jueves, 12 de diciembre de 2019

... Y Errejón conoció a Laura





1.--- A mis casi ochenta años creía que lo había visto todo. Falso. Por ejemplo, me faltaba ver que Íñigo Errejón ha conocido a Laura. Laura es la portavoz de los post post post convergentes en el Congreso de los Diputados. Laura. Laura Borràs, exponente de la  Generación Calisay, una generación que ha venido a substituir a los grupos de broncos consumidores, según los casos, de cazalla o pacharán, de chinchón u orujo a granel. Es la generación de lechuguinos en la que figuran Martínez, alcalde de Madrid, Díaz Ayuso, presidenta de la comunidad de Madrid, Pablo Casado, primer figurante del Partido Apostólico y otros  pisaverdes diplomados. Iñigo Errejón –las cosas meridianamente claras— todavía no está en ese territorio pijo. Pero puede traspasar la raya tras el reciente chicoleo con Laura. Tenga paciencia el lector o lectora: más adelante aclararemos el suspense. De momento ya hemos indiciado un spoiler, aunque si existe la palabra «destripe», ¿por qué tenemos que dar cuatro cuartos al pregonero anglosajón?

2.--- Al grano. Errejón obtuvo unos resultados electorales ruinosos. Por su mala cabeza no pudo formar grupo parlamentario. Decimos por su «mala cabeza» porque nunca nos dijo por qué había roto Podemos; ni, menos todavía, explicó que la ciudadanía fuera con él tan huraña, electoralmente hablando. Así pues, Íñigo es enviado fulminantemente al Grupo Mixto, ese comistrajo donde cohabitan los suevos, los vándalos y los alanos.  

Al Grupo Mixto han ido a parar los post post post convergentes, las virutas del árbol pujolista, que ahora dirige Laura, Laura Borrás: la enviada de Torra, presidente de la Generalitat, aunque haríamos bien en seguir el consejo de Jordi García—Soler y llamarla Particularitat.

Pues bien, sumando irrelevancias, la poquedad de Errejón se junta con las virutas del independentismo milenarista y, de esta forma tan estrambótica, intentan crear el Grupo Parlamentario Múltiple.  La derecha catalana y la izquierda naïf. Extraños chicoleos. Mientras tanto, algunos melancólicos de Errejón, tocan la vihuela y cantan: «En tan grande polvareda /  perdimos a don Beltrán».

Todavía me falta ver más cosas extrañas.



miércoles, 11 de diciembre de 2019

Algo se mueve en las negociaciones


Dos novedades significativas han aparecido en el escenario político: el contenido del comunicado conjunto de los negociadores de la investidura (PSOE y ERC) y una decisión de los post post post convergentes, es decir, los mesnaderos de Waterloo.

La primera novedad. En el comunicado conjunto se dice: «Constatamos que hay avances…». Presumimos que los principales destinatarios de ese mensaje son en primer lugar,  el cuartel de Puigdemont, al que se le está diciendo que ellos (ERC) hacen política, mientras que Waterloo se dedica a «montar pollastres»; y, en segundo lugar, el mensaje se dirige a los francotiradores, disfrazados de barones socialistas para no infundir sospechas. En consecuencia, algo se mueve. Vísteme despacio que tengo prisa, una frase que don Benito Pérez Galdós atribuye al Rey Felón, el séptimo Fernando.

La segunda novedad.  Los post post post convergentes retiran una moción del Parlament de Catalunya en la que se volvía a pedir la autodeterminación.  No estamos en condiciones de conocer cabalmente cuál es el motivo de ello, porque los códigos de conducta de las virutas del viejo árbol pujolista han perdido el esmalte de cartesianismo que antaño se le atribuía. Y, además, porque los datos que se conocen hasta la presente tienen diferentes versiones. El enésimo Pujol (Eduard) afirma que la retirada de dicha moción se debe a un sentido de responsabilidad  con la idea de facilitar las negociaciones con el PSOE.  Ahora bien, hay voces, generalmente bien informadas, que ofrecen otra versión.

A saber, se trata de un trato entre ERC y los post post post: retira esa moción que me pone en un aprieto y, a cambio, te presto el senador que te falta pata formar grupo parlamentario. Tu reino por un jamelgo. Sea como fuere, a trompicones y confusamente, algo se está moviendo. Sobre todo confusamente: en esta novedad (la retirada de la moción) ha discrepado Torra de la bendición que le ha dado Puigdemont. Torra ha quedado sólo, fané y descangayado.

Algo se mueve. Cosa que percibe el fino olfato de los CDR cuya reacción ha sido pintarrajear las sedes de ERC. Su lema: la autodeterminación no se negocia. Sin embargo, ni se les pasó por el colodrillo ir a pintar la casa de los post post post convergentes.

Hipótesis: a medida que avancen las negociaciones se recrudecerá la presión fundamentalista contra ERC y los partidarios del PdeCat que desean una salida pactada. De ahí que plantee esta hipótesis: la descabellada movilización contra el partido de fútbol entre el Barça y el Real Madrid es, en segunda derivada, una presión contra la negociación. Cosa que el naïf de Bartomeu no se ha dado cuenta.

En resumen, algo se mueve. Pero no se descarta que, mutatis mutandi, pueda ser para atrás. Toquemos madera.  

martes, 10 de diciembre de 2019

Cataluña: de sainetes y esperpentos





El sainerpento es un subgénero teatral (mitad sainete, mitad esperpento)  que hinca sus reales en los cuarteles de la política. Durante estos últimos días se ha representado un sainerpento, cuyo desarrollo damos a conocer muy gustosamente.  

Acto Primero

La comisión negociadora PSOE – Esquerra Republicana de Catalunya se reunió ayer por la noche en secreto en Barcelona. Lo afirma La Vanguardia. Objetivo: preparar la reunión de hoy entre ambas delegaciones. Chocante. Efectivamente, hoy vuelven a verse las caras también de manera un poco chocante: el encuentro se ha hecho público, pero no se informa del lugar donde se realiza. El motivo es el siguiente: no quieren darle cuatro cuartos al pregonero de los CDR; estos podrían amargarles el encuentro. En el lenguaje politológicamente fino de su capo squadra, el hombre de Waterloo, montarles un pollo.

Entiendo la prudencia de los negociadores en aras a la eficacia. Pero en segunda derivada  el mensaje que envía el primer partido de España y el primero de Cataluña es que están condicionados por el matonismo de correaje y polainas de los CDR.

Acto Segundo

Dos encuentros en Waterloo, en el palacete financiado con dineros de origen desconocido. Quim Torra deja su habitual holganza para asistir al sinedrio de la fracción mayoritaria de los post post post convergentes (o sea, Junts per Cat).  Los temas principales que trataron: la situación del partido –un conjunto de  ruidos sin melodía reconocible--  y una novedad, a saber, proclamar al inquilino de la casa «candidato permanente» a la presidencia de la Generalitat. Lo que es un aviso en toda regla a ERC. O mejor dicho, le mojan la oreja a los republicanos.  

Acto Tercero

La televisión catalana tiene un programa que se llama Preguntes freqüents. El otro día apareció en pantalla el antiguo portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados Joan Puigcercós, hombre de cuajo bronco y de firma fácil. Tiempos de pactos cómodos con Zapatero.

Algo se traerá entre manos TV3 sacando del congelador a Puigcercós, que llevaba años en retiro monacal. El caballero protagoniza el momento culminante del programa cuando afirma: «España aguanta uno, dos, tres, cien muertos, no tienen complejos, tienen muy claro a lo que van, y van a asustar, a atemorizar».  Donde se constata que quien no usa la estridencia no tiene cabida en ese plató. Ahora bien, bien mirado el asunto, podemos decir: Puigcercós intenta acusar de extremísima crueldad  ´a España´. Pero, a la vez, nótese fríamente, la consecuencia del mensaje de este caballero –ayer manejable a Zapatero, hoy aparentemente esquivo a Pedro Sánchez--  es: «Ojo, no juguéis con el Estado. No se anda con chiquitas. Recordad lo que decía el Medicis famoso, que el Estado no se gobierna rezando padrenuestros. De modo que yo también tuve que pactar».

Y Puigcercós, ya con gramática parda sobrevenida, volvió al congelador.



lunes, 9 de diciembre de 2019

Cataluña y el Asno de Buridán





Cataluña es un manojo de nervios. El fracaso del procés se manifiesta en una serie de movimientos sísmicamente convulsos por parte del independentismo político. De un lado, la agitación interna en los post post post convergentes; de otro lado, el asno de Buridán, que caracteriza  al nonagenario partido de Esquerra Republicana de Catalunya que, de momento, no sabe si se decide por la caja o la faja. Uno y otro partido están en puertas de sus congresos.

Los post post post convergentes son una olla de grillos de la familia zoo--política gryllus bimaculatus, que vive en las zonas templadas. Se dirigen a trompicones a su congreso con diversos objetivos: su unidad interna, las próximas elecciones autonómicas y proclamar que los de ERC llevan la cruz en los pechos y el diablo en los hechos. Pero, a la vez, puede ser un congreso en el que fraccione la organización. De la mano de los otrora jóvenes becarios de Miquel Roca i Junyent, Carles Campuzano y Jordi Xuclá, puede consolidarse un equipo que dé luz a un nuevo partido. Dicen que ya tiene nombre: El País de demà. O sea, El país de mañana. Tan chocante nombre merecería tener como himno la famosa Begin the beguine. Se trataría de una nueva organización que daría cobijo a esa notable agrupación de agraviados por Waterloo y sus alrededores.

El personal de ERC no tendrá un encuentro tranquilico. La espasmódica relación de su grupo dirigente con las bases siempre augura cierto suspense en las deliberaciones y resoluciones del viejo partido. Con todo, deben resolver el problema del liderazgo. Y hasta es posible que allí mismo –y no antes--  se sepa hacía qué manojo de hierba se orienta Buridán. No antes. 


domingo, 8 de diciembre de 2019

La situación económica nos da un respiro


Noé, el del arca, ha recibido un parte meteorológico mejor del que se esperaba. Hace unos meses parecía que la situación económica anunciaba peligro. Los agoreros se frotaban las manos. Sin embargo, o eran falsas alarmas o alguien exageraba a  cosica hecha. Ahora el parte  nos da un respiro. En ello están de acuerdo los principales analistas y las publicaciones especializadas en la materia. Sólo la tosca prensa de la caverna mantiene su visión apocalíptica junto al pintoresco John de Zulueta, presidente del Círculo de Empresarios.

El dato más relevante de esta coyuntura económica es el incremento del 0,4 por ciento del producto interior bruto español en el tercer trimestre de este año. Una cifra que está indiciando que el incremento del pib de 2019 sería del 2 %. En concreto, la situación está dando un respiro. Más todavía, es una buena noticia para el hipotético gobierno de coalición PSOEUP. Por supuesto, permite afrontar con más y mejor desahogo los compromisos con Bruselas y las condiciones, en el terreno de la economía, del pacto de gobierno. Y algo más: esta nueva situación ofrece un cierto margen para los compromisos con los grupos parlamentarios de cara a la investidura. Por supuesto, mejor contexto para el sindicalismo confederal.

Ahora bien, están que trinan las derechas carpetovetónicas y de Waterloo. La zahúrda organizada en comandita por ambas sólo se concreta en mucho ruido, pero muy pocas nueces. Ruido al alimón para sostener sus respectivos narcisismos. 



sábado, 7 de diciembre de 2019

Los acompañantes áulicos de Greta Thunberg



«Los líderes nos traicionan, basta ya». Así ha hablado la joven Greta  Thunberg, en Madrid. O, por lo menos, así se lo han hecho decir sus acompañantes áulicos. Se trata de un tono bombástico que, además, parece contagiado por el signo de estos tiempos en que los adultos utilizan la palabra «traición» indistintamente para un barrido o un cosido.

Los acompañantes áulicos de la valiente joven sueca hacen prevalecer un mensaje tan erróneo como peligroso. Por lo que la respuesta, al menos la mía, es: ni todos los líderes son traidores, ni cultivar el nihilismo es una eficiente pedagogía. Así las cosas, la traición de todos, nos está insinuando que la salida es la exaltación del líder (en este caso lideresa) aclamado en olor de oclocracia. Ponderación, consejeros. Ponderación y, sobre todo, no tuerzan lo que puede ser una importante líder global. Ponderación y sobriedad: el testimonio de Greta es muy importante, especialmente para la juventud. Pero no caigan en el adanismo.

Punto final. Sugiero a los acompañantes áulicos que no insistan en la sobreactuación excéntrica. Lo del catamarán lo es, en mi modesta opinión.

viernes, 6 de diciembre de 2019

¿Está en crisis la monarquía, Pablo Iglesias?




«Creo que la monarquía no está en crisis, y lo dice un republicano», ha dicho sin tartajear Pablo Iglesias el Joven. Droga dura como mínimo. Se hace notar que Iglesias ha introducido una cautela («lo dice un republicano») recurriendo a la picardía del padre de la prensa del corazón, Jaime Peñafiel, quien granadinamente manifestaba que él no era monárquico sino juancarlista.

El auditorio, todavía no repuesto, oyó el complemento: «Sentó bien en Cataluña, aunque no todos lo reconozcan, escuchar a Leonor, que aspira a ser jefa del Estado, hablando en perfecto catalán. Ya ves tú, no es para tanto. No creo que la hayan tenido que adoctrinar en una escuela catalana» (1). No se trata, en absoluto, de un bulo, de eso que los pijos llaman ahora new fake. Es –en verdad, en verdad os digo— el mismísimo Pablo Iglesias el Joven.

Hablando en plata: el primer dirigente de Podemos ha sacado del Infierno al Régimen del 78; allí lo envió y, de paso, a la monarquía. Disgusto de Alberto Garzón, desagrado en las corrientes anticapitalistas de la coalición y, sobre todo, sorpresa en las extremidades del universo podemita.  (No menor que las tres perplejidades que provocó Santiago Carrillo: meter en el horno crematorio la dictadura del proletariado, el cambio de bandera y el degüello ideológico de Lenin). En suma, lo que demonizó el acné ideológico de Iglesias en su mocedad, lo santifica el mismo Iglesias en su madurez.

Lo diré sin florituras: nada que objetar a lo manifestado por Pablo Iglesias. Ni siquiera le diré la chabacanería de ´bienvenido al club´. Tan sólo dos observaciones: una, no es edificante el uso del fogonazo como substituto de la pedagogía; Iglesias debe una explicación sobre el particular. Por mí, puede ahorrarse la vulgar e hipócrita técnica de la autocrítica.

Apostilla.--  Esta sorpresa es, muy posiblemente, el inicio de otras que vendrán, andando el tiempo. 

jueves, 5 de diciembre de 2019

Cataluña está en los pucheros


«Consejos vendo que para mí no tengo» podría ser el lema de Paul Engler. Este ensayista norteamericano forma parte de ese tipo de intelectuales que van de país en país predicando aquello que en el suyo no tiene audiencia ni influencia. Por cierto, siempre me ha llamado la atención ese grupo gentes que, misteriosamente se convierten en personalidades y vienen a dar lecciones de política, que no pocos compran, mientras que en sus respectivos países sus libros siguen intonsos. Paul Engler es uno de ellos. 

Engler se define a sí mismo como «un cristiano contemplativo. Un cristiano místico. Nuestra fe se basa más en las enseñanzas místicas de san Juan de la Cruz y santa Teresa de Ávila o del actual movimiento que llaman Cristianismo Contemplativo» (1).  Alabamos el gusto literario de Engler, pero estamos inquietos por los consejos que un místico y contemplativo pueda dar a sus oyentes. La política tiene más que ver con la prédica del Galileo en el sermón de la montaña.

Este caballero, teórico de la desobediencia civil, está en Barcelona. O, por mejor decir, lo ha traído a Barcelona el sector místico del independentismo que encabeza el vicario de Waterloo. Así pues, Engler ha dejado la mesa de camilla  académica norteamericana para insuflar ánimos a la grey secesionista y, de paso, para llamar la atención mística a los ascetas de Esquerra republicana de Catalunya: no es en las mesas de cháchara donde se gana la partida sino elevando la presión. Es mediante la desobediencia civil, y recurriendo a la elevación, no menos mística, de Toni Comín haciendo sacrificios. Sacrificios materiales, se entiende. Porque de los espirituales, allá cada cual.

Engler está considerado un intelectual. Un intelectual de prestigio a los ojos de Torra y sus escribas sentados. Se diría que es un intelectual post post post moderno: no necesita investigar qué sucede en un lugar concreto  para proponer la solución a los problemas que existen. La mística es la salida. Engler barre a más de la mitad de la población catalana o la coopta para el misticismo secesionista. Ni siquiera, en su caso, sigue a Teresa de Ávila que dejó sentado que «también en los pucheros está el Señor». De ahí que le hagamos ver a este crístiano que no hay nada menos místico que los pucheros. Más todavía, que solucionar los pucheros es lo menos que le interesa al independentismo místico.


miércoles, 4 de diciembre de 2019

Unai Sordo y Pepe Álvarez en prisión




Unai Sordo y Pepe Álvarez han visitado a Oriol Junqueras en la prisión de Lledoners. Sordo lo hizo ayer; Álvarez estuvo el jueves pasado. El encuentro cobra una especial importancia  porque se ha realizado en una coyuntura política enrevesada. (El día que las cosas se desatasquen en España nos parecerá raro).

Vamos por lo derecho, la visita ha tenido una clarísima intencionalidad política: pedir al primer dirigente de Esquerra Republicana de Catalunya que favorezca la investidura de Pedro Sánchez. Más exactamente, que facilite un gobierno PSOE – Unidas Podemos. Es la primera vez que el sindicalismo confederal ha tomado una decisión de esa naturaleza. Lo que vendría a indicar que Unai y Pepe no las tienen todas consigo.

Los sindicatos han actuado de esa manera desde su propia independencia y autonomía. Pero vale la pena añadir que la independencia sindical no equivale a indiferencia del cuadro político institucional. Que los sindicatos sean independientes de los partidos políticos (incluidos los de izquierda) no significa que sean indiferentes a dicho cuadro institucional. Tampoco quiere decir, según la expresión de Bruno Trentin, «sindicato—amigo».   Lisa y llanamente, el sindicalismo puede –y, necesariamente, debe--  preferir un gobierno de progreso. Como, en sentido contrario, la CEOE declara sin melindres sus preferencias por una coalición del PSOE con el Partido Popular.

Unai y Pepe le han hablado a Junqueras en prosa. Por lo general, los sindicalistas rehúyen los cantares de gesta, especialmente si son romances de frontera. Es decir, ambos sindicalistas seguramente le han recordado al dirigente republicano los temas, que siguen pendientes, de la agenda social. Y, también, los indicios de nubarrones en el horizonte: un complicado parte meteorológico de Noé. Y con amable energía le habrán recordado la vieja máxima latina: «Primum vivere deinde philosophari». Que el filósofo de Parapanda traduciría así: Lo primero es vivir, después filosofar.

Y hasta es posible que los dos dirigentes sindicales le habrán recordado a Junqueras, que también es historiador, que la reincidencia en desperdiciar ocasiones puede acarrear graves inconveniencias. Y que dilatar las decisiones comporta el riesgo de que las cosas se pudran.

martes, 3 de diciembre de 2019

ERC en su campanario


A ERC le importa la izquierda lo mismo que a un servidor la numismática de la república de San Marino. O sea, una higa. Lo veremos hoy, nuevamente, tras el encuentro entre los de Junqueras y el PSOE. A Esquerra lo único que le importa es su campanario. Partido nonagenario con una confusa ideología y, hoy por hoy, carente de autonomía política. Ciertamente, no es el único partido gaseoso, pero sí uno de los más llamativos. Partido solipsista, cuya vinculación con Europa está por demostrar. Tampoco es el único de ese jaez. Pero sí uno de los más representativos de esa autarquía política.

A Esquerra le trae sin cuidado las novedades que están sucediendo en Europa. A saber, el resultado de las recientes elecciones en Portugal y las de Dinamarca; los movimientos internos en dos grandes partidos de izquierda como el SPD (Alemania) y el Labour Party (Reino Unido); y, ahora, la posibilidad de que las izquierdas españolas, por primera vez desde tiempos de la República, puedan formar un gobierno de coalición. A ERC o bien le trae sin cuidado estas novedades o ni siquiera se ha enterado.

Algo empieza a moverse en Europa. Todavía a trompicones. La izquierda, al igual que Sísifo, intenta subir la empinada cuesta. Sin embargo, ERC vive sin vivir en ella, agobiada por su propia indecisión y, siempre temerosa, de no aparecer con los suficientes quilates de catalanidad ante sus amigos, conocidos y saludados. O, peor todavía: con pánico a que la señalen como descendiente de Bellido Dolfos: el riesgo de lo que algunos entenderían injuriosamente como una traición.  

Así que ERC, en vez de coadyuvar a que el panorama europeo se vaya clarificando, empuja en dirección, si no contraria, sí de la confusión. Pero, en todo caso, con consecuencias que interfieren las novedades europeas que antes hemos señalado. ¿Involuntariamente?  Tal vez. Sin embargo, podría ser extraño que no hayan caído en la cuenta de las consecuencias de sus actos: sus dirigentes hace tiempo que dejaron de usar dodotis. Por lo que se les atribuye, tal vez de manera exagerada, una cierta capacidad. Aunque es posible que el intríngulis esté en el famoso verso «Lo que se necesita no se sabe; /  lo que se sabe, no se puede usar». Fausto, Ante la puerta de la ciudad. Mucho Goethe, mucho Goethe és.   

lunes, 2 de diciembre de 2019

Las enemistades de la lucha contra el cambio climático


Ayer mismo dijimos, por boca de Thomas Piketty, cuatro cosas bien dichas sobre el vínculo entre cambio climático y desigualdades sociales. Sobre tan importante reflexión es preciso seguir hablando, especialmente de las enemistades que concita el hecho de compatibilizar justicia social y cuestión medioambiental. Algo que motivó análisis y propuestas de gente tan seria como Enrico Berlinguer,  Enero de 1977, Pietro Ingrao y Bruno Trentin. Ninguno de ellos fue profeta en su tierra política con relación a este gran problema. 

El mismo Berlinguer pudo ver que su Discurso sobre la austeridad no quería ser entendido ni por sus más directamente allegados; tres cuartos de lo mismo le ocurrió a Ingrao, y Trentin se percató bien pronto que su metodología de las «compatibilidades»  se la pasaban por la cruz de los pantalones los internos, los externos y los mediopensionistas del sindicato. Muy pocos –se pueden contar con los dedos de una mano--  acompañaron a Berlinguer, Ingrao y Trentin (no exactamente coincidentes) en sus propuestas. Así pues, las enemistades se consolidaron y extendieron. Hubo un momento en que la cuestión ambiental que encarnaban los partidos ecologistas parecía darle un giro al problema. No hubo tal porque marginaron la lucha contra las desigualdades.

Las enemistades persisten. La relación directísima entre cuestión medioambiental y cuestión social o se aborda globalmente o todo quedará en un perifollo. Desde la «cueva tribal», en acertada expresión de Antoni Puigverd, sólo se hará política de campanario. Precisamente ese es el problema: quienes han de aplicar las decisiones de la Cumbre, que se está celebrando en Madrid, son grupos dirigentes que todavía hacen política en clave no global. Más todavía, la clase política (ya sea en el gobierno o en la oposición) que podría abrir camino tiene una formación cultural anterior a la globalización. Es, por así decirlo, pre—globalista.

Las enemistades ultras.  Ya veremos qué decisiones adopta la Cumbre. De entrada torcemos el morro: no asisten EE.UU. que, en su día, se desvinculó de la Cumbre de París. Tampoco China y el Reino Unido. Mal vamos. En todo caso, este magno encuentro mundial se desarrolla en un contexto de efervescencia de movimientos nacionalistas de marcado acento neopopulista, que niegan a machamartillo el cambio climático. Algunos de ellos están en importantes gobiernos. En el Reino Unido, con posibilidades de arrasar en las próximas elecciones.

Las enemistades beatas. Serán todos aquellos sujetos que, deseando intervenir y solucionar el problema, mantengan una personalidad y un carácter que no sólo no ayude en esa dirección sino que, encima, la agrave. De ahí la necesidad de que el sindicalismo, por ejemplo, sea un sujeto conscientemente global. A estas alturas, el sindicalismo «nacional» es un inconveniente.



domingo, 1 de diciembre de 2019

Desigualdades y cambio climático




«El aumento de las desigualdades socioeconómicas observado en la mayoría de países  y regiones del planeta desde la década de 1980 -- 1990 figura entre los cambios estructurales más inquietantes a los que se enfrenta el mundo a comienzos del siglo XXI. Es muy difícil imaginad soluciones a otros desafíos de nuestro tiempo empezando por los climáticos y migratorios si antes no somos capaces de reducir las desigualdades y construir un estándar de justicia económica que sea aceptada por la mayoría». (Me permito una impertinente sugerencia: vuelva a leer esta entradilla porque podría ser que se le haya escapado alguna cosa). 

Es Thomas Piketti quien habla. (Capitalismo e ideología. Página 35). De ese modo, el autor cubre un enorme vacío que existe en torno a la Conferencia Mundial sobre el Clima donde sólo se habla de cuestiones y propuestas medioambientalistas, que son imprescindibles pero, en mi opinión, desvinculadas de las desigualdades. Algo así como ya que no se puede evitar hablar del cambio climático, vamos a despojarle de su vinculación a las desigualdades.

Apostilla: la lucha contra el cambio climático requiere las enseñanzas de un nuevo Catón moderno. Empecemos por Piketti.



sábado, 30 de noviembre de 2019

Ciudadanos en los establos de Augiás




Hay partidos que, queriendo o sin querer, trabajan para su propia competencia. Ciudadanos es uno de ellos. Surgió en Cataluña adjudicándose el monopolio de la lucha contra el nacionalismo. El núcleo fundacional estaba conformado por intelectuales y funcionarios, que se sentían agraviados por las viejas formaciones de la izquierda catalana. Su primer dirigente fue un mirlo blanco al que, posiblemente, sus compañeros pensaron instrumentalizar. El nuevo partido afirmó tener un programa socialdemócrata. Es curioso: el primer traje del partido de Jordi Pujol –aquella Convergència democràtica de Catalunya, palo del pajar--  fue socialdemócrata, «a la sueca», aclararon.

Ahora bien, sea por razones de subsistencia –o de cualquier otro tipo de conveniencias--  fue eliminándose el aroma socialdemócrata y el partido admitió, mutatis mutandi, el moho de la derecha en su escudo de armas. Eso sí, se atribuyeron el perfume de la derecha civilizada y constitucionalista con vocación de regeneracionista. El centro equidistante de la caverna y de la izquierda. El principal capital de este partido era su primer dirigente, Albert Rivera. Ser de Ciudadanos equivalía a tener postín.

Albert Rivera tenía urgencias históricas. Mucha prisa. Y, todavía con los dientes de leche, se le figuró que podía provocar el sorpasso. Dicho entre paréntesis: la prisa y el sorpasso han desfigurado la cara de más de uno. «Tenim pressa», dijo un procesista, y el pobre acabó con la pata quebrada. «Daremos el sorpasso», pensó otro y se quedó con las ganas. Albert Rivera –hemos dicho--  tenía mucha prisa. Y, como también había ideado su particular sorpasso, fue ampliando su perímetro y anexionarse muchos miles de marjales de la derecha. Hasta que finalmente Ciudadanos acabó siendo sinécdoque de la derecha. Pero no sólo de la derecha de pexiglás, también de la más rancia: la que confunde el mito de la Caverna con el mito de la Taberna.

Así las cosas, el riverismo ha sufrido una fortísima humillación electoral. Tanto estercolar el terreno de las derechas para acabar como el gallo de Morón. No ha habido ninguna conspiración para acabar con el riverismo; él mismo ha sido su propio ejecutor.

Pues bien, tras la hecatombe, el nuevo grupo dirigente de la finca, ahora convertida en un chamizo,  repite los mismos códigos que le llevó al precipicio. Que se concreta, de momento, en dos cuestiones que, de menor a mayor gravedad, serían: impedir la formación de gobierno y dar su apoyo, junto al Partido popular, para que Vox acceda, no sólo a la Mesa, sino a la Vicepresidencia del Congreso de los Diputados.  Lo dicho, el post riverismo también trabaja para el inglés.   Ciudadanos ha acabado instalándose en los establos de Augiás.

P/S.---  Pongan atención los que en política trabajan para la competencia cómo pueden acabar.     

viernes, 29 de noviembre de 2019

El independentismo bobaliconamente crédulo


                    Luigi Cadorna, precursor histórico del procesismo.  



Editorial.--- La fe no mueve montañas; la fe, sin embargo, puede llevarte a la ruina. Es el caso de los dueños del Restaurant Siurana, analizado por Paco Rodríguez de Lecea con la misma precisión de Mariano José de Larra. Que publicamos con satisfacción.



Vícitmas del fuego amigo

Escribe Paco Rodríguez de Lecea

El restaurante Siurana, enclavado en esta localidad del Priorat, municipio de Cornudella, va a cerrar sus puertas el próximo 9 de diciembre. Hacienda les ha retirado el NIF, por impago de los tributos correspondientes.

No ha sido exactamente un impago. Los propietarios, Andreu Bartolomé y Maria Casademunt, decidieron en 2012 adherirse a la campaña de “insumisión fiscal” promovida por la Generalitat de Artur Mas. Desde ese momento hicieron los pagos correspondientes a la Agencia Tributaria Catalana (ATC), y solicitaron un NIF catalán al que acogerse.

Cuando se dieron cuenta de que la ATC transfería religiosamente las cantidades abonadas a la Hacienda estatal que pedía boicotear, y no hubo más noticia acerca del NIF catalán, decidieron donar las cantidades correspondientes a sus obligaciones fiscales a diversas instituciones benéficas, e informar puntualmente de ello a la ATC.

La ATC nunca les ha dado respuesta, ni acuse de recibo, ni cobertura de ningún tipo. Andreu y Maria señalan asimismo, en el cartel que han colgado a la puerta de su establecimiento, que no han encontrado ningún apoyo en los partidos políticos catalanes (los favorables a la independencia “ya, con armas y bagajes, y sense retallar”, se entiende; ¿por qué habían de apoyarles los que no están metidos en esa aventura rocambolesca?)

Hace cinco años ya, dediqué un post al general Luigi Cadorna; o para ser más exactos, al “cadornismo” (1). El término lo empleó Antonio Gramsci para definir la posición de los responsables políticos y sociales que imponen a sus subordinados, o militantes, o seguidores, normas prácticas de una gran exigencia y en cambio inviables o inadecuadas a la situación concreta a la que van referidas. Todo el procès independentista ha sido un ejemplo histórico y monumental de cadornismo. Nadie en los despachos de la Generalitat sublimada ha dedicado un solo pensamiento a pequeños negocios como el que Andreu y Maria, fieles creyentes, habrán regentado hasta el próximo día 9 de diciembre.



jueves, 28 de noviembre de 2019

Los CDR se suben a los faldones de ERC




Cuando un partido político tiene autoridad –más allá de su fuerza organizada e institucional--  no hay bicho viviente serio que le amenace. Puede (y debe) ser criticado, pero no amenazado. A menos que quien lo haga no tenga los tornillos bien ajustados en la sesera.

Esquerra Republicana de Catalunya ha sido, desde hace meses, amenazada por los aguerridos mesnaderos de Waterloo, esto es, los llamados comités de defensa de la república. Los de Junqueras han sido amenazados y anteayer mismo agredidos. La sede del partido republicano fue ocupada por un pelotón de escuadristas, exigiendo “ningún pacto con el Estado”, “ninguna negociación con quien reprime y castiga a nuestro pueblo”. 

Esta ´acción  reivindicativa´  tiene un sabor puigdemontesco. Todo indica que el grupo de enlace (grup d´ enllaç) entre Waterloo y los CDR estaba al tanto de todo ello. Nadie se cree que las brigadas de calle tengan autonomía. Por lo que estamos ante un movimiento autorizado. Cuyo objetivo es claro, acollonar a ERC, sabiendo que tiembla antes de que sople la tramontana. Waterloo y sus hijuelas saben que los republicanos son extremadamente débiles consigo mismos y con el resto del mercat de Calaf independentista. Por lo tanto hay que recordarle de vez en cuando que no está permitida la traición a la famiglia. Delito de lesa patria. Y sus dirigentes son enviados al Círculo Noveno donde el más grande florentino envió a los traidores. Lo chusco del asunto es que, fracasado el procés en su movilización contra el Estado (sic), ahora el punto de mira de los independentistas milenaristas se dirige contra un sector de los suyos.

Un partido, firme en sus convicciones, no es amenazado. A menos que quien lo intente esté en manos del loquero de guardia. Así pues, el aguerrido pelotón –mitad Puigdemont, mitad Torra--  se le ha subido a los faldones a ERC sabiendo que le hace mella. En conclusión, todo lo que haga ERC está bajo sospecha de que, en media hora, puede hacer lo contrario. Ahora bien, cabe otra posibilidad: que en realidad ese partido sea un jardín de infancia y que la cosa le venga muy ancha. Es decir, que quien tiene los dientes de leche no puede competir con los colmillos retorcíos. De ahí que, para no infundir sospechas de rendición, participe en la mandanga del lunes pasado: volviendo a la carga con la votación en el Parlament sobre la autodeterminación. (Me fue antipática la postura de los Comunes con su abstención, dejando en mal lugar a Pablo Iglesias el Joven, que –al igual que otros--  cuenta también con sus propios francotiradores). 

Continúa el suspense. Mucho se juega ERC en toda esta historia. O repite la operación de Heribert Barrera apoyando a la derecha pujolista  o corrige su, hasta la presente, confuso cuaderno de bitácora. 

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Primarias y consultas, dos martingalas




Cuando Avón llamó a su puerta, el partido político compró cremas y afeites para disfrazar su senectud. Dos potingues se llevaron la palma: Primarias y Consulta a las bases. Química orgánica fetén: rosa de mosqueta, aceite de argán, lavanda y otras virguerías por el estilo.

Alguien ideó la operación lampedusiana: maquillar las arrugas del partido político y presentarlo como un pimpollo. Sabía que tendría una repercusión mediática la elección del primer dirigente mediante votación universal de la sufrida militancia. Por un lado, el primer líder aparecería adobado de la mayor carga democrática; por otro lado, las bases descubrían un quehacer concreto.

El resultado de este tratamiento facial ya lo previmos en este mismo blog hace años: un híper liderazgo del primer dirigente, que elegido de manera universal sólo respondía ante un genérico “todos y todas”, o sea, ante nadie. La (aparente) intención democrática se transformaba, queriendo o sin querer, en cesarismo de dieciocho quilates.

La consulta fue la segunda martingala. Que en unos casos aparece como salida a la indecisión del grupo dirigente o como un elemento estético. Remedo de participación.


¿Añoranza del viejo partido, que –andando el tiempo--  se hizo carcamal achacoso? No tal. Aquello fue muriendo porque fue una biblioteca de libros intonsos. Pero tampoco este dar gato por libre. 

martes, 26 de noviembre de 2019

Las calles son de las mujeres



1.---  Las calles y plazas fueron, ayer, de las mujeres. Algo difícilmente soportable para la mirada lumpen de las ultraderechas españolas, pero que también provoca fuertes cortes de digestión en ciertos sectores de la derecha. Centenares de miles de mujeres marcharon en exigencia de que, de una vez por todas, acaben los asesinatos de género. Se trata de un potente movimiento que viene de muy atrás. Vale la pena considerar la novedad que se ha producido en los últimos tiempos: el movimiento feminista, antiguamente minoritario, se ha hecho hegemónico entre las mujeres. Más todavía, podríamos decir que los viejos recelos mutuos –movimiento feminista y la izquierda política--  hoy ya no existe.

Todo ello provoca una durísima urticaria en la derecha ultra, desde la sociológica hasta la política. Con reacciones y atropellos que se han incrementado desde el pacto ominoso del Guadalquivir: Vox, Ciudadanos y Partido Popular. Que, entre otras cosas, consolida a Vox como sujeto legitimante de la violencia de género. El violador ya tiene quien le defienda y justifique en las instituciones. Sin disimulo y con violencia. También con cobardía, como fue el caso, ayer mismo, de la intervención de ese Smith en Madrid.

El desenmascaramiento de Vox es ineludible. El movimiento de las mujeres está en ello. Pero no puede estar desarropado. Las izquierdas deben acompañarlo. Es una batalla por la libertad.

2.---  El combate político contra Vox es insoslayable. Las mujeres, como hemos dicho, son la punta de lanza de ello. Ahora bien, sugiero a las izquierdas –políticas, sociales y culturales--  que en dicho combate pongan además la la cuestión social.  Vox es, en parte, la expresión del “capitalismo rentista”. El capitalismo rentista, en la acepción de Martin Wolf, el principal analista económico del Financial Times. Vox es un amasijo de potingues de gran toxicidad: neopopulismo, fascismo, libertarianismo, machismo y demás ismos de peligrosa combustión.

Enemigo acérrimo del Estado de bienestar, adversario de los instrumentos tuitivos del Estado de derecho, especialmente en todo lo atinente a las conquistas sociales, ofrece un flanco directo por el que atacar. En otras palabras, hay que derrotar a Vox por tierra, mar y aire.


P/S.--- Asunción Balaguer (en la foto) no pudo asistir a la manifestación de ayer.  Tenía una cita insoslayable con su Paco Rabal.


lunes, 25 de noviembre de 2019

Elecciones en Cataluña ¡ya!



Javier Pacheco, secretario general de CC.OO. de Cataluña ha exigido la convocatoria de elecciones autonómicas. No somos pocos los que compartimos su demanda. Cataluña se está convirtiendo aceleradamente en una zahúrda: el govern es un comité de agitación y su presidente un grotesco revoltoso; el Parlament ha dejado de ser el templo de la palabra para devenir un ventorrillo de secano. Cataluña ha dejado de ser una referencia positiva para nacionales y extranjeros. Lo peor podría ser que del fracaso del procés sus partidarios sacaran esta lección:   estamos mejor solos que acompañados, incluso los europeos nos sobran. Viva el solipsismo.

Acabe como acabe el proceso de investidura, Cataluña necesita elecciones. Vale la pena decir que si no se han convocado es porque ERC no se ha atrevido a exigirlas y actuar en consecuencia. Es claro que Waterloo no las convocará hasta que no tenga la hipótesis de salir airosa. Aunque de hecho Waterloo no necesita nuevos comicios: tiene a ERC en su regazo y los arrumacos sedicentemente anticapitalistas de la CUP. Waterloo entiende al revés el mensaje teresiano: en tiempos de bronca no hacer mudanza.

Lo dicho: Javier Pacheco pide elecciones en Cataluña. Hay que apoyarle.


domingo, 24 de noviembre de 2019

ERC, ¿sabes qué pasó en Weimar?



“Quieres que te agradezca que me estorbas”, le espeta Fausto a Mefistófeles. Los dos están sólos en el Bosque y Caverna. Es lo que parece decirle ERC a los post post post convergentes del caserón de Waterloo. ¿Solo parece o es realmente? El comportamiento zigzaguente –más bien epilépticamente caprichoso de los de Junqueras--  no nos permite una respuesta clara ni unívoca. O, también podría ser que la brújula de este partido está seriamente desnortada. En todo caso, los datos –los que tenemos a estas alturas--  indican que ERC no quiere que se forme el gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos.

En artículos anteriores hemos hablado de los inconvenientes que tiene el grupo dirigente republicano. Su competencia, inmediata y mediata, con Waterloo; la enfermiza relación con sus propias bases, muy en especial con las Juventudes; y la lucha sorda entre los dos candidatos a ocupar el puesto de Junqueras, es decir, Pere Aragonès (su abuelo colocaba el acento hacia Oriente) y Torrent, presidente del Parlament. Todas estas cuestiones le ponen a ERC muy cuesta arriba tomar una decisión que resuelva positivamente la investidura.

Pero hay otra cuarta razón: la formación de un gobierno de coalición PSOE – Unidas Podemos sería beneficiosa para los Comunes. Y esto ya no le hace tanta gracia a ninguna de las corrientes de ERC. De ahí que los de Junqueras hayan añadido un elemento a su exigencia de negociación: “Que Quim Torra presida esa mesa, que no es ´de partidos´  sino entre gobiernos. En la jerga de la Andalucía baja se diría que es una posición jartible. Es una posición estrambóticamente contraproducente para ERC. Lo es porque a quien beneficia más  (yo  diría exclusivamente) es a la orden monástica de Waterloo. ERC tendría un papel ancilar, de valet de chambre. De ahí que parezca que Junqueras agradezca a Waterloo las molestias pasadas y presentes. O, no cabe descartarlo, que ERC siga fiel, hogaño, a sus errores de antaño.

Con todo, los Comunes tienen una baza para intentar desbloquear la posición de ERC: amenazarles con su posición contraria a los Presupuestos que ha elaborado Aragonès, cuyo acento en tiempos no lejanos miraba hacia Sicilia. O do ut des. O se acabó el bróquil.

Dos apostillas.---  Enric Juliana no da puntada sin hilo. Lleva ya algunos meses insinuando la sombra de Weimar sobre nuestras cabezas. Mi primera reacción es no coincidente. Pero, ¿quién sabe?. No estaría mal que Junqueras le diera vueltas a la cabeza.


Las bases socialistas apoyaron abrumadoramente el protocolo PSOE – Unidas Podemos para la investidura y el pacto de legislatura. Derrota espectacular de las vacas sagradas del Partido socialista. Como se diría en Parapanda “los viejos galápagos nunca mueren”.