miércoles, 25 de enero de 2017

La sangre derramada en Atocha




En la foto: pocas horas después de los asesinatos de los abogados madrileños, los trabajadores de centenares de empresas en Cataluña mostraron su indignada protesta. En la foto, los trabajadores de Pegaso en la factoría del barrio de La Sagrera (Barcelona).


Nos dice Antonio Baylos:



«Entender de qué se trata, por tanto, cuando hablamos de la matanza de Atocha y por qué hoy 40 años después es importante elaborar reflexiones sobre este hecho tan doloroso. No sólo, como correctamente mantiene la Fundación Abogados de Atocha, tomando el verso de Paul Éluard, porque “si el eco de su voz se debilita, perecemos”, sino porque el asesinato de nuestros camaradas es un símbolo del sufrimiento y del dolor que una gran parte de la sociedad española hubo de pasar para obtener el goce de los derechos democráticos que permite entender cómo el sueño de la libertad se materializó, gracias precisamente a esos sacrificios, en un marco real de preservación de derechos ciudadanos. Que puede ser sin embargo restringido y limitado, como está sucediendo en nuestro país con especial incidencia a partir de la crisis. La insatisfacción ante una democracia de baja intensidad no debe proyectarse hacia atrás, descargando en el pasado la impotencia de la izquierda de hoy para cambiar el mundo revocando el estado de cosas existentes.»