miércoles, 23 de noviembre de 2016

La mascletà de Pedro Sánchez



Hasta los más viejos socialistas de todo lugar afirman no haber vivido una situación tan áspera como la que están padeciendo desde el tristemente famoso Ok Ferraz. Más todavía, todo el mundo se teme que lo peor está por venir. De un lado, los que se sienten agraviados empiezan a organizarse, alentados por el instrumento de organización de la revuelta que ha puesto en marcha Pedro Sánchez con su web; dicen que a Sánchez se le espera en Xirivella a bombo y platillo como primera mascletà de una campaña que recorrerá los cuatro puntos cardinales de la piel de toro socialista. De otro lado, la Gestora pone el ojo en avizor y organiza eso que ahora llaman su posverdad. Sea como fuere, tengo la impresión que, en esas condiciones,  en vez de poner en marcha un debate abierto y constructivo veremos una descomunal zahúrda, tirándose los unos a los otros (y viceversa) los textos sagrados del viejo Pablo Iglesias. O sea, pugnando por la posesión y pertenencia de las siete llaves del sepulcro del padre fundador.

En esa situación las cosas están así: unos ponen la rabia y otros disponen de la intendencia; unos cuentan con san Pedro Mártir; otros disponen de medios e instrumentos. Sin embargo, ¿qué es la sola rabia cuando se enfrenta a la física de los instrumentos? Más todavía, ¿Pedro Mártir podrá encauzar pro domo sua ese complejo movimiento de insurgencia que existe en centenares de agrupaciones socialistas? Porque si no lo hace, ese hervidero puede convertirse en pólvora mojada. De hecho, sabemos desde el viejo Claudio Eliano, famoso retor latino (170 – 235), en sus Historias curiosas, que «las arañas ni conocen ni quieren conocer el arte de tejer, ni su práctica, que son dones de la diosa Ergane». Como todos sabemos, el arte de tejer es una disciplina mayor que el de la costura, que corresponde a otra diosa menor.

O sea, si la efervescencia de esas agrupaciones respondonas no adquiere fisicidad, Pedro Mártir no se saldrá con la suya. De momento, el monopolio de la costura está en los telares de Ferraz.


En resumidas cuentas, la marcha al inevitable congreso será una logomaquia, con los siguientes adobos: brazos de madera, candados y otras pipirranas. Yo conozco esas situaciones: estuve en algunas de ellas.