miércoles, 19 de diciembre de 2018

Comunes, hasta aquí hemos llegado




El Parlament de Catalunya es una máquina de aprobar resoluciones. Pero igualmente es extremadamente precario en la aprobación de leyes; de hecho, durante la presente legislatura, se pueden contar con los dedos de media mano lo aprobado por sus señorías. Ayer mismo se dio otro brindis al Sol.

A propuesta de la CUP se aprobó una resolución que pomposamente declara que la Constitución Española es «antidemocrática». Votaron a favor los grupos independentistas y Catalunya en Comú. Para entendernos, el partido de Ada Colau. Sorprende que tales grupos parlamentarios declaren como antidemocrático aquello que les da su legitimidad. Su esencia, presencia y potencia. Pero, más todavía, repele que los Comunes se presten con descaro a ello. Ni siquiera han tenido una duda ante un texto por el que lucharon a brazo partido gentes como Gregorio López Raimundo y Antonio Gutiérrez  Díaz, Josep Serradell (Roman) y Pere Ardiaca, Cipriano García y Jordi Solé Tura, Alfonso Carlos Comín y un largo etcétera. Y fuera de Cataluña los grandes padres de la izquierda como Marcelino Camacho y Santiago Carrillo. Unas personalidades que, tras la declaración de los Comunes, quedan convertidos en tontos útiles al servicio de quienes elaboraron una Constitución antidemocrática.

Hasta  aquí menos llegado. Adiós, Comunes, adiós. Estaba esperando un momento para mejorar mi relación imperfecta con vosotros. No ha sido posible. La distancia se ha alargado hasta tal punto que, al igual que don Leopoldo Alas (Clarín), me veo obligado a exclamar ¡Adiós, cordera!



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