jueves, 11 de abril de 2019

Suárez Illana: «de la obscuridad a las tinieblas»


1.-- «Nunca segundas partes fueron buenas», dijo don Miguel, el de Lepanto. Sólo se equivocó en las segundas partes del Quijote y El Padrino. Son dos excepciones que confirman la sentencia cervantina. De donde me permito deducir que la segunda parte del presidente Suárez ha resultado ser un fiasco de tomo y lomo, cosa que no lamento. Esta es una segunda parte que está provocando hilaridad y, según cómo, ciertos síntomas de trastorno. Primero fue su jaleo mental sobre los neandertales, adobado con una inexistente ley del aborto de Nueva York. En otra ocasión acusó a un competidor del partido más que ultra de «ser poco español y poco amante de los toros, porque nunca había toreado ni estoqueado un toro en la plaza». Una afirmación que seguramente habrá provocado cierta inquietud en el PP ya que no consta que Casado nunca se haya vestido de luces. Se cuenta que en los pasillos de la sede pepera  hay quien --benévolamente, aunque con cierta mandanga-- dice que «son las cosas de Adolfito».  (Tal vez sea un agraviado, que no ha conseguido acomodo en las candidaturas)

Pero, atención, Suárez II más recientemente ha dejado de lado el costumbrismo paleontológico y se ha lanzado a hablar de política. «Sin Franco no hubiera habido democracia», ha declarado (1). Lagarto, lagarto. Este caballero nos quiere decir algo. Por lo que me barrunto lo que sigue: de un lado, Suárez II está intentando blanquear una parte de la biografía de su padre y, de otro lado, intenta salir al paso del acaparamiento que sus competidores ultras hacen del Dictador. De paso, cumple el guión del eslogan de su partido: Franco como «valor seguro» para ese contingente montaraz de su electorado. «De la obscuridad a las tinieblas».

El caballero puede ser aproximadamente un zote, pero cabe la posibilidad que se lo haya apuntado el escribidor de guardia. El segundo Adolfo es, en parte, un fragmento del signo de los tiempos.

2.--  Un fragmento del signo de los tiempos es la llamada política de fichajes que en este proceso electoral se está practicando destajo. El segundo Suárez es una de las más pintorescas expresiones. Su título es solo el apellido. En teoría dicha práctica diría que los partidos se abren a la sociedad. Pero, visto lo visto, también podría expresar la poquedad de representación de tales partidos. Visto lo visto quiere decir que tales fichajes en el mercado de la primavera se han traducido en un grupo de personas de lo más variopinto, algunas de las cuales no desentonarían en el patio de Monipodio famoso. Son auténticos almacenes de anacolutos y solecismos. Es posible que un día de estos, alguien de esos fichados sorprenda al auditorio declarando que «era de noche y, sin embargo, llovía».  O cualquiera de los dichos del sin par Arévalo, Príncipe de las Gasolineras, caricato imperecedero. Flor y nata de la España cañí.

1) https://www.losreplicantes.com/articulos/suarez-illana-sin-franco-no-hubiera-existido-democracia/


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