jueves, 27 de enero de 2022

China o la Rebeca de sir Alfred


En este inquietante zipizape entre Rusia y Ucrania hay, en mi modestísima opinión, una sombra chinesca que recuerda a Rebeca -- aquella Rebeca de Winter del maestro sir Alfred— un personaje citado durante toda la película, pero que físicamente no aparece en ella. Rebeca es China con su potente pulpo mundial.

Los tentáculos chinos se extienden en setenta países, de los que cuarenta y dos deben a la ´metrópoli´ el 10 % de su producto interior bruto, los 28 restantes le deben como media un 5 % de su pib. Más todavía: cada año China maneja 85.000 millones de dólares en programas de desarrollo: es el doble de lo que se gastan Estados Unidos, la Unión Europea y Japón. Rebeca lo hace sin estridencias, a la chita callando. Es, de momento, un colonialismo silencioso, a la espera de que los setenta países de marras no puedan pagar la deuda y, entonces, Rebeca hará acto de presencia física. Posiblemente cuando haya superado a los Estados Unidos que, como si dijéramos, está a la vuelta de la esquina. (Hace setenta años los niños de Santa Fe diríamos que «Fu Manchú» ataca).

No quisiera ni pensar en que, si las negociaciones entre Rusia y sus contrarios fracasaran, qué postura tomaría Rebeca.  Aunque, bien mirado, no parece que a China le interese el conflicto: ellos van haciendo y, están en puertas de ser la primera potencia, por lo que no estaría dispuestos, en teoría, a que ninguna guerrita les joda la marrana. Sea como sea, es fundamental que la diplomacia arregle este zipizape. Con todo tenemos por delante, a partir de ahora, conocer China. Dentro de poco entraremos en un nuevo paisaje.

De momento tienen ustedes un artículo de hoy en La Vanguardia, cuyo autor es Xavier Mas de Xaxàs, que nos da una interesante información sobre la China. 

lunes, 24 de enero de 2022

Un desencuentro con Pepe Álvarez


 

La entrevista que Pepe Álvarez, primer dirigente de la UGT, ha concedido hoy a La Vanguardia contiene, como no podía ser de otra manera, una cerrada  defensa de los recientes acuerdos  tripartitos (la reforma laboral 2021) que merecen su correspondiente estudio y difusión. Hay, no obstante, al final de dicha entrevista una afirmación de Álvarez que me ha inquietado. En síntesis afirma que «La reforma laboral no es la de Díaz, ni la de Calviño, sino la de Sánchez».

Parece claro que los entrevistadores quieren sacar tajada buscando un titular comprometido. Álvarez, saca el capote de paseo y por chicuelinas responde, como queda dicho, que ni la una ni la otra. Que es Sánchez. Sin quererlo ha despotenciado la intervención  sindical y, a partir de ahí, aleja la relación de la negociación y su éxito del conjunto de los trabajadores. Chocante. Vieja concepción la de atribuir al rey nazarita la construcción de la Alhambra.

Hasta los campanilleros por la madrugá saben que el acuerdo tripartito tan arduamente trabajado es la obra de síntesis sucesivas de los sindicatos, la patronal y el equipo del Ministerio. Por lo que tal respuesta no me parece ni real ni oportuna. Por todavía: con dicha respuesta el sindicalismo confederal tiene más dificultades en  explicar las utilidades del acuerdo. Y, sin saber cómo, se me viene a la cabeza el poema de nuestro Miguel Hernández, aquel que pregunta a los andaluces de Jaén. «¿Quién levantó los olivos?» 

jueves, 20 de enero de 2022

El Partido Popular y aquella Sopa de Ganso


 

Solo faltaría que a algún majareta le diera por apretar el botón, porque en estos tiempos abundan las cabezas huecas en puestos que antes se llamaban de «alta responsabilidad». La situación no está para bromas Otra vez se tiene la impresión de no sería raro que los diversos Séptimos de Caballería galopasen allá por el Este. Mientras que en la parte oeste un auténtico descerebrado, acorralado por sus amigos, conocidos y saludados, le piden –unos con disimulo, otros sin ambages--  que «dimita por el amor de Dios». El panorama, así pues, parece un cóctel de sainete, vodevil y tragedia sofoclea.

… y en este cuadro se desarrolla la endémica bronca del Partido Popular y su pintoresco grupo dirigente: Casado y Teodorico. Cabrían dos hipótesis sobre la actitud de estos personajes: o están idos de la cabeza, densamente majaretas o  no tienen --no saben tener, exactamente--  proyecto político alguno que llevarse a la boca. Aunque, tal vez, la una no excluya a la otra.

Ciertamente una oposición de esta catadura es ineficaz y, peor todavía, una incesante fuente de conflictos. Pero, además, esta oposición que acumula disparates a diario corre el peligro de romperse las cuadernas y trasladar el grosor de su electorado a Vox.  Porque los que se trasladan a la derecha más ultra perciben que Casado solo ofrece gestualidad, palabrería. Y porque cae en el más estúpido ridículo: su denuncia de que los fondos comunitarios se están repartiendo arbitrariamente ha sido desmentida por las autoridades de la Unión Europea. De momento el balance que el Dúo de la Mandanga (Casado y Teodorico) puede ofrecer es que cada día que hablan aumentan los efectivos de sus íntimos enemigos. Son las cosas curiosas de las relaciones entre la taberna y la caverna.

Conclusión provisional: el Dúo cree que lo que está sucediendo en Europa es la guerrita aparente de aquella Sopa de Ganso.

martes, 18 de enero de 2022

La reforma laboral: hablando en plata


 

REFLEXIONES DE UN JUEZ IUSLABORALISTA SOBRE LA REFORMA LABORAL DEL 2021

Miquel A. Falguera i Baró (Tribunal Superior de Justícia de Catalunya)

 

 

No voy a aburrirles con disquisiciones técnicas sobre el RDL 32/2021, publicado en el Boletín Oficial del Estado del pasado día 30 de diciembre. Quién tenga interés en un análisis más detallado sobre los mismos puede acceder al cuadro comparativo entre la anterior legislación y la actual que he elaborado y, asimismo, un esquema de las novedades en el último número de la revista de la editorial Bomarzo que tengo el honor de coordinar (acceso aquí). Dicha revista se llama la Ciudad del Trabajo, un homenaje a Bruno Trentin y sus reflexiones de idéntico título (traducidas por José Luís López Bulla).

Baste ahora con señalar que los agentes sociales han alcanzado un acuerdo centrado esencialmente en un quid pro quo: por parte de los sindicatos, poner fin a la cultura de la temporalidad implementada en nuestro ordenamiento desde 1984 (cuando el Gobierno de Felipe González se creyó el falso axioma, del entonces incipiente, neoliberalismo de que la temporalidad creaba empleo) y una readecuación de los contratos formativos en base a la conexión con las necesidades de adecuación a conocimientos cambiantes y no tanto con las políticas de empleo; por parte de las empresas se consigue articular mecanismos de flexibilidad en situaciones de crisis o exceso de plantilla, más centrados en la flexibilidad interna que en los despidos colectivos, aprovechando en buena medida la experiencia adquirida a lo largo de la legislación extraordinaria por la pandemia. Y, asimismo, el sindicalismo ha ganado en parte la batalla de la ultractividad de los convenios. Desde la perspectiva del “deber ser” de la izquierda ciertamente podrán formularse críticas razonadas respecto a la insuficiencia que supone en cuanto al cambio que en nuestro modelo de relaciones laborales impuso manu militari la reforma del PP de 2012: no existen alteraciones en aspectos indudablemente importantes, como ocurre con otras medidas de flexibilidad interna–especialmente, la modificación sustancial de las condiciones de trabajo-, la vigencia del convenio de empresa sobre el sectorial –salvo en materia salarial-, la tímida modificación de la externalización –pese a que en ese terreno se avanza- y, en forma destacada, el incongruente modelo de despido vigente en nuestro país. Sin embargo, siendo ello cierto, permítame una reflexión más sosegada.

En primer lugar, cabrá recordar que el acuerdo de gobierno suscrito entre el PSOE y UP no hablaba de “derogar” la reforma laboral de Rajoy, sino de la modificación de nuestro ordenamiento jurídico en aspectos como la eliminación del despido por absentismo, la recuperación de ultractividad, la primacía aplicativa de los convenios sectoriales, la limitación de la subcontratación y de las modificaciones sustanciales de las condiciones de trabajo, la revisión de los mecanismos de inaplicación de los convenios, el cambio en la regulación de los contratos formativos, la simplificación de los contratos temporales, la promoción del contrato fijo-discontinuo, el control de los contratos a tiempo parcial, la revisión de las causas de despido y la subida del SMI. Pues bien, buena parte de dichos cambios –ciertamente, no todoshan sido progresivamente implementados en nuestro sistema. La “derogación” de la reforma de 2012 viene de lejos, en tanto que hay que tener una mínima perspectiva histórica desde la entrada en el Gobierno de Pedro Sánchez –en su primera legislatura, con cambios pactados con UP-, seguido por el actual Gobierno de coalición. Baste con citar aquí aspectos como la congelación –ahora derogación, tras la Ley 21/2021- del índice revalorización de las pensiones del PP, la del contrato indefinido de apoyo a los emprendedores y la readecuación del subsidio de desempleo para las personas asalariadas provectas (RDL 28/2018 y RDL 8/2019), el significativo incremento del salario mínimo interprofesional (RD 1462/2018, 231/2020 y 817/2021), la ampliación del marco aplicativo de los planes de igualdad y la equiparación de derechos entre mujeres y hombres por filiación (RDL 6/2019), el registro de la jornada de trabajo (RDL 8/2019), la derogación del despido por absentismo (RDL 4/2020 y Ley 1/2020), la implementación del ingreso mínimo vital (RDL 20/2020 y Ley 19/2021), la regulación del teletrabajo (RDL 28/2020 y Ley 10/2021), del trabajo de los riders (RDL 9/2021 y Ley 12/2021), la reforma del código penal en materia de huelga (LO 5/2021), la suscripción por el Estado español del protocolo adicional de la Carta Social Europea (con los efectos que ello puede tener, entre otros, en nuestro modelo de despido), el abordaje de la siempre complicada cuestión de la temporalidad en el empleo público (RDL 14/2021 y Ley 20/2021) y, en especial, la ejemplar adecuación normativa para hacer frente a la pandemia que, en lugar de subvencionar a las empresas (como en otros países), instituyó mecanismos de cobertura pública e instrumentos de flexibilidad en la gestión empresarial (RDL 8/2020, 9/2020, 10/2020, 11/2020, 13/2020, 15/2020, 17/2020, 18/2020, 19/2020, 24/2020, 27 /2020, 30/2020, 32/2020, 35/2020, 2/2021, 11/2021 y 18/2021). Pero al margen de ello, la reforma laboral del 2021 tiene un elemento diferenciador significativo sobre la del 2012 y otras anteriores: ha sido elaborada sustancialmente desde el iuslaboralismo, y no desde el terreno del pensamiento –mera ideología- económico mayoritario. Por eso, pese a las incertidumbres que pueden provocar algunos aspectos de su articulado, su factura técnica es mucho mejor que sus precedentes. Que nadie olvide que las personas que nos dedicamos al Derecho del Trabajo conocemos empíricamente la realidad en que nos movemos (puesto que la vivimos cada día), a diferencia de la economía hegemónica que se sustenta en meras teorías carentes de adecuación a la realidad. La prueba del nueve: ¿en qué han quedado las objeciones de los economistas neoliberales del Banco de España sobre los efectos negativos que para el empleo tendría el incremento del salario mínimo interprofesional? (no es casual que el premio del Banco de Suecia a las Ciencias Económicas –impropiamente denominado “Nobel- hay recaído este año en la economía empírica y no la meramente especulativa) Y por último: la actual reforma laboral surge del consenso entre patronal y sindicatos. Cierto: el empresariado ha conseguido parar una reforma laboral más duda con sus intereses. Pero, al margen de que con el acuerdo entre los agentes sociales se consigue mayor credibilidad ante la Unión Europea de cara a los fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, cabrá recordar que las modificaciones normativas que se implementen en el terreno social que cuenten con la aquiescencia del banco económico y el asalariado tienen mayor predicamento y efectividad que aquellas otras que se imponen desde arriba. Cabrá recordar que, tras la llegada del PP al poder en 2011, los sindicatos padecieron las mismas inquietudes que ahora el empresariado. Por ello suscribieron el II Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva, con medidas que, ciertamente, constituían un trágala. Dicho acuerdo fue publicado en el BOE de 6 de febrero de 2012. Y sólo cinco días después –el 12 de febrero- se publicaba el RDL 3/2012, que iba mucho más allá en la pérdida de derechos de las personas asalariadas que lo acordado en aquél. Por eso la reforma laboral del 2012 ha sido vista por los sindicatos y las personas que nos dedicamos al Derecho del Trabajo desde una perspectiva tuitiva con tan malos ojos. ¿Alguien puede dudar en su sano razonamiento que las personas asalariadas tienen hoy más garantías y tutelas que en 2018? ¿Se imaginan el modelo de relaciones laborales y mecanismos de cobertura que hubiera vertebrado la derecha ante la pandemia? Por eso, con todas sus carencias, la reforma laboral del 2021 es un paso adelante. Porque, si no, la opción es mantener el marco legal anterior. Aparece así la paradoja de que quienes desde un purismo izquierdista la critican se convierten en los valedores del regresivo marco legal anterior. O de aquellos otros que desde perspectiva nacionalista reclaman la recuperación del poder autonómico sobre los despidos colectivos (obviando que, con ello, se volvería al modelo de autorización administrativa que, aun siendo deseable desde una perspectiva personal, constituiría casus belli para la patronal) Como dicen que dijo Rafael Gómez Ortega "El Gallo" “lo que no puede ser no puede ser y además es imposible”. Si quieren lo traduzco al latín que siempre es más aparente.

domingo, 16 de enero de 2022

Vacunación obligatoria


 

¿Vacunación obligatoria, dice usted?

Hace días que me viene rondando el caletre escribir sobre este asunto (la vacuna obligatoria), cosa que he ido dejando de un día para otro. De todas formas, tenía que quitarme el desasosiego y meterme en harina. Yendo por lo derecho: soy partidario de la obligatoriedad de vacunarse. No me lo dice mis conocimientos sobre el particular, simplemente me lo indica mi particular sentido común. Por lo demás, no tengo intención de argumentar esta exigencia, porque si el destinatario contrario a mi propuesta es inteligente sabrá cambiar de opinión, aunque ya sea tarde; y si es ideológicamente zote –o tiene como blasón los testículos de Jehová--  es radicalmente imposible convencerlo. Por lo demás, las aparentes argumentaciones que dan los anti vacunas se basan en ese concepto –hoy tan degradado--  de la «libertad»; es una palabra que puede entrar en  descomposición (igual que la de «solidaridad») por los virus que las derechas montaraces han introducido en ellas. Esas palabras han entrado ya en la categoría que Alberto Moravia llamaba palabras enfermas (parole malate).

«La libertad no tiene límites», es la jaculatoria, hoy, de la caverna y la taberna. Pero en el fondo lo que quieren decir es que están a favor de su libertad sin límites y en contra de la de los demás. Así es que mi voz anciana no tiembla al decir: la libertad tiene los límites que impone la ley y las compatibilidades de las normas.

Y aprovechando que el rio Genil pasa por Santa Fe (Granada está a dos leguas de Santa Fe), propongo que en estos casos de pandemia global haya una única sala de máquinas dependiendo de la ONU; una sóla sala de máquinas con poder ejecutivo. No ha lugar, pues, a la ineficiencia  del cada maestrillo tiene su librillo.

 

P/S.--- Los caballeros de la foto están, todos ello, tri-vacunados. Como debe ser.  El escenario es la playa Bajo de Guía, en Sanlúcar de Barrameda.

martes, 11 de enero de 2022

¿Las izquierdas están desmotivadas?


 

Dicen las encuestas, y no parece que se equivoquen mucho, que el electorado menos movilizado es el de izquierdas. Por mi parte, no me atrevería, de momento, a establecer una conexión entre menos movilizado y desmotivado. Pero en cualquier caso vale la pena, primero, no subestimar el dato demoscópico, segundo, reflexionar sobre el particular y, tercero, sacar conclusiones operativas. Operativas.

Porque desde hace tiempo me ronda por la cabeza un mengue que no me deja tranquilo. A saber, ¿cómo es posible que, tras una serie de conquistas sociales, en un contexto hostil (la pandemia y la actitud fulastre de la oposición), el electorado de izquierdas está desmovilizado y no sabemos si se encuentra desmotivado? Digamos que la izquierda, además de cogérsela con papel de fumar, tiene esa forma de ser, que no es de ahora. Incluso si se asaltaran los cielos no lucirían descorcojo alguno. Es una posición indolente, cuyas raíces tal vez se encuentren en que todo lo conseguido bajo el capitalismo es pura filfa, y, en consecuencia, lo importante es el asalto al Palacio de Invierno. Es el desprecio ideológico contra las reformas y el reformismo. Solo le vale –acepten esta caricatura— lo que se consiga a través de las barricadas. La sombra de Blanqui es alargada.

Por lo tanto, mientras se sigue por el camino de la indolencia, que en la Vega de Granada llamamos galbana,  la taberna y la caverna mueven a todo meter la agitación y propaganda mendaz; a sabiendas y queriendas, mendaz.

Conclusiones operativas en cada centro de trabajo, calle, plaza, barrio. Dispensen, esto suena a vieja octavilla de hogaño. Qué quieren que les diga, ochenta años –los míos-- no pasan en balde. Pero es que me pongo intratable cuando observo que las suelas de los zapatos de las izquierdas están impolutas.  

domingo, 9 de enero de 2022

´Conversando´ con Yolanda Díaz


 

Hace semanas que estamos pendientes de lo que, para entendernos, llamaré ´Operación Yolanda´. Pendientes, sobre todo, de mayores concreciones y, en especial, de que nos dé un anticipo. Hasta ahora la relación que la ministra de Trabajo ha establecido con la sociedad para ir concretando dicho proyecto es que quiere «conversar» con todos.

Naturalmente es ella y sus allegados quien tiene que establecer el tempo y las particularidades de tal operación. Huelga decir, no obstante, que el tiempo tiene la desconsiderada costumbre de echarse encima y pillar desprevenidos a quienes se hacen los remolones. Así pues, eso de ´conversar´  con todo el mundo lleva su tiempo, de manera que procastinar sería una pérdida de tiempo.

Con todo, es preciso, a mi entender, que Yolanda Díaz fije de manera concreta qué entiende por ´conversar con todos´. O que Álex Grijelmo lo aclare. Parece lógico suponer que se trata de una metáfora o algo por el estilo. Por lo que se obliga a precisar, a no dejar la cosa en el aire. Más todavía: ¿a conversar bajo qué paraguas? ¿O es que se trata de una plataforma o movimiento de nueva planta? Sea lo que fuere –lo que haya que ´conversar´--  es preciso ponerse a cocinar.  

 

Tempus fugit, querida Yolanda. Posiblemente las observaciones de Lluís Rabell e Isidor Boix te habrán sido útiles. Helas aquí:

 

Isidor Boix.--- https://isidorboix.wordpress.com/2022/01/04/respondiendo-a-yolanda-reivindicacion-de-la-politica/

Lluís Rabell.---  El rincón de Yolanda

 

martes, 4 de enero de 2022

ELA, sindicalismo de campanario


 

 

Puedo entender, no sin gran esfuerzo por mi parte, la existencia de partidos nacionalistas; puedo comprender con más fatiga todavía que en este mundo de la globalización y la interdependencia haya organizaciones políticas nacionalistas. Pero lo que no se me alcanza, ni haciendo una obra de caridad, es entender que haya sindicatos nacionalistas. Que por lo general son sindicatos de campanario y de caserío.

La cosa viene a cuento, en esta ocasión,  por las complicaciones que puede tener la reforma laboral—2021 en el trámite parlamentario. De un lado, la caverna y la taberna podrían coincidir en el voto con los mentores nacionalistas del sindicalismo de campanario.

La derecha extrema y la extrema derecha, desde hace tiempo, están en contra de todo, en contra –por así decir--  del teorema de Pitágoras. Los del campanario y el caserío tienen sus propios matices: el caserío de ELA lleva en su gen fundacional la supremacía de la boina, la indiferencia sobre lo que ocurre fuera de sus ´fronteras´  y la negativa de que en sus mismos patios entren incluso las victorias sociales que han conseguido otros. El campanario de ERC es otra cosa: hará la puta i la Ramoneta, todo dependerá de la cuantía de la factura para justificar su voto. Es decir, palurdamente insolidarios los primeros y mercaderes fenicios  los segundos.

A ver quién se atreve a explicar ese ten con ten de la caverna y el campanario.

domingo, 2 de enero de 2022

Cuando Casado despertó, allí estaba la FAES


 

Cuando se mueve una hoja en una dirección contraria a la prevista por Pablo Casado la polución sube a todo meter en la calle Génova; la cúpula del  Partido Popular es muy sensible a lo inesperado. Yendo por lo derecho: el sinedrio casadista no se esperaba la reacción de su FAES al contenido de la reforma laboral que han firmado las organizaciones empresariales, CC.OO., UGT y el gobierno.

Sorpresa mayúscula: la fundación que preside Aznar contradice la valoración que ha hecho el núcleo duro de la calle Génova. La FAES le ha levantado el gallo a la cúpula del partido. Me puedo  imaginar las interjecciones del casadismo militante y, más concretamente, la de su capataz, Teodorico.

Esta es una grieta considerable porque FAES está considerada como el faro de Occidente. De momento, que yo sepa, no ha habido respuesta oficial por parte de Casado. Seguramente, no saben qué pensar y decir, o tienen un miedo considerable a decir lo que piensan.

Un servidor se aventura a dar una explicación: a Aznar no le ha parecido sensato contravenir de una manera tan drástica con el empresariado organizado, porque hay más días que longanizas, ni tampoco le conviene que su partido deje de ´representar´ a los sectores económicos; dar por buena la opinión del joven Casado le ha parecido un suicidio.

Esta hipótesis puede estar acompañado por otra complementaria: reconocer que se ha destruido la contra reforma del PP significaría su debilidad y su derrota por los ´comunistas´  y, paradójicamente, acompañados por la CEOE. Y así como hay quienes cambian de nombre sus vicios para no infundir sospechas, la FAES le suelta un capón a Casado, posiblemente para recordarle quién manda en esta plaza.    

 

Post scriptum.---  Hasta nunca 2021, ¡maldito seas! Te has llevado lo que más quería.

jueves, 30 de diciembre de 2021

La lechera de Pablo Casado


 

Pablo Casado, cuando era niño chico, no entendió de una de las enseñanzas del francés Jean de La Fontaine que divulgó en nuestros pagos el vascongado Félix María de  Samaniego.  El niño Casado, todo lo más, se echó a llorar cuando se le rompió el cántaro a la lechera fantasiosa. Normal, la moraleja era demasiado áspera para un niño de buena familia, que nunca fue pandillero. Normal, porque como es bien sabio los cuentos y fábulas para niños son en realidad mensajes para gentes con espolones y varios lustros bajo sus espaldas.

Ahora bien, el Casado de hoy todavía no ha entendido el cuento de la lechera y sus enseñanzas, lo sigue interpretando compasivamente: pobre lechera. Más todavía, ni siquiera ha reparado en que él mismo es la lechera, que lleva en su cántaro todas sus figuraciones ilusas. «Se ha abierto –afirma— un cambio de ciclo». Y lo dice cuando los conflictos internos de su patio de Monipodio se amplían. Lo repite, lo del cambio de ciclo, cuando su capataz, el sutil Teodoro,  no da pie con bola en una pugna a ver quién de los dos, Aznar y Rajoy, eran más corruptos. Error caballuno el de Teodoro: no te enfrentes a la vez con los dos próceres de tu partido. Un error que pagará el murciano y dejará tocado al hombre de Palencia.

El cuento de la lechera de Casado: montaremos un pollo electoral durante 2022, ganaremos en Castilla—León, en Andalucía y en la Patagonia; es la línea recta que une el ahora mismo con mi entrada triunfal en La Moncloa. Lo que muestra no sólo su dificultad de leer las moralejas de La Fontaine y Samaniego sino el aturdimiento cerebral del jefe del chinchorro y su cómitre.

El cambio de ciclo: el acuerdo sobre la reforma laboral y todas sus sobrias moralejas. Oro puro, mientras que el oro de Casado es del que cagó el moro.  

lunes, 27 de diciembre de 2021

Ciudadanos ante la reforma laboral


 

Ciudadanos se encuentra en paños menores; se diría que casi le cubre una hoja de parra en las partes pudendas. Diremos que, para facilitar la lectura, las partes pudendas son  las que, por pudor, se llevan cubiertas. Son los genitales externos: pene y bolsa escrotal en el hombre; labios mayores y menores de la vulva y clítoris, en la mujer. Aclarado, pues, y con mis excusas a aquellos que lo supieran. Ahora bien, que los de Inés Arrimadas se encuentren en tan desairada posición no se debe a ninguna conspiración judeo-masónica ni a capricho alguno de doña Correlación de Fuerzas. Esta dama es tan sólo un notariado que se limita a registrar los vaivenes de la Historia ya sea grande, regular o minúscula.

Arrimadas ha dado la explicación: «La negociación de 2019 fue un error, regalamos cuatro gobiernos al PP» (1). Cierto, aquello fue un error: una enorme plasta que Albert Rivera dejó en el paraninfo de Ciudadanos. Vale decir, no obstante, que a tamaña plasta contribuyó con entusiasmo la mencionada Arrimadas. Por lo que el capón que doña Inés le suelta a Rivera debería ser compartido por ella misma.

Pero ´aquello´  --el error de 2019— no fue sólo darle el gobierno al PP. El disparate caballuno fue autodefinirse centristas y actuar como competidores de Rajoy y Casado por el ángulo oscuro de la derecha más cerril. De donde se infiere que la importancia de llamarse Centro fue una martingala para no infundir unas sospechas que no pudieron ocultarse, un tocomocho que muy pocos compraron. Hasta tal punto que –tras las últimas elecciones generales— se produjo el batacazo que registró doña Clío en su diario. Y, a continuación, ocurrió la masiva fuga de cerebros hacia alguna parte, algo parecido a la fuga de cerebros de las grandes tecnológicas hacia el sector de las criptomonedas.

Error de enorme trascendencia el no haber querido ser en esencia, presencia y potencia un partido de centro. Porque ello les está conduciendo al Valle de los Tendidos y, lo más significativo, ha impedido que en nuestro país exista, por lo menos hasta la presente, una organización alejada de la caverna y la taberna. Con todo, ahora tiene la oportunidad de dejar un rastro distinto: votar favorablemente en el Parlamento el texto del acuerdo de la reforma laboral. Si esto hiciera cabe la posibilidad de que la fuga se pare un  pelín.

viernes, 24 de diciembre de 2021

Se abren nuevos horizontes.


 

Cierto, ayer fue un «día histórico» para el mundo de la economía y de las relaciones laborales. Lo afirmamos sin cortapisa, a pesar de que el término histórico ha sido con excesiva frecuencia magreado por los romanos y cartagineses sin  ningún tipo de pudor. Hasta tal punto se ha sobado que doña Clío tiene que estar hasta el refajo de tanto abuso.

De entrada diremos que es la única reforma laboral digna de ese término, «reforma», tan prostituido desde antañazo. Histórico por sus contenidos, histórico por las utilidades y elementos que propone.

Está en la palestra la eficiencia y utilidad del sindicalismo confederal; sí, de ese sujeto que cada dos por tres los enterradores subvencionados afirman que está pasado de moda, oxidado. Está la importante novedad de que un gobierno –en este caso, coalición de izquierdas--  ha cumplido religiosamente con la palabra dada; los pesimistas diplomados tendrán que revisar sus miradas, siempre desconfiadas. Importante, además, porque la patronal ha ejercido plenamente su autonomía y ha desoído la tremenda presión que le venía desde las filas de las cavernas y tabernas políticas.

Ha triunfado también el estilo de la negociación que ha llevado a un consenso, ejemplo no irrelevante de cómo intervenir en las cosas públicas frente al alboroto de ventorrillo que protagonizan la derecha extrema y la extrema derecha. Ahora se entiende la visceralidad de la portavoz ultra, de cuyo nombre no me da la gana acordarme, arremetiendo carajilleramente contra Yolanda Díaz con el aparente pretexto de la visa de la ministra al Papa Francisco. La portavoz sabía que el acuerdo estaba al caer, las gestiones para que la patronal hiciera una espantá fracasaron, por lo tanto había que empezar a elevar la gestión de la toxicidad contra la ministra ´bolchevique´. Retórica de bocona.

Una inquietud me trae de cabeza: ¿sabrá el sindicalismo explicar esta victoria y sacar provecho en afiliación? Lo que sí sé es que, al menos, Yolanda y Pedro Sánchez explicarán el acuerdo un día sí y el otro también. Y harán bien. En todo caso, el sindicalismo tiene que ensalzarlo por sus contenidos y por la indiciación que sugiere para una Carta de Derechos de los trabajadores de este siglo.

Los contenidos, ¿dice usted? De momento puede estudiar el artículo de Joan Coscubiela en https://www.eldiario.es/opinión/zona- critica/reforma-laboral-gran-oportunidad_129_8608242.html  Y las que vendrán en breve de Antonio Baylos y demás prestigiosos iuslaboralistas.

Felices Pascuas y prósperos nuevos horizontes.  

 

miércoles, 22 de diciembre de 2021

El Partido Popular como problema


 

La política española tiene una anomalía: hecha la excepción de algunos partidos periféricos, la derecha no existe. Entiéndase, las derechas tal como se entienden en nuestros alrededores europeos. Este es el eje central de una conversación que hemos tenido esta mañana, a la espera de que nos toque algo de la lotería, unos cofrades alrededor de unas tazas de chocolate con tejeringos. Así pues, el problema, no es sólo ni principalmente, que Pablo Casado sea aproximadamente un inepto. O sea, no es Casado quien exactamente formatea una manera de ser de su partido, sino que su partido es la cantera y el abrevadero de pintorescos personajes que, a su vez, conforman una organización pendenciera políticamente y corrupta hasta el colodrillo.

Es posible que una explicación de lo que estamos diciendo –o al menos una parte de la explicación— sea que la ´derecha´  doméstica fue fundada  en 1977 por franquistas de tomo y lomo. Nadie de la lucha antifranquista (que fuera moderado o conservador) tuvo ningún papel en la reconversión de las camisas azules en Alianza Popular. Ese es el genoma de la ´derecha´ que ha ido transmitiéndose hasta nuestros días. Una derecha anómala por su origen que ha ido corrompiéndose más a lo largo del tiempo. Si el Partido Popular podía o puede dar otros dirigentes de la derecha convencional europea es cosa que no sabemos, y no es cosa de tirar de contrafácticos.

Casado es, con todo, el paradigma de la ineficacia e inutilidad de su partido: un personaje que no fue delegado de curso, dirigente estudiantil, jefe de escalera ni ninguna otra distinción que pueda exhibir en su cursus honorum. Los platós de televisión y su cara bonita fueron los primeros cargos institucionales que tuvo este caballerete.

Un personaje chocante. Que miente y, mucho me temo, que no sabe que está mintiendo. Un niño consentido, en definitiva. Torpe hasta el cielo de la boca. Tomo un modesto botón de muestra de la inconsistencia del hombre de Palencia. Semanas después de que el FMI afirmara que, entre todas las  ministras europeas, Nadia Calviño era la mejor para un alto puesto de la institución; semanas después, digo, Casado afirma que esa señora «es la peor ministra de la historia de España».

Recapitulando: hoy por hoy el Partido Popular no da más de sí, y de sus faldones sólo puede salir, de momento, un máximo responsable como este repelente niño Vicente.     

domingo, 19 de diciembre de 2021

Tras el desastre del procés, las guerritas puntuales


 

La derrota del procés ha cambiado el paisaje político catalán: ha dividido rotundamente al independentismo, ha incrementado la pugna entre sus dos partidos mayoritarios (Esquerra republicana y los llamados Junts, que no lo están tanto), y –cosa realmente estrambótica--  ha dejado a Carles Puigdemont «solo, fané y descangayado», ni siquiera reivindicado por los que se dijeron suyos. Derrota, pues, en toda regla, especialmente por sus consecuencias. Empezaron con las apariencias de pavo real y   han acabado como el gallo de Morón.

Con todo, lo más contundente de dicha derrota ha sido el tránsito de reivindicar la independencia y la república catalana a movimientos de exigencia que encajan en el más puro autonomismo. (La manifestación de ayer domingo en Barcelona en defensa de la lengua y escuela catalana puede ser inscrita en el más tradicional autonomismo).

En concreto, de una exigencia de ruptura con el  Estado se ha pasado a movilizaciones  puntuales de signo no rupturista. Será, no obstante, otro proceso de permanentes guerritas puntuales en confrontación, no tanto con Madrit sino con los tribunales de justicia. Y así, probablemente, estaremos per in saecula saeculorum. Sólo un resultado electoral que consiga una mayoría amplísima anti independentista podrá ir gradualmente cambiando la relación de fuerzas. Pero siempre, lamentablemente, quedará un humus que intentará seguir jodiendo la marrana.

jueves, 16 de diciembre de 2021

Vísteme despacio que tengo prisa


 

Las sensaciones indican que el acuerdo en torno al cambio, modificación sensible o derogación (como quiera llamársele) de la reforma laboral está en buena vía. La CEOE ha decidido seguir en la mesa de negociación. Lo que vendría a suponer que todos los actores están interesados en que la cosa acabe en las mejores condiciones: los sindicatos recuperarían una parte considerable de sus prerrogativas; los empresarios tendrían una cierta tranquilidad tras el acuerdo; la ministra del ramo y el Gobierno cumplirían un compromiso mil veces repetido, unas veces confusamente, otras expresis verbis. Los pasos que se han dado hasta la presente llevan razonablemente al acuerdo.

Así las cosas, en estos últimos días está apareciendo una cierta urgencia –más bien dicho, una inquietud— para que eso acabe pronto, pronto, pronto, antes de final de año. Desde luego, si puede ser nos felicitaremos de ello. Pero sabios antiguos aconsejaron a los mayordomos lo de «vísteme despacio que tengo prisa». Mi padre Pepelópez afirmaba que quien lo dijo fue Napoleón; sin embargo, don Benito Pérez Galdós lo pone en boca del felón del séptimo Fernando. Vaya usted a saber…

Vísteme despacio que tengo prisa, pues. Lo que indicaría quitarse la obsesión de acabar la obra antes de final de año. Evítense los aturrullamientos de las prisas, que la cosa –nos dicen los que están en el puchero— marcha  y marcha bien. Téngase en cuenta que es un acuerdo de largo recorrido y que, en cierta medida, tendrá validez durante unas décadas. Despacico, despacico.

Los de Casado, Vox y sus adláteres, que van de mazo en calabazo, tras el acuerdo batirán el record del consumo de bicarbonato.

martes, 14 de diciembre de 2021

Escenas carpetovetónicas


 

En la vida española, hoy, aparecen escenas que recuerdan un tantico a las que se enseñorearon en los tiempos de aquella Isabel, «la de los tristes destinos», tatarabuela del rey emérito. Don Benito Pérez Galdós y su envidioso Valle—Inclán dieron buenas pinceladas de aquello. En estos momentos nos falta, sin embargo, una crónica de las trapisondas que ocurren en nuestros días.

Tenemos un emérito (no recuerdo en qué otro país haya algo similar)  que está desde hace años en los papeles, en las ondas y en las redes. Investigado con excesiva flema  por los aparatos de la justicia de al menos Suiza, Reino Unido y el suyo propio: astuto Merlín de las finanzas, propias y ajenas, campeón de la sexualidad gimnástica y severa amenaza de animales de caza en tierras lejanas. Todo un personaje pintoresco que, yéndose de Sevilla perdió la silla. Contamos con un expresidente de gobierno que, sentado en el duro banco ante el Tribunal, jura y perjura que nada sabe de aquello que todo el mundo conoce.

Tenemos a un personaje, digno del famoso Monipodio, que airea el hedor de las cloacas que él mismo organizó.

Tenemos un caterva de chusqueros de la inteligencia que, en vez de observar «con qué trabajo deja la luz a Granada», se imaginan figuras satánicos, íncubos, súcubos y sátiros bajando por la Cuesta del Chapiz, de puntillas por el Paseo de los Tristes camino de la casa del Arzobispo a recibir órdenes.

Nos falta, empero, un torero y una folclórica para errar esta España cañí.

Pero todo ello, con ser notorio, es sólo un rasguño: mayormente tenemos a la España que madruga para ir al trabajo, a los trabajos; la España de nuestros jubilados que llevan a sus nietos a la escuela o al parque.

El chozno de aquella Isabelica debe estar vigilante.  

 

domingo, 12 de diciembre de 2021

Una sugerencia, que nadie me ha pedido, a Unidas Podemos


 

El estilo en la política es algo que merece más atención. El estilo como conjunto de rasgos peculiares que caracterizan a una persona o, en este caso, a un grupo político. En este caso nos referiremos a uno de los rasgos peculiares que se percibe de Unidas Podemos en comparación con lo que exhibe el PSOE.

Los socialistas son fundamentalmente insistentes propagadores de las conquistas sociales y derechos civiles que vienen de la acción del gobierno progresista de coalición. Pedro Sánchez es contundente en ese estilo. Es la política hecha fisicidad. En Unidas Podemos (hecha la excepción de Yolanda Díaz) hay otros aires: más que resaltar tales conquistas ponen el acento en lo que falta por conseguir. Es la patológica insatisfacción, aunque posiblemente tenga como raíz la repugnancia cultural al reformismo.

Con lo que quienes capitalizan realmente los éxitos son los socialistas. Unidas Podemos sólo tiene una excepción significativa: Yolanda Díaz y su potente equipo. Son capaces de trasladar la utilidad de su acción política al corazón de la ciudadanía; el prestigio que tiene la ferrolana no es por su cara bonita, sino por la conexión entre propuesta—resultados—explicación de lo conseguido.

Mientras Unidas Podemos no yolandice (ustedes dispensen el palabro que no volveré a repetir) su acción mediática siempre tendrá en vilo a su electorado. Así pues, no sean ustedes chuchurríos. Imiten, por tanto, a la ilustre gallega. Sepan explicar las reformas, que de momento –me parece a mí—constituyen un reformismo fuerte.  Pero no se pasen tampoco de rosca: no confundan una gallina con un pavo real. Aunque este no es el peligro, que está en no saber que de la gallina puede salir una buena pepitoria.  

jueves, 9 de diciembre de 2021

Casado, estrafalariamente versátil


 Pablo Casado sería para las personas delicadas algo así como Jano bifronte; para los sofisticados viene a ser un tarambana. Véanse, por ejemplo, sus recientes declaraciones al diario porteño La Nación. Pero, antes de meternos en harina, conviene ver en qué contexto el joven Casado ha exhibido hermafroditamente dichas declaraciones.

Si los problemas internos (no hace falta repetirlos ahora) del PP le producen urticaria a Casado –y al cómitre de Génova, Teodorico--  el cuadro europeo no le echa una mano. La salida de Angela Merkel está acentuando la pérdida de influencia de los llamados populares en la Unión Europea. Oído, fogones: los conservadores gobiernan en ocho países, que suponen el 11 por ciento de la población frente al 36 por ciento de los socialdemócratas.  Así pues, a nuestro tarambana solo le queda la toxicidad de su retórica. Y, en un intento de calentar el tubo de escape, habla para La Nación (1).

En apretada síntesis, el joven Casado, tras las elecciones, si gana, estaría dispuesto a pactar bien con Vox, bien con el PSOE, pero con Pedro Sánchez en el cementerio. Tamaña versatilidad estrambótica no es un pronto de este caballero.  Es, ante todo, la consecuencia de que no dispone de ningún proyecto para España: lo mismo le da que sean nabos o coles. Y, tras ello, que sólo –y solamente— le interesa la poltrona de la Moncloa. En suma, a Casado le da igual gobernar con los romanos o los cartagineses. El proyecto España de la derecha vale para un roto o un descosido. Sir Winston y De Gaulle, De Gasperi y Popmpidou se llevarían las manos a la cabeza. 


Pablo Casado: “La Argentina no está teniendo una voz a favor ...

miércoles, 8 de diciembre de 2021

La prensa: breve y confusa


 

Carles Navales nos decía que su jefe, un anciano periodista barcelonés, le ordenaba que las notas de prensa han de ser «cortas, confusas y, siempre, con medias verdades». Carles no lo aguantó mucho tiempo, cuando se le inflaron los güitos le cantó las cuarenta y se marchó. El anciano periodista duró en la profesión muchos lustros, de ahí que tuviera la oportunidad  de contaminar a varias generaciones de los medios.

Me he acordado de mi amigo Navales, que fue dirigente sindical de mucho tronío, leyendo la prensa. Brevedad, confusión y siempre la verdad demediada. La exigencia de ética periodística es una antigualla que ya se la pasaba por la cruz de los pantalones el anciano jefe de Carlos Navales.  

Leo en los medios: «España fue el país donde más subió la presión fiscal en el 2020». Naturalmente el lector—masa no necesita leer más, porque el titular es lo suficientemente rotundo. Hay diarios que se quedan en eso, en el titular; y otros, posiblemente para rellenar espacio, comentan que, en todo caso, dicha variación se debe «a la caída del producto interior bruto durante la pandemia». Es decir, no ha habido una subida de impuestos.

Casi ningún medio ha hecho mención a que, a pesar de ese aumento  España sigue en la presión fiscal total por debajo de los países de nuestro entorno. Y más en concreto: España se sitúa en decimocuarta posición entre los 36 países de la OCDE, muy por debajo de Italia, Francia y Alemania. Pero el irascible lector –sólo de titulares--  no se ha enterado.

Tal vez por eso ocurren ciertas cosas chocantes. Estando un servidor en la sala de los pacientes a la espera de entrar en la consulta en Can Ruti, un viejo sin venir a cuento me pregunta: «Oiga´sté ¿no cree que pagamos demasiaos impuestos? Con un eco de la potente malafoyá granaína. Mi respuesta malhumorada, pero sin faltar al respeto fue: «Y entonces ¿quién le paga usted su prostatitis?». El viejo notó que yo soy de Granada, una ciudad que está cerca de Santa Fe.

domingo, 5 de diciembre de 2021

Vox en la huelga de Cádiz


Los dirigentes de Vox han arremetido contra la firma del Convenio del Metal de la provincia de Cádiz. Con palabras gruesas como «traición a los intereses de los obreros por parte de las cúpulas de CC.OO. y Ugt» en cotidiana coincidencia con los redentoristas de las revoluciones que nunca fueron. Ahora bien, estos no cuentan: nacieron y se desarrollaron completamente amortizados, en permanente descomposición. Su actual cometido para celebrar lo que pudo haber sido y no fue es arrimar la yesca a las ruedas para que ardan en las carreteras. A esa gramática se incorporaron grupos de la ultraderecha carpetovetónica. Dios los cría y ellos se juntan.

La aparición en escena de la ultraderecha tenía un objetivo: alargar la huelga de los metalúrgicos, convertir el conflicto social en una algarada de orden público y definitivamente pudrir cualquier solución posible. Por eso, cuando las direcciones sindicales firmaron el convenio a los de Vox les salió el tiro por la culata y arremetieron contra los sindicatos.

Se diría que es un aviso de Vox: ejercer de quintacolumnismo contra el sindicalismo confederal. Y hasta es posible que intenten fundar un sindicato—probeta para actuar de servicio de desorden en el conflicto social.

Punto final.--  Un día, con más tranquilidad, reflexionaremos sobre el reiterado error de las convocatorias de huelga indefinida. Acaban con el descontrol más absoluto y, en no pocas ocasiones, con la difuminación de los objetivos iniciales de la huelga.

 

viernes, 3 de diciembre de 2021

Gramsci para amigos, conocidos y saludados



Giaime Pala es un historiador solvente. Lo ha demostrado con creces en sus libros ´Cultura clandestina´, Los intelectuales del PSUC´ bajo el franquismo y otras investigaciones de fuste. Ahora nos ha proporcionado otro tesoro “La fuerza y el consenso. Ensayo sobre Gramsci como historiador”. Todo un descubrimiento para un servidor; quedo agradecido a mi viejo amigo Josep Maria Rodríguez Rovira que me lo regaló hace unos días.

Sobre el político e intelectual italiano se ha escrito mucho, también en España, pero la gran y grata sorpresa de este libro es que nos ofrece una investigación sobre el «Gramsci historiador». El mismo Pala nos dice que los grandes analistas españoles de la obra de Gramsci obviaron siempre esta faceta. Ni Manuel Sacristán, ni Jordi Solé Tura o Josep Fontana se preocuparon de ello. No sabemos las razones de ello. Pero así son las cosas. Pues bien, Giaime Pala cubre con creces esa laguna en un espléndido libro, que ha publicado la editorial granadina Comares. (Puede ser un regalo de Navidad o Reyes, por ejemplo).

Esta sugerencia es, también, un homenaje al político italiano, un reconocimiento a su autor, Giame Pala, y a Rodríguez Rovira por el regalo. Por último: en estos tiempos de fundaciones, refundaciones, invenciones y reinvenciones de partido me parece que es razonable aconsejar la lectura de Gramsci y sobre Gramsci. 

 

Post scriptum.--- La foto de arriba es la boda de Almudena y Luis en el Ayuntamiento de la ciudad cuatriarcada, o sea, Santa Fe, capital de la Vega de Granada.  

martes, 30 de noviembre de 2021

Se nos fue Almudena, nos queda Luis


 

… y nos quedan también sus libros, su testimonio y toda su biografía. Grande por su tronco familiar, grande por u obra. Este es el mensaje que debemos cultivar, una vez que la hemos llorado. Ahora nos queda Luis, su compañero; ahora quedamos nosotros para seguir ese camino complicado, lleno de espinas y también de claveles, de la transformación del trabajo y de las cosas.

Almudena siempre me fue muy próxima: mi mujer, Roser, era lectora fiel de esta mujer, madrileña por los cuatro costados. Roser murió en el hospital de can Ruti hace unos meses, en su mesita de noche había un almudena, allí se quedó para quien le hiciera falta.  Por eso me emocioné tanto leyendo los escritos de  Lluis Rabell y Paco Rodríguez de Lecea en sus respectivos  blogs. Ahora, mi sentimiento está con Luis García Montero. Conozco de primera mano el dolor de la pérdida de mi compañera, por eso le digo al poeta que sabrá sobreponerse, y que, dentro de un tiempo, la recordará tranquilamente, como es mi caso con Roser. Que algunas mañanas tendrá cuidaíco al levantarse de la cama para no despertarla. Son tres segundos, a mí me pasa con frecuencia, y al final sonrío.

Almudena se nos ha ido. Con el cariño de sus lectores, de sus amigos, conocidos y saludados. Un consuelo muy grande para Luis. También con el odio de la caverna: la mesetaria y la de algunos sectores no irrelevantes del independentismo. Igual que don Benito Pérez Galdós. Las derechas siempre le pusieron como una aljofifa. Que Ayuso y el alcalde de Madrid no hayan dicho ni oxte ni moxte hace más grande todavía a Almudena.

Mientras tanto, desde Parapanda hasta Santa Fe y de Fuente Vaqueros al Realejo le chocamos  granadinamente esos cinco a nuestro Luis García Montero.

sábado, 27 de noviembre de 2021

La telaraña de Pablo Casado


 

 

Unos dicen que Pablo Casado no está en sus cabales; otros –como un servidor--  totalmente lerdos en psiquiatría somos del parecer que, no descartando nada, el caballero en ciertas ocasiones, aconsejado o no, no hace las cosas a tontas y a locas.  Por eso hay que darle a la mollera para aproximarnos a entender por qué ha propuesto que se aplique un 155 a la cuestión de la lengua en Cataluña. ¿Fivolidad, incompetencia o un machiembrado de las dos? No lo descarto, pero en el caso de que haya sido aconsejado tengo para mí la siguiente hipótesis. Hela aquí.

Ese 155 propuesto no lo dirige Casado en defensa de la lengua castellana en Cataluña y, si mucho me apuran, tampoco contra el catalán. Entiendo que Casado se orienta a encabritar más la situación catalana precisamente cuando el suflé no es lo que era. Al Partido Popular le interesa la bronca en Cataluña y provoca para que vuelvan al redil de la unidad entre la ascendente ERC y los retales del hombre de Waterloo. Y, de esa manera el objetivo principal: romper el espinazo a la política de intereses, ahora confluyentes, entre los moderados de ERC y los fraticelli de Puigdemont. Porque el adversario principal de la derecha extrema y la extrema derecha  no es el independentismo sino Pedro Sánchez y el gobierno progresista de coalición. En resumidas cuentas: la propuesta del licenciado Casado de aplicar el 155 se orienta a encabritar el independentismo, buscando que aparquen diferencias y crear complicaciones entre los socialistas y sus socios coyunturales, amén de embrollar la relación de Pedro Sánchez y Unidas Podemos.

Repito: es solo una hipótesis. No la echen en saco roto.