sábado, 21 de mayo de 2016

Cuando el adversario es Podemos



La  fraseología política tiene unos convencionalismos  que la lógica formal no contempla. Incluso el lenguaje campechano tiene sus normas que tampoco se parecen al blablableo de la mayoría de la zoología política. Sería largo de explicar las razones de ello, así es que lo dejaremos para m mejor ocasión. En todo caso, podemos decir que la forma de hablar de la mayoría de los políticos se caracteriza por disponer de una lógica viuda.

De momento vamos a centrarnos en un ejemplo de la distorsión conceptual del lenguaje político, tomando como ejemplo a Gabriel Rufián, cabeza de lista de Esquerra Republicana de Catalunya en las pasadas elecciones generales y, con toda seguridad, repetidor en este nuevo proceso electoral. Algunos de sus allegados le tienen por una persona culta, muy instruida y así nos lo hacen llegar. Nosotros no lo ponemos en duda: la Universidad Pompeu Fabra es muy exigente y no conceden título alguno a ningún zote.

Comoquiera que nunca hemos cruzado palabra con Rufián, no estamos en condiciones de paladear su retórica habitual sea de mostrador de bar o de terraza al aire libre. Así debemos recurrir a unas declaraciones extensas que ha concedido a La Vanguardia. Cliquen y vean: Tenemos relaciones cordiales con gente que nos enviaría a prisión”  (1). De esta manera el curioso lector verá que no tenemos el feo vicio de sacar las cosas de su contexto.

A nuestro hombre se le pregunta: «¿Quién es el adversario en estos comicios?». Su respuesta: «Podemos. En ERC ya aspirábamos a ganar en las anteriores elecciones. Eso comportará que la campaña será más política que ideológica y hay que hacer ver a la gente que los de Podemos son tan republicanos y de izquierdas como nosotros, pero con la diferencia de que nosotros podemos».  Caballerosamente Rufián, antes de entrar en otras consideraciones, admite que los podemitas son «tan republicanos y de izquierdas como nosotros», aunque no consta que los de Iglesias se reclamen orgánicamente republicanos y de izquierdas. Digo caballerosamente porque Rufián, al menos no reclama para sus parciales, el monopolio del republicanismo ni ser de izquierdas. Dicho lo cual, veamos hasta qué punto funciona la «lógica viuda» de este político cultivado que se ha expresado en estas declaraciones en su lengua habitual, el castellano.

No vemos relación entre la segunda frase («En ERC ya aspirábamos a ganar en las anteriores elecciones»), que indudablemente se relaciona con las pasadas elecciones, y la frase siguiente («Eso comportará que la campaña será más política que ideológica y hay que hacer ver a la gente que los de Podemos son tan republicanos y de izquierdas como nosotros»).

Aunque sólo sea por conocer mejor a este personaje sugiero que se relean y se pongan en relación ambas frases, que dichas así son un ejemplo concreto de lo que hemos dado en llamar lógica viuda. Cabe suponer que Rufián no se ha atrevido a intercalar entre ambas un dato de cierto interés: que la coalición en la que figuraba Podemos en Catalunya ganó las elecciones  y sacó a ERC cerca de nueve puntos de diferencia. Pero la viudez de la lógica de Rufián exigía silenciar tan insignificante dato. Porque, de recordarlo, significaría que no tiene sentido alguno la última frase de las declaraciones, o sea: «pero con la diferencia de que nosotros podemos». Tal como si hubiera dicho que era de noche y, sin embargo, llovía: el ejemplo más excelso de la tan repetida lógica viuda.

En todo caso, algunos habrá que loen la retórica de este caballero. Entonces, me refugio en la melancolía de mi niñez. Mi madre adoptiva que era beata de misa diaria y que coleccionaba novenas a granel me dijo en cierta ocasión: «No sabes lo que te has perdido. Don Luis en su sermón nos ha dicho no sé qué del ´chisporroteo del fuego´». Don Luis era conocido como  El Dormío, porque anestesiaba al cuerpo feligrés con una retórica que ya la quisiera para sí fray  Gerundio de Campazas