lunes, 19 de noviembre de 2018

El Consejo General del Poder Judicial no huele a ámbar




Fue un canalla redomado: la mano derecha del tristemente célebre  senador norteamericano Mc Carthy. Su nombre Roy M. Cohn, abogado.  Tal para cual. Su manera de obrar queda resumida en una sola frase: «No me interesa saber qué dice la ley; lo que quiero saber es quién es el juez». Sin pelos en la lengua y por lo derecho. Las huellas de ese planteamiento podrían ser las siguientes: no me interesan las funciones del Consejo General del Poder Judicial, sólo me importa quiénes son sus miembros.

No me gusta el cabildeo de los partidos mayoritarios que han negociado la composición del CGPJ. No me gustan algunos de los nombres que han sido pasteleados. En todo caso, diré que es una consecuencia del método de cómo se designan los componentes de este organismo. En resumidas cuentas, es la traslación de la política partidaria a la Judicatura por otros medios. Es la toga subalterna, la granítica adhesión de los nominados a los partidos que les designan.

Se ha perdido la oportunidad de conformar un Consejo de transición mientras se pensaba qué tipo de organismo es el más idóneo. Se consolida, fatalmente, el método de la partidización del Consejo, el estilo del reparto por lotes (lottizazzione). Precisamente en unos momentos en los que la Justicia española está vista con reparos en Europa.

Es el estilo tradicional del PSOE y del PP. Pero, en esta ocasión, han contado –al menos, por el momento— con el concurso  de Podemos, que edulcora la operación. Los de Iglesias susurran que no podían estar al margen, a pesar de ser contrarios al método. O sea, era de noche y, sin embargo, llovía. Han optado, así las cosas, por el mandamiento bíblico de contagiaos los unos a los otros. En pocas palabras, también Podemos utiliza las triquiñuelas de los rábulas de tres al cuarto. Oído, cocina: se llama rábula al picapleitos convicto y confeso.       

domingo, 18 de noviembre de 2018

La metáfora de los zapatos de Juncker



Escribe El Dómine Cobra

No se trata de un fake. La prensa  auto considerada  seria (La Vanguardia y El Periódico) reproduce otro, llamémosle así, desliz de Juncker, luxemburgués y presidente de la Comisión Europea: el caballero se presenta en la rueda de prensa luciendo unos zapatos de dos colores distintos. Alguien le avisa del error y, raudo como una centella, el caballero desaparece para corregir el desperfecto. Este es el segundo error. El jerarca ha metido la pata por partida doble.

Juncker tendría que haber aguantado el tipo y, sobre todo, exhibir la extravagancia en positivo. Esto es, intentando crear moda, nuevo estilo. Marcando tendencia. ¿Acaso no hay presentadores de televisión que aparecen, a cosica hecha, con calcetines distintos? Juncker ha perdido la ocasión de abanderar una nueva estética. Y, tal vez, dado el alto índice de papanatismo, no sería extraño que, en unos cuantos días, políticos de secano y regadío, ejecutivos de alto y medio postín y otros exponentes de la zoología urbana le seguirían los pasos. De paso, el sector del calzado de nuestra industria patria se vería favorecida con un incremento de las ventas consolidando la frágil recuperación de nuestra economía. Este caballero reincide en su falta de reflejos. En otra ocasión sus zapatos del mismo color no obedecieron la orden de mantener la vertical. Unos zapatos díscolos que estaban en poder de las uvas.

En esta ocasión los maliciosos podríamos entender que la disparidad zapateril del mandatario es una metáfora del desorden de la Unión Europea. ¿Sería una interpretación exagerada?



sábado, 17 de noviembre de 2018

Manuela Carmena y Podemos




La crisis de Podemos en Madrid puede agravarse si una mano ducha no lo remedia. Es un barullo considerable del que sólo sabemos la espuma de su superficie. Hay más gatos encerrados de lo que nos ofrecen las informaciones de una y otra amura de la nave podemita. De momento, lo que resulta chocante es la inversión de los planos: se ha empezado por la onomástica en vez de comenzar por la discusión del programa.

La situación no es amable. No lo es por el carácter de este nuevo litigio, por el momento en que se produce y porque puede generalizarse a otros territorios. Hay que hablar sin descanso. Con el sosiego debido y poniendo las cartas sobre el tapete.

De Manuela Carmena ha hablado apropiadamente Almudena Grandes: Es lo mejor que nos ha pasado a los madrileños en muchos años, una alcaldesa tan admirable que, con todo lo que yo amo a esta ciudad, ni siquiera estoy segura de que se la merezca». Digo lo mismo. Séame permitido que explique brevemente el origen de mi admiración por Manuela. Data de las visitas que nos hacía a los presos políticos en Barcelona en el año 1967 en el locutorio de Jueces, como defensora de mi maestro Ángel Rozas.

Ahora bien, confieso que, durante esos días, no acabo de entender a Carmena. Está hablando como si la cosa no fuera con ella. Vuelve a exhibir, además, algo tan innecesario, por sabido, que ella no tiene obediencia a Podemos. Es, por lo tanto, una exhibición sobrera. Es más, o Carmena se implica directamente en un intento de solución de la crisis o el quilombo puede ir a más. Por lo demás, Pablo Iglesias ha manifestado que va a intervenir «discretamente». Sea, y en buena hora.

De manera que el arrebato ocasional de Manuela –dicho sea granadina y cariñosamente— malafondinga debe dejar paso a su probada y habitual serenidad y ponderación. Madrid, capital de la Gloria (dijo Alberti)  no puede volver a caer en manos de la caspa y la brillantina. ¿Estás en lo que es?

viernes, 16 de noviembre de 2018

Ojo con el escuadrismo




De acuerdo, hay que procurar no caer en alarmismos. Calma, calma activa. Sin embargo, tengo para mí que están apareciendo con excesiva frecuencia grupos de escuadristas del signo matón más diverso. Y no sólo en Madrid, Barcelona y Valencia. Esta frecuencia, sin embargo, está observada con un tantico de pachorra por las autoridades. Son grupos ciertamente minoritarios –como en un principio fueron los escuadrismos que en el mundo han sido--  que aprovechan y combinan las posibilidades legales con las extralegales. Son grupos y subgrupos de matones que exhiben soberbiamente que ellos, y sólo ellos, tienen la razón.

El ministro Marlaska recomienda tranquilidad. Sea. Ahora bien, esa calma no puede ignorar que tales grupúsculos y subgrupúsculos, en ciertos momentos de la historia, han acabado formando batallones de masas. Con botas, correaje y cartuchera, que han substituido a las porras y los botes de pintura. Que se han impuesto con la jerarquía de la violencia a las mayorías y diezmado a las minorías.  

El orden democrático no puede tener pachorra. Ni con el escuadrismo de la ultraderecha, ni con el que se reclama, impropiamente, antifascista. La democracia es la antítesis de todos los escuadrismos. El peso de la ley –ponderado y sin alardes campeadores--  debe caer sobre ellos.  Calma, calma activa, pero no pachorra.


jueves, 15 de noviembre de 2018

Urkullu versus Puigdemont



Escribe Zalacaín Gainza 


El lehendakari Urkullu le ha dado un soplamocos en dos tiempos a Quim Torra. Lo ha hecho públicamente. Le ha dicho exactamente: abandone usted la vía unilateral y aproveche la ocasión que le brinda el presidente Pedro Sánchez para negociar. Una lección de primero de Maquiavelo. Lo dice quien tuvo que soportar en sus propias carnes los desvaríos de Ibarretexe, del que nunca más se supo.

Primera conclusión provisional: Torra –también el hombre de Waterloo--  no sólo carecen de apoyos en Europa, tampoco cuentan con las simpatías de los nacionalistas vascos, una gente considerada impropiamente tosca, pero que, desde hace tiempo, están impartiendo cátedra de hacer política. Es más, voces amigas me dicen que los peneuvistas están hasta el colodrillo de Puigdemont y sus hologramas. Seguramente el viejo Tarradellas rectificaría su opinión de «no mirarse en el espejo vasco».

Los vascos han hecho un parcial  ajuste de cuentas con su pasado. Un ajuste implícito, desde luego. Las consecuencias están a la vista: Euskadi da gusto verlo y Bilbao está en technicolor. Sin duda hay problemas, pero –como quien dice--  son la mitad de los que existen en Cataluña. Y sobre todo, en Euskadi empiezan a desearse los buenos días y que usted lo pase bien.

Torra ha vuelto a Barcelona, tras su entrevista con el lehendakari, sólo fané y descangayado. Sus deposiciones políticas no encuentran eco en Ajuria Enea. Segunda conclusión provisional: el PNV es un partido, lo de Puigdemont es una partida.


miércoles, 14 de noviembre de 2018

Empresas independentistas y republicanas



Hay que reconocerle a la Assemblea Nacional Catalana una enorme capacidad de lanzar ocurrencias. Estajanovismo, se diría. La última: vamos –dicen— a elaborar un registro de «empresas republicanas». Independentistas y republicanas. Ninguna referencia a la eficiencia, competitividad e internacionalización. Republicanas a palo seco. Ninguna referencia tampoco a la empresa como lugar de derechos. Independentismo sólo, separado de la necesaria relación entre eficacia y derechos sociales. Estrambótico planteamiento, surgido más bien de la bohemia que de la economía política.

La ANC debe explicarse. ¿Qué quiere decir empresas republicanas? ¿A qué se están refiriendo con lo de empresas independentistas? Digamos las cosas con claridad: una ocurrencia no requiere explicación, sólo precisa ser repetida ad nauseam con su debida pasamanería. Una ocurrencia es, en no pocas ocasiones, una chuchería de acompañamiento, un ingrediente más del comistrajo independentista. Ahora sólo falta que tal ocurrencia sea adobada por las sofisterías de los académicos y los escribas sentados de la ANC.

¿Empresas nacionalistas en el paradigma de la globalización? Ocurrencia naif.

¿Empresas republicanas?  Recurramos a una autoridad de primer orden, Ralph Dahrendorf, que sabía mucho por sabio, viejo y diablo.  Uno de los científicos sociales más eminentes del pasado siglo. «… (la empresa) nunca puede ser democrática en el sentido de que, mientras la dialéctica gobierno—oposición presupone en los regímenes auténticamente democráticos la regla de la alternancia, en la fábrica la inversión de los papeles es inadmisible» (1). Y, añadimos nosotros, ¿si no puede ser democrática de qué manera es republicana? Sólo en la fantasía de la ANC.  En la fábrica de ocurrencias del independentismo catalán.

(1)         Citado por Umberto Romagnoli en Weimar ¿y después? En Autoridad y democracia en la empresa. (Joaquín Aparicio y Antonio Baylos. Editorial Trotta, 1992) En la foto, Ralph Dahrendorf.

martes, 13 de noviembre de 2018

¿Qué leche pasa en Podemos?



Debe ser la edad, pero confieso que no he entendido la bronca que se me traen en Madrid los de Podemos. Debe ser la edad que no me permite captar las sutilezas de esa situación.  ¿Qué está ocurriendo? Lo único que sé: el chapapote también aparece en el seno de las formaciones pomposamente autodenominadas nueva política. Más todavía, surge precisamente en los momentos más inoportunos. Estos lo son.

La izquierda tiene, según parece, un extraño atributo: organizar cíclicamente ciertas deposiciones para no infundir sospechas, para hacernos saber que sigue siendo izquierda. Con la idea de ratificar que la izquierda es ella misma y sus enfrentamientos internos. Es el mal oscuro de la izquierda. Por lo demás, tales enfrentamientos suelen ser por lo general crípticos y a veces académicamente abstractos. 


En resumidas cuentas, Podemos reproduce desparpajadamente lo que vieron en las izquierdas que llaman viejas o tradicionales. Es el estilo chotuno de que unos cuantos son irrespetuosos con las normas y los otros consideran que, como en tiempos antiguos, el partido se depura a golpe de expulsiones. Así hasta que el último apague la luz. 





Toma y daca en la televisión catalana


Minicróniccas catalanas- 109




Escribe Andreu Claret

No vi la entrevista que le hicieron a Arrimadas en TV3 porque soy de poca televisión, pero a la vista del lio que se ha montado, he ido a la hemeroteca de TV3 donde he encontrado un corte de 20’ con un título revelador: ‘L’estira-i-arronsa entre Inés Arrimadas i Vicent Sanchis’. Estira-i-arronsa? O sea toma y daca.

¿Desde cuándo el director de la televisión pública debe transformar una entrevista en prime time con la líder de la oposición en un toma y daca? La entrevista con cualquier político (no sólo si es de los adversos) puede y debe ser dura, implacable si se quiere, como lo son, por ejemplo, las de la BBC. Y no le faltaba munición a Sanchis, teniendo en cuenta que Arrimadas defiende un nuevo 155 para Catalunya que supondría, entre otras cosas, el fin de TV3 como televisión autonómica. El director de la cadena tenia argumentos para permanecer en campo abierto con dignidad, a pesar del dominio del plató que tiene Arrimadas, pero prefirió la trinchera de tertuliano. La trinchera en la que él lleva años de gloria y en la que viven, mentalmente, muchos catalanes. Como dijo Monica Planas, en el Ara, con una defensa de TV3 tan ramplona que hizo un triste favor a la profesionalidad de la cadena.

Este corte de 20’ es el paradigma de hasta adonde hemos llegado, de la banalidad y descomposición que ha alcanzado el debate público en Catalunya. Fue efectivamente un toma y daca lamentable, servido en bandeja a Arrimadas que lo zanjó de manera despiadada recordándole al director de TV3 su reprobación por el Parlament catalán. Al repasar el impacto que el altercado tuvo en twitter, entendí mejor la actitud de Sanchis y su triste significado. Las redes independentistas celebraban, felices, el boicot que había sufrido la cadena por parte de sus habituales seguidores. No elogiaban a Sanchis, ni criticaban Arrimadas. ¡Aplaudían la caída del share! No hay mejor definición de la mentalidad de trinchera que nos corroe. ¿Qué importa lo que diga el adversario, si tenemos razón? Lo importante no es preguntar, debatir, convencer. Para muchos independentistas, el objetivo no es enchanchar la base, como pretende Junqueras. Es estar pertrechados detrás del parapeto para cuando llegue la ocasión.

(El original se encuentra en el muro de Facebook de Andreu Claret)

lunes, 12 de noviembre de 2018

Yo no firmo ese manifiesto





Por lo visto hay viejos conocidos y saludados que piensan que todavía pinto algo en la arena pública.  Lo agradezco, pero lo cierto es que vivo jubilosamente alejado del mundanal ruido. Lo que viene a cuento porque he recibido un correo en el que se me pedía la firma a un documento, Somos el 80 por ciento, que trata de las cosas catalanas. Como reclamo publicitario de las garantías del manifiesto se me dice que «también lo ha firmado Antoni Puigvert», persona ponderada e intelectual prestigioso. Es una chocante observación, porque pone el énfasis no ya en la bondad del papel sino en el sello personal de uno de los firmantes. En el correo de mi viejo conocido figura, además, el artículo de Puigverd en La Vanguardia de hoy.

Leo el documento y el artículo de Puigverd. Y decido no firmarlo. Es curioso pero los argumentos que Puigverd esgrime para firmar son los que me llevan a no hacerlo. En todo caso vale la pena reseñar que Puigverd indica que no le gusta el carácter de «causa general contra la democracia», que sostiene el documento de marras. De manera que si esta es la premisa mayor el resto del manifiesto huele, en mi opinión, a cuerno quemado.

Sostiene Puigverd atinadamente que el manifiesto «conecta indirectamente con una de las peores argumentaciones que el independentismo ha defendido en los últimos años: que sólo ellos son demócratas (volem votar), mientras que España entera es albacea del general Franco». Así es, efectivamente. Pero –a mi juicio-- no es el argumento «peor», sino el más falso. El más intencionadamente falso. Digamos, además, que no se trata de un gazapo o desliz, sino el tronco de una publicidad  espuria. Sus paredes maestras no tienen una resistencia de materiales razonablemente lógicos.

Nunca fui un tiquismiquis con los manifiestos que firmaba. Me bastaba un acuerdo general y justificaba los matices de desencuentro en aras al consenso general de los firmantes. Pero una cosa son los matices y otra, bien distinta, los torpedos. Cuando los cimientos de un manifiesto son ponzoñosos es de cajón que se trata de agitación y propaganda.  En todo caso, mis respetos a Antoni Puigverd. 

Referencia: https://www.lavanguardia.com/opinion/20181112/452861122000/antes-de-que-anochezca.html?utm_campaign=botones_sociales&utm_source=facebook&utm_medium=social



domingo, 11 de noviembre de 2018

La inevitable prórroga de los Presupuestos





Las derechas carpetovetónicas se niegan a aprobar los Presupuestos Generales del Estado por una razón de fondo: son la plasmación de una parcial unidad de acción de las izquierdas españolas. Esquerra Republicana de Catalunya tampoco les dará su apoyo porque, con el viento en popa de las encuestas, no quiere que  se les escape ningún voto. Así las cosas, no parece posible ningún milagro. Por lo demás, entiendo que Pedro Sánchez esté aguantando por dos razones: ver qué pasa en las autonómicas andaluzas y mostrar a la ciudadanía la postura recalcitrante de las derechas. Con todo, unos y otros no darán su brazo a torcer.  

Con todo, Sánchez sólo tiene, en mi modesta opinión, un solo camino: prorrogar las cuentas y buscar el apoyo parlamentario con decretos sucesivos sobre el salario mínimo y otros importantes asuntos. Este sería un camino realista y, desde luego, factible. De esta manera podría despejar la presión que los Presupuestos están imprimiendo en la arena política.

La autoridad de Sánchez parece consolidada en su partido. De manera que está en condiciones de: a) seguir generando parcelas de unidad de acción con Podemos, que sólo concita irritabilidad en sectores minoritarios de su partido, las vacas sagradas; y b) buscar las alianzas  en los diversos grupos parlamentarios, susceptibles de llegar a acuerdos. París bien vale una misa.

Sobre chispa más o menos esto es lo que le manifesté, cenando, al joven maestro Jordi Amat en Sevilla en el ya famoso encuentro de los diálogos entre andaluces y catalanes. En presencia de Javier Aristu y Javier Tébar, los orfebres de tales jornadas.  

P/S.  Ayer cumplió sus primeros noventa años el maestro Ennio Morricone. Somos muchos los que hemos alzado nuestra copa a su salud.



sábado, 10 de noviembre de 2018

Chúpate esa, Trump




Oigan, no quiero tirarme un pegote, pero les aseguro que si un servidor hubiera estado en la última conferencia de prensa de Donald Trump, cuando este expulsó de la sala a Jim Acosta, me habría levantado y  animado a los periodistas a dejar sólo a tan violento personaje. No lo duden, lo hubiera hecho, sabiendo que tendría el apoyo de una buena parte de la opinión pública norteamericana y mundial.

Trump está más nervioso que de costumbre. Hay que reconocer que tiene motivos: los resultados de las recientes elecciones norteamericanas han significado un puntapié en la cruz de sus pantalones. El presidente puso toda su carne en el asador, una carne en forma de billetes, billetes verdes. El presidente ha perdido las elecciones para la Cámara de Representantes. Tempestad sobre Estados Unidos. En todo caso, vale la pena considerar que no sólo es la derrota, sino principalmente cómo se ha dado este varapalo. Justamente lo más odiado por Trump le ha vencido. Le han ganado la mano las mujeres. No hay tila en el mundo para apaciguar al hombre rubio.

Le han ganado la mano jóvenes como Alexandria Ocasio—Gómez, joven portorriqueña, camarera, militante socialista; le han doblado el pulso dos mujeres latinas que se presentaban por Texas, el «macizo de la raza»; le han mojado la oreja dos musulmanas, Rashida Tlaib (Michigan) e Ilhan Omar (Minesota). Seguidas todas ellas por 118 mujeres. Tempestad sobre Washington.  En resumidas cuentas, todo lo que provoca el odio más enfermizo de Trump le ha derrotado en buena lid. Su reacción ha sido esperpéntica: «No hay novedad, señora Baronesa».

Primeras conclusiones provisionales: 1) en Estados Unidos hay todavía mucha tela que cortar; y 2) los resultados significan una interferencia a la amenaza de los movimientos ultras de la vieja Europa. En otras palabras, Sísifo no desmaya.

Nervios en el convento de la madrileña calle Génova. Retortijones en el bazar de Ciudadanos.


viernes, 9 de noviembre de 2018

Las mujeres están trabajando gratis


A partir del lunes pasado las mujeres españolas están trabajando gratis. Según los datos de la Encuesta de Población Activa la brecha salarial entre hombres y mujeres, que en 2016 estaba en el 24 por ciento, se incrementó el año pasado al 25,3 por ciento. Es un problemón que amenaza con convertirse en definitivamente dado. Es desgraciadamente lo más grave de la cuestión salarial.

La misma EPA señala además otros garbanzos negros: el 20 por ciento de los salarios medios no llega a los mil euros. Lo que significa que los porcentajes son mucho mayores en no pocos sectores y territorios. Más todavía, los salarios medios subieron solamente el año pasado un modestísimo, casi imperceptible, 0,6 por ciento. Ni para pipas. En esas condiciones podemos colegir que la recuperación económica no es tal en los bolsillos de la gran mayoría del conjunto asalariado. Entiendo que no es consecuencia de la crisis –o, al menos— la principal consecuencia de ella--  sino de la voluntad explícita de la CEOE que ha apostado por un modelo de bajos salarios. Auténtica ceguera. Estúpida conducta cortoplacista que frena la demanda y simultáneamente drena la recuperación general de la economía.

Por lo demás, el sindicalismo confederal, que está al tanto de esta situación, debería dedicar más tiempo a ver cómo se cambia  el rumbo. Que las mujeres están, desde hace días, trabajando gratis como consecuencia de la brecha salarial es algo que exige un golpe de timón. Que los salarios estén por los suelos no puede ser visto como una rutina ni una prioridad entre otras muchas. Disculpen: mil prioridades equivalen a ninguna.   Lo saben Agamenón y su porquero.


jueves, 8 de noviembre de 2018

El dialecto de Cospedal y Lesmes


El palo de Cospedal está aguantando su propia vela y el hierro que ha aplicado a los demás se ha vuelto en su contra. Los potingues de la política tienen esas cosas: hoy te quiero menos que ayer y mañana será otro día. Sobre chispa más o menos es lo que le ha dicho Pablo Casado, que aprieta pero no ahoga. Mientras tanto, el señorito Javier Arenas exhibe una sonrisa que está a punto de convertirse en mueca. Y Soraya, lejos del mundanal ruido, lo celebra en la intimidad.

Cospedal ha caído por sus relaciones con las alcantarillas, siempre amigas hasta donde dé de sí el parné. En su caída no se ha podido resistir a transformar la sintaxis en puro dialecto de Bigote Arrocet.  No hubo corrupción en el partido, pero mandó investigar a unos cuentos. Clandestinamente, y al no fiarse de la mitad de la cuadrilla encargó los contactos a su hombre de confianza, su marido. La famiglia como instrumento de investigación parapolicial. En fin, cuando las cosas no están claras es de obligada referencia acudir al embrollo lingüístico. Bigote Arrocet como asesor de estilo para situaciones apuradas.

Bigote que parece haber asesorado también a Lesmes, primer espada de la fracción Parné del Tribunal Supremo. El caballero togado recurre, de igual manera, al anacoluto y al quebrantamiento del silogismo.  Igual que Cospedal, antes y después de la caída. Lesmes, zarandeado por todas las tribus judiciales, políticas y periodísticas se descuelga afirmando que la sentencia del Alto Tribunal es consecuencia de una ley confusa. O sea, más toneladas de extravangacia.

Un periodista ponderado y respetado como Lluis Foix se hace cruces de la jerigonza de Lesmes. Y, educadamente, le espeta: ¿Ley confusa, dice usted? Y así las cosas, usted dicta esa sentencia. Pues bien, eso les ocurre a Cospedal y Lesmes por no seguir los consejos del gran Manquiña: «Oiga, el conceto es el conceto?». De ahí que, también nosotros, recomendemos a Lesmes que acompañe a Cospedal en su retiro formidablemente remunerado.  


miércoles, 7 de noviembre de 2018

El Tribunal Supremo huele a podrido


La Ley del Embudo: ancho para la Banca, estrecho para la ciudadanía. El planeta de las finanzas ha cooptado a la mayoría del Tribunal Supremo, precisamente en unos momentos en que la justicia española está en coplas europeas. El llamado Alto Tribunal está a las órdenes de Pluto.

Ha ganado, pues, la fracción Parné del Tribunal. Es la expresión de una alianza implícita entre poderosos: de un lado, los billetes, billetes verdes; de otro lado, ciertas togas y puñetas.

Hay quien afirma que, tras la sentencia, se ha abierto una brecha entre el Tribunal y la ciudadanía. No diré lo contrario. Pero es necesario ir más al fondo de la cuestión. El escándalo tiene tales proporciones que conviene rebañar, ir al fondo de la cuestión. El problema no está en que haya jueces conservadores. El quid de la cuestión estriba en que hay togados que piensan que la Justicia debe ser temida, no respetada. Cuando se imparte justicia, esta cumple su cometido. La justicia que es justa no concita temor. Solamente la que adrede es injusta provoca pánico. Sólo la que a cosa hecha  es injusta es temida. Esta es la idea fuerza de la fracción Parné del Tribunal. Este elemento no es nuevo, ciertamente, pero en esta ocasión ha mostrado su quintaesencia.

La Justicia española está a la altura del betún. También, y esencialmente, porque en la alta judicatura se ha instalado --de por vida--  un grupo de jueces campeadores que se han erigido en los salvadores de la patria. No les importa el Derecho –tampoco las desautorizaciones que vienen de Estrasburgo. Jueces campeadores que han decidido estar por encima de todos los mortales. Incluso al margen de las instituciones. Como dioses menores esperando que el escalafón de las togas les lleve a la categoría de Dioses mayores. Estas togas, como el parné, huelen a podrido.

El viejo Suetonio relata este sucedido: Tito recriminó a su padre, Vespasiano, que pusiera un impuesto sobre las letrinas. La respuesta fue fulminante: «el dinero no huele, chaval». Francamente, hay dineros que huelen, y en esta ocasión hay togas que huelen peor todavía. Es una consecuencia del contagio.

martes, 6 de noviembre de 2018

¿Estás en lo que es?



Parapanda, 6 de Noviembre de 1.018

Las tertulias gallinero


La idea fuerza del tertuliano jabalí parece ser ésta: no me interrumpas cuando yo te interrumpo a ti.  Es una práctica consolidada que probablemente la prensa deportiva ha exportado a la política. Es un caos muy superior al desorden de las asambleas de escalera. Presentador y tertulianos compiten, incluso desgañitándose, por ver quién es más pontífice de su propia palabra. Así las cosas, la tertulia es un gallinero donde todos aspiran a ser el gallo alfa. Por lo demás, debemos hacer notar que el tertuliano jabalí opina con la misma rotundidad sobre la relación entre la física cuántica y el origen del universo que del nexo entre el celebérrimo comisario Villarejo y Lady Cospedal.

Hay una excepción, de un tiempo a esta parte: Los desayunos de Tve, de la mano de Xavier Fortes. Un periodista ponderado, poco amigo de estridencias y zahúrdas. De este programa ha dicho el maestro Sergi Pàmies, que no se casa ni con el Lucero del Alba, que «ha perdido su corsé doctrinal para practicar una sana pluralidad». Es un periodismo laico, según la expresión que Palmiro Togliatti le daba a ese concepto.

Cambio de tercio: ayer despedimos a nuestro Salva López en el tanatorio de Les Corts de Barcelona. Nuestro amigo fue uno de los constructores de ese sindicato de regadío que fueron los químicos españoles. Fuimos muchos acompañando a su mujer, nuestra estimada Olga Mayans, y a sus dos amigos de siempre: Quim González e Isidor Boix. Salva López o el señorío de un hijo del pueblo.

lunes, 5 de noviembre de 2018

El pacto entre independentistas y las derechas carpetovetónicas

(Arropando a Salva López, todavía en vida) 




Pablo Iglesias se pregunta por qué las capas populares catalanas y de toda España van a sufrir las consecuencias de la negativa de los independentistas a aprobar el proyecto de Presupuestos Generales del Estado. Es una elegante interrogación que, en el fondo, censura las posiciones de Esquerra Republicana de Catalunya y del PDeCat. Pablo Iglesias golpea con guante blanco, sabedor de que la vida política es larga y no conviene romper amarras. Nosotros no tenemos esos inconvenientes.

Nosotros somos menos cuidadosos. De ahí que sostengamos que, en el fondo, existe un pacto implícito entre las derechas carpetovetónicas y el independentismo. Definimos implícito como lo que está incluido en una cosa, sin que esta lo diga o lo especifique. En todo caso, somos del parecer que algo une explícitamente --aquello que expresa una cosa con claridad y determinación--  a unos y otros. A saber: que caiga el gobierno, el importante incremento del salario mínimo y las moderadas medidas de welfare.

Las derechas carpetovetónicas arremeten contra Pedro Sánchez porque van a la búsqueda del tiempo perdido; el independentismo entiende que el conflicto que tiene con el Estado le es más beneficioso si las derechas están en el gobierno. Las derechas españolas son la garantía de que el conflicto se encrespará. Este es el carácter del pacto explícito entre los hunos y los hotros. 


domingo, 4 de noviembre de 2018

Aquel señorío de Salva López




Hoy en el Tanatorio de Les Corts de 18,15 a 21 h, y el lunes a partir de las 10 h.


La ceremonia de despedida será el lunes a las 16,15.


sábado, 3 de noviembre de 2018

¿Dónde están los sindicatos?



«Si no sales en la tele no existes. Si no tienes repercusión mediática o en las redes, desapareces. ¿Dónde están los sindicatos?». Son palabras de Estella Acosta Pérez en la revista digital Nueva tribuna (1). Comparto la idea de fondo del artículo que, de paso, me lleva a ciertas consideraciones. 
En primer lugar, es obligado decir que no es nuevo el intento de hacer invisible al sindicalismo confederal. Diremos, además, que es una consecuencia de su independencia de criterios y de instrumentos. Y, por mejor decir, de no haberse dejado cooptar por los poderes económicos. Si el sindicalismo fuera la prótesis de tales poderes nos llevarían en palmitas. Quiero decir a las nuevas generaciones sindicalistas que tampoco en mis tiempos fuimos tratados adecuadamente. La cosa, pues, viene de tiempos antiguos.
En segundo lugar, entiendo que dedicamos más tiempo a quejarnos de la invisibilidad que a la creación de una visibilidad propia del sindicalismo confederal. Así pues, acabad de refunfuñar y dadle al interruptor de la luz. 
¿Cómo empezar a crear una nueva técnica de comunicación? Valorando lo que conseguís en las negociaciones de convenios y otras prácticas contractuales. Quien no valora lo que hace y consigue no tiene derecho a quejarse de invisibilidad. Empezad por ahí y, sobre todo, no os angustiéis de la invisibilidad mediática. Lo importante es que no seáis invisibles en los centros de trabajo y estudio. Porque, tal vez –no lo afirmo con rotundidad--  la invisibilidad mediática es consecuencia de un déficit de visibilidad en el centro de trabajo. 




viernes, 2 de noviembre de 2018

De aquellos polvos, estos lodos



Les recomiendo muy de veras el libro—conversación entre Pablo Iglesias y Enric Juliana. Les sugiero, además, que se lo tomen con calma. No se atropellen en la lectura. Se trata de Nudo España. Los autores lo han hablado con calma, conscientes sobre todo de que les estaba saliendo algo con enjundia. Verán que Iglesias ha madurado lo suyo y que Juliana está pletórico de ideas, algunas de ellas de enorme importancia para la vida de nuestro país.  No será la primera vez que me referiré a dicha obra.

En un momento dado de la conversación los autores hablan de la situación de algunos países que, tiempo ha, formaron parte del llamado socialismo real. Paré mi lectura y me puse a considerar: ¿cómo es posible que tras el colapso de los países de socialismo de Boletín del Estado hayan llegado a tanta degradación política y moral? No soy capaz de dar una respuesta completa, ni posiblemente aproximada. Ahora bien, puedo dar un pespunte que puede ser relevante. Y tiro de mis recuerdos.

Tras el derrumbe del Este Antonio Gutiérrez me envió a Hungría a representar a Comisiones Obreras en el primer congreso del sindicato húngaro tras la implosión socialista. Empieza el congreso. Su orden del día era: 1) Patrimonio sindical, 2) Estatutos y 3) elección de los órganos dirigentes. Como se verá no hay ningún informe, documento que explique por qué ha caído aquel mastodonte, ya convertido en pura herrumbre. En su lugar, aparece solamente cómo van a hacerse cargo del inmenso patrimonio (residencias, balnearios, periódicos y edificios) de los antiguos sindicatos oficiales. La acción sindical ha sido substituida por la intendencia.

Observo que quienes llevan la voz cantante en dicho encuentro son los mismos que dirigieron los antiguos sindicatos. Más todavía, los nuevos dirigentes elegidos son también los mismos que estuvieron antes de la caída. No hay, pues, regeneración, solamente un cambio de nombre de la organización. En todo caso, sí percibí una variación: había desaparecido el lenguaje aparentemente internacionalista y, en su lugar, figura un preocupante nacionalismo. De aquel polvo --y de otros más pantanosos-- vino este inmenso fangal.


jueves, 1 de noviembre de 2018

Los establos de Cospedal -- Villarejo



El caso Cospedal – Villarejo le ha estallado a Pablo Casado en mal momento. Precisamente en puertas de las elecciones andaluzas y justamente cuando se hace más áspera su pugna con los de Rivera por el control de las derechas. Es una bomba de relojería en el Partido Popular cuando todavía su líder está recién estrenado. Y es que el pasado persigue a dicho partido. Todo indica que durante mucho tiempo los nuevos dirigentes se comerán la abundante mugre de sus ancestros, una mugre que ellos nunca denunciaron.

Cospedal -«que cada palo aguante su vela», dijo en tiempos de Bárcenas-  debe dimitir de sus cargos electos. O, por mejor decir, el PP debería cesarla de manera fulminante. Con ella, después de su affaire con Villarejo, la vida política está más putrefacta. Los establos de Augiás, en comparación con esto, relucen como los chorros del oro. 

miércoles, 31 de octubre de 2018

Manicomio Cataluña




La foto: Pausa de media mañana en los Diálogos de la Cartuja. En Sevilla.


«Calamidad de los tiempos cuando los locos guían a los ciegos». Una frase rotunda que pronuncia el Conde de Glóster, uno de los personajes del Rey Lear en el cuarto acto. Y para ser más exactos diremos que un buen número de locos están guiando a otro no menor de ciegos. Pongamos que hablo nuevamente de Cataluña, de los locos y ciegos que tenemos por aquí.

Dos son los nuevos elementos que nos proporcionan los majaretas. Uno, la creación del Consell per la República; y dos, la fundación de un nuevo partido independentista, la Crida Nacional.  Puigdemont ya tiene su juguetería al completo.

El Consell per la República es una entidad privada y con jurisdicción belga. Lo forma la crema del soberanismo. Ustedes han leído bien: se trata de una entidad privada con jurisdicción belga. Realmente algo chocante. Ahora bien, huele a camelo eso de entidad privada, porque ayer mismo se presentó en el Palau de la Generalitat a bombo y platillo institucional. Bajo maza, podríamos decir.

Quiero llamar la atención sobre un detalle. Este Consell demuestra a las claras el fracaso de las rimbombantes «estructures d´Estat», que intentaban –nos decían candorosamente--  construir la república catalana desde abajo. Ante su imposibilidad han tomado el atajo de empezar la casa por el tejado.

La Crida es el enésimo intento de formar un bloque unitario del independentismo. Se ha construido, esencialmente, para que el hombre de Waterloo tenga su  propio instrumento político, controlado férreamente. Sea como fuere, la Crida muestra también el fracaso del independentismo político. Tiempos calamitosos porque, a buen seguro, determinados personajes son unas calamidades diplomadas.