miércoles, 25 de mayo de 2016

Podemos y Venezuela



La arquera Laia: su autor es Josep Maria Rovira--Brull



Primer tranquillo

A los expertos en casquería mediática de la cosa política se les atribuye exageradamente una capacitación profesional que, a la hora de la verdad, es pura filfa. Pongamos que hablo de los estrategas que diseñan el corpus de los mensajes electorales, consejeros áulicos del argumentario que se envía desde la sala de máquinas a los círculos concéntricos y excéntricos de su respectiva tribu política.

Siguiendo las enseñanzas del filósofo santaferino Juan de Dios Calero podemos clasificar tales mensajes en propios (aquellos de uso particular) y compartidos (esto es, los indistintamente usados por casi todos al pie de la letra).  De momento, no nos extenderemos en los primeros, pues de ellos ha hablado sabiamente mi amigo Paco Rodríguez de Lecea en su entrada “Se buscan estrategas para campaña electoral” (1). En todo caso, mi amigo les aconseja gratuitamente que «los viejos trucos ya no sirven, se percibe una necesidad imperiosa de renovar el atrezzo», que es toda una  orientación en regla para que, por lo menos, las semanas que vienen se nos hagan más llevaderas.

Segundo traquillo

Así es que vamos a ocuparnos brevemente de los mensajes compartidos, especialmente al atinente de las cosas de Venezuela que, de manera indiferenciadamente sobada, martillean contra Podemos y sus diversas cohortes. Dispensen mi atrevida hipótesis que, aunque probable, no está demostrada: da la impresión que los estrategas desconfian de las promesas electorales de sus respectivos merinazgos, y para tapar esa impresión centraran el mensaje atacante en la supuesta relación entre Podemos con el bolivarianismo venezolano. Lo que sí está suficientemente demostrado es que, sea o no verdad, no tiene vínculo con las cosas de comer en España.

Así las cosas, tengo para mí que los estrategos no han percibido una novedad realmente visible a quien no tenga la vista torcida o el oído en poder del cerumen. Podemos, de un tiempo a esta parte, ha matizado su posición sobre Maduro hasta hacer irreconocible lo que afirmaba en sus primeros andares. Cada día que pasa los podemitas se alejan de sus primeras «ideas muertas» sobre el particular para mayor perplejidad de sus atacantes que no están interesados en ver lo que se mueve en Podemos. Siguen la celtibérica dogmática del mantenella y no enmendalla, que rige el cuchitril del ropavejero.

Nota bene:  los nervios son de tal calibre que hasta un hombre elegante, sofisticado y templado, Josep Borrell, ha perdido los estribos. Cierto, no ha hablado (todavía) de Maduro, como padre espiritual de los podemitas, pero ha arremetido contra, contra, contra «los comunistas». Pero, alma de Dios, ¿acaso ignoras que los comunistas no tuvieron nada que ver en lo de Abengoa? Pepe, no te va la lógica viuda