viernes, 23 de agosto de 2019

Pablo Iglesias, comadrón y sepulturero




Pablo Iglesias podría haber arruinado las escasas posibilidades de formar un gobierno de izquierdas en España. Por segunda vez. Precisamente cuando el Partido Popular ha perdido el miedo, al menos aparentemente, a una nueva convocatoria electoral.

Iglesias ha publicado un tuiter donde fusiona los nombres de Carmen Calvo y Matteo Salvini creando el personaje de Calvini. A este joven malcriado habría que preguntarle cómo es que solicita formar parte de un gobierno donde uno de los personajes claves será Calvo, esto es, Calvini. Iglesias ha reeditado aquella formulación que un imprudente Felipe González hizo en tiempos antiguos: «Izquierda Unida y el PP la misma mierda és». Con una diferencia: en aquella época pensar en un gobierno  plural de izquierdas era tan imposible como resolver la conjetura de los números primos gemelos, todavía pendiente de demostración, aunque estamos en ello.  

Hablemos con claridad: ¿cree Iglesias que Calvo y Salvini son equiparables? Si lo cree, la conclusión es que es una irresponsbilidad mendigar la entrada en el gobierno de Calvini. Si no lo cree, ¿a santo de qué lanza tan descabellada formulación? Las hipótesis son diversas: a) tiene miedo a arremangarse y meterse en harina, b) no quiere realmente el acuerdo por el que aparentemente suspira, c) su capacidad para hacer política se ha exagerado infinitamente. O ¿quién sabe?  la idolatría que le profesan sus devotos le lleva a pensar que habla en nombre de un Espíritu Santo todavía no identificado.

En resumidas cuentas, este Iglesias que fue comadrón de Podemos puede acabar siendo su sepulturero. Torres más altas han caído. 

jueves, 22 de agosto de 2019

Jordi Sánchez acribilla a Oriol Junqueras: la división llega a la cárcel




La división del independentismo ha llegado al último reducto de su unidad, la cárcel.  Los dirigentes políticos presos mantuvieron la compostura unitaria, al menos aparentemente. Pero el independentismo tiene tanta tozudez bronquista que, cuando no sabe de qué manera reaccionar contra el enemigo español se enzarza entre ellos mismos. En eso enlaza con aquella constante de la historia florentina de la época comunal: cuando una fracción eliminaba a su rival, la bronca –frecuentemente armada--  estaba asegurada en esa misma fracción. Gúelfos negros que derrotaban a los güelfos blancos acababan en luchas sangrientas entre los negros. Aquí, la sangre no llega al río, menos mal.

De hecho, tras la división en las cárceles ya no queda espacio donde el independentismo mantenga su unidad. Es el reino de la zahúrda. Es lo que ocurre cuando uno se empeña en no salir del callejón sin salida, que los franceses llaman cul de sac. La división es el resultado de la falta de un líder—sastre que cosa los diversos retales. Antes al contrario, el independentismo se significa porque sus líderes principales son más alborotadores que otra cosa.

Sí, la división ha entrado en la cárcel. Jordi Sánchez, comodín de diversas salsas políticas catalanas que han ido vagando de fracaso en fracaso, ha acusado a Oriol Junqueras, «su urgencia por ir a nuevas elecciones». Sánchez, por otra parte, nos ha dejado unas declaraciones un tanto chocantes: «Si no hay unidad es por incompetencia de sus dirigentes». Alto ahí, me digo: si no hay unidad es porque los objetivos son imposibles y, fracasado el camino, cada cual organizada su desbandada. Lo que no quita, naturalmente que, así las cosas, los dirigentes sean unos incompetentes, incluido si se concede su propia absolución, el mismísimo Jordi Sánchez.

Duras palabras las de este Sánchez: está acusando al líder de Esquerra de incompetente y no querer la unidad, ya que la falta de ella parece convenir a Junqueras, afirma Sánchez, güelfo blanco contra Junqueras, güelfo negro. En conclusión, el independentismo está, ahora mismo, algo peor que derrotado, está dividido.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Las mentiras del atentado de Barcelona al descubierto



Vivir en el engaño es la pasión del siglo XXI. Lo que, además, comportar toda una industria post fordista que organiza el engaño. El hombre de Waterloo y su Enviado en Cataluña, Q. Torra,  han utilizado las enseñanzas que nos llegan de allende los mares. Durante semanas han organizado a una serie de escribidores de tres al cuarto para que propalaran algo así como una pretendida relación entre los yihadistas que organizaron el atentado del año pasado en Barcelona y Cambrils, aquel terrible 17 de Agosto, y el Gobierno español.

Tres formidables periodistas de La Vanguardia, Carlota Guindal, Manel Pérez y Maika Navarro, en una serie de trabajos, han demostrado la falsedad de esa industria. Lo han demostrado con pelos y señales, microscópicamente. A su vez, Antoni Puigverd, en su columna de hoy, en el mismo rotativo barcelonés remacha el clavo en su artículo La frivolidad.

Dice Puigverd: «Es miserable usar una tragedia como la del 17 A para fabricar munición política. Es patético tener como único objetivo el desprestigio de España, dado que el objetivo propio –la independencia unilateral--   empantanó en un callejón sin salida. Pero más miserable y patético es propagar que España busca la muerte de los catalanes. Muchos independentistas siguen creyéndolo. Vivir en el engaño es la pasión del siglo XXI».  Entre esas personas está –digo yo--  la pintoresca ex alcaldesa de Badalona, de cuyo nombre no es necesario acordarse, que en la ceremonia de este año de homenaje a las víctimas lucía un cartel: «Comisión de investigación».

Goebbels tuvo familia numerosa. 

P/s. Antoni Puigverd en la foto de arriba.

martes, 20 de agosto de 2019

Independentistas haciendo ejercicios espirituales



El independentismo post convergente se irá dentro de unos días de ejercicios espirituales. El sector laico –Campuzano y la Pascal--  se recluirán en el monasterio de Poblet; el sector iluminado –esto es, los seguidores del hombre de Waterloo--  se encerrarán en un sitio, todavía por determinar. Primera conclusión provisional: cada uno en su casa y Dios en la de todos. Tengo para mí que ambos encuentros se han acelerado tras la propuesta que ha lanzado Esquerra Republicana de Catalunya de una convocatoria anticipada de elecciones autonómicas. En todo caso, ¡oído cocina!: la disputa por el reparto de la túnica sagrada no parece que siga la vieja tónica: de un lado, los post convergentes; de otro lado, la vieja Esquerra Republicana. Ahora, la familia numerosa post convergente se encuentra, como hemos dicho, dividida entre el sector laico y el iluminado. De estos últimos poco se puede esperar: el Reino de Puigdemont no es de este mundo.

Del sector laico podría esperarse algo. El problema que aparece es si tendrá la lucidez para conformar un proyecto y, simultáneamente, el coraje para llevarlo a cabo contra viento y marea. Lo uno sin lo otro es papel mojado. Pero ese algo inconcreto (y, a la vez, insuficiente) no estará a la altura de corregir la ausencia de gobernabilidad de la Generalitat, mientras la incompetencia del enviado de Waterloo en Catalunya siente sus reales en el Palau de Sant Jordi. La permanencia de ese caballerete en el cargo sólo sirve para abultar su pecunio y mantener la parusía en la llegada de Jesucristo a Cataluña.

En todo caso el error de todas las fracciones independentistas está en que la convocatoria de nuevas elecciones no la entienden como una salida para ocuparse de los problemas de la gente de carne y hueso, sino como una reacción contra la sentencia del Tribunal Supremo, que está por llegar.  Un problema del que tendría que ocuparse el Cristo del Paño, famoso milagrero de Moclín con su cruz a cuestas, que según mi madre adoptiva era el único Hijo de Dios verdadero; el resto, según ella, es paganismo puro y duro. Lo que indica algo sorprendente: mi madre era beata, sí, pero heterodoxa. 





lunes, 19 de agosto de 2019

La vía etílica de la regeneración política



A más golfería se tiene más posibilidades de llegar a ser una autoridad en el Partido Popular. Esta ley empieza a tener cierta consistencia tras la designación del Magistrado  Enrique López como Consejero de Justicia, Interior y Víctimas del Terrorismo de la Comunidad de Madrid. Todo un ministro trinitario.

Lo de menos de este caballero es su ideología ultramontana. Lo fundamental es que es un golfo convicto y confeso. En 2014 fue imputado por saltarse un semáforo en rojo por el Paseo de la Castellana; este López conducía su moto, iba sin caso y con el cerebro en poder de las uvas, cuadriplicando la tasa de alcoholemia. Whisky a discreción, y de no de baratillo. Pelillos a la mar. Sólo se castiga a quienes son unos mandanguillas y beben de garrafón. López, insigne y distinguido borracho, ha conquistado los cielos de Madrid.

Me imagino a sir Winston Churchill, borracho sólo en la intimidad, alarmado porque los conservadores madrileños han cuadriculado el círculo: a más golfo se es más  potencialmente candidato a dirigir Interior y Justicia. Y, tal vez, sorprendido porque Ciudadanos intenta reformar la calidad de los aspirantes a altos cargos: hay que pasar del consumo del rudo güisqui hispano a las grandes marcas escocesas.  El Dyc, según los de Rivera, es una ordinariez; las borracheras han de ser, como mínimo, de Macallan.  Es la vía etílica de la regeneración de la política. A los abstemios sólo les queda la Orden Franciscana. 




domingo, 18 de agosto de 2019

Crisis de fe: religión y ciencia




Mi madre adoptiva era de misa diaria. Por lo que formaba parte del beaterío local, no así del beaterio (obsérvese el acento), que por decirlo en palabras de hoy era el grupo dirigente. Los sindicalistas me entenderán: el beaterío era el movimiento, mientras que el beaterio era la organización.

Mis primeras crisis de fe –o, mejor dicho, mis primeras perplejidades— vinieron de la  mano de mi madre adoptiva. En la cocina de casa había dos grandes retratos: uno, del Cristo del Paño, que se venera en Moclín, pueblo serrano granadino; el otro, de la Virgen del Perpetuo Socorro. Mi madre afirmaba repetidamente que ese cristo y esa virgencica eran muy milagrosos. La verdad, aquello me molestaba: no entendía por qué tanta coba a los forasteros, teniendo nosotros al Señor de la Salud y a la Virgen Greñúa con sede en el Realejo. Al final, harto de tanto pelotilleo, decidí plantar cara y pedir explicaciones. «¿Se puede saber qué se nos ha perdido a nosotros en Moclín, si somos de la Vega? ¿Y por qué tenemos a esa virgen que tiene cara de una muerta de hambre? Viva el Señor de la Salud, muera el Cristo del Paño. Viva la Greñúa, muera esa tía que parece una india comanche».

Mi exaltación crecía, por lo que no pude percatarme que mi madre, horrorizada, agarraba la escoba y se disponía a ponerme el culo hecho mijillas. Como así fue. No me dolieron los palos, sino que no hubo explicación de ningún tipo. En casa siguió el imperio de los forasteros, y como no recibí ayuda ni de la Greñúa ni del Señor de la Salud decidí poner mis convicciones en la ciencia, concretamente en el doctor Faustino (inventor de las pastillas koki, de mentol penicilina), que era de nuestro pueblo, y en el ciclista José Pérez Garzón, también santaferino.  



sábado, 17 de agosto de 2019

Jódete, España




El independentismo catalán es un conjunto de retales incapaces de construir un traje. Algunos de ellos son la mar de pintorescos.  Esquerra Republicana de Catalunya, que tiene fama de moderada, realista y pactista, no se escapa de contar con gente variopinta que, fracasados sus objetivos, sólo les queda el recurso al chascarrillo. Pongamos que hablo de la Consejera de Agricultura, que recuerda con sus consejos alimenticios a aquella Celia Villalobos, ministra de Sanidad.

Pues bien esta señora aprovecha sus derrotas para publicitar una marca de cerveza artesanal, cuyo nombre es Fuck Spain. O sea, Jódete España. Y lo hace desde su condición de miembro del Gobierno de la Generalitat, que preside otro personal no menos pintoresco. La pregunta parece obligada: ¿acaso el  independentismo espera una acumulación de fuerzas con la ingesta de dicho brebaje?, ¿ERC juega a poli bueno – poli malo o es que más que un partido es, también, una partida?

Esta dama, digámoslo sin tartamudez, es bastante chorra. Y quien se lo permite está en ayunas de sensatez. En concreto, el independentismo ha pasado de ser un cleptómano a destajo a un jardín de infancia para pijos. Y pijas.

viernes, 16 de agosto de 2019

Derecha e izquierda en el siglo XXI




Siempre es arriesgado recomendar libros. Lo sé por experiencia. Pero mi carácter entrometido no me deja soslayar dicho riesgo. Es más, no pienso escarmentar. Por ejemplo, hoy les sugeriré un libro que me está provocando muchos interrogantes.

Me lo regaló mi amigo, Javier Tébar, casi en puertas de mi reciente operación.  Tras varias semanas de inapetencia lectora –los daños colaterales de que le quiten a uno un tumor en el recto-- el miércoles pasado empecé a leer el libro. No he podido dejarlo.

Disculpen el suspense: se trata de El tiempo pervertido. Derecha e izquierda en el siglo XXI (Akal, 20l8). Su autor es Esteban Hernández, periodista de El Confidencial. Pues bien, al decir de Josep Ramoneda, que nunca fue pródigo en sus elogios, «Esteban Hernández hurga en el subsuelo donde está el poder y encallan las ideologías». A mi juicio lo más notable del libro es su capacidad de sugerirnos preguntas, enfoques y pistas. Lo que viene facilitado por un lenguaje claro y una redacción sobria. Sin hojarasca. Que algunas de sus afirmaciones sean discutibles no quita importancia al texto.

Los políticos con titulación de dioses menores  no necesitan leer este libro, ni prácticamente ninguno. Disponen todos ellos, aunque en desigual medida, de garrafas de ciencia infusa, almacenadas en la Universidad Juan Carlos Primero. Sin embargo, los sindicalistas, en mi interesada opinión, deberían leer despaciosamente este libro, con papel y lápiz al lado. Nunca en diagonal, que es un vicio de pijo hortera. Desconfía del sindicalista que diga que ha leído tal o cual cosa en diagonal.

Más todavía, soy del parecer que dicho libro debería formar parte de las bibliotequillas sindicales para poder pasar de mano en mano.   

jueves, 15 de agosto de 2019

Barcelona, crisis de seguridad y de civismo





El Teniente de Alcalde de Barcelona, Albert Batlle, es un hombre serio y formal. El edil se ha dejado de mandangas y ha manifestado con claridad meridiana que «Barcelona tiene una crisis de seguridad». Por lo general los políticos no acostumbran a hablar de manera tan clara y concisa. Por lo que si el diagnóstico no es preciso es muy difícil dar con su tratamiento adecuado.

Barcelona hace tiempo que tiene un problema de seguridad, que ahora se ha aireado en el mundo entero. Y sin embargo, durante la campaña  de las elecciones municipales pasadas, tan serio problema no concitó la atención debida. En algunos importantes candidatos pesó más que la ciudad fuera la linterna del independentismo. Oh paradoja: Barcelona siempre fue una ciudad cosmopolita, algunos de sus candidatos municipales querían convertirla en un vulgar campanario.

El diagnóstico claro y sin pelos en la lengua nos autoriza a pensar que Albert Batlle está en condiciones de darle un giro positivo a la situación. Ahora bien, hay algo que falta por decir: en Barcelona hay una crisis de civismo. Y esto pone las cosas más difíciles a las autoridades municipales. En resumidas cuentas, si no hay una aproximación al círculo virtuoso entre autoridades y ciudadanía la ciudad continuará siendo una zahúrda.  

miércoles, 14 de agosto de 2019

De la virginidad de los movimientos a la aparente impureza de la política




Suscribo el artículo de Jordi Borja y Quim Sempere,  dos personalidades de la izquierda, que tuvieron altas responsabilidades en el mejor PSUC, que publicamos ayer, Votar sí a la investidura quedando fuera del Gobierno  (1). Es la lucidez de quienes tienen a sus espaldas un importante acervo de experiencias, de luchas democráticas.

… Y sin embargo hubiera sido importante que se iniciara el camino –todavía inédito en la España de nuestros días--  de un Gobierno de las izquierdas. No es posible, por lo que se ve. Así pues, no parece que haya otra salida que la propuesta por Borja y Sempere. Más todavía, hubiera sido importante que Unidas Podemos se hubiera desvirgado asumiendo responsabilidades de Gobierno. De esta manera empezaría a ser plenamente un partido y no un movimiento de diversos retales. Es decir, entrando de lleno en la aparente impureza de la política dejando atrás la pretendida virginidad de los movimientos. Unidas Podemos, además, es muy difícil –creo-- que se consolide si no pasa por una fase de estar en el gobierno de la Nación.

Por lo demás, cabe esperar que el grupo dirigente de Unidas Podemos deje la politología y haga política. Es decir, que dejen de escribir recetas de cocina y pasen a los fogones.


martes, 13 de agosto de 2019

Votar sí a la investidura quedando fuera del Gobierno





Escriben Jordi Borja / Joaquim Sempere

El desenlace de la sesión de investidura del 25 de julio de 2019 puede intentar explicarse de varias maneras. Una de ellas es la desconfianza manifiesta entre PSOE y Unidas Podemos. Durante un primer período Podemos necesitó una autoafirmación frente al PSOE porque buscaba el apoyo de una base social en gran parte coincidente con la del partido socialista. Soñó, además, con un sorpasso  inverosímil como afirmación, frente a Izquierda Unida, de la voluntad de llegar a ser un auténtico partido de gobierno y no simple "muleta" del "partido grande de la izquierda". Esto pareció justificado por la radicalización de la base electoral de las izquierdas tras la crisis de 2007 y los recortes. Pero la radicalización no iba tan lejos como para hacer posible un cambio de opción electoral a corto plazo. El resultado fueron unos años de radicalización verbal y de gesticulaciones, a veces muy duras, contra el PSOE que no habían de favorecer precisamente la confianza. 

Esto sumado a actuaciones más o menos erráticas llevaron a Podemos a un retroceso electoral que empuja a esta formación hacia un discurso más realista y a una maduración que, no obstante, avanza con tropiezos. A su vez, el PSOE experimentó una catarsis interna. Las primarias dieron a Pedro Sánchez una victoria que pareció una derrota de la vieja guardia –muy vinculada al establishment español y europeo— y de los sectores jóvenes (Susana Díaz) asociados a la vieja guardia. Aquella victoria pareció un giro a la izquierda que iba a liquidar las hipotecas que hacían inviable una alianza con Podemos e IU, única posibilidad de hacer políticas de izquierdas (con todas las limitaciones que impone el contexto español, europeo y mundial).





Durante estos últimos meses ha sido posible imaginar que España podía representar la tercera tentativa, en la Europa del Sur, de hacer políticas anti austeritarias contra la troika comunitaria, después de Grecia (aplastada) y Portugal (de momento moderadamente exitosa). Pero estos últimos tiempos dibujan un panorama distinto. El PSOE de Pedro Sánchez exhibe una actitud tenaz de evitar a cualquier precio la alianza con Unidas Podemos, incluidos los gestos (suicidas, además de inútiles) hacia Ciudadanos y el Partido Popular. Aún es pronto para saber qué hay realmente tras esos gestos, pero todo parece indicar que el PSOE quiere mantenerse al margen de todo proyecto que implique una inflexión hacia la izquierda. (No se puede ignorar que el procés catalán ha tenido y tendrá un papel importante en este asunto: será un obstáculo añadido, y de envergadura, frente a ese posible viraje.)

Esta actitud del PSOE es una catástrofe para la clases populares españolas, privadas así de proyecto propio y condenadas a vegetar en un entorno conformista y reaccionario. La responsabilidad del PSOE es evidente, y tal vez algún día se reflejará en una base militante que saludó con satisfacción la aparente derrota de la vieja guardia. Pero UP también tiene alguna responsabilidad al no haber rectificado a tiempo para generar el clima de colaboración y respeto mutuo que podía facilitar el acuerdo. 

Cuando Mitterrand impulsó la Union de la Gauche en 1981 dio a los comunistas cuatro ministerios, entre ellos el de Administraciones Públicas. Es un precedente que vale la pena considerar, teniendo en cuenta que, tanto en la época de Mitterrand como ahora, las únicas políticas viables de las izquierdas no podían ni pueden ser otras que políticas socialdemócratas reformistas dentro de los marcos del sistema de poder existente. Hoy no hace falta desbordar estos marcos para rectificar algunos de sus efectos más antisociales, pero hace falta valentía. No querer rectificar las políticas austeritarias aún dominantes en la UE equivale a alinearse con los sectores más inmovilistas del gran capital, los que han jugado a fondo a favor de la financiarización y del ataque a las conquistas sociales heredadas del pasado. En un momento, además, en que se habla cada vez más de transición energética a las renovables y de Green New Deal como respuesta in extremis a una crisis climática grave, dinamitar la única opción política que puede abordar seriamente este problema indica hasta qué punto el PSOE es víctima de su propia falta de independencia y valentía. Y priva a la UE de la necesaria iniciativa innovadora que tanta falta le hace. No se olvide que en 2018 y 2019 en Finlandia, Suecia y Dinamarca han ganado las elecciones los partidos socialdemócratas, que van a gobernar, en coalición o en solitario, tras un viraje a la izquierda de sus electorados. Es importante también mirar fronteras afuera y comprender los retos y las oportunidades del momento.

Ante todo esto, y ante la cerrazón del PSOE, creemos que la opción más razonable de UP es votar afirmativamente en la próxima sesión de investidura. Somos conscientes que no es lo mismo el bloque de una derecha que integra la extrema derecha que el PSOE, aunque éste tiende más al centro que a la izquierda. Sería interesante un pacto de gobierno desde fuera, una fórmula "a la portuguesa". UP no debe ni asumir humillaciones del PSOE ni romper lazos mínimos democráticos. Esta salida sería el mal menor: evitaría el posible ascenso de la derecha en unas hipotéticas nuevas elecciones. El PSOE no podría negarse a aceptar esta opción, que sólo depende de UP. 

UP podría, desde la oposición, apoyar y tratar de mejorar las medidas avanzadas contenidas en el programa de gobierno. Sería la posibilidad más favorable a los intereses populares en las condiciones actuales. Permitiría a UP poner al PSOE más claramente ante sus responsabilidades y tener las manos más libres para movilizar a la ciudadanía en caso necesario. 




lunes, 12 de agosto de 2019

Tarjeta roja al ministro Ábalos



José Luis Ábalos no da puntada sin hilo. Es un destacadísimo  dirigente socialista que, por lo general, va al grano. En una misma entrevista (La Vanguardia de ayer) ha dejado caer dos inconveniencias que no parecen ser un pronto, fruto de estos calores caniculares. Ábalos habla a queriendas y sabiendas de dos asuntos de gran importancia: a) sobre la investidura de Sánchez en septiembre; y b) del terrible problema de los náufragos rescatados por el Open Arms en el Mediterráneo. Intentaré demostrar que Ábalos merece un coscorrón superlativo en el primero y una tarjeta roja con una reprimenda política en el segundo caso.

Primero.--  El número dos del PSOE nos dice que confía en que la investidura del presidente pueda resolverse en el «último minuto». Lo grave es que no explica qué debe hacerse mientras tanto. Las cosas que se dejan para el último minuto acaban saliendo o rematadamente mal o son auténticas chapuzas. Comoquiera que nos imaginamos que eso lo sabe Ábalos podemos intuir que tal pachorra es intencionada. Lo que sugiere, al menos en pura lógica, que las intenciones  de negociar por parte de Sánchez son discutibles. O, dicho con precaución, no son suficientemente convincentes. Queda, por otra parte, la hipótesis de que el grupo dirigente del PSOE y el mismísimo Sánchez no sepan cómo salir de esta situación. Porque el problema no es sólo la investidura (que es lo inmediato) sino quiénes aseguran la estabilidad de la legislatura.

Segundo.--  Ábalos ha mostrado desdén a los responsables del Open Arms. Me indigno con el ministro. Les ha llamado «salvadores de la humanidad». Y ha remachado: «que nunca han tenido que tomar una decisión». ¿He oido bien, ministro? Tu quoque?

¿Salvadores de la humanidad? Simplemente salvadores de náufragos. Los de Open Arms han tomado una decisión trascendental: abandonar una vida cómoda y regalada por la dureza de lo que están haciendo.

Ábalos, posiblemente sin querer, ha contribuido a que la solidaridad se esté convirtiendo en una palabra proscrita. Más todavía, que la solidaridad esté pasando de un sentido positivo a un delito, que es la raya que ha cruzado Matteo Salvini.  De manera que la cancelación del principio de solidaridad, como guía de la acción pública y privada,  se presenta como un acto arbitrario y de amputación indebida del orden jurídico (Stefano Rodotà, en Solidarietà.  Editori Laterza, 2014).

Aclaremos las cosas: no pongo a la misma altura a Ábalos con Matteo Salvini. Si lo pensara lo diría sin pelos en la lengua. Sólo quiero decir que así empezó Salvini.  Así pues, mientras Salvini se exhibe impúdica y reiteramente, Ábalos es solamente una peristalsia veraniega y pasajera.   

sábado, 10 de agosto de 2019

¡Qué vista!


«Se cuenta que en Sicilia había un isleño de una mirada tan aguda que, cuando dirigía la vista desde Lilibeo a Cartago, no se le escapaba nada. Dicen que indicaba el número de barcos que llegaban a Cartago. Nunca se equivocaba».

Lo explica nuestro viejo amigo Claudio Eliano (170 – 235) en sus reputadas Historias curiosas (Libro XI, 13), editada por El Club Diógenes (2015).

Por supuesto, no es obligatorio creerlo. Sin embargo, sabemos que la obligatoriedad de creer curiosidades más chocantes que esta ha sido motivo de que se hayan cortado millones de cogotes. Y la cosa continúa. Así es que yo finjo creer en la buena vista del isleño por simpatía a Claudio Eliano.


jueves, 8 de agosto de 2019

Santa Rita intercediendo entre Pedro y Pablo




Vuelta de tuerca por parte de Pedro Sánchez. Ayer exhibió en Palma de Mallorca su desconfianza hacia Pablo Iglesias.  Es un gesto sobrero porque es cosa tan sabida como que los ángulos internos de un triángulo suman 180 grados. Tamaña desconfianza es conocida por las nuevas versiones de los suevos, vándalos y alanos. De ahí que la redundancia de  Sánchez no aporta novedad alguna. Eso sí, añade más grados de calor en estos días de cabañuelas. Porque la piel de Iglesias es extremadamente fina, a pesar de ser de Vallecas. Iglesias sólo admite piropos: lo contrario lo entiende como una interferencia en el proceso de su beatificación. 

Reflexionemos: ¿tiene utilidad que Sánchez afirme que no se fía de Pablo Iglesias el Joven? La misma que se desprende de que Pablo repita que desconfía de Pedro. O sea, ninguna. Ninguna utilidad política. En cambio, dicho por Sánchez, que está en puertas de otro intento de investidura,  parece poco prudente. Una imprudencia que raya, en mi opinión, en el error. Ahora bien, Sánchez no es conocido por su imprudencia, por lo que –así las cosas— digamos que  las declaraciones  han sido a cosica hecha. Adrede. Por lo que nos maliciamos que, salvo intervención directa y de oficio de Santa Rita, no habrá investidura exitosa. En suma, menos documentos de firmas y más plegarias a Santa Rita, abogada de los imposibles.  

miércoles, 7 de agosto de 2019

El independentismo y la "mierda amiga"

“La dialéctica de los puños y los cagarros” ha substituido a la de los puños y las pistolas. Así lo considera el profesor Gabriel Jaraba.  La cosa viene a cuento porque la vanguardia del independentismo escatológico (los llamados Comités de defensa de la republica, Cdr)  ha inundado de mierda las puertas de los locales de sus compañeros de viaje (Esquerra Republicana de Catalunya y el partido post convergente) en distintas ciudades catalanas. Oiga, no se trata de mierda metafórica sino de rotundos mojones y zurullos (furullos en la Vega de Granada) con denominación de origen. Así pues, la diarrea de los comandos taponó con eficacia las entradas de las sedes políticas, también independentistas.

“Merda de partits”, señalaba un elegante lazo, dando a entender que el independentismo político se ha convertido en una marranera autonomista, en puros traidores de mierda. Les digo: no crean que estos escuadristas son unas jovenzuelos de chiruca y anorak, ni rebeldes de bidonville. Son cuarentones y cincuentones de la decadente mesocracia catalana. También algunos sesentones, todavía angustiados porque la transición no se consumó ahorcando a los guardias civiles con las tripas de los curas. O viceversa.

Me imagino a Gabriele d´ Annunzio, esteta del squadrismo, glorioso poeta y pendenciero ultra. Si hubiera visto tanta inmundicia acumulada –de hecho “mierda amiga”--  tal vez habría proferido “Manca finezza”.


En resumidas cuentas la lucha política en el interior del independentismo ha llegado a unos extremos que nunca previmos.  En todo caso, la mierda es la continuidad del nerviosismo por otros medios. 

martes, 6 de agosto de 2019

Sugerencias a Pablo Iglesias el Joven


Quim González, un experimentado dirigente sindical que tiene bajo sus espaldas la responsabilidad de centenares de convenios colectivos, ha escrito un lúcido y contundente artículo  que los dirigentes del PSOE y Podemos harían bien en leer detenidamente, lo que excluye hacerlo de esa manera tan pija de en diagonal.  “Inútiles”: http://pilarcefe.blogspot.com/2019/08/inutiles.html.

Una de las primeras consideraciones del trabajo de Quim González es: «cuando se rompe una negociación casi nunca se reinicia con un decíamos ayer, ni en el punto y la hora del día de la ruptura». Está meridianamente claro: al reiniciarse la negociación se está en una fase totalmente diversa. Se lo recordamos a un partido veterano que tiene una experiencia acumulada en negociaciones y a su socio que sigue siendo imberbe en estas cuestiones de la contractualidad, experto en recetarios de cocina pero poco duchos en el manejo de los fogones.

En toda esta historia de las negociaciones para la investidura de Pedro Sánchez, que ha resultado doblemente fallida, me ha dado la impresión de que los dirigentes de Podemos han concebido la operación como si fuera un guión de una serie televisiva. (Se recuerda la afición de Pablo Iglesias el Joven a las series). Pablo Iglesias se sentía guionista, quien por sí mismo se atribuye los poderes de doña Correlación de Fuerzas. De un guionista que ya sabe de antemano porque maneja él sólo los hilos de la trama, el final de la operación. Un guionista, escribidor de recetas culinarias, pero que no se maneja con la pipirrana.

Pongamos un ejemplo. Cuando Pablo Iglesias el Joven declara con desparpajo que quiere estar en el gobierno porque es la única garantía de que se cumpla lo pactado, no es sólo desconfianza lo que trasmite hacia Pedro Sánchez sino que está afirmando indirectamente que éste, el Presidente del Gobierno, es un contenedor de doblez.

Una sugerencia final (a ambos): si queréis negociar se han de poner las condiciones necesarias y suficientes para ello. Sin ninguna variable que, en el fondo, sólo es un guiño a ese amplio sector de perplejos que no quiere la investidura ni la participación en el gobierno. Un guiño que usa un lenguaje que transforma el “hemos negociado” por el “hemos arrancado”. Que usa y abusa Podemos.
  


Post sceptum. La foto de arriba no tiene nada que ver con el texto. Es un homenaje a la familia mataronesa  Puig – Ortega. Alta cocina familiar. 

domingo, 4 de agosto de 2019

Locos guiando a ciegos




La Asamblea Nacional de Cataluña es el  eslabón más oxidado del independentismo. En el otrora potente movimiento de masas se ha puesto el Sol. Se diría que ha entrado en un acelerado proceso de entropía, que pone de los nervios a su cápsula dirigente. No es sólo el cansancio de no pocos de sus activistas o el hartazgo de muchos de sus militantes que observan que el movimiento se ha convertido en una noria. Es la constatación, que no pueden confesar, de la imposibilidad de sus objetivos y, por tanto, del fracaso de sus tácticas políticas. Doble fracaso, pues: el del misticismo de su ideario y del aldeanismo de sus instrumentos.

Lo peor: la ANC ha pasado de ser un instrumento de unidad a enfrentamiento en el interior del independentismo, especialmente contra los partidos políticos. En resumidas cuentas: la ANC se ha convertido en un contenedor de proximidad de la más loquinaria antipolítica. Lo que son las cosas: hasta el hombre de Waterloo ha tenido que llamarle la atención a la ANC.  Algo de esto anticipó Shakesperare: los locos guiando a los ciegos.

viernes, 2 de agosto de 2019

Pedro Sánchez en sus cabañuelas




Pedro Sánchez se está reuniendo con representantes de los movimientos sociales. Ayer empezó la tanda. La idea es pulsar la opinión de ese tejido societario sobre los recientes acontecimientos políticos y, muy en concreto, sobre cómo desbloquear la doble investidura fallida. Es una iniciativa inteligente y, objetivamente, una presión sobre Podemos en plena fase de cabañuelas.

De la primera cita poco se sabe. Con lo que sería de rigor una información por ambas partes en cada encuentro. ¿Qué dicen unos y otros, qué posiciones mantienen, …? Más todavía, haría bien Sánchez en no hacer distingos. Es decir, en no vetar a movimientos de presión más áspera como los de jubilados y pensionistas.  Reunirse sólo con las organizaciones amigas es –como se decía antiguamente en Granada--  gabinas de cochero. O sea, pura filfa.

jueves, 1 de agosto de 2019

Pedro y Pablo: guardaos de los idus de septiembre




Hasta hace escasos días la opinión mayoritaria de la sociedad y las fuerzas políticas era contraria a la repetición de elecciones.  Era una lógica aplastante. Las cosas han cambiado de la noche a la mañana según la encuesta que publica El País hoy, primero de Agosto o inicio de las cabañuelas.  

Dicho con brocha gorda: los votantes de derecha son partidarios  de ir a nuevas elecciones y, aunque todavía no es oficial, algunos colmillos retorcíos del PP –por ejemplo, su decimonónica flamante portavoz--  están clamando por que se vuelvan a abrir las urnas. Se puede intuir que este personal ha dejado de estar alicaído y se observa que está levantando cabeza.

En las izquierdas la cosa va en dirección contraria: la gran mayoría de sus votantes está por una salida que conduzca a la  investidura de Pedro Sánchez. Votantes que, según indica la encuesta, no están en su mejor momento de optimismo.

Pedro Sánchez afirma que  «su prioridad no es la repetición de elecciones». O sea, quiere someterse, de nuevo, a la investidura. Y, a tal fin, retoma uno de los planteamientos de Izquierda Unida, a saber, un gobierno a la portuguesa. Aunque Podemos sigue insistiendo en el gobierno de coalición. En todo caso me arriesgo: los encuentros de Pedro Sánchez con los movimientos sociales para que éstos apoyen el gobierno a la portuguesa no darán el resultado apetecido por Sánchez.

De todo ello infiero que si la prioridad de Sánchez es la investidura, su línea de actuación conduce a la repetición de elecciones. Sánchez dice que quiere ir a Itaca, pero pone el gobernalle rumbo a Creta. La pregunta que me viene al magín es: ¿qué biopsia manejan Pedro y Pablo que les indique el tratamiento más idóneo? Y una advertencia: guárdense los dos de los idus de septiembre y de las cabañuelas de agosto.  Sepan ambos que doña Correlación de Fuerzas –una dama antigua-- se pone irascible cuando siente que le quieren tomar el pelo.

P/S.— Gracias a tantísimas personas que se han interesado por mi salud durante estos últimos días. Y de paso, repito lo dicho: tenemos un sistema público de salud envidiable. 

miércoles, 31 de julio de 2019

La casa política por el tejado. Nuevamente con ustedes


Algunas casas suelen empezarse por el tejado. Es lo normal en la gran mayoría de los partidos políticos. De esta manera el maestro de obras no tiene que preocuparse de esas nimiedades que son la resistencia de materiales y otras quisicosas por el estilo. Empezar la casa por el tejado indicaría que no hay que preocuparse de los planos y sus artificios. Empezar la política por el tejado vendría a significar la irrelevancia del proyecto. Lo únicamente exigible es el tran tran, la rutina de una administrativa gestión de lo que va apareciendo.

Empezar la casa por el tejado es lo que se ha hecho en las aparentes negociaciones para la investidura del presidente del gobierno. Y también es lo que, durante estos días, han hecho los alarifes Casado y Rivera. A falta de planos, con un total desinterés por la resistencia de materiales, las crisis internas (así en el Partido Popular como en Ciudadanos) se abordan sin debate y se ´solucionan´  con el método chusquero de “Ahí está la puerta”. Se diría que, en todo caso, es el poder chusquero que tiene hondas tradiciones suevas, vándalas y alanas.

No es un problema de la derecha. Es de toda la política. Incluso de la que apareció, hace pocos años, disfrazada de nueva para no infundir sospechas.


P/s.  Este blog reanuda su singladura después de una semana de holganza. Mi excusa: he estado estos días internado en el Hospital de Mataró. El doctor Pere Clos me ha extirpado un tumor que, sin mi permiso, se había instalado en la margen derecha del colon. Poco a poco iré recuperando el ritmo. De momento, ustedes simulen y disimulen.  

domingo, 21 de julio de 2019

Ministros catalanes en gobierno de coalición


Ya falta menos para la sesión de investidura. El gesto de Pablo Iglesias está facilitando las cosas. Mientras tanto, el triángulo escaleno de las derechas se ve aquejado de unos fuertes cólicos misereres. En política se está para eso: para lo bueno y para su contrario.

No será fácil la composición del gobierno. Hay demasiadas variables que lo dificultan. Por ejemplo, una vez más Cataluña. Me explico: Pedro Sánchez volverá a situar ministros catalanes.  Pablo Iglesias, de igual manera, intentará lo mismo. Los puntos de referencia son obligados para unos y otros, dados los matices, contrastes y desencuentros en la cuestión catalana.

Vamos a decir las cosas con claridad: no sería acertado que Podemos propusiera a Jaume Asens o Gerardo Pisarello como ministros. A lo largo de los últimos años se han significado por la confusión más inescrupulosa con unas posiciones políticas procesistas que han provocado un profundo malestar en sectores de los Comunes. El problema, pues, no es que el PSOE los ve con desagrado, sino que en sectores de su propia formación concitan desconfianza. En los Comunes hay, en todo caso, dónde escoger.

Señalo el nombre de Joan Coscubiela.  Díganme los dirigentes de Comunes qué impedimento habría para proponer ese nombre. Cuestión distinta es que Coscubiela dijera que él está tranquilico en su actual puesto de combate.  Ahora bien, vale la pena insistir en el nombre y argumentar su por qué. Las relaciones entre el Gobierno y los sindicatos no serán fáciles. Los temas pendientes son peliagudos y de complicada digestión. De ahí la necesidad de recurrir a una persona que, en su biografía, hay importantes logros sindicales y un meritorio quehacer político.

sábado, 20 de julio de 2019

Rumbo a la investidura




Pablo sale ganando. Pedro sale ganando. La izquierda sale ganando. De acuerdo, todavía no se pueden lanzar las campanas al vuelo. Pero el gesto de Iglesias es una condición necesaria, aunque no suficiente, para avanzar en la investidura de Sánchez. De momento, el alma chusquera de las derechas finge, siguiendo la prédica del pintoresco Villegas, que todo es «teatro».  Es la derecha española siempre reacia a admitir que toda circunferencia es tres catorce dieciséis veces mayor que su diámetro.

Cierto, ahora viene una fase complicada: programa, composición del gobierno y nombres. Comoquiera que el papel lo aguanta todo –o casi todo--   las complicaciones vendrán por quiénes se sientan en la mesa ovalada de cortar el bacalao. Estoy por presumir que no se hace un gesto de la importancia de lo que ha hecho Iglesias para encallar las cosas, por lo que no habrá grandes dificultades a la hora de formar el gobierno. Así pues, no me imagino a Podemos proponiendo a Monedero como ministro. Y es posible que Iglesias sea extremadamente cuidadoso proponiendo nombres de ministrables, sean o no pata negra, tan prestigiosos como Julio Rodríguez o Juan Pedro Yllanes.

P/s.  Le comento estas ideas a un militante local de Podemos. Me dice que no entiende que Iglesias se haya tragado el sapo del veto, un atentado al honor. Le respondo que, desde la paz de Brest Litovsk, el honor se escribe en prosa. El militante no sabía que esa paz fue el sapo más grande que Lenin se tragó. 

viernes, 19 de julio de 2019

El gesto que debería hacer Pablo Iglesias, el Joven


Comillos retorcíos en La Rioja. Una niña  bitonga impide con su voto la formación de un gobierno de izquierdas en la Comunidad. La joven diputada ha tenido sus minutos de dudosa gloria. ¿Va por libre? En todo caso sabemos que una parte importante de Podemos—Rioja la ha desautorizado. Y también sabemos que Izquierda Unida ha censurado  la decisión de esta doña. En todo caso malas lenguas, pero no desinformadas, indican que la joven diputada riojana ha actuado como la obediente terminal del grupo dirigente de Podemos. Ella, pasada la gloria mundana de su decisión, no será recordada. Será Pablo Iglesias el Joven quien apechugará con las consecuencias. Iglesias, que corre el riesgo de llevar a su organización a un descalabro y dejarla en la irrelevancia política. Más todavía, que puede tener el dudoso honor de demediar con su inverecundia a toda la izquierda.

Recomendamos a Iglesias que estudie el gesto político de Manuel Valls y sus consecuencias en Barcelona. De un lado, su gesto se traduce en impedir que el independentismo se haga con el bastón de mando del ayuntamiento barcelonés; de otro lado, su decisión hace que Colau se haga con la alcaldía.   Ha sido uno de los gestos políticos más audaces  importantes de los últimos años. Iglesias puede superarlo.

Iglesias aceptar la última oferta de Pedro Sánchez: la incorporación de dos personalidades de Podemos  en el futuro gobierno. (Una oferta que  no figuraba en la consulta interna de Podemos). Puede –y, sobre todo, debe--  aceptarla para impedir una nueva convocatoria de elecciones. Los riesgos de dicha convocatoria (también para Podemos, que lleva tiempo con su parábola descendente) deberían ser un toque de atención para que Iglesias dé su brazo a torcer.

Me dirán ustedes que cómo quedaría el honor personal de Pablo Iglesias aceptando que no se le admite en el gobierno. El honor personal quedaría en todo lo alto si dadas las circunstancias apoyara la investidura. Ese gesto de consecuencias colectivas sería la honrosa actitud de Pablo Iglesias.  Que además le sería más beneficioso que pasarse la vida recitando el «¡Ay de mi Alhama!».



jueves, 18 de julio de 2019

El gobierno de los mejores



La expresión «gobierno de los mejores» está siendo demasiado sobada. La han utilizado los dirigentes más dispares y todavía está sin demostrar que haya sido acertada en la práctica. El gobierno de los mejores es una chuchería multiusos del lenguaje de la política. Ayer, Pedro Sánchez, que es de Ciencias, tiró del dicho en pleno zafarrancho de palabras con Pablo Iglesias el Joven, que es de Letras.

Cada vez que oigo lo del gobierno de los mejores me llevo la mano a la cartera. Debo protegerla de la voracidad de los mejores. Comoquiera que mi memoria tiene ya ciertas porosidades sólo recuerdo a Artur Mas que, en la campaña de las autonómicas,  prometió el gobierno de los mejores. Mas ganó a Montilla y recuperó la presidencia de la Generalitat. Con dicho equipo empezaron las privatizaciones y los recortes en Cataluña, antes incluso de que Rajoy le tomara gusto a lo mismo. El gobierno de los que mejor han utilizado la motosierra a destajo y las tijeras al por mayor. «Gobierno de los mejores»: lagarto, lagarto.

No tiene sentido alguno que Pedro Sánchez use ropa de segunda mano en sus declaraciones. Más todavía, un partido serio como el PSOE debería caer en la cuenta de que es mucho más austero y creíble hablar de gobierno de los más idóneos. En todo caso, sea de los mejores o de los idóneos, para que haya gobierno un día de éstos  es necesario cometer el pecado mortal de pactar.

miércoles, 17 de julio de 2019

Manuela Carmena: «No hay presos políticos»




Buena la ha armado Manuela Carmena afirmando que en España no hay presos políticos. Carmena ha sido invitada a pronunciar el Pregón de las Fiestas de la Mercé. Ya han empezado las consignas del independentismo para montarle a Carmena la intemerata.

La afirmación de Manuela ha sido contestada con premura por sus amigos, los Comunes de Ada Colau. En España, afirman, hay presos políticos.  Les aseguro yo a ustedes que si un servidor dirigiera un partido y pensara que hay presos políticos no estaría mendigando formar parte del gobierno de la nación. Pues no parece concordante con la ética mantener la existencia de esos presos y, simultáneamente, desear sentarse en el Consejo de Ministros. (Afortunadamente para la sociedad española ni yo dirijo partido alguno, ni mucho menos aspiro a gobernar).

Así las cosas, algo falla en los Comunes. Algo falla, además, en Podemos. Por lo demás, esbozo esta insinuación poco prudente: los Comunes son el eslabón más confuso de Podemos.

p/s.  Andrea Camilleri nos ha dejado. Gloria y flagelo de la izquierda.  

martes, 16 de julio de 2019

La altivez de Pedro, el egotismo de Pablo




Pedro y Pablo están coqueteando en el precipicio. Para mí que están practicando la técnica patria del órdago: la política, en ciertos casos, es la prolongación del mus por otros medios. Pablo y Pedro, así las cosas, van del coro al caño y del caño al coro. Los seguidores de cada cual son los recios figurantes de este singular melodrama.

Entiendo que haya gente  que quiera saber quién es el responsable de este calcorreo político, y comprendo que también haya personal que responsabilice a uno o al otro de tantas vueltas y revueltas. Sin embargo, en mi opinión, lo más importante no es quién es el responsable y, ni siquiera, quién lo es en mayor medida. Eso es, en efecto, lo ortodoxamente académico. Para mi paladar ambos –Pedro y Pablo— serán los responsables, caso de no llegar a acuerdos, de que no haya un gobierno de izquierdas en España. Me da igual que el gobierno sea de coalición o de cooperación o de consolación. En resumidas cuentas, que se empiece a abordar los problemas, viejos y nuevos, de la gente de carne y hueso es para un servidor más importante que si Pedro mea más largo que Pablo, o al revés.  ¿Por qué? Porque el objeto de los políticos no es la política sino la ciudadanía. Que lo sepan Pedro en su altivez y Pablo en su egotismo.