jueves, 26 de mayo de 2016

La renovación del conflicto social: la «huelga circular».



¿Acaso no ha llegado la hora de renovar la forma de ejercer concretamente el conflicto social? Lo insinuamos porque el sindicalismo confederal corre el riesgo de convertirlo en mera rutina. Cierto, lo importante es proceder gradualmente a una profunda renovación del sindicalismo, pero entiendo realísticamente que ello comporta especialmente una puesta al día también de las formas de ejercer el conflicto: lo uno y lo otro son indisociables. Con lo de “gradualmente” quiero dar a entender que no se puede estar a la espera de que llegue un momentum  en el que se decrete desde arriba  que a partir de dicho momento ha empezado ya la renovación del sindicato. Esta se irá concretando como suma de elementos y situaciones de novación de lo anterior.

Esta meditación viene a cuento por las informaciones que nos vienen de Italia y, concretamente, las huelgas de la Función pública por la renovación del convenio colectivo nacional. El estilo de la huelga de estos días en el sector es similar al de otras ocasiones en otros ramos de la producción y los servicios. Es concretamente así: la federación convoca una huelga general que se va haciendo en diversos días por territorios. O sea, pongamos un ejemplo: el lunes en el Lazio, el martes en el Piemonte, el miércoles en la Toscana, el jueves en la Emilia, el viernes en el Véneto, y así sucesivamente. Lo que mantiene en vilo la exigencia de los huelguistas durante una serie de días a la contraparte y produce una tensión mediática sostenida. De hecho este estilo no es una novedad, viene de tiempos lejanos. Lo que no está reñido, por supuesto, con la convocatoria y realización, cuando se cree oportuno, en un solo día.


Entiendo que ganaríamos siguiendo esa técnica en nuestro país. Ciertamente, habrá quien diga que lo fundamental es renovar el ejercicio del conflicto social. Nada que objetar por mi parte. Pero la experiencia italiana (que ocasionalmente la ponen en práctica los alemanes) merece especial atención y estudio por nuestra parte. No sobra lo de ayer, pero es conveniente añadir nuevos estilos que no solo no se confrontan con ellos sino que, sobre todo, los complementan y mejoran. La huelga circular es un ejemplo de tantos que convendría explorar.