jueves, 21 de abril de 2016

La cabezonería intermitente de la izquierda



Homenaje a Peter Glotz

Por lo general la cofradía de la política tiene una tendencia a no captar las novedades allá y cuando se producen; pasado un tiempo, cuando han aparecido otras, los políticos –una vez que se les ha señalado reiteradamente la primera novedad--  siguen en sus rutinarios quehaceres como si nada hubiera ocurrido. Y así sucesivamente. Sin ir más lejos a los sindicalistas de mi generación nos ocurrió tres cuartos de lo mismo. Al menos, así le ocurrió a un servidor.

A mediados de los años ochenta leí el Manifesto per una nueva sinistra europea (Feltrinelli, 1985). Su autor, el dirigente socialista alemán Peter Glotz. Por cierto, tardé muchos años en enterarme de que existe una traducción al castellano publicada dos años más tarde; el prólogo de la edición italiana (de Achille Occhetto) fue sustituido en la castellana por el de Felipe González. Agradezco a Ramon d´Alós, que me regaló el libro, mi puesta en contacto con Glotz. Seguramente este regalo tuvo la intención de sacarme del campanario y de sus antiguos atalajes en el que muchos nos encontrábamos.

En el prólogo del Manifesto –no dispongo de la edición castellana— el autor  nos dice: «… debemos tomar nota de la radical pérdida de poder por parte de los Estados nacionales  del gobierno de los procesos económicos. La caída del sistema heredado de Bretton Woods (1944) y la introducción de los cambios flexibles han llevado a la creación de mercados financieros y de crédito trasnacionales y extraterritoriales que hoy dominan la economía mucho más que los gobiernos de cualquier país». En otras palabras, Bretton Woods es, según Peter Gloz, el punto de inflexión, algunas de cuyas consecuencias no se supieron ver. Eso sí, en la década de los ochenta esa situación se exaspera y radicaliza. En conclusión, desde 1944 las políticas económicas y sociales de los diversos estados nacionales se hicieron sin tener en cuenta las consecuencias de Bretton Woods.

La segunda novedad que analiza Peter Glotz es la innovación tecnológica «con el desarrollo de las modernas tecnologías del conocimiento, de la información y la elaboración electrónica de datos y las formas políticas y económicas».  En concreto, el viejo paradigma industrial se iba desplazando hacia algo totalmente diverso. La política seguía instalada en el campanario y, como todo se había movido, Pocahontas iba representando sólo a los «últimos algonquinos».

Ciertamente no fue el único aviso que se dio en la Europa de mediados de los ochenta. Pero tal vez el más significativo, ya que quien lo dejó dicho fue uno de los más destacados dirigentes del Partido Socialdemócrata alemán, además de reputado intelectual con una intensa vida académica. No dejaremos de decir que siempre fue considerado como sospechosamente orientado al ala izquierda del partido. Mientras tanto, la izquierda europea volvía a organizar su enésima crisis existencial.