lunes, 30 de septiembre de 2019

Cataluña: “El mundo nos mira y no pasa nada”



El independentismo catalán es un movimiento casi pacífico. Es muy mayoritariamente no violento, pero en su seno hace tiempo que se han instalado diversos somatenes que ya se han tirado al monte. Esa iglesia es pacífica pero algunos de sus campanarios insinúan lo contrario. Es la consecuencia lógica del fracaso del procés, tanto en Cataluña como en el mundo. Lo ha dejado claro Francesc-Marc Álvaro hoy en La Vanguardia: “El mundo nos mira y no pasa nada”.

Quienes han llevado a Cataluña este callejón sin salida son los responsables de la aparición de ese minúsculo, aunque estridente, ejército de salvación, que abandonan la palabra y la pluma por la goma 2. Digámoslo sin tapujos: son la congregación de Waterloo y sus franquicias en la Plaça de Sant Jaume. Vale decir: Carles Puigdemont y Quim Torra. Ahora, mientras no se aclare la cosa, ambos personajes podrían entrar en el terreno de la hipótesis de tener relaciones poco recomendables con el ejército de salvación. Uno de sus miembros, detenido recientemente, ha declarado ante el juez García Castellón que Puigdemont y Torra estaban al tanto de la operación del ejército de salvación. La intermediaria, siempre según el declarante, era la hermana de Puigdemont, Lady Waterloo. Grave aprieto para ese triángulo escaleno.

La mejor manera para, por lo menos, salir del paso sería: aclarar esa situación y condenar sin paliativos al ejército de salvación. En caso contrario, se está mandando un mensaje claro: apoyo explícito a la violencia y, por lo tanto, recabando apoyos para la misma y, además, asumiendo que todas las formas de conseguir la independencia son igualmente legítimas. Con lo que gradualmente el movimiento iría asumiendo, cada vez más, una mezcla de kale borroka, goma 2 y alguna avemaría para no excesivas sospechas. Desde Hamlet se nos avisa: “La locura en los grandes no debe dejar de vigilarse”. Así lo tradujo José María Valverde.

Están avisados.


domingo, 29 de septiembre de 2019

La CUP en Madrid, castillo famoso



La CUP ha decidido participar en las próximas elecciones generales. Se trata, por un lado, de una corrección en regla de sus planteamientos tradicionales y, de otro lado, expresa algo chocante. Chocante, aunque quizá lo más apropiado sería decir estrambótico.

La CUP, no obstante, tiene la misma paradoja que el resto de las diversas congregaciones independentistas. Justamente el otro día presentaron una resolución en el Parlament en la que se llamaba a la «desobediencia civil e institucional», aprobada con los votos del resto de los grupos secesionistas. Así, pues, ¿casa el llamamiento a la desobediencia civil e institucional con la participación en las elecciones del Estado al que se dirige dicha desobediencia? Estrambótico. Por lo demás, no menor sorpresa causa el objetivo que esta congregación se ha planteado en los próximos comicios. Nada menos que «impedir la gobernabilidad  del Estado». Sorprende porque teníamos entendido que una organización que se autocalifica de anticapitalista debería aspirar a otros objetivo más radicales. Pero, por otra parte, levantamos acta del candor de la CUP, que entiende que el enfrentamiento con el Estado se hace rezando padrenuestros independentistas.

Con todo, la decisión de presentarse a las elecciones, que le habrá sentado como un tiro al resto del independentismo (especialmente a los post post post  convergentes, sector Armani), si logran representación en el Parlamento, puede provocar novedades en la CUP. De entrada, si se quitan las legañas de los ojos, sabrán qué es, exactamente, el Estado, que no tiene nada de libresco. Y –me apuesto lo que sea--  a que la participación en Madrid les acarreará matices, contrastes y enfrentamientos en el grupo dirigente de la formación llamada anticapitalista. Porque en Madrid hay que hacer política o aparentarlo. Quedarse en la salmodia de las jaculatorias provoca bien el ridículo, bien la irrelevancia. 

Por lo demás, obtenga o no representación parlamentaria algo positivo tendrá la decisión de la CUP: mayor división del independentismo y un incremento del consumo de agua de Carabaña en la orden mendicante de Waterloo.



sábado, 28 de septiembre de 2019

Parlament y declive industrial de Cataluña




Las diversas escuderías parlamentarias han vuelto a confundir el culo de la política con las témporas de la propaganda. Esa barahúnda les ha llevado a llamarse los unos a los otros con desigual acierto mil perrerías. Las diversas escuderías han hecho de ese desconcierto su forma de ser  (modus essendi) y su profesión (modus vivendi). Ahora bien, la palma se la lleva el empecinamiento de las cofradías independentistas, que entiende que «la merda de la montanya no fa pudor».

Bronca en el Parlament, decenas de miles de jóvenes catalanes se manifiestan junto a millones de colegas de todo el mundo contra el cambio climático. Broncas en el Parlament, mientras que el producto industrial bruto catalán lleva tres trimestres consecutivos con caídas sucesivas. Broncas en el Parlament simultáneamente a que, entre enero y agosto de hogaño, se han producido miles  de despidos: un 89 por ciento más que en aquel fatídico 2008. Las diversas escuderías parlamentarias están disfrutando de los regüeldos que se dirigen mutuamente. Competición de escupitajos.

General Cable, Bimbo, Amplifón, TE Connectivy, Zurich más 104 procedimientos de extinción de empleo en lo que va de año. Son nombres y situaciones que aparecen como exóticos a las diversas escuderías parlamentarias.

Hace tiempo, tal vez en un descuido  del inquilino de Waterloo, se firmó el Pacto por la Industria. Fue llamado pomposamente «Nacional», una manera de no decir autárquico. Fue un pacto de campanario. Un parche de Sor Virginia. Sus resultados están a la vista. Ni siquiera ha concitado una humilde verificación. Tal vez siguiendo el viejo dicho: lo que tu mano derecha firme que no lo controle tu mano izquierda.

Aviso solemne. Mientras el Parlament se instala en el quilombo, hay quien prepara a la chita callando la llamada Ley Aragonés. Su objetivo es poner patas arriba los servicios públicos.  Recuerden: el conseller Santi Vila, ahora en las filas de los arrepentidos, manifestó desparpajadamente que habían utilizado a los sindicatos con el procés como tapadera de los recortes y ataques a los servicios públicos. Ojo, pues, con esa Ley Aragonés, el Enviado de Junqueras en la Tierra.



viernes, 27 de septiembre de 2019

La desvergüenza del Parlament de Catalunya



El Parlament de Catalunya se ha convertido en un garito. Hasta el viejo Teatro Circo Chino  de Manolita Chen, tal como lo recuerdo, me parece un lugar más serio y respetable que esa casona del Parque de la  Ciuadadela que ya se ha convertido en el templo del escupitajo. Emblema de la degradación política de Cataluña.

Tras la decisión del juez García Castellón de procesar a los detenidos en Sabadell, la mayoría del Parlament (vale decir, las diversas cofradías independentistas) aprueba una resolución en la que se afirma «la legitimidad de la desobediencia  civil e institucional como instrumentos de defensa de los derechos civiles, políticos y sociales».  Se entiende que dicha desobediencia se dirige contra el Estado español. Desvergüenza a la enésima potencia. Porque se llama a un acto sin ofrecer protección de ninguna clase a quienes lo hagan. El Parlament de Catalunya se convierte en un obsceno Capitán Araña, que embarcaba  a la gente y se quedaba en tierra. Sus Señorías, además, incitan a la desobediencia desde el mullido confort de la inmunidad parlamentaria. El primer activista es ese Quim Torra, el bien pagao. Lo dicho: Manolita Chen era más seria, que por lo menos se ganaba el jornal con el sudor de su frente.  

He oído por ahí que, tras el Ok Corral de ayer en el Parlament, volvemos a las andadas de aquel setiembre de 2017, cuando el inquilino de Waterloo proclamó y desproclamó la república catalana. No, no estamos igual. En primer lugar, lo que ocurrió ayer es la constatación del fracaso de aquel setiembre desgraciadamente famoso. Aunque, no seamos cicateros, por lo menos en aquella ocasión había un proyecto –ciertamente loquinario, pero proyecto--, mientras que lo de ahora es ir a trancas y barrancas. Más todavía, lo más relevante de lo de ahora es ir a remolque de los aciertos o desaciertos de «Madrid». Oido, cocina: ese es el dato, todo es reacción, no proyecto. En ese desconcierto vuelve a ponerse a la cabeza del desatino el vecindario post post post convergente. Cuyo lema –con destino a los frigios de Esquerra Republicana de Catalunya—lo acuñó Tisifonte, un personaje del Fausto (Goethe): «El que cambia no debe seguir vivo». Así lo tradujo el llorado José María Valverde

Última hora.--  Se confirma  lo que anunciábamos ayer: los post post post convergentes y Dante Fachín están en conversaciones para las generales. Extraña relación entre Armani y los manteros. O, si se prefiere, el hospitalario bazar de Marta Ferrusola y Evita Perón


jueves, 26 de septiembre de 2019

Quim Torra o cuando el sabotaje es cosa de «ciudadanos comprometidos»


Quim Torra pone su ideología por encima de la Ley. Esta visión extremadamente autoritaria tiene unas arcaizantes raíces religiosas. Es decir, el independentismo en la visión de Waterloo y adláteres  casa perfectamente con los teologúmenos (verdades enunciadas contenidas en la divina revelación) dogmáticos de todas las iglesias de ayer, hoy y quién sabe si de mañana. Esa divina revelación es la que hace decir a Torra que los recientemente detenidos en Sabadell son «ciudadanos comprometidos».

Hace tiempo que venimos comentando que en el movimiento independentista se hospeda una serie de grupúsculos que han dejado de practicar la «revolución de las sonrisas» y las formas de no-violencia. Aunque  minoritarios todavía, no son infrecuentes los gritos de reivindicación de Terra Lliure, la ETA chica de Cataluña, en las manifestaciones organizadas por diversos grupúsculos.  A ellos se dirigió ese Torra: «apreteu, apreteu». Resultado: donde manda patrón, no manda marinero».

Nueve son los detenidos de Sabadell. La policía les ha encontrado material explosivo; algunos de ellos han reconocido en Comisaría que no pretendían organizar actos de terrorismo sino de «sabotaje». Conocida la noticia de las detenciones empezaron las reacciones de apoyo a los detenidos. Como hemos dicho, Torra no sólo les apoyó sino que institucionalmente los legitimó. Legitimó también el material explosivo y sus hipotéticas consecuencias si se hubieran llevado a cabo dichos sabotajes.

Debo dejar claro que no tengo los conocimientos jurídicos para dilucidar si los detenidos preparaban una campaña de terrorismo o de sabotaje. Lo que sí parece de cajón es que el material encontrado no se compadece con las «sonrisas», ni con el pacifismo que se le atribuye a todo el movimiento independentista. Recalco, a todo. El cuerpo pacífico de ese movimiento hace tiempo que tiene algunos garbanzos negros no irrelevantes. Garbanzos con dinamita.

Lo nuevo ahora es que hay un sector determinado que comprende, justifica y simpatiza con, de momento, la preparación de sabotajes, y que pone por encima de la Ley la ideología del independentismo. La ideología como deformación mental de la realidad. Lo más nuevo es que, desde el Gobierno de Torra, se les incita a que «aprieten» y, tras ello, a premiarles con la distinción de ciudadanos comprometidos. Unos planteamientos que provienen de la descomposición del árbol post convergente.

Cataluña se ha convertido en una enorme zahúrda. La descomposición es tal que está a punto de aparecer un nuevo putiferio político: las conversaciones entre Artur Mas y aquel funambulista de Dante Fachín para ver si se concreta una alianza política. Sería un revoltillo entre Corrientes 348 y La Santa Espina.  

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Sugerencia a las izquierdas




Aunque pueda parecerlo no me he caído del guindo. Lo digo porque entiendo que todavía hay una posibilidad de que las fuerzas de izquierda hagan una campaña electoral (cada cual la suya, lógicamente) constructiva, sin sangre. Mejor dicho, esa posibilidad hay que trabajarla mediante la luz del entendimiento. Insisto, no me he caído del guindo. Para trabajar esa posibilidad sería conveniente prestar atención a las palabras que Sófocles pone en boca del Corifeo en su famosa tragedia Ayax: «Las palabras duras, aunque estén cargadas de razón, muerden». Digamos, pues, que si se desprecia tan sabio consejo la campaña electoral entre las tres izquierdas puede convertirse en el campo de Agramante: Ciego tú, tuerto yo. Olvídense, sobre todo, de la tradicional formulación «mors tua, vita mea», que siempre presidió las relaciones de las gentes de babor.

Las tres izquierdas: el PSOE, Unidas Podemos y las candidaturas de Íñigo Errejón, que entran en tromba en la campaña tras los protocolos con Compromís y la Chunta Aragonesista. Si estas organizaciones entran a degüello entre ellas nadie saldrá beneficiado. Esta enseñanza de la historia es tan contundente como siempre fueron prestos a olvidarla. Con lo que pasa a primer plano lo que pide el cuerpo por encima de lo aconsejable. Pero, ya se sabe, en las izquierdas no es infrecuente que la razón que viene de la cabeza se vea interferida por la sinrazón de la bilis. La bilis como linfa nutriente de la izquierda: comerse los higadillos los unos a los otros.   

Una «campaña electoral constructiva», hemos señalado más arriba. En la que cada cual ponga énfasis en su proyecto. Reparen las tres morillas de Jaén –Axa, Fátima y Marién--  en la ausencia de proyecto de la izquierda ante la crisis de 2008. Una crisis potente que abrió en canal a las izquierdas. Pues bien, están apareciendo indicios de que vienen mal dadas para la economía. De ahí que las izquierdas –ahora suficientemente avisadas— compitan entre sí (y contra las derechas de caspa y brillantina) con programas creíbles, factibles, para prevenir la crisis. Desde la isla mayor del archipiélago de la izquierda a las menores. Sigan, pues, el proverbio de los antiguos albañiles de la Vega de Granada: «Las piedras grandes sin las pequeñas no forman nada sólido».

Propuesta heterodoxa: que las tres izquierdas hagan una declaración conjunta de arranque de la campaña electoral llamando a combatir la abstención. Y, a continuación, cada uno por su lado.  Cierto, es una propuesta heterodoxa, pero infinitamente mejor que, tras las elecciones, la competición fuera dar lanzadas a moro muerto.

martes, 24 de septiembre de 2019

Xavi Hernández o Catar bien vale una misa




Xavi Hernández tiene una rareza anatómica: sus neuronas están justo al lado del calcañar. Tal vez por ello se ha distinguido como uno de los futbolistas más competentes desde los tiempos de Samitier: clave de bóveda de la Roja y maestro del cartabón en el mundial de Sudáfrica. Y hasta aquí puedo leer.

Xavi Hernández acabó su brillantísima etapa en el fútbol español y, ejerciendo su derecho, emigró a Catar en patera de oro a seguir amasando parné. En tan fértiles tierras su cerebro fue desplazándose de su lugar habitual a, como hemos dicho, el calcañar. De la prudencia que siempre ostentó pasó a la exhibición de una retórica siempre elogiosa a Catar y sus autoridades. «La gente es feliz y está encantada con la familia real», afirmó sin ruborizarse recién llegado. Catar bien vale una misa.

Tan afamado centrocampista ha declarado, días pasados, que   "No vivo en un país democrático, pero creo que el sistema de aquí funciona mejor que el de allí [España]", ha declarado al diario 'Ara' cuando le preguntaron si ejercerá su derecho al voto en las elecciones generales de noviembre. "Tendré que votar, claro. Quiero lo mejor para mi futuro y el de mis hijos. Y lamentablemente veo que España no funciona de la mejor manera".

Hernández nos debe una explicación: ¿qué es lo que funciona mejor en Catar que en España: el sistema sanitario, la enseñanza, o qué? Por de pronto el sistema español le permite votar, cosa que el futbolista anuncia que hará en noviembre, algo que nadie ejerce en Catar. Suerte de  sus habilidades en el fútbol. En caso contrario hubiera pasado de la Adoración nocturna a engrosar  los CDR, sector moqueta. En resumidas cuentas, el mejor centrocampista desde los tiempos de Panizo, es un patán diplomado.

P/s.--  Mi padre era el único santaferino que hablaba bien de Panizo. Los demás le criticaban porque retrasaba el balón cuando no tenía a nadie por delante a quien pasarle la pelota. Cuando se vio en el No-do a los brasileños en el mundial de Suecia mi padre, ufano, les dijo a sus amistades: ¿Lo veis, juegan igual que Panizo? 

lunes, 23 de septiembre de 2019

Políticos de chichinabo, sindicatos en la inopia



Ayer hablábamos de ese tipo de dirigentes políticos que hacen virtud de su abstención a la hora de dirigir. Podríamos denominarlos estetas de la política. Hoy volvemos a la carga con un ejemplo realmente sorprendente: el Labour Party, que dirige –es una forma de hablar--  Jeremy Corbyn.

Recuerdo que algunos saludamos, esperanzados, la novedad que representaba Corbyn cuando fue elegido primer dirigente del Partido Laborista. Estábamos hasta el colodrillo de políticos como  Tony Blair y su extraña familia. De aquel Blair a quien un sarcástico Vázquez Montalbán llamó «Thatcher con rostro humano». Corbyn venía con la aureola de ser un viejo cascarrabias que incordiaba con su radicalidad a la creme del Labour. Corbyn era la flor y la nata del ala izquierdista del partido. Pero, poco a poco, se esforzó en demostrarnos que sólo era un vejete entrañable, fiel a las tradiciones del laborismo inglés que en ocasiones recuerdan las virtudes de un personaje estelar de la iconografía española: La Tarara, la de la copla.

Otro esteta chocante este Corbyn. Insiste en que el Labour debe ser neutral ante la salida del Reino Unido de la Unión Europea. El Brexit es para don Jeremy y el grupo dirigente del partido algo que sólo merece una posición de neutralidad. Ni con él ni contra él. Lo que no debe entenderse como indecisión, sino como postura política militante. Un planteamiento gaseoso. Digamos las cosas sin tapujos: salvando las diferencias, que son muchas, entre el atolondrado Boris Johnson y el pusilánime Corbyn, ambos son en parte una muestra de la decadencia política de Inglaterra. 

Según parece las disensiones en el Labour aumentan. Lo que ha llevado a un sector de los sindicatos (la confederación Unite) a llamar al orden de la ortodoxia. «Todos debemos seguir el mismo guión», exige su líder, Len McCluskey. Un sindicato en la inopia, que –frente al Brexit--  se encoge de hombros. Seguramente en la iglesia anglicana también se dice aquello de «Dios los cría y ellos se juntan».

Cuestión bizantinamente metafísica: ¿ser de chichinabo conduce naturaliter a la inopia o sólo cuando se está en la inopia se es de chichinabo? O, lo que es lo mismo: ¿qué fue primero el huevo o la gallina? Estos graves asuntos son los que motivan la preocupación del joven con chaqueta que está en el centro del retrato.

domingo, 22 de septiembre de 2019

Errejón, chocante estética




Chocante estética: Íñigo Errejón informa que no asistirá a la reunión para que sus miembros «puedan expresar con libertad sus puntos de vista». No es una reunión cualquiera, de trámite. Se va a discutir si su partido, Más Madrid, presenta candidaturas para las próximas elecciones generales. Más todavía, tampoco dichas elecciones son de puro trámite.

Primeras cuestiones un tanto quisquillosas: si Errejón se abstiene de acudir a una reunión en tales condiciones es de cajón que el grupo dirigente es un cuerpo fofo. Veletas que cambian de opinión según los humores del líder. Cosa que no creo.

Si, por otra parte, tan extraña estética vale para el primer dirigente, en pura lógica debería ser válida para el conjunto de las estructuras de la organización. Y para todos y cada uno de los temarios en discusión. Si, por lo demás, se exige al líder que dirija, lo que comporta hacer propuestas y verificar lo anteriormente aprobado, ¿por qué renunciar a defenderlas en los órganos competentes? Extraña concepción. Pero, por reducción al absurdo, habría que defender que el dirigente nunca hablara en los medios de difusión. Con la idea, por supuesto, de garantizar la libertad de la afiliación. Y, puestos ya en esa lógica de baratillo, la conclusión es que tampoco el líder hablara nunca en las reuniones del partido. O lo que es lo mismo: el líder convertido en reina madre.

Ahora bien, comoquiera que sabemos que el grupo dirigente de Más Madrid es absolutamente libre para opinar lo que cada cual tenga a bien, la excusa de Errejón no va por donde dice ir. Entonces, yo me malicio de lo siguiente: si la decisión que se toma es la de acudir a las elecciones, Errejón podrá argüir que no es responsable de que haya más división en la izquierda. Pura sofistería.

P/S.  Si el Granada ganó ayer al Barça –y lo hizo holgadamente--  en las próximas elecciones generales puede pasar cualquier cosa. Felicidades a la Tierra del Chavico.

sábado, 21 de septiembre de 2019

Torra no quiere que salgan los presos



No es que Torra se haya tirado al monte; es que, cimarrón, no se ha bajado. De nuevo ha colocado el cartelón reivindicando la libertad de los presos políticos, y nuevamente requerido por el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya para que lo descuelgue. A lo que se vuelve a negar el activista patológico aduciendo que la justicia atenta contra la libertad de expresión.

Hablemos sin pelos en la lengua: a este Torra le importa que los presos sigan en las cárceles. Eso le serviría como excusa permanente en su bronca contra España.  Recuérdese que ha habido conflictos a lo largo de la historia que no se han resuelto porque convenía a las partes en litigio. Que terminó convirtiéndose en su modus vivendi. Sigue habiéndolos. Así pues, la permanencia en prisión de los dirigentes independentistas es un pretexto, un motivo o causa simulada o aparente que se alega para hacer algo. En este  caso, ese algo se orienta a favor de Waterloo y sus sucursales.

Ese algo son las próximas elecciones. Los escribas sentados de Torra conocen al dedillo el estado de la cuestión: nuevo descalabro de los post post post convergentes. El ramaje de ese árbol –antes secuoya-- está cada vez está más chuchurrío. Por lo que Torra no puede bajar del monte. Desde ahí resistir la competencia con Oriol Junqueras, que le rompió el pulso en las anteriores elecciones del 15 de Abril. El republicano   con 15 escaños, el arbolillo post post post convergente con 7. Que le hace temer a Torra que pueda acompañar a aquel don Beltrán «en tan grande polvareda».

… Y sigue el debate en el independentismo catalán. Tal vez les pueda ayudar lo que dejó dicho Fausto: «Lo que se necesita no se sabe / lo que se sabe, no se puede usar». Grande Goethe.  



viernes, 20 de septiembre de 2019

Cuando la izquierda se convierte en zocata




Empezamos mal. Rematadamente mal. Declara Pedro Sánchez que «no dormiría tranquilo con Podemos en el gobierno». El presidente en funciones remacha un clavo que, en su opinión, no habría quedado lo suficientemente claro en las últimas semanas. Digamos que no se trata de un calentón de boca. Estas comparecencias televisivas se preparan previamente con el equipo de asesores, escribas sentados y consejeros áulicos con el mismo detenimiento que  los ensayos de “La venganza de don Mendo”.

Lo más seguro es que la dotación de la nave podemita responderá con acritud. Poner la otra mejilla es algo que no se estila en esos menesteres. Ni tampoco la respuesta tendrá la simetría de la ley del Talión: ojo por ojo diente por diente. Dos ojos por uno y toda la dentadura al completo por una sola muela. Así hasta llegar a un tenebroso «Mientes, Pabloiglesias» -- «Te equivocas, Pedrosáncez», en claro recuerdo a uno de los momentos más cainitas de los primeros años de la democracia española como arranque de las elecciones sindicales. Es decir, de no rectificar el zafarrancho se podría llegar esa justa medieval.

Me pregunto qué aporta la frase de Sánchez. Y respondo: es un íncipit que apunta el carácter de la campaña, digno de ser diseñado por Carlos Bilardo, caritativamente franciscano: «Al enemigo, ni agua». Al enemigo, en este caso, la izquierda. En concreto, la izquierda como campo de Agramante  a la espera de que un nuevo Ariosto cante sus desventuras. La izquierda que deja de ser izquierda y se convierte en zurda o zocata.  Por no decir siniestra.

En definitiva, las pesadillas de Pedro Sánchez y la hipotética respuesta del divino impaciente son el campo abonado para que la derecha, una y trina, pueda hacer una contundente escabechina. Después, quien no podrá dormir tranquilo será un considerable cacho de la ciudadanía.   

jueves, 19 de septiembre de 2019

Izquierdas, oigan al profesor Baylos



Afirma Antonio Baylos: «No resulta muy sugerente discutir sobre quien es el culpable del desencuentro, ni tampoco cuál es el peso relativo de la culpa de cada cual. Todos tenemos nuestras preferencias y las podremos justificar con toda suerte de detalles. Pero lo que es evidente es que ambas fuerzas políticas, en diferente grado desde luego, han incurrido en una gran irresponsabilidad al no ser capaces de afirmar un campo de encuentro en el que se asentaran líneas centrales de cambio social y de reforma en coherencia con lo que los electores habíamos votado en abril». No pido excusas por la amplitud de la cita porque habría sido de mala educación cortar la palabra al profesor Baylos.

La sugerencia de Baylos tiene a mi entender no sólo sabiduría política sino también, y especialmente, pedagogía: no se  enzarcen  en el zafarrancho de quién es la culpa, ni siquiera del peso relativo de la misma que tiene cada cual. Mirando en lontananza diremos que el peso (y el peso relativo) es pura filfa. Seguramente, muy importante para los muy cafeteros, carajilleros de grado medio y secuaces de estados mayores peristálticos. Pero totalmente irrelevante y, sobre todo, ineficaz para –tras el fracaso de la no investidura--  mantener el tipo en la cuesta de Sísifo. Que tiene un peralte que no puede solucionar ninguna izquierda por separado: ni la presuntuosa mayoritaria, ni la excesivamente quisquillosa minoritaria.

El alegato de Antonio Baylos es principalmente útil –hemos dicho también necesario--  como antídoto contra el recurrente intento de suicidio de las izquierdas, esto es, mantener la confrontación hasta que no quede piedra sobre piedra. (Que es cosa sabida por los que estamos en primero de Trentin). La alternativa a la sugerencia de Baylos es el absurdo grito de las izquierdas de «que viene el lobo» y,  a continuación,  seguir como si nada, como si viniera Caperucita Roja.

Y ahora, ¿qué? Pues depende: si las izquierdas son amigas del viejo Aristipo --«Yo me he presentado ante vosotros no para unirme a vuestro dolor, sino para ponerle fin»--  deberían aplicarse al cuento. Pero si lo que quieren es repetir ad nauseam la actual experiencia deberían seguir dándose leña hasta que el mono hable inglés. Queda claro que la opción de Aristipo se desprende del consejo de Antonio Baylos. De regadío. Pura luz. Dura lux, sed lux.


Iaquier

miércoles, 18 de septiembre de 2019

De momento, ira




No estoy en condiciones de escribir algo medianamente sensato. Escribir con la sesera en poder de la ira no es recomendable. Así es que sobre el asunto –ya saben ustedes, el asunto--  diré lo que sea cuando tenga la cabeza fría. En estos momentos no dejaría títere con cabeza. Hablar del «asunto», por lo que a mí respecta, va a tener que esperar.  Pues para decir chorradas y gilipollescencias ya hay otros con más autoridad y predicamento que un servidor.

Tan sólo me daré un consejo (a mí mismo, no a los demás): procura, defiendas lo que defiendas, no hablar con la boca llena de bilis; ten presente que tu salud te es más necesaria que lo que te pueda ser el gobierno de la nación.

Lo dicho: del asunto hablaré cuando se me pase el ataque de alferecía que me dio ayer por la tarde. Por mi propia higiene mental.

martes, 17 de septiembre de 2019

Rivera no tiene quien le conteste




Mi sospecha: Alberto Rivera prefiere tener fama de político a hacer política. Lo cual lleva implícito que ser o aparentar ser un político no comporta hacer política. Esta sospecha me acompaña desde los primeros tiempos de Rivera en la escena pública. Lo que no puedo negarle al caballero es su habilidad para vender el producto –él mismo--  con la misma eficacia del vendedor de tóxicos bancarios que fue en su corta biografía laboral.

Ahora, nuevamente, este Rivera intenta ostentar fama de político. Casi en tiempo de descuento lanza un producto de inversión de chichinabo –ustedes ya conocen la oferta--  que, de ser aceptado por Sánchez y Casado, se facilitaría la investidura de Sánchez mediante la abstención de Ciudadanos y el Partido Popular. Un juego de pizpirigañas. Pero que, en todo caso, merecería una reflexión. También la ineficacia  de Rivera merece una reflexión.

Rivera ha estado asediado por los poderes fácticos del parné que le incitaban a pactar con Sánchez un gobierno de coalición. Rivera se ha negado peligrosamente, pues ahora está en deuda con sus otrora generosos donantes. Por lo que el caballero necesitaba hacer un gesto que pareciera que devolvía los favores prestados. Al tiempo que era un guiño a dichos poderes para que siguieran manteniéndole en las coyundas presentes y venideras. Ahora bien, Rivera olvida que el mundo del parné tiene los colmillos retorcíos y no se traga esos  camelos de colegial.  

Mucho me temo que la generación de la nueva política esté todavía en el jardín de infancia, que antiguamente en La Vega de Granada llamábamos «la miga», con o sin dodotis, según el poder adquisitivo de sus papás. La actual generación de nueva política ha sido un espejismo.

lunes, 16 de septiembre de 2019

El giro de Esquerra Republicana de Catalunya



1.-- «En los márgenes más incandescentes del independentismo catalán está cristalizando un populismo centrado en el odio a todo lo español», ha escrito Antoni Puigverd en “Corazón en el congelador” (La Vanguardia, 19.9.19). Puigverd a quienes unos y otros le tildan de equidistante. Puigverd: in media virtus. En todo caso lo nuevo es la amplitud de ese populismo y su ubicación política. Ese populismo es más amplio que nunca. La novedad en todo caso es que hay un movimiento todavía difuso que se le confronta. Un populismo que anida en las diversas congregaciones post convergentes, intentando adquirir carta de naturaleza. Jordi Pujol dejó indiciado ese movimiento, que usaba cuando se sentía asediado. Un populismo que se practica como catalizador de enfrentamientos, incluso cainitas.

2.--  Este fin de semana se ha celebrado el congreso de Esquerra Republicana de Catalunya. Sin novedad en el monasterio. Los órganos dirigentes han sido aclamados a la búlgara. Esquerra es un partido tradicional, sin que esto por el momento signifique desdoro. Las ponencias han mostrado el potente consenso entre la base, la bisectriz y la cúpula del triángulo isósceles. Lo dicho, Esquerra es un partido tradicional. Los experimentos sólo en casa y con gaseosa. No es, por tanto, un conjunto de retales donde cada sastrecillo tiene su alfiletero.

Operación inteligente con voluntad de tener recorrido. Es la vuelta al pujolismo: comoquiera que esto va para largo vamos a dejarnos de collonades. Todas las martingalas que, entre unos y otros, hemos puesto en marcha nos han llevado a este pedregal. Dejemos que la banda del Empastre se vaya estrellando con sus charlotadas. Nosotros a «fer política». La agitación subversiva se la dejamos a Waterloo y sus sucursales de secano. Nosotros somos la versión renovada del peix al cove.

3.--  Atención, pues, a las conclusiones del concilio de Esquerra. Un giro, que ya venía insinuándose, se ha consumado. Pensar que todo sigue igual sería una muestra de indigencia política. Fingir que no ha pasado nada nuevo es hacer sencillamente el cantamañanas.


domingo, 15 de septiembre de 2019

La independencia al baño María



Un nuevo parto se anuncia en las filas del independentismo. La abuela catalana es prolífica. El próximo domingo en el Monasterio de Poblet se darán cita unas 300 personas que, por mero protocolo, llamaremos personalidades con la idea de fundar un nuevo partido. Como todavía no ha pasado por la pila bautismal no tiene nombre.

¿Quiénes son estos nuevos políticos cistercienses y qué plantean?  

En realidad la mayoría de estos monjes tienen una biografía más bien escasa. Hacemos la excepción de Marta Pascal, que fue secretaria general de una de las mil versiones conocidas del chambao post convergente y de Antoni Fernández Teixidó, de insólitas experiencias: de la Liga Comunista Revolucionaria al CDS de Adolfo Suárez y del Duque al pujolismo. Para definitivamente pasar a la tarea de fundar partidos y partidillos a diestro y siniestro. Una elegante versatilidad. El resto de los cistercienses son damnificados por las evoluciones de determinados partidos catalanes. También cabezas de león y colas de león, peones de jefes de fila y aprendices de álfiles.

Estos nuevos  frailes conventuales no renuncian a la independencia de Catalunya. Pero como ha tomado nota del fracaso del secesionismo, se declara contraria al unilateralismo. Y siendo personas de orden afirman respetar la legalidad con sus normas y procedimientos. No es la independencia del aquí te pillo aquí te mato, sino la independencia al baño María. Es el contagio de Poblet que tiene siglos viendo pasar el tiempo y esperando la parusía. «Orate, frates».

«Hay gente pa tó», dijo divinamente  El Gallo cuando le fue presentado Ortega y Gasset como filósofo. En Cataluña también hay gente para todo.  Incluso para independentistas cimbrios.

sábado, 14 de septiembre de 2019

Señor Rey, no borbonee



«A mí no me borbonea nadie», era una frase recurrente de Miguel Primo de Rivera, el Espadón de Jerez de la Frontera. El dictador aludía a la práctica reiterada de Alfonso XIII de meterse donde constitucionalmente no le correspondía. El borboneo fue una lacra de la vida política española que trajo tragedias para el país como el Desastre de Annual y otras. Es una lástima que los venerables señores de la Docta no hayan considerado elevar borboneo a categoría de palabra académica. Aún estamos a tiempo para que figure en el DRAE.

1.--  Poco acertado ha estado Iglesias cuando ha pedido al sexto Felipe que «medie» cerca de Pedro Sánchez en la dirección de un gobierno de concentración. A decir verdad, el dirigente podemita repetía lo que, horas antes, había formulado Aitor Esteban (PNV) en la misma dirección. La cosa se presta a chascarrillo: un republicano y un nacionalista esperan que el Rey solucione el problema. Pero como diría un castizo lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.

Imposible porque, a juicio de no pocos  constitucionalistas, el Rey no está autorizado a «mediar» en esos menesteres. Más todavía, porque todavía está fresca la memoria de los estragos del borboneo del decimotercer Alfonso. Pedir al rey que meta mano en ese asunto podría abrir un precedente e incluso la reaparición de un estilo (estilo viene de estilete) marrulleramente anticonstitucional. Con una diferencia: a Alfonso Trece nadie le pidió que borbonease; al sexto Felipe se lo han pedido, hace tiempo, Alberto Rivera, pollavieja diplomado, y ayer mismo un bilbaíno y uno de Vallecas.  Y eso  crea un precedente.

viernes, 13 de septiembre de 2019

La autarquía catalana y Kim il Sum




Digna de haber sido pensada durante una farra goliardesca: ratafía a granel, calisay a discreción y Aromas de Monserrat a destajo, que todos ellos son productos inequívocamente catalanes. Catalanes pata negra. Farra goliardesca disfrazada de brainstorming para no infundir sospechas. La convocatoria de tal tormenta de ideas tenía como objetivo la creación de un nuevo aparato, los instrumentos de país (eines de país), en manos de la demediada sociedad civil catalana. Pintoresca idea que viene a suplir el fracaso de aquellas «estructures d´Estat» que gradualmente irían substituyendo a las instituciones del Estado en Cataluña. 

La farra goliardesca acordó con entusiasmo delirante poner en marcha lo que dieron en llamar «consum estratégic». A saber, que solo y solamente se consumirán productos catalanes fabricados por empresas que estén por la independencia. No vale si sólo son productos catalanes y no avalan la oriflama de la secesión.

O sea, en tiempos de globalización interdependiente se pregona desde el púlpito la autarquía. Un paso atrás que parece inspirarse en todas las autarquías que en el mundo han sido sin olvidar la de Corea del Norte con su famoso principio zuché (nosotros sólos con nuestros propios medios) que puso en marcha Kim il Sum  que nunca se lo aplicó a sí mismo y sus allegados.

Recuerdo un sucedido que me ocurrió hace ya muchos años. Don Ramón Trías Fargas, «gloria y flagelo de CDC», y un servidor nos encontrábamos a menudo en Casa Alfonso, en Pau Claris casi esquina Urquinaona.  Media botellita de manzanilla y unas tapas de mojama. Gloria bendita que le sería prohibida a don Ramón por tan pintorescos goliardos.

Estoy convencido que tan extraña peña es incapaz de caer en la cuenta de las consecuencias de su planteamiento. De un lado, de la autarquía; y, de otro lado, de las respuestas de los consumidores de más allá del Ebro famoso hacia los productos catalanes. Pero eso a la ANC le importa un comino. A sus dirigentes no les afectaría, igualico, igualico que a Kim il Sum.



jueves, 12 de septiembre de 2019

Novedades de este 11 de Setiembre




600.000 personas no es moco de pavo. Todo intento de menospreciar esa multitud sería digno de diplomatura en estupidez. 600.000 personas reunidas tiene una enorme importancia. El dato lo ha proporcionado la Guardia Municipal de Barcelona.

Pero como digo una cosa digo la otra: es la manifestación menos nutrida desde 2012. Y comoquiera que cada año se produce un descenso de participación es lícito que formulemos que la militancia independentista es como una parábola descendente. Con relación al año pasado la participación ha bajado en un cuarenta por ciento. Es una caída drástica justamente cuando el sancta sanctorum independentista  ha preparado un tsunami para que “España” sepa lo que vale un peine. La cosa, afortunadamente, se ha quedado en marejada.

Este 11 de septiembre presenta algunas novedades dignas de ser estudiadas. 1) La división entre las fuerzas políticas independentistas parece que se traslada a las relaciones entre la Assemblea Nacional Catalana y Omnium Cultural. Cosa relevante porque ambas asociaciones han actuado como macizo del secesionismo. 2) Las órdenes menores conventuales –CUP, Arran y CDR--  se manifiestaron al margen del sector mayoritario con la intención de ocupar el Parlament de Catalunya, que impidieron eficazmente los Mossos d´Esquadra. 3) Estos grupos, que no sobrepasan   el medio millar, no sólo lanzan ásperas críticas contra sus hermanos mayores sino contra los mismísimos presos a los que acusan de «haber aceptado ser rehenes». Una acusación tan irrespetuosa como calumniadora. Horas antes le propinaron una sonora pitada al mismísimo Torra en el Fossar de les Moreres. Es la degradación de un movimiento fracasado, todavía no consciente de su derrota. Un movimiento, cuyas divisiones internas recuerdan a las de los güelfos medievales de la Italia septentrional. Blancos contra negros que se vieron las caras en no pocas ocasiones con las armas en la mano. En Campaldino, entre otras, donde no quedó títere con cabeza.

El declive participativo  en la Diada tiene su explicación: en primer lugar, el fracaso del diagnóstico y de sus soluciones; un fracaso que conduce a la división y proliferación de órdenes monásticas, que rivalizan entre sí por la hegemonía en el interior del independentismo; y, en segundo lugar, la poquedad de sus dirigentes, que en el libro de contabilidad han visto que se pasa de 1.800.000 a un millón y, a continuación, a seiscientos mil y siguen erre que erre.  Líderes de chichinabo.

De marejada en marejada hasta la calma chicha final.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

¿Hay tiempo todavía?




Las cosas pintan mal. Los decibelios de la greña entre el PSOE y Podemos se han incrementado. El único consuelo es que «todavía hay tiempo». Eso sí, no sabemos para qué: si para un gobierno de coalición o consolación o para un «gobierno de partido único», como insidiosamente dice Pablo Iglesias el Joven: oblicua referencia al franquismo. Todavía hay tiempo, desde luego, para seguir acumulando insultos los unos a los otros.

Malo que no se llegue a un acuerdo. Pero no es menos malo que se esté constatando la tradicional imposibilidad de que las izquierdas españolas se den los buenos días sin que parezca que se están cagando en todos sus respectivos muertos. Unos muertos que, tampoco se debe descartar, si volvieran a nuestro mundo azuzarían cada uno a los suyos, no habiendo tenido bastante en la vida anterior.

En todo caso, quedémonos con lo bueno: todavía hay tiempo. Pero el tiempo, tanto si se mide en los relojes de Dalí como en los de Sol, pasa indiferente a cualquier contingencia. Lo digo porque mi padre tenía una teoría singular: si no hubiera vida no existiría el tiempo.

martes, 10 de septiembre de 2019

Andalucía, del trotskismo al campanario


Andalucía: Podemos e Izquierda Unida están realquiladas en la casa de Adelante Andalucía, una organización casi recién salida de la pila del bautismo. Comparten el alquiler, con derecho a cocina, con Primavera Andaluza e Izquierda Andalucista.  Izquierda Unida  a su vez tiene como inquilino al Partido Comunista.  Demasiados huéspedes. Ahora discuten si, en caso de nuevas elecciones, se presentarían por separado, al margen de Madrid.  

Adelante Andalucía surgió porque Podemos regional vivía en confrontación permanente con el grupo central, liderado por Pablo Iglesias, el Joven. La partida de nacimiento de A.A. estaba orlada por un proto nacionalismo que iba a la búsqueda del tiempo perdido. No era andalucismo, sino un genoma nacionalista, completamente inédito en las tierras del Sur. Por lo demás, el nacionalismo era algo chocante dado que el grupo mayoritario de esa Arca de Noé siempre exhibió su color trostkista.

Los seguidores de Lev Davidovic, levantaron acta del fracaso de la revolución mundial y organizan el quilombo en el campanario meridional. Su lema bien podría ser el celebérrimo «Creo quia absurdum», que formuló desparpajadamente Tertuliano. Creo porque es absurdo. «Absurdo», no «paradoja» como afirmó Soren Kierkegaard siglos más tarde.

En resumidas cuentas, Teresa Rodríguez –primera dama de AA— y  el Torra, primer vicario de los frailes mendicantes de Waterloo, están en posiciones políticas que, andando el tiempo, podrían converger. De momento, palinodia del trostkismo.

lunes, 9 de septiembre de 2019

Una camisa de fuerza para Quim Torra




Ese Quim Torra ha declarado que se está pensando si se presenta a juicio por el caso de la desobediencia a quitar los lacicos amarillos del balcón del Palacio de la Generalitat.  Nuestro contumaz bronquista –mitad monje, mitad caricato--  ha vuelto a soltarse el pelo. No le digan audacia, llámenlo temeridad. No es osadía, sino pérdida del oremus. Ahora bien, desde dicha temeridad el disparate tiene unos objetivos: calentar motores para la Diada que, según sus organizadores, no esté en sus mejores momentos. Por lo tanto hay que tensionar la cuerda y ya se verá lo que salga. 

Más todavía, Torra debe tapar la desautorización que le ha hecho su propia consejera de Empresa y Conocimiento, Ángels Chacón, con motivo de que aquel era partidario de la huelga general contra la sentencia del Supremo que ha juzgado a los dirigentes independentistas. «Ya basta de discursos simplistas», le está llamando lelo, rematadamente bobo. Sigue la consejera: «Hemos de tener cordura», parece pedir que le pongan a su presidente una camisa de fuerza. Y misteriosamente añade lo siguiente: «¿De qué vive quien lo propone (la huelga general)», que solo Dios en su infinita sabiduría sabe a qué se refiere la consejera. Con estas palabras ácidas de un  miembro del govern  Torra necesitaba soltar una gigantesca pata de banco: estoy pensando en que no acudiré al juicio.

Con este personaje nefebilata no puede uno aventurarse a establecer hipótesis alguna. O sea, que puede no presentarse a juicio o acudir con mansedumbre al banquillo. Lo veremos, y ya diremos el qué. En todo caso, algo hay claro: no estamos ya en un estado de deterioro de la institución sino en su momento más álgido de podredumbre. La que provoca un desequilibrado con denominación de origen.

Desequilibrado, cierto. Pero lo suficientemente pícaro para no querer convocar elecciones autonómicas, en oposición dura con Esquerra, porque sabe que bajaría a segunda división. Paco Rodríguez de Lecea, Doctor Sapientissimus, escribe sobre esta cosa chocante de querer urnas para una cosa y negarlas para otra. En su blog: http://vamosapollas.blogspot.com/2019/09/democracia-sin-urnas.html




domingo, 8 de septiembre de 2019

Dos sugerencias a Podemos


Pablo Iglesias el Joven ha reiterado, y ha hecho decir a sus parciales, que «Pedro Sánchez le humilla». De esta guisa los de Podemos están transmitiendo que su dirigente y la organización son tan extremadamente débiles que no pueden impedir ser humillados. Es chocante la lucidez que algunos politólogos parecen tener con relación a los demás y la vista cansada a la hora de analizarse a sí mismos. De donde se infiere que un buen doctorado en ciencias politológicas no necesariamente conduce a una política que esté a la altura de ese doctorado.

No es fuerza lo que Iglesias trasmite. Es debilidad y sentirse asediado. Lo último que puede hacer una organización política es dar una paupérrima impresión de su fuerza, y menos todavía cuando está negociando. Esto no se aprende en ninguna academia, es algo de cajón. Tampoco su contrario es recomendable. En concreto, aparentar que eres tan fuerte que te vas a comer el mundo tiene un corto recorrido. Cosa que tampoco se aprende en ninguna universidad, sino que cae por su propio peso.

Una segunda sugerencia a Pablo: no es bueno para mi paladar usar la técnica de provocar la lastimica en política. «Nos humillan» huele a eso. La lastimica a lo máximo que llega es a concitar compasión, que poco tiene que   ver con la solidaridad en estos casos. En resumen, ni franciscanos ni fanfarrones. Eso sí, nunca debe exhibirse el propio talón de Aquiles ante nadie. Para eso ya está Quim Torra que muestra generosamente su déficit de neuronas ante propios y extraños.