lunes, 7 de agosto de 2017

La ambigüedad de Ada Colau y sus amigos



Está muy extendida la idea de que el partido En Comú—Podem, la formación política de Ada Colau y Xavier Domènec, tiene una posición ambigua frente al problema catalán en general y el llamado referéndum del 1 de Octubre en particular. Tengo para mí que eso es la parte más visible de la cuestión. Ni es todo, ni lo más importante. Yo diría que es, fundamentalmente, una consecuencia de algo que vamos a tratar de desmenuzar.

La ambigüedad de la posición de los Comunes es el resultado de la dificultad real de aclarar las cosas, dadas las diversas posiciones que existen en el interior de esta formación. Sus dirigentes parecen ser conscientes de que un intento de fijar una postura clara podría representar un considerable desgarro en la organización. Así las cosas, la cosa se concreta en una especie de equilibrio inestable sobre la base del «sí, pero no» o del «no, pero sí». Que lleva de cabeza a una parte considerable de la militancia, perpleja por la inconsistencia del posicionamiento oficial, esto es, del grupo dirigente.

Comoquiera que estamos hablando de palabras mayores –no de aspectos secundarios— dicha ambigüedad se traduce en una indecisión política, más o menos parecida al famélico burro de Buridán. El famoso asno estaba hambriento, pero no se decidía por ninguno de los dos sacos de hierba que tenía delante de sus hocicos.

Sea como fuere, me parece evidente que el problema de fondo está en lo siguiente: En Comú—Podem tiene una característica similar a las fuerzas políticas, a saber, su desvinculación con el mundo de la globalización interdependiente, con las grandes transformaciones que están en curso. 

Moraleja: hace falta que se convoque algo claro, rotundamente claro, contra la farsa del 1 de Octubre. La chicha y la limoná sólo añaden confusión. 




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