viernes, 10 de mayo de 2019

Salvador López, un artesano del sindicalismo





Joaquim González Muntadas*


No he encontrado mejor título para este recuerdo y reconocimiento al compromiso y trabajo de Salvador López, que: ”Salva, un artesano del sindicalismo”. Artesano, en la definición de Richard Sennett en su libro El Artesano es: persona que se compromete y enorgullece de su oficio y producto; persona que en su trabajo diario demuestra la constante interrelación entre el conocimiento, la reflexión  y la acción. 

Conocí a Salva en un pequeño cuartel del ejército en la ciudad de Barbastro. Nuestro primer tema de conversación fue el vino. En concreto, si la cosecha del año 51 fue mejor añada de rioja que la del 52. Eran, como podéis suponer, nuestros respectivos años de nacimiento. Concluimos la apuesta, nada original por cierto, con una botella de vino que compartimos.   

El segundo tema de conversación fue la política. Formábamos parte de un reducido grupo de soldados que nos reuníamos para comentar las noticias de aquel convulso otoño del año 1973, en el que coincidió en septiembre el golpe de estado de Pinochet, y en diciembre el atentado contra Carrero Blanco y la sentencia del Proceso 1001, que juzgó a los diez miembros de la dirección de CCOO, conocidos como los diez de Carabanchel.

Pocas años más tarde nos encontramos de nuevo al finalizar una manifestación de las aún no legalizadas CCOO, en una de las calles traseras de este edificio de Vía Layetana, que entonces era la sede del “Sindicato Vertical”, la CNS. Comisiones Obreras estábamos ya organizándonos en las empresas y sectores en torno a la negociación de los convenios colectivos. Salva, junto a otros compañeros y compañeras (permitidme que mencione a dos que ya nos dejaron, Carlos Ezcurra y Julián Jiménez que falleció el pasado mes de marzo), organizaron el Sindicato de Químicas de CCOO de Barcelona en la calle Padilla.

La militancia de Salva en la política y, principalmente, en su sindicato, fue generosa, sincera y auténtica, y su obra, amplia y muy rica. Sabemos que son las acciones las que acreditan las ideas, que somos lo que creamos y hacemos, y no sólo lo que pensemos y decimos. Por esto quiero recordar algunas de las obras más relevantes de este sindicalista, de igual forma que cuando se hace un reconocimiento a un artista, se resaltan sus obras más significativas.

Salva fue protagonista de muchas e importantes movilizaciones, negociaciones y acuerdos. Primero, en su etapa de Secretario de Acción Sindical, y como Secretario General de la Federación de Químicas de CCOO de Catalunya hasta enero de 2006. Dirigió la lucha por la salud laboral en la empresa Urquima, una dura huelga debida a la intoxicación continuada de sus trabajadores por mercurio, selenio y benceno, un conflicto que marcó un antes y un después en la conciencia sobre la salud laboral en el sector. Lideró la acción sindical en conflictos como Laboratorios Doctor Andreu, Textil Puigneró,  Aiscondel de Cerdanyola, Levi’s, y un interminable etcétera.

Conflictos complejos y duros, pero también innovadores en políticas sindicales, como en Pirelli Manresa, donde Salva demostró inteligencia y fuerza en las convicciones y, sobre todo, valentía para liderarlas y defenderlas, en circunstancias poco favorables, en ocasiones por la  oposición de algunos colectivos sindicales.

He querido resaltar algunos conflictos porque su principal escuela fue la acción sindical mirando de frente los problemas, tal como solía repetir en las reuniones y asambleas.

Salva, en su responsabilidad de Secretario General de Catalunya de Químicas, jugó un papel nuclear para hacer realidad la fusión de Químicas y Textil, de la que surgió FITEQA.  Se implicó con todas sus fuerzas para que aquel proceso de sumar historias, realidades y personalidades tan diversas fuera un éxito.

No fueron épocas fáciles, marcadas por nuestras diferencias internas, que hicieron especialmente compleja la dirección de una organización como FITEQA Catalunya, donde se expresaban, con fuerza similar, las dos posiciones presentes, en aquellos años, en el conjunto de las CCOO.  Gracias a él, y a tantas otras personas de la dirección de aquella Federación en Catalunya, se creó un clima de unidad de acción en el proyecto y de respeto a la pluralidad en el trabajo común. 

En enero del año 2006, Salvador López abrió otra etapa de su vida al asumir la secretaría de acción sindical de FITEQA estatal. Así lo reflejaba el periodista de El País, Serafi del Arco el lunes 30 de enero de 2006:: “Salvador López (Mugías del Camino, Lugo, 1951) dejó el viernes la secretaría general de la Federación de Industrias Textiles, Químicas y Afines (FITEQA CCOO) después de estar 16 años al frente. Llegado a Barcelona en 1963, deja su despacho de Vía Layetana por otro en la madrileña plaza de Cristino Martos, ….. Salva López, nostálgico de Os Ancares, su tierra, enamorado de Cuba y amante de la buena mesa”. Y la noticia seguía apuntando una larga lista de conflictos laborales en los que Salva había sido protagonista.

Desde su nueva responsabilidad  siguió mirando de frente a los problemas, reflejado en decenas de acuerdos en convenios colectivos, expedientes, pactos en empresas y en  los sectores, muchas veces con fuertes movilizaciones y siempre con un serio trabajo sindical con el colectivo de personas afectadas: CEPSA, INDO, Carburos Metálicos, Michelin, Gamesa, Gas Natural, Vidrio y Cerámica, Textil Confección  … o en el Convenio General de la Industria Química del que fue actor principal desde sus creación en el año 1978. Así se reconoció el pasado diciembre en la sede del Ministerio de Trabajo con ocasión del 40 Aniversario de ese Convenio Colectivo, también por parte de UGT y de la Patronal de la Industria Química.

Salva ha sido una persona admirada que dio y recibió el cariño y la amistad de quienes trabajamos con él. Tuvo el reconocimiento y agradecimiento de cientos de hombres y mujeres del sindicato con los que trabajó codo con codo. Dejadme que reproduzca, como un ejemplo más,  unas líneas de una entrevista que publicaron en la revista de la  Sección Sindical de CEPSA en abril de 2010 y que dice lo siguiente. Leo literal:   

“ENTREVISTA A SALVADOR LÓPEZ - FITEQA CCOO

Cuando hablamos de un dirigente sindical, a muchos nos suena a lejanía, a sindicalismo de despachos, a personas que no pisan la realidad del día a día, PERO nuestra convivencia estos últimos años con CC.OO nos dice cosas bien distintas.

Decir que este "viejo zorro" -con perdón y con cariño- representa todo lo contrario a un personaje lejano y extraño, es exactamente el sentimiento que hoy tenemos los que estamos afiliados/as a las CC.OO de CEPSA.

¿De quién hablamos?, de Salvador López, pero todos le conocemos por Salva.

Este catalán de acogimiento y gallego de origen, representa unas Comisiones Obreras cercanas y con sentido común, unas Comisiones Obreras responsables pero con claro sentido de Clase.

Salva hace un sindicalismo pragmático, pero cargado de una buena dosis de sangre caliente y roja. Respetuoso, colaborador y firme, es un sindicalista de corazón, de esos que están convencidos de lo que hacen... porque se lo creen desde el fondo de sus huesos y porque no pierde la orientación de qué somos y qué representamos los trabajadores y trabajadoras. “

Amigos y amigas, comparto la descripción que hace casi una década hicieron los compañeros y compañeras de CEPSA. Salva fue un “tipo especial” por su fuerte personalidad, directo y sin rodeos. Así lo expresó en su forma de entender la militancia sindical y política, y en el compromiso con sus ideales, por los que luchó con  honestidad y pasión. Por esto no le importó defender sus posiciones, también cuando eran minoritarias, en la organización o en la sociedad. Y por esto se había ganado el derecho a no esconder su desprecio a las personas interesadas, arribistas, falsos o pelotas. Y también por esto su militancia fue auténtica, sincera y generosa.

Salva nunca dejó de sentirse trabajador de Laboratorios Esteve, y fue miembro de su comité de empresa durante toda su vida laboral, hasta su último día de trabajo. Disfrutó de la confianza y el reconocimiento de sus compañeros y compañeras. Y aquí quiero resaltar el apoyo especial que recibió de Silvia Huerto, que nos dejó hace unos años. Las personas del mundo sindical que estamos hoy aquí sabemos la importancia y el valor que representa que, tras más de treinta años, yendo solo un día por semana a la empresa por sus responsabilidades sindicales en la dirección del sindicato, no hubiera perdido la fuerza ni la representatividad y, sobre todo, el cariño de sus compañeros y compañeras de trabajo.

Como persona y sindicalista, Salva disfrutó del respeto, e incluso la admiración, de muchos profesionales y empresarios que le tuvieron enfrente en complejas negociaciones y duros conflictos, y de quienes se ha oído adjetivos y reconocimientos que hinchan de orgullo el corazón de amigo y de prestigio a CCOO.

Cerró su ciclo, con la ilusión de un joven militante, en la nueva Federación de Industria CCOO. Y al final, durante poco más de un año, representó a CCOO en el Tribunal Laboral de Catalunya donde sintió, así lo explicaba él, el aprecio de las personas que lo componen.

Salva amó la ciudad de Barcelona, conocía como pocos su historia, arquitectura y costumbres, y convertía en un placer pasear con él por esta ciudad. Como hombre de izquierdas e inteligente quiso disfrutar de varias y complementarias identidades, al contrario de lo que exigen los nacionalismos, una ideología  de la que fue radicalmente contrario. Se sintió catalán, gallego, español, europeo y, sobretodo, se sintió parte de la patria más noble, de la que debería formarse con la fraternidad y la solidaridad entre todos los trabajadores y trabajadoras del mundo.

Salva sintió el aprecio de muchos compañeros y compañeras que vieron en él a ese compañero auténtico, solidario, trabajador, leal y honrado. Como aquel sindicalista que describió Ernesto Sábato en su libro “La Resistencia”, que se desvaneció en la calle y que, al ser fue reanimado, le preguntaron por qué no había comprado algo de comer con el dinero que llevaba en su bolsillo, a lo que respondió que ese dinero era del sindicato.

Por esto, amigos y amigas, compañeras y compañeros, estas palabras, además de ser un recuerdo a nuestro compañero, amigo o camarada Salvador López, son también el reconocimiento al trabajo y el esfuerzo, a la ilusión y a la lucha de los miles de hombres y mujeres que militan en la causa del sindicalismo, que hoy forman las Confederaciones Sindicales de CCOO y UGT.


·       *  Discurso en el acto de homenaje a Salvador López el 9 de Mayo 2019 en el Salón de Actos de la sede de Comisiones Obreras de Catalunya. 

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