jueves, 6 de octubre de 2016

La abstención del PSOE, el reparto de la túnica sagrada y la reforma laboral




1.--  Rafael Hernando –soldado de levita, sea o no de caballería— es el tosco portavoz del grupo parlamentario del Partido Popular. Se trata de un político que sufre lo indecible cuando no se encuentra en su estado natural de estajanovista de la coz. Su último retortijón ha sido que el PSOE, además de permitir la investidura de Rajoy, tiene que facilitar una legislatura estable, ser una cómoda prótesis del gobierno así en las medidas legislativas como en los Presupuestos generales del Estado. Nosotros somos del parecer que aquí hay gato encerrado.

Aparentemente este Hernando parece recordar el pescozón del Dante a la Iglesia institucional de su tiempo: «… e dopo 'l pasto ha più fame che pria» (Infierno de la Divina Comedia, Primer Canto). Que nosotros, para esta ocasión, podemos traducir de forma no académica como esa bestia que «tras el festín tiene todavía más hambre». Es decir, el PSOE se encuentra derrotado y, lo que es peor, dividido. O, para decirlo a la sevillana manera está hecho una aljofifa. Y, mientras sus mesnaderos se reparten la túnica sagrada, todo indica que se disponen a investir a Rajoy.

Ahora bien, hemos dicho que el voraz portavoz del PP tiene un gato encerrado en la bocamanga. Esta es nuestra hipótesis, advirtiendo que no somos lo que los viejos santaferinos llamaban zahoríes: comoquiera que el PSOE no daría las garantías que le requiere Hernando (este sapo no sería digerible por el partido de Ferraz) la hipotética reacción de Rajoy sería: como no nos dan garantías de una gobernabilidad estable convoco nuevas elecciones. Si, por el contrario, el PP no quiere arrastrar la impopularidad de dicha convocatoria podría ir a la investidura, sabiendo que tendrá un capazo de votos de abstención –técnica o no— que llevarían al hombre de Pontevedra al podio. En ambos casos, Rajoy bis.

2.--  No quiero añadir más tribulaciones al PSOE, bastantes tiene ya. Sin embargo, debo hacerle una pregunta a sus actuales órganos de gestión. Lo que viene es una amable interpelación que no puede contestarse con una salida por peteneras ni con el cantinfleo convencional del dialecto de la política. Yendo por lo derecho: ¿qué piensan hacer ustedes con el asunto de la reforma laboral?

En el programa electoral del PSOE, que no ha sido cambiado, se fijaba una posición valiente: la eliminación de esa catastrófica disposición legislativa. Que Pedro Sánchez y otros  la defendieran entraba dentro de sus obligaciones.  Que Sánchez haya sido descabalgado no contradice, en absoluto, la obligatoriedad de cumplir dicha promesa que ahora debería traducirse en dar esa batalla desde la oposición. Porque las promesas electorales no valen solamente para ser aplicadas si formas parte del gobierno, también se refieren a su actividad en la oposición.

Deseamos que la respuesta de los socialistas fuera positiva, porque –también de esa manera--  irían saliendo gradualmente de la «grande polvareda» donde perdieron a don Beltrán. Y, además, porque los beneficiarios de la promesa electoral nada tiene que ver con la situación interna del partido, ni con los motivos que le llevaron al OK Ferraz.  Así que no meterse en harina daría mucho que hablar. Y seguir rasgando la túnica sagrada mucho que perder. 

Ahora bien, esta exigencia al PSOE para que cumpla con la palabra dada al electorado no le exime al sindicalismo a diseñar, de una vez por todas, un trayecto propio que rompa el costillar de la reforma laboral. 

Radio Parapanda.-- Escribe Antonio Bayloshttp://baylos.blogspot.com.es/2016/10/antes-de-metiendo-bulla-el-boletin-peus.html