sábado, 16 de marzo de 2019

La juventud y la «emergencia climática»




La juventud –humano tesoro--   ha vuelto a llenar las plazas en las ciudades más importantes de España. Y en unas mil seiscientas ciudades del mundo. Nuestros jóvenes han participado en la primera huelga estudiantil global exigiendo a los poderes que actúen en consecuencia en esta situación de «emergencia climática».

Esta acción colectiva se ha producido en España cuando la cuestión medioambiental es más grave cada día que pasa y no aparece en las preocupaciones de las fuerzas políticas con o sin campaña electoral por medio. Es más, tengo la percepción de que ciertas organizaciones que se habían proclamado ecologistas han ido desfigurando ese carácter en los últimos tiempos. 

Los jóvenes nuevamente se han tirado a la calle. Constato la novedad de que la mayoría de las entrevistas televisivas han sido protagonizadas por muchachas. Pasión militantemente razonada en todas ellas. Ha sido una jornada global que contrasta con el aldeanismo de secano de las fuerzas políticas que no salen de sus preocupaciones de campanario.

Es chocante que, cuando se fortalece el negacionismo del cambio climático, las fuerzas políticas no digan nada sobre el particular. Un negacionismo, que fue  acompañado de chirigotas por parte de Mariano Rajoy que según afirmó, con evidente falsedad, estaba asesorado por «su primo», catedrático de Ciudad Real. Un negacionismo que, en estos momentos, viene avalado por Trump, que se confronta con la opinión muy mayoritaria de los científicos. La política, por lo general, no acompaña debidamente al mundo de la ciencia.

Es chocante que, cuando el mundo tiende a convertirse en un estercolero en tierra, mar y aire, el combate político haya decaído y las fuerzas políticas ecologistas estén durmiendo una siesta inquietante. Por todo ello es de la mayor importante la movilización juvenil –en España y el mundo entero--  de estos días. Nuevamente se produce lo de siempre: cuando las fuerzas políticas siguen sus rutinas, surgen los movimientos de manera autónoma. Por ello hemos visto a esa juventud en flor exigiendo el «mecanismo de freno», --o "frenos de emergencia"--  que reclamó en su día Walter Benjamin. Recordemos que Benjamin fue uno de los pocos marxistas en los años anteriores al 1945 en proponer una crítica radical del concepto de «explotación de la naturaleza» y de la relación «asesina» de la civilización con la naturaleza. La política no le escuchó.

Posdata.-- Me permito una sugerencia, que hizo en su momento Bruno Trentin que tampoco fue escuchado. Cada año debería realizarse una sesión parlamentaria sobre el Estado ecológico. Con una radiografía fidedigna del problema y propuestas de obligado cumplimiento.



viernes, 15 de marzo de 2019

Trapero, otra víctima del procés




Trapero ha pasado de ser héroe a villano. Hasta su declaración en el Tribunal Supremo era la joya de la Corona. Ahora es poco más que un charnego. Las llamadas redes sociales están a todo voltaje. El ciber espacio independentista le señala como «otro traidor» más a la causa de Dios, Nuestro Señor. Ayer, patriota catalán, ahora un colomero, o sea, la versión despectiva de los habitantes de Santa Coloma de Gramanet.

Josep Lluis Trapero, máximo responsable de los Mossos de l´Esquadra durante los hechos de Octubre (2017), ha declarado en el juicio de los dirigentes independentistas en el Tribunal Supremo  que «hubiera detenido a Puigdemont y a todo el gobierno catalán si se lo hubiera pedido la Justicia», tras la declaración unilateral de independencia. Más todavía, que avisó en su día a los dirigentes políticos de la inconstitucionalidad de dicha declaración y de lo que se estaba tramando. Añadió que todos ellos le parecen «irresponsables». Es decir, tres cuartos de lo mismo que declararon anteriormente los comisarios de los Mossos Castellví y Quevedo, que automáticamente pasaron a engrosar el abultado elenco de traidores a la patria y a las glorias catalanas. Por lo que la lectura que puede hacerse de la irascibilidad de los apóstoles de Waterloo en las redes es esta: «Cría cuervos que te sacarán los ojos».

Por lo demás, vale la pena añadir que Trapero ha dejado con el culo al aire toda la leyenda subvencionada de la caverna política y mediática que ha denigrado  al por mayor y detall a este policía constitucionalista. En fin, coincido con Andreu Claret: Trapero es «un hombre honesto. Otra víctima del Procés».

Todavía no han reaccionado el hombre de Waterloo, ni la musa del independentismo, ni tv3.  

jueves, 14 de marzo de 2019

La deleznable moral de Elsa Artadi y Cía




Gandhi, Mandela, Martin Luther King y ahora Anna Frank. En distintas ocasiones el independentismo catalán se ha comparado con estas personalidades. Ahora le ha tocado el turno a Elsa Artadi, mano derecha de Quim Torra.

Primero se refirieron a Gandhi, algunos sospechamos que eran delirios de grandeza. Después lo hicieron con Mandela, entonces nos dijimos que esa gente está loca de atar. Más tarde se compararon con Luther King, entonces caímos en la cuenta de que nuestras sospechas tenían fundamento. Ahora, esa joven bitonga, Elsa Artadi, establece la comparación con Anna Frank.  Nunca el sector Waterloo había llegado tan lejos en su obscenidad.  La obscenidad como prolongación de esa política por otros medios. La reacción de la Embajada israelí no ha tardado ni cinco minutos en censurar de manera contundente: «es una vergüenza». 

Obscenidad doble: por el hecho mismo de la comparación tan deleznable y porque de ella se hace desprender que quienes nos aponemos al independentismo somos los nazis que persiguieron a Anna y su pueblo.

Por lo demás, ¿cómo se explica este despropósito, este uso espúreo del independentismo? Porque el procés ha entrado  en una fase de descomposición convirtiéndose en un tropel desvertebrado de acontecimientos sin ninguna relación eficazcon los objetivos finales; por el nerviosismo que provocan las fugas de dirigentes del PDeCAT; por el conflicto con la Junta Electoral Central, que ha ordenado la retirada de los lazos amarillos de los edificios públicos; por la pérdida de amistades como el PNV, especialmente tras el sonado rifirrafe entre el Gobierno Vasco y el hombre de Waterloo, quien acusó a Urkullu de no decir «toda la verdad» en las testificales del juicio en el Tribunal Supremo. Es curioso, además, la extraña habilidad de Waterloo en hacer amistades: llamar mentiroso a Urkullu no parece lo más aconsejable. Chocar con el gobierno de Israel tampoco es práctico. Son demasiados conflictos.

Definitivamente, al sector Waterloo sólo le queda compararse con Jesús de Nazaret, que murió en la cruz por la remisión de los pecados de quienes se opondrian al independentismo.  Tiempo al tiempo.



miércoles, 13 de marzo de 2019

¿Quién financia a Puigdemont?




Carles Puigdemont debe una explicación.

«¿Quién paga todo eso?», se preguntaba intrigado Josep Pla al llegar a Nueva York y ver la ciudad deslumbrantemente iluminada. El viejo ampurdanés, desconfiado por naturaleza, ponía el dedo en la llaga en ese y otros asuntos. Pla tenía muchos tiros pegados dada su versatilidad y sus tonos socarronamente ásperos. En todo caso, ahí la clavó: ¿quién paga eso?

Conocer los gastos y gastillos del hombre de Waterloo no es un ejercicio de morbo, sino de transparencia. Veamos: ¿quién ha pagado el palacete donde reside? ¿quién financia su modo de vida? De momento, sólo podemos constatar que sobre esa pipirrana se cierne una caballuna opacidad.

Puigdemont está considerado como el «presidente legítimo» de la Generalitat, así lo reconoce desde Quim Torra, su terminal burocrática en Barcelona, hasta el último de sus allegados. Y hasta que no se diga lo contrario, también por Esquerra Republicana de Catalunya. Así las cosas, desde esa oficialidad –artificiosa, desde luego--  la crematística de Puigdemont es oficial. No caben, pues, subterfugios. La pregunta es, por lo tanto, no sólo pertinente sino obligada. Comoquiera que no queremos entrar en el terreno de las especulaciones, tamaña opacidad significa, de momento, una relación oscura entre el dinero y su procedencia y la actividad del caballero. 

Mientras tanto, no tenemos más remedio que considerar que este hombre es un mantenido.  En cualquiera de las acepciones que estipula la Docta.

En definitiva, la relación entre medios y fines de Puigdemont no huelen precisamente a ámbar.

martes, 12 de marzo de 2019

Pablo Casado contra los Tribunales de Justicia




Pablo Casado, extremista diplomado, se está vengando de los Tribunales de Justicia.  Sus recientes palabras sobre el terrible 11 de Marzo van, por inquietantes, en esa dirección. Hasta la presente nadie de su partido le ha llamado la atención.

Enric Juliana decía el otro día que el actual ruido estridente –político y mediático--  que estamos sufriendo tiene su origen más directo en la zahúrda que organizó el Partido Popular cuando  José Luis Rodríguez Zapatero ganó las elecciones.   Juliana tiene buena memoria. Aznar se esforzó, presionando a diestro y siniestro, en convencer a la opinión pública  --primero a los directores de los periódicos y después a las cancillerías europeas de que la autoría del terrible atentado era cosa de ETA. No coló. El PP perdió las elecciones generales y, a continuación, puso en marcha una caballuna operación de descrédito del PSOE. Más tarde, los Tribunales –la Audiencia Nacional y el Supremo--  sentenciaron que fueron los yihadistas los autores del atentado. Lo que sentó fatal a Aznar y a la sala de mando de su partido. El hombre de las Azores continuó erre que erre en sus teorías, inasequible al desaliento. Más tarde los reveses que sufrió el PP en los tribunales fueron espectaculares y continuos. Jueces había en Madrid.

Ayer Casado, extremista diplomado, vuelve a la carga: «Hay que llegar a la verdad». O sea, se mantiene la impugnación a las sentencias de los Tribunales. Casado, extremista diplomado, retoma la memoria Aznar –de tal palo tal astilla--  y vuelve por sus fueros a la teoría de la conspiración. Pero hay algo más: el atolondrado  extremista recoge el desafío de Vox que, en pleno homenaje a las víctimas, ayer mismo, regüelda así: «Hay que conocer la verdad; lo que hay es un pacto para engañarnos a todos».

Casado, extremista diplomado, sale a la palestra y se pone al lado de Vox frente a los Tribunales. Dios los cría y ellos se juntan, decíamos antiguamente.  El monopolio de la calumnia no puede estar en otras manos que las de Casado, definitivamente extremista diplomado. Forraje para la campaña electoral.

Nota bene.--  La foto representa un fragmento del cuadro La calumnia, de Sandro  Boticelli.

lunes, 11 de marzo de 2019

Jonqueras y Puigdemont a cara de perro


Ya los tenemos frente a frente. Por orden alfabético: Jonqueras versus Puigdemont. Las elecciones europeas serán el escenario de esta liza. El conflicto, político y personal, incrementará su diapasón. Les une gran cosa: la independencia de Cataluña, que no es poca cosa. Ahora bien, una vez levantada acta de ello, las cosas se desarrollan por caminos muy diferentes.

Junqueras, el santo Job de la paciencia; Puigdemont, el Divino impaciente, que querría llegar a la meta antes de sonar el pistoletazo de salida. Jonqueras, estoico; Puigdemont, aproximadamente dionisíaco. Son los líderes de dos formaciones políticas muy distantes entre sí. Esquerra, una organización tradicional  que cree en el sistema de partidos; Puigdemont, jefe de un movimiento oclocrático, de raíz neopopulista escarba en todos los recovecos de la sociedad catalana que definitivamente ha roto con casi todas las ataduras del viejo partido pujolista. Esquerra, un partido; los de Puigdemont, una partida.

Las elecciones europeas, así las cosas, sólo son una oportunidad para ver quién se lleva el gato al agua de la dirección de un itinerario que nadie sabe cómo encauzar.

1.--  En este fin de semana los estados mayores catalanes han dado a conocer sus listas electorales.

Los de Puigdemont han barrido en su casa. Los considerados renuentes al hombre de Waterloo (Campuzano, Xuclà y los suyos) han sido desplazados; se ha  impugnado la famosa ley del desgraciado Lavoisier: «la materia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma».


2.--  Sorpresa en los Comunes. La dirección barcelonesa del partido de Colau  vota de manera insólita al candidato oficial a las elecciones generales, Jaume Asens, con más abstenciones que votos a su favor. 37 votos a favor, 38 en blanco. Dos bloques macizos en desacuerdo.  A pesar de este contratiempo, no parece que los Comunes reconsideren la candidatura de Asens. La nueva política tiene estas rarezas. 

domingo, 10 de marzo de 2019

Comunistas de Catalunya se marcha a Esquerra




No ganamos para sorpresas en Cataluña. Aunque tal vez sería más apropiado decir que Cataluña es una sorpresa in itinere. Y no minúscula.

Por ejemplo, la dirección de Comunistes de Catalunya ha aprobado negociar con Esquerra Republicana de Catalunya su inclusión en las listas electorales. La decisión conlleva su marcha de los Comunes.

La postura de su máximo dirigente, Joan Josep Nuet, ha salido adelante con un holgado 62 por ciento. En todo caso, habrá que añadir que, no es irrelevante, al menos en la tradición comunista, el porcentaje que se ha opuesto. Así pues, sorpresa también en la conclusión del debate en el Comité central.

Aunque la presencia política de dicho partido no era relevante al estar alojado hasta ahora en la coalición de los Comunes, su postura es importante. Negativamente importante. De un lado, produce una merma en la formación de Ada Colau y, de otro, da bríos al independentismo catalán. El efecto sobre los Comunes es un llueve sobre mojado después de las últimas crisis de la organización. Es un efecto negativo en puertas de los procesos electorales en curso, que hace más visible las tensiones internas. Algo no recomendable en esta fase política.

Con todo, tengo para mí que se ha hecho todavía más evidente que quienes han defendido la fusión entre la cuestión nacional y la cuestión social han discurrido de manera extravagante. Los datos indican  que, en ese binomio, el nacionalismo –en este caso, el independentismo--  engulle a destajo las cuestiones sociales, que acaban siendo un perifollo para eludir el qué dirán. Una posición (la de Comunistes) que siguen viendo el problema nacional como en los tiempos de la III Internacional. Comunistes que diseñan sus opciones al margen de los procesos de globalización y se enredan en las políticas de campanario. Una postura desacertada.

Falta saber qué hará –y dirá-- Izquierda Unida.  

Post data.--   La foto deja patente la manifestación en Guadix (Granada) del pasado 8 de Marzo.  

sábado, 9 de marzo de 2019

Queda mucho por decir de este 8 de Marzo





Todavía no estamos en condiciones de hacer una valoración plenamente ajustada a la formidable movilización de ayer, 8 de Marzo. Las valoraciones forzosamente habrán de ser sucesivas en función de sus consecuencias, de los cambios que se vayan dando como resultado del océano de personas que ayer expresaron explícitamente su consenso a la convocatoria. Océano de personas, decimos sin exageración, muy mayoritariamente de mujeres, especialmente de esa juventud militante. Igualmente impresionantes fueron las manifestaciones de las juventudes de Bachillerato como heraldos de lo que sería la cosa por la tarde.

Así pues, éxito de convocatoria y éxito también de la opinión pública. No sólo en España, también en Europa y otros lugares del mundo: hemos visto imágenes imponentes de manifestaciones en Turquía, Siria, India y Filipinas. Recurramos al tópico: esto ha venido para quedarse. Más todavía, es el signo de los tiempos.

Durante todo el contexto de la jornada se ha reeditado una profunda unidad social de masas. Tanto en las calles como, en muy menor medida, en los paros de los centros de trabajo. Esa unidad ha sido trabajada en miles de encuentros –reuniones y asambleas--  por parte de los protagonistas directos de la jornada. Y ha sido ampliada por la unidad de acción de los partidos políticos de izquierda. Con un elemento de gran importancia: hemos visto que ninguno de ellos ha instrumentalizado esa unidad social de masas. Es decir, la ´politización´  de la jornada ha tenido su origen y desarrollo en la sociedad civil activa que ha participado en el 8 de Marzo. Ha sido, permítaseme la aparente contradicción,  una politización social. No partidaria.

Los partidos políticos de izquierda han estado a la altura. Lo decimos con la misma contundencia que cuando, desde estas mismas páginas, les mostramos nuestro desencuentro. No participamos de la crítica patológica. Ahora, falta saber si hacen una lectura satisfactoria de tan gigantesca movilización. Si saben leer lo que ha ocurrido. Esperemos que así sea.

Porque, como es natural, el 8 de Marzo tendrá sus repercusiones políticas. Entiéndase bien: influirá en el cuadro político e institucional. De hecho podemos decir que ha obligado a todo ese cuadro a fijar posición. El mismo intento de Ciudadanos de reclamarse de un «feminismo liberal» expresaría, de un lado, no querer estar al margen de lo que se mueve y, de otro, marcar sus distancias con el Partido Popular, martillo del feminismo. Que ese constructo, «feminismo liberal», es algo  chocante no quita lo que decimos, al tiempo que expresa marrullería política made in Rivera.   

Ahora bien, que tales movilizaciones influyan en el cuadro político e institucional no quiere decir que necesariamente se trasladen mecánicamente al proceso electoral. Eso tendrán que ganárselo los partidos de izquierda. En resumen, se llevará un chasco quien piense que el 8 de Marzo es un regalo electoral a la izquierda.



Foto: Manifestación de ayer en Mataró. 



viernes, 8 de marzo de 2019

Valoración ´en caliente´ de la jornada de hoy



1.--  El comunicado de prensa de CC.OO. de Catalunya indica que el paro convocado para hoy ha tenido un importante seguimiento: más de 250 empresas han secundado la huelga de dos horas por turno. Para mayor información véase en https://www.ccoo.cat/pdf_documents/2019/adhesions_vaga_8m.pdf

En todo caso, los dirigentes sindicales de CC.OO. y UGT han manifestado que la participación en esta jornada ha superado la del año anterior en toda España.

2.-- Imponentes manifestaciones en las calles y plazas de la piel de toro. Más de quinientas, que se dice pronto. Desde las capitales de provincia y ciudades importantes hasta pueblos y pueblecitos de la geografía que han dicho aquí estamos. España, capital del feminismo europeo. Así las cosas, sugiero lo siguiente: es preciso tener más en cuenta la viveza democrática y progresista de la sociedad española, especialmente cuando no pocos cenizos y aguafiestas se empeñan en verlo todo tan negro como el cisco picón. Son los doctorados en nihilismo de cartón piedra.

Las mujeres en el centro de las exigencias, viejas y nuevas, son el dato sociopolítico de este ciclo, que se abrió con combativa alegría el año pasado: un movimiento que ha obligado a todo el mundo a tomar posición sobre él. Desde las fuerzas políticas que han asumido sus reivindicaciones (totales o parciales) hasta la derecha una y trina –Sanctus, Sanctus, Sanctus--  que, como almacén de mentiras manufacturadas, intenta desnaturalizar la jornada y se confronta directamente contra ella y, en otros casos, propone un violento negacionismo. De estos últimos ya habló el querido profesor José Luis L. Aranguren: «el político que no tiene ética es un mal político» (Etica y política, Ediciones Guadarrama, 1985)

Este movimiento es una realidad en la acción colectiva presente y tiene una considerable preñez de futuro. Ya no es patrimonio de los tradicionales lugares del progresismo, ahora se extiende por doquier. Más todavía, ese movimiento oceánico ha hecho aflorar más saberes y conocimientos, que estaban sumergidos o ninguneados. Es lo nuevo, lo afortunadamente nuevo. Por lo que cojo carrerilla y sugiero en masculino a mis amigos, conocidos y saludados: «No tengáis miedo de lo nuevo». 

También nosotros vamos a salir ganando. 



jueves, 7 de marzo de 2019

La confusión se ha hecho crónica en Cataluña




La confusión se ha hecho crónica en la política catalana. Es como si todos los géneros teatrales se hubieran dado cita: el esperpento y el sainete, el del absurdo y el de capa y espada, la ópera bufa y la dramática. Ese revuelto ha acabado por  conformar un drama, que ha desfigurado la vida política que hemos conocido hasta hace un tiempo. Permítaseme un paréntesis. Desorden institucional: años y años sin Presupuestos, durante este mandato, el gobierno de Torra sigue sin nombrar ciento cincuenta altos cargos de departamentos como expresión de la pugna entre los diversos partidos (el PDeCAT y Esquerra republicana) que simulan gobernar. Eso sí, no se descuida la cuestión crematística: los consejeros se han aliviado con un incremento salarial no irrelevante. Torra ganará 150.000 euros al años. Casi el doble del presidente del Gobierno español. Se cierra el paréntesis.

Esta confusión crónica se explica por el fracaso sin paliativos del procés. Un fracaso que tiene también una explicación en clave interna del independentismo: la lucha indisimulada, así en los entresijos de los subterráneos como a la luz pública, por ver quien definitivamente corta el bacalao y controla mayoritariamente el reparto de la túnica sagrada del poder aldeano de la Generalitat. Lo nuevo ahora es que se ha hecho explícito que el enfrentamiento de mayor calado en el independentismo ya no es con Madrid, sino en su interior. Alma de cántaro quien no lo vea.

Ahora bien, la confusión es de tal calibre que no enfrenta solamente a las fuerzas políticas, PDeCAT en sus diversas onomásticas post convergentes y Esquerra, sino que también en el interior de ambas se mantiene una pugna con posturas graníticas. Que ahora están aflorando precisamente por la confección de las listas electorales.

Resumiendo: los partidarios del quilombo, cueste lo que cueste, y los llamados pragmáticos. Unos y otros, divididos --y enfrentados a sang i fetge--  esgrimen sus metales afilados en torno a qué posición tomar en Madrid: o impedir que la derecha, una y trina, vuelva a gobernar o que el Sol salga por Antequera. Naturalmente, estos últimos prefieren que vengan las siete plagas. Es lo que alguien con mala educación llamaría joder la marrana. Pero, según ellos, después de tanto sin sentido, llegaría el día, que Francesc Pujols (1882 – 1962) profetizó: «Llegará un día que los catalanes –por el mero hecho de serlo— iremos por el mundo y lo tendremos todo pagado».  En ese momento empezó el procés.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Es de Ávila y se llama Pilar



Es de Ávila y se llama Pilar, Pilar Baeza. La noticia ha recorrido los cuatro puntos cardinales, las autopistas y las cañadas reales: esta señora ha sido elegida en primarias de Podemos en Ávila como candidata a la alcaldía de la ciudad; una mujer que hace años fue juzgada por colaboración  de asesinato y condenada a largos años de prisión. Baeza cumplió la pena y, tras su puesta en libertad, se dedicó a todo tipo de causas sociales. Plena reinserción.

La Adoración Nocturna abulense y sus adláteres políticos han organizado el runrún morboso contra Baeza. Como quien dice que la ciudad de santa Teresa no puede ser mancillada por una persona de estos antecedentes. Las derechas son ansí. Es decir, la reinserción se tolera solamente en clave caritativa para menesteres de quincalla y pelendengues. O, lo que es lo mismo, los derechos se toleran solamente en clave de fastidio. La alcaldía de Ávila, dicen los casinos, sacristías y casas de sombreros debe seguir amurallada, al margen (y contra) tan dañinas novedades.

Una mujer brava. Podemos, en este caso, es una organización audaz, que se pasa por la cruz de los pantalones y los bajos de la faldilla el qué dirán. Por mi parte, me quito el sombrero; me pongo a los pies de esta dama y le mando un virtual ramo de flores.     

martes, 5 de marzo de 2019

El 8 de Marzo y la gran Remei Merchán





El día 8 de Marzo se ha instalado en el centro de la actividad política de nuestro país. La inmensa mayoría del arco político apoya las manifestaciones que ha convocado el movimiento feminista. Ciudadanos se ha disfrazado de centro para no infundir sospechas. Sus dirigentes, después de haberle echado vinagre al asunto, han decidido acudir a las convocatorias. Si los veo, no seré yo quien les pite. Quedan al margen las cohortes del Partido Apostólico con Pablo Casado a su cabeza. Un Casado un tantico desbordado por doña Letizia Ortiz, que ha decidido «vaciar su agenda de trabajo» ese día. No seré yo quien la critique.

De hecho, ya han empezado las movilizaciones. El 8 de Marzo será el punto de inflexión de un proceso, que viene de atrás.  Falta por saber qué reacción habrá en los centros de trabajo tras la audaz convocatoria de dos horas de paro en cada turno. De hecho esta huelga le da a la jornada un potente armazón, una considerable argamasa con nuevas relaciones de unidad de acción entre el sindicalismo confederal y el movimiento feminista que puede abrir un nuevo ciclo de nuevas conquistas de género.

Tras la jornada vale la pena que todo ese movimiento de los diversos cuaje en un cartapacio de medidas legislativas y una nueva capacidad de negociación en todos los convenios colectivos. Es decir, que adquiera fisicidad. 

Postdata. Cuando me disponía a cerrar este post leo que mi amiga Remei Merchán, histórica dirigente de Comisiones Obreras de Mataró, explica en su cuenta de Facebook:

«Bon dia. Esta mañana 
he ido a poner unos carteles en el chino de la plaza Santa Ana (Mataró) de CCOO convocando a la huelga del 8 de Marzo. Había dos chicos y una chica poniendo unos grandes carteles con cola. Les he dicho que yo iba a poner unos cartelitos  y que podíamos compartir el espacio. Le he comentado que eran de CCOO y uno de los chavales ha empezado a gritarme que soy una traidora y que hemos vendido a la clase obrera. Ellos estaban poniendo carteles de
Arran y demás grupos que se consideran más radicales. Cada uno puede tener la opinión que quiera sobre los sindicato, pero lo que más me ha dolido era el odio con lo que lo decía. Y me ha recordado a los fachas españolistas que también desprenden ese odio a todo lo que no piensa como ellos. Me he sentado en un banco bajo un árbol, he respirado hondo. Y sigo mi camino, poniendo los carteles de mi sindicato, CCOO». (Fin del mensaje).

Remei Merchán, forjada en las huelgas del textil de tiempos antiguos, macizo y tronco del sindicato y del movimiento feminista, siguió su camino “poniendo los carteles de mi sindicato, CCOO”.   Oigan, si Franco no la arredró ¿por qué lo iban a hacer los niñatos de la CUP? Remei Merchán, genio y figura.  

lunes, 4 de marzo de 2019

Aventureros de la política de ayer y hoy


Vivimos tiempos donde algunos aventureros de la política campan por sus respetos. Son personajes que están en la sala de máquinas de algunos partidos, muy en concreto de estribor. No hay nada bajo el Sol. Siempre los hubo. O para ser más exactos en algunas situaciones históricas importantes. Maravíllese usted de lo que nos relata el filósofo de Ocata con los sucedidos que ya se verán (1) 


«-- ¿Mis cómplices? ¡Francia entera, señor presidente y vos mismo si hubiese triunfado!

» Pero no había triunfado y por eso mismo el tribunal lo consideró el principal responsable del intento del golpe de Estado contra Napoleón del 22 de octubre de 1812, y lo condenó a ser fusilado aquella misma noche.

» Al conocer la noticia, su hermana abrió la cajita que él le había entregado cuando tenía 14 años, con la orden de no abrirla hasta su muerte y quemar posteriormente la nota que guardaba en  su interior. El texto, escrito con sangre, decía: "Llegaré a mariscal de Francia o pereceré. En París, la noche del 12 de septiembre de 1768. Firmado: Claude François de Malet."

(Entra en escena un aventurero)

» Entre los que conspiraron junto a Malet se encontraba un personaje oscuro que se hacía llamar Comagno, pero que en realidad era un compostelano llamado José Fernández Caamaño, un aventurero que comenzó siendo cura en un pueblecito de Lugo y tras probarse todas las chaquetas políticas y pasar diferentes temporadas en prisiones de Francia, urdió con Malet un intento descabellado de golpe de Estado que, sin embargo, a punto estuvo de triunfar. El 22 de octubre de 1812 hicieron circular por París la noticia de que Napoleón había muerto en Rusia, imprimieron órdenes falsas con las cuales liberaron a varios antibonapartistas de las cárceles, detuvieron al ministro del interior, se incautaron de la prefectura de policía -donde se instaló Caamaño- y, cuando el triunfo parecía inminente, todo el plan de hundió porque un avispado oficial del Estado Mayor se dio cuenta del embuste. 

» Caamaño fue preso y a partir de aquí lo que sabemos de él es fragmentario. Durante el reinado de los Cien Días pasó a Londres, donde permaneció 5 años, tras los cuales se instaló en Málaga acompañado de una joven inglesa (que más tarde lo abandonó para marcharse con un comerciante malagueño). Entre 1829 y 1931 vivió en Madrid. Regresó a Francia. Luis Felipe le concedió una asignación para realizar prospecciones arqueológicas que se gastó en viajes frívolos por Europa. Volvió a París y se hizo cargo de la parroquia de Santa Pelagia. Y no sabemos nada más de él». 





domingo, 3 de marzo de 2019

Una sugerencia electoral a los Comunes


Hablaré aunque no esté presente mi abogado. Por lo que diré acertarán quienes me llamen metomentodo. En todo caso, disculpen las molestias.

Percibo que el consenso electoral que obtuvo Xavier Domènech en las anteriores elecciones generales no se va a producir. Desgraciadamente los Comunes no están en su mejor momento. Dos últimas situaciones han venido a molestar a esta formación. Una, la tocata y fuga de Elisenda Alamany, que ha creado un nuevo tenderete político. Otra, la extraña versatilidad de J.J. Nuet, líder de Comunistes de Catalunya,  que pretende negociar simultáneamente con Esquerra Republicana y los Comunes su adscripción en las listas electorales. A fuer de caritativo, señalaré que me parece una postura extremadamente versátil. Ninguna de estas dos situaciones favorece el predicamento electoral de la formación que dirige Ada Colau. Es más, incluso le endosa señales de confusión  y, peor todavía, de entrada en un ciclo de desagregación. No es una buena noticia. Ahora bien, en ningún sitio está escrito que los Comunes entren en decadencia. De ellos –y sólo de ellos--  depende salir de ese terreno poco recomendable. Las elecciones generales de finales de abril pueden ser una oportunidad que ofrezca a los Comunes un cierto respiro. Sin embargo, no me parece que la confección de la lista electoral se encamine a ello.

Los círculos allegados a los Comunes indican que la lista electoral por Barcelona estaría encabezada por el tándem Assens – Pisarello. Como potencial votante creo tener mi derecho a opinar sobre dicho particular. Lo primero: no me parece acertado. Es más, diré que es francamente desaconsejable. Ni entro ni salgo en valorar la competencia política del uno y del otro. Me importa, no obstante, que en el encabezamiento de la lista no figure nadie del sector federalista como expresión de la diversidad de la organización. También como elemento corrector de una cierta impresión de que dicho tándem está excesivamente escorado al soberanismo. Lo que anunciaría una determinada fuga de votos hacia otras organizaciones.

Los Comunes son –lo digo cariñosamente-- un singular conjunto de retales políticos.  La alta costura debería sacar conclusiones de ello. Sastre tiene la organización.   

sábado, 2 de marzo de 2019

8 de Marzo: huelga en los centros de trabajo


«Para hacer algo grande es necesario valer mucho y, además, es necesario ser heredero de algo grande y fuerte», dejó enseñado Goethe. Este hombre sabía de qué hablaba.  Yendo por lo derecho: el sindicalismo y el movimiento feminista valen mucho, son grandes y herederos de algo grande y fuerte. Por ello se disponen a hacer algo grande: el día 8 de Marzo en los centros de trabajo y en la plaza pública.  Digamos con aquel Rubén amigo: «ya suenan los claros clarines».

La novedad de este año es la convocatoria de dos horas de paro en cada turno del centro de trabajo y estudio. Lo de siempre será la reedición de gigantescas movilizaciones de masas en las calles y plazas de la piel de toro. La convocatoria de huelga es una muestra de coraje y pasión razonada del sindicalismo confederal. Y tal vez se explique por el importante acceso de mujeres a puestos de dirección en el sindicalismo. No es algo solamente cuantitativo, lo es también de una cualidad que ha venido para quedarse y ampliarse.


Mucho se juega el sindicato en esta convocatoria. Como mínimo: la apertura de un nuevo ciclo de derechos sociales para las mujeres dentro y fuera del ecocentro de trabajo, de un lado, y, de otro, la consolidación de un sindicalismo más general e inclusivo. Por lo que el éxito y la utilidad de la convocatoria será la participación en dicha huelga. Esta será la responsabilidad del sindicato. Es cierto que, desde hace semanas, están sonando los «claros clarines». Ahora bien, hay que seguir organizando la sinfonía coral en el centro de trabajo. 

viernes, 1 de marzo de 2019

Echarle el muerto a otro en el juicio en el Supremo



Aconsejaba Maquiavelo que el Príncipe debe responsabilizarse de los beneficios que otorga a particulares, pero los desaguisados deben ser atribuidos a sus ministros. En realidad, el secretario florentino  dio este consejo tras observar la conducta de los antiguos. El hombre de Pontevedra ha seguido a rajatabla –posiblemente por intuición--  este mandamiento. Cuando las cosas venían mal dadas siempre encontró la manera de echarle el muerto a otros: endosó patológicamente los conflictos políticos a la Justicia. Mariano Rajoy siempre redujo  la política a una mera cuestión administrativa, preferentemente de cartón piedra. Siempre a la remanguillé.

Preguntado en el juicio a los dirigentes independentistas por unas y otras cuestiones, sus respuestas siempre previsibles fueron: o no me consta o eso era cosa «de mis colaboradores». Es decir, estaba indicando a Zoido que las cargas policiales del tristemente famoso Uno de Octubre en Cataluña eran cosa suya. Sólo le faltó decir «sé fuerte, Zoido».  

Pero Zoido es hombre forjado en los solecismos y anacolutos de la política de los viejos casinos. Y, leyendo o intuyendo a Maquiavelo,  no sólo no recogió el guante sino que, aplicando los usos de la organización del trabajo de matriz taylorista, endiñó la responsabilidad de lo sucedido a la secretaria. Perdón, a «los operativos». Los muertos metafóricos, que también eran suyos, no se los iba a comer. Así pues, los muertos (repito, metafóricos) eran cosa de una acción autónoma de los mandos policiales. Zoido se limitó a ver la televisión. Exactamente igual que, cuando su allegado, observó  los atascos de las carreteras bloqueadas por la nieve en su casa sevillana, lejos de la sala de máquinas.

Reminiscencias medievales. El origen de esta expresión --echarle el muerto a otro-- data de la Edad Media, cuando se hallaba el cadáver de una persona asesinada en un pueblo. Si no se conseguía dar con el asesino, dicho pueblo se veía obligado a pagar una multa: era una especie de incentivo para que, si alguien del pueblo tenía noticias del asesino, informase a las autoridades de ello. Por lo que, cuando en un pueblo se hallaba a una víctima de un asesinato, sus vecinos aprovechaban la oscuridad de la noche para trasladar entre varios el cadáver al pueblo vecino, echándoles así el muerto a ellos y librándose de la multa que, de haberse quedado con su muerto habrían tenido que pagar.  

Rajoy le echa el muerto a Zoido; este se lo endosa al jefe de los operativos, y –con toda seguridad--  el mando se lo endilgará al guardia de la porra. Es la jerárquica cadena de mando. Taylorismo de Estado. 


jueves, 28 de febrero de 2019

Siempre a la izquierda, paso a paso




Pasos a la izquierda, tu revista amiga, se está consolidando. El número 15 ya está en los ciberkioskos. Las razones que explicarían el acompañamiento de un buen número de lectores  podrían estar en el pluralismo de sus contenidos, en el tipo de investigaciones que se publican siempre alejadas del sectarismo militante de un amplio sector de la política. O lo que es lo mismo, en ese diálogo que se establece con quien lee sus trabajos. Quince números, que se dice pronto. Sus editores, Javier Aristu, Paco Rodríguez de Lecea y Javier Tébar, siguen recorriendo el camino, camino verde que va a la ermita donde florecen las margaritas. JLLB.


Presentación del número

De la visión panorámica al zoom. El número 15 de Pasos a la Izquierda recorre la situación de las izquierdas en diversos entornos próximos, con enfoques y aperturas de objetivo muy diferentes y contrastadas.

El número se abre con un Dossier La izquierda en el sur de Europa, coordinado por Steven Forti, que en su introducción “¿Dónde está la izquierda?” subraya la complejidad de situaciones y de perspectivas en una zona geopolítica “caliente” que va desde Portugal hasta Grecia. Esta visión panorámica país por país de los problemas y las perspectivas comunes ante unas elecciones continentales cruciales para el futuro de la idea de Europa, viene complementada, o si se prefiere compensada, por las contribuciones de orden más general de Massimo D’Alema, “Una nueva perspectiva política”, y Jan Rovny, “¿Qué le ha ocurrido a la izquierda europea?”.

La misma pregunta, ¿qué ha ocurrido?, podría extenderse al caso de Podemos en España. Ajusten el foco del análisis y entren en un debate que abrimos en este número y no damos ni mucho menos por concluido. Raúl Sánchez Cedillo en “El final de la parábola”, y Raimundo Viejo con “Podemos y la institucionalidad”, dan dos visiones contrastadas de lo que ocurre en la “nueva política” y en un joven partido que conoce su primera crisis grave.

Otro ajuste de foco nos traslada a Andalucía. Javier Aristu, “Aprender del pasado”, escanea los resultados de las elecciones autonómicas y, lo que es más importante, los antecedentes y las razones estructurales que han pesado en un determinado desarrollo de los acontecimientos. Bartolomé ClaveroRubén Pérez Trujillano introducen en el debate andaluz una variable sugestiva: la posible vocación colonial del primer andalucismo en el pensamiento de Blas Infante, y el aprovechamiento de este esquema por parte de la España franquista y de la derecha posfranquista.

Desde una perspectiva muy diferente, Carlos Arenas extrae de los artículos de prensa de Carlos Marx sobre España conclusiones válidas para un análisis de la contemporaneidad. No hay dos Españas, viene a decir el maestro Arenas, sino dos capitalismos distintos en España.

La joven escritora Sara Mesa es entrevistada por Javier Aristu a propósito de su reciente libro Silencio administrativo, crónica de cómo la desigualdad estructural desemboca en la iniquidad burocrática y en el arrinconamiento de derechos esenciales de las personas en las sociedades modernas.

Del caso práctico al planteamiento teórico: Thomas Piketty en “El impuesto sobre las grandes fortunas en Estados Unidos” incide en el papel del Estado social como mecanismo activo de redistribución de una riqueza que se sigue generando como siempre, pero que no se reparte. Un tema necesario de reflexión, como lo es la participación del universo del trabajo asalariado en las decisiones políticas de lo que se produce y para quién se produce. El profesor Antonio Baylos apunta a las posibilidades de una racionalidad distinta en la economía a partir de la toma de posición de los trabajadores de la empresa CAF de Beasain respecto de un contrato para Israel.