lunes, 23 de enero de 2017

La desvergüenza del Departamento de Sanidad de la Generalitat

El consejero de Sanidad de la Generalitat de Cataluña, Antoni Comín, no ha heredado de su padre, Alfonso Carlos Comín, la vergüenza, el pundonor y el rigor. Y si alguna vez tuvo esas virtudes se le fueron evaporando al calorcillo de sus ambiciones. Eso sí, ha tomado en préstamo vitalicio las trapacerías de aquellos a quienes muy gustosamente acompaña. Y la inutilidad de la gestión anterior del Departamento donde chicolea desordenadamente.

¿Por qué hay tan elevado número de personas en las lista de espera? Comín el Joven responde torticeramente: «Cuando Cataluña sea independiente se acabarán las listas de espera». Habló Blas, punto redondo. Ahora, se ha superado. «Más de una vez, teniendo plaza en un box de urgencias, la enfermera decide dejar a un enfermo, sin familiar acompañante, en el pasillo.» Bravo, ahora la culpa la tiene el maestro Armero, vale decir, las enfermeras. Que reincide:   «Esa permanencia en el pasillo responde a la decisión de la enfermera, que quiere tener al paciente a la vista» (1). Tozudo el consejero y desvergonzado su libro de estilo.

Comín el Joven desvía su propio caos y su contumaz inepcia hacia las enfermeras, insultando su profesionalidad y sus códigos deontológicos. Pero los extremos han llegado tan lejos que, según dicen fuentes solventes, el caballero duerme a pierna suelta, esto es, sin remordimientos de conciencia. Definitivamente, la tarjeta oro hace estragos. Más todavía, de él se tardará mucho en decir aquello de «dichosa la rama que al tronco sale». 

           1)   http://www.economiadigital.es/es/notices/2017/01/comin-enfermeras-88530.php