lunes, 18 de diciembre de 2017

Puigdemont: legitimismo de boina roja y cantimplora de ratafía



La Assemblea Nacional Catalana (ANC) es sin lugar a dudas un importantísimo movimiento y organización de masas. Con una palmaria capacidad de movilización. En buena medida ha puesto en marcha la capilaridad y popularidad del independentismo. Apareció con una aparente autonomía de los partidos secesionistas, que la misma ANC repitió ad nauseam.  Carme Forcadell y Jordi Sànchez han sido sus dirigentes más representativos. Ambos han sacado rentabilidad política de su paso por la ANC. Ella en Esquerra; él en la lista de Puigdemont. Nada que objetar a ello.

Ahora bien, este movimiento-organización nos ha deparado una sorpresa en plena campaña electoral. Ha escrito que la única opción válida para presidir y formar el nuevo gobierno es la de Puigdemont (1). Exactamente lo mismo que dicen el hombre de Bruselas y sus escribidores. Los rancios olores del legitimismo vuelven desparpajadamente a la escena. El viejo carlismo rural –boina roja y cantimplora de ratafía--  frente a las reglas de la democracia. Sin tapujos.

La chocante formulación de la ANC es, en primer lugar, la expresión de la lucha sorda entre sus banderías políticas como expresión del abierto conflicto entre Junqueras y Puigdemont. La solución de ese contencioso no es el recuento de los votos sino el legitimismo, la auto referencia. De ahí observamos la aparición de una novedad: el procés, que pretendía ser el utillaje unitario de la sociedad catalana, se está convirtiendo en un artefacto de desagregación, de cesura interna. Con repercusiones evidentes ahora y en el medio plazo.

Pero hay algo más. Y más importante. El legitimismo –boina roja y cantimplora de  ratafía--  de la ANC apunta también, y sobre todo, a cualquier candidato a la presidencia de la Generalitat, sea  o no independentista. No es, por tanto, sólo un litigio entre Puigdemont y Junqueras, sino contra todas las formaciones políticas. Contra la democracia, más en concreto. La democracia sólo es aceptable, según la ANC, si sirve a los intereses que esta tiene por conveniencia. O, lo que es lo mismo en este caso: se aceptarán los resultados electorales si se mantienen en la fe de Dios Padre Puigdemont, de Dios Hijo Jordi Sànchez y de Dios Espíritu Santo la Assemblea Nacional Catalana. Bajo el himno de «Santo, Santo, Santo es el Señor». Que son parte de los ingredientes de un intento de Estado corporativo.





domingo, 17 de diciembre de 2017

El voto ya no es lo que era



Hablando con amigos, conocidos y saludados sobre la orientación de voto en las próximas elecciones catalanas percibo una novedad. O, al menos, así me lo parece. Pero antes séame permitido un breve inciso. Por lo general no pocos de ellos siempre habían votado al partido con el que coincidían en tal o cual medida. Digamos que era un acto de adhesión directa hacia el partido. De cada cual al partido. Por supuesto, ese consenso podía tener diversas explicaciones: ideológicas, políticas o simplemente personales, históricas o recientes… Digamos, pues, que esa manera de votar es la convencional. La de toda la vida.

La novedad que percibo va en otra dirección: van a votar al partido que coincide con ellos. La relación ahora es al revés: del partido a la persona en cuestión. Es decir, la naturaleza del voto tiene ahora un itinerario que, por así decirlo, es inverso. No sé si es extrapolable o no. Y si lo es, hasta dónde. Me limito a señalar una impresión que se refuerza, más todavía, ante la cuestión independencia sí o no. Y especialmente he visto que aparece en el sector anti independentista. En cierta medida es una reacción más o menos similar a la del independentismo: se vota preferencialmente al partido que tensiona más la cuerda en esa dirección.


En resumidas cuentas, independencia sí o no es el programa a palo seco. Lo que, en ambos casos, significa una crisis de proyecto. Porque es sabido que una cosa es el programa y otra el proyecto, digno de ese nombre. Minimalismo político, tal vez lógico en esta coyuntura, pero francamente reduccionismo político. O, si se prefiere, cuarto y mitad de política. 

sábado, 16 de diciembre de 2017

El Programa de los Comunes no afina en la negociación colectiva





Explica Isidor Boix su desagrado porque en el programa electoral de los Comunes se apuesta por los convenios colectivos sectoriales de ámbito catalán sin referencia alguna a los de ámbito ´estatal´. Para mayor información del sentido del voto de Boix en las elecciones autonómicas del 21 de diciembre véase su artículo en http://iboix.blogspot.com.es/2017/12/21-d-por-que-voy-votar-socialista-y-no.html.

En lo que a un servidor se refiere tampoco entiendo esta posición del partido del profesor Domènech, que parece redactada por un sindicalista muy cercano a la autarquía, al menos en el terreno de las relaciones laborales. Pero comoquiera que en ninguna parte del programa se explica qué ventajas tienen los convenios colectivos sectoriales catalanas, separados de los de ámbito español, es obligado preguntarles a los redactores de la propuesta qué motivos les ha llevado a fijar dicha postura.

Nada tengo contra los convenios colectivos sectoriales de ámbito catalán. Pero menos todavía tengo razones para negarle validez y utilidad a los de ámbito español. Pregunto: ¿alguien tiene  algo en contra de los convenios, por ejemplo, de Banca y Química? Por cierto, habría que refrescar la memoria que, en buena medida, dichas negociaciones tuvieron como protagonistas principales a lo más granado del sindicalismo catalán. Pongamos que hablo de Manel García Bel y Joaquim González. Pues bien, si nada hay en contra de ello, ¿por qué el programa electoral de los Comunes se entromete en dicha materia? O, más bien, ¿por qué el sindicalista autárquico, autor del redactado, echa en saco roto dos ejemplos tan representativos como los convenios ´estatales´ de Banca y Químicas, o del Textil?

Hay además otras razones que justifican la existencia de esa contractualidad. De un lado, la mayor acumulación de fuerzas para defender unos planteamientos; de otro lado, la relación entre esa fuerza acumulada y la solidaridad con los territorios más débiles. Y otro motivo de no menor consideración: la relación entre convenios colectivos y situación industrial. Es decir, el vínculo existente entre lo conseguido –o se quiere alcanzar--  y el desarrollo industrial en toda España. Estableciendo, dicho sea de paso, las compatibilidades entre lo uno y lo otro. A saber, un convenio colectivo, del ámbito que sea, no es una variable independiente del desarrollo industrial y de servicios. ¿Lo entienden de esta manera los redactores de esa parte del programa? No lo creo. Y es más, todo indica que son del parecer que es posible una industria catalana sin relación con los procesos de transformación de los aparatos productivos, tanto españoles como europeos. Sancta simplicitas!


Tal vez fuera necesario que los redactores leyeran el convenio colectivo de Alstom recientemente firmado. Y estudiaran la relación de su contenido con el proceso de fusión de dicha empresa con Siemens. Lo sabemos: los sindicalistas de Alstom son de lo más granado del sindicalismo catalán. Les viene de antiguo. Siempre estuvieron al tanto de los vaivenes de doña Correlación de Fuerzas.


viernes, 15 de diciembre de 2017

Doña Correlación de Fuerzas en Cataluña



En las próximas elecciones Cataluña se juega mucho su presente y las indicaciones de dicho presente hacia el medio plazo. Cuando hablo de Cataluña me refiero a la condición material de las personas de carne y hueso, también al cuadro institucional en que se va a desarrollar esa condición material. Ahora bien, en esos comicios se juega además  qué proyección tienen sus resultados para toda España. Es decir, ¿qué variables introducirán en la política española los resultados de Ciudadanos con relación al Partido Popular y cómo influirá en Podemos y sus confluencias el resultado de los Comunes? Por otra parte, los de Iceta se juegan qué nivel de sosiego tendrá el PSOE a partir del 21 de diciembre. Las elecciones catalanas no son, pues, moco de pavo.

Las encuestas pronostican que Ciudadanos oscurecerá al Partido Popular. Será la primera vez que, en los últimos años Mariano punto Rajoy verá que alguien se le sube desenfadadamente a los faldones. La derecha con brillantina arremete con desparpajo contra la de la caspa. Las altas torres populares ya no están seguras. Yendo al grano: el día 21 también indicia contra qué derecha nos las tendremos que ver en España. Pero todavía es pronto porque doña Correlación de Fuerzas tiene razones que el corazón desconoce.

La inicial ciclogénesis de Pablo Iglesias pasó de puntillas por Cataluña. No consiguió construir una formación claramente podemita. Los comunes se resistieron a ello, aunque adoptaron un libro de estilo cercano a Pablo Iglesias el Joven. Digo cercano, no igual. Con una sintaxis anfibia que, a fuerza de matices, se presenta como poco esclarecedora. La pretendida riqueza de sus corrientes –soberanista, autodeterminista, independentista e incluso españolista--  no ha logrado, al menos todavía, conformar un humus solido que les indentifique como marca instantánea, aquella que es reconocible a primera vista. Los resultados de los del profesor Domènech tendrán, igualmente, un impacto notable en el medio plazo de Podemos. Ya se verá en qué dirección.

Miquel Iceta  se hizo con la dirección de su partido cuando éste se encontraba  hecho unos zorros. Nadie con entorchados de brigadier le agradeció el gesto. El socialismo meridional le puso la proa a este señor «bajito, gordito y casi calvito». Iceta, en todo caso, alegremente impávido. De momento ni siquiera ha pestañeado cuando el divino Romeva ha eructado contra los votantes de aquel llamándoles fascistas.

Iceta, maestro en gay saber. Sus resultados tendrán repercusión en Ferraz. Todo depende de esa anciana dama, doña Correlación de Fuerzas. Que no es casquivana, sino amoral y que lleva al retortero al más pintado. Por cierto, siempre pensé que esta señora tendría el rostro de Hedy Lamarr; otros piensan que es la cara arisca de Bette Davis.  


Radio Parapanda.-- DÉCIMO DIA DE CAMPAÑA, JUEVES 14 DE DICIEMBRE, dice don Manuel Gómez Acosta.


 

jueves, 14 de diciembre de 2017

El indulto y los redaños de Miquel Iceta



Hay que reconocer que Miquel Iceta tiene agallas. No se ha amilanado por los convencionalismos de las campañas electorales y, de sopetón, ha dicho textualmente que «estaría de acuerdo con un indulto para los dirigentes presos que están encarcelados». Así que no es cierto lo que le atribuyen sus adversarios: «que Iceta daría un indulto».  El matiz es importante. De todas formas lo realmente dicho es excesivamente fuerte para los estómagos de sus adversarios y, de alguna parte, de su propio partido.


¿No habíamos quedado que una de las  virtudes políticas de un dirigente es expresar una opinión que se enfrente a lo banalmente sus parciales esperan de él? Por supuesto, una opinión con punto de vista fundamentado. Iceta ha tenido cuajo, los redaños suficientes para expresar una idea que, más tarde o más temprano, la acogerán otros partidos. Más todavía, el candidato socialista ha sembrado concordia. Plantea en el fondo que algo deberá hacerse que restañe las heridas y cicatrices que está dejando este procés tan loquinario.  En resumidas cuentas, Iceta hace y quiere hacer política; la reyerta es para el mostrador de las viejas tabernas.


El oficio de resistir, el bello encanto de aquella clase obrera



El libro se llama “El oficio de resistir, miradas de la izquierda de Andalucía durante los años sesenta”. Javier Aristu es el autor. Y lo ha editado la prestigiosa Comares. En breve estará en las librerías a la espera de una mano amiga. Aguardando también al estudioso y a todo aquel que quiera buscar los hilos conductores de aquellos entonces, los sesenta, con estos tiempos. El autor sabe de qué habla, estaba allí en el corazón de todo aquel gran movimiento. Cierto, de resistencia. Y de alternativa posible. Juicio ponderado, analizando aquellos momentos sin prejuicios.


Quien lo lea tendrá la ocasión de conocer, además, las relaciones de aquellas resistencias personales y colectivas con la Cataluña de aquellos tiempos a través del desfile de personajes que pasaron el río Ebro. Por ello le pido al autor que no olvide que su libro tiene que ser presentado también en Cataluña, donde ahora (como antes) no se atan los perros con longanizas. Sepa Aristu que a muchos se nos está haciendo largo el tiempo hasta que el libro lo tengamos en nuestras manos. 

Apostilla al público en general. Oigan, no tengan empacho en regalarlo en estas Navidades. Sus amistades se lo agradecerán. 






miércoles, 13 de diciembre de 2017

¿Vamos a una repetición electoral en Cataluña?





Sólo las urnas llenas a reventar podrán impedir la repetición de las elecciones autonómicas catalanas del 21 de diciembre. Los números de las encuestas no pronostican un panorama claro de investidura. Un matiz: aunque las encuestas no son Palabrita del Niño Jesús sí indician que en la lotería electoral priman más las pedreas que el premio gordo. Crucemos, pues, los dedos.

No es inverosímil la repetición de las elecciones. Cantan las cifras y cantan las extremadas fobias políticas. Canta también la contaminación religiosa de que pactar es un pecado mortal. Si se repiten los comicios, vuelta a empezar. Pero no desde cero, sino desde la bronca acumulada de los últimos meses. Con el peligro evidente de que todo ello se convierta en inestabilidad crónica. Lo he apuntado en mi moleskine que, según dicen, es la madre de todas las agendas.

Si se repiten las elecciones habrá nuevas y más graves repercusiones para las personas de carne y hueso de Cataluña. La Vanguardia dice hoy que «Cataluña tiene al menos medio millón de trabajadores pobres; más de 234.000 trabajadores con sueldos que no llegan a 710 euros». Y no doy más datos para no acongojar al sufrido lector.

Ciertamente, la repetición de las elecciones sería un estropicio añadido a un confuso itinerario que, como hemos dicho en otras ocasiones, de volverse crónico, puede sumir a Cataluña en decadencia. Con repercusiones dramáticas para el mundo del trabajo heterodirecto. Por eso me parece preocupante la reciente declaración de la patronal bajollobregatense Pimec que, a estas alturas y con lo que está sucediendo, critique que las elecciones autonómicas del 21-D se celebren en día laborable por el coste que tiene para la economía catalana. Vuelo gallináceo. Porque introducir ahora esa variable, a cosica hecha, introduce una distorsión en el proceso electoral. A este sector del empresariado catalán le falta cuajo. Y le sobra pobreza de espíritu. Que conste, lo he escrito en mi agenda moleskine, la madre de todas las agendas. 


Radio Parapanda.--  http://mechinales.blogspot.com.es/2017/12/octavo-dia-de-campana-martes-12-de.html, dice don Manuel Gómez Acosta.


martes, 12 de diciembre de 2017

Bertold Brecht y el nacionalismo



Escribe El dómine Cebra


«El nacionalismo de los de arriba sirve a los de arriba. El nacionalismo de los de abajo sirve también a los de arriba. El nacionalismo cuando los pobres lo llevan dentro, no mejora, es un absurdo total».  Lo dijo Bertold Brecht.

Comoquiera que el afamado dramaturgo no añadió ningún topónimo al nacionalismo  es de cajón que se refería a todos: al de mar y montaña, al de cabotaje y al de altura, al de secano y al de regadío, al de con gas y al de sin gas, al de caspa y al de brillantina, al de calisay y al de chinchón seco,  al de trabuco y al de sotana, al existencialista y al postmoderno…, que de todas esas formas puede revestirse el nacionalismo.

Habrá, no obstante, quien vestido con la Túnica Sagrada llame botifler a Bertold Brecht. Con la fe del carbonero.


lunes, 11 de diciembre de 2017

Junqueras y Puigdemont (por orden alfabético)




Leídos los programas y oídas las declaraciones de los máximos dirigentes de las formaciones de Junqueras y Puigdemont, uno llega a la conclusión de que sus diferencias no son en tono menor. Así pues, el contraste no está en clave personal, aunque amigos –lo que se dice amigos--  no parecen serlo. En realidad, tampoco hace falta que lo sean.

Dos son las diferencias en do sobreagudo (do de pecho, vulgarmente) entre ambos. La primera: Junqueras entiende que las próximas elecciones cierran una etapa; como si dijéramos borrón y cuenta nueva; el hombre de Bruselas, a su vez, cree que se trata del mismo itinerario, ni siquiera una pausa. El primero se aproxima al realismo; el segundo se mantiene en una lucubración  testaruda. Junqueras intenta hacer política en un escenario nuevo; Puigdemont se aferra a la alcayata de las canciones de gesta. Junqueras,  el fotomatón de Companys; Puigdemont, el holograma de Macià.  

La segunda: de la lucubración de Puigdemont surge su legitimismo, que es contestado por ahora de manera elíptica y un tanto cortés por los de Puigdemont, pero que, a no más tardar, puede convertirse en más de una colleja poco afectuosa.  En efecto, de todo lo anterior se concluye que, Puigdemont debe ser investido president, aunque las elecciones las gana ERC.  

Estas diferencias –digamos oficiales--  se diluyen, no obstante, cuando los considerados teloneros de una u otra formación sacan la lengua a pasear. Entonces, todo se evapora y los de Anás y Caifás hablan indistintamente cuando se tira de catecismo o bien se impone el sincretismo  o bien reaparece la Cançó d´amor i de guerra.  

Ahora bien, estas diferencias entre uno y otro se vienen produciendo durante estos días. Pero si definitivamente la lista Puigdemunt sobrepasara, durante estos días, a la de Junqueras, posiblemente veríamos otra cosa. Tal vez desaparecería la aproximación al realismo de Esquerra acariciando otra vez la fábula y mayor radicalización  en la del hombre de Bruselas.


La veleta sigue girando.  


domingo, 10 de diciembre de 2017

«Soberanía alimentaria», dice la CUP



Es bueno leerse los programas electorales de los partidos que concurren a las elecciones autonómicas de Cataluña el próximo día 21 de diciembre. Por lo tanto, también es bueno leer el programa de la CUP.

Se dice que el papel lo aguanta todo. Incluso, diríamos nosotros, la fantasía. Desde luego, la ensoñación de los fraticelli es inconmensurable. He aquí tres pespuntes del programa electoral de la CUP.

La CUP dedica un apartado a “soberanía alimentaria y recuperación del sector primario”, en la que se leen numerosas propuestas, entre ellas conseguir que Cataluña no dependa de productos de fuera de su territorio para alimentar a su población.
En el programa electoral se puede leer: “Es imprescindible una ruptura constituyente que garantice la alimentación como derecho real”.
 Es necesario que la República catalana ejerza la soberanía alimentaria, priorizando los productos catalanes e implantando aranceles a la entrada de alimentos exteriores que pueden ser cultivados en los Países Catalanes”.
La «soberanía alimentaria». ¿Hay quien ofrezca más? Atención al vínculo que se establece entre «ruptura constituyente», «alimentación como derecho real» y la «república catalana».  
Un analista grosero afirmaría que estamos ante un caso de manifiesta diarrea mental. Un servidor, más educado, diría que esa y otras formulaciones son fruto de cabezas llenas de pájaros. En todo caso, se supone que es un programa elaborado colectivamente, lo que incluiría al plantel de sus intelectuales orgánicos.  Con tales profesores empiezo a entender mejor el llamado fracaso escolar. Y también algunas de las patologías políticas de la sociedad. Patologías de campanario. Lo extraño es que se hayan olvidado de la soberanía meteorológica. Tiempo al tiempo.
Apostilla.— En el mundo de la globalización la CUP está proponiendo la autarquía y que Cataluña pueda dar de comer a los frailes del país con los productos de la huertecilla del convento.



Miquel Iceta bailando como Fred Astaire




Marta Rovira, la dama triste de ERC, ha echado en cara a Miquel Iceta que bailara mientras estaban en la cárcel algunos dirigentes políticos catalanes. Sancta simplicitas!  El tito Wyoming dio en la tecla: «Señora, esto es una campaña electoral no un  funeral».

Todavía no me explico por qué no se puede bailar en esas circunstancias. Y no entiendo por qué Iceta no puede darle alegría a su cuerpo, incluso si Junqueras y sus amistades permanecen, desgraciadamente, en prisión. A menos que no se vea la diferencia entre un velatorio y un litigio electoral.

Esto me lleva a recordar una anécdota de cuando celebrábamos el Tercer Congreso del PSUC en Lisieux (Normandía) a finales de 1972. Los camaradas franceses nos prepararon una magnífica cena de Nochevieja. En una mesa departíamos alegremente Gregorio López Raimundo, Josep Serradell (Roman), Miguel Núñez, un camarada de Mataró (al que llamaré AV) y un servidor. A media cena me dice AV cuchicheando: «Oye, ¿no te parece poco serio que os estéis atracando de ostras mientras los yanquis sueltan toneladas de bombas en Vietnam?». Pegué un puñetazo en la mesa y granadinamente le dije a AV: «Oye, malafollá, cada domingo te atracas de ostras en can Dimas y ¿ahora me dices eso a mí, que en mi puñetera vida he comido ostras?». Gregorio, que ya estaba un poquito sordo, no oyó nada. Y siguió a lo suyo. AV olvidó lo de las bombas y casi nos deja marisco a los demás comensales. Toda una sensata aplicación del materialismo dialéctico.  

En resumidas cuentas, también en el gran PSUC había algunos chuchurríos. Y es que la malafollá siempre estuvo –de hecho lo sigue estando--   desigualmente repartida. Y es que hay quien se empeña en acumularla. Cosas de los tristes.

Apostilla. Mientras la dama triste se mete con Fred Astaire, el hombre de Bruselas le va soplando el cogote a Esquerra. Coste de oportunidad.






sábado, 9 de diciembre de 2017

Miquel Iceta, el carpintero que necesita Catalunya

Escribe Joaquím González Muntadas
Director de Ética Organizaciones SL



Ha empezado la campaña para las elecciones del 21D, así que cada candidato o candidata ha centrado su mensaje y sus promesas respondiendo, por supuesto, a su ideología. Pero, además, dadas las particulares circunstancias que durante estos últimos años estamos viviendo en Catalunya, el eje electoral lo marcan especialmente las diferencias    de dónde encuentra y explica cada cual las razones del conflicto que  estamos viviendo, así como sus soluciones. 

Unos entienden que el conflicto es entre territorios, entre un Estado reprensor y un territorio ocupado y oprimido. Otros lo explican por el caduco, dicen, Régimen del 78. Otros afirman que la solución, tan pronto se derrote electoralmente a los partidos independentistas, vendrá sola.

Pero hay un candidato,  por suerte, que  huye de la simplificación y nos advierte que no es suficiente con derrotar electoralmente a los partidos independentistas. Que además, insiste, es preciso derrotar al sectarismo que habita entre nosotros y que cada día se extiende y recrudece más. Que entiende que es preciso y urgente restaurar la fraternidad y la normal convivencia social hoy muy arañada. Que es urgente construir puentes y derribar esos muros, cada día más altos, que dividen a la sociedad catalana. Que la solución no vendrá de la mano ni de héroes, ni de mártires, ni tampoco de magos llenos de supuesta buena voluntad que piensan que por la sola negación del problema éste desaparecerá. 

El problema social que tenemos es tan grave y complejo que precisa de la mano de  un buen operario para cerrar de una vez este largo ciclo de rauxa y entrar de lleno, ya es hora, en el ciclo del seny. Como explicaba el maestro de historiadores Jaume Vicens Vives (1910-1960) en su libro NOTICIAS DE CATALUNYA, escrito en 1953, esos dos resortes sicológicos colectivos han estado presentes a lo largo de nuestra historia. Y han provocado que tras la rauxa que ha impulsado las numerosas revueltas y revoluciones fracasadas, vividas a lo largo de la historia de Catalunya, la reacción de esta sociedad ha sido siempre recuperar “el seny”, y con ello, nos dice Vicens Vives: “dejar y cambiar el arma de la causa perdida por la herramienta del trabajo de cada día para construir el reagrupamiento del país hacia su refugio esencial que es el trabajo, el que, de verdad, entierra decepciones y despierta nuevas esperanzas”.

Para abrir este necesario nuevo periodo, para provocar este cambio en la sociedad catalana, necesitamos un buen operario. Necesitamos un buen carpintero que construya esos puentes imprescindibles para recuperar el pulso de una sociedad normal y moderna. Necesitamos puentes para enterrar de una vez los pitidos dedicados al que piensa contrario y guardar las banderas. Necesitamos que  vuelvan a la primera página de los periódicos los problemas graves que tenemos en la enseñanza y también los éxitos que cosechamos en el campo de la investigación sanitaria. Necesitamos que vuelvan a ser noticia las luchas sindicales por la mejora de las condiciones de trabajo, y la de los vecinos por unos barrios y ciudades más limpias, sanas y habitables. Necesitamos estremecernos y reaccionar ante la noticia de que  cientos de personas mueren semanalmente ahogadas en el Mediterráneo, etc. 
  
Necesitamos puentes para que mi amigo Canals vuelva hablarse con su nuera, para que a mi amiga Noemi le vuelva apetecer ir a cenar con sus amigas del alma porque el tema de conversación vuelva a ser el de sus hijos, sus suegras, el trabajo o las vacaciones. 

Necesitamos puentes para recuperar la afección mutua entre las sociedades catalana y del resto de España, que en otros periodos nuestra historia común ha sido profunda y fraternal. Y que ahora estamos en riesgo de perder.


Por esto necesitamos buenos operarios de la política, para que el día después del 21 de diciembre se pongan a “construir puentes y no trincheras ni fronteras” en frase textual de Miquel Iceta.  Quien, por lo que ha venido demostrando en estos años en el Parlament y defiende en su programa de gobierno, bien podría ser el mejor operario carpintero que hoy necesita Catalunya para que dejemos de recordar jornadas históricas que no lo fueron, y de esperar nuevas derrotas que no se deberían volver a repetir.

viernes, 8 de diciembre de 2017

La manifestación de Bruselas

En esta ocasión los Comunes han sido meridianamente claros: «No hemos estado en Bruselas porque eso era un acto electoral». Y efectivamente no fueron. Diana de los Comunes

Pues sí. Bruselas ha sido el escenario de una importante manifestación de apoyo a Puigdemont. La mayoría de los asistentes coreaban el nombre de este caballero en una mañana con un frio de perros muy bruselense. Quien ideara ese golpe de efecto sabía muy bien lo que hacía. Apoyo a la lista electoral de Puigdemont, pone en un brete a Esquerra Republicana y sabiendo que la CUP acudiría perinde ac cadaver ya que se apunta a cualquier bombardeo. En definitiva, capitalizando el ´exilio´  de su primer espada, mientras que los de Junqueras no acaban de rentabilizar el encarcelamiento de su líder.

Un buen golpe de efecto, todo sea dicho. Lo que demuestra que la lista de Puigdemont se mueve con más versatilidad que la de Esquerra, que va apareciendo como ni chicha ni limoná. Que observa hasta qué punto se recorta su distancia en las encuestas con los del hombre de Bruselas. Esquerra Republicana que todavía no ha salido del estupor que provocó Marta Rovira, desconocedora del número de parados de Cataluña en la conversación con Inés Arrimadas, que tampoco aparecía informada sobre el particular. Todavía más, Esquerra que presta sus teloneros en Bruselas (Antoni Comín, de te fabula narratur)  a la mayor gloria de Puigdemunt.

Un golpe maestro de los de Puigdemont. Y una advertencia en toda regla a la posibilidad –tanto si es real como si se trata de un infundio-- de que haya pacto, tras las elecciones, entre ERC, Miquel Iceta y los Comunes.

Y mientras todo ello ocurre, saltamos de alegría: los trabajadores de Valeo y Comisiones Obreras han conseguido tras su lucha, en el Vallés Oriental y no en Bruselas, una victoria: https://www.pressreader.com/spain/la-vanguardia-1%C2%AA-edici%C3%B3n/20171208/282870846154696.  Ahí, ahí. Por ahí.




jueves, 7 de diciembre de 2017

Historia de los movimientos de emancipación



La historia de los movimientos emancipatorios es fascinante. Mejor dicho, las historias. Hay muchos estudios sobre ese particular. Un servidor había estudiado todo el periodo que va desde el siglo XVII hasta nuestros días en las siguientes obras: “La hidra de la revolución, marineros, esclavos y campesinos en la historia oculta del Atlántico” (Peter LinebaughMarcus Rediker) y las investigaciones de Beatrice y Sideney Webb (“Historia del sindicalismo”) que van desde finales del XVII hasta mediados del siglo XX. Ni qué decir tiene que hay otros estudios importantes. Cito estos por considerarlos los más emblemáticos de dichos periodos. Ahora, en los últimos meses, he ampliado la lectura y me he ido más atrás. Se trata de En pos del milenio, Revolucionarios milenaristas y anarquistas místicos de la Edad Media(Daniel Cohn). Con este título tiene ya el lector una idea aproximada de qué va el libro.

¿Se trata de un prurito por saber? No sólo ni principalmente. Lo que deseaba conocer era los hilos conductores de la historia de los movimientos de emancipación, sus constantes, sus discontinuidades. En definitiva, un itinerario fascinante, estudiado por historiadores solventes.


Hay que leer estos libros. Mejor dicho, hay que estudiarlos concienzudamente. Con los codos encima de la mesa, papel y lápiz para tomar apuntes. Y, comoquiera que vienen tiempos de regalos, mi sugerencia es: regálese usted uno de estos libros. Y, en todo caso, ahí está la biblioteca municipal para sacarlo y ponerse manos a la obra. Que luego no se diga. 


«La comida de la cárcel es mala»

«La comida de la prisión es flatulenta», dice un político catalán tras salir de la cárcel a un medio. Y otro le acompaña: «Todas las comidas eran grasientas, sabían a lo mismo». Dos políticos que, como los demás del mismo expediente, nunca deberían haber ingresado en la prisión. A lo largo de muchos años, ya en democracia, nunca he oído a ninguno de mis amigos y compañeros quejarse de la comida de la cárcel. Que, en aquellos tiempos, era muchísimo peor. Por supuesto, la de ahora es mala, especialmente para aquellos de gustos sofisticados. Debe ser tan mala la de Soto del Real como la de Can Brians, inaugurada por el Govern de la Generalitat el año 2007. La comida de Can Brians nunca ha sido comprobada por los recientemente excarcelados.


Que levante la mano quien haya oído a Marcos Ana referirse a la pitanza de la cárcel. O a Marcelino Camacho, Ángel Rozas, Cipriano García, Eduardo Saborido a cualquier otro. Los problemas de la cárcel eran otros. Por supuesto, hay que mejorarla. En fin, los ahora puestos en libertad han hecho otro descubrimiento.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

«¡A por ellos!». Estampas electorales catalanas




Guerra de estadísticas

Una campaña electoral sin estadísticas es como un patio sin macetas.  Estamos en plena guerra de estadísticas. Dicho lo cual, me malicio que esta pugna no es inocente. Dicho de otro modo: las estadísticas son lucha electoral por otros medios. Pero podría ser que voy acumulando suspicacias por encima de mis posibilidades.

Todos saben que esos artificios expresan una parte de la realidad. Sin embargo, cuando aparecen y se ve que los nuestros, sean estos los que fueren, tienen un determinado resultado entran retortijones que ponen en un serio aprieto los intestinos de cada quisqui. Y fragor de cagalera en otros.

Es del Cromañón  y se llama Albiol

El primer acto electoral del Partido Popular terminó virilmente. Es decir, con los testículos en la garganta del candidato. Contundente retórica de hooligang diplomado: «¡A por ellos!». Un lema de antropofagia política. Tertulianos de garrafón han señalado que el regüeldo del orador iba dirigido a los independentistas. Pero voces más espabiladas me han indicado que realmente la cosa iba dirigida a Ciudadanos, que lo va a dejar sin patio de recreo ni postre. Lo que podría ser un aviso para toda España. Albiol o el Rajoy Chico. Hay que convenir que, afortunadamente, donde M punto Rajoy pone el ojo indica el fracaso del señalado. Al menos en Cataluña. De ello nos congratulamos.


Radio Parapanda.--  https://mechinales.blogspot.com.es/2017/12/soluciones-ahora-iceta.html, habla Manuel Gómez Acosta.


martes, 5 de diciembre de 2017

Preguntas incordiantes



Escribe El dómine Cebra*

Algunos conocidos no paran de preguntarse por qué se vota tanto al Partido Popular. Un servidor, cansado de tanta cantinela, les exhorta a cambiar de interrogante. Esto es, ¿por qué se vota tan poco a los nuestros? Esta es, según parece, una pregunta inquietante que, por lo visto, no sienta bien. Y, sin embargo, tal vez ahí esté la madre del cordero.

«Si no cabe ir de pié / iremos de cabeza», decía un coro, aparentemente jocoso, en el Fausto (de Goethe). Pues bien, no preguntándonos por qué nos pasa lo que nos pasa nos hace ir de cabeza. Iremos de cabeza si confundimos la fe con las convicciones. Porque es la fe la que impide que nos interroguemos a calzón quitado acerca de nosotros mismos. La fe no admite preguntas. Así que tirar la fe por la ventana es, a mi juicio, un primer paso para robustecer las convicciones y dar paso a las preguntas benefactoramente incordiantes. O sea, preguntas de regadío y no de secano.

Una sugerencia: hay que hacerse preguntas, incuso las que promuevan respuestas por encima de nuestras posibilidades. Es lo que hacemos los encofradores cuando las cosas no nos salen como habíamos pensado. 


      ·    El dómine Cebra es encofrador. Desde Dehesas Viejas (Montes Orientales). 




lunes, 4 de diciembre de 2017

Ese inquietante de Jordi Évole



"¿Saben cuál es la tasa de paro de Cataluña?

Inés Arrimadas: 19 o 20%.
Marta Rovira: Estoy de acuerdo.
Respuesta: Es del 12'5%"

"¿Cuántos refugiados acoge actualmente Catalunya?”

Inés Arrimadas: No se puede saber
Marta Rovira: Entorno a unos pocos centenares.
Respuesta: 1169 refugiados"

"¿Cuántas mujeres han sido asesinadas?

Inés Arrimadas: no lo sé
Marta Rovira: no..."

Las preguntas las ha formulado un inquietante Jordi Évole; las inquietadas son dos señoras que aspiran a regir los destinos de Cataluña a partir del día 22 de diciembre. 
Hay que disculpar a estas dos damas. El paro, la violencia de género y la inmigración son temas irrelevantes. Aquí lo de más tronío es el dulce encanto de la mesocracia y la reyerta por los trapos en forma de banderas. Lo demás, parece ser, es caca de la vaca. Eso sí, la culpa la tiene Jordi Évole que es un entrometido. 




domingo, 3 de diciembre de 2017

Cataluña, 21 de diciembre: borrón y cuenta nueva

El independentismo no tiene claro qué es eso del 21 de diciembre. Portavoces oficiales de Esquerra dijeron que van a organizar un  recuento paralelo; ahora Elsa Artadi, directora de la campaña de Carles Puigdemont, suelta otra perla que viene a llenar de tizne las próximas elecciones autonómicas. La dama propone que «la democracia pasa por restablecer las instituciones catalanas, y, por lo tanto, nuestro candidato tiene que ser siempre el president Puigdemont». Falso, tan falso como los antiguos duros sevillanos. El día que explicaron qué era la democracia, la Artadi hizo novillos.

La dama está diciéndole a Esquerra Republicana que el candidato debe ser (tiene que ser) el hombre de Bruselas. Es una manera de presionar a los de Junqueras, que es previsiblemente el candidato numéricamente mejor situado dentro del bloque del pueblo santo. Sea como fuere las palabras de la Artadi denotan la defectuosa relación entre elecciones y democracia. Que es cosa que va de parejo con la peculiar idiosincrasia del hombre de Bruselas. Pero que también conecta con sentimientos y emociones del pueblo santo. Esquerra, una organización (aparentemente) más laica no lo ve de esa manera. Pero calla y aguarda el resultado del reparto de la túnica sagrada.

Tras las elecciones autonómicas el reparto de la túnica será lo que digan los retales de la prenda y de los acuerdos que se tomen.   Pero, en principio, nada hay que restablecer. Tras el 21 de diciembre: «bon vent i barca nova», que decían los pescadores del litoral. O, los frailes medievales: «borrón y cuenta nueva».


En todo caso, vale la pena considerar que tampoco la Altadi ha asumido el carácter de las próximas elecciones y, como han dicho no pocos de su correligionarios, el fracaso de la hoja de ruta del independentismo. Y, por lo pronto, no parece dispuesta a escuchar el consejo de Jordi Amat: «el procés ha de huir del relato y volver a la realidad». A lo que la dama podría responder desparpajadamente: «¿Para qué queremos la realidad si tenemos el relato?».

Radio Parapanda.--   http://mechinales.blogspot.com.es/2017/12/cataluna-unidad-de-destino-en-lo.html, dice Manuel Gómez Acosta. 


sábado, 2 de diciembre de 2017

Hay que colgarles



Al independentismo se le ha helado la sonrisa cuando ha comprobado que el Estado no es un convento de ursulinas. Ya lo dijeron Maquiavelo y Hegel, pero los grupos dirigentes del pueblo santo se hicieron el sordo. Peor todavía, a ciertos grupos les ha salido la sonrisa de hiena y sacado lo peor de sus adentros. Desde este mismo blog alertamos de la emergencia de una nueva pulsión: los gritos en demanda de auxilio a Terra Lliure de parte de grupo de manifestantes en la última manifestación barcelonesa. No bastaban, pues, las sonrisas, era preciso volver a las pistolas de Terra Lluire.

Lo que viene a cuento porque un grupo de alguna franquicia de asimilados a Terra Lliure, o esta misma organización, ha colgado en todo lo alto de un puente de la carretera de Tona a Vic unos monigotes que simulan ser ahorcados por votar a los partidos adversos al independentismo. No, de ninguna de las maneras; no son sonrisas todo lo que reluce en el independentismo. Ahora se ha pasado al linchamiento, que ya no está físicamente en las llamadas redes sociales. Está físicamente en la realidad como aviso macabro.


De momento ninguna formación política independentista ha dicho oxte ni moxte sobre los linchamientos. No hay que desanimar a nadie si se quiere hacer un pleno el día 21 de diciembre. Todo es válido para poner en tensión la escatología: desde las sonrisas de las ursulinas hasta la acción asesina de los escuadristas. Ahora bien, si alguna de estas fuerzas políticas agradecidas dijeran algo sobre el particular sería cosa de analizar bien lo que digan. Peligro de decadencia en Cataluña. De decadencia moral.