domingo, 15 de enero de 2017

Patxi López y Susana Díaz frente a frente (o de lado)



Cruzó el Manzanares y, como César en el Rubicón, nos dijo por lo bajinis que «la suerte está echada». Patxi López se llama y es de Baracaldo. De momento Susana Díaz no lo ha hecho, aunque sus parciales dan por sentado que no tardará en reaccionar. Cada hora que pase sin que la Díaz diga algo es tiempo que corre a favor del primero. Ambos lo saben.

La Operación Patxi tiene sentido. De un lado, frena las potencialidades que pueda tener Pedro Sánchez; de otro lado, puede concitar que las bolsas de hostilidad a la andaluza se orienten a su favor. Todo esto en teoría, ciertamente. Quiero decir, dejando de lado los cabildeos que irán apareciendo en lo sucesivo. Con sus variadas candilejas y atrezzos. Aquí hay mucho en juego.

Si se mantiene la pugna hasta el final entre López y Díaz es presumible que no funcionen los controles desde arriba. Quiero decir que los principales –barones, señoríos y merinazgos—no lo tendrán tan fácil. De una u otra forma no son pocos que sienten hasta qué punto la servidumbre voluntaria ha llevado al partido a su parábola descendente.

Patxi López no las tiene fáciles. Ferraz tiene las manos muy largas. Y algunos ya han avisado que no se quedarán quietos. Don José Blanco, llamado Pepiño por sus allegados, ha grabado en mármol sus intenciones en un encontronazo con el representante de los fraticelli, José Antonio Pérez Tapias, que «los estatutos los interpreto yo, porque los hice yo».  Abro paréntesis: no me imagino a Fernando de los Ríos hablando de esa guisa.

En todo caso, no les será cómodo a ambos enhebrar un sólido discurso propio: son demasiados los silencios compartidos, los ademanes compartidos.  A lo largo de muchos años. 

Radio Parapanda. La Socialdemocracia que viene. Una política progresista de transformación, para un mundo en transformación. En este kiosko: http://pasosalaizquierda.com/?p=2130  Que harían bien en leer ambos candidatos.