fondo, se trata de hacerse con la mayor parte del control del mercado financiero. Francisco González, Pazzi redivivo, quiere saber qué tejemanejes se traen, a su vez, el Banco de Santander y Sacyr. En concreto, es una parte de la operación que quiere liderar la reestructuración de los sectores financieros.

El método ya no es –como en aquella sangrienta y gloriosa Florencia--  sino mediante la industria de los dossiers secretos. Los condotieros mercenarios han sido substituidos por miembros de la baja nobleza de Estado. Al frente de ellos está un comisario carajillero. Nuevos tiempos, nuevos personajes.  

martes, 15 de enero de 2019

Segundas Jornadas Cataluña – Andalucía




En Pineda de Marx se come francamente bien. Ayer volvimos a comprobarlo los historiadores Josep Maria Fradera y Javier Tébar con quienes compartí mesa y mantel. Tébar nos informó del estado en que se encuentra la preparación de las Segundas Jornadas Cataluña – Andalucía, que se celebrarán en Barcelona a principios de Abril. Las primeras tuvieron lugar en Sevilla (en pleno otoño) en el amable marco de la Cartuja, organizadas a pelo por el profesor Javier Aristu, padre de la idea.
Primer plato: caracoles en salsa
El mismo Aristu explicó en su día los objetivos del encuentro sevillano: «Tratamos de reunir en torno a una mesa a un conjunto de profesionales y expertos que desarrollan su actividad en Andalucía y Cataluña, relacionados con diversas facetas de la cultura, el trabajo y la reflexión intelectual a fin de debatir y discutir sobre la realidad actual de ambas sociedades y las perspectivas futuras que se abren 
Debo decir que dicho encuentro cubrió las perspectivas que los organizadores se propusieron. El elenco de participantes fue importante, en concreto una parte de la flor y la nata de la intelectualidad andaluza y catalana, acompañados por sindicalistas: unos con mando en plaza, otros eméritos.  La discusión, en algunos momentos apasionada, siempre fue respetuosa y –lo más importante—buscando afanosamente el consenso.
Segundo plato: alubias con almejas
Javier Tébar toma el relevo de la organización y conducción de las jornadas en Barcelona. Con una novedad: la ampliación de los asuntos a debatir, a saber, Europa. Pues, como apuntó Aristu en Sevilla: «Hoy se trata de encontrar nuevas vías de contacto y diálogo a través de la cultura y de los intercambios intelectuales y sociales.»
Los postres: helados caseros
Me juego lo que sea a que la reunión barcelonesa nos deparará una ampliación de las enseñanzas sevillanas. A saber, en un tiempo difícil, donde el diálogo político y de los grupos dirigentes casi ha desaparecido, el encuentro de voces de la cultura y de la reflexión teórica e intelectual puede abrir vías de encuentro y de clarificación a fin de promover un eje catalán-andaluz que contribuya a la construcción de un modelo de Estado más adecuado en un contexto europeo y globalizado. Así pues, estoy deseando que llegue el mes de Abril.

La sobremesa
Los tres –Fradera, Tébar y un servidor--  fuimos conscientes de la novedad que el encuentro barcelonés representa con relación al sevillano: de un lado, el nuevo cuadro político andaluz, de otro, el juicio de los dirigentes catalanes que, en esos momentos, estará a todo meter.

(En la foto está el grupo que se reunió en Sevilla)

lunes, 14 de enero de 2019

Doble moral y doble contabilidad.




Lo vi en las llamadas redes sociales. Pero no me lo creí. Pensaba que era una murmuración sin fundamento, una manera inútil de atacar al partido ultra desde eso que posmodernamente llaman fakes news, que siempre dijimos mentiras. Como no lo vi en la prensa pensé que era un mendaz Radio Macuto. Pero esta mañana Pepa Bueno recoge la noticia en la SER. En efecto, un grupo de potentados iraníes financió la campaña de las pasadas europeas de Alejo Vidal—Quadras en las listas del partido ultra. No era una fake, es una verdad como una catedral, aunque en este caso podría decirse como una mezquita.

Vidal—Quadras, caballero cruzado, macizo de la raza, baluarte de los valores hispanos e hidalgo de solaz conocido, recibió 800.000 euros del Infiel. Vidal—Quadras, campeador tonante contra todos los nacionalismos, menos con el suyo propio, subsidiado por la Media Luna.

Vidal—Quadras, morisco o mudéjar. O ambas cosas simultáneamente. Lo sabe bien este caballero, físico de partículas, que pueden estar contemporáneamente en dos sitios distintos en un mismo instante. Mientras tanto, su partido –el ultra--  despliega su lengua bífida y denuncia la financiación de Podemos por parte de Maduro.

Doble moral y doble contabilidad.



domingo, 13 de enero de 2019

El cordón sanitario a los ultras




Hay periódicos que han criticado los pactos de familia entre la derecha y la ultra derecha españolas. Que incluso han hablado de la necesidad de un cordón sanitario para aislar a los ultras. Son planteamientos que de manera natural se llevan a cabo en Europa. Es una forma absolutamente legítima de defender la democracia y un estilo congruente con ello. Mi pregunta es, pues, ¿ese comportamiento es aplicable sólo a la política? No. Debería recorrer todo el humus de la vida democrática. Por ejemplo, los medios de comunicación deberían tener unos códigos propios –una auto regulación ad hoc--  sobre ese particular, compatible con la libertad de información y expresión, que son las dos joyas de la corona de la democracia.

La cosa viene a cuento por la página que El País ha dedicado a cierto personaje extremeño que se propone liderar al partido ultra en la región. Es alguien, además, sin personalidad relevante en la vida política española que, de la noche a la mañana, ha pasado –como diría Lope de Vega-- «de las musas al teatro». No contribuiré a difundir su nombre. Tengo para mí que esta ayuda publicitaria –involuntaria, por supuesto—es un disparate. O una ingenuidad por parte del rotativo.

Por otra parte, en el mismo diario aparece una interesante entrevista a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Leo atentamente y me viene otra sorpresa. Afirma la titular del ramo que «Estos presupuestos son el mejor antídoto contra el populismo de Vox». Y me pongo a considerar: ¿no tenía Montero otro argumento más conveniente? ¿por qué debe darle ese contenido publicitario tan favorable al partido ultra? ¿No tiene la dama asesores que corrijan sus improvisaciones? Cada vez que se cita su nombre se le ayuda a encumbrarse. Y se le costea parte de la agitación y propaganda.

… Y me viene a la memoria un personaje siniestro, autor de mil fechorías, que aparece en la novela Los novios, de Alessandro Manzoni. El autor le llama el Innombrable. Por lo menos era una manera de castigarle llamándole de esa manera.   


sábado, 12 de enero de 2019

Coscubiela, Urtasun y Pisarello: un triángulo escaleno




Ya han empezado los primeros movimientos de las fuerzas políticas para confeccionar los carteles del próximo curso electoral. Lógico, porque estas cosas no deben dejarse para última hora. Por ejemplo, En Comú Podem anunció oficiosamente que Gerardo Pisarello será la cabecera de las elecciones europeas, que también están a la vuelta de la esquina. Pisarello, todavía teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, deja las aguas del Besós por las del río ILL. Lo cierto es que me ha sorprendido, porque en mi opinión los Comunes han contado, hasta la presente, con un eurodiputado prestigioso y eficaz. Estoy hablando de Ernest Urtasun, un joven político, de la carrera diplomática y economista. Que conoce el paño de primera mano.   Es alguien al que no le han contado qué es Europa. Primero estuvo de peón de brega y, posteriormente, como eurodiputado. Con reconocida eficiencia.

No soy quién para meterme en camisa de once varas. De hecho, hago este y otros comentarios por prescripción facultativa. Con lo que –debe quedar claro--  no pido explicaciones por la decisión de los Comunes de cambiar a Urtasun por Pisarello. Simplemente expreso mi sorpresa, que es doble: qué motivos aducen los Comunes para sacar a Pisarello de Barcelona y qué se pretende con la substitución. Pisarello es un brillante jurisconsulto, cuyas muchas virtudes en este terreno no guardan relación con el resto de sus aptitudes. En todo caso, no recordamos que entre sus intereses –académicos y políticos--  haya figurado la cuestión europea. De ahí que me haya sorprendido, especialmente porque no ha habido explicación sobre el particular. No se explica que los atributos que se le atribuyen a Pisarello puedan relevar a las virtudes que tiene Urtasun.

Me permito una sugerencia: En Comú Podem debería corregir su pulsión al despilfarro. Antes fue Joan Coscubiela quien la sufrió en plena y brillante madurez política; ahora es Ernest Urtasun. Curiosamente, ambos vienen de la misma denominación de origen.



viernes, 11 de enero de 2019

Carta abierta a los Comunes




Está encima del tapete la discusión simultánea  de los Presupuestos del Estado en Madrid y los de la Generalitat de Catalunya en Barcelona. Son, como es sabido, las cuentas que posibilitarán la puesta en marcha de las políticas concretas. Es, dispensen el símil, la hierba que necesita la vaca para dar y repartir leche. Es una discusión que no requiere melindres sino planteamientos concretos.

Con independencia de los deseos de Pedro Sánchez, lo cierto es que –al menos todavía--  no salen con claridad los números para su aprobación en el Parlamento. Los independentistas van del caño al coro y del coro al caño y Podemos, que ha batallado lo suyo por su aprobación, está ahora jugando al  escondite y exigiendo un huevo duro más, haciendo abstracción del nuevo cuadro político que se dibuja tras el terremoto andaluz. Con lo que los vaivenes de doña Correlación de Fuerzas no parece que le sean amables al gobierno socialista.

En Barcelona –ya lo hemos dicho, simultáneamente--  el govern de Torra intenta camelarse a los Comunes para conseguir la aprobación de las cuentas financieras. Lo que, obviamente, parece lógico. Yo haría lo mismo.

Ahora bien, esta reflexión parte de la siguiente consideración: los presupuestos de la Generalitat –se diga lo que se diga— no son una variable independiente de los Presupuestos Generales del Estado. No lo son, lo diga Agamenón y su porquero. Quien no lo quiera ver o está en Babia o confunde el tocino con la velocidad. Alguien tendría que decirlo. Por lo que, en esa lógica, planteamos lo siguiente: lo idóneo sería que ERC y PDECAT aprobaran en Madrid las cuentas del Estado y los Comunes hicieran lo propio en Barcelona. En esa dirección se han pronunciado con claridad las organizaciones sindicales y patronales catalanas.

Pero, como en determinada política, todo hay que revestirlo de pavo real diremos que el apoyo de los Comunes a las cuentas financieras catalanas debería darse como pacto de la aprobación de los presupuestos del Estado. No se exige que los pactos sean militantemente entusiastas, sino simplemente pactos. Con o sin resignación, pero pactos.

A mi juicio sería poco serio que en Madrid no se llegara a un consenso –resignado o no--  mientras los Comunes firman en Barcelona. Ir con el lirio en la mano sólo es cosa de ingenuos.

Ya saben: do ut des. Que vale lo mismo que decir «yo te doy, tú me das».

jueves, 10 de enero de 2019

Vox, Torra y las CUP


El largo, e insoportable, tiempo que lleva el independentismo está cambiando el metabolismo político en Cataluña. No sólo, ni principalmente en las formas, sino sobre todo en el fondo. Por supuesto, no es sólo un problema catalán, es el signo de los tiempos. El último ejemplo de lo que comentamos son las últimas declaraciones de Quim Torra, el Enviado del hombre de Waterloo en la Tierra.

Pero, antes, parece oportuno señalar que, en principio, haríamos bien en notar las dificultades que tenemos, desde hace tiempo, para analizar el carácter orgánico de lo que representan ambos personajes, Puigdemont y Torra.  Por lo general se habla de ellos como si fueran unos políticos convencionales, sujetos a una serie de códigos, también convencionales. Pero no lo son. Si me apuran ustedes yo diría que Vox también forma parte de ese elenco.  Son la espuma de esta época, que –en muchos aspectos--  representa una cesura con lo anterior. Una espuma que ya está recorriendo una buena parte del mundo. Por ejemplo, la radicalmente nueva situación de Andalucía forma parte de esa mutación. Que no se supo ver, mitad por rutina y mitad por distracción. En resumidas cuentas, los líderes políticos de esa espuma no son unos trafalmejas sino la expresión de los tiempos que corren.

Hablábamos de las últimas declaraciones de Torra. «Habrá crisis de gobierno en Cataluña si, contra mi criterio, Esquerra Republicana y el PDECAT tramitan los presupuestos generales del Estado», ha sentenciado jupiterinamente. Es el reconocimiento de la grieta. Es una orden que taxativamente viene desde el caserón de Waterloo. Es una amenaza en toda regla. Es la voz que viene del arengario gubernamental. Por lo que no admite discusión. Vox ducis causa finita.

La orden imperativa anula la autonomía de los partidos políticos y se entromete amenazante en el quehacer de los grupos parlamentarios. La democracia representativa anulada desde arriba. El líder máximo ya no responde ante nadie. Esta es, tras las palabras de Torra, la desfiguración de la política catalana. Que, por lo demás, viene acompañada de la aparición de la servidumbre voluntaria de miles de personas.


Nota bene.--  Vicenç Villatoro, que no es santo de mi devoción, afirma hoy en La Vanguardia una cosa que posiblemente le granjeará el odio infinito de la oclocracia independentista: «Las CUP y Vox disparan desde lugares distintos a la misma diana, la democracia liberal». 

No sólo ellos bailan con lobos.  



miércoles, 9 de enero de 2019

Tras lo de Andalucía. A modo de consejos




Tras los vientos que vienen de Andalucía, MRT --viejo amigo de tiempos peores que estos-- me pide una serie de consejos.  Se los doy por aquello de no rehuir el desafío. Son los siguientes:

1.   Dedica a pensar el tiempo que pasas llorando: cabeza fría y pies firmes en el suelo

2.   Lo que pudo haber sido y no fue solamente es un bolero.

3.   No insistas en mantener lo que te ha llevado al descalabro.

4.   Aunque el mito está de moda no caigas en él.

5.   Enamora a esa vieja dama, doña Correlación de Fuerzas: está al lado de la piedra de toque.   



Si no le gustan, sólo cambiaré el orden de los mismos. Vale




La Parrala en el independentismo catalán


El embrollo mental es una de las características de no pocas personalidades del independentismo catalán. Podría ser una consecuencia del callejón sin salida en el que se encuentran. Embrollo que ha conducido a una aporía en toda la regla.

A este pelotón de desconcertados se ha sumado Dolors Bassa, que fuera Consejera de Trabajo con Carles Puigdemont, con unas declaraciones hechas en la cárcel de Puig de les Basses. Bassa (ERC) ha dicho con claridad «No dejemos caer al Gobierno». Y argumenta instrumentalmente que «el PP es mucho peor». Es una sensatez sobrevenida que, dadas las circunstancias, vale su peso en oro. Es un mensaje de atrición en línea con los sectores más realistas de su partido. Ahora bien, hasta aquí la cal. A continuación viene la arena del pensamiento bífido del independentismo acrisolado: «No soy partidaria de dar apoyo a los Presupuestos Generales del Estado», que es un guiño a sus conocidos y saludados como quien dice que sigue siendo de los nuestros. Del cogollo independentista. Para finalmente entonar con los arpegios de La Parrala que, en todo caso, «No le daría un no rotundo». La Parrala, sí; la Parrala, no.

Dolors Bassa parece ser la escisión dramática en la que se encuentra el independentismo: en su cabeza se agita una cosa y otra en el corazón. Es el burro de Buridán. Pero también la ausencia de coraje intelectual por miedo al qué dirán, a no querer ser señalado como traidor.

En todo caso, ello no quita que nuevamente exijamos –en nuestro caso, sin miedo al qué dirán— que está fuera de lugar el mantenimiento de Bassa y el resto de presos en la cárcel. Y, simultáneamente, algo extremadamente inútil.

El embrollo, decimos, está haciendo estragos en el independentismo. Sus líderes más conspicuos intentan reformar el Reglamento del Parlament de Catalunya con el objetivo de permitir que el hombre de Waterloo pueda ser investido a distancia como president de la Generalitat. Otro despropósito. O mejor dicho, otra vuelta de tuerca para que la llama no decaiga. 

En todo caso, me consuelo –triste consuelo— porque pensaba que tendría una vejez rutinaria. No será así. Todo ello me tendrá en tensión, lo que, según mi equipo médico habitual, me proporcionará distracción y fuerza de voluntad.
Nota bene.  En la foto,   Dolores Parrales Moreno, más conocida como La Parrala (Moguer1845-Sevilla1915),


martes, 8 de enero de 2019

Eliminar el Concordato con la Santa Sede


La burocracia vaticana responde a la petición del gobierno español sobre el contencioso de la exhumación del Dictador que eso es cosa de la Iglesia española, el Abad y el gobierno español. Pilatos vuelve a aparecer en la escena. A mi juicio son, al menos, dos los elementos que explicarían la respuesta del alto funcionariado del Vaticano. Por una parte, no enemistarse con los sectores religiosos españoles ultramontanos en la pugna dogmática y moral con el Papa; y, de otra, mostrar nuevamente su disgusto por las leyes progresistas sobre los derechos civiles que se promulgaron en tiempos de Zapatero. Es, digámoslo con claridad, un juego que beneficia la alianza del Partido Popular (versión apostólica) con los sectores ultramontanos eclesiales.

El gobierno de Sánchez debe actuar con temple, por supuesto. Un temple que no puede confundirse con pachorra. El Gobierno español debería plantear, así las cosas, la anulación de esta antigualla que es el Concordato con la Santa Sede. Toda una anomalía en Europa. 

Dispensen la brevedad. Escribir más sería dispersar el mensaje.

lunes, 7 de enero de 2019

Manuel Valls y su lengua bífida


Decía la vieja copla granadina que Eugenia de Montijo «cambió las aguas del Darro por las del Sena». Esta fue una decisión estéticamente discutible, pero que en todo caso sirvió a la señora para llegar a ser emperatriz. De igual modo Manuel Valls cambió las aguas del Llobregat por las del Sena. No menos discutible, aunque ello le valió llegar a ser primer ministro de la República. En conclusión, París –por lo que se ve--  bien vale  no sólo una misa sino también un cambio de aguas. Dos vidas no paralelas –la de Eugenia y la de Valls--  que confluyen en un triunfo y un fracaso en la política francesa.

Valls, ahora vuelto a las aguas del Llobregat, es el candidato de Ciudadanos a las elecciones municipales de Barcelona. En su honor habrá que decir que fue el primero en alertar de la inconveniencia de que Ciudadanos y el Partido Popular pactaran con Vox para formar gobierno en la Junta de Andalucía. Incluso llegó a pronunciar la bicha: es preferible estar en la oposición. Sin duda, el recuerdo de las aguas del Sena le llevaron a pronunciar unas palabras que en Francia, al menos hasta el momento, forman parte de la ortopraxis ´republicana´. Sin embargo, las aguas del Llobregat son menos exigentes que las del Sena, y los de Rivera no son tan escrupulosos. Alguien debió darle a Valls un tirón de orejas: no seas tan explícito, la política española es menos contundente; aquí nos movemos –le dirían--  a medio camino entre Florencia y Badalona. Y Valls, sacando de su cantimplora el agua milagrosa, encontró el matiz para salir del paso. Lo que quiso decir –cambiando de tercio--  es que «los socialistas deben abstenerse para que salga adelante el pacto entre el PP y Ciudadanos». Los aguas del Arno florentino y las del Besós, otro rio no menos famoso. Que ya se ha alejado de la ortopraxis republicaine. Barcelona también vale una misa.

De esa nueva versión de Manuel Valls se saca una lección no irrelevante: es más fácil unirse a confusos compañeros que librarse de ellos. Y, comoquiera que en su caso el  músculo no duerme ni la imaginación descansa (contradiciendo a Carlos Gardel), se retuercen los valores republicanos de las aguas del Sena. Porque en aquellos pagos se respeta, al menos hasta la presente, la primacía del partido más votado. En síntesis, Valls abraza la magia de la palabra de la política española: cuando dije «pasar a la oposición» me refería a que se abstuvieran los socialistas. 

domingo, 6 de enero de 2019

El fracaso de Pablo Casado


El último tuitter del Partido Popular, donde un niño chico pide a los Reyes Magos la muerte de Pedro Sánchez, indica hasta qué punto dicha organización consolida elevados grados de irascibilidad, de proyección tabernaria de su política. Ahora bien, a mi juicio no hay improvisación en la emisión de este mensaje y otros similares. Es una consecuencia directa de que el llamado efecto Casado es agua de borrajas, de que la cosa no despega. Es más, en el fondo es la constatación de un fracaso, al menos de momento, en toda regla.

No sólo no hay remontada del PP, sino que un íntimo adversario, VOX, le está rebañando votos, militancia y adhesiones. O sea, no hay recuperación del «PP, que ha vuelto», sino fugas a granel. Por otra parte, algunas personalidades de dicho partido –muy pocas, pero relevantes—  muestran su desacuerdo, unas de manera abierta, otras oblicuamente.

En definitiva, este clima de exasperación paroxística de los esfínteres del grupo dirigente casadista no es el resultado de una derecha «sin complejos», sino del miedo al movimiento de una serie de placas tectónicas que tuvo su mayor estridencia en las recientes elecciones de Andalucía. Porque el dato andaluz no es el PP sino el batacazo se los socialistas. Cierto, todavía sigue siendo el partido mayoritario de la derecha, pero ya no es el hegemónico. Ahora ya no tiene la brújula. La brújula la tiene el Concilio de Trento.

Por otra parte, tengo para mí que la operación Aznar –la unificación de las derechas--  está conociendo una curiosa paradoja: el debilitamiento del Partido Popular. Que pierde consensos en su ala moderada y en el sector ultra. De momento, al hombre de las Azores le está saliendo el tiro por la culata. Aunque hay alguien que piensa que eso mismo es lo que buscaba.



sábado, 5 de enero de 2019

María Luisa, de tí a la eternidad




María Luisa Suárez, noble madre de la izquierda, del Derecho del trabajo y del movimiento de los trabajadores (1920 – 2019). Contigo empezaron muchas cosas. De ti a la eternidad.

viernes, 4 de enero de 2019

VOX o el rapto de Europa




Enric Juiana en su artículo de hoy en La Vanguardia nos dice que se ve la mano de Steve Bannon en el programa electoral de VOX. Juliana tiene la suficiente información para ello. En todo caso, el partido ultraderechista ya recibió el apoyo del ex jefe de campaña y ex asesor principal del presidente de Estados Unidos Donald Trump. O sea, el tal Bannon.  

La primera consideración sería: Vox es el único partido español que tiene una estrategia europea –en este caso anti europea--  frente a la abulia europea del resto de los partidos. Así las cosas, el peligro del ultra derechismo es por partida doble: por el carácter de las medidas que propone y por la coordinación explícita con los ultras europeos. Tendrá financiación económica a espuertas. Por ello, el chicoleo del Partido Popular para reclamar  su apoyo en Andalucía es también peligroso por partida doble: porque coloca a los ultras en el centro del teatro de operaciones y porque le fortalece no sólo en España sino por extensión en Europa. Paradoja: los ultras, que se exhiben como el «macizo de la raza» son el único partido español que tiene una política de alianzas en Europa. Anti europea, como hemos dicho. El resto de las formaciones se limitan a practicar la política de campanario, contemplando con indolencia el rapto de Europa. Mal asunto.  

Ahora bien, al menos en teoría hay tiempo para corregir. En todo caso, ¡cuánto por hacer y en tan poco tiempo!



jueves, 3 de enero de 2019

El nuevo Pepe Carvalho (de Carlos Zanón)



El 15 de enero llega a las librerías la nueva aventura de Pepe Carvalho escrita por Carlos Zanón. Sí, han leído bien. El viejo detective visto ahora con otros ojos, que ya no son los de su progenitor, Manuel Vázquez Montalbán. Toda una novedad.

Y se ha armado la tremolina. Hay quien ni siquiera ha esperado a leer la novela de Zanón para considerar que es una herejía el hecho de atreverse a hacer una cosa así. Es como si, quien lo critica, tuviera una idea patrimonialista no sólo de MVM sino incluso del personaje. Y ha empezado ya la grita y el chillerío contra Zanón. Sólo hay un Pepe Carvalho y Vázquez es su Profeta, vienen a decirnos.

Vamos, tres cuartos de lo mismo que cuando Rossini se atrevió a componer su Barbero de Sevilla, que ya había sido musicada algunos años antes por Paisiello, auténtica vaca sagrada a finales del XVIII. Herejía. Y de manera organizada reventaron el estreno de malos modos.  Leamos y veamos el nuevo Carvalho, y no con la mirada con que leímos al de MVM. Y, sobre todo, háblese con fundamento. Precisamente por ello es recomendable la opinión autorizada y ponderada Gabriel Jaraba sobre el particular. La tienen en https://gabrieljaraba.wordpress.com/2017/02/03/podra-pepe-carvalho-seguir-siendo-pepe-carvalho/?fbclid=IwAR2b5Gndq0UTLX9q4P2ItciHRBCbGPJzkmrwbxeCT3ky0mLNucAXwnN4cfY

miércoles, 2 de enero de 2019

¿Susana Díaz debe dimitir?





En realidad la gran conmoción en las izquierdas españolas será cuando se vea físicamente que la derecha preside la Junta de Andalucía. Lo sabemos ya políticamente, pero ahora falta que la imagen lo confirme. La imagen que constate la veracidad del acontecimiento político. Ese será el golpe psicológico. Será el salto de treinta y seis años a otro lugar.

Surgirán, entonces, nuevas preguntas. Y, seguramente, la menos relevante será si Susana Díaz debe propiciar --«dar un paso al lado», se dice púdicamente en Cataluña--  el relevo a un nuevo grupo dirigente del socialismo meridional o, como ella insiste, debe continuar en sus actuales responsabilidades. Primera consideración sobre el particular: ni las victorias –ni este caso las derrotas--  tienen una única explicación. Pero, ella misma ha centrado la mayor parte de su predicación en torno a la garantía de su persona. Con lo que, haga lo que haga de ahora en adelante, tendrá que establecerse un vínculo entre ese discurso extremadamente personal y su decisión.

No quiero meterme donde no me llaman. De hecho, estas reflexiones sólo tienen un interés: forjarme una explicación sobre el nexo entre la realidad de lo sucedido en Andalucía en las recientes elecciones autonómicas y la (necesaria) voluntad de remontar el conocido fracaso del socialismo andaluz. Que es, naturalmente, parte de las dificultades del socialismo y las izquierdas españolas.

Sir Winston era de la idea de que «durante la tempestad se debe confiar en quien lleva el timón». Era, sin duda, una opinión interesada. Lo dijo en 1900 con sólo 26 años. Todavía le faltaban muchas vicisitudes políticas. En todo caso, pudo sufrir en sus propias carnes la dura experiencia de que, tras la victoria contra el Eje, el electorado británico no le eligió premier en las primeras elecciones tras la Segunda guerra Mundial. Las ganó el laborista Clement Attlee.

Díaz ha sido la persona más votada en las elecciones. Pero no las ha ganado políticamente, ni la imagen que se nos ofrecerá en breve indicará que las ha ganado psicológicamente. Con lo que –me pregunto-- ¿qué sería lo más apropiado en su caso? Me permito, de entrada, una elipsis: quien ha estado gobernando durante años –primero en el gobierno de la Junta y después como presidenta— no parece estar suficientemente en condiciones para liderar una remontada. El enraizado estilo de estar al frente de la nave no propicia la necesaria versatilidad para gobernar la rosa de los vientos. Más todavía, quien no ha fabricado un proyecto de permanente reconstrucción de Andalucía –o de cualquier otro país--  consolida la praxis de la rutina, del ir tirando con unos determinados hábitos.

Por otra parte, la ley matemática de la monotonía aplicada a las ásperas relaciones entre Ferraz y Susana Díaz podría indicar que se reproducirían los desencuentros y asperezas entre ella y Pedro Sánchez. Justo lo que no necesita  España. Lo que no necesita el frágil espectro de las izquierdas. Y menos todavía el agotador proceso  electoral que se nos viene encima.

Sosiego y temple. 


martes, 1 de enero de 2019

El ´estilo´ de Marcelino Camacho




Observad bien la letra de Marcelino Camacho. Mejor dicho, mirad atentamente el estilo de Marcelino. No me refiero a la caligrafía cuidada, propia de un autodidacta, sino a la puntillosa corrección de lo que ha escrito anteriormente. Tachaduras y más tachaduras para mejorar el texto, que después se pasará en limpio.  


Lo que significa el esfuerzo mental por precisar los conceptos, dándoles una mayor claridad. De hecho, Marcelino escribía igual a cómo hablaba. Con esa pedagogía que se adquiere tras haberse esforzado en asimilar conocimientos y saberes. 

Esta es una lección primorosa a quienes improvisan y sueltan ocurrencias al mayor mayor, de manera estajanovista. Es la auto corrección permanente. Es el estilo paciente de los grandes pedagogos de muchedumbres: Pablo Iglesias y Anselmo Lorenzo, Joan Peiró y Giuseppe Di Vittorio. De manera que la postal es también una clase de formación sindical. Y política. (La foto es del Archivo personal de Marcelo Camacho, hijo del maestro).