viernes, 29 de julio de 2016

Demagogia demoscópica





Escribe Doménec Benet*



El movimiento separatista catalán ha destacado por su gran habilidad en poner en circulación eufemismos que disimulan y suavizan su propuesta secesionista (derecho a decidir por derecho de autodeterminación, independencia o soberanía por separación, …) y por el uso espúreo de la demoscopia.

Se les ha de reconocer cierto mérito por haber logrado que haya calado en un amplio espectro social y político, la idea de que el 80% de catalanes están a favor del eufemístico derecho a decidir. No quiero entrar aquí en el uso oportunista que algunos partidos (algunos, por cierto, que por su origen y su pretendida nueva forma de hacer política, se les presuponía mayor seriedad en sus propuestas) han hecho del término, sólo resaltar que esta idea se basa en una manipulación de los resultados de algunas encuestas.

Estoy seguro de que en más de una encuesta más de un 80% de ciudadanos de Catalunya han respondido que sí cuando se les ha preguntados si querían decidir sobre las cosas que les afectaban. Faltaría más. Como dijo el profesor Morente, lo extraño es que un 20% quiera que sean otros los que decidan. No hace falta profundizar mucho para darse cuenta de que la trampa está en la pregunta, ya que si lo que pretendemos es establecer cómo se deben tomar las decisiones en un sistema político democrático, no se trata de discutir quien tiene derecho a decidir, que lo tiene cualquier ciudadano afectado por lo que se vaya a decidir, sino cuándo, cómo y con quien se va decidir. Pero esto ya es demasiado complejo y nos fastidia el eslogan facilón del 80%.

Todo esto viene a cuento por la última hazaña del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO), organismo dependiente del Departament de Presidència de la Generalitat de Catalunya, que acaba de dar a luz el Baròmetre d’Opinió Política. 2ª onada 2016.

Sus frutos:

“Aumenta el sí a la independencia, según el CEO” (Portada de La Vanguardia del 23/7/16).
“Los partidarios de la independencia superan a quienes la rechazan” (Titular página 16, La Vanguardia del 23/7/16).
“El sí a la independencia supera al no en Cataluña”. (Titular página 17, El País edición nacional del 23/7/16).
“El 26J da aire al independentismo” (Titular página 1 del suplemento Cataluña, El País edición Cataluña).
“… Mientras el CEO dice que los partidarios de un Estado catalán superan en cinco puntos a quienes desean seguir en España y el independentismo crece este año a la velocidad de un punto mensual,…” (Fernando Ónega, La Vanguardia, 23/7/16).
“…, ni siquiera cuando el sí al Estado independiente aventaja al no.” (Kepa Aulestia, la Vanguardia, 26/7/16)

Si esto es lo que destacan medios tibios como La Vanguardia o claramente contrarios como El País, y comentaristas poco proclives al separatismo cómo Ónega y Aulestia, nos podemos imaginar (prefiero no comprobarlo) el uso que habrán hecho de estos datos la prensa y medios de comunicación del movimiento. Un balón de oxígeno, ahora que el aire empezaba a faltar, para subir la cuesta del próximo 11 de setiembre.

El problema es que todos estos titulares y todos los que se habrán publicado por ahí se basan en unos datos manipulados que nunca deberían dar pie a los titulares antes citados.

Supongo que expertos en demoscopia y estudiosos de las ciencias sociales podrían hacer un análisis más profundo y una disección más certera de este barómetro. Un servidor, que no soy ni una cosa ni la otra pero que he leído algo sobre el tema, he encontrado tres líneas que reflejan, según mi saber y entender, la tendenciosidad de la cosa: el propio cuestionario, la presentación de los datos  y el sesgo de la muestra.

Respecto al cuestionario. Sería excesivo detallar todas y cada una de las preguntas que anteceden a la pregunta clave, “P31. I més concretament, “Vol que Catalunya sigui un Estat independent”?”, pero si algún lector tiene la paciencia de leerse el cuestionario (http://www.ceo.gencat.cat/ceop/AppJava/pages/home/fitxaEstudi.html?colId=5868&lastTitle=Bar%F2metre+d%27Opini%F3+Pol%EDtica.+2a+onada+2016) podrá observar una sucesión de preguntas relativas a la valoración de la situación política y económica, siempre diferenciando entre Cataluña y España, seguidas de otras relativas a las relaciones entre Cataluña y España y de otras relativas a donde se han de tomar las decisiones. Todo un camino que, a mi entender, predispone la respuesta al punto clave.

Pero de todas ellas, si hay una que encuentro escandalosa y perversa es la P52 (que, por cierto, se inserta después de la P12 y, por tanto, antes de la P31) que dice textualmente:

P52. Amb quina frase se sent més identificat/ada?
1.      Soc un/a català/ana que viu a Catalunya.
2.      Soc un/a català/ana que viu a Espanya
3.      Soc un/a espanyol/a que viu a Catalunya
4.      Soc un/a espanyol/a que viu a Espanya
5.      Cap de les anteriors/una altra.
98.  No ho sap
99.  No contesta

Toma ya! Queda excluido ser español y catalán y vivir en una Cataluña dentro de España.

Respecto a la presentación de los datos. En el dossier de prensa y, seguramente por ello, en la mayoría de reseñas de la prensa, se ofrece la evolución del resultado de la famosa P31 desde junio de 2015, con lo que el valor de 47,7 a favor de la independencia por 42,4 en contra, es con mucho el más favorable a las tesis separatistas. Lo que no se dice, ni se muestra, ni se apunta, es que entre junio del 2011 a noviembre de 2013, se había preguntado:

P39. I més concretament, si demà es fes un referèndum per decidir la independència de Catalunya, vostè què faria?

Con resultados a favor del sí que oscilaban entre un 42,9% en junio de 2011 a 54,7% en noviembre de 2013, habiendo llegado a un 57% en octubre de 2012. Los resultados a favor del no nunca superaron el 30%. En los barómetros de 2014 se suprimió la pregunta siendo sustituida por preguntas relativas a la cosa del 9N de 2014. Finalmente, el 2015 se reemprende pero con un formato lo suficientemente distinto cómo para justificar que no se ofrezca la serie histórica.

Es decir, un 47,7% a favor de la separación, sigue estando muy por debajo de los valores alcanzados durante el punto álgido del proceso, entre 2012 y 2013, cuando no bajaba del 50% y llegó a un 57%. Y esto es lo que no se dice.

En este sentido es mucho más clara la presentación del resultado de la pregunta 30, sobre qué debería ser Cataluña. En este caso sí se da la serie histórica, desde mayo de 2006, y donde se observa claramente la caída del separatismo después de la cosa del 9N de 2014. Esta información no la he visto reflejada en ningún medio.

Respecto al sesgo de la muestra. Éste es el aspecto clave para obtener unos resultados lo más cercanos posible a lo que piensa el conjunto de la sociedad. Seguro que conseguir una muestra representativa es muy difícil, pero para ello hay una serie de controles y preguntas que van determinado la idoneidad de los entrevistados. En este caso, tratándose de una encuesta de contenido político y que se empieza dos días después de unas elecciones y que una de las preguntas es por quien han votado en estas elecciones, parece obvio que la muestra debería ajustarse bastante a estos los resultados electorales.

Pues no. Según datos del propio barómetro (P40), la muestra tiene las siguientes desviaciones respecto a la realidad de las elecciones, repito, celebradas dos días antes:

En comú Podem: 20,5 en vez de 15,97, +4,53.
ERC: 18,3, en vez de 11,84, +6,46.
CDC: 9.7, en vez de 9,07, +0.63.
PSC: 11, en vez de 10,50, +0,50.
PP: 4,3, en vez de 6,71, -4,41
C’S: 5,7, en vez de 7,12, -1,42

Es decir, se han encuestado un 7,09% más de votantes de partidos separatistas, un 5,33% menos de votantes de partidos no separatistas y un 4,53% más de votantes de partidos que aún no lo saben.


Y todo este trabajo, para alcanzar un glorioso 47,7%, aún por debajo del 48 y pico de las elecciones plebiscitarias. Visto lo visto, llego a la conclusión de que el “procés debe de estar peor de lo que parece.


* Domènec Benet es librero de Calella de la Costa