jueves, 8 de septiembre de 2016

Celia Villalobos en el Pacto de Toledo





Mariano Rajoy intenta  colocar a Celia Villalobos al frente de la Comisión que conocemos como la del Pacto de Toledo. Lo cierto es que da pavor pensar que esta señora pueda estar en un grupo de trabajo  --da igual que sea presidenta, vocal o utillera--  de esta envergadura.

El hombre de Pontevedra no escarmienta. Sigue sin querer entender el giro político que se ha operado en España. Un giro que se ha hecho visible en el esperpéntico nombramiento –y posterior retirada--  del ex ministro Soria como alto directivo del Banco Mundial.  Y no escarmienta, además, en que sus nombramientos suelen recaer en personas de probada incapacitación. Soria y ahora la Villalobos son ejemplos de una esforzada conducta en mantenerse en la indocumentación para aquello que se les ha encomendado. Pero el hombre de Pontevedra tiene un probado sentido del agradecimiento hacia quienes le han servido ancilarmente. Se diría que Mariano valora los años de escalafonato a su servicio.  Los saberes ya son harina de otro costal. De ahí que los intentos de renovación del partido sean meras jaculatorias. Pero ya pasa de castaño oscuro ver que doña Celia pueda ser de alguna utilidad en los muy serios asuntos que trata –o debería tratar--  el llamado Pacto de Toledo.

En todo caso, con o sin la Villalobos al frente (o al lado) de ese grupo de trabajo, desconfíen de su utilidad. Siempre tuve la opinión, que he dajado por escrito, que el mencionado pacto era un perifollo para aparentar políticas de consenso en torno al tema de las pensiones. Siempre fue una quisicosa para justificar la política discrecional de los diversos gobiernos. Sin embargo, así las cosas, el nombramiento de esta señora pone al descubierto el verdadero carácter de tan famoso sinedrio.

Radio Parapanda. Mensaje a los padres que quieren hijos felices. Es un consejo del filósofo de Ocata, don Gregorio Luri.