domingo, 26 de julio de 2020

Puigdemont ya tiene su juguete





El hombre de Waterloo ya tiene su juguete y ha pasado de estar realquilado a ser el casero del inmueble. O sea, Puigdemont ha construido el  partido a su imagen y semejanza, gobernado con mando a distancia desde tierras relativamente lejanas. Como es preceptivo, el partido sale de la pila bautismal con un nombre de unidad: Junts dice llamarse. Su objetivo inmediato –se ha proclamado— es conseguir la unidad del independentismo. El nuevo partido sigue las viejas tradiciones de la politiquería: afirma que quieres la unidad, pero antes rompe todo lo que se cruce en tu camino. Puigdemont ha seguido  disciplinadamente ese manual.

Las primeras reacciones han venido de Oriol Junqueras, peso pesado, que le ha lanzado un potente uppercut a la barbilla de Waterloo: «es un partido de centro—derecha». Era la deportiva respuesta a un gancho de un welter juntista que, disfrutando de su permiso carcelario, había manifestado que «nosotros no somos profetas del derrotismo». O sea, Esquerra Republicana de Catalunya es un partido--calzonazos. Con lo que, conviene dejarlo claro, se siguen las pautas del viejo aforismo del «devoraos los unos a los otros». Aquel infatigable constructor de terminachos hubiera dicho «los hunos y los hotros».

En pocas y pobres palabras: el acto fundacional de Junts parece presidido por la confrontación con Esquerra y no tanto como un combate contra España. Es la lucha por la hegemonía dentro del independentismo, que obliga a la depuración ideológica. Un matiz: en el improbable caso de que el independentismo sea una ideología. Y para ello es imprescindible el «control» político, ´ideológico´ y del territorio.  En resumen, controlar todas las instituciones, medios de comunicación y centros de decisión. Preferentemente los que demuestren su neutralidad. Un control que tiene que estar en manos de los puros, de los políticamente cátaros. Con los «profetas del derrotismo» Cataluña, el pueblo elegido, nunca echará a andar. Siempre estará en el mismo espacio—tiempo.  

Addenda.--- Según parece hay quienes desde Madrid están echando una mano a estos juntistas de Waterloo. Son los éforos que han rescatado el lema de «Fiat justitia et pereat mundus». En la Vega de Granada lo traduciríamos así: «Hágase justicia, aunque el mundo se vaya a tomar por culo». Ya se sabe: traduttore traditore.

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