lunes, 18 de marzo de 2019

En Comú—Podem, salgan de sus confusiones





Podemos debe rectificar el tipo de campaña electoral. Si no lo hace se arriesga a tener unos resultados poco atractivos. Ya de entrada no ha empezado con buen pie: ciertas confluencias periféricas han abandonado la coalición madre, la situación en Madrid deja mucho que desear, y ahora –por si faltaba poco—sus ahijados catalanes no están en su mejor momento. Lo lamento muy de veras. Con todo, estas dificultades no deberían ser consideradas como definitivamente dadas. Todavía no está vendido todo el pescado. Hay tiempo para corregir el punto de mira, esto es, el estilo de la campaña.

Mal han empezado las cosas en Cataluña para En Comú—Podem. Hay confusión interna y de proyección exterior. Sugerir la rectificación es una prueba de respeto a los comunes. Más todavía, parte de la necesidad de que las próximas elecciones lleguen a buen puerto y la izquierda pueda formas gobierno.

De confusión interna, digo. Primero fue la crisis de Comunistes de Catalunya que marcharon con sus bártulos a las listas de Esquerra Republicana de Catalunya.  Después, la crisis de las cabeceras de cartel de Barcelona y Girona tuvieron sus más y sus menos: en ambos casos los votos en blanco para elegirlas superaron a los afirmativos. Es decir, el desagrado superó al consenso. Por otra parte, el asunto se les ha complicado: Óscar Guardingo (Podemos Cataluña) ha renunciado a estar en la lista por considerarla «independentista». Por lo demás, el  apoyo de los Comunes a la manifestación independentista en Madrid ha añadido más confusión a ciertos sectores, los federalistas.

De esa situación real se parte, a saber, con esos bueyes tendrá que arar la coalición. En definitiva, lo hecho hasta la presente ya no se puede corregir. Pero sí se puede –y, sobre todo, se debe--  corregir algunas cosas que se han dicho. Pongamos que hablo del discutido cabeza de cartel por Barcelona, Jaume Asens.

De proyección externa. Este candidato ha estado desacertado en su reciente intervención en el mitin electoral en las Cotxeres de Sants. Alzó la voz, dijo pausadamente –tal vez pensando en que ese era el mensaje del día— que el 28 de abril tenía que ser «un plebiscito para recuperar los orígenes de las clases populares». Confusión al por mayor: una cosa es un plebiscito y otra son unas elecciones. Y algo más, el candidato Asens extrañamente  ha olvidado que Artur Mas, reivindicó para sí un «plebiscito», que le salió rana y de aquel fracaso vinieron no pocas preocupaciones.

SI Asens continúa magreando  el concepto «plebiscito» no cosechará nada conveniente. Por lo que sería más útil entrar de lleno en los problemas que mueven a las personas de carne y hueso. La retórica nunca ha dado consensos a las izquierdas.

Lo dicho, nada está escrito en las estrellas. Pero sí sabemos que para ver que está lloviendo no es necesario mirar a los cielos.

domingo, 17 de marzo de 2019

Catalanes y andaluces que se hablan




Desde el diálogo, por un proyecto compartido

Jornadas Cataluña – Andalucía


Propuesta de Guion para debatir

Escriben Javier Aristu y Javier Tébar
El propósito de este documento es ordenar 8 ejes temáticos que permitan delimitar el debate durante los diálogos programados. Su intención es evitar, en la medida de lo posible, la dispersión de las intervenciones que tengan lugar los días 5 y 6 de abril en el Palau Macaya (Barcelona). En definitiva, podría ser un instrumento de orientación para los participantes en los diálogos de las cuatro mesas programadas (tanto de las personas que protagonizan los diálogos como las de aquellas que tienen el papel de conducirlos) y también para el resto de participantes que intervegan en el plenario.  
Por consiguiente no debe interpretarse como un documento final, sino como un texto que indicie los problemas centrales, a modo de punto de partida de estas jornadas.  
De esta forma, los participantes podrán trabajar con él e indicarnos, no más tarde del 1 de abril, en qué sesión o sesiones quieren intervenir y en torno a qué cuestiones ordenadas en el documento de trabajo quieren hacerlo.
Esta es la forma que hemos pensado que puede facilitar la ordenación del debate, dado que con esta información disponible podremos elaborar el turno de palabras de las sesiones. Por supuesto, está por decidir si esta es la fórmula más adecuada o bien otras propuestas pueden ayudar a mejorar el planteamiento propuesto.  
Como sabéis,  la iniciativa de los Diálogos Andalucía y Catalunya está planteada con la convicción de que puede ofrecer, como mínimo, dos razones que les confieran sentido:

1.   un encuentro que sea un punto de partida de un proceso continuo de observación y análisis compartido, más que un punto de llegada.

2.   un espacio desde el que superar la lectura superficial o espectacular de un denominado ‘conflicto’ entre dos realidades distintas, que a veces no es sino un discurso instrumental para la supervivencia de unas élites dirigentes.
  

Las cuestiones propuestas para el debate son:


1.   El conflicto actualmente en curso entre una parte de la sociedad y la política catalanas con el resto de la sociedad y política españolas tiene antecedentes históricos, pero también causas recientes. Por un lado, se vuelve a replantear la vieja querella entre Cataluña y España pero, por otro, el conflicto adquiere una dimensión completamente nueva a partir de causas insertas en el ámbito global de las crisis financiero-económicas y sociales de la última década. Estas causas han contribuido a la propia crisis de las democracias. Al mismo tiempo, hoy las sociedades cada vez más desiguales constituyen un caldo de cultivo para la manifestación aguda de fenómenos como la xenofobia y el racismo, la violencia machista, la aporofobia, el exclusivismo identitario, el autoritarismo y la desresponsabilización por lo común entre otras cuestiones. El único resultado al que puede conducir esta situación es a dejarnos absolutamente parados, inmovilizados ante la imposibilidad de imaginar un futuro con una democracia que nos ofrezca el mayor grado de libertad junto con el mayor grado de equidad e igualdad.

2.   La antigua y conflictiva cuestión del convenio entre sociedades y elites diversas ha adquirido en la historia de España tintes de gran violencia: tres guerras civiles llamadas carlistas, donde se mezclaron demandas y cuestiones diversas pero entre las cuales las particularidades forales o nacionales adquirieron gran relevancia, y una Guerra civil de alcance histórico en 1936, cuando se enfrentaron dos bloques sociales y que ha marcado, está marcando y parece, presumiblemente, que seguirá marcando la vida civil de los españoles de varias generaciones. Tras casi dos siglos de esta historia de pugnas y enfrentamientos tenemos que superar la actual situación de duelo entre esa parte de catalanes que propugnan la independencia con la otra que se opone y con el resto de los pueblos de España. Y la única forma de superarlo es mediante el diálogo y no mediante el desafío, mediante el intercambio y reconocimiento mutuo, de apertura al mundo, y no mediante la ignorancia y desprecio del otro, mediante proyectos transformadores que completen de manera definitiva y amplíen la condición de ciudadanía. El diálogo entre las partes es la única vía para resolver o al menos aminorar cualquier conflicto, desde negociación cooperativa y no desde los principios irrenunciables de cada uno, dando pasos con el necesario coraje para ir transitando caminos cubiertos hoy de hielo y niebla, para dibujar los intereses comunes que nos hagan definir los desacuerdos y avanzar hacia los acuerdos durante un trayecto que se vislumbra difícil de recorrer, más allá de la coyuntura actual y siempre a medio plazo.

3.   Ese diálogo debe tener una necesaria traducción política, sin duda, pero también debe construirse, al mismo tiempo, como cultura cívica en todos los sectores y grupos de la sociedad catalana y española a partir de experiencias de intercambio educativo y cultural. Es necesario exigir que los representantes políticos deben sentarse a dialogar, a discutir, a debatir los problemas y las posibles soluciones para superarlos. Pero, a su vez, también como ciudadanos debemos abrir todos los espacios posibles para que las posturas enfrentadas se reconozcan, dialoguen y colaboren desde sus propias instancias a fin de facilitar el encuentro y no la división, el acuerdo y no el enfrentamiento. Una concepción que no tiene que ver con la ingenuidad sino con el optimismo de la voluntad, una actitud no más importante pero tan necesaria en cualquier conflicto como el escepticismo de la razón. La democracia, su desarrollo, nos interpela a todos y a todas, nos exige, nos responsabiliza tanto de nuestras elecciones como de nuestros actos. Requiere de la definitiva consolidación de una sólida cultura democrática.

4.   Reivindicamos los años de la Transición como años referentes para esta idea de dialogar. 1978 es un año importante porque sintetiza una serie de valores democráticos y cívicos esenciales: la Constitución como ley para todos los españoles que reconoce los principios y derechos fundamentales de todas las personas. Tras cuarenta años sin que los españoles pudieran disfrutar de un marco democrático, la Constitución de 1978 abrió una etapa fundamental en la historia de la convivencia, y no el enfrentamiento, entre españoles, catalanes, andaluces o cualquier otra identidad cultural o territorial. El Título VIII de la Constitución, además de una serie de iniciativas políticas adoptadas en medio de aquella Transición, abrió un terreno de convivencia de todas las realidades nacionales o territoriales existentes en nuestro país, creando un nuevo modelo de Estado, el Autonómico, que resolvió en su momento conflictos, diversidades y particularidades. Somos conscientes de que en estos días tan necesario es valorar los aspectos positivos de aquella Transición como hacer una crítica que discuta el carácter modélico transmitido acríticamente y que viene siendo cuestionado por las generaciones más jóvenes. Un necesaria crítica de aquellas generaciones que no participaron entonces en aquel proceso y que necesariamente hoy deben tomar decisiones y protagonizarlas. Un cuestionamiento legítimo, sin duda, pero no en todos los sentidos ajustado a lo que representó aquel tránsito de la dictadura a la democracia. El debate hoy es sobre la defensa y profundización en la democracia actual en un contexto de transformaciones de todo orden que nos sitúan frente a retos actuales no comparables con la etapa anterior. Pensemos, por ejemplo que durante los últimos cuarenta años se han producido grandes cambios en los aparatos y sistemas productivos y de servicios que han provocado un gigantesco proceso de renovación y reestructuración de la economía y una radical desfiguración del trabajo heterodirigido tal como se ha dado durante el largo ciclo del sistema fordista.

5.   Estamos convencidos de que a la altura de estos años el modelo territorial que se diseñó en la Constitución de 1978 debe ser reformado y adaptado a las nuevas realidades y expectativas. No solo porque una parte de Cataluña exija la independencia, que también, sino porque hace tiempo que aquel modelo de Autonomías venía siendo debatido por no responder a las demandas sociales y de un Estado compuesto. Parece más que razonable que haya que abrir un proceso de reforma constitucional que sea capaz de incorporar, entre otras menores, las tres grandes innovaciones de los últimos tiempos: la pertenencia de España a la Unión Europea, la defensa y ampliación de los nuevos derechos sociales e individuales y la recomposición federal del nuevo Estado, asumiendo las realidades nacionales existentes. Apostamos por reclamar a las fuerzas políticas y al conjunto de la sociedad ese espíritu reformador y abierto a los nuevos tiempos. Nuestra actual Constitución, precisamente porque contiene una masa conceptual y de derechos muy positiva, puede y merece ser reformada para mejorarla. La actual sociedad española sufre convulsiones y procesos de transformación lo suficientemente importantes como para demandar que su Carta Magna se adapte a estos nuevos tiempos. No hay que temer ni desconfiar de estos procesos de reforma constitucional. No tengamos miedo de lo nuevo. Si las fuerzas políticas asumen un espíritu dialogante, constructivo y positivo se podría alcanzar un acuerdo básico sobre las tres grandes cuestiones que hemos citado.

6.   En esa línea de mentalidad abierta y dialogante a la reforma y a los cambios que se están sucediendo en torno de nosotros, no es posible entender cualquier futuro jurídico, legal o constitucional –que llega incluso a cuestionar las tradicionales y ya en declive concepciones sobre la soberanía de los estados– al margen del factor Europa. Sin entender Europa como comunidad política, social, económica y cultural será imposible –subrayamos el imposible– entender cualquier solución futura relacionada con España, Cataluña o Andalucía. Las viejas fronteras, los viejos marcos conceptuales provenientes en buena medida del siglo XIX y de la Primera Guerra Mundial, hace tiempo que han saltado por los aires y estamos seguros de que desde esos parámetros no hay solución. En cierto modo, es tarea de las actuales generaciones, a quienes ha tocado la responsabilidad de proponer soluciones a los conflictos entre sociedades y territorios, innovar e inventar propuestas para estos problemas. Leyendo el pasado, para pensar históricamente el presente, pero sabiendo que nunca moldes antiguos sirvieron a nuevos problemas.

7.   Rechazamos cualquier posición política que parta de la exclusión, la imposición o la unilateralidad. No creemos en declaraciones unilaterales ni en aplicaciones de un artículo 155 convertido en sistema político. La unilateralidad como principio político es incoherente en un sistema progresista de poderes y soberanías compartidos. El modelo del 155, ideado y articulado como intervención provisional o no deseada por el constituyente, ha pasado a convertirse en la cabeza de algunos en un sistema permanente de gobierno de la discrepancia. La actual situación de confrontación entre una parte firme de catalanes, entre ellos su propio y legítimo Govern, con España solo podrá atisbar una vía de solución –difícil, reconocemos que muy difícil– mediante dos metodologías que en el fondo son la misma: primero, reconocer al otro y, segundo, dialogar con él para tratar de llegar a un acuerdo, mínimo o máximo. No hay camino a través de la unilateralidad ni tampoco mediante la intervención de la Autonomía.

8.   El diálogo entre andaluces y catalanes, entre Andalucía y Cataluña como dos entidades históricas y dos realidades diversas, nos parece importante para facilitar caminos de salida al actual conflicto. Hay razones históricas, culturales, económicas que sustentan esta doctrina del encuentro y del diálogo. La historia de los últimos siglos es rica en ejemplos que demuestran esa mutua relación y conexión entre ambos territorios, ambas sociedades. Pero solo nos basta mirar a los últimos decenios para confirmarlo, cuando cientos de miles de andaluces emigraron desde su tierra en los años sesenta hacia Cataluña y convirtieron a esta comunidad en su nuevo lugar de asiento y de convivencia. A partir de ese hecho fundamental, que algunos han denominado justamente como la auténtica epopeya del siglo XX español, Cataluña cambió, se hizo otra Cataluña y también, al mismo tiempo, emergió otra Andalucía. Aquellas gentes provenientes de la profunda pobreza del sur también cambiaron, se hicieron catalanes y se convirtieron en savia nueva que alimentó el viejo árbol catalán. Hoy no es posible entender la actual Cataluña sin la aportación de aquellos andaluces. Como no es posible entender la Andalucía autonómica sin el factor catalán, sin entender la Cataluña actual. Por ello nunca vamos a compartir que se contrapongan ambas realidades, que se trate de enfrentar a unos contra los otros. Con sus diversidades y pluralidades Cataluña y Andalucía son dos actores que pueden aportar cultura del diálogo, sin menoscabo de las aportaciones de otras comunidades autónomas. Por ser periféricos en el territorio del Estado, Andalucía y Catalunya pueden entender mejor la imposibilidad de un centralismo que avasalla o anula la diversidad; por esta misma condición pueden aportar experiencia e ingenio para encontrar propuestas de solución, que no llegaran fácil ni prontamente, al actual laberinto español.

Marzo de 2019


sábado, 16 de marzo de 2019

La juventud y la «emergencia climática»




La juventud –humano tesoro--   ha vuelto a llenar las plazas en las ciudades más importantes de España. Y en unas mil seiscientas ciudades del mundo. Nuestros jóvenes han participado en la primera huelga estudiantil global exigiendo a los poderes que actúen en consecuencia en esta situación de «emergencia climática».

Esta acción colectiva se ha producido en España cuando la cuestión medioambiental es más grave cada día que pasa y no aparece en las preocupaciones de las fuerzas políticas con o sin campaña electoral por medio. Es más, tengo la percepción de que ciertas organizaciones que se habían proclamado ecologistas han ido desfigurando ese carácter en los últimos tiempos. 

Los jóvenes nuevamente se han tirado a la calle. Constato la novedad de que la mayoría de las entrevistas televisivas han sido protagonizadas por muchachas. Pasión militantemente razonada en todas ellas. Ha sido una jornada global que contrasta con el aldeanismo de secano de las fuerzas políticas que no salen de sus preocupaciones de campanario.

Es chocante que, cuando se fortalece el negacionismo del cambio climático, las fuerzas políticas no digan nada sobre el particular. Un negacionismo, que fue  acompañado de chirigotas por parte de Mariano Rajoy que según afirmó, con evidente falsedad, estaba asesorado por «su primo», catedrático de Ciudad Real. Un negacionismo que, en estos momentos, viene avalado por Trump, que se confronta con la opinión muy mayoritaria de los científicos. La política, por lo general, no acompaña debidamente al mundo de la ciencia.

Es chocante que, cuando el mundo tiende a convertirse en un estercolero en tierra, mar y aire, el combate político haya decaído y las fuerzas políticas ecologistas estén durmiendo una siesta inquietante. Por todo ello es de la mayor importante la movilización juvenil –en España y el mundo entero--  de estos días. Nuevamente se produce lo de siempre: cuando las fuerzas políticas siguen sus rutinas, surgen los movimientos de manera autónoma. Por ello hemos visto a esa juventud en flor exigiendo el «mecanismo de freno», --o "frenos de emergencia"--  que reclamó en su día Walter Benjamin. Recordemos que Benjamin fue uno de los pocos marxistas en los años anteriores al 1945 en proponer una crítica radical del concepto de «explotación de la naturaleza» y de la relación «asesina» de la civilización con la naturaleza. La política no le escuchó.

Posdata.-- Me permito una sugerencia, que hizo en su momento Bruno Trentin que tampoco fue escuchado. Cada año debería realizarse una sesión parlamentaria sobre el Estado ecológico. Con una radiografía fidedigna del problema y propuestas de obligado cumplimiento.



viernes, 15 de marzo de 2019

Trapero, otra víctima del procés




Trapero ha pasado de ser héroe a villano. Hasta su declaración en el Tribunal Supremo era la joya de la Corona. Ahora es poco más que un charnego. Las llamadas redes sociales están a todo voltaje. El ciber espacio independentista le señala como «otro traidor» más a la causa de Dios, Nuestro Señor. Ayer, patriota catalán, ahora un colomero, o sea, la versión despectiva de los habitantes de Santa Coloma de Gramanet.

Josep Lluis Trapero, máximo responsable de los Mossos de l´Esquadra durante los hechos de Octubre (2017), ha declarado en el juicio de los dirigentes independentistas en el Tribunal Supremo  que «hubiera detenido a Puigdemont y a todo el gobierno catalán si se lo hubiera pedido la Justicia», tras la declaración unilateral de independencia. Más todavía, que avisó en su día a los dirigentes políticos de la inconstitucionalidad de dicha declaración y de lo que se estaba tramando. Añadió que todos ellos le parecen «irresponsables». Es decir, tres cuartos de lo mismo que declararon anteriormente los comisarios de los Mossos Castellví y Quevedo, que automáticamente pasaron a engrosar el abultado elenco de traidores a la patria y a las glorias catalanas. Por lo que la lectura que puede hacerse de la irascibilidad de los apóstoles de Waterloo en las redes es esta: «Cría cuervos que te sacarán los ojos».

Por lo demás, vale la pena añadir que Trapero ha dejado con el culo al aire toda la leyenda subvencionada de la caverna política y mediática que ha denigrado  al por mayor y detall a este policía constitucionalista. En fin, coincido con Andreu Claret: Trapero es «un hombre honesto. Otra víctima del Procés».

Todavía no han reaccionado el hombre de Waterloo, ni la musa del independentismo, ni tv3.  

jueves, 14 de marzo de 2019

La deleznable moral de Elsa Artadi y Cía




Gandhi, Mandela, Martin Luther King y ahora Anna Frank. En distintas ocasiones el independentismo catalán se ha comparado con estas personalidades. Ahora le ha tocado el turno a Elsa Artadi, mano derecha de Quim Torra.

Primero se refirieron a Gandhi, algunos sospechamos que eran delirios de grandeza. Después lo hicieron con Mandela, entonces nos dijimos que esa gente está loca de atar. Más tarde se compararon con Luther King, entonces caímos en la cuenta de que nuestras sospechas tenían fundamento. Ahora, esa joven bitonga, Elsa Artadi, establece la comparación con Anna Frank.  Nunca el sector Waterloo había llegado tan lejos en su obscenidad.  La obscenidad como prolongación de esa política por otros medios. La reacción de la Embajada israelí no ha tardado ni cinco minutos en censurar de manera contundente: «es una vergüenza». 

Obscenidad doble: por el hecho mismo de la comparación tan deleznable y porque de ella se hace desprender que quienes nos aponemos al independentismo somos los nazis que persiguieron a Anna y su pueblo.

Por lo demás, ¿cómo se explica este despropósito, este uso espúreo del independentismo? Porque el procés ha entrado  en una fase de descomposición convirtiéndose en un tropel desvertebrado de acontecimientos sin ninguna relación eficazcon los objetivos finales; por el nerviosismo que provocan las fugas de dirigentes del PDeCAT; por el conflicto con la Junta Electoral Central, que ha ordenado la retirada de los lazos amarillos de los edificios públicos; por la pérdida de amistades como el PNV, especialmente tras el sonado rifirrafe entre el Gobierno Vasco y el hombre de Waterloo, quien acusó a Urkullu de no decir «toda la verdad» en las testificales del juicio en el Tribunal Supremo. Es curioso, además, la extraña habilidad de Waterloo en hacer amistades: llamar mentiroso a Urkullu no parece lo más aconsejable. Chocar con el gobierno de Israel tampoco es práctico. Son demasiados conflictos.

Definitivamente, al sector Waterloo sólo le queda compararse con Jesús de Nazaret, que murió en la cruz por la remisión de los pecados de quienes se opondrian al independentismo.  Tiempo al tiempo.



miércoles, 13 de marzo de 2019

¿Quién financia a Puigdemont?




Carles Puigdemont debe una explicación.

«¿Quién paga todo eso?», se preguntaba intrigado Josep Pla al llegar a Nueva York y ver la ciudad deslumbrantemente iluminada. El viejo ampurdanés, desconfiado por naturaleza, ponía el dedo en la llaga en ese y otros asuntos. Pla tenía muchos tiros pegados dada su versatilidad y sus tonos socarronamente ásperos. En todo caso, ahí la clavó: ¿quién paga eso?

Conocer los gastos y gastillos del hombre de Waterloo no es un ejercicio de morbo, sino de transparencia. Veamos: ¿quién ha pagado el palacete donde reside? ¿quién financia su modo de vida? De momento, sólo podemos constatar que sobre esa pipirrana se cierne una caballuna opacidad.

Puigdemont está considerado como el «presidente legítimo» de la Generalitat, así lo reconoce desde Quim Torra, su terminal burocrática en Barcelona, hasta el último de sus allegados. Y hasta que no se diga lo contrario, también por Esquerra Republicana de Catalunya. Así las cosas, desde esa oficialidad –artificiosa, desde luego--  la crematística de Puigdemont es oficial. No caben, pues, subterfugios. La pregunta es, por lo tanto, no sólo pertinente sino obligada. Comoquiera que no queremos entrar en el terreno de las especulaciones, tamaña opacidad significa, de momento, una relación oscura entre el dinero y su procedencia y la actividad del caballero. 

Mientras tanto, no tenemos más remedio que considerar que este hombre es un mantenido.  En cualquiera de las acepciones que estipula la Docta.

En definitiva, la relación entre medios y fines de Puigdemont no huelen precisamente a ámbar.

martes, 12 de marzo de 2019

Pablo Casado contra los Tribunales de Justicia




Pablo Casado, extremista diplomado, se está vengando de los Tribunales de Justicia.  Sus recientes palabras sobre el terrible 11 de Marzo van, por inquietantes, en esa dirección. Hasta la presente nadie de su partido le ha llamado la atención.

Enric Juliana decía el otro día que el actual ruido estridente –político y mediático--  que estamos sufriendo tiene su origen más directo en la zahúrda que organizó el Partido Popular cuando  José Luis Rodríguez Zapatero ganó las elecciones.   Juliana tiene buena memoria. Aznar se esforzó, presionando a diestro y siniestro, en convencer a la opinión pública  --primero a los directores de los periódicos y después a las cancillerías europeas de que la autoría del terrible atentado era cosa de ETA. No coló. El PP perdió las elecciones generales y, a continuación, puso en marcha una caballuna operación de descrédito del PSOE. Más tarde, los Tribunales –la Audiencia Nacional y el Supremo--  sentenciaron que fueron los yihadistas los autores del atentado. Lo que sentó fatal a Aznar y a la sala de mando de su partido. El hombre de las Azores continuó erre que erre en sus teorías, inasequible al desaliento. Más tarde los reveses que sufrió el PP en los tribunales fueron espectaculares y continuos. Jueces había en Madrid.

Ayer Casado, extremista diplomado, vuelve a la carga: «Hay que llegar a la verdad». O sea, se mantiene la impugnación a las sentencias de los Tribunales. Casado, extremista diplomado, retoma la memoria Aznar –de tal palo tal astilla--  y vuelve por sus fueros a la teoría de la conspiración. Pero hay algo más: el atolondrado  extremista recoge el desafío de Vox que, en pleno homenaje a las víctimas, ayer mismo, regüelda así: «Hay que conocer la verdad; lo que hay es un pacto para engañarnos a todos».

Casado, extremista diplomado, sale a la palestra y se pone al lado de Vox frente a los Tribunales. Dios los cría y ellos se juntan, decíamos antiguamente.  El monopolio de la calumnia no puede estar en otras manos que las de Casado, definitivamente extremista diplomado. Forraje para la campaña electoral.

Nota bene.--  La foto representa un fragmento del cuadro La calumnia, de Sandro  Boticelli.

lunes, 11 de marzo de 2019

Jonqueras y Puigdemont a cara de perro


Ya los tenemos frente a frente. Por orden alfabético: Jonqueras versus Puigdemont. Las elecciones europeas serán el escenario de esta liza. El conflicto, político y personal, incrementará su diapasón. Les une gran cosa: la independencia de Cataluña, que no es poca cosa. Ahora bien, una vez levantada acta de ello, las cosas se desarrollan por caminos muy diferentes.

Junqueras, el santo Job de la paciencia; Puigdemont, el Divino impaciente, que querría llegar a la meta antes de sonar el pistoletazo de salida. Jonqueras, estoico; Puigdemont, aproximadamente dionisíaco. Son los líderes de dos formaciones políticas muy distantes entre sí. Esquerra, una organización tradicional  que cree en el sistema de partidos; Puigdemont, jefe de un movimiento oclocrático, de raíz neopopulista escarba en todos los recovecos de la sociedad catalana que definitivamente ha roto con casi todas las ataduras del viejo partido pujolista. Esquerra, un partido; los de Puigdemont, una partida.

Las elecciones europeas, así las cosas, sólo son una oportunidad para ver quién se lleva el gato al agua de la dirección de un itinerario que nadie sabe cómo encauzar.

1.--  En este fin de semana los estados mayores catalanes han dado a conocer sus listas electorales.

Los de Puigdemont han barrido en su casa. Los considerados renuentes al hombre de Waterloo (Campuzano, Xuclà y los suyos) han sido desplazados; se ha  impugnado la famosa ley del desgraciado Lavoisier: «la materia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma».


2.--  Sorpresa en los Comunes. La dirección barcelonesa del partido de Colau  vota de manera insólita al candidato oficial a las elecciones generales, Jaume Asens, con más abstenciones que votos a su favor. 37 votos a favor, 38 en blanco. Dos bloques macizos en desacuerdo.  A pesar de este contratiempo, no parece que los Comunes reconsideren la candidatura de Asens. La nueva política tiene estas rarezas. 

domingo, 10 de marzo de 2019

Comunistas de Catalunya se marcha a Esquerra




No ganamos para sorpresas en Cataluña. Aunque tal vez sería más apropiado decir que Cataluña es una sorpresa in itinere. Y no minúscula.

Por ejemplo, la dirección de Comunistes de Catalunya ha aprobado negociar con Esquerra Republicana de Catalunya su inclusión en las listas electorales. La decisión conlleva su marcha de los Comunes.

La postura de su máximo dirigente, Joan Josep Nuet, ha salido adelante con un holgado 62 por ciento. En todo caso, habrá que añadir que, no es irrelevante, al menos en la tradición comunista, el porcentaje que se ha opuesto. Así pues, sorpresa también en la conclusión del debate en el Comité central.

Aunque la presencia política de dicho partido no era relevante al estar alojado hasta ahora en la coalición de los Comunes, su postura es importante. Negativamente importante. De un lado, produce una merma en la formación de Ada Colau y, de otro, da bríos al independentismo catalán. El efecto sobre los Comunes es un llueve sobre mojado después de las últimas crisis de la organización. Es un efecto negativo en puertas de los procesos electorales en curso, que hace más visible las tensiones internas. Algo no recomendable en esta fase política.

Con todo, tengo para mí que se ha hecho todavía más evidente que quienes han defendido la fusión entre la cuestión nacional y la cuestión social han discurrido de manera extravagante. Los datos indican  que, en ese binomio, el nacionalismo –en este caso, el independentismo--  engulle a destajo las cuestiones sociales, que acaban siendo un perifollo para eludir el qué dirán. Una posición (la de Comunistes) que siguen viendo el problema nacional como en los tiempos de la III Internacional. Comunistes que diseñan sus opciones al margen de los procesos de globalización y se enredan en las políticas de campanario. Una postura desacertada.

Falta saber qué hará –y dirá-- Izquierda Unida.  

Post data.--   La foto deja patente la manifestación en Guadix (Granada) del pasado 8 de Marzo.  

sábado, 9 de marzo de 2019

Queda mucho por decir de este 8 de Marzo





Todavía no estamos en condiciones de hacer una valoración plenamente ajustada a la formidable movilización de ayer, 8 de Marzo. Las valoraciones forzosamente habrán de ser sucesivas en función de sus consecuencias, de los cambios que se vayan dando como resultado del océano de personas que ayer expresaron explícitamente su consenso a la convocatoria. Océano de personas, decimos sin exageración, muy mayoritariamente de mujeres, especialmente de esa juventud militante. Igualmente impresionantes fueron las manifestaciones de las juventudes de Bachillerato como heraldos de lo que sería la cosa por la tarde.

Así pues, éxito de convocatoria y éxito también de la opinión pública. No sólo en España, también en Europa y otros lugares del mundo: hemos visto imágenes imponentes de manifestaciones en Turquía, Siria, India y Filipinas. Recurramos al tópico: esto ha venido para quedarse. Más todavía, es el signo de los tiempos.

Durante todo el contexto de la jornada se ha reeditado una profunda unidad social de masas. Tanto en las calles como, en muy menor medida, en los paros de los centros de trabajo. Esa unidad ha sido trabajada en miles de encuentros –reuniones y asambleas--  por parte de los protagonistas directos de la jornada. Y ha sido ampliada por la unidad de acción de los partidos políticos de izquierda. Con un elemento de gran importancia: hemos visto que ninguno de ellos ha instrumentalizado esa unidad social de masas. Es decir, la ´politización´  de la jornada ha tenido su origen y desarrollo en la sociedad civil activa que ha participado en el 8 de Marzo. Ha sido, permítaseme la aparente contradicción,  una politización social. No partidaria.

Los partidos políticos de izquierda han estado a la altura. Lo decimos con la misma contundencia que cuando, desde estas mismas páginas, les mostramos nuestro desencuentro. No participamos de la crítica patológica. Ahora, falta saber si hacen una lectura satisfactoria de tan gigantesca movilización. Si saben leer lo que ha ocurrido. Esperemos que así sea.

Porque, como es natural, el 8 de Marzo tendrá sus repercusiones políticas. Entiéndase bien: influirá en el cuadro político e institucional. De hecho podemos decir que ha obligado a todo ese cuadro a fijar posición. El mismo intento de Ciudadanos de reclamarse de un «feminismo liberal» expresaría, de un lado, no querer estar al margen de lo que se mueve y, de otro, marcar sus distancias con el Partido Popular, martillo del feminismo. Que ese constructo, «feminismo liberal», es algo  chocante no quita lo que decimos, al tiempo que expresa marrullería política made in Rivera.   

Ahora bien, que tales movilizaciones influyan en el cuadro político e institucional no quiere decir que necesariamente se trasladen mecánicamente al proceso electoral. Eso tendrán que ganárselo los partidos de izquierda. En resumen, se llevará un chasco quien piense que el 8 de Marzo es un regalo electoral a la izquierda.



Foto: Manifestación de ayer en Mataró. 



viernes, 8 de marzo de 2019

Valoración ´en caliente´ de la jornada de hoy



1.--  El comunicado de prensa de CC.OO. de Catalunya indica que el paro convocado para hoy ha tenido un importante seguimiento: más de 250 empresas han secundado la huelga de dos horas por turno. Para mayor información véase en https://www.ccoo.cat/pdf_documents/2019/adhesions_vaga_8m.pdf

En todo caso, los dirigentes sindicales de CC.OO. y UGT han manifestado que la participación en esta jornada ha superado la del año anterior en toda España.

2.-- Imponentes manifestaciones en las calles y plazas de la piel de toro. Más de quinientas, que se dice pronto. Desde las capitales de provincia y ciudades importantes hasta pueblos y pueblecitos de la geografía que han dicho aquí estamos. España, capital del feminismo europeo. Así las cosas, sugiero lo siguiente: es preciso tener más en cuenta la viveza democrática y progresista de la sociedad española, especialmente cuando no pocos cenizos y aguafiestas se empeñan en verlo todo tan negro como el cisco picón. Son los doctorados en nihilismo de cartón piedra.

Las mujeres en el centro de las exigencias, viejas y nuevas, son el dato sociopolítico de este ciclo, que se abrió con combativa alegría el año pasado: un movimiento que ha obligado a todo el mundo a tomar posición sobre él. Desde las fuerzas políticas que han asumido sus reivindicaciones (totales o parciales) hasta la derecha una y trina –Sanctus, Sanctus, Sanctus--  que, como almacén de mentiras manufacturadas, intenta desnaturalizar la jornada y se confronta directamente contra ella y, en otros casos, propone un violento negacionismo. De estos últimos ya habló el querido profesor José Luis L. Aranguren: «el político que no tiene ética es un mal político» (Etica y política, Ediciones Guadarrama, 1985)

Este movimiento es una realidad en la acción colectiva presente y tiene una considerable preñez de futuro. Ya no es patrimonio de los tradicionales lugares del progresismo, ahora se extiende por doquier. Más todavía, ese movimiento oceánico ha hecho aflorar más saberes y conocimientos, que estaban sumergidos o ninguneados. Es lo nuevo, lo afortunadamente nuevo. Por lo que cojo carrerilla y sugiero en masculino a mis amigos, conocidos y saludados: «No tengáis miedo de lo nuevo». 

También nosotros vamos a salir ganando. 



jueves, 7 de marzo de 2019

La confusión se ha hecho crónica en Cataluña




La confusión se ha hecho crónica en la política catalana. Es como si todos los géneros teatrales se hubieran dado cita: el esperpento y el sainete, el del absurdo y el de capa y espada, la ópera bufa y la dramática. Ese revuelto ha acabado por  conformar un drama, que ha desfigurado la vida política que hemos conocido hasta hace un tiempo. Permítaseme un paréntesis. Desorden institucional: años y años sin Presupuestos, durante este mandato, el gobierno de Torra sigue sin nombrar ciento cincuenta altos cargos de departamentos como expresión de la pugna entre los diversos partidos (el PDeCAT y Esquerra republicana) que simulan gobernar. Eso sí, no se descuida la cuestión crematística: los consejeros se han aliviado con un incremento salarial no irrelevante. Torra ganará 150.000 euros al años. Casi el doble del presidente del Gobierno español. Se cierra el paréntesis.

Esta confusión crónica se explica por el fracaso sin paliativos del procés. Un fracaso que tiene también una explicación en clave interna del independentismo: la lucha indisimulada, así en los entresijos de los subterráneos como a la luz pública, por ver quien definitivamente corta el bacalao y controla mayoritariamente el reparto de la túnica sagrada del poder aldeano de la Generalitat. Lo nuevo ahora es que se ha hecho explícito que el enfrentamiento de mayor calado en el independentismo ya no es con Madrid, sino en su interior. Alma de cántaro quien no lo vea.

Ahora bien, la confusión es de tal calibre que no enfrenta solamente a las fuerzas políticas, PDeCAT en sus diversas onomásticas post convergentes y Esquerra, sino que también en el interior de ambas se mantiene una pugna con posturas graníticas. Que ahora están aflorando precisamente por la confección de las listas electorales.

Resumiendo: los partidarios del quilombo, cueste lo que cueste, y los llamados pragmáticos. Unos y otros, divididos --y enfrentados a sang i fetge--  esgrimen sus metales afilados en torno a qué posición tomar en Madrid: o impedir que la derecha, una y trina, vuelva a gobernar o que el Sol salga por Antequera. Naturalmente, estos últimos prefieren que vengan las siete plagas. Es lo que alguien con mala educación llamaría joder la marrana. Pero, según ellos, después de tanto sin sentido, llegaría el día, que Francesc Pujols (1882 – 1962) profetizó: «Llegará un día que los catalanes –por el mero hecho de serlo— iremos por el mundo y lo tendremos todo pagado».  En ese momento empezó el procés.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Es de Ávila y se llama Pilar



Es de Ávila y se llama Pilar, Pilar Baeza. La noticia ha recorrido los cuatro puntos cardinales, las autopistas y las cañadas reales: esta señora ha sido elegida en primarias de Podemos en Ávila como candidata a la alcaldía de la ciudad; una mujer que hace años fue juzgada por colaboración  de asesinato y condenada a largos años de prisión. Baeza cumplió la pena y, tras su puesta en libertad, se dedicó a todo tipo de causas sociales. Plena reinserción.

La Adoración Nocturna abulense y sus adláteres políticos han organizado el runrún morboso contra Baeza. Como quien dice que la ciudad de santa Teresa no puede ser mancillada por una persona de estos antecedentes. Las derechas son ansí. Es decir, la reinserción se tolera solamente en clave caritativa para menesteres de quincalla y pelendengues. O, lo que es lo mismo, los derechos se toleran solamente en clave de fastidio. La alcaldía de Ávila, dicen los casinos, sacristías y casas de sombreros debe seguir amurallada, al margen (y contra) tan dañinas novedades.

Una mujer brava. Podemos, en este caso, es una organización audaz, que se pasa por la cruz de los pantalones y los bajos de la faldilla el qué dirán. Por mi parte, me quito el sombrero; me pongo a los pies de esta dama y le mando un virtual ramo de flores.     

martes, 5 de marzo de 2019

El 8 de Marzo y la gran Remei Merchán





El día 8 de Marzo se ha instalado en el centro de la actividad política de nuestro país. La inmensa mayoría del arco político apoya las manifestaciones que ha convocado el movimiento feminista. Ciudadanos se ha disfrazado de centro para no infundir sospechas. Sus dirigentes, después de haberle echado vinagre al asunto, han decidido acudir a las convocatorias. Si los veo, no seré yo quien les pite. Quedan al margen las cohortes del Partido Apostólico con Pablo Casado a su cabeza. Un Casado un tantico desbordado por doña Letizia Ortiz, que ha decidido «vaciar su agenda de trabajo» ese día. No seré yo quien la critique.

De hecho, ya han empezado las movilizaciones. El 8 de Marzo será el punto de inflexión de un proceso, que viene de atrás.  Falta por saber qué reacción habrá en los centros de trabajo tras la audaz convocatoria de dos horas de paro en cada turno. De hecho esta huelga le da a la jornada un potente armazón, una considerable argamasa con nuevas relaciones de unidad de acción entre el sindicalismo confederal y el movimiento feminista que puede abrir un nuevo ciclo de nuevas conquistas de género.

Tras la jornada vale la pena que todo ese movimiento de los diversos cuaje en un cartapacio de medidas legislativas y una nueva capacidad de negociación en todos los convenios colectivos. Es decir, que adquiera fisicidad. 

Postdata. Cuando me disponía a cerrar este post leo que mi amiga Remei Merchán, histórica dirigente de Comisiones Obreras de Mataró, explica en su cuenta de Facebook:

«Bon dia. Esta mañana 
he ido a poner unos carteles en el chino de la plaza Santa Ana (Mataró) de CCOO convocando a la huelga del 8 de Marzo. Había dos chicos y una chica poniendo unos grandes carteles con cola. Les he dicho que yo iba a poner unos cartelitos  y que podíamos compartir el espacio. Le he comentado que eran de CCOO y uno de los chavales ha empezado a gritarme que soy una traidora y que hemos vendido a la clase obrera. Ellos estaban poniendo carteles de
Arran y demás grupos que se consideran más radicales. Cada uno puede tener la opinión que quiera sobre los sindicato, pero lo que más me ha dolido era el odio con lo que lo decía. Y me ha recordado a los fachas españolistas que también desprenden ese odio a todo lo que no piensa como ellos. Me he sentado en un banco bajo un árbol, he respirado hondo. Y sigo mi camino, poniendo los carteles de mi sindicato, CCOO». (Fin del mensaje).

Remei Merchán, forjada en las huelgas del textil de tiempos antiguos, macizo y tronco del sindicato y del movimiento feminista, siguió su camino “poniendo los carteles de mi sindicato, CCOO”.   Oigan, si Franco no la arredró ¿por qué lo iban a hacer los niñatos de la CUP? Remei Merchán, genio y figura.