martes, 21 de junio de 2016

El divismo de algunos periodistas




(Una brevería)

Pienso que nuestro país cuenta con un número apreciable de buenos periodistas. La novedad está en que hay muchas mujeres sobresalientes. Mi observación es que, en no pocas ocasiones, se juntan a esta buena profesionalidad dos elementos que difuminan esta cualidad que comento. Es en los medios televisivos donde aparecen dos defectos que empiezan a arraigarse.  De un lado, la manía casi espasmódica de interrumpir constantemente al entrevistado, al que no se le deja terminar la respuesta. De otro lado, la obsesión del periodista por obtener la respuesta que él mismo desea escuchar. Por lo general estas actitudes están presentes en una serie de profesionales Se diría que donde ha cuajado más ha sido en un reducido grupo de divos que podría tener una influencia negativa en las escuelas de periodismo y en las facultades de ciencias de la información. Es un divismo que de manera reiterativa convierte al periodista en la estrella de la entrevista, mientras que el otro  deviene mera comparsa.

Posiblemente la cosa empezara como elemento de corrección del cantinfleo, de la imprecisión y la vaguedad de una serie de políticos cuyo lenguaje sirve tanto para un barrido como para un cosido. Ahora bien, de ese intento de corrección se ha pasado a un exhibicionismo del profesional del medio televisivo que empieza a ser asaz cargante. Con otra novedad: el periodista de este estilo va abandonando su estatuto de intermediador entre la política y la opinión pública, pasando a querer ser un actor “político” más, que actúa como tal. Lo hace a través de un estatuto auto concedido como representante de la sociedad civil, que le lleva a una representatividad auto conferida.

En fin, Manuela Carmena, agobiada por las interrupciones de su entrevistadora, respondió pausadamente: «Para que tus preguntas sean útiles, déjame que acabe de responderlas». Lo dijo sonriendo, como no dándole importancia a la cosa.

Radio Parapanda. Joaquín Aparicio en CRISIS DE LOS REFUGIADOS, CRISIS DE EUROPA