miércoles, 18 de diciembre de 2019

La otra mitad de los catalanes


Andreu Mas--Colell ha publicado un interesante artículo en El País, Un pasaje estrecho, pero pasaje al fin (1). De hecho es una condensación del coloquio que tuvo recientemente con Carlos Solchaga en el Círculo de Economía. El tema del artículo es ese gusano musical obsesivo que es el pleito catalán. Se llama ´gusano musical´ --o gusano auditivo-- a ese  tic que se produce cuando una melodía entra en tu cerebro y no consigue salir.

Andreu Mas—Colell tiene una brillantísima trayectoria académica tanto en España como en los Estados Unidos. Afamado matemático y distinguido economista es uno de los pocos sabios que nos quedan. La ciencia  perdió una cabeza privilegiada cuando decidió aceptar el fichaje de Jordi Pujol para participar en las listas electorales de Convergència i Unió. Empero, en la política ha pasado sin pena ni gloria, abrumado por las convulsiones y toxicidades de sus amigos y compañeros de partido, que siempre recelaron –como chusqueros diplomados-- de su capacidad científica. Del resto de su biografía política no hablaremos, el lector que esté interesado en ello sabrá dónde encontrar información. Me permito una curiosidad: Mas—Colell hizo sus primeros pasos en el PSUC, el útero de la política catalana antifranquista.  Cuando el estado de excepción de 1969 tuvo que tomar las de Villadiego camino de los Estados Unidos. Mas era miembro del comité de Barcelona del partido junto a Isidor Boix.

Recomiendo vivamente la lectura pausada del artículo que nos traemos entre manos (abajo tiene el link). El autor da su opinión sobre el estado actual del procés, al tiempo que insinúa soluciones; sus conmilitones harían bien en dejarse llevar por las propuestas de Mas—Colell.

El autor parte de una premisa mayor: «en la negociación tenemos cuatro sensibilidades …  por un lado tenemos a los soberanistas independentistas, para los cuales una nación debe tener un Estado, y también a los soberanistas a-independentistas, que puede relativizar la independencia y poner más énfasis en la preservación de la nación y en el autogobierno». Registro que el articulista no se alinea en ninguno de los dos sectores.

Por el otro lado –sigue diciendo Andreu Mas--  «en el global español tendríamos la sensibilidad dialogante y la no dialogante».   Se trata, a  mi entender, de una taxonomía excesivamente simple, pero no errónea. Pero que, en todo caso, contiene una muy seria limitación.

Veamos, según el autor en Cataluña hay dos sectores: los soberanistas independentistas y los soberanistas a—independentistas. Pues bien, el ilustre matemático ha olvidado –consciente o inconscientemente--  el conjunto de los antisoberanistas. La mitad de la población. George Cantor, padre de la teoría de conjuntos,  le habría llamado la atención. Se trata de un olvido que echa al traste la importancia de este artículo.  


martes, 17 de diciembre de 2019

El Partido Laborista chochea




Todavía me hago cruces ante la estrategia política de Jeremy Corbyn, que ha resultado calamitosa para su partido, la izquierda y los intereses europeos. Corbyn, un líder al que saludamos cuando  se hizo con las riendas de un enflaquecido Labour Party nos ha llevado a la perplejidad y a la falta de capacidad de entender cómo se puede ser tan extrañamente incapaz.

La estrategia de este caballero ha sido la siguiente: su partido debe ser neutral ante la salida del Reino Unido de la Unión Europea. El partido no debe pronunciarse: cada cual tiene libertad de voto en el referéndum. Más todavía, ello no debe entenderse como indecisión, sino como postura política militante. Lo que a un servidor le parece una consecuencia de la decadencia del Labour más allá de que su líder chochee a destajo.

En pleno fragor del debate las disensiones en el Labour aumentaron contra la neutralidad. Lo que llevó llevado a un sector de los sindicatos (la confederación Unite) a llamar al orden de la ortodoxia. «Todos debemos seguir el mismo guión», exige su líder, Len McCluskey. Un sindicato en la inopia, que –frente al Brexit--  se encoge de hombros. Política de chichinabo, dijimos hace tiempo. Dirigentes líquidos que no tienen fuerza, presencia y potencia para enfrentarse con los derechones que van a degüello.



lunes, 16 de diciembre de 2019

El cardenal Cañizares nos defiende de los Evangelios


El cardenal—arzobispo Cañizares ha insistido en que un gobierno PSOE Podemos sería «un riesgo para España». Naturalmente el pintoresco mitrado no necesita razonar sus ocurrencias, es la fe quien lo guía. Cañizares nos defiende de los «socialcomunistas». De todas formas, la frasecita me ha llevado a mis tiempos de mozalbete, allá en Santa Fe, capital de la Vega de Granada.

Allí, en la ciudad de los Cuatro Arcos una señorona local acostumbraba a decir a sus amistades: «Menos mal que tenemos a la Iglesia, que nos defiende de los Evangelios». No era una ocurrencia gratuita sino la constatación de que la estructura del poder eclesiástico, en aquellos entonces, era un parapeto contra los excesos igualitaristas de los escritos de los cuatro evangelistas. Eran los tiempos de don Balbino Santos Olivera, cardenal—arzobispo de Granada, que aró lo que pudo al servicio de los ricachones locales. Balbino y Cañizares dos exponentes del nacional—catolicismo.       

Cañizares, sin embargo, tiene un ligero problemilla: de un lado añora los tiempos en que imperaban los diezmos, las corveas y las banalidades, como mandaba la Santa Iglesia, Católica, Apostólica y Romana; y, de otro lado, sólo puede desfogarse y calmar su soledad mediante una prédica de fuerte toxicidad.  



domingo, 15 de diciembre de 2019

Iceta, grumete, contramaestre y almirante




El Congreso de los socialistas catalanes ha reelegido a Miquel Iceta como secretario general. A la búlgara. Lo que es sorprendente en un partido con ríos, afluentes y subafluentes. Visto desde fuera de la organización me atrevo a dar una explicación de las razones de tan rotunda elección.

En primer lugar, estimo que es un gesto de reconocimiento a quien --en tiempos de desbandada de importantes marinos de agua dulce que dejaron la nave en completo abandono y nadie quería coger el timón— Iceta hizo de capitán, jefe de máquinas y contramaestre. Arregló las cuadernas y calafateó la embarcación y salió del dique seco.  

En segundo lugar, la aclamación de Iceta es una respuesta afectuosa a las, por decirlo suavemente, salidas de pata de banco de los viejos galápagos del socialismo que añora las nieves de antaño, algunos de los cuales le han insultado gravísimamente. De esos dirigentes en parte herederos de la tan confusa como dolorida generación del 98. Que ya empiezan a abrazar un preocupante nihilismo, y algunos de ellos involuntarios valets de chambre de la derecha de siesta y orinal.

No siempre las votaciones a la búlgara son inquietantes.  



Traición como traducción (1a Parte)


Escriben José Luis López Bulla y Javier Tébar Hurtado

La mayor crisis del sistema constitucional en España se ha expresado a través del llamado “conflicto catalán”. Ya sabemos que, más allá de su singularidad e itinerario, es expresión de una crisis de la democracia española. Pero también sabemos que los desastres no son naturales. Tras la bajamar del llamado 15-M, aquel contencioso pasó a ser el pájaro que canta en la mina alertando antes de la explosión de grisú. La emisión de gases contaminantes en el debate público está sobrepasando los límites aconsejados para evitar un recalentamiento ultra partidista con visos de que podría llegar a ser letal en un contexto de crisis múltiple de la democracia, no ya española sino europea y transnacional. Enric Juliana sugiere la “espuma de Weimar”, que simboliza la crisis y muerte de la república alemana post-primera guerra mundial, como metáfora de lo que acecha al país.

Esta analogía histórica podría ser tremendista en un primer momento, si bien no es descartable. Aunque dada la trepidación de la escena política, como ese balance aparente y casi insensible que los astrónomos antiguos atribuían al firmamento según la RAE, en otras ocasiones aquello que está sucediendo nos remite más bien a la “espuma de la historia” en términos de Braudel, el gran historiador y una de las cabezas visibles de la escuela francesa de los Annales durante el pasado siglo XX.  

La coyuntura puede llegar a enturbiar, a torcer la vista. Particularmente a los políticos que viven de y en ella como el president Torra –informante empotrado a la fantasía de una república inexistente- que, entregado en cuerpo y alma al camina o revienta, promete la redención y el paraíso. Convivir con una política instalada en la coyuntura nos has traído hasta aquí, cargados de oceánicas espumas de los mal llamados “días históricos”.

“Quieres que te agradezca que me estorbas”, le espeta Fausto a Mefistófeles. Los dos están solos en el monólogo “Bosque y Caverna” del Fausto de Goethe. Es lo que parece decirle ERC a los post post post convergentes del caserón de Waterloo. La pregunta es: ¿Solo parece o es realmente lo que le dice? El comportamiento zigzagueante de los partidarios de Junqueras tampoco nos permite una respuesta unívoca sobre sus propósitos. Los datos disponibles indican que ERC da indicios del quiero y tal vez no quiero o puedo la formación del gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos. Esto tiene relación con las características del grupo dirigente republicano. Su competencia, inmediata y mediata, con Waterloo; la epiléptica relación con sus propias bases, muy en especial con sus Juventudes y también con sus Senectudes; con la lucha sorda entre los dos candidatos a ocupar el puesto de Junqueras, es decir, Pere Aragonès, vicepresidente del Govern, y Roger Torrent, presidente del Parlament.

Todas estas cuestiones le ponen a ERC muy cuesta arriba tomar una decisión, aunque no sea imposible que resuelva positivamente la investidura como parecen indicar las penúltimas señales públicas, nuevamente zigzagueantes, que han ofrecido los regateos republicanos. Aunque no se pueda descartar que siga fiel, hogaño, a sus errores de antaño.

No cabe olvidar que ERC ha sido y es un partido-amalgama hecho de corrientes diversas desde su propia fundación en marzo de 1931, creado para reunir a un catalanismo disperso en una coalición electoral que compitió en aquellas elecciones de abril que tumbaron a la monarquía de Alfonso XIII y dieron paso a la Segunda República. Por eso mismo, una organización que se acerca al campo de la experiencia nonagenaria debería haber alcanzado a reconocer errores y albergar con prudencia ilusiones, sabiendo que lo son, de manera que le facilitase descartar por fin el mito de la radical y eterna juventud. Así se entendería que, como fija la expresión italiana “traduttore, traditore”, en todo traductor hay un traidor, y que lo que hoy se requiere es traducir en términos políticos la situación de unas espumas, sean de Weimar o no, que de lo contrario podrían finalmente devenir espumajos en la Historia.

No se trata de reclamar el popular y cinematográfico “Aterriza como puedas”, sino de preparar el campo donde el piloto debe asegurar el pasaje y el avión. El movimiento sindical viene desde hace tiempo señalando un campo de aterrizaje que permita tomar tierra con los menores desperfectos. Si fuera así, la inmensa tarea pendiente, con esos mismos interlocutores, pasaría por hacer frente a los nuevos retos y algunos también antiguos relacionados con la innovación, desestructuración y reestructuración de los sistemas productivos que se ha venido produciendo desde finales del pasado siglo y, en consecuencia, a la veloz y profunda brecha de desigualdades que avanza desde entonces.

Tras el descarrilamiento de Ciudadanos, el apuntalamiento del PP en el ultramontanismo con el aliento de VOX en su nuca, pero también del centrifugado de lo que fue CiU, las izquierdas en esta encrucijada, además de un proyecto propio, tendrán que jugar más de un papel dada la necesidad de facilitar la articulación de una derecha liberal sin adjetivos. Hoy la clave es una reforma fuerte, encontrar un espacio de negociación de la política con el mundo social y del trabajo, con sus actores, y el apoyo a la investidura de un gobierno progresista, con su deseable pacto de legislatura. De lo contrario, no cabe descartar que el espíritu de nuestro tiempo (Zeitgeist) constituya un retorno a los fantasmas del ruido judicial, imitando y dando continuidad a las secuelas de un ochentero Poltergeist.


sábado, 14 de diciembre de 2019

Miquel Iceta supremacista, según Lambán




Lambán y Paje son dos altos dirigentes del PSOE y, a la vez, presidentes de dos comunidades autónomas, Aragón y Castilla La Mancha. Ayer decíamos que se empeñan tesoneramente en mantener la llama sagrada de aquel feroz OK Corral que dividió a los socialistas y defenestró a Pedro Sánchez. Una inquieta pareja que ha podido constatar lo inane de su influencia en su partido: de una parte, los viejos galápagos que, aunque nunca mueren, ahora pasean su soledad de uno en uno sin que nadie tenga un amago de caridad simulando hacerles caso; de otra parte, parecen destilar un amargo nerviosismo al ver que el socialismo periférico, perdida la batalla interna, se alinea con mayor o menor agrado en las tesis oficiales. Amargo nerviosismo de sentirse más solos que la una.

Nerviosismo que conduce en el caso de Paje a posturas con hedor de cantina de cuartel.  «Que desea por encima de todo que los Magos no le traigan vaselina de regalo. La alusión parece transparente: si es de necesidad que se la hinquen por retambufa, el honorable barón prefiere que sea al modo viril, sin “facilitaciones” ni amaneramientos que solo pueden llevarnos a perder la recia tradición carpetovetónica de dar (y tomar) por culo todo lo que se pueda y más» (1).

Nerviosismo –o más bien delirium tremens— en el caso del bizarro Lambán. Quien encaja a las mil maravillas con el famoso dicho del joven Churchill de que sus peores enemigos no estaban en el Labour sino en su propio partido. Pues bien, es tal la pérdida del oremus de este encomendero aragonés que ha declarado que Miquel Iceta es un «supremacista» (2). Ni siquiera en aquel Ok Ferraz se dijo un disparate de esta envergadura. 

Por lo general un conflicto siempre da de comer a otro conflicto. Con lo que esta monumental bronca puede llevar al socialismo español a otra desestabilización, que sería peor que la anterior por el contexto político actual. Cosa que se supone saben los dos encomenderos, aunque tal vez es lo que pretenden.  

Misticismo patriótico.  

  






viernes, 13 de diciembre de 2019

El ingenioso ardid de Pedro Sánchez


Una de las condiciones que ERC ha puesto al PSOE en estas negociaciones para la investidura de Pedro Sánchez es que éste respete las instituciones de Cataluña. Se trata de un planteamiento genérico que los republicanos han concretado en lo siguiente: que Sánchez se reúna con Torra, formalmente presidente de la Generalitat pero, según Jordi García—Soler, lo es sólo de la Particularitat.

La respuesta de los socialistas es conocida: vale, no hay problemas, pero nos reuniremos con todos los presidentes de las comunidades autónomas. Entre paréntesis: me imagino algunas caras, especialmente las de los francotiradores Paje y Lambán, exponentes acrisolados del jacobinismo de secano. Dos extraños personajes, todavía instalados en aquel Ok Corral que defenestró a Pedro Sánchez. Dos extraños personajes que ni siquiera respetan el resultado de la consulta interna de su propio partido sobre las negociaciones con ERC. Dos extraños personajes que más parecen encomenderos que presidentes de una autonomía. Cierro el paréntesis.

La respuesta de los socialistas a ERC ha sido brillante. Han encontrado un artificio eficaz. Atención, la Docta define ´artificio´ de esta manera: procedimiento o medio ingenioso para conseguir, encubrir o simular algo. De modo que con esas reuniones con todos los presidentes se despotencia  el impacto que tendría un encuentro sólo con Torra. Y, así las cosas, se salva el escollo –al menos de momento y hasta que no surja otro antojo por parte de los republicanos— y  continúan las negociaciones.


ERC, al parecer, encaja la respuesta, y poco le ha faltado para presumir –esta vez con razón--  de la utilidad de su política frente a la gestualidad y la retórica de sus íntimos adversarios, los post post post convergentes. No les falta habilidad a los de Junqueras. Se están dirigiendo a la mesocracia catalana mediante un sobrevenido seny, al tiempo que ponen al descubierto la conducta de Waterloo y sus amanuenses arrodillados, siempre hooligans del «o caixa o faixa».

Se trata de unos modernos escribas que recuerdan al astrólogo Akkulanu que vivió cuando el imperio asirio llevaba sesenta años de sequía total. Que fue requerido por el emperador Asurbanipal para conocer los augurios. Akkulanu, que posiblemente sea un antecesor de la retórica de Waterloo, le contestó: «En cuanto a las escasas lluvias de este año y que no hubiera cosecha es un buen augurio para la vida y bienestar del rey, mi señor».  (Fuente: la contra de El País, hoy)

P/S.---  Uno de los cuatro caballeros de este retrato es mi progenitor, el joven tarambana local, a quien todos llamaban Pepelópez.
    

jueves, 12 de diciembre de 2019

... Y Errejón conoció a Laura





1.--- A mis casi ochenta años creía que lo había visto todo. Falso. Por ejemplo, me faltaba ver que Íñigo Errejón ha conocido a Laura. Laura es la portavoz de los post post post convergentes en el Congreso de los Diputados. Laura. Laura Borràs, exponente de la  Generación Calisay, una generación que ha venido a substituir a los grupos de broncos consumidores, según los casos, de cazalla o pacharán, de chinchón u orujo a granel. Es la generación de lechuguinos en la que figuran Martínez, alcalde de Madrid, Díaz Ayuso, presidenta de la comunidad de Madrid, Pablo Casado, primer figurante del Partido Apostólico y otros  pisaverdes diplomados. Iñigo Errejón –las cosas meridianamente claras— todavía no está en ese territorio pijo. Pero puede traspasar la raya tras el reciente chicoleo con Laura. Tenga paciencia el lector o lectora: más adelante aclararemos el suspense. De momento ya hemos indiciado un spoiler, aunque si existe la palabra «destripe», ¿por qué tenemos que dar cuatro cuartos al pregonero anglosajón?

2.--- Al grano. Errejón obtuvo unos resultados electorales ruinosos. Por su mala cabeza no pudo formar grupo parlamentario. Decimos por su «mala cabeza» porque nunca nos dijo por qué había roto Podemos; ni, menos todavía, explicó que la ciudadanía fuera con él tan huraña, electoralmente hablando. Así pues, Íñigo es enviado fulminantemente al Grupo Mixto, ese comistrajo donde cohabitan los suevos, los vándalos y los alanos.  

Al Grupo Mixto han ido a parar los post post post convergentes, las virutas del árbol pujolista, que ahora dirige Laura, Laura Borrás: la enviada de Torra, presidente de la Generalitat, aunque haríamos bien en seguir el consejo de Jordi García—Soler y llamarla Particularitat.

Pues bien, sumando irrelevancias, la poquedad de Errejón se junta con las virutas del independentismo milenarista y, de esta forma tan estrambótica, intentan crear el Grupo Parlamentario Múltiple.  La derecha catalana y la izquierda naïf. Extraños chicoleos. Mientras tanto, algunos melancólicos de Errejón, tocan la vihuela y cantan: «En tan grande polvareda /  perdimos a don Beltrán».

Todavía me falta ver más cosas extrañas.



miércoles, 11 de diciembre de 2019

Algo se mueve en las negociaciones


Dos novedades significativas han aparecido en el escenario político: el contenido del comunicado conjunto de los negociadores de la investidura (PSOE y ERC) y una decisión de los post post post convergentes, es decir, los mesnaderos de Waterloo.

La primera novedad. En el comunicado conjunto se dice: «Constatamos que hay avances…». Presumimos que los principales destinatarios de ese mensaje son en primer lugar,  el cuartel de Puigdemont, al que se le está diciendo que ellos (ERC) hacen política, mientras que Waterloo se dedica a «montar pollastres»; y, en segundo lugar, el mensaje se dirige a los francotiradores, disfrazados de barones socialistas para no infundir sospechas. En consecuencia, algo se mueve. Vísteme despacio que tengo prisa, una frase que don Benito Pérez Galdós atribuye al Rey Felón, el séptimo Fernando.

La segunda novedad.  Los post post post convergentes retiran una moción del Parlament de Catalunya en la que se volvía a pedir la autodeterminación.  No estamos en condiciones de conocer cabalmente cuál es el motivo de ello, porque los códigos de conducta de las virutas del viejo árbol pujolista han perdido el esmalte de cartesianismo que antaño se le atribuía. Y, además, porque los datos que se conocen hasta la presente tienen diferentes versiones. El enésimo Pujol (Eduard) afirma que la retirada de dicha moción se debe a un sentido de responsabilidad  con la idea de facilitar las negociaciones con el PSOE.  Ahora bien, hay voces, generalmente bien informadas, que ofrecen otra versión.

A saber, se trata de un trato entre ERC y los post post post: retira esa moción que me pone en un aprieto y, a cambio, te presto el senador que te falta pata formar grupo parlamentario. Tu reino por un jamelgo. Sea como fuere, a trompicones y confusamente, algo se está moviendo. Sobre todo confusamente: en esta novedad (la retirada de la moción) ha discrepado Torra de la bendición que le ha dado Puigdemont. Torra ha quedado sólo, fané y descangayado.

Algo se mueve. Cosa que percibe el fino olfato de los CDR cuya reacción ha sido pintarrajear las sedes de ERC. Su lema: la autodeterminación no se negocia. Sin embargo, ni se les pasó por el colodrillo ir a pintar la casa de los post post post convergentes.

Hipótesis: a medida que avancen las negociaciones se recrudecerá la presión fundamentalista contra ERC y los partidarios del PdeCat que desean una salida pactada. De ahí que plantee esta hipótesis: la descabellada movilización contra el partido de fútbol entre el Barça y el Real Madrid es, en segunda derivada, una presión contra la negociación. Cosa que el naïf de Bartomeu no se ha dado cuenta.

En resumen, algo se mueve. Pero no se descarta que, mutatis mutandi, pueda ser para atrás. Toquemos madera.  

martes, 10 de diciembre de 2019

Cataluña: de sainetes y esperpentos





El sainerpento es un subgénero teatral (mitad sainete, mitad esperpento)  que hinca sus reales en los cuarteles de la política. Durante estos últimos días se ha representado un sainerpento, cuyo desarrollo damos a conocer muy gustosamente.  

Acto Primero

La comisión negociadora PSOE – Esquerra Republicana de Catalunya se reunió ayer por la noche en secreto en Barcelona. Lo afirma La Vanguardia. Objetivo: preparar la reunión de hoy entre ambas delegaciones. Chocante. Efectivamente, hoy vuelven a verse las caras también de manera un poco chocante: el encuentro se ha hecho público, pero no se informa del lugar donde se realiza. El motivo es el siguiente: no quieren darle cuatro cuartos al pregonero de los CDR; estos podrían amargarles el encuentro. En el lenguaje politológicamente fino de su capo squadra, el hombre de Waterloo, montarles un pollo.

Entiendo la prudencia de los negociadores en aras a la eficacia. Pero en segunda derivada  el mensaje que envía el primer partido de España y el primero de Cataluña es que están condicionados por el matonismo de correaje y polainas de los CDR.

Acto Segundo

Dos encuentros en Waterloo, en el palacete financiado con dineros de origen desconocido. Quim Torra deja su habitual holganza para asistir al sinedrio de la fracción mayoritaria de los post post post convergentes (o sea, Junts per Cat).  Los temas principales que trataron: la situación del partido –un conjunto de  ruidos sin melodía reconocible--  y una novedad, a saber, proclamar al inquilino de la casa «candidato permanente» a la presidencia de la Generalitat. Lo que es un aviso en toda regla a ERC. O mejor dicho, le mojan la oreja a los republicanos.  

Acto Tercero

La televisión catalana tiene un programa que se llama Preguntes freqüents. El otro día apareció en pantalla el antiguo portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados Joan Puigcercós, hombre de cuajo bronco y de firma fácil. Tiempos de pactos cómodos con Zapatero.

Algo se traerá entre manos TV3 sacando del congelador a Puigcercós, que llevaba años en retiro monacal. El caballero protagoniza el momento culminante del programa cuando afirma: «España aguanta uno, dos, tres, cien muertos, no tienen complejos, tienen muy claro a lo que van, y van a asustar, a atemorizar».  Donde se constata que quien no usa la estridencia no tiene cabida en ese plató. Ahora bien, bien mirado el asunto, podemos decir: Puigcercós intenta acusar de extremísima crueldad  ´a España´. Pero, a la vez, nótese fríamente, la consecuencia del mensaje de este caballero –ayer manejable a Zapatero, hoy aparentemente esquivo a Pedro Sánchez--  es: «Ojo, no juguéis con el Estado. No se anda con chiquitas. Recordad lo que decía el Medicis famoso, que el Estado no se gobierna rezando padrenuestros. De modo que yo también tuve que pactar».

Y Puigcercós, ya con gramática parda sobrevenida, volvió al congelador.



lunes, 9 de diciembre de 2019

Cataluña y el Asno de Buridán





Cataluña es un manojo de nervios. El fracaso del procés se manifiesta en una serie de movimientos sísmicamente convulsos por parte del independentismo político. De un lado, la agitación interna en los post post post convergentes; de otro lado, el asno de Buridán, que caracteriza  al nonagenario partido de Esquerra Republicana de Catalunya que, de momento, no sabe si se decide por la caja o la faja. Uno y otro partido están en puertas de sus congresos.

Los post post post convergentes son una olla de grillos de la familia zoo--política gryllus bimaculatus, que vive en las zonas templadas. Se dirigen a trompicones a su congreso con diversos objetivos: su unidad interna, las próximas elecciones autonómicas y proclamar que los de ERC llevan la cruz en los pechos y el diablo en los hechos. Pero, a la vez, puede ser un congreso en el que fraccione la organización. De la mano de los otrora jóvenes becarios de Miquel Roca i Junyent, Carles Campuzano y Jordi Xuclá, puede consolidarse un equipo que dé luz a un nuevo partido. Dicen que ya tiene nombre: El País de demà. O sea, El país de mañana. Tan chocante nombre merecería tener como himno la famosa Begin the beguine. Se trataría de una nueva organización que daría cobijo a esa notable agrupación de agraviados por Waterloo y sus alrededores.

El personal de ERC no tendrá un encuentro tranquilico. La espasmódica relación de su grupo dirigente con las bases siempre augura cierto suspense en las deliberaciones y resoluciones del viejo partido. Con todo, deben resolver el problema del liderazgo. Y hasta es posible que allí mismo –y no antes--  se sepa hacía qué manojo de hierba se orienta Buridán. No antes. 


domingo, 8 de diciembre de 2019

La situación económica nos da un respiro


Noé, el del arca, ha recibido un parte meteorológico mejor del que se esperaba. Hace unos meses parecía que la situación económica anunciaba peligro. Los agoreros se frotaban las manos. Sin embargo, o eran falsas alarmas o alguien exageraba a  cosica hecha. Ahora el parte  nos da un respiro. En ello están de acuerdo los principales analistas y las publicaciones especializadas en la materia. Sólo la tosca prensa de la caverna mantiene su visión apocalíptica junto al pintoresco John de Zulueta, presidente del Círculo de Empresarios.

El dato más relevante de esta coyuntura económica es el incremento del 0,4 por ciento del producto interior bruto español en el tercer trimestre de este año. Una cifra que está indiciando que el incremento del pib de 2019 sería del 2 %. En concreto, la situación está dando un respiro. Más todavía, es una buena noticia para el hipotético gobierno de coalición PSOEUP. Por supuesto, permite afrontar con más y mejor desahogo los compromisos con Bruselas y las condiciones, en el terreno de la economía, del pacto de gobierno. Y algo más: esta nueva situación ofrece un cierto margen para los compromisos con los grupos parlamentarios de cara a la investidura. Por supuesto, mejor contexto para el sindicalismo confederal.

Ahora bien, están que trinan las derechas carpetovetónicas y de Waterloo. La zahúrda organizada en comandita por ambas sólo se concreta en mucho ruido, pero muy pocas nueces. Ruido al alimón para sostener sus respectivos narcisismos. 



sábado, 7 de diciembre de 2019

Los acompañantes áulicos de Greta Thunberg



«Los líderes nos traicionan, basta ya». Así ha hablado la joven Greta  Thunberg, en Madrid. O, por lo menos, así se lo han hecho decir sus acompañantes áulicos. Se trata de un tono bombástico que, además, parece contagiado por el signo de estos tiempos en que los adultos utilizan la palabra «traición» indistintamente para un barrido o un cosido.

Los acompañantes áulicos de la valiente joven sueca hacen prevalecer un mensaje tan erróneo como peligroso. Por lo que la respuesta, al menos la mía, es: ni todos los líderes son traidores, ni cultivar el nihilismo es una eficiente pedagogía. Así las cosas, la traición de todos, nos está insinuando que la salida es la exaltación del líder (en este caso lideresa) aclamado en olor de oclocracia. Ponderación, consejeros. Ponderación y, sobre todo, no tuerzan lo que puede ser una importante líder global. Ponderación y sobriedad: el testimonio de Greta es muy importante, especialmente para la juventud. Pero no caigan en el adanismo.

Punto final. Sugiero a los acompañantes áulicos que no insistan en la sobreactuación excéntrica. Lo del catamarán lo es, en mi modesta opinión.

viernes, 6 de diciembre de 2019

¿Está en crisis la monarquía, Pablo Iglesias?




«Creo que la monarquía no está en crisis, y lo dice un republicano», ha dicho sin tartajear Pablo Iglesias el Joven. Droga dura como mínimo. Se hace notar que Iglesias ha introducido una cautela («lo dice un republicano») recurriendo a la picardía del padre de la prensa del corazón, Jaime Peñafiel, quien granadinamente manifestaba que él no era monárquico sino juancarlista.

El auditorio, todavía no repuesto, oyó el complemento: «Sentó bien en Cataluña, aunque no todos lo reconozcan, escuchar a Leonor, que aspira a ser jefa del Estado, hablando en perfecto catalán. Ya ves tú, no es para tanto. No creo que la hayan tenido que adoctrinar en una escuela catalana» (1). No se trata, en absoluto, de un bulo, de eso que los pijos llaman ahora new fake. Es –en verdad, en verdad os digo— el mismísimo Pablo Iglesias el Joven.

Hablando en plata: el primer dirigente de Podemos ha sacado del Infierno al Régimen del 78; allí lo envió y, de paso, a la monarquía. Disgusto de Alberto Garzón, desagrado en las corrientes anticapitalistas de la coalición y, sobre todo, sorpresa en las extremidades del universo podemita.  (No menor que las tres perplejidades que provocó Santiago Carrillo: meter en el horno crematorio la dictadura del proletariado, el cambio de bandera y el degüello ideológico de Lenin). En suma, lo que demonizó el acné ideológico de Iglesias en su mocedad, lo santifica el mismo Iglesias en su madurez.

Lo diré sin florituras: nada que objetar a lo manifestado por Pablo Iglesias. Ni siquiera le diré la chabacanería de ´bienvenido al club´. Tan sólo dos observaciones: una, no es edificante el uso del fogonazo como substituto de la pedagogía; Iglesias debe una explicación sobre el particular. Por mí, puede ahorrarse la vulgar e hipócrita técnica de la autocrítica.

Apostilla.--  Esta sorpresa es, muy posiblemente, el inicio de otras que vendrán, andando el tiempo. 

jueves, 5 de diciembre de 2019

Cataluña está en los pucheros


«Consejos vendo que para mí no tengo» podría ser el lema de Paul Engler. Este ensayista norteamericano forma parte de ese tipo de intelectuales que van de país en país predicando aquello que en el suyo no tiene audiencia ni influencia. Por cierto, siempre me ha llamado la atención ese grupo gentes que, misteriosamente se convierten en personalidades y vienen a dar lecciones de política, que no pocos compran, mientras que en sus respectivos países sus libros siguen intonsos. Paul Engler es uno de ellos. 

Engler se define a sí mismo como «un cristiano contemplativo. Un cristiano místico. Nuestra fe se basa más en las enseñanzas místicas de san Juan de la Cruz y santa Teresa de Ávila o del actual movimiento que llaman Cristianismo Contemplativo» (1).  Alabamos el gusto literario de Engler, pero estamos inquietos por los consejos que un místico y contemplativo pueda dar a sus oyentes. La política tiene más que ver con la prédica del Galileo en el sermón de la montaña.

Este caballero, teórico de la desobediencia civil, está en Barcelona. O, por mejor decir, lo ha traído a Barcelona el sector místico del independentismo que encabeza el vicario de Waterloo. Así pues, Engler ha dejado la mesa de camilla  académica norteamericana para insuflar ánimos a la grey secesionista y, de paso, para llamar la atención mística a los ascetas de Esquerra republicana de Catalunya: no es en las mesas de cháchara donde se gana la partida sino elevando la presión. Es mediante la desobediencia civil, y recurriendo a la elevación, no menos mística, de Toni Comín haciendo sacrificios. Sacrificios materiales, se entiende. Porque de los espirituales, allá cada cual.

Engler está considerado un intelectual. Un intelectual de prestigio a los ojos de Torra y sus escribas sentados. Se diría que es un intelectual post post post moderno: no necesita investigar qué sucede en un lugar concreto  para proponer la solución a los problemas que existen. La mística es la salida. Engler barre a más de la mitad de la población catalana o la coopta para el misticismo secesionista. Ni siquiera, en su caso, sigue a Teresa de Ávila que dejó sentado que «también en los pucheros está el Señor». De ahí que le hagamos ver a este crístiano que no hay nada menos místico que los pucheros. Más todavía, que solucionar los pucheros es lo menos que le interesa al independentismo místico.


miércoles, 4 de diciembre de 2019

Unai Sordo y Pepe Álvarez en prisión




Unai Sordo y Pepe Álvarez han visitado a Oriol Junqueras en la prisión de Lledoners. Sordo lo hizo ayer; Álvarez estuvo el jueves pasado. El encuentro cobra una especial importancia  porque se ha realizado en una coyuntura política enrevesada. (El día que las cosas se desatasquen en España nos parecerá raro).

Vamos por lo derecho, la visita ha tenido una clarísima intencionalidad política: pedir al primer dirigente de Esquerra Republicana de Catalunya que favorezca la investidura de Pedro Sánchez. Más exactamente, que facilite un gobierno PSOE – Unidas Podemos. Es la primera vez que el sindicalismo confederal ha tomado una decisión de esa naturaleza. Lo que vendría a indicar que Unai y Pepe no las tienen todas consigo.

Los sindicatos han actuado de esa manera desde su propia independencia y autonomía. Pero vale la pena añadir que la independencia sindical no equivale a indiferencia del cuadro político institucional. Que los sindicatos sean independientes de los partidos políticos (incluidos los de izquierda) no significa que sean indiferentes a dicho cuadro institucional. Tampoco quiere decir, según la expresión de Bruno Trentin, «sindicato—amigo».   Lisa y llanamente, el sindicalismo puede –y, necesariamente, debe--  preferir un gobierno de progreso. Como, en sentido contrario, la CEOE declara sin melindres sus preferencias por una coalición del PSOE con el Partido Popular.

Unai y Pepe le han hablado a Junqueras en prosa. Por lo general, los sindicalistas rehúyen los cantares de gesta, especialmente si son romances de frontera. Es decir, ambos sindicalistas seguramente le han recordado al dirigente republicano los temas, que siguen pendientes, de la agenda social. Y, también, los indicios de nubarrones en el horizonte: un complicado parte meteorológico de Noé. Y con amable energía le habrán recordado la vieja máxima latina: «Primum vivere deinde philosophari». Que el filósofo de Parapanda traduciría así: Lo primero es vivir, después filosofar.

Y hasta es posible que los dos dirigentes sindicales le habrán recordado a Junqueras, que también es historiador, que la reincidencia en desperdiciar ocasiones puede acarrear graves inconveniencias. Y que dilatar las decisiones comporta el riesgo de que las cosas se pudran.

martes, 3 de diciembre de 2019

ERC en su campanario


A ERC le importa la izquierda lo mismo que a un servidor la numismática de la república de San Marino. O sea, una higa. Lo veremos hoy, nuevamente, tras el encuentro entre los de Junqueras y el PSOE. A Esquerra lo único que le importa es su campanario. Partido nonagenario con una confusa ideología y, hoy por hoy, carente de autonomía política. Ciertamente, no es el único partido gaseoso, pero sí uno de los más llamativos. Partido solipsista, cuya vinculación con Europa está por demostrar. Tampoco es el único de ese jaez. Pero sí uno de los más representativos de esa autarquía política.

A Esquerra le trae sin cuidado las novedades que están sucediendo en Europa. A saber, el resultado de las recientes elecciones en Portugal y las de Dinamarca; los movimientos internos en dos grandes partidos de izquierda como el SPD (Alemania) y el Labour Party (Reino Unido); y, ahora, la posibilidad de que las izquierdas españolas, por primera vez desde tiempos de la República, puedan formar un gobierno de coalición. A ERC o bien le trae sin cuidado estas novedades o ni siquiera se ha enterado.

Algo empieza a moverse en Europa. Todavía a trompicones. La izquierda, al igual que Sísifo, intenta subir la empinada cuesta. Sin embargo, ERC vive sin vivir en ella, agobiada por su propia indecisión y, siempre temerosa, de no aparecer con los suficientes quilates de catalanidad ante sus amigos, conocidos y saludados. O, peor todavía: con pánico a que la señalen como descendiente de Bellido Dolfos: el riesgo de lo que algunos entenderían injuriosamente como una traición.  

Así que ERC, en vez de coadyuvar a que el panorama europeo se vaya clarificando, empuja en dirección, si no contraria, sí de la confusión. Pero, en todo caso, con consecuencias que interfieren las novedades europeas que antes hemos señalado. ¿Involuntariamente?  Tal vez. Sin embargo, podría ser extraño que no hayan caído en la cuenta de las consecuencias de sus actos: sus dirigentes hace tiempo que dejaron de usar dodotis. Por lo que se les atribuye, tal vez de manera exagerada, una cierta capacidad. Aunque es posible que el intríngulis esté en el famoso verso «Lo que se necesita no se sabe; /  lo que se sabe, no se puede usar». Fausto, Ante la puerta de la ciudad. Mucho Goethe, mucho Goethe és.   

lunes, 2 de diciembre de 2019

Las enemistades de la lucha contra el cambio climático


Ayer mismo dijimos, por boca de Thomas Piketty, cuatro cosas bien dichas sobre el vínculo entre cambio climático y desigualdades sociales. Sobre tan importante reflexión es preciso seguir hablando, especialmente de las enemistades que concita el hecho de compatibilizar justicia social y cuestión medioambiental. Algo que motivó análisis y propuestas de gente tan seria como Enrico Berlinguer,  Enero de 1977, Pietro Ingrao y Bruno Trentin. Ninguno de ellos fue profeta en su tierra política con relación a este gran problema. 

El mismo Berlinguer pudo ver que su Discurso sobre la austeridad no quería ser entendido ni por sus más directamente allegados; tres cuartos de lo mismo le ocurrió a Ingrao, y Trentin se percató bien pronto que su metodología de las «compatibilidades»  se la pasaban por la cruz de los pantalones los internos, los externos y los mediopensionistas del sindicato. Muy pocos –se pueden contar con los dedos de una mano--  acompañaron a Berlinguer, Ingrao y Trentin (no exactamente coincidentes) en sus propuestas. Así pues, las enemistades se consolidaron y extendieron. Hubo un momento en que la cuestión ambiental que encarnaban los partidos ecologistas parecía darle un giro al problema. No hubo tal porque marginaron la lucha contra las desigualdades.

Las enemistades persisten. La relación directísima entre cuestión medioambiental y cuestión social o se aborda globalmente o todo quedará en un perifollo. Desde la «cueva tribal», en acertada expresión de Antoni Puigverd, sólo se hará política de campanario. Precisamente ese es el problema: quienes han de aplicar las decisiones de la Cumbre, que se está celebrando en Madrid, son grupos dirigentes que todavía hacen política en clave no global. Más todavía, la clase política (ya sea en el gobierno o en la oposición) que podría abrir camino tiene una formación cultural anterior a la globalización. Es, por así decirlo, pre—globalista.

Las enemistades ultras.  Ya veremos qué decisiones adopta la Cumbre. De entrada torcemos el morro: no asisten EE.UU. que, en su día, se desvinculó de la Cumbre de París. Tampoco China y el Reino Unido. Mal vamos. En todo caso, este magno encuentro mundial se desarrolla en un contexto de efervescencia de movimientos nacionalistas de marcado acento neopopulista, que niegan a machamartillo el cambio climático. Algunos de ellos están en importantes gobiernos. En el Reino Unido, con posibilidades de arrasar en las próximas elecciones.

Las enemistades beatas. Serán todos aquellos sujetos que, deseando intervenir y solucionar el problema, mantengan una personalidad y un carácter que no sólo no ayude en esa dirección sino que, encima, la agrave. De ahí la necesidad de que el sindicalismo, por ejemplo, sea un sujeto conscientemente global. A estas alturas, el sindicalismo «nacional» es un inconveniente.



domingo, 1 de diciembre de 2019

Desigualdades y cambio climático




«El aumento de las desigualdades socioeconómicas observado en la mayoría de países  y regiones del planeta desde la década de 1980 -- 1990 figura entre los cambios estructurales más inquietantes a los que se enfrenta el mundo a comienzos del siglo XXI. Es muy difícil imaginad soluciones a otros desafíos de nuestro tiempo empezando por los climáticos y migratorios si antes no somos capaces de reducir las desigualdades y construir un estándar de justicia económica que sea aceptada por la mayoría». (Me permito una impertinente sugerencia: vuelva a leer esta entradilla porque podría ser que se le haya escapado alguna cosa). 

Es Thomas Piketti quien habla. (Capitalismo e ideología. Página 35). De ese modo, el autor cubre un enorme vacío que existe en torno a la Conferencia Mundial sobre el Clima donde sólo se habla de cuestiones y propuestas medioambientalistas, que son imprescindibles pero, en mi opinión, desvinculadas de las desigualdades. Algo así como ya que no se puede evitar hablar del cambio climático, vamos a despojarle de su vinculación a las desigualdades.

Apostilla: la lucha contra el cambio climático requiere las enseñanzas de un nuevo Catón moderno. Empecemos por Piketti.