miércoles, 4 de mayo de 2016

Un programa no es un zurcido: una sugerencia a Podemos e IU



Pilica Bulla y Pepelópez 


Ayer por la mañana decíamos que Podemos e Izquierda Unida estaban negociando participar conjuntamente en las próximas elecciones del mes de Junio. Y situábamos como chocante lo que era algo más que un rumor: «que cada organización exhibirá su propio programa electoral en una campaña que, además, será diferenciada» (1). Durante el día de ayer se corrigió tal anomalía: Pablo Echenique y Adolfo Barrena, con el traje de gala de los hábiles y amigables componedores, empezaron a redactar lo que será, si se llega a buen puerto, el programa electoral de ambas formaciones. Deseamos que ello tenga una fecunda preñez. Para que sea de esa manera, entiendo que conviene sugerir algunas advertencias que, aunque intuidas, por lo general no siempre son convenientemente sabidas.

En primer lugar, digamos como premisa mayor, que  un programa no es un zurcido, es decir, un conjunto de retales no constituyen un programa. Simplemente es una lista de demandas (con vestimenta de promesas electorales) cuyas variables no responden adecuadamente a una función. Un programa electoral, digno de ese nombre, es matemáticamente hablando un polinomio. No son gratuitas estas sugerencias: está demasiado extendida la técnica de que un programa electoral es una suma de variables infinitas capaces de encandilar a los más diversos sectores de la ciudadanía considerados todos y cada uno de ellos de manera invertebrada. Por lo demás, tampoco es infrecuente que no pocos programas electorales no dispongan de la compatibilidad entre unas y otras demandas. Por ejemplo, las propuestas de Estado de bienestar deben corresponderse a lo que se plantea sobre política fiscal, amén de ser creíbles y factibles cada una de ellas y ambas entre sí. Esta es una regla de oro. Porque ninguna de las variables de un programa es independiente de las unas con las otras y de todas con el programa en general. Este es el encaje de bolillos que da credibilidad de masas al contenido del programa general.

Por supuesto, no se pide a los hábiles componedores que hagan una obra maestra; se trata simplemente de que se acerquen todo lo que puedan a ello. Errejón y Barrena tienen ese desafío. Menos aún se les pide que hagan un compendio politológico, simplemente se trata de un programa político que contemple lo más urgente y necesario a resolver, que sea también una indiciación para avanzar gradualmente. De un programa que, en resumidas cuentas, sea el cuaderno de bitácora de las actividades de la coalición tanto en la sociedad como en las Cortes Generales.

No soy quién para sugerir nada a los profetas desarmados de una u otra formación. Sin embargo, soy de este parecer: las personalidades que en IU y Podemos han manifestado su enemistad al acuerdo deberían dejar la continuidad del debate sobre ello para después de las elecciones. Es lo que mandan los cánones de la política seria. Es, por lo demás, lo que siempre pidieron los profetas desarmados: unos con la boca grande otros con la boca chica. 



   1) http://lopezbulla.blogspot.com.es/2016/05/la-heterodoxa-alianza-entre-podemos-e-iu.html