sábado, 16 de noviembre de 2019

Sugerencias a ERC: la Realpolitik



No me hago muchas ilusiones de que ERC se avenga a razones en lo atinente a facilitar la investidura de Pedro Sánchez. Este partido es muy singular. Su portavoz, Gabriel Rufián --mitad Escila, mitad Caribdis— estuvo varios meses recriminando a Podemos su renuencia a apoyar a Pedro Sánchez como presidente del gobierno. Ahora, cuando Pablo Iglesias da el do de pecho, los de Junqueras cogen la  calavera y recitan el famoso «Ser o no ser». Esquerra sigue siendo un partido caga dudas. Caga dubtes, en catalán.

ERC sabe que la operación del llamado Tsunami democràtic se ha montado contra ella. La movilización por los presos es pura excusa. El chambao de  Waterloo quiere acorralar a los de Junqueras sobre la base de la movilización incendiaria. Por lo que Esquerra debería ir en dirección contraria. A saber, haciendo política frente a los que sólo quieren «montar pollos», según la académica expresión institucional de Puigdemont. La más mínima renuncia de los republicanos a hacer política es una concesión, tan estúpida como gratuita, a una bronca sin ningún rédito. Algunas personalidades de ese partido lo han dejado meridianamente claro: Juan Tardá, por ejemplo, no ha tenido empacho de exigirlo, y Rufián –con ser Rufián--  ha intentado aproximarse a ello. Los dos han sufrido en sus propias carnes la saliva carajillera de los cdr.

Pero esa lucidez sobrevenida de Tardá y Rufián, de un lado, queda neutralizada por un pánico escénico a pasar el Rubicón de romper con la derecha independentista; y, de otro lado, las diversas banderías que pueblan ERC impiden que se abra camino el proyecto de ruptura con la violencia.

La ausencia de un grupo dirigente con autoridad impide, además, que los distintos retales del partido conformen un traje. La auctoritas de Junqueras no corrige estas enormes limitaciones. Decir que Junqueras bendice todas las tendencias de su partido sería excesivo. Pero no lo es la afirmación de que no aparece como el primer dirigente, el que marca la pauta. Ni siquiera es el director de la orquesta. Es la Reina madre.

Propuesta de reflexión para ERC

Este partido está abocado a optar por la política o a sumarse a la desesperación. Si escoge la bronca será un partido derrotado, camino de la irrelevancia. Si se mantiene en la duda permanente, la gente se encaminará a la certeza (quiero decir, a las apariencias de certeza) que ofrece la derecha independentista, aliada  del tropel neopopulista que, como nuevo fantasma, recorre Europa y sus alrededores.

ERC no tiene otra salida que la de hacer política contra viento y marea. Con una nueva conducta: denuncia sin paliativos de la violencia real y la metafórica; desenmascaramiento de la derecha independentista; no impedir la formación del gobierno Sánchez – Iglesias; y abrir un proceso de negociación con la idea de desbloquear el conflicto catalán. O sea, un golpe fuerte encima de la mesa.

Un golpe fuerte encima de la mesa, decimos. Si los dirigentes de ERC hubieran leído a Maquiavelo –o lo hubiesen hecho despaciosamente--  se habrían percatado de una de sus enseñanzas: el buen político es el que es capaz de captar la ocasión antes que los demás, consiguiendo anticiparse y tomar la iniciativa. «Captar la ocasión», esta es la clave. Si no lo hacen se asemejarían más a un jardín de infancia que a una formación política.

Digamos las cosas sin requilorios: no parece que haya otra ocasión tan propicia como la actual para desbloquear –o iniciar el desbloqueo--  del conflicto catalán. Si se torpedea la formación de la coalición Sánchez – Iglesias el conflicto catalán, tal como se encuentra en la actualidad, se hará más crónico, definitivamente crónico. Lo que en buena medida situará a los de Junqueras como suicidas políticos.

Ábrase, pues, el diálogo entre ERC y el mandatario de los que trabajan por formar gobierno. Sobre todo,  negóciese en base a lo que se puede negociar: a lo que da de sí ese maquiaveliano «captar la ocasión». En resumidas cuentas, Realpolitik. Que es justamente lo contrario de lo que propone la derecha independentista: «montar pollos». En ese error ha caído estúpidamente hace días ERC llamando a mantener la movilización, siguiéndole la corriente a la derecha independentista.  

(Esto, chispa más o menos, es lo que les dije a los ilustres comensales que figuran en el retrato de arriba ayer mismo).  

viernes, 15 de noviembre de 2019

Francotiradores contra el Acuerdo




Ya aparecieron los francotiradores contra el pacto de gobierno y legislatura. Viene de algunas vacas sagradas. El presidente castellano—manchego y don Felipe González sacan de los armarios espingardas y adargas. El primero lo hace con una profunda animadversión y desconfianza; el segundo, distorsionando la verdad hasta hacerla coincidir con la mentira: es la magia truculenta de la palabra.

El castellano—manchego se pone trascendente y parafraseando a Pasionaria pontifica que «es preferible gobernar de pie a hacerlo de rodillas». La frase en primera derivada da por sentado que Sánchez gobernará de hinojos, esto es, bajo el dictado de Pablo Iglesias y de Esquerra Republicana de Catalunya. Cultura política de socarral. El caballero manchego desconfía del matiz que existe entre facilitar el gobierno y apoyarle o formar implícitamente parte de dicho gobierno. De manera que se opone con las aspas de su particular molino de viento  a que ERC facilite la formación del gobierno. Con todo, el caballero manchego afirma, para que nadie se confunda, que «está de acuerdo con hablar con todo el mundo, también con ERC». Pero sólo hablar. Cultura política de mostrador de taberna. En política no se habla por hablar; para eso están las tertulias. En política se habla para convenir o disentir. Y con cierta frecuencia se habla para hacer filibusterismo.

La magia verbal –y, a veces, conceptual--  de don Felipe González viene de antañazo. Ladinamente utiliza su potente verbo para oblicuamente pegarle un cogotazo al que discrepa. No quiere arrastrar la impopularidad que representaría ponerse de frente contra el acuerdo de gobierno. Por lo que tira de mandanga: se ha preferido hablar de sillones antes de hacer el programa. El cardenal Mazarino cuidando los bonsáis.

Decimos que es totalmente incierto lo que afirma González porque lo primero fue el Verbo, esto es, la Declaración de intenciones firmada por Sánchez e Iglesias. Que es probable que el de Sevilla no comparta. Pero, como diría Kipling, eso es ya otra historia.

Sin duda, Felipe González saldrá en los libros de historia. Sus salidas de pata de banco sólo figurarán en breves notas a pie de página. Serán irrelevantes pero ahora –lo que se dice ahora mismo— tienen la intención de joder la marrana. Aunque, a decir verdad, cada vez menos.  

jueves, 14 de noviembre de 2019

El independentismo también contra el Pacto del Abrazo




Se complica, todavía más, el desconcierto catalán. En paralelo con el pacto Sánchez Iglesias, 1)  el Parlament aprueba en la misma sesión, el lunes pasado, que el orden de los factores sí altera el producto; 2) la violencia se ha cronificado. Consecuencia: la nave catalana no sólo no va sino que hace aguas.

Primer tranco

El pasado lunes el Parlament (sólo por convención ortográfica en este caso lo ponemos en mayúscula) quiso reeditar el mito de la Parrala, la famosa cantaora de seguiriyas: «La Parrala, sí; la Parrala, no».  Tras intentar burlar al Tribunal Constitucional se aprueba una resolución en la que se pide “ejercer de forma concreta el derecho de autodeterminación”. Se aprueba con los votos de los independentistas. Brindis al Sol.

Horas más tarde la Cámara (dispensen la mayúscula)  da validez a una moción del PSC en la que se insta a renunciar a «cualquier iniciativa unilateral e iniciar con el Gobierno del Estado una relación institucional leal y sincera desde la renuncia a cualquier iniciativa unilateral o ilegal para abordar aquellos temas que son de interés de los ciudadanos y ciudadanas de Catalunya». (El subrayado es nuestro). Este punto ha sido aprobado gracias a los Comunes y el apoyo de Ciudadanos y el Partido Popular.  La explicación matemática de este cambio es: a) que no se encontraban en la sala Quim Torra y su consejero de Interior; y b) que empezaba a funcionar el pacto Sánchez --- Iglesias.

Segundo tranco

Ciertamente, la violencia se ha cronificado en Cataluña. Y, tras el Acuerdo del abrazo  (criticado duramente al alimón por el falansterio de Waterloo y las derechas carpetovetónicas) surgen, de un lado, la aparición de los CDR como organización explícitamente violenta («O autodererminación o barbarie») y la sorprendente invitación de Esquerra Republicana de Catalunya a «continuar las movilizaciones». 

Los llamados cdr quieren darnos gato por liebre parafraseando la famosa frase de Rosa Luxemburgo «socialismo o barbarie». De una Luxemburgo posiblemente la más feroz adversaria del nacionalismo entre los teóricos marxistas. Autodeterminación o barbarie que empieza a dar sus primeros diezmos: la tala de árboles para hacer barricadas en la autopista. Chocante: los clientes de los cdr siempre se las dieron de administrar bien la basura según el color del contenedor: cristales, papel y plástico. Ahora, el nuevo testamento de Waterloo manda talar árboles. Atentado ecológico.

Lo sorprendente: Esquerra, esta vez por boca de Pere Aragonès, ordena seguir con la presión. Entiendo que estas son las razones: su partido libra diversos frentes. Uno, el de la confrontación estratégica (y ahora en puertas de las elecciones autonómicas) con el falansterio de Waterloo; y  otro, el frente interno. ERC, además, siempre fue un partido de disciplina gaseosa. Y, con toda seguridad, hay un tercer elemento: siente la necesidad de encarecer la relación con la investidura de Pedro Sánchez. Opinión distinta es la de Joan Tardá, que recientemente en El Periódico ha exigido que no se bloquee la investidura de Pedro Sánchez. De manera que ERC más que un partido da la impresión de ser un tropel.

Tercer tranco

Desconcierto, pues. La gran empresa ha empezado a reaccionar cuando la china de su zapato era ya excesivamente molesta. La gran empresa que siempre delegó en la política llegó tarde a mojarse ante un follón tan caballuno. Luca di Meo, presidente de Seat, lo dejó claro: empezaremos a intervenir cuando la cosa nos toque de lleno. Nissan pretende largarse con viento fresco. Lo hace por motivos distintos al quilombo, naturalmente. Pero con el gran barullo tiene su coartada ante los trabajadores, ante Dios y ante la Historia. Mientras, la Cámara de Comercio Británica advierte que el 30 por ciento de sus empresas se están repensando si invierten o no en Cataluña dada la situación. 


miércoles, 13 de noviembre de 2019

Nunca es tarde.




1.--- Inés Arrimadas y Luis Garicano siguen en la inopia. Todavía no son conscientes de los efectos devastadores de los Idus de Noviembre, que le han puesto a Ciudadanos, dicho piadosamente, con el cuerpo a la virulé. 

Arrimadas, tras el pacto PSOE – UP, ha reaccionado exigiendo un acuerdo de los socialistas, populares y ciudadanos para formar gobierno. Tiene, además, la chocante ocurrencia de que, tras hacerse público el acuerdo Sánchez – Iglesias, señalar que «todavía se está a tiempo» de hacer el pacto que ella plantea. Garicano, otrora la esperanza blanca del naranjal, tras la dimisión de Rivera, publica un tuiter dándole la razón: «existe la banda, Albert».  O sea, el doctor Garicano, el niño mimado de un sector de los medios, señalando al vencedor de las elecciones como la banda.  Los Idus de Noviembre, de damnatio memoriae, también hacen estragos superlativos en este reputado académico.

Ciudadanos, ayer bien ataviado, hoy en cueros vivos. Ayer, chanel número cinco, hoy alcanfor.

2.--- Parece que la rapidez supersónica del acuerdo Sánchez – Iglesias ha molestado a algunos comentaristas. Que no lo viera venir un servidor es irrelevante. A mis cerca de ochenta años es un deber y casi un derecho no enterarse de nada hasta que ya ha sucedido, y eso con no pocas dificultades. Es más, en algunos editoriales de la prensa del más diverso relumbrón hay un cierto tufillo, de sospecha de secretismo. Ni siquiera lo vio venir «aquel isleño siciliano de mirada tan aguda que, cuando dirigía la vista desde Lilibeo hasta Cartago no se le escapaba nada. Dicen que indicaba el número de barcos que llegaban a Cartago. Nunca se equivocaba» (1).

En realidad el gran giro lo ha dado Sánchez, que siempre fue renuente a la coalición con los podemitas. Seguramente ha calibrado el beneficio y el coste de tener o no tener a Unidas Podemos en el gobierno. Y con toda seguridad ha sido la «cuestión catalana» la determinante del gran giro. De un lado, para coadyuvar que Esquerra  no se posicione negativamente contra la investidura; y, de otro lado, como elemento de contención del falansterio de Waterloo, que --como era de esperar-- ha reaccionado con su habitual insania.  Entiendo que el ascenso espectacular del partido apostólico no ha sido lo determinante del acuerdo Sánchez -- Iglesias.

 Ahora Pedro Sánchez llama Pablo a Iglesias. E Iglesias a Sánchez le dice Pedro. Mejor para todos. Pues bien, Pedro y Pablo tienen mucho trabajo. El primero, estar atento para que el macizo socialista conspire lo menos posible; el segundo, tres cuartos de lo mismo, contener a los versátiles que tienen síndrome de jardinera de tranvía: por una parte se enganchan a los soberanistas y por la otra con el sistema cristalino monoclínico. Lo digo sin ganas de incordiar: la votación de En Comú Podem, ayer en el Parlament de Catalunya, no cuadra con el  acuerdo que comentamos. Esa abstención está a medio camino de Waterloo y la inminente Moncloa.

Me importa decir que, cuando oí el notición, descorché una botellita de vino de Albondón como austera celebración; cuando se vote la investidura de Sánchez abriré otra botellita; y tras formarse el nuevo gobierno abriré una de cava. Una vez al año no hace daño.

1)           Claudio Eliano (170 – 235) en Historias curiosas.

martes, 12 de noviembre de 2019

Cataluña, canción de amor y de guerra


Siguen los cortes de carretera en Cataluña después de celebradas las elecciones generales. Ahora lo más estridente sigue siendo el tapón de la frontera con Francia. Convengamos, pues, que la capacidad de Puigdemont de hacer amigos es infinita.

A simple vista se podría llegar a la siguiente conclusión: el independentismo ha perdido la chaveta. Lo que no es totalmente descartable. Sin embargo, la continuidad de las movilizaciones en esta fase post electoral tiene un sentido clarísimo: mantener la tensión viva para recordarle a Esquerra Republicana de Catalunya que no debe pactar nada que signifique desbloquear la situación ni –muchísimo menos--  facilitar la investidura de Pedro Sánchez. Este es el sentido de las zahúrdas pacíficas, democráticas y peristálticas que dirige Tsunami democràtic, el comité clandestino en manos del tándem Puigdemont Torra.  

Sin embargo, lo sorprendente es que Esquerra se deje apalear por el falansterio de Waterloo. En todo caso es la resultante de la poquedad y falta de autoridad de los republicanos. Junqueras ejerciendo de evanescente Reina madre; el contable Aragonès cuadrando el debe y el haber de unas paupérrimas cuentas públicas; Torrent jugando al escondite inglés con el Tribunal Constitucinal; y Rufián en busca de respetabilidad como almogávar post moderno y hacer olvidar la acusación irresponsable de charnego de diseño minimalista. Un grupo llamado dirigente que recuerda el existencialista verso de Teresa de Ávila: «Vivo sin vivir en mí, / y tan alta vida espero, / que muero porque no muero». O sea, todos chicoleando, mientras el señor Esteve, en el lecho de muerte, se pregunta quién se cuida de la botigueta. Es decir, la metáfora del señor Esteve es: mientras tanto, ¿quién hace política en la Generalitat? Desde luego, Torra –mitad monje, mitad soldado—constata que sus consignas del «apreteu, apreteu»-- están poniendo en aprieto a los de Junqueras. Cataluña es, así las cosas, una pieza de teatro en dos actos: el primero, pacífico, democrático, peristáltico; el segundo, las llamas y el lanzamiento de adoquines. Una versión de Cançó d´ amor i de guerra, punto 2. Una zarzuela catalana que –dijeron los comentaristas de la época--  pretendía tener ínfulas  wagnerianas. Un Wagner extraño: calisay con almíbar por la mañana; cabalgata de las Walkirias cuando anochece. 

lunes, 11 de noviembre de 2019

Sobre “lo” de ayer: o Bella ciao o Ay de mi Alhama




Comentaristas de garrafón y tertulianos de medio pelo se hartaron de afirmar que Vox, cuando entrara en las instituciones, cambiaria de piel y se haría respetable. Tanto insistieron que hubo quien mordió el anzuelo, pensando que aquellos tics eran puro folclore; claro, un poco fachas, pero solo folclore. Tales comentaristas no vieron que los ultras eran una expresión castiza de las corrientes del neopopulismo norteamericano y europeo que iba poniendo el campamento desde el cabo de Gata hasta Finisterre y desde Creus hasta el coto Doñana. En concreto, Vox era una combinación entre Trump, que pone la letra, y el sepulcro del Cid, que pone la música. En definitiva, no se percataron que Vox no era, ni quería ser, del sistema métrico decimal.

Por otra parte, las derechas de la caspa y la brillantina aprovecharon la ocasión y entendieron que dándole carta de naturaleza a los ultras –y sumando con ellos--  podrían debilitar a la izquierda española. Casado y Rivera con tal de desalojar a Sánchez  se aliaron con Vox. Casado y Rivera, dos alguaciles alguacilados. El uno y el otro trabajaron para el inglés. Rivera se ha despeñado hasta la Gehena. Lo peor no han sido sus resultados sino el caballuno ridículo que ha hecho y obligado a hacer a sus mesnaderos. Un desastre de estas proporciones tiene un precedente histórico: el batacazo final de la UCD.

Por otra parte, Casado que ciertamente sube en escaños sigue siendo el segundón, sin la grandeza de aquel famoso Poulidor, llamado cariñosamente Pou Pou.

El fiasco de Casado y Rivera es que los incendios de Barcelona –pacíficos, democráticos y peristálticos— no se orientaron mayoritariamente, como esperaban,  a ellos sino al Partido Apostólico. A Vox. Puigdemont y Torra devuelven el favor, agradecidos, a quienes hicieron independentistas a destajo con sus «a por ellos». Más madera y de esa guisa subirá Vox. Análisis académicamente maoísta: agudizar las contradicciones en el seno del pueblo.

No sólo fue el terreno que Vox les iba comiendo a la desavenida pareja –Casado y Rivera--  sino que, especialmente, les fue dictando la política. Lo pudimos ver en Andalucía y recientemente en la Comunidad de Madrid.

2.---  El resultado de las elecciones de ayer complica, todavía más, el panorama político español. Cierto, el PSOE ha vuelto a ganar las elecciones y, nuevamente derrotado el imprudente Casado. Pero las dificultades existen: lo que anteriormente era una olla de grillos se ha convertido en una zahúrda. Haga pucheros, pues, la izquierda. Pero sólo un par de días. Acabado ese plazo deben arremangarse las mangas de las camisas de Pedro y Pablo.

Hay posibilidades, todavía hay posibilidades de salir medianamente bien de esta situación.  La derecha no suma y la izquierda puede sumar. Ahí está la clave: en que la izquierda puede sumar. Claro, siempre que Pedro y Pablo abandonen sus improductivas cabezonerías y recuerden aquella máxima que Platón ponía en boca de Sócrates: «el objetivo de la sanidad no son  los médicos sino la salud de los ciudadanos». 

Son dos personajes, ciertamente, que se han dicho de todo en los últimos meses. Pero, saben perfectamente, que la magia de las palabras puede convertir aquellos rayos y truenos, aquellos temporales en agua fina capaz de regar adecuadamente la vega. Me permito el último punto y aparte.

Recuerdo cuando Nanni Moretti, frente al televisor, exigió a un Massimo d´Alema: «Dí algo de izquierdas». Pues bien, tomando mi cafelito mañanero, les digo a Pedro y Pablo: «Poneros de acuerdo, leche».  Ya sabéis que es más amable cantar conjuntamente el Bella Ciao que, separados, entonar el Ay de mi Alhama


domingo, 10 de noviembre de 2019

Consejos y aforismos para votar hoy




No dejes para la tarde lo que puedes votar por la mañana de hoy.

Votar con la nariz tapada es preferible a no votar.

No votar y reclamar después al maestro armero es cosa de gaznápiros titulados.

sábado, 9 de noviembre de 2019

Reflexiones, hoy, con ton y son





1.---  Pecaron de ingenuos quienes aseguraron que la ultraderecha se amansaría si lograba entrar en las instituciones. Aquellas almas de cántaro, politólogos de mostrador, afirmaron que los Apostólicos –los hijos de san Luis con aquel Angulema al frente--  entrarían en las razones que confiere la respetabilidad institucional. No solamente no ha sido así, sino que, además, están marcando la tonalidad y el diapasón del resto de las derechas. Hemos visto que Casado y Rivera han bailado al compás de la danza macabra de los ultras.

2.--- Siempre me ha llamado la atención la manía de casi todos los oradores políticos que, en sus discursos, llaman al electorado de otros partidos para que orienten sus votos hacia el del que predica. Sorpresa mayor todavía cuando el hablanchín no se refiere a quienes se abstienen, que siempre fueron un montón. En ese estilo (estilo viene de estilete) se formaron los oradores de los partidos tradicionales. También quienes presumen de ser de las nuevas cosechas usan y abusan de tan chotuna técnica. La nueva política siempre tuvo una experiencia de vida demasiado corta.

3.---  Mañana, antes de que cierre el día, sabremos si los coros que vamos a cantar en los próximos años serán los de Nabucco o los de Ernani. Ambos del maestro Verdi. (Mi padre le llamaba así, maestro Verdi, como si fuera de Santa Fe, capital de la Vega de Granada). Mala señal si es el Va pensiero; si se salvan los muebles entonaremos Si ridesti il león de Castiglia.  No hay trazas de que podamos cantar los coros de Aída.



4.---  Dionisio era un vivales.  Tomó dos esposas, Dóride de Lócride y Aristómaca, la hija de Hiparino. Se acostaba con ellas por turnos. La primera le seguía cuando estaba de campaña y la segunda lo recibía a su regreso. Es lo que nos cuenta Claudio Eliano (170 – 235) en sus Historias curiosas. Queda sin aclarar si la «campaña» era electoral o militar.

5.--- Oigan, entre votar y el maestro armero no hay color. Voten y háganlo por su bien. Ya saben, el maestro armero pasó a la historia junto al buen cubero, el zapatero remendón y el afilador. 

viernes, 8 de noviembre de 2019

Tres escenas chungas de Cataluña




1.-- «Puigdemont es un vivales». Lo ha dicho Laura López, cabeza de cartel de En Comú Podem por la provincia de Girona. Es politóloga. A continuación Jaume Asens, primero de la lista por Barcelona, ha fulminado la heterodoxia de doña Laura diciendo que sus declaraciones son «desafortunadas». Seamos claros: es probable que la desautorización menos áspera que se haya hecho de Puigdemont (posiblemente Lisa) sea esta de vivales. Aclaramos que ninguna de las acepciones que la Docta atribuye a vivales puede ser considerada como insulto. Sin embargo, Asens (rábula de profesión) ha entendido que eso era una descalificación caballuna. De ahí su recreación del viejo centralismo—democrático llamando al orden de la candidata gerundense.

Pero yo entiendo, sin embargo, que la fulminante reacción de Asens se debe a dos observaciones que Laura López indica en la entrevista al Diari de Girona: «Esa gente [los independentistas] se saltó las leyes» y «Hace mucho que el movimiento independentista parece una homilía». Aquí está la clave de la inverecundia de Asens. Porque es en estas dos donde el abogado se siente agredido.  

Chungo este caballero.

2.--  Quim Torra dice que nada tiene que ver con el Equipo de Respuesta Táctica que comentábamos ayer. Se ha entendido como un desmentido. Sin embargo, parece sorprendentemente chungo que lo haya hecho por escrito, en un comunicado que tiene, como es natural, tintes administrativos.

No quisiera provocar a ningún alma cándida, vivales o no vivales, diciendo que me parece manifiesta  la cobardía del vicario de Waterloo al no comparecer físicamente –o «personalmente en persona», que diría el inefable Catarella--  ante los medios. Novedad: en dicho comunicado el vicario (tal vez, Gandalf) no califica a los detenidos como «patriotas». Debió pensar que no vayamos a pollas que el agua está muy fría. Pero sí aprovecha la ocasión para insinuar que los detenidos pudieran haber sufrido malos tratos por parte de la policía. Naturalmente sin pruebas.

3.--  Los dirigentes estudiantiles que organizaron la huelga subvencionada hacen acopio de senectud política, no reconociendo que  han pinchado en hueso. No ha sido huelga general, en todo caso huelga cabo primero. Ahora bien, tales dirigentes han demostrado una fantástica picardía. Ello insinúa que algunos de ellos apuntan maneras. Cosa que me recuerda el caso de un joven izquierdista, en mis tiempos mozos, que en venticuatro horas pasó de ser un quemacontenedores a ser un «revisionista».

¿Dónde está la picardía de los dirigentes estudiantiles? En que se han aprovechado de un clima de solidaridad con los condenados por la famosa sentencia para convocar una huelga, sedicentemente solidaria con ellos. En realidad lo que querían era la flexibilización de las evaluaciones de los exámenes. Cuando sean mayores perpetuarán el viejo olor a chotuno de la política que ellos han denunciado ahora. Con la temerosa aquiescencia de un profesorado, que (según parece)  se le extraviaron las esperanzas de no haber tenido aquí su propio Sesenta y Ocho.

Un profesorado chungo.  

jueves, 7 de noviembre de 2019

Mártires independentistas


Ni siquiera se le hubiera ocurrido a un novelista de política—ficción: un complot entre un grupo de golpistas y el presidente de la Generalitat para ocupar el Parlament durante seis días para que Quim Torra, tranquilico, pudiera proclamar la independencia de Cataluña. Esta es la parte más sorprendente de las declaraciones de un miembro de los Comités de defensa de la república (sección Equipos de Respuesta Táctica) al Juez García--Castellón. Tan sorprendente que parece más bien una situación bananera y no el de una región europea que se ufanó de ser uno de los «cuatro motores de Europa».

Cuando ese grupo fue detenido les faltó poco tiempo a Waterloo y sus franquicias para decretar que eran unos patriotas, un modelo y de los nuestros. Mártires de la Guerra dels Matiners (la segunda guerra carlista). Candidatos a la canonización.  Sin precaución alguna ni reserva mental: eran de los nuestros, dijo todo el archipiélago independentista. Los envíos de paquetes—bomba a los cuarteles de la guardia civil se harían pacíficamente, democráticamente, peristálticamente; los sabotajes a las torres eléctricas serían pacíficas, democráticas, peristálticas; la fabricación de explosivos se orientaba a una «investigación» democrática, pacífica, peristáltica. Todo ello a mayor gloria de menos de la mitad de Cataluña. Lo chocante es que todavía –son las diez menos cuarto de la mañana del jueves— el nombrado como jefe del complot no ha comparecido aclarando el asunto. Cosa que contrasta con la rapidez con que denunció las detenciones de estos «patriotas».

Novedad a tener en cuenta. La CUP, por boca de su cabeza de cartel para las elecciones del domingo, ha establecido la dogmática político—jurídica de la violencia: «Condenar o no la violencia es trabajo de los jueces». Los milenaristas, con o sin diploma, ya tienen argumentación para cubrir sus fechorías ante dios y ante los hombres.

Visto lo visto, a nadie le puede extrañar que Cataluña siga con el bono basura en el terreno económico. Mientras mande aquí  Tirano Banderas seguirá  hediendo a perros muertos.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Quim Torra, conserje de Vox


«Casi todos han trabajado para Vox en los últimos meses. Empezando por el independentismo pata negra, que, mediante graves conatos de violencia y el repugnante acoso a las personas que pretendían asistir a los premios Princesa de Girona, está proyectando una imagen prepotente que deprime a muchos catalanes y exacerba los ánimos de la España profunda».  Así lo ha escrito Antoni Puigverd en su artículo de hoy en La Vanguardia, La vida es sueño. Dispensen la amplitud de la cita, pero me ha sido imposible cortar la frase porque hubiera dejado sin argumentar que los independentistas pata negra han estado trabajando (digo yo, gratis et amore) para Vox. Dicho en román paladino: Torra ha actuado de conserje del partido ultra.

No es necesario presentar a Puigverd. Es proverbial su moderación y el carácter ´románico´, esto es, sin perifollos de sus argumentos. Como conocido es, también, su denuncia de los hunos y de los hotros cuando viene al caso. No ha lugar las acusaciones que ha recibido de «equidistante» de quienes tienen los ojos poblados de legañas.

«Conatos de violencia», nos habla Puigverd. Pero el consejero de Interior, Miquel Buch, tiene una explicación hilarante de lo sucedido en los aledaños del Palau de Congressos de Catalunya. Este caballero, tal vez acollonado por los escuadristas de su propia manada, ofrece una particular justificación de los puñetazos y patadas, de los escupitajos y empujones a quienes pretendían asistir al acto. Buch está entre el canguelo al Tribunal Supremo y el acatamiento al mencionado conserje. Por lo tanto, debe montar un andarivel que le saque del dilema o Tribunal Supremo o la sobredosis dogmática de Torra. Buch nos dice que el problema estuvo en que los agredidos «tuvieron la falta de voluntad de utilizar los autobuses». Vamos, que prefirieron ir andando y recibir  el ´agasajo´ de aquellos avinagrados que, conforme avanza el tiempo y su fracaso, las sonrisas de antaño se han quebrado definitivamente. Hoy, el independentismo es una gigantesca mandíbula desencajada. Extraña anatomía. 

La frase tiene su miga. Retórica cantinflesca que denota la degradación de una forma de pensar, que empieza a rodar por el plano inclinado de la desesperación. Ni siquiera en su propia lengua  –el catalán--  este caballero es capaz de construir un razonamiento digno de ese nombre. Tan sólo puede significarse como figurante de aquella película que fue El Vicario de Olot.

martes, 5 de noviembre de 2019

Genios e idiotas en el debate televisivo de ayer




«Ganar un debate contra un genio es difícil. Ganarlo contra un idiota es imposible. Que según Sergi Pàmies se decía en Quebec. Me aprovecho de la frase, ingeniosamente certera, para preguntar quiénes –si los hubo--  en el debate de ayer noche fueron idiotas, de viejo o nueva estampa, una vez despejado que no hubo ningún genio. Eso sí, todos se presentaron  como que «cada cual en su sitio es inmortal», según pontificó Fausto.

La primera impresión es que el debate fue francamente prescindible. Nada nuevo bajo el Sol de otoño. La melopea sobre Cataluña, de una parte, y quien mea más largo, de otra parte, fueron los sobados temas que se han repetido por enésima vez. Cada cual apareció enrocado en sus (aparentes) soluciones. Enroque corto o enroque largo, no sé. Silencio ante los grandes problemas territoriales, económicos y sociales.
¿La «España vaciada»? Mutis por el foro. Ni siquiera un leve tartamudeo sobre los efectos de la constante reestructuración de nuestras industrias –ahora, por ejemplo, de la automoción.  Silencio, pues, para evitar que aparezca la falta de soluciones.

Iré a votar, por supuesto. Porque no hacerlo no sólo no me soluciona nada, sino que me empeora la situación. Mi voto irá a la izquierda menos inútil.

lunes, 4 de noviembre de 2019

Los hijos del revolcón se comen a sus papás


¿Es posible superar el esperpento del pasado sábado, protagonizado por los Comités de defensa de la república? Claro que sí. Ya lo verán ustedes, será superado en breve. El sábado pasado Esquerra Republicana de Catalunya celebraba un mitin en las cercanías de la prisión de Lledoners. Allí se encuentra preso Oriol Junqueras. Se da la circunstancia de que ese mismo día se cumplía el segundo aniversario de la detención de Junqueras y sus compañeros.  Alguien decidió, desde la sala de máquinas de algún palacete, amargar el día a ERC. La orden es imperiosa interferir ese mitin electoral. El mandato no viene de los adversarios del indepenentismo, sino de una congregación secesionista. Los mandaos son naturalmente los escuadristas de la imaginaria república catalana. Dicho y hecho, se ocupa la tribuna de oradores y montan una grita atronadora. Es la mitología al revés: los hijos de Saturno se zampan a su padre sin ningún miramiento. A Goya le parecería extraño.

Es una lógica caníbal que viene desde antaño: los hijos del revolcón se meriendan a sus padres que, con el tiempo, se han vuelto tibios. Con todo, se mire como se mire este acto escuadrista hunde sus raíces en el más puro fascismo. Se dirija contra quien se dirija. Da igual. Pero, en esta ocasión, se trata de un fascismo un tanto estrafalario, pues se dirige –pacíficamente, democráticamente, peristálticamente--  contra sus progenitores, ya convertidos en íntimos enemigos.

Nadie se merece este ataque escuadrista. Tampoco, por extensión, Esquerra republicana de Catalunya. Ahora bien, los de Junqueras tienen una enorme responsabilidad en toda esta astracanada: amamantaron en sus pechos a los Cdr, cofundaron el llamado Tsunami democràtic y hasta la presente sus llamadas al orden han sido jaculatorias marianas.  Esquerra, en todo caso, no tiene tiempo para abordar estos asuntos, está realmente ocupada en concretar la Ley Aragonès que prevé una ´reestructuración de los servicios públicos digna de los ojos de aquella Convergència, sector business.  

Lo dicho: los hijos del revolcón se meriendan a sus papás. Por lo que las declaraciones del seráfico Aragonés, primer espada virtual de ERC, son puro tocino de cielo. Concretamente cuando le dice a Pedro Sánchez «que no intente dividir a los independentistas». Sancta simplicitas!




domingo, 3 de noviembre de 2019

Thomas Piketty y el independentismo catalán




Thomas Piketty no se anda con chiquitas. De ahí sus descarnadas opiniones sobre el independentismo.

«Me permito utilizar una reflexión de mi amigo Jesús Zandueta Vera, sobre la clase social que lidera el procés basada en una cita de Lluis Bassets: “El reciente libro de Thomas Piketty, Capital e ideología, revela una comprensión exterior del problema probablemente más precisa que la que se pueda obtener desde el interior del conflicto. Según Piketty, se trata de una secesión de las clases más ricas de la región más rica, en perfecta sintonía con el secesionismo burgués, propietarista según su vocabulario, adicta a los paraísos fiscales y hostil a la solidaridad. Tal como se supo durante octubre de 2017, esta burguesía propietarista puso sus ahorros a buen recaudo, de forma que puede seguir aceptando unos sacrificios económicos que no le afectarán personalmente en sus patrimonios”».

Es lo que ha dejado escrito Manuel Gómez Acosta en su cuenta de Facebook: un comentario que, por su innegable interés, merece su difusión y una adecuada reflexión.  


sábado, 2 de noviembre de 2019

La confrontación del independentismo


Esto es casi un elogio del maestro Josep Ramoneda. Escritor prolífico, periodista brillante. Intelectual ponderado, que escribe por lo general sin estridencia alguna. Que tiene la rara habilidad de incomodar a los diestros y a los siniestros. No se trata de equidistancia, sino de una beligerancia que, a veces, usa la ley del péndulo simple para compensar unas u otras afirmaciones incordiantes. La utilización de esta ley es lo que explica que le hagamos al autor un casi homenaje.

1.-- Ramoneda desarbola el carácter de la Asamblea de cargos electos, de la que hablábamos hace días en Cataluña o La corte de Faraón. Concretamente nos dice: «El último invento, la Asamblea de cargos electos, es un fantasma sin operatividad institucional ni jurídica alguna, movido desde lejos  por Puigdemont que no tiene otro objetivo que salvar las apariencias de la unidad inexistente del independentismo», tal como nos dice en ´La campaña y la ley de la gravedad´ (El País—Cataluña, hoy). Unas palabras que han sentado como un tiro al independentismo milenarista. Son las palabras que se confrontan, además, con los corifeos y demás aduladores agachados. El documentado cogotazo de Ramoneda apunta a donde más duele a los eclesiásticos de Waterloo: a) la fantasmada  política  de Carles Puigdemont y b) la división del independentismo. 


2) Siendo importante el coraje de Ramoneda, mis achaques me llevan a rogar al maestro que remate la faena con la misma claridad de lo escrito en el parágrafo anterior. Porque tengo la impresión de que tira del recurso del péndulo para, tal vez, compensar un tantico la contundencia de su denuncia. Es cuando afirma: «Me niego a aceptar que todos los independentistas apuesten por la estrategia de la confrontación». Bueno, «todos» es mucho decir. De momento, ahí van algunas objeciones provisionales. 


El independentismo es una opción política «de confrontación». (Lo que, en principio, no quiere decir que necesariamente dicha confrontación se exprese con violencia). De confrontación, decimos, que en el caso que nos ocupa se dirige contra el Estado y su Ley fundamental, la Carta Magna. Por lo demás, es irrelevante que «todos» los independentistas apuesten –o no-- por la confrontación. Por ella apuestan sus líderes sin excepción: los matices y contrastes que hay entre ellos se refieren no al hecho de la confrontación sino a cómo realizarla. Más todavía, quienes han optado por la no confrontación han sido apartados de los órganos dirigentes y ahora yacen pacíficamente en el Purgatorio. La lista no es pequeña en la familia post post convergente. A muchos se les ha mandado un tuiter con esta leyenda: «Extra ecclesiam nulla salus». O sea, fuera de la confrontación no hay salvación. Tal como pacíficamente acuñó antañazo  aquel famoso san Cipriano, obispo de Cartago.

 

3.— Ramoneda sigue aplicando el péndulo con el que compensar su enérgica desautorización de la fantasmada de Waterloo. «Es especialmente desasosegante el despliegue de artefactos jurídicos y amenazas judiciales». Bien está, querido maestro, afirmar que la solución es política, cosa que compartimos sin reserva mental alguna. Pero cuando Torra se pone cimarrón, el aeropuerto está ocupado y se lanzan adoquines pacíficamente, democráticamente, peristálticamente  los artefactos jurídicos y las amenazas judiciales deben hacer la siesta? Y me pongo a reflexionar: la izquierda sigue teniendo problemas con el orden público democrático. 




viernes, 1 de noviembre de 2019

La república digital catalana


Delirium tremens. Este es un estado mental excesivamente generalizado en ciertos sectores de la vida política catalana. Se llevan la palma algunos de los más conspicuos exponentes del Govern. En el caso del Conseller Jordi Puigneró no es sobrevenido, ese delirium tremens tiene solera. Hombre de probadas pocas luces, al menos desde que prologó el libro La Gran Mentira del Milenio (todo con mayúsculas para darle presunción de rotunda veracidad) donde apoya las tesis del conocido historietista, aunque administrativamente es historiador, Jordi Bilbeny que afirma que Cristóbal Colón, Miguel de Cervantes  y Teresa de Jesús eran catalanes. Sin duda, las afirmaciones de Puigneró fueron decisivas para que Quim Torra le nombrara consejero de su gobierno.  Dios los cría y ellos se juntan. Si el padre Miquel Batllori estuviera entre nosotros se llevaría las manos a la cabeza.

Ayer decíamos que la capacidad de fantasear de algunos parece inacabable.  Se trataba de generar fantasía post moderna a las viejas chansons de geste. Los antiguos cantares parecían un tanto oxidados a las nuevas generaciones independentistas. Es entonces cuando este Puigneró –ingeniero de profesión--  se saca de la bocamanga la «República digital catalana». Los almogávares con ordenador.

Y comoquiera que, según este Puigneró, existe la república digital catalana, el Gobierno de Pedro Sánchez le ha declarado el 155 para borrarla del mapa. Se trata de la puesta al día para que el mito no decaiga  de los cuentos de la vieja de antaño. En todo caso, se trata de una idea brillante. Ya que no existe ninguna república virtual es imposible destruirla. Luego, tales ideas son indestructiblemente eternas. Como los números imaginarios. Aunque Leibniz dejó dicho que los números imaginarios eran una especie de anfibios entre el ser y la nada. Parafraseando al genial matemático podríamos afirmar que la república virtual catalana es una especie de batracio entre el no ser y la nada.

Gloster, en el Rey Lear, dejó dicho: «¡Qué tiempos éstos en que los locos guían a los ciegos!», según escribió Guillem Shakespeare, nacido naturalmente en Manresa.


P/S.  La foto de arriba es del archivo personal de François Guizot.

jueves, 31 de octubre de 2019

Cataluña o La corte de Faraón


Es inagotable la capacidad del independentismo de organizar cosas altamente inútiles; la sobriedad por lo estéril no es su seña de identidad, hay que exhibir por todo lo alto lo improductivo e inane. Hablo del acto que, unitariamente, hizo ayer el independentismo, congregando a dos mil cargos electos en diversos ámbitos, especialmente el municipal. Presidía el Enviado de Waterloo en la Tierra, Quim Torra. Aclaremos que En Comú—Podem decidió estar en mejor lugar, esto es, trabajando en sus ocupaciones.

Era la Assemblea de Càrrecs Electes, una mezcla zarzuela de El asombro de Damasco y La corte de Faraón: dos embrollos de bigote. La tarea del asombro de la corte es llegar a donde el Parlament de Catalunya no puede. Así la definió desparpajadamente Torra, el principal de los reunidos. Y así lo sentían sus aduladores agachados.

Pero, ¿era realmente «unitaria» esta corte de Faraón? No tal, al menos no lo era en los momentos de más intensidad. Cuando una parte de los asistentes gritaron «¡Buch, dimisión!», como si el conseller de Interior fuese el tiralevitas  de La Moncloa. Realmente chocante. Centenares de cargos electos ululando contra un miembro de su gobierno. ¿Asamblea unitaria, dice usted? Imposible, aclaramos. Lo que toca Waterloo se deteriora a marchas forzadas. Los gritos de «¡Torra, president!», representan un cogotazo a Esquerra Republicana de Catalunya, de un lado, y, de otro, una manera elegante de decirle a Waterloo que su inquilino está ya amortizado. Con lo que del género zarzuelero pasamos al mayor embrollo jamás cantado: el de la ópera La Favorita, donde hay momentos en que no se sabe distinguir si la señora es la mujer del rey, su querindonga o su hermana. Indistinción, pues, entre el débito conyugal, el adulterio o el incesto. Cosas de los románticos.