domingo, 25 de diciembre de 2016

El sobado recurso del «Dimito si no sale lo que digo»



Dimito si no se aprueba lo que yo digo. Este es un recurso que con cierta frecuencia utilizan algunos primeros espadas de la política. A simple vista parece un argumento sensato pues no parece lógico obligar a nadie a asumir unas altas responsabilidades con una línea política que no comparte. Pero la cosa tiene sus matices que no podemos pasar por alto.

Cuando se está en el fragor del debate,  la utilización de dicho artificio («me voy en caso de perder») es algo más que un recurso retórico. Es, ante todo, un elemento de presión que asfixia el desarrollo de la discusión a favor de quien lo utiliza. Más todavía, es un elemento que distorsiona adrede la deliberación. Por tanto, contiene unas arrobas de autoritarismo. Por lo demás, interfiere en la posibilidad de construir una síntesis que engarce las posiciones de la mayoría con aquellas zonas de razón, no contradictorias de la minoría. Este sería el ´arte´ de debatir con punto de vista fundamentado. Lo otro es lo reincidentemente sobado: «O César o nada». Que siempre exige el zafarrancho de los brazos de madera en perfecta formación.

Pablo Iglesias el Joven ha sacado del arcón de la vieja política ese recurso. Comoquiera que lo ha utilizado demasiadas veces no se trata de un error. Es una concepción asumida a sabiendas de lo que va el cotarro. Cuestión diferente es que, cuando se ha agotado la discusión y se han acabado las cajetillas de celtas cortos, se diga: "Con estos planteamientos yo no puedo continuar al frente de la cofradía". Esto es ya es otra cosa. Y naturalmente tiene su lógica. La lógica del momento y de la fase.

Así está una parte de las cosas. Seguirán las hablillas entre unos y otros a través de esa nueva arma letal que es el twitter.  El twiter-tarántula.

Una sugerencia a Pablo Iglesias el Joven: tenga en cuenta que «la tarántula es tan perniciosa para los ciervos como para los hombres, y puede provocarles en poco tiempo la muerte. No obstante, si comen hiedra, la picadura no les produce ningún daño. Es necesario que la hiedra sea silvestre». Lo dijo nuestro viejo amigo Claudio Eliano (170 – 235)  en sus famosas Historias Curiosas.  Este es un aviso contra la ignorancia voluntaria.