martes, 10 de diciembre de 2019

Cataluña: de sainetes y esperpentos





El sainerpento es un subgénero teatral (mitad sainete, mitad esperpento)  que hinca sus reales en los cuarteles de la política. Durante estos últimos días se ha representado un sainerpento, cuyo desarrollo damos a conocer muy gustosamente.  

Acto Primero

La comisión negociadora PSOE – Esquerra Republicana de Catalunya se reunió ayer por la noche en secreto en Barcelona. Lo afirma La Vanguardia. Objetivo: preparar la reunión de hoy entre ambas delegaciones. Chocante. Efectivamente, hoy vuelven a verse las caras también de manera un poco chocante: el encuentro se ha hecho público, pero no se informa del lugar donde se realiza. El motivo es el siguiente: no quieren darle cuatro cuartos al pregonero de los CDR; estos podrían amargarles el encuentro. En el lenguaje politológicamente fino de su capo squadra, el hombre de Waterloo, montarles un pollo.

Entiendo la prudencia de los negociadores en aras a la eficacia. Pero en segunda derivada  el mensaje que envía el primer partido de España y el primero de Cataluña es que están condicionados por el matonismo de correaje y polainas de los CDR.

Acto Segundo

Dos encuentros en Waterloo, en el palacete financiado con dineros de origen desconocido. Quim Torra deja su habitual holganza para asistir al sinedrio de la fracción mayoritaria de los post post post convergentes (o sea, Junts per Cat).  Los temas principales que trataron: la situación del partido –un conjunto de  ruidos sin melodía reconocible--  y una novedad, a saber, proclamar al inquilino de la casa «candidato permanente» a la presidencia de la Generalitat. Lo que es un aviso en toda regla a ERC. O mejor dicho, le mojan la oreja a los republicanos.  

Acto Tercero

La televisión catalana tiene un programa que se llama Preguntes freqüents. El otro día apareció en pantalla el antiguo portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados Joan Puigcercós, hombre de cuajo bronco y de firma fácil. Tiempos de pactos cómodos con Zapatero.

Algo se traerá entre manos TV3 sacando del congelador a Puigcercós, que llevaba años en retiro monacal. El caballero protagoniza el momento culminante del programa cuando afirma: «España aguanta uno, dos, tres, cien muertos, no tienen complejos, tienen muy claro a lo que van, y van a asustar, a atemorizar».  Donde se constata que quien no usa la estridencia no tiene cabida en ese plató. Ahora bien, bien mirado el asunto, podemos decir: Puigcercós intenta acusar de extremísima crueldad  ´a España´. Pero, a la vez, nótese fríamente, la consecuencia del mensaje de este caballero –ayer manejable a Zapatero, hoy aparentemente esquivo a Pedro Sánchez--  es: «Ojo, no juguéis con el Estado. No se anda con chiquitas. Recordad lo que decía el Medicis famoso, que el Estado no se gobierna rezando padrenuestros. De modo que yo también tuve que pactar».

Y Puigcercós, ya con gramática parda sobrevenida, volvió al congelador.



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