viernes, 23 de diciembre de 2016

¿Ajuste de cuentas en Podemos?




Estamos hablando de Podemos. Como es sabido la reciente votación preparatoria de Vistalegre 2 se saldó con una victoria de Pablo Iglesias el Joven sobre Íñigo Errejón. La diferencia fue exigua: sólo dos puntos de diferencia. Lo suficiente para legitimar los planteamientos de Iglesias, pero no para que políticamente este haga de su capa un sayo. A simple vista da la impresión que Iglesias parece haber entendido el mensaje, al menos así se desprende de las reiteradas declaraciones que el primer espada ha hecho a los diversos medios de comunicación. Iglesias, nos lo dice él mismo, habla llegar a acuerdos, de concordia y de otros aliños amables.

Sin embargo, en veinticuatro horas se produce un giro: se produce la destitución del portavoz del grupo parlamentario en la Asamblea de Madrid de Juan Manuel López, conspicuo errejonista. Ni siquiera se han guardado las formas de treva i pau, según antañonas costumbres  tanto para la Navidad como en días de fiestas señaladas. O sea, antes de que el niño Jesús naciera 2016 veces –durante siglos en el Portal de Belén y desde hace tiempo en El Corte Inglés--  se rompe la «tregua y paz» en Podemos, y en la mitad del barranco las navajas de Albacete relucen como los peces. Que dijo el poeta de Fuentevaqueros.


¿Va por libre el sector ligeramente mayoritario de los podemitas de Madrid? ¿Han hecho alguna trastada los errejonistas entre el resultado de la votación y la reaparición del hacha de guerra? ¿Está en el ajo Pablo Iglesias? ¿Tiene credibilidad que Iglesias no fuera informado de que se iba a proceder tan repentinamente a una destitución de ese calibre? Aparentemente es una ecuación con demasiadas incógnitas, que alguien debería explicarnos. Al menos por esta razón: Podemos ha intentado explicar, con desigual fortuna, qué pasa desde el cabo de Gata hasta Finisterre, pero nunca nos ha dicho qué diantre ocurre en su casa. Toda una patología que exhibe la izquierda desde los tiempos de Catilina. Este es un vicio tanto de la gauche qui rie como de la gauche qui pleure