domingo, 14 de junio de 2020

El Diablo, los fondos europeos y la deuda de las comunidades autónomas




1.--- «Menos mal que tenemos a la Iglesia que nos defiende de los Evangelios», afirmaba satisfecha una señorona granadina. Recuerdo dicha frase que expresaba la alianza del dinero con el funcionariado de la Iglesia católica: los Evangelios son la expresión de la radical ortopraxis de los cristianos y, por tanto, necesitarían de la domesticación de sus contenidos. La alianza de Rouco y Cañizares con el mundo del Parné. Ahora, tomando con fuente de inspiración el dictum de aquella jefa del beaterio santaferino, podríamos decir: «Menos mal que tenemos a frau Merkel que nos defiende de los ´frugales´». Los frugales, o sea, Holanda, Austria, Suecia y Dinamarca, que han proclamado en el Boletín de la Unión Europea  la superstición oficializada de que los países del Sur –especialmente España e Italia--  son unos manirrotos. Supremacismo de campanario calvinista.

¿Quién lo iba a decir?: doña Ángela mirando por las cosas del sur de Europa, ella que hizo de las suyas con la Grecia de Tsipras. Son las vueltas que da la vida.

El plan de Merkel – Macron para la reconstrucción de Europa ha pasado de ser visto como una esperanza desbordante a un chasco decepcionante. Son los golpes de péndulo de los comentaristas diplomados de las barras de tabernas. Ni tanto ni tan calvo: son así las cosas europeas. Pero, por si las moscas, conviene estar al tanto: los frugales no son solamente los aparatos político-administrativos de cada país, son también una parte no desdeñable de sus opiniones públicas dispuestas a creer tales supersticiones oficializadas: la indolencia del Sur, de esos países «donde florece el limonero».

Los frugales han dicho alto y claro que no están de acuerdo en: a) el montante de los fondos que estipula el plan de reconstrucción, b) el porcentaje de las transferencias, c) los criterios de su reparto, y d) la rapidez del desembolso de lo que va destinado a España e Italia. Como diría El Padrino: «Son negocios, no problemas personales». Menos mal que tenemos a Merkel que nos defiende de los frugales.  

2.---  Sin embargo, ha aparecido el Diablo con su eviterno afán por destruir España, según explica el pío Fernández Díaz en conversación campechana con Benedicto, el Enviado de Pedro en la Tierra. El Diablo, aliado con los frugales –calvinistas ellos--  para romper España. La paradoja es que el Diablo es el mismísimo Partido Apostólico, los de Casado casaseno que han apoyado en Europa las medidas de estrangulamiento de los frugales contra el Sur, vale decir, contra España. El católico, apostólico y romano Casado junto a los lansquenetes protestantes perpetrando el Saco de Roma. Y de Madrid. Un patriotismo de tejeringos con chocolate. Hay un antecedente de este patriotismo del Partido Apostólico: cuando el hombre de Marbella llamó ´pedigüeño´ a Felipe González, que estaba negociando en Bruselas un incremento de los fondos europeos. 

En conclusión: España hundida por los lansquenetes antes que seguir en las manos de Pedro Sánchez.

Poca broma, pues. Porque no sabemos hasta qué punto los frugales pueden salirse con la suya o la decisión final acabe siendo ni chicha ni limoná. Por lo que me parece conveniente que el sindicalismo confederal español y la CEOE, de manera conjunta, se entrevisten con sus colegas europeos para contrarrestar el celo de los frugales.

Addenda.---  Leemos hoy en La Vanguardia que las Comunidades autónomas deben al Estado la friolera de  181.000 millones de euros. Al subdirector del diario barcelonés, el economista Manel Pérez, le ha sobrevenido esta ocurrencia: que se condone dicha deuda. Me pongo el chubasquero para resistir la saliva de los taifas: disiento radicalmente y me cierro a piedra y barro a tan insensata propuesta. De prosperar tan golosa idea nos encontraríamos con que se crea un precedente muy peligroso, de premio a la zahúrda fiscal.   Cuestión distinta sería, por ejemplo, alargar los plazos de la deuda y sus condiciones de pago.

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