martes, 3 de agosto de 2021

En Cataluña se ha puesto la primera piedra


 

 

Es la primera piedra de un complejo arquitectónico; de esta ´inauguración´  sabemos el inicio, aunque desconocemos el resto del itinerario. En todo caso, podemos decir, con toda la sobriedad que se quiera, que se ha avanzado. Que en estos momentos, tras la reunión de ayer entre el Gobierno español y la Generalitat, se han iniciado las obras. En efecto, se ha avanzado en diversos aspectos, el más llamativo es el acuerdo de ampliación del aeropuerto de El Prat. El espinazo de Cataluña –el sindicalismo confederal y la patronal Foment--  lo han celebrado. El líder de CC.OO. de Catalunya, Javier Pacheco, ha reclamado «participar en la definición del plan director para garantizar la sostenibilidad ambiental y laboral». Son muchos los amigos, conocidos y saludados del sindicalismo que pueden, en su nombre, participar en dicha definición. Sería deseable que la postura inteligente de Pacheco pudiera contagiar a quienes, desde algunos sectores institucionales, no ven el asunto con simpatía. Ahí lo dejo, educadamente.

Moderada satisfacción, pues, porque políticamente da la impresión de que se ha abierto, todavía sin las puertas de par en par, el diálogo y, más todavía, la negociación. Estupor, sin embargo, en las parroquias de Waterloo y Casado. Y, encima, ahí está, ahí está Pedro Sánchez viendo pasar el tiempo con las primeras brisas de la recuperación de la economía. Waterloo sospecha que el acuerdo no sólo se inscribe en las posibilidades que ofrece la autonomía sino que, además, la consolida. Casado, cual don Quintín el Amargao, es incapaz de salir del glosario cacofónico en el que se ha instalado. Con dos añadidos a tener en cuenta: de este primer acuerdo sale fortalecido el conseller Jordi Puigneró, independentista hasta la muela del juicio, sector Waterloo, pero que poniendo esta primera piedra se aleja de Puigdemont; y, como decíamos ayer, el «lenguaje del abanico» entre el dúo dinámico del PP, Feijóo y Ayuso, intuye que las cabañuelas no parecen favorecer a su (teórico) jefe de partido. Waterloo mira con el rabillo del ojo a Puigneró y Casado, siguiendo el estrabismo de Marujita Díaz, vigila al gallego y a la madrileña.

Mientras tanto, Pere Aragonès García, mantiene su patología bipolar: con la mano diestra firma (y hace bien), pero con la siniestra, para no infundir sospechas en propios y extraños, declara que «Cataluña no es propiedad de España». Ni siquiera el silogismo del cornudo puede superar tan suprema gilipollescencia. En todo caso, dígase la verdad: tampoco Santa Fe, capital cultural y espiritual del Reino de Granada, es propiedad de España y no se ostenta.  No es la tradicional humildad granadina, sino la cultura pragmática santaferina.

 

Blogosfera.---

Quim González: Un sueño de una noche de verano

lunes, 2 de agosto de 2021

El chicoleo entre Feijóo y Ayuso


 

¿Hay movimientos en el interior del Partido Popular? Y si la respuesta es afirmativa, ¿qué orientación llevan? De momento todo son especulaciones en los mentideros, peluquerías unisex y baretos de medio pelo.

La cosa viene a cuento porque los periódicos, tras la Conferencia de Salamanca, han prestado atención a ciertos chicoleos entre Núñez Feijóo y Díaz Ayuso: gallego él, madrileña ella. Al primero se le atribuye una cierta fama de pragmatismo y prudencia; sostienen algunos que ella rima en consonante con lo más ultra de las derechas domésticas. Vamos a ver, esos chicoleos no se han producido porque sí, ni sin motivo. Y podría establecerse la arriesgada hipótesis de que el objetivo central no era apuntar contra la «ilegitimidad» de Pedro Sánchez. Si tal fuera a ese encuentro galaico—matritense habrían sido invitados el resto de los presidentes peperos. Así pues, el motivo no podía ser otro que el análisis de la situación del partido y, más concretamente, de la capacidad de liderazgo de Pablo Casado. Y lo han hecho las personas con mayor desenvoltura en el partido y menor dependencia del grupo dirigente central. Los entorchados pesan.

Por lo menos el gallego y la madrileña habrán coincidido en el estado de la cuestión: desde la elección de Casado como primer espada del partido están cayendo chuzos en punta en España; todos los sueños de Casado se han quedado en agua de borrajas. Lo que está provocando un itinerario errático de la dirección del PP. Un botón de muestra: la recogida de firmas contra los indultos, al parecer, se ha archivado. O sea, primero hubo un calentón de bragueta para, después, acabar en gatillazo.

El de Compostela y la de Madrid han sacado ambos dedos para ver por do viene el viento: de momento todos los indicios apuntan a recuperación de la economía. Mala noticia para los mechinales de la calle Génova. Lo peor –podría decir la pareja--  es la incompetencia de Casado y sus alrededores.

Movimientos en el Partido Popular. En Salamanca uno y otra habrían hablado de algo que no conviene a Pablo Casado. Es decir, el lenguaje del abanico de la pareja más influyente de su partido.

domingo, 1 de agosto de 2021

Quiero un médico español—español


 

La democracia tiene instrumentos legales para combatir el racismo y la xenofobia. La lucha contra esa lacra es, por lo general, contundente. Ahora bien, todavía hay sectores sociales, cuantitativamente no irrelevantes, militantemente racistas y xenófobos. Lo que la ciencia ha demostrado como infundado e indocumentado, el mundo de determinadas creencias admite acríticamente a pies juntillas: si la ciencia –como demostró la doctora Rita Levi--Montalcini, premio Nobel, de Medicina 1986— afirma que «sólo hay una raza, que es la humana», ahora hay quien ideológicamente afirma de la «etnia sueca», y pronto oiremos referencias a la etnia alsaciana y en la ermita de san Jarando cada santico exhibirá la supremacía de su etnia particular.

Me ha producido una profunda tristeza el reportaje de hoy en La Vanguardia, «Quiero un médico sueco—sueco». Rechazo total a los profesionales de color obscuro, tiznado o gris. Color de ´Omo´, aquel jabón que «lava más blanco».

Me encuentro en unos momentos emocionales en los que la tristeza casi se ha comido, en este tipo de asuntos, a la indignación. Recuerdo una conversación, la última, que tuve con Manuel Azcárate mientras volábamos en un puente aéreo Madrid – Barcelona o Barcelona – Madrid, ahora no sabría decir. Eran momentos muy duros para Manolo: había sido separado del partido en el que había militando toda su vida y acababa de publicar sus memorias, ´Derrotas y esperanzas´ en la editorial Tusquets. El viejo comunista, amendoliano hasta los párpados, me dijo que tenía un miedo tremendo a que el fundamentalismo reapareciese en la escena. No pude –más bien no supe— llevarle la contraria. Me quedé sin palabras ante la tristeza que trasmitía aquel león del comunismo español, del comunismo de los sueños, no del de las pesadillas.  

El reportaje de La Vanguardia muestra a las claras la dramática patología de un sector, minoritario pero relevante por su militancia, de la sociedad sueca. Algo había leído de esos comportamientos en las novelas de Henning Mankell (con el policía Kurt Wallander como protagonista) que a algunos nos alarmó. Yo sospeché estúpidamente que ´aquello´  era un recurso literario. Leí con ojos pitañosos.

Sí, la democracia tiene instrumentos para combatir los comportamientos racistas y xenófobos. Y debe quedar señalado que no son pocas las reacciones solidarias con las víctimas del odio. Pero cabe preguntarse si la lucha cultural y política contra esa lacra es lo suficientemente densa y pedagógica para reducir la influencia del odio. Porque ahora, a diferencia de los tiempos de Manuel Azcárate, la xenofobia y el racismo cuenta con instrumentos de poder tan significativos como los partidos de ese jaez. Y, a más a más, con el tipo de relaciones políticas que las derechas  tienen con esos partidos ultras. Chocante: esos partidos de la derecha europea –en España, las gentes de Casado--  que optan por los ultras en vez de la voz con punto de vista fundamentado de Rita Levi—Montalcini. Esas derechas que se doctoran en tabernas y tabancos porque no dan la talla para hacerlos en los centros académicos.

Por último, les ruego lean atentamente y tomen nota de la lección magistral de la doctora Levi—Montalcini: ´Solo existe una raza, la humana´ en https://www.lainsignia.org/2008/julio/cul_005.htm

Referencia: 

“Quiero un médico sueco-sueco” - La Vanguardia

 

 

sábado, 31 de julio de 2021

Democracia y algoritmos


 

Me encuentro a gusto con la lectura de los trabajos del profesor Daniel Innerarity. Su escritura sobria --y, a la par, pedagógica y profunda-- hace que espere la lectura sabatina de sus artículos en La Vanguardia.  El periódico encima de la mesa, el lápiz colorado para subrayar y los ojos abiertos como platos. Nunca debe leerse en diagonal, una costumbre pija e interclasista. Tan solo me tomo una licencia ´de acompañamiento´: como música de fondo pongo lo primero que encuentre de Mozart.

Innerarity escribe hoy sobre Gobernanza algorítmica (1). Palabras mayores. Uno de los elementos centrales del artículo dice así: «La gobernanza algorítimica no constituye una amenaza para la democracia porque condiciona nuestras decisiones sino, sobre todo, porque se desentiende de nuestras decisiones futuras». Es necesario darle vueltas a la cabeza para sacarle jugo a la frase que –me imagino--  no ha sido escrita al tun tún sino despaciosamente.

En cualquier caso entiendo que a Innerarity le ha faltado espacio para tratar sobre un tema de gran relevancia: el algoritmo, como artificio, no es neutral en sus indicaciones, es concretamente el resultado de una serie de variables matemáticas que se han elaborado –bien por encargo o motu proprio--  en busca de un objetivo predeterminado. Así pues, el algoritmo es una construcción ancilar de aquello que se busca. Por lo que sacar conclusiones sobre la gobernanza de ese tipo sin tener en cuenta dicho carácter ´de servidumbre´ es, en mi modestísima y atrevida opinión, algo que merecería mayor reflexión.

Me permito un ejemplo concreto: conozco a un experto de fama mundial en el mundo de la construcción de algoritmos y cosas similares; mi conocido fue contratado para construir esos artificios en un famoso casino de Las Vegas. Obviamente el encargo que tenía era que las maquinillas del dinero dieran la suerte, gracias a las variables del algoritmo matemático, con muchísima mayor frecuencia y cantidad a la casa antes que al jugador. El negoci és el negoci. 

 

1)           Daniel Innerarity: https://www.lavanguardia.com/opinion/20210731/7636808/gobernanza-algoritmica.html

 

viernes, 30 de julio de 2021

La oposición avinagrada de Pablo Casado


 

Las cosas no le están saliendo bien a Pablo Casado. Este caballero había descargado una deposición mental que se basaba en que Pedro Sánchez no aguantaría los efectos de la pandemia. Así pues, confiaba en que la devastación que podía generar el virus le llevaría al podio. Por ello no movió ni un dedo, toda su estrategia se basó en sentarse en la puerta para ver pasar el cadáver del enemigo. Además –debió pensar mientras imaginaba estas fabulaciones--  la economía mandará al gobierno progresista a freír espárragos. Nuevo tancredismo adobado con las ayudas, gratis et amore, del Batallón Lesmes más la bronca tabernaria cotidiana. Para más inri el caballerete Casado observa como el pío Fernández Díaz y su troupe policial corren el peligro de ser enchiquerados en los toriles de Soto del Real. Casado no quiere saber nada sobre ese particular, aun cuando en aquellos momentos era destacado miembro de la dirección ´in illo tempore rajoiano´. De manera que Casado tiene motivos para tener los nervios disparados, la lengua desenfrenada y la cabeza en completo desorden. Demasiado tierno (ternico diríamos en Santa Fe, capital cultural del Reino de Granada) para tantos y graves problemas.

Las cosas son aproximadamente así: hay despegue en la creación de empleo; de hecho, España recupera 9 de cada 10 empleos perdidos durante la pandemia. Cierto, todavía deja mucho que desear la calidad de esos empleos. Las empresas que han sido las locomotoras vuelven a recuperarse, obteniendo beneficios. Esta es una realidad que no admite panglossismo ni las pompas fúnebres que trasmite Casado. Ni las campanas al vuelo, ni la retórica avinagrada. (Ojo, ojo con la inflación).

Con todo, lo grave es que en el altiplano del Partido Popular nadie le haga una observación al jefe. Nadie quiere jugarse el tipo ante los poderes estatutarios del mandamás. Ni quiera aquellos que han sido minusvalorados por Casado –los presidentes de las comunidades autónomas del PP— cuando este ha ladrado contra el avance de la vacunación en España.

Casado o la inútil estridencia. Igualico, igualico que el hombre de Waterloo.

jueves, 29 de julio de 2021

Barcelona, almacén de meadas


 

Andreu Claret ha dado cuenta en su mural de facebook de la indignación que le produce el océano de meadas con su correspondiente pestazo en el Born de Barcelona. Mis amigos me confirman que, desgraciadamente, las cosas son así. Nuestro hombre aclara que no son irlandeses –cuya fama de mearse en todos los sitios es notoria— los que evacuan en los portales y las esquinas barcelonesas, sino gente del país. No son irlandeses, afirma, porque hay pocos. En resumidas cuentas, que son barceloneses, posiblemente con una minoritaria aportación pueblerina. Mis amigos me informan que no solo es el Born el lugar do huele fatal sino todo el centro de la ciudad. (En la Roma antigua también pasaba lo mismo, pero al menos los meados eran una fuente de negocio pues de ahí se sacaba la materia prima para los tintes y lavados de la ropa). En definitiva, aquella Barcelona post olímpica, post moderna y post logarítmica hiede –jíe decimos en la Vega de Granada— a meados al por mayor y detall.

Menos mal que en la estación de Sans se han inaugurado unos lavabos –de pago, ¿eh?--  para bajar la polución de los orines. Un euro por meada. Para darle mayor énfasis y ceremonial el cónsul honorario holandés, Dick Kremer, ha cortado la cinta. De manera que la carrera diplomática y sus derivaciones manifiesta una utilidad añadida: no solo es la geopolítica la actividad consular, lo es también la inauguración de meaderos. Especialmente cuando son de «última generación», en palabras de Herr Kremer.

 

Post scriptum.---  Leo en El País, al que he vuelto momentáneamente tras la nominación de Pepa Bueno como directora del diario, que la Docta ha aceptado que el primer diccionario castellano es de Alfonso de Palencia, no de Antonio de Nebrija.  Me imagino que lo habrán discutido a fondo. Estupor en la ciudad de Lebrija y sus alrededores sevillanos.  

miércoles, 28 de julio de 2021

Algo, aunque leve, se mueve contra la intransigencia de Casado


 

Hay gente que no parece tener remedio: Mónica Roca, presidenta de la Cámara de Comercio de Barcelona, independentista hasta el colodrillo, ha declarado en La Razón –los ángulos alternos internos en determinadas circunstancias son congruentes, según la geometría del viejo Euclides— que no piensa hacer nada para que vuelvan a Cataluña las empresas que trasladaron sus sedes  a otros lugares a raíz del pintoresco gatillazo de la declaración de independencia de aquel 27 de Octubre.  Roca, dichosa la rama que del tronco del gasolinero Canadell sale. Curioso y chocante parecer el de esta representante del mundo económico. Cataluña es el gallo de Morón: se va quedando sin plumas y sigue cacareando. 

Este comportamiento forma parte de ese conglomerado de situaciones en las que el Casado y su grupo dirigente se niegan a participar en conversación alguna, en diálogo de la más mínima importancia y en pactar que las líneas paralelas por mucho que se prolonguen nunca se encuentran, según dejó dicho aquel Euclides, aunque eso ahora es ya un tantico discutible. La dogmática política de Casado, La Razón y la Cámara de Comercio de Barcelona es: ¿para qué perder el tiempo hablando si podemos partirnos la cara cabalgando a horcajadas o a mujeriegas? La viril intransigencia como patrimonio y archivo del fundamentalismo. 

Ahora bien, a pesar de todos los pesares no se puede afirmar –por lo menos hasta ahora--  que el ponerse de acuerdo está definitivamente en crisis y perdido por los siglos de los siglos. No. Estemos atentos a lo que se mueve. Dos ejemplos: los partidos valencianos, incluido el Partido Popular, pactan una posición común sobre la financiación; el flamante dirigente socialista andaluz Juan Espadas ofrece al presidente popular Moreno Bonilla la estabilidad institucional frente al chantaje de Vox. Son dos elementos que conviene reseñar y analizar porque, de una u otra forma, son una interferencia a la línea de cerrazón –a cal y canto, nosotros en la Vega decíamos a «barro y piedra»--  de Pablo Casado y sus islas adyacentes.

Advertencia: nada de echar las campanas al vuelo, pero tampoco minusvalorar que en el frente del PP no todo  son flors i violes a Pablo Casado.  Así pues, manejen los datos, los datos, los datos…  Todos, no solo los malos.   


martes, 27 de julio de 2021

El Padre Junqueras, el Hijo Aragonès y el Espíritu Santo Waterloo


Nuevamente el gobierno catalán está dando la lata, especialmente su presidente, Aragonès García. No pocos analistas, descuidados en su quehacer, se apresuraron a calificarlo de pragmático.  Que este caballero no sea tan extrañamente pintoresco como aquel Quim Torra no parece que ello signifique, para los intereses concretos de Cataluña, un salto de calidad.

El próximo viernes se reúne en Salamanca la Conferencia de Presidentes con dos asuntos de la mayor importancia: el reparto de los fondos europeos y poner la primera piedra en la discusión sobre la financiación autonómica. Pocos encuentros de este jaez han tenido tamaña importancia por las repercusiones de sus posibles acuerdos. La conferencia empieza con mal pie. Aragonès García da plantón porque exige que todos esos asuntos se traten en un encuentro bilateral ´Catalunya – Espanya´, es decir, de tú a tú. Si Pedro Sánchez aceptara tamaño disparate provocaría el levantamiento de las comunidades autónomas de gobierno socialista, la insurrección de las peperas (que van a la conferencia arrastrando los pies) y creando artificiosamente unos privilegios para Cataluña. Una Cataluña que lleva demasiado tiempo queriendo transformar derechos en privilegios al tiempo que se erige en un repositorio de inventados privilegios que quiere convertir en derechos.

En el irresponsable planteamiento de Aragonès García influyen en mayor o menor medida los siguientes aspectos: el incisivo vuelo del moscardón de Waterloo que, a diario, habla ex cathedra corrigiendo las tímidas tendencias a la negociación por parte de Aragonès; la falta de consistencia de ERC intentando girar su acción de gobierno hacia la administración de «las cosas». En resumidas cuentas, Waterloo no gobierna pero influye en el tronco, la cabeza y las extremidades del independentismo catalán. Una influencia que no se orienta hacia los gravísimos problemas de la pandemia, la situación económica y los problemas de la juventud, sino a la quimera, a la escenografía de las canciones de gesta que nunca fueron.

Mucho le costará a los socialistas catalanes enderezar este desaguisado. Ciudadanos se está convirtiendo en un grupúsculo irrelevante y el Partido Popular seguirá con la consigna de Carlos Bilardo: «al enemigo ni agua», y más concretamente aquello de «písalo, písalo». Así pues, esto es complicadísimo, porque tiene una componente teologal desde el independentismo: las extrañas relaciones entre el padre, el hijo y el espíritu santo. Por más señas: Junqueras, Aragonès y Puigdemont.

Colofón: esta es una situación que me recuerda desgraciadamente los versos del  famoso florentino:

«Ahi serva Italia, di dolore ostello,
nave sanza nocchiere in gran tempesta,
non donna di province, ma bordello!»

(Purgatorio, canto VI, vv. 76-78)

 

Que Juan de Dios Calero, de santaferina natío, traduciría de esta manera tan rotunda: ´ ´Desgraciada Cataluña, dolorosamente esclava, chinchorro sin timonel en medio del gran follón, no eres provinciana sino una casa de putas´. El maestro Calero nunca justificó las licencias que se tomó en esta ruda traducción.

 

lunes, 26 de julio de 2021

Los ancianos (otra vez) carne de pandemia


 

«La quinta ola entra en las residencias de mayores y dispara los contagios. Los casos en España se han multiplicado por cuatro en dos semanas y han obligado a restringir las visitas». Dice La Vanguardia de ayer. Es un dato demoledor que ofrece un diario muy alejado del tremendismo. La tristeza me es mucho más grande que la indignación. Serán cosas de la edad.

Me pregunto: ¿Qué no han aprendido el Estado y sus atalajes de lo ocurrido en las residencias de ancianos en los primeros meses de la pandemia? ¿Qué no han querido aprender de aquella situación? ¿Qué no han entendido los jefes de las taifas y encomiendas, de las behetrías  y los merinazgos? ¿qué no han querido ver o saber los administradores de las residencias?

No duden ustedes de lo que les voy a decir: si yo tuviera una propuesta seria para mitigar, primero, y resolver después esta papeleta, la pondría encima de la mesa. No la tengo. Más tristeza todavía.

viernes, 23 de julio de 2021

Pedro Sánchez y Joe Biden


 

¿Qué está pasando en el campo de las relaciones diplomáticas entre España y los Estados Unidos? Las dos recientes situaciones que se han dado indican que algo no va como debiera. Por otra parte, las explicaciones que ha dado el gobierno sobre estos dos temas puntuales no ayudan en absoluto a entender lo que ocurre, si es que está ocurriendo algo.

Primero fue aquel brevísimo encuentro peripatético entre Biden y Pedro Sánchez. Apenas un suspiro, pero la diplomacia española vendió aquella gallina como si fuera un pavo real. Algo pasó o estaba pasando para que los dos mandatarios no tuvieran tiempo de tomarse con calma un café con una cajica de piononos santaferinos. Y después viene algo más inexplicable todavía: Pedro Sánchez visita los Estados Unidos con el interés positivo y necesario de buscar inversores para nuestro país. Y, sin embargo, en la agenda del ala oeste de la Casa Blanca no hay un hueco –o no se ha buscado por parte española— para que  los dos presidentes se vean y degusten la caja de piononos que no pudieron tomar en la anterior ocasión.

Sorprende, además, la argumentación que se ha dado desde España: este era –han dicho--  un viaje  privado. Chocante. Un visita a aquel gran país buscando inversiones no es una actividad ni un asunto privado. Es más, entiendo que si hubiera habido foto en el despacho oval con los dos mandatarios la publicidad a favor de quien busca inversores hubiera sido, al menos en teoría, más eficaz.

Sería conveniente una explicación sobre el particular. Si pasa algo, que se diga. En caso contrario, que se den explicaciones serías. Por lo demás, apoyar al gobierno –como es mi caso--  exige dar muestras, cuando encarte, de cordial antipatía.

miércoles, 21 de julio de 2021

Esas (las empresas) no volverán


El Instituto de Estudios Estratégicos de la patronal catalana, Foment, ha hecho un llamamiento a las empresas que abandonaron su sede en Cataluña para que vuelvan a casa. Este importante laboratorio de ideas, dirigido por Jordi Alberich, propone además un decálogo que dirige al govern de Pere Aragonès. De entrada me permito decir que en lo que llevamos de año todavía están abandonando empresas su sede social en Cataluña.

Apunta el estudio que la vuelta de esas miles de empresas es un elemento fundamental en el proceso de recuperación de la economía. Comparto la propuesta y la inquietud. Ahora bien, soy del parecer que el grueso de las empresas –especialmente las más importantes, esto es, las decisivas--  o tardarán mucho en volver o no lo harán nunca. No se trata, por mi parte, de un arrechucho pesimista sino el resultado de una mirada política de cómo siguen estando las cosas en Cataluña. En efecto, no estamos en tiempos de aquel Quim Torra; cierto, ahora las aguas están más calmadas y, según dicen los mentideros, se está hablando discretamente entre Madrid y Barcelona. Algo es algo, y es mejor así. Pero esto no es suficiente para que los empresarios, que exigen con razón lo más aproximado a la certeza y lo más cercano a la estabilidad, se decidan a volver aquí. Y, peor todavía, algunas cosas no irrelevantes se orientan a mantener la inestabilidad: una inestabilidad silenciosa pero, al fin y al cabo, inestabilidad.

La gratuita visita de Oriol Junqueras a Waterloo no ayuda a crear confianza en el terreno de la economía. Y menos aún el encuentro en la ciudad francesa de Elna de Junqueras, del hombre de Waterloo y la diputada de la CUP Anna Gabriel con motivo del aniversario de Omnium. Los discursos  que se pronunciaron en Elna van en dirección opuesta a la estabilidad política.

Por lo demás, entiendo que uno de los elementos centrales de la confusión es la bipolaridad de Esquerra Republicana de Catalunya. En el govern catalán Esquerra –su president, Pere Aragonès García--  ejercerá de administrador; la llave de la sala de máquinas la tiene Oriol  Junqueras. Lo que añade más confusión al partido más confuso de Europa. Lo que en Euskadi va bien aquí puede ser una zahúrda.

En resumidas cuentas, como aquellas golondrinas «que aprendieron nuestros nombres», que dijo el sevillano famoso, «esas, esas no volverán».

 

Blogosfera

Lluís Rabell: https://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/sanchez-quebrada-diablo_513003_102.html?utm_term=Autofeed&utm_medium=Social&utm_source=Facebook&fbclid=IwAR0PtKuyHRHp03CnaW_p1uAXoY7x4-JZkzMeDXnfWNXbgP8NlM1kngINC5s#Echobox=1626647162

Isidor Boix: ACCIÓN POLÍTICA Y SOCIAL YA

 

  

martes, 20 de julio de 2021

La derecha o su patología de ir a la contra


Las derechas nunca tuvieron, por lo general, un proyecto para España. Lo suyo siempre fue la genuflexión al sepulcro del Cid, ignorando incluso que este caballero fue un mercenario que luchó contra los moros y, con la ayuda de estos, también guerreó contra los cristianos. Las derechas tenían como objetivo dejar las cosas como estaban, si eso les convenía; en caso contrario, laminar todo avance político y social, por insignificante que fuera. Las derechas siempre fueron a la contra. En su día, José María Aznar pensó que las cosas habían llegado demasiado lejos y, plantea, abandonar «los complejos». Esa política vuelve al sepulcro del Cid con sus escuadras «recias marciales».

Pablo Casado es, ahora, el exponente de esa derecha zafia, ignorante, con olor a pies. Nada que ver con los rarísimos casos de dirigentes de derechas que la historia ha respetado. Su estilo –no podemos hablar con rigor de política— es ir a la contra. A la contra de las grandes transformaciones y cambios de la sociedad, a la contra de las conquistas de nuevos derechos de civilización, a la contra del teorema de Menelao.

Si Rajoy enviaba todo conflicto a las covachuelas de la Brigada Aranzadi, este Casado recurre cada dos por tres ´a Europa´. Un inciso: ¿los bizarros mesnaderos que empezaron a recoger firmas ex allegato Casado parece ser que discretamente se han ido retirando a sus respectivos palos de gallinero.

Europa es el confesionario donde Casado expone sus cuitas. La UE recoge educadamente los plantos y lloriqueos del caballerete y archiva el expediente. 

El PP se mantiene testarudamente en el olor de aquel zotal que invadía España hace ya muchos años.

 

Blogosfera

Paco Rodríguez de Lecea: MARSÉ, UN AÑO DE INMORTALIDAD

 

Quim González: Héroes frente a villanos

 

Manuel Gómez Acosta: https://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/hablar-imposible-negociar-posible_512946_102.html?fbclid=IwAR1cWSgUxxiIzzqeZaE-J4XNd1J6HfiTO65wfHowMOB97vLEBPbMGqpPELQ

  

lunes, 19 de julio de 2021

Sobre el Estado: sin Maquiavelo ni Lenin.


 

He estado a punto, hoy, de hacer rabona, es decir, no escribir nada en el blog. ´Hacer rabona´ decíamos los niños santaferinos cuando nos saltábamos la escuela, que en otras partes llaman ´novillos´. Pura indolencia. Pero me he topado con una noticia que quiero compartir: una noticia que me ha provocado, primero hilaridad y después honda preocupación.

Debo decirles a ustedes que soy un fervoroso lector de las cartas al director de los periódicos que leo. Entiendo que es un irregular género literario al que casi nadie le ha prestado atención. Algunas de las cartas son auténticas obras maestras y, por supuesto, son fuentes imprescindibles para los sociólogos e incluso para los historiadores.

Al grano. En La Vanguardia de hoy, un lector, nos relata una anécdota que no me he resistido a compartirla con ustedes. Es corta, por lo que la reproduciré íntegra.

«En el aeropuerto de Eivissa se eige rellenar  un formulario para el control de la covid. En una casilla pone de qué comunidad eres y en otra preguntan “el estado”, y la señorita que me ayuda a rellenarlo, de no más de 25 años. Muy amablemente me dijo que de momento pusiera España, porque de la manera que está la cosa en Catalunya… Me quedé de pasta de boniato, pensaba que era un chiste confundir el estado civil de una persona con el Estado (país).  ¿Hasta dónde habrán llegado los políticos con los jóvenes para que pase esto?»

Y nuestro hombre firma la misiva.

Un caso chusco del que se pueden sacar mil y una reflexiones, entre ellas (aunque no sólo) las que indica el lector, porque también hay una responsabilidad personal de la joven azafata en administrar sus conocimientos. 

domingo, 18 de julio de 2021

No hablarás de la libertad en vano


 

Son las 7 y media de la mañana. Estoy haciendo cola en la puerta de la panadería. Todos estamos enmascarillados. De repente un coche aparca frente a nosotros: del interior sale una música discotequera, que por su intensidad es impropia a cualquier hora del día. Se baja el conductor: ojos todavía pitañosos del sueño, barrigón sospechosamente cervecero, calzones cortos de un color entre guarro y sucio, con descosidos y sietes como si fuera un pollo--pera quinceañero, camisa de colores de los mares del sur, cuarentón que vive para beber y no bebe para vivir. Se coloca en la fila, tras un servidor. Ni siquiera nos ha dado los buenos días.

Le pregunto intrigado: «¿A qué viene esa intensidad ruidosa a estas horas de la mañana?». Me mira con una sorpresa que refleja que nunca se ha sentido interpelado. Su respuesta indica que, de vez en cuando, ha oído a algún tertuliano de garrafón. Me contesta con cara de pocos amigos: «¿Me está usted impidiendo el uso de mi libertad?». No vale la pena darle una charla acerca de la libertad, según los antiguos, los modernos y los postmodernos. Desecho explicarle qué es la libertad según Norberto Bobbio. Así es que, yendo inmisericorde por lo derecho, le suelto: «Oiga, una cosa es la libertad y otra es dar por culillo, que es lo que usted está haciendo». El hombre ruidoso pone los ojos como si fueran acentos circunflejos, enseña unos dientes de sospechoso color de caliqueño añejo y –desprevenido por mi vandálica respuesta— calla; el resto de los clientes no dice ni oxte ni moxte.

La música sigue sonando y dando por culillo.

La respuesta del quídam fue rápida. Y su relación con la libertad indica hasta qué punto está triunfando –espero que provisionalmente--  la organizada confusión referida a la «libertad». Organizada, digo, desde arriba. ´Quién me tiene que decirme si debo beber vino, y cuánto, antes de conducir y a qué velocidad debo ir´. ´Quiénes son esos que me ordenan que guarde las distancias y me retire a casa a una hora prudente´. Unos mensajes que vienen de las derechas libertarianas que te conceden la libertad de lo inane para negarte la libertad de lo fundamental.

Punto final: no me sorprenden estas situaciones, pero sí me inquieta el silencio y la indiferencia del resto de los que estábamos en la cola. Antonio Gramsci, en su día, habló de los indiferentes.

Ya no está Roser para contárselo. Antes, cuando le explicaba mis pejiguerías, me decía: «Un día te calentarán la cara».  

 

sábado, 17 de julio de 2021

Un grano en el culo de la democracia

La democracia española tiene un grano en el culo: son determinados sectores muy influyentes del poder judicial; no se trata de una práctica justiciera sino de una actividad militante que busca la caída del gobierno de izquierdas. Esta guilda exhibe un indisimulado odio cartaginés contra Pedro Sánchez. En algunos de ellos hay ecos de aquel tristemente célebre Jaime Mariscal de Gante, que primero fue policía franquista y después juez del Tribunal de Orden Público.

La reciente sentencia del TC, que comentábamos ayer por encima, ha causado estupor, también en los ambientes jurídicos europeos que empiezan a ver con preocupación el inmoderado uso de los atajos y licencias que el Tribunal Constitucional ha utilizado. La justicia española vuelve a estar en coplas en Europa. En primer lugar, por su interesado apalancamiento, que ya dura años, en el cargo sobrepasando indebidamente el tiempo reglamentario. En segundo lugar, por su torcida praxis ideologicista. Y, finalmente, por su profunda división: la sentencia se ha tomado con la mitad del  tribunal en contra.  (¿Quo vadis, Encarna Roca? A la vejez, viruelas).

Háganse el favor de documentarse a fondo. Lean lo que sobre estos particulares escribe un lúcido Antonio Baylos en: ALARMA ANTE EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

 

Post scriptum.--- Algunas amistades no paran de darme ánimos y muestras de afecto: observen cómo, tras mi breve estancia en el Hospital de Mataró, me cuidé esa noche. Naturalmente estuvimos comentando eso del «grano en el culo».

 

 

viernes, 16 de julio de 2021

El derecho torcido del Tribunal Constitucional


 

Son muchos los que comparten la idea de la existencia de una guilda de magisrados y jueces, otras personas más ásperas hablan de una germanía en toda la regla, profundamente ideologizadas; unos y otros tienen un objetivo indisimulado: erosionar y, a partir de ahí, ayudar a quienes están interesados en la caída del gobierno de Pedro Sánchez.  Es el retorcido bastón de mando de un sector influyente del poder judicial ya sean veteranos o jóvenes. Esta tela de araña, plagada de colateralismos con la política, hunde sus raíces en la cabeza, el tronco y las extremidades del Estado de las autonomías. Son, entre otros, los que se niegan a admitir que tienen su mandato caducado desde hace ya demasiados años. Montesquieu hecho añicos, descoyuntado. Son los hijos de Carl Schmitt; son los que aborrecen a Hans Kelsen y, por supuesto, a Norberto Bobbio. 

Voces autorizadas han calificado de chapuza intencionada que el Tribunal Constitucional --«que tiene más magistrados con fecha vencida que yogures caducados en un supermercado del desierto del Sahel», escribe hoy  Màrius Carol, ex director de La Vanguardia— de «tumbar el decreto del estado de alarma». El mismo Carol, que no tiene nada que ver, con las izquierdas de babor o estribor, de popa o de proa, es un hombre exquisitamente moderado y poco amigo, por lo tanto, de extremismos afirma en dicho artículo que se trata de «un golpe bajo al gobierno».

La justicia está en una crisis profunda, tal vez debido a su inadecuación a los grandes cambios y transformaciones de la sociedad. Es una crisis que lleva a ciertas cofradías de jueces a soluciones autoritarias, a compadrazgos con las derechas iliberales. En el fondo la respuesta de este corral de la Pacheca es que el derecho comunitario no prevalezca sobre el nacional y, además, que el derecho nacional sea un corpus torcido. O sea, miran a Montesquieu como si fuera un miembro de la comisión ejecutiva de Comisiones Obreras.

Igualico, igualico que en Polonia.

 

Post scriptum.---  Los días que me he ausentado de este blog tienen una explicación: he tenido una intervención hospitalaria de Mataró. Nada de particular.

Nada de particular, digo, porque nuestra sanidad pública es eficaz y sus profesionales son una maravilla. Dispensen la ausencia, pero –ya lo dijo Saulo de Tarso o, al menos, hay quien se lo atribuye-- «la caridad empieza por uno mismo».

martes, 13 de julio de 2021

Nuestro Santi Bengoa

Ha muerto Santi Bengoa. La noticia me ha impactado mucho porque, tras la muerte de mi esposa, no estoy en las mejores condiciones emocionales. De manera que no soy capaz, en estos momentos, de hacerle una oración fúnebre como se merece el  compañero Santi.

Fue un sindicalista como la copa de un pino, serlo en el País Vaco no era cosa fácil en los tiempos en que nuestro hombre dirigía Comisiones Obreras allí. Santi Bengoa, macizo de la organización. Y, ante todo, una buena persona: la bondad en la cara, la mano siempre tendida, la seriedad en su forma de ser. Luchador como los hermanos Ibarrola, como los poetas Gabriel Celaya y Blas de Otero.

No puedo seguir. Se me multiplica la congoja. Es como si tuviera una raspa en la garganta.

Mientras tanto, oigo la música de  Jesús Guridi.  

 

lunes, 12 de julio de 2021

Miquel Iceta ¿por qué?


 

Audacísimo cambio de gobierno. Ciertamente, Pedro Sánchez no se anda con chiquitas. Hasta tal punto va por lo derecho que un documentado Pablo Casado le ha echado en cara que «nombre a dedo a los ministros». Digamos que este caballerete no está al tanto de cómo se hacen estas cosas. Falta de costumbre, diría yo.

En todo caso, se trata de un sorprendente cambio de ejecutivo. Amplia mayoría de mujeres, una avalancha de juventud y más implicación orgánica –según nos dicen--  con el partido. Como en todas las cosas de la vida, «por sus obras los conoceréis», según se dejó anotado en la Biblia.

Con todo, algo se me ha escapado de este torbellino ministerial. Sin rodeos: ¿cómo explicarse la salida de Miquel Iceta, que todavía no había gastado las suelas como ministro de Política territorial y Función pública? ¿Podemos entender su nuevo destino, Ministro de Cultura y Deportes, como un premio de consolación? ¿Qué ventajas tiene la nueva ministra sobre Iceta y sus atalajes en lo atinente a la política territorial?

Comoquiera que no se ha explicado la salida de Iceta de un ministerio que debe lidiar con los toros de Guisando, el camino hacia las especulaciones se abre abruptamente. Por ejemplo, ¿habrá cambios –y en qué dirección--  sobre la política catalana? En mi opinión, no se explica que una persona ducha en la materia sea relevada por alguien que todavía en esa disciplina no se le conocen los saberes necesarios y suficientes para ejercer dicha responsabilidad. Pero puedo estar equivocado.

domingo, 11 de julio de 2021

La derecha y el nuevo gobierno


 

La advertencia de Pedro Sánchez con la formación del nuevo gobierno parece rotunda: vamos a seguir gobernando hasta el final de la legislatura. El triángulo escaleno de la derecha lo ha entendido. Los escribas sentados y los radiofonistas de alcanfor están a la espera de las consignas pertinentes de sus señoricos. En todo caso, han recordado el mensaje del dintel famoso de La Divina Commedia: «lasciate ogni speranza». No habrán elecciones anticipadas.

Casado, el mundano impaciente, está atosigado por sus mil y una desesperaciones; Arrimadas, a pesar de lo que dice, respira tranquila, pues cree tener –vana ilusión--  más tiempo para rehacerse; Vox debe aparecer enfurecido, pero todavía no está interesado en lo que ellos mismos también plantean, esto es, la convocatoria inminente de elecciones generales.

Las derechas han reaccionado no sólo grotescamente sino con el natural nerviosismo de quien ve que nada le sale según lo deseado. Grotesco, porque ni siquiera han dejado que los nuevos ministros entren en sus despachos. Nervios, muchos nervios de líderes de tres al cuarto. Especialmente Casado que observa que Ayuso tiene más tiempo para ir organizando y sofisticando su competencia en busca del sillón presidencial. Sólo hay entre ellos una lucha sorda. Sin principios, ni ideales: solo humo.

sábado, 10 de julio de 2021

Las camarillas del Partido Popular

Isabel Díaz Ayuso ha puesto una pica en su Flandes particular. Su entrevista, ayer, con Pedro Sánchez ha sido, en mi opinión, sólo un retorcido instrumento pro domo sua. Ha sido un encuentro pintoresco, cuyas consecuencias son, grosso modo, las siguientes: consolidar la figura de Ayuso en el teatrillo político, mantener la tensión por el reparto de la túnica sagrada en el interior del Partido Popular y hacer visible su competencia con Pablo Casado desde el salón de conferencias del palacio de La Moncloa, todo un simbolismo.  Casado sale debilitado tras esa reunión. 

Esta es una disputa sorda –más bien entre bastidores, pero con los suficientes indicios para sacar unas conclusiones aproximadas— que, en el terreno político, se concretan en: el marchamo ideológico está en manos de Ayuso frente a un indeciso Casado que brinca entre la ´derechita cobarde´ y los exabruptos de Vox; de un Casado que no acaba de abandonar el Aranzadi, leído con ojos pitañosos.

Ayuso, sin embargo, es clara como el agua clara, infantilmente rotunda a la búsqueda de las siete llaves del sepulcro del Cid Campeador. «España, una grande y libre» como lema; es la voz genuina de esos brotes antidemocráticos, de esas zonas de anomia social, de esas élites de la economía, sector farfolla, preocupadas por el nuevo ciclo de derechos sociales y de ciudadanía que se ha abierto en nuestro país; de esa alta mesocracia, de momento madrileña. Es esa no irrelevante cáfila enfrentada ´teológicamente´ a Pedro Sánchez como almirante y Yolanda Díaz, con el timón en la mano, hija y nieta de rojos, forjada en los sueños de gentes como Rafael Pillado, Manolo Amor Deus, Suso Díaz y el inolvidable Geluco Guerreiro.  Todos ellos del comunismo de los sueños, no del de las pesadillas.

Chocante partido este de Ayuso y Casado. Es posible que tenga un ala moderada, pero como Nicodemo actúa, embozada, durante la noche. Aquí la disputa entre Ayuso y Casado versa sobre quién es más atolondrado. En suma, quién gana el escapulario mayor de la Adoración Nocturna.  Habrá pelea: cada cual dispondrá de los duendes de su camarilla. 

 

viernes, 9 de julio de 2021

Pablo Casado y los húngaros


 

La derecha carpetovetónica siempre fue una anomalía con relación a Europa. Léanse los Episodios Nacionales de don Benito Pérez Galdós dejan bien claro que las castas dirigentes --«la aristocracia y la clerecía--  eran profundamente antieuropeos. De aquellos polvos vienen los actuales lodos del Partido Popular.  Es un partido, lo hemos dicho reiteradamente, que está desubicado de los grandes cambios y transformaciones que, de un tiempo a esta parte, se están intensificando en los cuatro puntos cardinales del planeta. En concreto, los de Casado son comportan en Europa grupuscularmente: «lo mesmico que el defunto de su agüelico».

El Partido Popular se ha abstenido en el Parlamento Europeo en la moción que exigía la retirada de los fondos a Hungría: sólo un diputado del PP (¿González Pons?) rompió la disciplina de los brazos de cartón piedra. Era la respuesta del Parlamento Europeo contra las leyes homófobas del gobierno húngaro.

Este gesto de los eurodiputados del PP debe leerse como una actitud vergonzante: no se atrevieron a votar lo que les pedía el cuerpo. Pero dicha actitud indica el reaccionarismo de los de Casado. Y a la vez introduce un matiz en algunas opiniones de analistas políticos, esto es, si el PP toma estas decisiones –afirman--  es para taponar a Vox y ´comerle´ espacio. El matiz: cierto, pero porque son de esa opinión concreta, homofóbica. Porque forma parte del genoma de la reacción española: el rey felón, la clerigalla carlistona, sor Patrocinio y los que vinieron a continuación. 

Sirva esta brevería para recomendar una vez más la lectura de la obra galdosiana y, en concreto, los Episodios Nacionales. (En mi casa santaferina estaban en el lugar preferente de la estantería; los publicaba la Editorial Hernando).

miércoles, 7 de julio de 2021

Los despojos de Ciudadanos


 

Ciudadanos es un partido que ha creado la distancia más grande, leída en clave inversamente proporcional, entre las expectativas que creó y la situación en que se encuentra en la actualidad. Parecía que iban a comerse el mundo y no pocos analistas auguraron, tiempo ha, que ocuparían holgadamente el centro político español. Representaban –eso nos decían--  a las capas medias más o menos ilustradas, alejadas de «los extremos». Pero le faltó siempre algo fundamental: proyecto político, grupo dirigente solvente y temple. Así es que pasaron del  «palio sonrosado de la luz crepuscular» de un extraño barniz socialdemócrata a chicolear indisimuladamente con la derecha extrema y la extrema derecha.

Las profundas limitaciones de Ciudadanos y su acción política cada vez más derechista lo llevaron a la hecatombe. Primero en Cataluña y, no más tardar, en toda España. Hoy, la desbandada es general: cada quisqui se busca el cardhú nuestro de cada día allá donde le quieran amparar. No es confortable vivir entre escombros ni debajo de un puente. Así pues, desbandada general: Murcia y Granada rematan, ahora, la crisis de este partido.

¿Qué es lo que se ha perdido? Especialmente –como hipótesis--  que hubiera surgido un partido de la derecha ilustrada, de ´centro´ que dirían los politólogos diplomados. En resumidas cuentas, no ha podido ser: Arrimadas ha preferido convertirse en casquería.

lunes, 5 de julio de 2021

Variaciones sobre un tema de Toni Cantó


 

 

El agradecimiento por los servicios prestados en los casos de transformismo político no es nuevo en España. Del resto de tales asuntos en Europa estoy poco informado. En nuestro caso, una gran parte de la literatura galdosiana, especialmente en los Episodios Nacionales, está repleta de audaces meandros de no pocos personajes que, en menos que canta un gallo, pasan de Pinto a Valdemoro, en pos de mayor remuneración, distingo y posición social. Algunos pasaron, informa don Benito, de taberneros de extrarradio a directores generales de alcabalas y similares. Y también hubo quienes de aguadores de la Fuente del Berro  pasaron a engrosar la nobleza palatina. No hace falta repetir la famosa frase de Vespasiano: «el dinero no huele».

Colocar a los parciales, favorecerlos con prebendas y sinecuras es una de las tradiciones españolas de mayor raigambre. La señora Ayuso, por tanto, no podía quedar al margen de tales usos y costumbres. Ni, por otra parte, había motivos para que Toni Cantó no pudiera verse beneficiado de la sopa boba.

Hay quien ha afirmado que es un actor mediocre. Lo ignoro. Y también hay quien propala que nadie le ha dado trabajo desde que perdió las elecciones en Valencia. Lo desconozco. Lo que sí sospecho es que el trabajo de actor debe ser durísimo e irregular. Es más agradable el relativo confort de la vida política. De ahí que este Cantó echara los tejos a Ayuso. Su operación fracasó. No pudo ir cuneramente en las listas de las elecciones autonómicas madrileñas, llegó tarde al censo. Le quedaba, pues, el premio de ´la pedrea´: ser consejero, director general o algo similar. Y volvió a fracasar.

Mi hipótesis es: Casado y su staff lo han impedido. Por dos razones: habría sido duro de pelar que, dada la lista de espera en el Partido Popular, recayera un alto cargo en un pollo--pera recién llegado, tras una biografía llena de insultos a PP; había que premiarle su travestismo, pero de una manera que significara una humillación para el propio Cantó, aunque este pueda decir «dame pan y llámame tonto». Una maniobra sutil ideada por algún sofisticado de la calle Génova que obviamente no puede ser del grupo dirigente.

«No es un chiringuito», ha manifestado Cantó. Peor todavía. Es un vulgar paga a un mercenario que, ni siquiera, dispondrá de secretaria o secretario para descolgar el teléfono. Es la Oficina del Español de Madrid. Una Oficina donde Nebrija no está presente, ni don  Luis Miranda Podadera, ni nadie de la familia Blecua.

Por lo que, hablando en oro, la cosa hunde sus razones desde los tiempos de los toros de Guisando. Nada nuevo bajo el Sol.  

 

Blogosfera.--- Paco Rodríguez de Lecea:  DIVAGACIONES SOBRE TONI CANTÓ Y EL FÚTBOL