miércoles, 17 de marzo de 2021

Quien con niños se acuesta, cagado se levanta


 

Hemos tardado en comprobarlo: no era Juego de Tronos, sino juego de niños. Ocurre que los arrebatos de ensoñación provocan la confusión entre uno y otro juego. De ahí que lo que existe a la izquierda del PSOE sea una escuela de párvulos, una miga que se decía cuando yo era niño chico en la Vega de Granada. Montañas de dodotis y nenuco.

Iglesias tira por la calle de en medio y, audazmente, propone una candidatura unitaria de lo que él considera que está a la izquierda del PSOE. Habla de primarias para dilucidar quién es el cabeza del cartel. Un inciso: ¿por qué Iglesias no habló previamente con Errejón y proponerle la cosa?  

Los de Errejón, en un principio hospitalarios con la propuesta, cambian de opinión en menos que canta un gallo. La respuesta es esdrújulamente estúpida: las mujeres no necesitamos salvadores. Que es lo mismo –en este caso— que asegurar enfáticamente aquello de «Cinco lobitos tiene la loba / blancos y negros detrás de la escoba».

Esa izquierda está gravemente enferma. Lo que es asaz chocante, supuesto que dijo venir para substituir a los achaques y alifafes de la vieja socialdemocracia. Peor todavía: ha reproducido los peores cánones de la izquierda históricamente vieja que tuvo como lema «tu muerte es mi vida» (mors tua vita mea). Es la izquierda que ha surgido de un griterío con un indigesto atracón de citas de Marx y Bakunin, de Bordiga y Gramsci, de Trostky y Joaquín de Fiore, de El Zorro y Corín Tellado. Y cuya pila de bautismo fueron los platós de televisión. Quería ser Juego de Tronos y se ha quedado haciendo pizpirigañas.

Podemos dar ya por sentado que no habrá candidatura unitaria ´a la izquierda del PSOE´. Se ha preferido saber quién tendrá más escaños, en vez de poner en primer plano lo que es «antes», vale decir, derrotar a la derecha de secano y escapulario. La alquimia de los números ha substituido el concepto—práctica de la unidad. Ya lo advirtió Luciano Lama, que fuera secretario general de la CGIL: «La unidad se hace; la división se teoriza».

Conclusión provisional: Con quien niños se acuesta, cagado se levanta.  Hasta aquí hemos llegado.

Post scriptum.---  Eso ocurre porque desdeñan la filosofía sacristaniana (la de don Venancio) que propone que «Lo primero es antes».   

martes, 16 de marzo de 2021

Iglesias, no entres al trapo


 

La situación política española se asemeja a una tormenta en un vaso de agua, azucarillos y aguardiente. Zafarrancho de género chico con pretensiones de drama calderoniano. No pocos de los personajes que se mueven en esta zarzuela no han pasado de la regla de tres simple. Pero lo más llamativo es la estridencia con que se miran y comentan los acontecimientos. Somos el país de lo esdrújulo. Aquí no hay términos medios; este es el país de las cimas y las simas.

Ahora, la burra que no se había ido del trigo vuelve a su trigo: es la burra de la polarización esdrújula entre los hunos y los hotros, sabiendo que ambas especies se pueden reproducir y se reproducen tanto en el secano como en el regadío, en la jara o en bajo de guía.

Los Idus de Marzo presagian un incremento del voltaje –tanto en la senescencia como en las caras de acné--  de la política. Covadonga Ayuso ha  tirado la primera piedra: «Comunismo o libertad», que es lo mismo en estos momentos, aunque tenga otros efectos, que decir «Cuatro esquinitas tiene mi cama / cuatro angelitos guardan mi alma». Esperemos que Iglesias no muerda el anzuelo y vaya a las cosas, las cosas, las cosas, que es el único terreno donde puede batir a su contrincante. Y que no la subestime.

España es también un mentidero a granel. Y, parafraseando al maestro Enric Juliana, se diría que aquí se comenta la situación más de lo que podemos engullir. El vaso de agua, azucarillos y aguardiente provoca más parloteo que el debate inconcluso de por qué Aníbal no atacó a Roma cuando parecía que las cosas le iban rodadas. Hannibal ad portas.

«Comunismo o libertad» es la leyenda que Covadonga Ayuso bordará en el escapulario de sus cruzados. Iglesias debería aprender de aquel Ortega, el filósofo de Borox, que para ciertos menesteres recomendaba  «parar, templar, cargar y mandar». En definitiva, Iglesias debe zafarse de la presión pastueña de sus adversarios y escoger él mismo el terreno de juego.

Sin embargo, lo que estamos refiriendo --«agua, azucarillos y aguardiente»-- tiene su complemento. Son los comentarios de quienes, cicateros vocacionales o por subvención, rebajan el corajudo gesto político de Iglesias y lo explican estrambóticamente; es la ensoñación del tertuliano que pone una vela a san Antón y otra a la Purísima Concepción.

Esta la tesis de los prudentes. Iglesias ya tenía previsto dejar el Gobierno y contar como substituta, en principio, con su señora esposa. Puro calisay.

La cuestión es –al menos, en este caso--  en no significarse aludiendo al novísimo hecho de que un vicepresidente deja el gobierno y se dirige a la incertidumbre. Aplaudir en vida sigue siendo raro en este país. Tampoco aplaudieron a Eugenia de Montijo que «dejó las aguas del Darro por las del Sena».

Post scriptum.---  Iglesias debe visitar la ciudad de Chinchón y allí recordar a don Venancio Sacristán con «Lo primero es antes»

lunes, 15 de marzo de 2021

Cabeza y temple ante el 2 de Mayo


 

Hoy son los Idus de Marzo. La del alba sería cuando leo, estremecido, el final del artículo del maestro Enric Juliana, hoy en La Vanguardia: «La campaña concluirá el 2 de Mayo. La izquierda puede ser pasada a cuchillo». Comoquiera que Juliana no es amigo de tremendismo no es cuestión de tomárselo a broma.

Hoy –he dicho más arriba— son los Idus de Marzo. A media mañana, la orientación de los Idus, adquiere una variante: Pablo Iglesias, el Joven decide encabezar una lista unitaria aunque después de las elecciones cada sujeto coaligado disponga de su propio grupo parlamentario.

Me parece una idea conveniente. De eso hablamos ayer. La sopa de letras de la izquierda minifundista garantiza el triunfo de Covadonga Ayuso; una lista de lo que convencionalmente se llama izquierda del PSOE es, sin embargo, una fuerte hipótesis de victoria. De manera que la idea merece ser celebrada por todo lo alto. De igual manera no se deben escatimar elogios a la corajuda decisión política de Iglesias.

Digamos las cosas sin tapujos: el revulsivo está servido. Y, de entrada –haciendo de tripas, corazón, a la derecha le ha dado un  ataque de alferecía--  el movimiento sísmico producido augura un incremento de la participación durante la campaña y el día de las elecciones.

Interesaría poner de manifiesto dos consideraciones: los coaligados necesitan acumular, disponer y gestionar temple a raudales. Calma: a la temeraria consigna de los ultras («o comunismo o libertad») propia del Almagesto de lo más rancio del parné y el escapulario no se le puede contestar con la vulgata del Quinto regimiento («o fascismo o libertad»). Hay que ir a las cosas, a las cosas, a las cosas.

Por último, dos enemistades podría tener la candidatura unitaria: la falta de tranquilidad y la negativa de quienes, han sido zaheridos, impidan que se cicatricen las heridas. Temple y parches sor Virginia. Esto es el «antes» de lo «primero» que diría el progenitor de nuestro Pepe Sacristán. O sea, don Venancio.

 

domingo, 14 de marzo de 2021

Carta breve a Iglesias y Errejón, por lo menos


 

 

Esta es una reflexión dirigida a la izquierda madrileña minifundista.  Si finalmente Covadonga Ayuso convoca elecciones para el día 4 de Mayo deberíais reconsiderar la sopa de letras. Esto es, que los diversos grupos que se consideran a la izquierda del PSOE se presenten por separado. Un esfuerzo de sensatez sería conveniente. Se trataría, así las cosas, de no malgastar los votos. Habría que formalizar una candidatura única de lo que hoy son minifundios diversos, aunque fuera con carácter instrumental. Y una vez pasadas las elecciones que cada cual se monte su propio chambao. En esta idea coincidimos mi amigo Orentino Alonso –Tino para los allegados--  y un servidor.

Si la (considerada) izquierda del PSOE se presenta en cuatro o cinco candidaturas, piensen que Covadonga les borrará de la geografía. Entonces, sólo tendrán ustedes una consolación, acompañar al nazarita gimiendo «¡Ay de mi Alhama»!

 

Post scriptum.--- Pablo, Íñigo: alguien enseñaba que «Lo primero es antes». Era de Chinchón y se llamaba Venancio.

sábado, 13 de marzo de 2021

Ayuso, y cierra España


 

Frase antigua: ´atenerse a las consecuencias´. O lo que es lo mismo: apechar con los hechos que se derivan de una actuación determinada. Las salpicaduras del temporal murciano –zarzueleramente hablando, la parranda--  están siendo de variado signo. Han dado un determinado respiro al Partido Popular, que estaba sentado nuevamente en el banquillo; ha debilitado a los partidarios del desenganche de Ciudadanos del triángulo derechista; ha acelerado el chup chup del comistrajo de Vox; y, finalmente, ha hecho reaparecer la castiza figura del tránsfuga doméstico como actor en la escena política.

Son las paradójicas consecuencias de la moción de censura presentada en Murcia, una figura parlamentaria constitucional que ha sido distorsionada y envilecida por la acción tóxica del transfuguismo, subvencionado por los de Casado.

Quienes pusieron en marcha la moción, con motivos más que sobrados, no tuvieron en cuenta que los tránsfugas reaparecen cuando las relaciones de fuerza son harto inestables. Y no calibraron que tener razón no basta, una vieja asignatura que los párvulos siempre dejan para septiembre.  Ahora, el principal damnificado, Ciudadanos, tendrá que navegar de bolina en el zafarrancho que se avecina. Complicado lo tiene.

Por lo demás –aparece el trasvase del río Segura al Manzanares-- Ayuso aprovechó que «era de noche y, sin embargo, llovía» para añadir un peldaño más al castizo movimiento procesista (sic): un sucedáneo del procesismo catalán; es el madrileñismo altivo, excluyente con aires de salvapatrias, que está en las antípodas del «Madrid, capital de la Gloria», que cantara Rafael Alberti.  Ese Madrid ultra al que se le ha metido en la cabeza ser la nueva Covadonga con ´Ayuso y cierra España´ como consigna salvífica.  

La situación política española es un chisporroteo que cruje simultáneamente en dos sitios clave: Cataluña y Madrid. Los dos nacionalismos que tanta tribulación han creado a lo largo de nuestra historia: el periférico y el carpetovetónico. Ahora en plena competencia a ver quién mea más largo. Que ya no se agreden entre sí, sino que van tout court contra el gobierno progresista.

Lo más desgraciado es que, en los recovecos de esos dos nacionalismos, que están en el poder, algunos de sus representantes más conspicuos, así en Madrid como en Barcelona, están o bien en el banquillo de los acusados o bien investigados judicialmente.  

Estamos en una situación de burdo galimatías.  Tal vez esta grotesquez sea el último recurso de Pablo Casado, tras sus continuos fracasos en intentar desalojar de la Moncloa a Pedro Sánchez. En todo caso, empieza a ser preocupante la acumulación de situaciones disparatadas. Y a la vez es irritante que no se siga la recomendación sacristaniana –de don Venancio— de que «Lo primero es antes».      

viernes, 12 de marzo de 2021

Tempestad en el Mar Menor (1)


 

En la huerta del Segura hay sombras chinescas de tamayazo; así lo define la gran mayoría de comentaristas políticos de mar y montaña, y no hay por qué alejarse demasiado de ese punto de vista. El tamayazo parecería congeniar mejor con la navaja de Occam que otra opinión con más pretensiones.

La hipótesis del tamayazo, que no descartamos, nos alerta en todo caso de la caballuna torpeza con la que han trabajado los encofradores de la moción de censura. ¿Cómo es posible que no cayeran en la cuenta de que al final el dinero –que según Vespasiano no huele--  podría darle la vuelta a la tortilla? El primer tamayazo no ha sido tenido en cuenta. Y más todavía: ¿cómo se entiende que no cayeran en la cuenta que, tras las turbulencias del Mar Menor, se pusieran en funcionamiento las navajas albaceteñas contra el sujeto más débil de la moción de censura, esto es, Ciudadanos? Y, siguiendo con la manivela, ¿por qué pensaron los firmantes del acuerdo que todo el conjunto de Ciudadanos, que desde las elecciones catalanas recientes está en permanente tensión, aceptaría la moción sin rechistar?

Lo más probable es que se corra un tupido velo sobre estos interrogantes y, como se acostumbra en las grandes ocasiones se saldrá por peteneras. Porque lo peor no es que Arrimadas haya actuado tan temerariamente sino que ha exhibido una preocupante inmadurez –casi infantil--  política. Tampoco puede escaparse el PSOE de una actitud tan párvula como la demostrada en esta comedia tan rocambolesca.

En pocas palabras, nadie duda de la legitimidad y --según amigos, conocidos y saludados murcianos— de la necesidad de la moción de censura, así en la Región como en el Ayuntamiento de Murcia. El problema -- ¿candor de pardillos?--  es que los autores no previeron que el partido «nasío pa corromper»--  iba a poner todo el talonario encima de la mesa.

Esta sería la explicación del putiferio murciano y sus consecuencias. Esto es, el fracasado intento de unos párvulos autodidactas en limpiar una bolsa de inmundicia que ha sido barrida por el parné y los escapularios de la derecha apostólica.

Pero hay otra consecuencia de mayor calado: el fracaso de quienes, desde dentro de Ciudadanos, pretenden construir una derecha ilustrada con aproximada sintonía con el nuevo paradigma de la reestructuración—innovación. Es la venganza de aquel primer dirigente de Ciudadanos, de cuyo nombre no me sale de la cruz de los pantalones acordarme.

Punto final. Me da que una parte del fracaso de esta pipirrana debería ser atribuida a su desarrollo en las sombras, en la nocturnidad de los chicoleos, en la ausencia de la gente. En definitiva, que no se ha seguido el mandato sacristanista (de don Venancio): «Lo primero es antes». Próximamente hablaremos de «Madrid, castillo famoso».

El Parlament de Catalunya, casa de sombreros


  

La corrupción todavía tiene predicamento en Cataluña. Y, más concretamente, la corrupción de élites. La antigua Cataluña industriosa –mitad calvinista, mitad católica, apostólica y romana— de un tiempo a esta parte ha virado  estéticamente  hacia la cleptocracia. El Patriarca, padre fundador del gen grancovergente, dio el pistoletazo de salida, bendiciendo así los anteriores y posteriores trapicheos. La corrupción, pues, distingue en la alta mesocracia catalana.  

Laura Borràs estaba en lista de espera del ejercicio corrupto hasta que le llegó la hora: ella también, si quería distinguirse en las filas de las diversas trasmutaciones post post post convergentes, debía meter las manos en el puchero. Con esta credencial de nuevo postín --«nuova gente, subiti guadagni», dijo el Dante un tanto airado--  ingresa en el sinedrio independentista y a lucir el palmito contra España o el Estado, que para ella tanto da lo uno como lo otro.

Esquerra Republicana de Cataluña, el partido abacial de Junqueras, el más confuso de Europa, que siempre dijo chocar contra la corrupción, de tanto decirlo por el camino verde que va a la ermita, su fuente de denuncia se ha secado y lloran de pena las margaritas. ERC vota a una dama empingorotadamente corrupta para presidir el Parlament de Catalunya: que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu derecha. Mientras que los fraticelli de la CUP hacen tres cuartos de lo mismo simulando un ejercicio sacrificial en beneficio de Cataluña.

Oido cocina: no se trata de un error, sino de una opción política, un adelanto de que será la próxima legislatura. Pero no lo tendrán fácil.

Lo dicho: ese Parlament es una casa de sombreros.

 

Post scriptum.---  «Lo primero es antes», dijo don Venancio Sacristán.      

 


jueves, 11 de marzo de 2021

La actualidad política: los títeres de Cachiporra

Quilombo al por mayor con epicentro en Murcia. De entrada, me permito una duda: no estoy seguro si tan fenomenal barullo es política o politiquería. Comoquiera que ustedes están sobradamente al tanto de esos movimientos sísmicos con repliques, hasta ahora en Madrid y Castilla – León, me limitaré a proponer algunas consideraciones.

Ciudadanos ha decidido convertirse en un exoplaneta, un lugar con escasas posibilidades de habitabilidad, según dicen  los entendidos en la cosa cosmológica. Tal vez por ello han aparecido voces de cierto ringorrango en Ciudadanos planteando el éxodo espacial hacia otros lugares aparentemente más confortables; las aeronaves ya estaban preparadas en los hangares desde que se conoció el recuento electoral de las últimas autonómicas catalanas. El Partido Popular, planeta solar, les ha abierto generosamente las puertas y ventanas; es lo que se acostumbra a decir en estas ocasiones, después ´si te he visto, no me acuerdo´.

Jordi Joan, director de La Vanguardia, afirma que «justo cuando se habían iniciado las conversaciones entre las cúpulas del PP y Cs para plantear la fusión de ambos partidos…» se produce la decisión de Ciudadanos de apoyar al PSOE en la comunidad murciana (1). De donde concluimos que la moción ha sido una autodefensa con la idea de dinamitar las conversaciones entre las cúpulas del PP y de Cs. Lo que no sabemos –o Jordi Joan lo calla por lo que sea— es si  Arrimadas estaba en el ajo o le estaban cambiando la colcha de la cama. Sea como fuere, Arrimadas da el placet a la doble moción murciana: en la comunidad y en la capital.

Ha sido una operación de política –o politiquería, siguen mis dudas--  que han mantenido dirigentes del PSOE y de Cs durante unos meses. Pablo Casado, como aquella Eloísa de Jardiel Poncela, tumbado debajo de un almendro. Su segundo de a bordo, adosado al María Moliner, intentando  buscar sinónimos de ´felón´ para endilgárselos a sus enemigos, sean estos los que fueran. En resumidas cuentas, si todavía no hemos aclarado si se trata de política o politiquería, tampoco estamos en condiciones de entender si esto es encaje de bolillos o una conspiración de tres al cuarto.

Y naturalmente ahí está, ahí está (todavía no viendo pasar el tiempo) la derivada Madrid, «Madrid, castillo famoso», que dijo el poeta. Madrid que amplifica el quilombo murciano, empequeñece a Casado y sus aspiraciones de reunificar las derechas que fueron aznarianas y vigoriza a Diaz Ayuso, que ha sido ridiculizada ad nauseam, pero que de su (aparente) poquedad puede salir la sustitución de Casado. Tiene mejores relaciones con Vox y, sobre todo, figuran en su ropero togas y puñetas al por mayor y detall.

Jardiel Poncela en Madrid; Miguel Mihura en Murcia. Y en toda España, Los títeres de Cachiporra, del poeta de La Fuente. Pero todos ellos sin espectadores, ni público. Movimientos de élites.

Mientras tanto: poco o nada se sabe de la distribución de los fondos europeos; y la vacuna anti covid va lentamente, confusamente, desganadamente.

 

Post scriptrum.--- «Lo primero es antes», dijo don Venancio Sacristán.

  

 


miércoles, 10 de marzo de 2021

El aprendiz que silbaba Vivaldi


 

 

No pocos peatones de la historia –vivos o muertos--  están en un lugar más alto que los llamados administrativamente próceres. Uno de ellos era Antonio García Castillo, Antoñito el Pestiñero, de motrileña natío.

Era algo así como el jefe de los aprendices de aquella fábrica mataronesa de cajas de cartón. Era el campeón a sus dieciséis años de dos portentos naturales: sus eructos que eclipsaban las máquinas y su depurada técnica de silbar. De los eructos no hablaré, pues ni dio ni quitó fama al joven motrileño.

Era el caso que con excesiva frecuencia el Pestiñero silbaba fragmentos de Las Cuatro estaciones de Vivaldi. Un día me acerqué a su máquina y explicaba a sus conmilitones lo hijos de puta que eran los americanos que no paraban de tirar bombas contra el Vietnam. Y le daba nuevamente a Vivaldi.

Entendí el mensaje: el Pestiñero había lanzado una botella al mar a ver quién la recogía. Las Cuatro estaciones era la sintonía de Radio España Independentiente, la Pirenáica, la voz de los comunistas españoles. El Pestiñero estaba lanzando cables para ´volver´, él y su familia, al Partido, al partido de Dolores.

Quedé con él a la salida del trabajo, me llevó a su casa, allá arriba del todo, en la barriada de Cirera que se estaba haciendo a plazos, todavía en aquellos finales de 1965. Una sola habitación para –creo recordar cinco personas, los padres, Antoñito y dos hermanas— vivir: guisar, comer, dormir y, sobre todo, el negocio famiiar, una enorme sartén para hacer pestiños que vendían a las tabernas del vecindario para acompañar a la copa mañanera de cazalla o aguardiente.

La familia García había sido detenida en Motril hacia años y llevada a la cárcel Provincial de Granada. Hablamos del partido, les explico que militarían en la célula del barrio, que Antoñito  iría a la Juventud Comunista (le pusimos de nombre Vicentín). Cuando me disponía a irme, casi mareado por el olor de la potente fritanga, me dan una caja metálica de aquellas de carne de membrillo de Puente Genil: la abro. Me dicen que esos dineros son las cotizaciones de todos los meses –muchos años--  tras perder el contacto con el Partido.

El día 3 de este mes murió Vicentín.  Mis amigos mataroneses esperaron unos días a decírmelo para no agobiarme más tras la pérdida de la muchacha del 78.

martes, 9 de marzo de 2021

Cataluña: la decadencia se puede parar


 

Es posible frenar la marcha de Cataluña hacia la decadencia; es factible remontar el vuelo de esa parábola descendente. Ahora bien, una cosa tengo por cierta: la salida de ese estado pantanoso no vendrá de la mano de la abigarrada guilda del independentismo; tampoco será fácil. Por lo demás, empiezan a vislumbrarse pocos y pequeños indicios de la posibilidad de salir del empantanamiento. Usen el microscopio y lo verán.  

1.--- Los elementos que justificarían la posibilidad de la remontada vienen dados, paradójicamente, por la complejidad –y no poca confusión--  de los resultados de las pasadas elecciones autonómicas: de un lado, la victoria de Salvador Illa, cabeza de la lista socialista; de otro lado, la enorme maceta de la abstención de seiscientos mil independentistas, cuya fe no ha movido determinadas montañas, dispone de otro mantillo. Un vector está en alza, su contrario retrocede.

Los de Junqueras han elegido el camino de la formación de gobierno --los que se acuestan en el mismo jergón son de la misma opinión— con Waterloo, y la CUP controlando las aguas menores de ambas. La ley de la monotonía sugiere que se reeditará la abulia y la inepcia, el desorden y el enfrentamiento entre los hunos y los hotros, más los permanentes desplantes de la CUP. Pero, en esta legislatura hay una novedad, que ya hemos dejado señalada: una oposición digna de ese nombre, la escasa simpatía del sindicalismo confederal y el señalamiento y reproche de las 300 asociaciones empresariales al gobierno catalán, al que el exigen el final del zascandileo.

Y algo no menos nuevo se  mueve. Una parte de los escribidores del independentismo,  el cinco jotas Francesc—Marc Álvaro, escribe hoy en La Vanguardia: «¿Qué día nuestros políticos nos hablarán sin utilizar la maqueta del pasado mitificado? Pere Aragonès, a preguntas de Lola García e Isabel Garcia Pagan, decía esto en estas páginas, ayer: “Me siento heredero de lo que representó la Generalitat de Macià y de Companys” y añadía: “Queremos recuperar la voluntad transformadora de aquellos presidentes de ERC”. Cualquiera que haya leído un poco de historia sabe que el mandato de Macià (president de escaso talante ejecutivo) fue demasiado breve para ser ejemplo de políticas públicas y también sabe que las dos etapas de Companys en el Govern no son precisamente espejos donde deba mirarse un gobernante contemporáneo, si no es para conjurar errores monumentales. Entiendo que, en un acto de partido, Aragonès haga guiños de este tipo, pero no cuando habla al conjunto del país, y menos después de unos días en que el papel del Govern en funciones ha sido manifiestamente mejorable, tanto si nos referimos a la ausencia del acto en Seat como a las declaraciones tardías sobre el orden público» (1).  Dispensen la abusiva longitud de la cita. Pero es enormemente significativa la disidencia de Álvaro en, al menos, los siguientes elementos: el papel de Maciá y Companys que quedan, desacralizados, situados en el limbo de la ineficacia política, al tiempo que el autor vigoriza la personalidad de Enric Prat de la Riba –la bicha del secesionismo-- y el error caballuno de la inasistencia de Aragonès García, presidente in pectore, al acontecimiento de la factoría de SEAT.

 

2.---  Si, es necesario repetirlo: Cataluña ha entrado en la decadencia. Y sigue erre que erre, ahora «el independentismo coquetea con su propia descomposición» (2). Puro y frustrante onanismo. Ahora bien, quienes estamos denunciando el pantano no podemos quedarnos sólo con la denuncia. Dispensen el desparpajo: mantener solo la denuncia (por justa que sea) al tiempo que la balumba independentista sigue haciendo de las suyas es incrementar la confusión y una evidente pérdida de tiempo.

Es necesario poner las condiciones para el surgimiento de una nueva Renaixança. Se precisa un proyecto político, económico, social y cultural. Un proyecto decididamente post nacionalista. Tengo para mí que todavía –subrayo a cosica hecha la palabra—hay mimbres en Cataluña.

Moraleja: hablen de cómo salir del pantano. No se corten, ustedes que saben. Pero no olviden que, como dijo el sabio de Chinchón, «Lo primero es antes».  Venancio Sacristán se llamaba.

 

1)   https://www.lavanguardia.com/politica/20210308/6265465/prat-companys.html

2)   Ibidem

domingo, 7 de marzo de 2021

¡Basta ya!


 

 

Lo sabemos: Cataluña tendrá gobierno cuando se haya hecho el reparto de la túnica  sagrada y se haya distribuido el menaje, la cubertería y el resto del ajuar.  Gobierno independentista con la única incógnita de si la CUP forma parte del ejecutivo, aunque por descontado su cometido será el control de las aguas menores. En resumen, gobernará el macizo de la raza con un ´programa´ ya cantado: retórica, retórica y retórica.

Aunque es arriesgado hacer un vaticinio de por dónde pueden ir las cosas, tengo un picorcillo en la pituitaria que me insinúa los grandes movimientos que pueden darse.

El primero, no hace falta decir que seguirá el contencioso en el interior del vecindario independentista. Mientras ese movimiento pueda respirar, la querella entre los hunos y los hotros estará viva y coleando, aunque sea por una razón elemental: hay que aparentar la existencia de una derecha y una izquierda en la guilda del independentismo.

El segundo gran movimiento parte de esta premisa: una diferencia no irrelevante con la anterior legislatura  autonómica es que ahora existe una oposición cualificada y solvente; quien ha ganado las elecciones, Salvador Illa, a diferencia de aquella abúlica Arrimadas, ha anunciado que viene a hacer política con mayúscula. Illa no ha dejado un ministerio en Madrid para venir a Barcelona a cantar «Baixant per la Font del Gat».

Así pues, el segundo gran movimiento es que habrá conflicto político sostenido ante un gobierno que presumiblemente seguirá con la inercia de su reconocible no fer res. Que será suplido por la retórica barroca que sigue al baño María: independencia, república y demás jaramagos. Ahora bien, se han oído voces cualificadas que ya han dicho –alto y claro-- «basta».

Primero fue el sindicalismo confederal quien levantó la voz, tras las pasadas elecciones; y hace un par de días una convención de 300 asociaciones empresariales le dijo al gobierno que pueda salir: «Basta ya. Centrémonos en la recuperación». Lo que podría indicar que se está gestando algo que exige ir a las cosas, las cosas, las cosas.

En resumidas cuentas, me juego lo que sea que la situación será distinta. Con más mordiente. Algo veremos. Siempre y cuando se siga con tiento la máxima de don Venancio Sacristán: «Lo primero es antes».

 

Post scriptum.---  Esto mismo le explicaba a la Muchacha del 78 el jueves 25 de febrero. Ese día estaba la mar de contenta.

El acto de los 300 y el estúpido corte de mangas de Aragonès García


 

 

Nota bene.--- Ayer cometí un error de bulto: afirmé que Colau, estando invitada al 70 aniversario de Seat, rechazó asistir. Diversos comentaristas me han llamado la atención como es natural. Pido disculpas, retiro lo dicho, elimino  ese post y rehago el articulillo.  

 

Celebración por todo lo alto del setenta aniversario de la Seat. Simultáneamente, inicio de un proyecto de largo respiro: fabricación de vehículos eléctricos y un ecosistema de movilidad sostenible. Con una fábrica de baterías que se construirá, dicen, ´cerca de Martorell´, que reducirá la dependencia europea de baterías. Un proyecto, se diría, estratégico. A tan significativo esbozo se suman Caixa Bank y Telefónica. Hablando en plata: parné a manta y raudales. Acude a  los fastos en Martorell la plana mayor de Seat, el gobierno de Pedro Sánchez y el Jefe del Estado. Este es un proyecto global que aspira a la financiación de los fondos Next Generation.

Herbert Diess, la máxima autoridad de Wolswagen, la multinacional del automóvil más importante del mundo, es el organizador del evento. A su invitación no acuden ni Aragonès García ni el resto del gobierno catalán en (ignoradas) funciones. La excusa es la presencia del Jefe del Estado, un argumento de acné juvenil. Estúpido plantón. ¿Pero quién manda más, so estúpidos, el sexto Felipe o el jefe de Wolskwagen?

Un plantón que hace un insignificante cabecilla de campanario –Aragonés García--  a un poder fáctico mundial. Un plantón gratuito. 

Se trata de un gesto que no parece orientado para crear confianza a la economía global para invertir en Barcelona. Pero tampoco se orienta a ganar consensos en favor de quién está mejor situado a tener   el mínimo sentido común para levantar un pueblo. De ahí, rectificando lo que decíamos ayer, Colau ha censurado duramente al gobierno catalán.

Este borrón que ha caído nuevamente sobre Cataluña –y especialmente sobre Barcelona--  se produce una semana después de que el sindicalismo confederal exigiera un gobierno útil, que vaya a las cosas, las cosas, las cosas. Y se urge un día después de que el encuentro de 300 asociaciones empresariales, con Foment y Pimec a la cabeza, exigieran ´Basta ya. Centrémonos en la recuperación´. Aragonès García se llama Andana.  

Ha sido una tardía reacción. Pero ahí está. Algún rescoldo dejará, y hasta es posible que alguien quiera, pueda y sepa darle cuerpo.

 

Post secriptum.--- ´ Lo primero es antes´, decía amablemente don Venancio Sacristán.

Aclaración: alguien ha dicho que este blog es anti—Colau; eso es tan falso como decir que 1978 es divisible por 11. Aquí no somos ni turiferarios, ni quebrantahuesos.

viernes, 5 de marzo de 2021

Cataluña, una lente bifocal


 

Cataluña se me antoja como una lente bifocal: una trasmite indicios de esperanza; la otra mantiene el desasosiego. Ni siquiera los analistas más avezados son capaces de prever hacia dónde se despejarán tan numerosas incógnitas de esta complicada ecuación.

La primera cara de la lente –por metodología aprendida en primero de Marcelino Camacho--  indicaría aspectos positivos, que sería de recalcitrantes garrulos dejar de considerar. Todas las asociaciones del empresariado catalán se han plantado frente al vandalismo que se ha enseñoreado en los últimos días en la ciudad de Barcelona y que, hasta la presente, el independentismo no ha atajado. Ha sido una violencia subvencionada, ideológica y financieramente. De hecho es la primera contestación de las patronales catalanas contra la inepcia del govern. Una respuesta tardía, todo hay que decirlo. En todo caso se ha abierto la espita.

El segundo elemento positivo es que el gobierno de Pedro Sánchez financiará con los fondos europeos Next Generation la planta de baterías de Seat e Iberdrola. Se ha dicho que se construirá una factoría ´cerca de Martorell´. (Las autoridades catalanas siguen en la bucólica Babia, sin saber ´si son naranjas o son limones´).

Son dos noticias positivas que conviene retener y valorar como corresponde, porque indican voluntad de tirar hacia adelante. No me atribuyan que he dicho que hay que echar las campanas al vuelo. Pero sí pueden decir que son relevantes ambas noticias.

 

Sin embargo, siguen los nubarrones encima de Cataluña. Aragonés García se ve como candidato in pectore a la primera silla de la Generalitat. Pero todo el mundo anda zascandileando en ese bazar persa para conseguir los jirones de la túnica sagrada. El fulcro de la situación lo tiene la CUP por incomparecencia de ERC. Sí, Esquerra Republicana de Catalunya, el partido más confuso de Europa, que pasa  el tiempo –rosario en mano--  musitando ´ser o no ser´.

Mientras tanto, Puigdemont –desde los chiribitiles de Waterloo— urde la martingala: embrollar el antipasto y los aperitivos para la pizza de la convocatoria de nuevas elecciones. De esta manera, pensaría que los votos perdidos del PDECat volverían al chambao de Junts per Catalunya. Y la burra, completamente desorientada, sin saber si volver al trigo o a seguir dando vueltas a la noria.

Extraño panorama. La balumba de Waterloo –comistrajo de libeertarianos, carlistas, anarcocapitalistas, menestrales de medio pelo y funcionarios de chanel número 5— se disfraza de Joaquín de Fiore; ERC se viste de esperar y ver; los Comunes encienden una vela a santa Rita.

Todo está por hacer. Y se irá haciendo. Terpenie, que dijo aquel. Siempre y cuando se siga la máxima sacristaniana –de don Venancio, no de don Manuel— de ´Lo primero es antes´.

jueves, 4 de marzo de 2021

¿Qué es ´lo primero´ en Cataluña?

«Necesitamos un buen equipo económico», plantea Andreu Mas—Colell hoy en La Vanguardia. Por supuesto, estamos de acuerdo: Cataluña necesita que la economía esté en las mejores manos, por lo menos en aquellas que hagan milagros. Pero el famoso profesor, considerado como uno de los exponentes más serios del independentismo de la zona templada, intentando dar con la tecla, nos propone un descomunal desaguisado.

Posblemente Mas—Colell sepa intuitivamente que «lo primero es antes», como enseñaba don Venancio Sacristán; y en esa lógica propone su talabartería política. A saber, planea –usando el estilo retórico de las series televisivas de la BBC, «me pregunto…»--  que la presidencia del Parlament esté en manos de los Comunes. Sigue: los Comunes deberían abstenerse ante un presidente de la Generalitat (no dice quién), apoyado por Esquerra Republicana de Catalunya y Waterloo.

Ya veremos en qué queda este enredo. 1) Es curioso que Mas—Colell no haya caído en la cuenta que Aragonès García es el que más suena como gañán, por lo que su silencio no parece ser una secuela de su condición de sabio despistado; 2) ¿Un gobierno ERC y Waterloo puede concretar un «buen equipo económico«? No digo que no haya economistas de alto coturno y que incluso sepan formar «un buen equipo». Pero, hasta los mariachis de la plaza Garibaldi (México, DF) saben que ese viejo—nuevo gobierno (ERC y Waterloo) ha demostrado estar incapacitado –y poderosamente condicionado en sus escrotos por la CUP— para poner el más elemental orden: democrático en las calles, económico en las finanzas y social en los asuntos de las cosas de comer.

Andreu Mas—Colell es un hombre (dicen sus allegados) que podría figurar en un partido de la derecha catalanista ilustrada; hombre de seny, académico laureado. Pero esa propuesta desfigura sus capacidades políticas. Lo que ha planteado es más de lo de siempre, camino de la laguna Estigia. «En tan grande polvareda / perdimos a don Beltrán», dgo, a Cataluña.

Andreu Mas—Colell de sabio despistado a profesor chiflado.

 

 

miércoles, 3 de marzo de 2021

El Barça en el cuartelillo con los cacos


 

La Junta directiva del FC Barcelona, con su presidente a la cabeza, ha sido detenida por la unidad de delitos económicos de los Mossos.  Josep Maria Bartomeu no ha huido a Waterloo ni a ninguna parte. 

Era lo que le faltaba a Cataluña, y más concretamente a Barcelona, para descender todavía más a la insignificancia; a esta Barcelona, que por su carácter de ciudad global sufre las más directas consecuencias de los efectos devastadores del independentismo y, en estos momentos, de la violencia subvencionada en sus calles; una violencia que es, a la vez, fuerte exigencia de cargos y carguillos en el próximo gobierno y puestos en la mesa del Parlament.   

El Barça, independentista de achicoria, ha sido el valedor de los zascandileos  de la política secesionista pata negra. Pero la junta directiva no ha sido detenida por ideas o comportamientos políticos, aunque no sería de extrañar que, para darle lustre al asunto, haya quien los incluya torticeramente en la nómina de los «presos políticos».

Decimos que es lo que le faltaba a Barcelona, porque a los cinco minutos de las detenciones la noticia corrió como la pólvora en los telediarios de Tokyo y Pekín, de Nueva York y Buenos Aires, de Londres y Milán, de Cazalla de la Sierra y Archidona. Con más cobertura y detalle que la detención de Sarkozy, que –como el rey del moro zarzuelero--  «lo tuvo tó y no tiene ná».

Barcelona –fútbol y política al baño María--  tejiendo y destejiendo como Penélope: durante el día, el sindicalismo confederal y las organizaciones empresariales defendiendo a duras penas el tejido productivo y encomendándose a san Pancracio, abogado de la salud y el trabajo, para que vengan inversiones;  por la noche las diversas behetrías del independentismo haciendo justamente lo contrario, desbaratando lo que se ha tejido.

Por lo demás, nótese el espejo de estas vidas paralelas situación política catalana y vicisitudes de la primera entidad deportiva de la ciudad: hace años que se nutren del mismo condumio que les está sumiendo en la decadencia. Ya hemos hablado de ello: es la parábola descendiente de Cataluña. La una y la otra lo fueron todo; ahora son la radiografía de la futilidad. Y, de momento, el método que proponen los salvadores –de Cataluña y del club de fútbol— pasa más por lo que no debe ser que por aquello que tiene que ser.

¿Exageramos algunos cuando hablamos de ´decadencia´? La palabra la tiene Antoni Puigverd, una personalidad del periodismo templado, un autor que no dice –ni escribe--  una palabra más alta que otra: «Moribunda es la situación del país».

Punto final: Cataluña que se aísla del mundo; el Barça que va perdiendo peñas a lo largo y ancho de la piel de toro. «Nosaltres sols»

 

Post scriptum.---  «Lo primero es antes», proponía don Venancio Sacristán, de los Sacristán de Chinchón de toda la vida, mientras encendía su caliqueño.

martes, 2 de marzo de 2021

De victoria en victoria hasta el despeñadero final


 

El independentismo no ha condenado la reiterada violencia que sufre Barcelona desde hace unos días. Es más, algunos de sus sectores más exaltados son los que provocan tan lamentable situación: la CUP arenga y Arran ejecuta. Que callen todos los grupos restantes del independentismo –desde el territorio helado de Waterloo hasta las zonas templadas de ERC— no   es un error. Es una opción política (rechazable, por supuesto) que ellos entienden como la más apropiada para sus intereses, pero que en el fondo esconde, además, la cobardía de no querer enfrentarse con tales grupos violentos a quienes consideran como los suyos,  que combaten contra el enemigo, España y/o el Estado español.

Estos razonamientos me recuerdan situaciones del pasado. Ciertos sectores de la izquierda italiana de los años setenta se resistían a condenar los asesinatos y otros atentados de las Brigadas Rojas a quienes consideraban compagni che sbagliano (compañeros que se equivocan). La actitud de los comunistas de Enrico Berlinguer y los sindicalistas, con Luciano Lama a la cabeza, fue la más determinante contra el terrorismo italiano, desmontando las caritativas excusas de la izquierda que estaba en la inopia. No, las Brigadas Rojas no eran la izquierda, sino terrorismo puro y duro.

La CUP arenga --«apreteu, apreteu»-- y Arran concluye; de momento con sprays, piedras y gasolina. El intento de quema de un furgón de los Mossos de l´Esquadra, la policía autonómica, es un salto desgraciadamente cualitativo en ese intinerario de las pintadas, los adoquines y el fuego. El silencio de los partidos independentistas y, más todavía, las jaculatorias del gobierno catalán dan alas a los violentos, y en cierta medida la legitiman. A esa gente hay que empezar a calificarla como terroristas. Sin contemplaciones.   

Entiendo que la incitación a la violencia por parte del Estado mayor tiene una explicación: que la situación se degrade hasta tal punto que se tiren a la calle millones de catalanes exigiendo la independencia como ´solución´  al problema. Es una quimera, por supuesto. Pero esta es una forma temeraria de razonar que han practicado –y con la que han coqueteado-- determinados movimientos políticos y sociales a lo largo de la historia. Por lo general nunca sacaron nada claro que dichas aventuras. La vieja idea del «contra peor, mejor» siempre fue irremediablemente ´a peor´. A peor, peor.

De momento, el Estado mayor de la violencia, tiene un objetivo: impedir que la izquierda pueda formar gobierno.  De ahí que los violentos nos estén dando un anticipo del programa de investidura.

Punto y aparte. Hemos vivido algunas situaciones estrambóticas: recuerdo aquellos viejos tiempos que los nacionalistas de Cataluña no seguían (y no apoyaba) la violencia terrorista de ETA y el silencio cómplice del gobierno vasco; ahora el Partido Nacionalista Vasco y el gobierno euskaldún no siguen la loquinaria actitud de los independentistas catalanes. Resultados: el País Vasco va como una moto; Cataluña se dirige de victoria en victoria hasta el despeñadero final.

Hay que remediarlo.

 

Post scriptum.--- «Lo primero es antes», proponía don Venancio Sacristán. La muchacha del 78 cada vez que lo leía esbozaba una sonrisa.