viernes, 21 de mayo de 2021

Aragonès García sigue soñando


 

La Cataluña independentista se está consolidando como un enorme almacén de simulacros. Cataluña o un Ballo in maschera. Se ha simulado que el futuro govern estará «consolidado», a pesar de que el lenguaje del abanico de Elsa Artadi lo desmiente. Baile de máscaras en ese intercambio de covachuelistas en la sala de máquinas de la Generalitat.

Pere Aragonès García tiene ya en sus manos el diploma de presidente (formal) del govern. Y, siguiendo la estética del abismo, empieza su discurso de investidura así: «Quiero ser presidente de la Generalitat para culminar la independencia». Aires de Waterloo para no infundir sospechas en las bases de las dos ramas del árbol independentista. Observen: habla de «culminar» la independencia. Los amanuenses de Aragonès saben a ciencia cierta el motivo del uso de ese verbo. O sea, la independencia está en marcha; Aragonés culminará –promete— el itinerario. Más gasolina que ahora aparece camuflada con propuestas de gestión política para las cosas de la vida. Es la variante con relación a la gestualidad de aquel Quim Torra que era independencia a palo seco.

Con todo, es pronto todavía para saber qué autoridad política tiene este Aragonès en todo el convento. El padre prior, Oriol Junqueras, está silente y Waterloo está dedicado en cuerpo y alma al monarca alauita en este conflicto con Marruecos. De momento sólo puedo decir que sigue insistiendo en hacer creer que la suma de los cuadrados de los catetos nada tiene que ver con el cuadrado de la hipotenusa en el triángulo rectángulo de la política catalana. Pura ensoñación.

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