martes, 30 de junio de 2020

Cuando los manifiestos se convierten en navajas de Albacete




Los hunos firman un Manifiesto a favor del hombre de Waterloo; los hotros responden firmando lo contrario. Todos ellos son, hasta el momento, figurantes del mismo partido: los post post post convergentes, las limaduras del pal de paller de Jordi Pujol.  De donde saco la siguiente conjetura: estos manifiestos son –Clausewitz mediante-- la prolongación de la guerra de esos feligreses por otros medios. Son, podría decir Freud, el hechizo voluptuoso de una pugna que ha dejado de estar larvada para convertirse en lucha final. En todo caso, con este tipo de manifiestos las campanas están doblando a muerto. O los hunos o los hotros. Todo el teatrillo de cristobicas está conteniendo el aliento.

Según analistas de prestigio comarcano esta lucha se libra, grosso modo, entre cargos institucionales y cargos orgánicos, de partido. Los primeros son entusiastas o aprovechateguis del hombre de Waterloo y entienden que el partido, PDECat,  tiene que disolverse y crear una formación radicalmente nueva para mayor gloria de Puigdemont. Los segundos niegan la mayor y han anunciado una línea de resistencia. Los analistas comarcanos explican que el partido saltará por los aires. Ganará Waterloo –a menos que haya un milagro— pero el partido explotará por los aires. Lo que me da pie a una segunda conjetura: es radicalmente falso que los hunos y los hotros –Waterloo y sus adversarios—tengan algo que ver con el «gen convergente», aunque reconozco que es una brillante metáfora. Que a mí me ha contagiado cuando hablo de los «post post post convergentes». Mea culpa.

El gen convergente se caracterizó en su día, y durante largos años, por ser un atrápalo todo: incluso socialdemócratas de Pedralbes y comunistas a la virulé, cristianos de agua bendita y ateos de blasfemia diaria cayeron en deliquio ante la potente figura de este Pujol. Ese gen convergente era la tutía que impregnaba la chimenea de aquel nacionalismo catalán de peix al cove  que, de manera muy libre, podríamos traducir como ´pájaro que vuela a la cazuela´.

Estos de hoy no son de ese gen. De aquel espíritu de engullir todo lo que se mueve han pasado a exigir una probada limpieza de sangre. De aquel pragmatismo se ha llegado a la negación de la política. No existe, pues, relación alguna con aquel gen convergente. Dispénsenme si, en alguna ocasión, recurro al latiguillo de los post post post convergentes.

lunes, 29 de junio de 2020

La oposición en Cataluña hace un don Tancredo




En el paisaje político catalán pueden observarse dos elementos que, aunque no únicos, son de gran relieve: la fragmentación infinita del viejo espacio convergente y la prisa de todos ellos en reacomodarse para acudir a la cita electoral que será cuando dicte la confusa claridad de Quim Torra. Todo el espacio independentista aparenta moverse: unos haciendo la noria y otros como los cangrejos. En todo caso las apariencias indican que hay movimiento. Pero ¿y el resto del retablo de las maravillas políticas?

Silencio, que no sabemos si es prudencia o dificultad para decir algo medianamente sensato. Silencio y en posición de don Tancredo, que es lo último que se  debe hacer en política, sea esta global o de campanario. En resumidas cuentas, la oposición política catalana está silenciosa e inmóvil. Esto es algo que entendemos en el Partido Popular, ya que su insignificancia no da para más. Se entiende menos en Ciudadanos donde puede verse un desfase entre su actividad política en Madrid y su mutismo (incluso gestual) en el Parc de la Ciutadella. Sin embargo, donde no se entiende de ninguna de las maneras es en el Partit dels Socialistes de Catalunya.

El PSC --a medio camino entre la pachorra y la cautelosa prudencia--  da la impresión, en el mejor de los casos, que está ahorrando iniciativas para otra ocasión mejor. Pero esto en política es mala cosa. Dí en cada momento lo que corresponde a esa situación, podría haber escrito Maquiavelo, Por ejemplo, ¿tiene sentido que los socialistas catalanes, cuyo primer  dirigente es una persona sofisticada y muy capaz, hayan estado silentes antes y durante la celebración de las manifestaciones catalanas de los sindicatos del pasado viernes en exigencia de un pacto de reconstrucción?  Decir desidia sería algo exagerado; tal vez lo que hemos dicho antes: pachorra. Una pachorra que posiblemente espera recibir los réditos de la política de Pedro Sánchez. Pero que, de esa manera, poco aportará a una nueva orientación política de Cataluña.

Una pachorra chocante porque dichas manifestaciones eran de apoyo al gobierno. Mi padre, que tenía en su lengua todo el acervo de la malafoyá granaína, hubiera dicho: «Dios le da nueces a quien no puede roerlas». Posiblemente era un tantico imprudente.  

domingo, 28 de junio de 2020

Derrocad al gobierno «ilegítimo»




Importante entrevista  a Pedro Sánchez hoy en La Vanguardia a cargo de Jordi Juan, director, y Enric Juliana, subdirector. Sin desperdicios, como la ópera Rigoletto. El presidente responde con tono mesurado. Incluso en el momento más contundente procura no sobreactuar. Es cuando afirma que la derecha ha intentado «derrocar» al Gobierno. Pedro Sánchez no añade adjetivos ni más valoraciones, consciente de la fuerza conceptual de la palabra. Derrocar. Tal vez entienda que tan terminante sobriedad es una invitación a que el lector saque sus propias conclusiones.

Esta derecha derrocante no acepta –o lo acepta en clave de fastidio--  el principio de la alternancia cuando le van mal dadas las cosas. Recuerde al alma dormida aquella desconsolada Marta Ferrusola, la esposa de Jordi Pujol, cuando ganó las elecciones Pasqual Maragall a la Generalitat. «Nos echan de casa», vino a decir. Y es que el gen de la no alternancia es indistinto en los cuatro puntos cardinales. El problema es cuando este gen muta en derrocante: como nos echan de casa hay que tirarse al monte.

El primer tranco sería propalar que el gobierno es ilegítimo. No hay que argumentar nada, se debe confiar en la eficacia del mensaje y su relación con la capacidad de creerse las cosas por parte de los feligreses. Observen la condundencia del Credo: «Creo en Dios Padre…». No dice Creo que existe Dios Padre  En ese mensaje, y para esas intenciones, la palabra ´existe´  es superflua. Son picardías de los teólogos subvencionados.

Pues bien, si este gobierno es «ilegítimo», todos los medios para derrocarle son legítimos y convenientes. Lo que con dos tapas de la teoría del tiranicidio que formularon ciertos doctores de la Iglesia  --desde Tomás de Aquino hasta el padre Mariana— las diversas cuadrillas de la derecha pueden contar con la bendición de sus eminencias, los altos funcionarios de la Iglesia católica, apostólica y romana, Rouco Varela y el barroco Cañizares. Es una variante del fundamentalismo religioso de aquel pasado que nunca pasó del todo.   

Gobierno ilegítimo que, como mensaje aparentemente laico, llega a los esfínteres intelectuales de algunos que –metafóricamente o vaya usted a saber cómo--  disparan con ametralladoras haciendo diana en las caras de Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Grande Marlaska y los que se pongan por delante.


sábado, 27 de junio de 2020

Torra lo tiene «muy claro»


´Que cuándo serán las elecciones catalanas´, dice usted. Anote: sólo (por ese orden) Torra y Dios lo saben. Tan caballuno secreto podría tener esta explicación: el ´president´  ya no se fía de nadie. Cualquier depositario del secreto iría con el cuento a la célula de las mil y unas que hay en el bosque que antaño fuera convergente. Es más, si es cierto lo que dicen los torrólogos que Waterloo ha rebajado su estima por el Vicario, es posible que ni siquiera Puigdemont esté al tanto de lo que le bulle en la cabeza a Torra. Tengan ustedes en cuenta que, por estos andurriales políticos, cada vez son más lo que van por su lado. Y Torra, según parece, intenta ensayar ese camino. Así que sigue siendo un secreto cuándo serán las elecciones autonómicas.

Ahora bien, Torra nos ha hecho una graciosa concesión al decirnos que lo tiene «muy claro» el día de los comicios. Pero no podemos fiarnos demasiado, porque la claridad de Torra siempre estuvo en entredicho. Una de dos: o sabe lo que le conviene y se esfuerza en hacer creer que mueve los hilos o, por el contrario, los juanetes se le han subido a la cabeza. O, si queremos otra interpretación deberíamos recurrir en opinión del profesor  Antón Costas a la teoría de los "sesgos de confirmación": los humanos utilizamos las nuevas situaciones para reafirmarnos en nuestras creencias y conductas, aun cuando la nueva información las contradiga (1). Naturalmente todo ello podría tener una cierta carga subjetiva.

Ahora bien, lo que ya no es tan subjetivo es tener la boca a cencerros tapados sin hacer participar –ni siquiera a la feligresía militante--  de la claridad de este caballero. Es, se vista como se vista, una relación de caballero feudal con sus vasallos. O sea, ya os convocaré cuando me salga de la cruz de los pantalones para que me paguéis los derechos de portazgo y otras chucherías impositivas.

Addeda.---  Con la reapertura de las librerías tendrán ustedes el libro de Enric Juliana, que hemos comentado en otras ocasiones, ´Aquí no hemos venido a aprender´,  ahora en castellano. Están avisados. 




viernes, 26 de junio de 2020

Jordi Sánchez: Partido (aparentemente) nuevo, política viejuna




El hombre de Waterloo mantiene que España es una dictadura. Seremos caritativos con este personaje y no le califiquemos ni política ni psicológicamente. Lo que sí parece seguro es que el quídam tendría dificultades, fuera de su hábitat natural, en motivar su pintoresca afirmación. Por ejemplo, ¿cómo podría explicar que su Enviado en la Tierra, Jordi Sánchez, interno en el Centro Penitenciario de Lledoners, salga a la calle con permiso cada dos por tres y, de paso, haga sus declaraciones a los diversos medios de comunicación? Sin ir más lejos, ayer por la mañana en un programa radiofónico de RAC 1. Un inciso: Jordi Sánchez es un personaje que ha recorrido diversas obediencias. Con Rafael Ribó, después con Artur Mas y, de momento, con Carles Puigdemont. De los dos primeros huyó cuando empezaron a oler a cadaverina. Con el hombre de Waterloo ensaya un intento, eternamente penúltimo, de ser alguien en la política institucional catalana.

Jordi Sánchez tiene vara alta en la Crida Nacional per la República que es otro grupo dentro de esa desordenada cáfila de grupos y grupúsculos del independentismo político—sentimental. Pretende ser la casa grande, de momento, de todos los camaranchones de Puigdemont. Lo que, desde hace un tiempo, está provocando fuertes retortijones en las tripas del PDECat, dividido en dos bloques: quienes pugnan por mantenerse como partido y los que se oponen a ello. Estamos hablando de las virutas del árbol convergente. Digamos, pues, con claridad que: el procés no sólo se ha llevado por delante la unidad (aunque siempre frágil) del independentismo, sino también la unidad de los post post post convergentes. Es una de las consecuencias de la decadencia de esa manera de concebir Cataluña y sus alrededores.

Jordi Sánchez ha hablado claro. La cosa no pasa por el PDECat, pero tampoco por Junts per Cat. «Debe salir una nueva organización política con una nueva estructura porque ahora mismo JxCat no lo es». Demasiada claridad para quien no es pata negra. Y, más todavía, demasiado pronto ha sacado la lengua a pasear. Las viejas glorias –mejor dicho, las viejas ruinas convergentes--  cuentan con sus propios taifatos que, aunque erosionados por el tiempo, tienen todavía una cierta capacidad de resistencia ante las ambiciones de uno que no  fue de los suyos. De hecho le recriminan en privado a este Sánchez que nunca haya militado en ninguna de las organizaciones que ahora pretende darles la extremaunción.  

Jordi Sánchez ha sido claro: «debe ser una organización política nueva». De un plumazo debe haberse granjeado con lo más granado de las vacas sagradas. El parto, podría haber dicho, vendrá de Waterloo o no vendrá. La naftalina convergente solo merece un triste adiós y el  protocolariamente  fúnebre gori gori. Es la hora de un partido nuevo. Pero no hace un maridaje idóneo ese tipo de partido nuevo con su punto central: el famoso 1 de Octubre y sus consecuencias. Pues, según parece, el tiempo no pasa para este versátil Jordi Sánchez que va de obediencia en obediencia hasta una improbable victoria final.  

Lo que tal vez no habrá calibrado Jordi Sánchez  --de formación politólogo--  es que tanta claridad y tanta anticipación le puede acarrear un traspiés en su carrera política. Waterloo podría estar utilizándolo como depredador de las sucursales post convergentes. Y después, «si te he visto, no me acuerdo». Y es que, en el fondo, algunos politólogos que se meten en política no suelen tener el ojo despierto en las grandes ocasiones.

Addenda.---  Ayer se cerró un largo ciclo. Corruptores y corruptos del caso Palau ingresaron en la cárcel. El tesorero de la vieja CDC de Jordi Pujol entre ellos.

jueves, 25 de junio de 2020

Declaración de la PLATAFORMA DE APOYO AL PROGRAMA DE GOBIERNO PROGRESISTA




Por el CONSENSO y la INICIATIVA COLECTIVA

para la RECONSTRUCCIÓN SOCIAL de ESPAÑA

En este momento de salida del “Estado de Alarma”, cuando subsiste la amenaza de la pandemia del Covid-19 y miles de ciudadanos siguen infectados, se plantea a la ciudadanía de nuestro país un enorme desafío: cómo contribuir a la RECONSTRUCCIÓN SOCIAL de ESPAÑA, cómo lograr una gran PACTO POLÍTICO Y SOCIAL que garantice una “nueva y mejor normalidad”, cómo incorporar activamente a la mayoría de la sociedad a este objetivo colectivo.

Conseguirlo no va a resultar fácil, no sólo por las propias dificultades derivadas de la brutal agresión que ha significado, que está significando aún la pandemia, por las secuelas ya provocadas, sino también por la política de las fuerzas de la derecha y extrema derecha que hasta ahora sitúan en el primer plano de su acción el ataque al gobierno que resultó de las elecciones democráticas, sin propuestas ni compromisos para avanzar en esta nueva etapa.

 El final del “estado de alarma” supone que se descentraliza una de las principales responsabilidades, la defensa de la salud, quedando el Ministerio de Sanidad esencialmente como coordinador de las responsabilidades autonómicas y locales. Lo que por una parte significa menor capacidad de dirección desde el Gobierno, representa al mismo tiempo una mayor proximidad de la gestión a la exigencia social en cada lugar.

 A pesar de todas las dificultades, el objetivo de “reconstrucción social” es posible cuando desde los más amplios ámbitos de la sociedad se están levantando voces, expresando voluntades, exigiendo avances concretos en la necesaria “reconstrucción”. Una voluntad y exigencia que cuentan además con las aportaciones y medidas que se van estableciendo por parte de las instituciones europeas. De todo ello es una buena expresión el manifiesto “Vamos A salir” con el que un centenar de personalidades de la cultura, la ciencia, el sindicalismo, el arte, el periodismo, …se pronuncian “Por un pacto para la reconstrucción social de España” y en cuyo eje sitúan la defensa y fortalecimiento de los servicios públicos como “garantía para ejercer los derechos de ciudadanía en igualdad”.

 Desde esta PLATAFORMA, constituida en enero de este año para expresar el “apoyo al programa de gobierno progresista” resultado de la coalición PSOE-UP, para contribuir al impulso del amplio movimiento ciudadano en tal sentido, subrayamos que los objetivos inicialmente señalados resultan ahora de mayor necesidad y suponen proyectar el sentido de dicho programa de gobierno sobre la nueva realidad resultado de la pandemia, en el combate colectivo contra la misma, para dar soporte y desarrollar las nuevas medidas, propuestas y proyectos que de ello resulten. En este sentido, recogiendo lo que se está ya configurando como exigencias sociales inmediatas y cuya realización debe resultar de las iniciativas que se están ya planteando desde el Gobierno de coalición, queremos subrayar la voluntad de que nadie se quede atrás en esta salida de las crisis actuales, con una decida apuesta para la consolidación de la industria actual y de industrialización en sectores punteros, con un apoyo decidido a la investigación y a la formación, garantías de suministro de los productos básicos y de los estratégicos, con atención prioritaria a la sanidad pública y los servicios sociales.

 Desde enero, y a pesar de la pandemia, se han desarrollado diversas formas de relación en torno a nuestros comunes objetivos, así como múltiples iniciativas en diversas zonas del Estado. De ello constituye una expresión concreta en el ámbito de nuestra PLATAFROMA las 5.400 adhesiones recibidas a través de nuestro “muro” de Facebook, o las 120.000 visitas al mismo en el último mes. Se han producido ya las primeras salidas a la calle organizadas, marchas y concentraciones (“abrazos”) ante y en torno a hospitales públicos, para expresar la defensa de la sanidad pública y el apoyo a sus profesionales, como las del pasado día 20, impulsadas algunas desde las Plataformas locales.

 Ahora, se trata de desarrollar en cada lugar múltiples formas para expresar la voluntad colectiva de la sociedad por una nueva y mejor normalidad, por la reconstrucción social de España, coordinando las diversas iniciativas en tal sentido con las organizaciones políticas de la coalición en cada rincón del país, participando activamente en las movilizaciones propuestas por éstas.

Es necesario impulsar y organizar la respuesta colectiva a los grandes retos del momento. Conseguirlo no sólo supondrá la defensa de la salud individual y colectiva, sino también avanzar y consolidar la democracia.


24 de junio de 2020

miércoles, 24 de junio de 2020

Vuelven los viejos galápagos convergentes a la nueva normalidad política




Efervescencia política en los cenáculos barceloneses. Actividad trepidante de preparación de congresos y convenciones políticas, especialmente de nuevos partidos. La convocatoria de elecciones autonómicas podría estar a la vuelta de la esquina. Los viejos galápagos del pujolismo vuelven dando veracidad a lo dicho por William Faulkner: «el pasado nunca se muere», que nos recuerda Lluís Foix hoy en su artículo ´La historia revisitada´ (La Vanguardia).

Se prepara el congreso fundacional del Partit Nacionalista Catalá, sus figuras más resonantes son Carles Campuzano y Jordi Xuclà que les salieron los dientes de leche en las Cortes. Son los más genuinos depositarios de los restos de la túnica sagrada convergente. Miquel Roca i Junyent los sacó de la pila del bautismo y Waterloo les dio la extremaunción. Tengo la impresión que, de todas las nuevas ofertas políticas que están en curso, el PNC es el mejor situado. La ayuda de los nacionalistas vascos se da por descontado.

A continuación viene un batiburrillo de nasciturus, tales como Lliga democrática (Astrid Barrio, «nueva en esta plaza»); Lliures (de Antoni Fernández Teixidó, el eterno ex de mil partidos, vale decir, Liga Comunista Revolucionaria, CDS de Adolfo Suárez y Convergència democrática de Catalunya); Units per Avançar (de Ramon Espadaler, el hereu de Duran i Lleida y, ahora con Albert Batlle que se auto propone como figura ascendente); y el partido del todavía hombre sin partido Manuel Valls, que es como aquel rey moro zarzuelero, «que lo tiene tó y no tiene ná».

Primera consideración: vuelven los viejos galápagos convergentes con algunas tapas variadas como guarnición. Es la Cataluña del pasado, de un pasado que no acaba de pasar, que diría Faulkner. Un inciso: me pregunto si la estatua de este caballero está segura en su sitio. De momento sé de buena tinta que la Font del  Negritu (en el Parque de Mataró) sigue intacta. Segunda consideración: entre estos aspirantes a nacer y los que ya existen podríamos decir, al revés que el evangelista, que la mies es poca y muchos los segadores.

Vueltas y revueltas en los cenáculos barceloneses. Inflación de nuevos partidos como resultado de la exagerada presunción de capacidades políticas –hasta la presente escasamente probadas, si vamos al caso--  de la mayoría de las personalidades que hemos nombrado. Inflación de pipirrana política, también como resultado de viejas disputas que nunca se recauchutaron. Vuelve toda aquella vieja normalidad que se disfraza de nueva para no infundir sospechas.  

Nada nuevo bajo el Sol.



martes, 23 de junio de 2020

Esquerra Republicana y «O mio babbino caro»



Estamos en puertas del decreto de la «nueva normalidad». En la política de alianzas calidoscópicas de Pedro Sánchez  la suerte va del caño al coro y del coro al caño. Más que geometría variable sería aritmética inestable. Ciudadanos ha manifestado que votará a favor de dicho decreto; Esquerra Republicana de Catalunya ha declarado que votará en contra. «Recuerde el alma dormida, avive el seso e despierte» es una llamada de atención con la que el poeta guerrero nos quiere sugerir asuntos graves. Pues bien, recuerde el alma dormida que las campanas ya están tocando a Presupuestos generales del Estado. O sea, la vara de medir de la redicha nueva normalidad. (¿Qué hay de nuevo en esa quisicosa? Las casetas de pirotecnia ya han abierto; los petardos vuelven a lo suyo, deteriorando el poder adquisitivo de los bolsillos).

Los de Arrimadas han tomado nota de que contemporáneamente a su giro se está produciendo un suave aumento de la orientación de voto a su favor. Los de Junqueras viven sin vivir en ellos y no se fían de Pedro Sánchez, ni de Waterloo. Y algunos de ellos no se fían ni de la mitad de su cuadrilla. Votarán que no, que es una expresión de disgusto –dicen con voz de tiple--  porque Sánchez pacta con Ciudadanos, que es un partido de derechas. Es un planteamiento chocante porque descuida su propio flanco: Ciudadanos es tan de derechas como Waterloo y sus pupilos.

Lo que, en todo caso, ERC parece ignorar es que, si bien las nuevas relaciones de Arrimadas con Sánchez podrían llevar a Rufián a la irrelevancia, la auto marginación de ERC le sería más contraproducente. Ahora ERC está entre Guatemala y Guatepeor. Sólo negociando los Presupuestos –al estilo vasco--  le podría llevar a tocar cacho. Novedad: a partir de ahora ERC debe mirar a otro sujeto en liza. Se trata del Partido Nacionalista Catalán cuyas caras más representativas (Campuzano, Xuclà y Pascal) son las secuelas de Miquel Roca i Junyent. O sea, si Junqueras competía con los iluminados de Waterloo, ahora debe hacerlo, además, con los pragmáticos del PNC, discretamente apoyado por sus amistades vascas.  

En todo caso, dos son –por lo menos--  las deficiencias de ERC: su forma de hacer política no está en función de los intereses concretos de la gente sino de la relación de Sánchez con Ciudadanos, lo que en parte se explica porque no tiene un proyecto  –ese proyecto de país tan recurrente--  para Cataluña. Sin ese proyecto puede competir con los de Waterloo, pero mucho me temo que no podrá hacerlo frente a los del PNC. Lo más seguro es que Miquel Roca esté sentimentalmente detrás de ellos. ¿Qué padre no lo haría por sus hijos? Miquel Roca: «o mio caro babbino». 


Addenda.---  Se recuerda al personal que el aria de la ópera Gianni Shicchi no dice O mio bambino caro, sino babbino. De babbo, papá.

lunes, 22 de junio de 2020

De la lucha contra ´España´ a la lucha contra Bill Gates




Elisenda Paluzie ha sido reelegida presidenta de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) con el 85 por ciento de los votos. Para información de nuestros amigos de secano y regadío diremos que esta señora bebe los vientos por Waterloo, lo que quiere decir que tiene la  fe del carbonero. Sus primeras declaraciones tras su reelección han sido para El Periódico. Aparentemente: ni chicha ni limoná. Sólo aparentemente. O sea, leyendo despaciosamente podemos encontrar algo con el que sacarle la punta al lápiz. La entrevistadora, Júlia Regué, le pregunta: «¿Habrá movilizaciones ante una posible inhabilitación?». (Se refiere a la inhabilitación del diligente Torra). Hace no mucho tiempo todos hubiéramos esperado una respuesta inequívoca. No habría habido sorpresas. En esta ocasión la señora Paluzie ha respondido: «Hemos convocado siempre. Pero la división genera un desgaste que desmoviliza. Puedes reaccionar ante una agresión, pero la gente reaccionará mucho más si ve que hay un proyecto detrás». Una respuesta impagable. La señora Palauzi sin plumas ni cacareo. Su único recurso ha sido el cantinfleo.

No se trata tanto de incompetencia de esta carismática dirigente independentista sino del estado de confusión en el que está situado el independentismo, especialmente de los añicos en que se ha convertido. A estas horas, el diligente Torra debe estar reconcomiéndose tras la respuesta, carente de solidaridad. Y comoquiera que habrá producido estupor allende los Pirineos y aquende el Ebro lo más seguro es que las próximas declaraciones de esta dama serán de armas tomar.

Tardará mucho en desaparecer de Cataluña esta cultura milenarista de campanario. Pero tengan todos ustedes a buen seguro que quienes se den de baja de ella engrosarán las filas de otro milenarismo: el que lideran Miguel Bosé y el rector de la Universidad Católica de Murcia. Novedad: a ellos se les ha sumado el pope de la iglesia ortodoxa rusa Serguei Románov. Todos ellos comulgan con la misma idea: la pandemia es un invento de Bill Gates para colocar chips de vigilancia en las cabezas de la gente. De Bill Gates y de Pedro Sánchez, su Profeta.

Perderán si apuestan contra lo que digo. 

domingo, 21 de junio de 2020

Felipe González y los GAL


Aquí no nos hemos caído de un guindo. Ni nos chupamos el dedo. Por eso quiero decir la mía en este asunto de la hipotética relación de Felipe González con los GAL. Esta es una cuestión que aparece en la (pomposamente llamada) nueva normalidad para recordarnos que no hay nada nuevo bajo el Sol como continuidad de la vieja normalidad. La tesis de este ejercicio de redacción es que la reaparición de ese asunto no se dirige esencialmente contra Felipe González sino contra el gobierno progresista de coalición en general y, más en concreto, contra Pedro Sánchez.

En 1984 la CIA en un dossier clasificado explica el surgimiento de un batallón paramilitar contra el terrorismo de ETA. Años más tarde un digital casi desconocido, El Salto, publica grandes extractos de dicho dossier, aunque no cita el nombre de Felipe González. Es mayo de 2018, en puertas de la moción de censura de Mariano Rajoy.  El domingo pasado el periódico La Razón saca de los archivos el mencionado dossier, incorporando el nombre de Felipe González. Precisamente ahora cuando la derecha necesita que el viejo jarrón chino siga ejerciendo de tocacojoncicos de Pedro Sánchez.

La derecha apostólica apostó que la  pandemia se llevaría por delante a Pedro Sánchez. (Las prisas de los niños bitongos carpetovetónicos son comparables a las de Waterloo). La situación es: 1) la encuesta que dirige Michavila (Abc) y la del CIS avalan que el PSOE aumenta levemente su distancia sobre Casado casaseno; 2) Alemania y Francia –Merkel y Macron--  apoyan a Pedro Sánchez y, ambos, han arremetido recientemente contra las derechas extremas de sus respectivos países.

Aquí no nos hemos caído de un guindo. La reaparición del informe  tenía un objetivo: armar barullo en el cuadro político español en puertas de  las elecciones autonómicas en el País Vasco y estando en capilla de la discusión de los Presupuestos generales del Estado. Por lo que estaba asegurada la indignación del PNV y la revuelta en Unidas Podemos en el caso de que Pablo Iglesias no apoyara la moción de investigación. Más todavía, había otro el interés añadido: provocar que el PSOE tome partido. Si lo hace a favor tiene que apechugar con la hipotética cal viva; si lo hace en contra se incrementa la distancia entre los grupos dirigentes y el rescoldo felipista. En todo caso, el interés de la reaparición del dosier huele y no precisamente a vainilla.


De momento, González ha decidido llamarse Andana.



sábado, 20 de junio de 2020

¿La ´nueva normalidad´? Pollas en vinagre


«A cambio de la ayuda que piden, los empresarios deben tener un compromiso claro con el buen empleo». Lo ha dicho Antón Costas, desde hace tiempo una de las mentes más lúcidas de los actuales episodios nacionales. Para mayor abundamiento esa es la tesis central de su artículo de hoy, sábado, en El Periódico. Por otra parte, el profesor Costas toma nota de los discursos de la Convención empresarial que se está celebrando estos días: «Es una retahíla bastante convencional en torno al qué hay de lo mío».

Ese «qué hay de lo mío» está en el código genético del empresariado español que, hoy por hoy, ha renunciado a tener un proyecto general de país. Hubo un tiempo en que la pugna entre los empresarios era en torno al «modelo de país». Ahora, cada uno en su casa y Dios en la de todos. Es el momento del empresario autista: él, sólo él al margen de todo. De hecho el discurso de apertura de Antonio Garamendi, la vara alta de la CEOE,  se situaba en las rutinas endémicas del empresariado español: el qué hay de lo mío, que viene de los tiempos de antañazo. Peor todavía: la orientación principal del discurso es una consigna a seguir las rutinas de siempre: «No hay que ir a la nueva normalidad, sino volver a la vieja tan pronto como sea posible». Ni siquiera una sugerencia de echar una mano al gobierno, aunque fuera como indica Edgar Morin, es decir, a través del «antagonismo colaborador», un brillante constructo que no tiene nada de oxímoron. Lo único potable del discurso de apertura es la llamada al diálogo, que contrasta con la actitud patológicamente desesperada de los cristobicas del hombre de Marbella, un guiñol obsesivamente bronquista.

Garamendi debe estar inquieto por eso de la «nueva normalidad». De hecho, cuando se fabrica un potingue de esas características que no especifica su naturaleza y sus objetivos, pueden ocurrir dos cosas: o seguir la corriente de su real o aparente banalidad o apretar los esfínteres precavidamente no sea que en esa novedad haya gato escondido. De ahí que Garamendi haya venido a decir: «¿Nueva normalidad? Pollas en vinagre. Vayamos a lo seguro, a lo de siempre: a continuar haciendo lo que nos salga de la cruz de los pantalones». 

Bien, no seamos agoreros: todavía hay tiempo  para que el discurso de clausura le de dos manos de pintura al de apertura.

Addenda.--- No crean ustedes que no valoro que la CEOE haya vuelto a la mesa de negociaciones. Hasta ahí podíamos llegar.

viernes, 19 de junio de 2020

¿Para cuándo las elecciones catalanas?



Antoni Cuadras entrevistado por Tarasquín de Tarancón. Una exclusiva para Metiendo bulla


Ayer el reputado periodista barcelonés Joan Tapia publicaba un importante artículo en El Periódico. Daba su parecer sobre cuándo se celebrarán las elecciones autonómicas catalanas (1). Se imaginaba tres posibles fechas, cada una de ellas por su significación política: el 11 de Setiembre (Diada), el 1 de Octubre (el referéndum) y el 27 de Octubre (proclamación farol de la Independencia de Cataluña). El artículo parece bien razonado. Pero la patología del ilustre enfermo merece una segunda opinión. Por ello hemos hablado con Antoni Cuadras, mataronés hasta el cielo de la boca.

Tarasquín de Tarancón.---  Tapia razona lo que dice…  

Antonio Cuadras.--- Me parece muy especulativo. Dudo mucho que convoquen elecciones en setiembre u octubre, teniendo en cuenta la que se armará con el inicio del curso académico; creo que no se le da suficiente importancia, pero será un auténtico fiasco y lo saben. Más bien creo que intentaran esgrimir al máximo el victimismo del reparto del dinero de reconstrucción. Mi opinión es que tendremos elecciones en primavera. Con la inhabilitación, van a atornillar a ERC – y esta se dejará- y elegirán un presidente de obediencia Waterloo. Mi apuesta es que será Calvet o Puigneró.  Ni JpC., ni CUP, ni Cds, ni PP y, mucho menos, ANC quieren elecciones. Objetivo: ganar tiempo. Esto solo desgasta a ERC y, tal vez, al PSC. Comuns ya ha tocado techo, no cuenta.

T. de T.--- Ahora soy yo quien le dice a usted que quizás esté especulando…

AC.--- De acuerdo que pueda ser especulación, pero el problema principal que tiene Waterloo es que no tiene (hoy por hoy) ni partido ni candidato. Intentan catapultar a Canadell, el personaje que ´asaltó´ la Cambra de Barcelona; pero este tiene poca entidad política y va a su aire. Además sus negocios dependen muy directamente de Repsol. ¿Y quién manda en Repsol? Pues la Caixa i el PNV. El presidente es Brufau y el CEO es J.J. Imaz.

Téngase en cuenta que Canadell salió elegido presidente de la  “Cambra de Comerç de Barcelona” mediante un entente de caballeros entre la ANC y La Caixa, la grandes empresas donde la Caixa tiene intereses dominantes como Naturgy, Aguas de Barcelona, no fueron en absoluto beligerantes en  su elección a pesar de tener voto de calidad  (incluida La Caixa).

T. de T.--- ¿Podría explicar usted por qué la Caixa tuvo interés en pactar con este Canadell, independentista hasta el colodrillo, irritando así a los tradicionales ´cambristes´?

AC.--- Estaba muy reciente el cambio de sedes y querían evitar llamadas al boicot. Debería saberse que ninguna de las 12 empresas  con voto de calidad ejerció ese derecho. Más todavía: el pacto incluía que los de Canadell no ´asaltarían´ a las demás Cámaras catalanas. Y que no hubiera candidatos ´canadellistas´  a la Fira de Barcelona, Turismo ni tampoco a los consejos sociales de las Universidades.

T. de T.--- Da que pensar. ¿A qué conclusión llegamos?

AC.--- Que quieren ganar tiempo. Si querían convocar elecciones tenían una ocasión de oro, ahora que lo han hecho vascos y gallegos. Waterloo continuará en su empeño de fortalecer La Crida y, continuar desgastando a ERC.



jueves, 18 de junio de 2020

Laicismo y sacralidad en los empresarios




1.--- La ideología de los grandes empresarios está, por lo general, en su billetera. Todo lo que se aleja de ese lugar va perdiendo solidez y se convierte en gaseosa, ya sea casera o multinacional. Es algo que explicaron en la Facultad de Derecho en una clase a la que hizo novillos el joven Casado casaseno. Por eso este caballero está en horas bajas. La apertura de la convención empresarial en Madrid ha provocado un enorme estupor en el primer dirigente del Partido Popular. Y los nuevos movimientos de sus barones le traen de cabeza: el reparto de los fondos –aunque todos ellos dicen que es «insuficiente» el caso es que representa un pastizal--  es lo suficiente llamativo para que dichos barones se permitan, aunque sea a tiempo parcial, una cierta heterodoxia rebajando la tensión contra Pedro Sánchez. Por si fuera poco Ciudadanos se desengancha del yugo y las flechas, por el camino de Swann, en busca del tiempo perdido.

Tres cuartos de lo mismo le sucede con la Unión Europea. Ha recibido no sé cuántos correos donde, más o menos, le dicen que lo último que esperan es que se mueva una hoja en el Sur de Europa. No las está pasando bien el Enviado del hombre de Marbella en la Tierra. De momento, Casado parece estar «solo, fané y descangayado».

2.---  A las veinticuatro horas de la apertura de la Convención empresarial Casado ofrece a Sánchez dos pactos: uno en Sanidad, otro para la cosa económica. ¿Iba de boquilla la irascibilidad de Casado hasta el momento de la propuesta de negociación? Ni hablar del peluquín. Iba en serio. El caso es que todavía nadie de la gran patronal le había llamado al orden. Alguien, según intuimos, le ha recordado aquel fragmento de los Discursos de Maquiavelo sobre las décadas de Tito Livio. Efetivamente, el famoso secretario florentino dejó dicho sobre los franceses lo que sigue: «Cuando se les pide un servicio, antes de pensar si pueden hacerlo discurren en el provecho que pueden sacar de él». Pues bien, Casado les pide a los grandes empresarios «un servicio». Pero ellos, como los franceses de Maquiavelo, le dijeron que, así las cosas, no sacaban «provecho». Que con ese ambiente de bronca –que en el estilo de Casado es barraquera infantil--  ellos, los grandes empresarios, no estaban por la labor. Con lo que sacamos esta conclusión: tampoco cuando en la Facultad se explicó la obra de Maquiavelo asistió el joven Casado.

Los empresarios saben que en un clima de exasperación la economía no va bien. Con lo que la billetera pierde grosor. Y los más lúcidos de esa congregación entienden que sólo en el «orden» pueden sacar beneficios sostenibles. El Partido Popular, bajo la dirección de Casado, es un factor de desorden. Y por lo que han entendido tales empresarios a medida que la bronca de los apostólicos se ha incrementado el apoyo a Pedro Sánchez se ha consolidado. Algo que en los parvularios carpetovetónicos y de Waterloo no se entiende.

3.---  Naturalmente los grandes empresarios deben cubrirse las espaldas de cara a sus parroquianos, de ahí que la convención acabará con unas conclusiones bífidas: por un lado, una llamada a la tranquilidad y al pacto; por el otro lado, la exigencia de ayudas financieras y, sobre todo, la derogación de la reforma laboral.  En todo caso presentarán una plataforma calculadamente extremista como elemento de presión para las negociaciones. Y es que todavía está muy presente, como estúpida táctica negociadora, elevar el contenido de lo negociable: una seña de identidad compartida que, demostrado está, molesta la marcha de las negociaciones.  

Ahora bien, a la gran empresa le importa un pimiento la reforma laboral. Cierto, preferirían que se mantuviese en sus actuales términos. Pero es algo que no les inquieta. Les inquieta mucho más el redactado del nuevo Estatuto de los trabajadores. Lo que ocurre es que han sacralizado de tal manera la reforma laboral que sería una conmoción que no diesen la batalla contra su derogación. Es lo que pasa cuando se confunden las cosas de la Tierra con las del Cielo. Más o menos como cuando el sindicalismo sacralizó las 35 horas olvidando la batalla real de la reorganización humanista de los tiempos de trabajo.

Conclusión: cuando los llamados agentes sociales dejen de sacralizar algunas cosas es posible que sus parábolas reanuden su línea ascendente.

miércoles, 17 de junio de 2020

Cataluña: un gallo afónico y sin plumas




El conflicto catalán, ya cronificado, va aumentando de espesor cada día que pasa.  Anteayer ERC exigió a TV3 (en manos de Waterloo) que denunciara la corrupción; era un cogotazo por el silencio de la emisora de los asuntos de la diputada Borràs, portavoz de los post post post convergentes en el Congreso de los Diputados. Ayer, también ERC pide explicaciones al Consejero Buch, no menos post post post que la Borràs, por un (hipotético) racismo de los Mossos de l´Esquadra. De momento estamos en condiciones de afirmar que Quim Torra es el sparring bobo de ERC. Sólo la fuerza de la inercia mantiene en pie al diligente caballero.

Hay personas que no acaban de compartir mi punto de vista de que el procés ha fracasado. Lo mantengo. Pero lo que no me negará nadie es lo siguiente: de una confrontación de los independentistas contra los que no lo somos, se ha pasado a una lucha, más feroz todavía, entre las dos expresiones políticas del independentismo. Ni siquiera se guardan ya las formas; es una confrontación que incluso se exhibe sin miramientos en el mismísimo Congreso de los Diputados. Los momentos de unidad de estas dos formaciones son mero fingimiento. Protocolo de gentes que han estudiado en colegios de pago. Un protocolo que parece servir como momento de tregua para afilar las navajas de Albacete. La batalla es, naturalmente, por la hegemonía del independentismo. Pero aquí hay algo más: la incompatibilidad personal de toda una serie de personas de una y otra banda que les lleva a transformar lo que debería ser política en mero zafarrancho permanente. Lo más estrafalario de toda esa batahola es que –los unos y los otros--  persiguen un objetivo irrealizable en este mundo de la globalización interdependiente. Eso sí, esa actividad se ha convertido en un modus vivendi de dirigentes políticos, expertos, cargos de confianza, escribas sentados, tiralevitas, paniaguados y sus correspondientes cohortes de cuñaos.

No se vislumbra una salida a este conflicto. Porque, aunque la división del independentismo le impide avanzar, no tiene ante sí un movimiento anti independentista, ni siquiera una oposición digna de ese nombre. La oposición es solamente espectadora –desde arriba del gallinero— de  ese drama sofocleo. Por lo que igualmente cronificado está el panorama político general de Cataluña. Con lo que la situación puede seguir deteriorándose. Naturalmente esto es una conjetura, que puede ser tan cierta como la de Goldbach. Un inciso: no veo por ninguna parte –aunque eso puede ser consecuencia  de mi presbicia--  qué sujetos pueden liderar, primero, el freno de esta decadencia y, después, darle la vuelta a la tortilla. ¿Lo sabe alguien? 

Esta anomalía –la doble cronificación del conflicto inter independentista y la ausencia de oposición--  puede durar lo suyo. Si fuera así la decadencia de Cataluña haría estragos. Recuerdo a quien pacientemente lea estas líneas que el conflicto irlandés, que enfrentó a las dos facciones del nacionalismo, duró unos cien años. Durante todo ese periodo Irlanda fue irrelevante: un pintoresco lugar para que John Ford rodara El hombre tranquilo. Abro paréntesis: sugiero a los fundamentalistas que, en vez de prohibir tan machista película, exijan que, previamente a la proyección de la misma, los asistentes asistan a una conferencia sobre los contravalores de ese energúmeno de John Wayne. Cierro paréntesis y pido disculpas por el meandro.

Cataluña puede convertirse en aquella pintoresca Irlanda. Irlanda salió de aquella vegetación cuando, exhausto el nacionalismo y reemplazada la generación de la contienda permanente, envió el nacionalismo al Hades. Mientras tanto, habrá quien se aproveche de este estancamiento para un nuevo resurgimiento. Lo peor del caso es que –si hablamos, es un poner, del corredor del Mediterráneo--  Cataluña será sólo parada y fonda. Un gallo sin plumas completamente afónico. El de Morón será una caricatura. 

martes, 16 de junio de 2020

Felipe González, Zapatero y Satanás




1.--- Tenemos un potente archivo de refranes. Uno de ellos refiere aquello de «en boca cerrada no entran moscas». Mi padre adoptivo, el maestro confitero Ferino Isla, lo completaba con un «y en boca abierta, mentiras a espuertas». España es un país chocante, creamos refranes a destajo con el objetivo de desacreditarlos. En boca cerrada no entran moscas, pero aquí se habla por los codos. Ahora, con más motivo todavía, pues es necesario amortizar el gasto de los chirimbolos tecnológicos. El tuitter es un inmenso pañol de dicharachos. Los políticos se llevan la palma: vox tuitter vox Dei.

Felipe González habla torrencialmente. Lo suyo –es un hombre de orden-- son los medios tradicionales. Gasta más saliva discurseando sobre Pedro Sánchez y sus circunstancias que sobre otras consideraciones. González es una miaja oportunista, pues ha calculado que Sánchez no le devolverá la pelota con el mismo diapasón. González ha dejado de ser aquel «jarrón chino» para convertirse en un tábano tocacojoncicos contra todo aquello que no coincide con su augusta opinión. ¿Por qué González es tan irritante con su reincidente actitud? Las diversas escuelas de la psiquiatría darían posiblemente opiniones dispares. Aquí lo único, aproximadamente objetivo, es que tanta verborragia es una interferencia al gobierno en unos momentos en que la grita de los de Casado casaseno y el chillerío de la ultraderecha aconsejarían una pizca de solidaridad de González o tener la boca cerradita a cal y canto.

Lo curioso es que el presidente más temperado y el más prudente, Zapatero, ha tenido igualmente la necesidad de zascandilerar en ese torbellino. Tampoco en las redes sociales, también es un hombre de orden. Ha sentido la tentación de decir una verdad como una casa de payés: «Ciudadanos es uno de los peores experimentos de la democracia». Lo subscribimos. Pero, ¡hombre de Dios!, ¿a qué viene ahora decir las verdades del barquero cuando Sánchez está buscando los apoyos de Ciudadanos, cuando hasta Unidas Podemos no hace –desde hace unas semanas— cuestión de Ciudadanos?  Zapatero no ha estado fino en esta ocasión. Hubiera sido más responsable callar y esperar a otra ocasión propicia, ésta no lo era.  

Conclusión, es mejor tener la boca a cencerros tapados.

2.--- En otro hemisferio de la «terra incognita» dos personajes han destacado en las últimas semanas: el pio Fernández Díaz, ex ministro del Partido Apostólico, y el caricato Cañizares, alto funcionario de la Iglesia. Satanás es el protagonista de las aportaciones de estos dos teóricos de la teología antropológica. Satanás, el Emperador del Infierno.

He referido a mis amistades una osada explicación de la audacia de esta singular pareja. Son los encargados del Negociado de Asustaviejas con sede en la santabárbara de la calle Génova. Puede ser irrisoria y motivar a chascarrillos mil las palabras de Fernández y Cañizares. Pero tienen la garantía de que un sector determinado de la población (el sector fe--del--carbonero) lo puede creer a pies juntillas. A pesar, incluso, de la desorientación de los tres últimos papas sobre el Demonio y el Infierno. Juan Pablo II afirmó que «el Infierno no es un lugar físico», Benedicto pontificó que «existe y existirá eternamente», y Francisco –con su humildad argentina--  le dijo a Eugenio Salfari que «el Infierno no existe». Naturalmente yo soy de Francisco. Cada papa por su lado.

Conclusión provisional: cuando la Iglesia no ofrece certezas deja de intimidar.

lunes, 15 de junio de 2020

El silencio del sindicalismo llamado global




Parecen ya lejanos los tiempos de Madame Lagarde al frente del Fondo Monetario Internacional. Su nueva titular, Kristalina Georgieva, está intentando darle otro aire a la institución. Hoy ha aparecido en El País una importante entrevista con ella (1). Refiriéndose a España ha declarado que «la renta mínima es apropiada; tiene lógica hacerla permanente». Elegante, aunque enérgica, desautorización de la pintoresca definición de ´paguita´ por parte de la chusquera ultraderecha española. Sugiero a mis amigos, conocidos y saludados que lean atentamente dicha entrevista y a sacar unas primeras conclusiones de los elementos reformistas de las palabras de la señora Georgieva.

De entrada, y con todas las precauciones habidas y por haber, estimo que se trata de una interferencia en las políticas antiglobalizadoras de Trumpp, Boris Johnson y sus seguidores plenamente declarados o a medio declarar. Veremos lo que da de sí la presidencia de la Georgieva al frente del FMI. De momento, no se nos caen los anillos de calificar como positiva.

Paradójicamente no podemos decir lo mismo de las instituciones sindicales formalmente globales. O incluso las europeas. En la gran crisis de 2008 se acentuó la parábola descendente de esas instituciones que, en el mejor de los casos, han acabado siendo oficinas de registro de los acontecimientos. Tres cuartos de lo mismo está sucediendo en esta situación de pandemia. Por no hablar de su ausencia (sindicatus absconditus) en toda la terrible situación de Nissan.  Lo chocante del caso es que, desde los sindicatos nacionales, excepto Isidor Boix, no aparece ninguna voz que indique que sus paraguas globales están sumamente deteriorados. Desde el gran Emilio Gabaglio no hay chubasquero que valga.