lunes, 26 de noviembre de 2012

CATALUÑA, IMPRESIONES DE URGENCIA


Convergència i Unió ha ganado administrativamente las elecciones catalanes; Artur Mas y el núcleo duro convergente las ha perdido políticamente. El dato es suficientemente sabido: CiU pierde doce diputados en un contexto que estaba caracterizado por unas sensaciones que iban en dirección contraria. Y pierde algo más: el fracaso de las expectativas que ellos mismos fabricaron alambicadamente. 

Artur Mas había reclamado con insistencia una “mayoría excepcional. Ningún asesor le advirtió de dos cosas: la deriva inquietante que puede tener lo excepcional y, caso de no alcanzarse, el riesgo que corría ese llamamiento.

El candidato convergente, que será el próximo presidente de la Generalitat, erró la leer las consecuencias de la gran manifestación del 11 de Setiembre. Sólo vio la densa espuma de aquella movilización. No sólo él: analistas y politólogos deformaron aquella realidad en sus propias mentes y sacaron conclusiones forzadas. Pero Mas hace política, no es un tertuliano de los medios afines al Gobierno de Cataluña. Por otra parte, Mas también erró al interpretar la huelga general del 14 de Noviembre: afirmó con todo desparpajo que, en cierta medida, era un respaldo a su planteamiento de Estado propio catalán. Un inciso: seguro que alguien se lo refutó, pero todavía no he visto quién le llevó la contraria en eso.

Artur Mas pensaba que su (sobrevenido) planteamiento soberanista tenía la densidad suficiente para sofocar el malestar social contra su política de duros recortes y exageró la idea de que no sólo de pan vive el hombre. Lo que le llevó a no captar el carácter y la amplitud del proceso de movilizaciones que condujo al 14 de Noviembre y a la capilaridad y espesor de la huelga general. En resumidas cuentas, creyó que la cuestión social era un perifollo frente a la potencia del soberanismo.

Ahora bien, comoquiera que CiU ha ganado las elecciones administrativamente, vale la pena hacer las siguientes observaciones. Puede hacer con Esquerra Republicana de Catalunya (que acostumbra a ser chica para todo) un tándem desigual para repensar el proceso soberanista que ya no será andante con moto, sino probablemente allegro ma non troppo. Y puede tener las manos libres para seguir con su política de ajustes de la mano del Partido Popular, de quien ha vuelto a decir “que no pactará”. (Recuérdese que hace años aseguró frente a notario que no pactaría, desdiciéndose a la primera de cambio).

Los socialistas salvan algunos muebles, pero han perdido toda la batería de cocina. Ahora corren el peligro de agarrarse a la piadosa idea de que su notable caída es menor que la pronosticada por las expectativas, pero esta postura sociologista les pondría a la altura de la misma gilipollescencia que afirman los convergentes: que han ganado, aunque no se han cumplido las expectativas. El via crucis preelectoral de los socialistas ha acabado, ahora empieza otro itinerario no menos áspero para recuperar la batería de cocina y los muebles perdidos.

Dos pespuntes finales: ERC es, bien se ha visto, la ganadora política de estos comicios, ella sabrá si hace un menjunje entre su soberanismo y lo que entiende por políticas sociales o qué; Iniciativa per Catalunya, que ha dado una batalla digna por los derechos sociales y contra el neoliberalismo de Artur Mas (siendo premiada modestamente por ello) tendrá que devanarse los sesos para encontrar las llaves que abran la puerta de la asunción del malestar social y la representación política a la altura de tantos esfuerzos, que todavía no tienen suficiente premio.      


Apostilla. ¿Pensaría anoche Artur Mas la frase que se le atribuye a Pirro: “otra victoria como ésta y estamos perdidos”?

sábado, 24 de noviembre de 2012

LA DEMOCRACIA AUTORITARIA Y LAS ELECCIONES CATALANAS DE MAÑANA



La contundente política de recortes y privatizaciones; el ataque al Estado de bienestar y la eliminación de derechos sociales; la ley del tarifazo de la Justicia y la reforma penal están concretando una metamorfosis del Estado de Derecho camino de lo que podríamos definir una democracia autoritaria.  Es claro que el PP es el ariete principal de toda esa operación, pero en este tránsito están implicadas, además, las derechas nacionalistas periféricas. Lo que está en juego no es sólo la condición de vida y trabajo sino el carácter de nuestra democracia, el propio Estado de derecho. O lo que es lo mismo, la arbitrariedad de los poderosos en el centro de trabajo, la ciudad y las instituciones. Esta democracia autoritaria tolera el disenso sólo en clave de fastidio y de manera recurrente lo convierte en un problema de orden público que, de manera no infrecuente, se caracteriza por una inusitada represión como lo demuestran las cargas policiales en Madrid y Barcelona.   

 

El neoliberalismo es la armadura ideológica de esta contraofensiva de los poderosos. De un neoliberalismo en el que están incrustados nacionalismos excluyentes y populismos de toda laya. Por supuesto, no es solamente un problema español, también lo es en nuestro viejo continente:  la designación del halcón maltés Tonio Borg es la última muestra de los vientos termidorianos que soplan en Europa.

 

Hasta la presente la única oposición contundente a tales desmanes ha sido la del sindicalismo confederal, que se ha convertido en un sujeto extrovertido  engarzando su protesta con la de un amplio conjunto de movimientos que han tenido, todos ellos, un significativo protagonismo en las dos huelgas generales de este año, reunificando en buena medida las presiones sectoriales, antaño dispersas y descoordinados entre sí. De hecho, podemos decir que, en estos momentos, no queda colectivo alguno sin ejercer el derecho constitucional al conflicto social. Sin ir más lejos, ahí está la oposición frontal de magistrados, fiscales y abogados contra el gallardonazo

 

Ahora bien, comoquiera que el problema es político no podemos decir todavía que la izquierda esté jugando el papel que estamos atribuyendo al sindicalismo y sus coaligados, los movimientos. Es más, la aguda crisis de identidad del principal partido de la oposición –el Partido socialista-- juega negativamente en el actual contexto. Podemos decir sin ambages que –a pesar del papel digno de Izquierda Unida--  la debilidad política del PSOE sigue lastrando a la izquierda española. 

 

Voces bien fundadas dirán lo de siempre: es necesaria una refundación de la izquierda. Pero ese es un camino largo y complejo. Lo que no tiene espera –y como condición inexcusable— es que el PSOE, el conjunto del socialismo español, salga de la crisis trinitaria que, desgraciadamente, le atenaza: de proyecto, organización y liderazgo. Algo sobre lo que tendrá que reflexionar a calzón quitado tras el resultado de las elecciones catalanas de mañana. Por mi parte, justamente para ayudar a esa reflexión votaré a Iniciativa per Catalunya. Aclaro: no se trata de un retruécano. Es la constatación de que, a pesar de las ambigüedades de esta formación política, es la única que verdaderamente ha plantado cara a las derechas así en Madrid como en Barcelona, la única que ha establecido, en Cataluña, un compromiso fuerte con el movimiento de movimientos que en España lucha contra la democracia autoritaria en el centro de trabajo, en la sociedad y las instituciones.         

 

 

lunes, 19 de noviembre de 2012

EL MECANISMO QUE FRENA LA AFILIACIÓN SINDICAL

Homenaje a Paco Puerto



En la valoración de urgencia que se hizo en este blog sobre el proceso y desarrollo de la huelga general se dio la importancia debida a ese importante tejido militante del sindicalismo confederal español. En ese sentido viene siendo ya recurrente un significativo grupo de militantes esporádicos, esto es, lo que participan activamente en estas situaciones de conflicto.  Digamos que es la prolongación de la notable trama de activistas sindicales establemente organizados. Las grandes ocasiones del sindicalismo confederal no se entienden sin esa participación generosa de los estables,  también de los esporádicos que son decenas de miles y que, por lo general, no están organizados.

Me pregunto si no es el momento de una nueva reflexión que conduzca a la adhesión estable de tantas personas al sindicalismo. Quiero decir, a la afiliación. No se trataría de la tradicional “campaña afiliativa” que, tal como la concebíamos en mis tiempos, tenía unas características voluntaristas, por no decir un tanto administrativas. Lo cierto es que aquellas campañas de afiliación no resultaron tan exitosas como preveíamos. El hecho de no haber estudiado las limitaciones de aquellas campañas nos impidió avanzar y, ahora, nos ofrece pocos referentes válidos.  

En cualquier caso, me atrevo a esbozar una hipótesis acerca de la parquedad de los resultados: enfocábamos las campañas de afiliación en frío, esto es, al margen de las grandes movilizaciones que se dieron también en aquellos tiempos, por ejemplo, las huelgas generales del 15 de junio de 1985 y la más famosa de todas: la del 14 de Diciembre de 1988.

Tal vez la propuesta no sería tanto hacer una campaña de afiliación, sino el compromiso de un trabajo sostenido en el tiempo. Naturalmente, con su verificación cotidiana.  Sin embargo, dicho compromiso si quiere dar frutos pasaría por aclarar algo que parece que está en el genoma del sindicalismo español: poner el acento en el movimiento de masas (por lo demás, imprescindible) descuidando clamorosamente las grandes cuestiones de su fortalecimiento doméstico. Lo que, al final, lleva consigo una paradoja que viene desde hace treinta años: los afiliados al sindicalismo confederal, con sus cotizaciones, sostienen el desarrollo de una acción colectiva que repercute en millones de personas que no están afiliados. Permítaseme una licencia: en términos de política fiscal (excúsenme la metáfora) sería una evidente anormalidad.

Voces inquietas siempre han postulado que para resolver esa anomalía sólo hay una salida: que los convenios colectivos afectaran sólo a los afiliados. Esta no es la solución porque el convenio por ley afecta erga omnes ya que el sindicalismo tiene el “monopolio” de la negociación colectiva. Cosa que, con buen criterio, el sindicato no está dispuesto a renunciar. De manera que estamos en las mismas. Así pues, no veo otra salida que insistir en la necesidad del fortalecimiento afiliativo al sindicalismo.  Para ello nada mejor que preguntarse con desparpajo: ¿cuáles son los mecanismos de freno que taponan el incremento afiliativo que se necesita? Y si existen esos mecanismos de freno ¿dónde están y cómo romperles el espinazo?

De momento, una insinuación: la mayoría del conjunto de afiliados se encuentra en el centro de trabajo, pero también la intensísima mayoría de los afiliados potenciales está también en el centro de trabajo. Y, tras ella, una impertinencia: tú, que estás leyendo, ¿te acuerdas de quien fue la última persona que afiliaste al sindicato? Tal vez en estos pequeños detalles esté una aproximación a la solución del problema. 


sábado, 17 de noviembre de 2012

DOS FORMAS DE INDEPENDENCIA DE CATALUÑA


Hay candidatos que en campañas electorales suelen sacar lo más sórdido de su personalidad. No se trata de improvisaciones, de un pronto que de golpe y porrazo les retrata. Son conceptos almacenados en la rebotica del pensamiento a la espera de la mejor ocasión de soltarlos a un auditorio que, en ocasiones, espera sangre. Es la mugre que, en mayor o menor proporción, tienen algunas campañas electorales. Pongamos dos casos.

Uno, López Tena ha dicho que “prefiere una dictadura catalana independiente a una Cataluña democrática dentro del Estado español”. Es un concepto que le descalifica no sólo como demócrata catalán sino como demócrata a secas. Es, por supuesto, un insulto de enormes proporciones a quienes han luchado por las libertades democráticas y nacionales de Cataluña, al margen de si pugnaban por un país separado o dentro de España. Lo más fácil sería decir que este caballero está loco de atar. Pero esa no es la cuestión: este López está cuerdo y, desde ahí, dice lo que piensa.  

Dos, un tal Roger Torrent, candidato de Esquerra Republicana de Catalunya, se suelta la boca y proclama: “Es mejor una Cataluña independiente de derechas que de izquierdas dentro de España”.  Que, aunque no tiene la gravedad de lo dicho por López, sugiere lo chocante de contrariar la caracterización de izquierdas de su formación política (1). Más todavía, parece indicar que la Cataluña sólo puede ser independiente si cuenta con la respetabilidad de ser de derechas.


En otro orden de cosas, oído cocina lo dicho por Joan Herrera: “el fraude fiscal en Cataluña supera los 16.000 millones. Es decir, los catalanes ricos roban al resto más de lo que se le atribuye al expolio fiscal del resto de España”. Algo que, hasta la presente, nadie había dicho. Más todavía, algo que se había ocultado celosamente para no infundir sospechas.

Ahora bien, al igual que en tiempos antiguos algunos afirmaban que los misiles norteamericanos eran mortíferos y asesinos, mientras que los soviéticos tenían olor a santidad, el fraude fiscal español es como una sanguijuela, el de los ricos catalanes es patriotismo del bueno.

Por lo demás, nada nuevo hay bajo el Sol. Fueron los ancestros políticos de López y Torrent quienes exigieron que volviera a Barcelona aquel Severiano Martínez Anido para enfrentarse a las turbas obreras de Salvador Seguí y Simó Piera (catalanes desde los tiempos carolingios) que pedían mejoras condiciones de vida, libertades y derechos sociales. Algo que para aquellos ancestros de López y Torrent no era respetable.  Y, por eso, financiaron el asesinato de Salvador Seguí.    


(1) La fuente de estas declaraciones es de Joan Boada i Masoliver. 

viernes, 16 de noviembre de 2012

EL SINDICATO NACIONALISTA Y LA HUELGA GENERAL




En Euskadi existe una cuestión sindical sin resolver, y es al sindicalismo vasco a quien corresponde enhebrar las bases de un proyecto de unidad de acción entre, de un lado, Comisiones Obreras y Ugt y, de otro, el sindicalismo nacionalista. 

Nunca he tenido el menor sectarismo ni desconsideración, por ejemplo, con ELA. Un ejemplo: recuerdo que en el Congreso de la CSIL de julio de 1985, en  Roma,  al que asistimos Nicolás Redondo y un servidor en representación de nuestras organizaciones, también estaba invitada la ELA. Nicolás me invitó a elevar una protesta a la dirección del Congreso porque estaba allí ELA. Amable y respetuosamente me negué a secundar la propuesta del viejo amigo y gran sindicalista Nicolás Redondo.

A lo que íbamos: en Euskadi hay un problema sindical. Me ha chocado, por ejemplo, que ELA no haya secundado la convocatoria de huelga general del 14 de Noviembre. Esta acción estaba convocada por la Confederación Europea de Sindicatos de la que ELA es miembro fundador. Esta característica, una eurohuelga, le daba a la convocatoria un tono especial. Digamos que un tono que va más allá de la tradicional aspereza entre una y otra  parte del sindicalismo vasco. 

Lo chocante de esta organización sindical es su conducta autárquica precisamente cuando los contenidos de la movilización eran (y siguen siendo) trasnacionales y, más concretamente, europeos.  Los expresa perfectamente Joannis Van der Meer: Yo veo igual de dramático que en el País Vasco no hayan convocado a la huelga general los sindicatos nacionalistas, especialmente ELA-STV. Hoy mismo he estado repasando las web de diversas instancias sociales europeas y me encuentro con que el sitio web de ELA (http://www.ela-sindikatua.org/es) no dice ni una palabra sobre la huelga del 14N. ¡Ni una palabra! ¡Y se llaman sindicato! Creo que hoy es imposible plantear una estrategia de defensa nítida y eficaz de los intereses de los trabajadores sin romper esa estrategia nacionalista, sin saltar las fronteras y banderas y hablar de nuevo de ¡los parias de la tierra” (y la tierra no es vasca ni catalana ni española) *

Que ELA no se sienta española (cosa en la que no entro ni salgo) no justifica su abstencionismo el día 14, toda vez que lo que se ventilaba era un problemón europeo. ELA, así las cosas, ha preferido exhibir también ese día, una actitud parroquiana.  Lo que, en fondo y forma, le ha llevado a aislarse de las reivindicaciones y el conflicto de los sindicatos y los trabajadores europeos. Sancta simplicitas!


jueves, 15 de noviembre de 2012

LOS HOMBRES DE HARRELSON CONTRA LA HUELGA GENERAL


Son los datos, y no las especulaciones politológicas, quienes nos hablan de la indistinción entre los termidorianos del gobierno central y los nacionalistas de derechas catalanes. La vieja prueba del nueve lo demuestra con la agresión al Estado de derecho y sus leyes al ejercicio constitucional de la huelga. Sus protagonistas más destacados son Mariano Rajoy y Jorge Fernández, patrones de la caverna; Artur Mas y Felip Puig, representantes de la moqueta. Veamos hasta qué punto sus comportamientos representan la degradación de los valores democráticos y el empecinamiento en el ataque sistemático al ejercicio del derecho de huelga. 

Lo del día de ayer no fue ninguna sorpresa, estaba cantado que Fernández y Puig, la caspa y la brillantina, entrarían a saco sin distingos de edad: un venerable anciano en Madrid, insumisamente sentado en la calzada, y un chavea de trece años en Tarragona chorreando sangre por la cabeza y la cara; es sorprendente la relación que existe entre furia represiva y la persona agredida: más saña conforme la persona es más desvalida. Los responsables: los hombres de Harrelson y los de un resucitado Josep Dencàs. Desentrañemos los elementos comunes de entrambos comportamientos.

La falsedad de la cuantificación de la huelga, la ridícula cantidad que ofrecieron de los participantes en las oceánicas manifestaciones y el paroxismo agresivo –ilegal, además, por cuanto los de la porra blindada siempre estuvieron sin su correspondiente placa de identificación--  contra los manifestantes. Todo ello viene a confirmar la indistinta idea (la misma de Rajoy y Mas) de que la política es cosa exclusiva de los profesionales para ser ejercida (sólo y solamente) en las instituciones.  Fuera de esos ámbitos, que cada vez se van estrechando más, la gente debe ser un conjunto de borregos cantando Me gusta cómo bala la ovejita.    Ellos y sólo ellos son los únicos cabrones (de momento, en la acepción de machos cabríos) que deben guiar el rebaño.

Quien ha expresado esta idea con nitidez ha sido el presidente de la CEOE: “dejemos que los cauces del malestar se expresen por vías democráticas, a través de los representantes en el Parlamento”. O lo que es lo mismo: el ejercicio constitucional del derecho de huelga está fuera del Estado de derecho. No se trata sólo de una idea inquietante; es algo subversivo; no es que envíe el ejercicio de la huelga al extrarradio sino que la elimina del cartapacio del Estado de derecho.

Tenemos un problema democrático en nuestro país, y son los gobiernos del Partido popular y del nacionalismo de derechas catalán quienes lo crean. Tenemos una cuestión democrática, y es el primer dirigente empresarial quien lo teoriza.

Ahora bien, afortunadamente existe una sociedad que no se deja amilanar. La huelga –calificada en portada por El Periódico  como “muy general”— ha tenido unas   proporciones enormes; las manifestaciones (no sólo las de las grandes capitales sino también en los pueblos) han sido masivas y, aunque el seguimiento de la huelga en los pequeños comercios fue desigual, es un dato cierto que este sector se va incorporando gradualmente al conflicto social: esta es otra novedad.

Así pues, esta es la partida de ajedrez: de un lado, el intento de demediar el Estado de derecho y sus institutos jurídicos; de otro lado, una parte considerable de la sociedad –organizada de manera estable o puntualmente--  que defiende las libertades.  Es el choque antiguo entre el termidorismo y la libertad; el termidorismo que usa y abusa de la servidumbre voluntaria y el ejercicio consciente de la libertad. En resumidas cuentas, ¡hay mimbres!

En efecto, hay mimbres en Europa. Lo nuevo de esta acción ha sido la movilización en el viejo continente. Una gran acción de europeísmo social, que contesta el monopolio de la política de los partidos tradicionales. Pero ya tendremos ocasión de hablar de estas cuestiones.  Vale.


Radio Parapanda. NADA ES REAL, LA REALIDAD LA CONSTRUYE EL MEDIO.


  


miércoles, 14 de noviembre de 2012

PRIMERAS IMPRESIONES SOBRE LA HUELGA


Primero

El mundo del trabajo europeo ha dado hoy una formidable respuesta a las políticas neoliberales que recorren nuestro viejo continente. La Confederación Europea de Sindicatos ha provocado esta novedad: la coordinación explícita en una serie de países que han realizado --en los casos de España, Portugal, Chipre, Malta e Italia— una contundente huelga general y, en otros, importantes movilizaciones ciudadanas. De esta experiencia, a buen seguro, el sindicalismo europeo sacará sus oportunas consecuencias. Aunque sí estamos en condiciones de apuntar, todavía de manera genérica, que se ha dado un primer paso en la concreción de la acción sindical europea propiamente dicha. Ahora sólo es el momento de una primera reflexión de urgencia, referida al acontecimiento español.

Segundo

Esencialmente ha sido una huelga que ha afectado a una importantísima franja del conjunto asalariado de la industria y la construcción, del campo y de los sectores terciarios, de las administraciones públicas y del mundo del deporte. Y el universo de la cultura más granada de nuestro país. Todos esos sujetos convocantes han situado las responsabilidades del gobierno central y, también en el caso de Cataluña, del govern nacionalista de derechas.

A la huelga se han adherido, dándole mayor visibilidad,  no pocos sectores ciudadanos, muy en especial el comercio de proximidad que han entendido que también la cosa iba con ellos. Mención especial merece por su singularidad el llamamiento a la huelga de la asociación Jueces para la Democracia.

Esta acción democrática nacional ha sido la gran confluencia de todas aquellas movilizaciones sectoriales; de ahí que objetivamente podamos hablar de una puntual reunificación de voluntades y de ánimos de la gente de carne y hueso en la que una miríada de sujetos sociales ha compartido esa reunificación de objetivos.

Las calles y las plazas han sido un hervidero masivo de gentes ejerciendo el derecho a la protesta. ¿Cómo no citar el océano de muchedumbres en las grandes ciudades? Pero ¿qué decir de aquellos pueblos, villas y lugares –tantísimos en toda la geografía--  que se dijeron con el poeta “a la calle, que ya es hora”.  El sindicalismo confederal español debería hacer un homenaje a todas estas pequeñas ciudades proponiendo algo simbólico como, por ejemplo, hacer un encuentro en la cumbre en una de estas localidades. Sería, por así decir, el reconocimiento al trabajo bien hecho (en ocasiones muy ásperas) por esa militancia de los sueños y las esperanzas.

Esta militancia, que ha implicado a decenas de miles de personas,  es la que ha organizado una explicación de masas --en el andamio, en el taller, en la oficina, en la escuela, en los hospitales, en el barrio, a través de la diversidad de redes sociales--  que finalmente ganó la batalla informativa. En efecto, muy duras han sido las medidas, pero sin la explicación organizada el conflicto no habría tenido tanta repercusión. Lo que ha conducido a la derrota, en el día de hoy, de los grandes aparatos mediáticos. En fin, esa militancia que ha establecido una conexión sentimental con la gente.

Tercero

Vale la pena retener el amplio movimiento de apoyo que los sindicatos latinoamericanos han organizado con la lucha de los trabajadores europeos. No es la primera vez: en anteriores huelgas generales españolas, nuestro amigo peruano Carlos Mejía, dirigente de la CGTP, nos ha hecho saber, con testimonios fotográficos en su blog   Bajada a Bases (Sindicalismo en el Perú), las marchas, concentraciones y manifestaciones en Lima. Nunca hemos correspondido a tanta solidaridad de nuestros compañeros de allende los mares que están en peores condiciones que nosotros.  

Cuarto

Toxo y Méndez han insistido en que “esta lucha es de largo recorrido.  Nada más cierto, efectivamente. Por ello  parecería conveniente: un análisis pormenorizado de la huelga, un estudio microscópico de este conflicto valorando el gran gesto en cada centro de trabajo, pero también estudiando las limitaciones que, en tal o cual ámbito, han existido. A la vez, los dirigentes sindicales saben perfectamente (y en ello parecen estar) la relación existente entre lucha de largo recorrido y proyecto organizado. Un proyecto en su doble vertiente: de alternatividad y de banderín de enganche.


Quinto

Dejamos para una ulterior reflexión los siguientes asuntos: a) los comportamientos indiferenciados de Fernández y Felip Puig contra los manifestantes, b) la actitud de compadreo entre Rajoy y Mas para ningunear la huelga, c) y otros asuntos de no menor interés. Es cuestión de días.


Radio Parapanda. Baylos en LA GRAN HUELGA DEL 14 DE NOVIEMBRE, UN PUNTO DE REFERENCIA EN TODA EUROPA



martes, 13 de noviembre de 2012

DESHAUCIOS Y HUELGA GENERAL


En tres días, algo que llevaba años dándose contra un muro de cemento sin conseguir atravesarlo, lo ha hecho. 

No es que no hubiera buenas tácticas, adecuadas reivindicaciones, información detallada y, sobre todo, evidencia empírica al alcance de cualquier humano con algo de vista, un poco de inteligencia y un algo de sensibilidad. Pero lo cierto es que durante cuatro años, al menos, y a pesar de propuestas de leyes aportadas por la izquierda real, de manifestaciones, de oposición pacífica a la violencia con que se realiza el acto malvado y maldito del desahucio, casi nada se movía. Ni entre la banca causante de la epidemia, ni entre los grandes partidos hegemónicos, ni, en realidad, entre los medios de comunicación que difundían los hechos con una simpleza objetiva que echaba para atrás.

No es que no hubiera daños colaterales en esas acciones en las que la policía, la judicatura y los cerrajeros se ponían al servicio del poderoso para birlarle la vida al ya menesteroso. Claro que lo había y en abundancia. Pero eran ignorados en bien de normas fraudulentas y de intereses poderosos.

No es que incluso las iglesias, las que fueran, no hubiera voces que rezaban o, en algún caso, exigían poner la justicia al servicio de lo que debe: los derechos fundamentales, la constitución e incluso las normas de los creyentes.

Nada de eso faltaba, ni acciones, ni resistencia, ni información de los asaltos al más puro estilo medieval. Y, sin embargo, todo seguía, sino igual, si con un estilo de lo más parecido. Un muro de cemento formado por legislaciones del más estricto liberalismo decimonónico, por una judicatura de carácter tan aislado que casi parece formada por la pasta que aglutina el cemento, una policía disfrazada de caballero del mal al más puro estilo  Darth Vader, con el hierro que arma el cemento aportado por el sistema financiero más depredador que jamás se haya visto. Y todo el resto de lo que ustedes quieran complementar.

Pero de pronto, tal que un muro de Berlín, todo cede y unos y otros entonan un canto al cambio, a la justeza de modificar lo que ya sabíamos que era un puro y simple abuso aplastante de poder. El PP y el PSOE, que han estado dando la espalda al problema, votando en todas las ocasiones en contra de la adecuación normativa específica a los derechos humanos, se reúnen para alcanzar acuerdos que frenen la sangría principal de los pobres después del paro. Los mismos jueces se exclaman horrorizados de las acciones que la ley les obliga a hacer. Como los secretarios judiciales, como la policía que exige el derecho de conciencia, como los cerrajeros que no van ya a colaborar reventando puertas. Y, como la banca, que en forma de milagro le afluye el sentimiento de que hasta aquí podíamos llegar y que algo vamos a hacer, siempre que no nos dañe la cuenta de resultados. Eso ante todo.

Si en tres días lo que en cuatro años no se ha podido, se puede. ¿Dónde está la causa maravillosa de ello? ¿Hay algo nuevo en el ambiente? Tal vez un aire fresco que alienta el humanismo, la comprensión o incluso la caridad para algunos. Yo no lo he notado.
Siguiendo la causa efecto, llegamos a un suicidio que es, que se sepa, el tercero en intentarse y el segundo en producir una víctima mortal.

¿Es eso, la causa de todo este vertiginoso movimiento? Esa mujer que se lanzó al vacío es la que lo ha cambiado todo. Perdón. La que ha provocado que todo se mueva. Esperemos hasta saber hacia dónde va ese movimiento, no sea que el desplazamiento termine más o menos en donde empezó. Algunos intentaran que así sea.

Probablemente nunca sabremos a ciencia cierta en donde está la causa última, la gota que se convirtió en riada. Como tampoco sabremos por qué con los mismos datos nada se movió hasta anteayer. Unos dirán que el movimiento anti desahucios ha tomado mucha fuerza, otros dirán que simplemente se ha impuesto una cierta lógica social, al fin. Habrá de todo. Nada de ello está lejos de la verdad, pero nada de ello es la verdad.

Lo único cierto es que en determinadas circunstancias, lo que hasta ese momento parecía inamovible se derrumba o se eleva. Y, al margen de explicaciones plausibles, uno se alegra, uno toma fuerza, uno reafirma para mañana la huelga general. Tal vez un día, no sabremos cómo, también se produzca un golpe de efecto en las políticas económicas y laborales.

En todo caso, nada hubiera sido posible sin la lucha larga, agotadora, a veces con un presunto carácter de inútil (que no lo es). Nunca los intereses del poder, económico, político, incluso marital, cambian sin arriesgar, sin presentar batalla. Luego hablaremos de la sorpresa y de nuestra incomprensión del fenómeno y de los múltiplos factores del cambio. Todos colocados convenientemente sobre la lucha diaria y permanente por los derechos, por las libertades, por la justicia, por una sociedad de personas libres.

Lluís Casas, sorprendido y lírico.


Addenda. Hemos recibido el comentario de Baldo Salicrú, que reproducimos en portada. 


Hoy las formas verbales del futuro y el modo condicional son afortunados descubrimientos en el lenguaje político-electoral, más electoral que político. Prometer futuro tiene buena prensa, así en Cataluña como en el conjunto de España. Mañana no habrá desahucios. Mañana, la deuda será más llevadera o, simplemente, no existirá. Las pensiones serán mañana más dignas. ¿La tasa de paro? eso, mañana se resolverá. Desde Europa mañana se nos salvará… El modo potencial aparece también hoy bajo la noble tarea de poner color a la espuma de los días. Nos habla, no menos elocuentemente, en el mismo lenguaje de aquel popular violinista en el tejado: y si yo fuera rico, me compraría un borrico tirori...

Estamos en un mañana permanente, encadenado a la tiranía del presente electoral. Y nos quedan algunas semanas para seguir oyendo ese sonsonete del “Mañana, Mañana….” o, en su lugar, del “Si yo fuera…”. Quienes lo utilizan lo hacen con inteligencia, sabiendo defender los intereses que, por extensión, son presentados como nuestros propios intereses. Amantes, con largos años de experiencia, a los juegos de casino, al farol de los cuatro ases, al todo o nada, estos hombres y mujeres nos embelesan: vemos ese mañana, por fin, a mar abierto, con rumbo y hacienda propios. ¿Será verdad? ¿Alcanzaremos con nuestros hijos la tierra prometida? ¿Nos recibirá en su seno el Ungido, dispuesto con mandil y los brazos abierto a ofrecernos una xocolata a la tassa en el Pati del Tarongers? ¿Por qué dudas hombre de poca fe? Las montañas son móviles y móvil es nuestra pasión. Pero además, el monstruo de las galletas, con barba y pelo teñido, es como un hombre del saco con acento gallego. Sólo por eso debemos permanecer unidos. Ya se sabe, que la familia que permanece unida, muere unida.

Por eso os pido el voto por aquel que es nuestro Salvador, para unirme a las huestes de ese bravo corazón que todo lo que da, lo da por nosotros: la sanidad pública, la educación pública, la administración pública, la televisión pública, los espacios públicos, la deuda pública… Todo, absolutamente todo, lo hace sólo y solamente pensando nuestro mañana, en nuestro bienestar. Cuanto más da, más grande se hace. Porque el proyecto es conseguir un Estado para nuestro pueblo, eso sí, un Estado sin Administración. Para qué empezar tan mal como otros, aprendamos del pasado, libre de deudas y de deudores, privaticemos la Administración. Y después, si viene al caso, el Parlament. Después, pelillos a la mar… Porque si ese mañana no se hubiera postergado tanto tiempo, otro gallo nos hubiera venido cantando. No seamos desagradecidos, que el destino, como el cartero, sólo llama dos veces.

Pero mañana, es decir, mañana día 14 de noviembre de 2012, lo que sí habrá es una Huelga General. Comerciante, si quieres piensa en mañana también, pero sobre todo piensa en quién te podrá pagar a este paso el precio de los cominos.





lunes, 12 de noviembre de 2012

LOS DETALLES DE LA HUELGA GENERAL DEL MIÉRCOLES

   Después de haber hecho un buen trabajo de explicación de los motivos de la convocatoria de la huelga general del 14 de noviembre, conviene que te preguntes –al igual que Kurt Wallander— si algún pequeño detalle se te ha pasado por alto.  Ya sabes que el diablo está en los detalles. Por ejemplo, ¿tuviste en cuenta algún gesto de indecisión de aquel sindicalista que no se las tenía todas consigo? Es verdad que lo primero son los grandes movimientos, y estás en ello, pero hay momentos que los pequeños detalles se convierten en grandes cuestiones sin saber exactamente por qué.

Te felicito, has conseguido que las empresas más importantes de tu pueblo hayan decidido secundar la huelga. Pero, ¿lo comprobaste de verdad? Son los detalles de la huelga general.    

Otro ejemplo, ¿orientaste a que aquellos comercios de la zona tengan, desde hoy mismo, los cartelillos anunciando a la ciudadanía que ese día estarán cerrados? Son los detalles de la huelga general.

¿Has preparado bien las palabras de aliento que deberías decir momentos antes de que salgan los grupos, cívicamente organizados, de la extensión de la huelga? No improvises porque también eso forma parte de los detalles de la huelga general.

Dos cosas más. Uno, ¿le has explicado a tus hijos pequeños, a tus nietos por qué y para qué este país se ha plantado? Dos, ¿has puesto en el frigorífico dos cervecitas para que, al final del día, os las toméis en casa tú y tu señora a la salud del trabajo bien hecho? (Tus hijos ya lo celebrarán a su aire). Aunque, no te lo creas, también son dos detalles de la huelga general. Que hermana a portugueses, españoles, italianos, griegos, …




sábado, 10 de noviembre de 2012

SOLIDARIDAD CONTRA LOS DESAHUCIOS


Empiezo a estar un poco harto de cierta politología que se empeña en exasperar los rasgos oscuros de las patologías sociales sin destacar toda una serie de comportamientos que también están lo más vivo de la gente. Así, desde que tengo uso de razón oigo a preclaros comentaristas (especialmente de izquierdas) que se ha perdido la solidaridad, que ya no es como antes. Por cierto, no precisan a qué antes se refieren.

El comentario viene a cuento precisamente cuando los desahucios están al rojo vivo. Cuando la gravedad de los acontecimientos de La Chana (Granada), Burjasot y Barakaldo ha provocado un encuentro entre el Partido Popular y el PSOE para ver qué salida se le da a ese problemón. Un encuentro zafiamente bipartidista que excluye a Izquierda Unida, en una grosera conventio ad excludendum, que ha sido la formación política que ha batallado más para resolver la papeleta de los desahucios.

¿A dónde quiero ir a parar relacionando solidaridad con los desahucios? A que ha sido un importante conjunto de movimientos locales y de barriada quien se ha movilizado, con un alto contenido de humanismo y solidaridad, en contra de esas prácticas la las instituciones financieras. Una solidaridad en tiempos de crisis que es cuando ese valor parece más problemático. Un movimiento que no ha hecho distingos entre nacionales y extranjeros.

Han tenido que haber muertes para que el bipartidismo, que se movió raudo como una centella para cambiar la Constitución en un plis plas, corriera detrás de los acontecimientos. Ha sido ese movimiento quien ha avergonzado al bipartidismo, y el que ha obligado a la Unión Europea a criticar duramente esa ley, que data de 1.909. Lo diremos en letras para recalcarlo: una ley de mil novecientos nueve, siendo presidente don Segismundo Moret. Ha sido ese movimiento quien ha movilizado las conciencias de no pocos jueces españoles. Sin ese movimiento solidario el bipartidismo seguiría distraído, disfrazado de don Tancredo para no infundir sospechas a la Banca.

Ya sabemos que no es oro todo lo que reluce en la sociedad. Pero debe resaltarse cuando reluce.


Por lo demás, todavía resuenan en mis oídos la voz enérgica de don Carlos Jiménez Villarejo que, en el acto de los federalistas catalanes, del Teatro Goya (Barcelona) del jueves pasado le sacó los colores a CiU y a quines no han hecho nada para que esa situación se resuelva definitivamente.

viernes, 9 de noviembre de 2012

EL DEMAGOGO OLIGÁRQUICO. El 14 N como telón de fondo.




Recuerdo cuando los actos políticos tenían una Mesa presidencial. Era algo así como la colegialidad de los diversos oradores que iban a tomar la palabra. Pero llegó un momento en que todos los partidos (desde babor a estribor) hicieron desaparecer la Mesa y su metafórica colegialidad y pusieron un atril para que el líder, en solitario, hablara urbi et orbe. Nadie explicó el cambio en la coreografía y los más perspicaces entendieron que se trataba de una modernización para darle mayor diapasón mediático al líder. Digamos que, así las cosas, el líder aparecía plebiscitado por sus amigos, conocidos y saludados. Los tradicionales poderes de la dirección se consolidaban sutilmente. En aras a no dejarme nada en el tintero, diré que también los amigos, conocidos y saludados son responsables de esta práctica de culto al líder en solitario.

El recurso al plebiscito está alcanzando ahora una cierta expresión fisiológica. Hasta hace unas semanas Convergència i Unió planteaba las próximas elecciones en clave plebiscitaria por la independencia de Cataluña. Ahora, la situación ha dado un giro, que no ha sido suficientemente percibido por ningún comentarista. Artur Mas plantea las elecciones en clave plebiscitaria a su persona: “dadme una mayoría absoluta”, y tras ello ha manifestado algo inquietante: “dadme una mayoría excepcional”. Excepcional es una palabra que tiene una fuerte carga polisémica que puede valer para un cosido o un barrido. Eso es lo que demanda altaneramente el demagogo oligárquico desde la soledad de su arengario: es la palabra de Artur, creída como si fuese una palabra profética. Es la palabra de este Moisés que quiere guiar a los esclavos de Egipto hasta la Tierra Prometida.      

Pero, ¡oído, cocina! cuando este nuevo Moisés habla de tener un Estado propio, tal vez se refiere a ser el propietario de ese Estado.

Addenda. Mis felicitaciones a Carlitos Vallejo que pronunció un discurso brillante –de contenido y formas— en el acto de los federalistas catalanes ayer tarde en el Teatro Goya de Barcelona. La platea, el palco y el gallinero se venían abajo cuando explicó los motivos de la huelga general del 14 de diciembre.  En la foto de arriba está Carles Vallejo (el primero a la izquierda), que no tiene nada que ver con las críticas que se hacen al líder en solitario, ni al demagogo oligárquico.    




sábado, 3 de noviembre de 2012

ANTONIO BAYLOS EN LA CIUDAD DEL TRABAJO


Nota editorial. Publicamos el prólogo que Antonio Baylos ha tenido la gentileza de hacer para el libro de Bruno Trentin “La ciudad del trabajo, izquierda y crisis del fordismo”. Como es sabido, la versión castellana de la obra se encuentra en el blog LA CIUDAD DEL TRABAJO . Dentro de unos días aparecerá en formato tradicional, editado por la Fundación Primero de Mayo, que dirige nuestro amigo Rodolfo Benito. De hecho me aventuré a traducirlo este verano tras esperar con cierto desespero que tan importante obra no merecía la atención de ninguna editorial española. Dispense el afamado gremio de traductores esta invasión en sus competencias.  

PROLOGO A BRUNO TRENTIN, “LA CIUDAD DEL TRABAJO. IZQUIERDA Y CRISIS DEL FORDISMO”.

Antonio Baylos  

La ciudad del trabajo es un libro de culto. Posiblemente no como “honor que se tributa religiosamente a lo que se considera divino o sagrado”, sino como “admiración afectuosa de que son objeto algunas cosas”, en las distintas acepciones del Diccionario de la RAE. Publicado en la colección “Campos del saber” de Feltrinelli, en septiembre de 1997, el libro tuvo una segunda edición en febrero de 1998, pero a partir de allí no continuó su carrera editorial. No es un libro que en el panorama cultural italiano haya sido recibido con entusiasmo. Posiblemente por lo incómodo de alguna de sus tesis para la izquierda que en aquellos momentos gobernaba el país con la llamada coalición de centro-izquierda “El Olivo”, primero con Prodi (mayo de 1996 a octubre de 1998), y luego con los dos gobiernos D’Alema (octubre de 1998 a abril 2000). Trentin acaba de dejar, en 1996, la secretaría general de la CGIL, donde fue sustituido por Cofferati, y el sindicato andaba en la recomposición de la unidad de acción y la práctica de la concertación social con el gobierno de centro-izquierda.

En España el libro no fue traducido. Lo consideró Alejandro Sierra, atento siempre a las novedades editoriales de calidad en Italia para incorporarlas a Trotta, pero entendió que se alejaba de su línea de incidencia y que era por consiguiente arriesgado intentar la traducción y errar su distribución. Mucho después conocí que Manuel Fernández Cuesta había pensado en él para Península pero que lo descartó por entender que era un texto que no sintonizaba con las líneas del debate cultural abiertas en la izquierda o asimiladas. Es decir, que en el panorama de las editoriales de excelencia en lengua española el texto de Trentin no tuvo encaje por lo que podríamos denominar “razones comerciales”, como ha afirmado Carlos Mejía al explicar este proceso a sus lectores peruanos.

Así las cosas quien más ha hecho porque “La ciudad del trabajo” sea conocida en lengua castellana es Jose Luis López Bulla. Quien ya desde hace tiempo viene promocionando la obra de Trentin, como lo demuestra el libro publicado por la Fundación Sindical de Estudios y editado por GPS en 1997, como “Antología de Bruno Trentin”, cuyos textos y su traducción fueron sugeridos y en muchos casos traducidos por él mismo. Pero con esta obra ha hecho algo más. La ha ido traduciendo capítulo a capítulo en el blog Metiendo Bulla en una serie que acompañaba de unos muy interesantes debates sobre los problemas y las solicitaciones que hacía Trentin en el texto con varias intervenciones “externas” que las comentaban, entre ellas las normalmente presentes de Paco Rodriguez Lecea, y que el autor dedica a Miquel Falguera y Ramón Alós en recuerdo “de nuestros tiempos sindicales”. Lo que con razón define el blog peruano Bajada a Bases del “buen criterio, generosidad y sabiduría” de López Bulla se manifiesta de forma excelente en el trabajo arduo de contraste con el texto de Trentin, muy cargado de referencias implícitas y de lecturas no accesibles para el lector español, y en la fuerza con la que su traductor impele al libro para que su contenido polémico se vuelque directamente sobre los grandes problemas que el sindicato, la izquierda social y los débiles sujetos políticos tienen delante de sí derivados, precisamente, de la situación central que en un diseño global de la ciudadanía y de la democracia, ocupa el trabajo.

La oportunidad y la conveniencia de la publicación son obvias, dependen tanto del autor como de la obra escogida. Trentin es un personaje histórico, pero también literario. Un hombre de un tiempo ya extinto, en cuya biografía caben todas las facetas posibles de un dirigente obrero y de un intelectual riguroso que ha tomado partido decididamente por el socialismo y la democracia en el convulso siglo XX. Una persona de gran estatura, no solo física, participó muy joven en la resistencia al fascismo y al nazismo – su “diario de guerra” sobre ese período ha sido publicado recientemente y es una verdadera joya literaria e histórica- y fue un dirigente sindical extremadamente influyente e importante en la conformación tanto del “sindicato de los consejos” como del proceso de “autorreforma” de la CGIL, además de desarrollar una intensa y extensa reflexión teórica y política sobre el trabajo y su subjetividad colectiva. Lo pude conocer en Bolonia, cuando acababa de asumir el cargo de secretario general de la CGIL y guardo un recuerdo intenso de la gravedad solemne con la que presentaba su análisis, siempre abierto a la problematización y a la complejidad de los fenómenos sociales que examinaba. Cuando murió, Joaquín Aparicio y yo participamos también en Bolonia en un homenaje que la revista Lavoro e Diritto le dedicó, el 23 de septiembre de 2007, con una intervención de Romagnoli que se publicó también en español en la que reivindicaba la relación especial de Trentin con los juristas del trabajo, a los que consideraba portadores de una opción cultural cuyo valor político se conjugaba con que la protección histórica que había recibido el trabajo no excluía su universalidad.

La Ciudad del Trabajo tiene dos partes bien definidas. La primera se titula “Izquierda y crisis del fordismo” y la segunda “Gramsci y la izquierda europea frente al fordismo de la primera posguerra”. Como suele suceder, los lectores del libro se declaran más partidarios de una o de otra parte, aun entendiendo que resulta difícil separar ambas, dotadas de una ligazón interna muy fuerte. Ante un libro de este tipo, los lectores eligen la línea argumental que más les sugiere, más aun ante una exposición tan rica como la que se deduce del texto.

Las razones profundas de la incapacidad de la izquierda europea para proponer una alternativa creíble al neoliberalismo tienen que ver con la influencia hegemónica del fordismo, de la organización científica del trabajo sobre la concepción del progreso como un fenómeno no político externo a la democracia y la separación de las nociones de la política de reformas de la situación material en que se produce la explotación del trabajo. Eso implica la “indiferencia” de la política de los partidos progresistas – socialdemócratas pero también de la izquierda plural, en especial de cultura comunista o post-comunista, y de los ecologistas - ante la “cuestión del trabajo”, la sumisión de esta política a los imperativos de la gobernabilidad. Comentando el libro en un interesante seminario que organizaron simultáneamente las Fundaciones de Investigaciones Marxistas, 1º de Mayo y Europa de los Pueblos el 1 de junio de 2012 con el título “Sindicalismo y conflicto social hoy: a propósito de Bruno Trentin”, tanto Joaquín Aparicio como yo mismo entresacamos elementos para el debate de la segunda parte, en especial de la continua insistencia de Trentin en el error de la izquierda europea, el de posponer el problema de la abolición de la explotación a la conquista del Estado. “La temática de la liberación del trabajo y la acción para cambiar la organización del trabajo han sido casi siempre relegadas a un campo secundario de la acción política y social”, es decir que el trabajo y los modos de organizarlo en los lugares de producción y en la sociedad ha sido una temática periférica en las ideologías dominantes de los movimientos reformistas. Trentin lo señala de manera elegante al recordar que la búsqueda de la ampliación de la democracia – de las fronteras de la democracia política – se ha detenido en el umbral de la sociedad civil y en los “lugares privados” de trabajo en los que se desarrolla, para una gran parte de la humanidad, un trabajo subordinado y subalterno. En España este tipo de tendencia se ha visto claramente reflejada en el primer gobierno Zapatero – el único digno del nombre de centro-izquierda – en donde sus reformas más importantes avanzaron en el tema de los derechos civiles que no penetraban en el ámbito del poder privado en los lugares de producción, o se desarrollaron en la esfera de la distribución y en la del consumo de bienes sociales, pero no en el de la producción.

Ese discurso – que no es sino una parte de los que se entrecruzan en el libro – es extremadamente actual, puesto que señala la relación directa entre libertad, derechos democráticos en el espacio público y el autoritarismo en el que se expresa la situación de explotación laboral, la carencia de derechos en la concreta realización del trabajo. Esta desconexión de la problemática de la libertad y de los derechos civiles del trabajo y su complejidad social y política es hoy un elemento central del debate democrático en el que estamos inmersos tras la crisis. En positivo, se habla de derechos civiles ligados a la persona que no está marcada por su posición subalterna derivada del trabajo, y en negativo, se piensa en garantizar los derechos cívicos, pero velando los lugares de trabajo como espacio opaco a los mismos. Una especie de “externalidad” democrática que hace del trabajo un elemento “privado” sometido por tanto a un espacio de autoridad privada sin límites.

Desde otra perspectiva, pues, resulta difícil encontrar un discurso político sobre la violencia de la explotación como pérdida de la identidad ciudadana, sobre la necesidad de cambiar un trabajo cada vez menos libre, más sometido, sin derechos materiales ni formales de ciudadanía, única forma de superar la democracia bloqueada en la que nos encontramos. Se pueden encontrar algunos ejemplos recientes muy sintomáticos, aunque no por ello muy “visibles” mediáticamente: la actuación de la dirección de la FIAT despidiendo o no contratando a trabajadores afiliados a la FIOM-CGIL con el pretexto de que éste sindicato no había asumido el plan de restructuración de la empresa – ni formado el acuerdo colectivo que lo “recibía” laboralmente, no se ha considerado un asunto público que afectara a la democracia, como ha hecho notar críticamente Antonio Lettieri en un artículo publicado también en Metiendo Bulla. Cuando los tribunales han declarado nulos estos despidos por antisindicales y vulneratorios de derechos fundamentales y la dirección de la empresa ha respondido despidiendo a su vez al mismo número de trabajadores sindicados que los jueces les obligan a asumir, esta grave retorsión que supone una nueva violación de derechos no ha sido objeto de ninguna intervención pública, ni del gobierno ni del parlamento, exigiendo a la empresa que acepte la legalidad democrática. Este es el nuevo dominio autoritario que se extiende por Europa.

Hay muchos más hilos de los que tirar en la tela del libro. Uno nada menor es la reflexión que se hace en el libro sobre la relación que los clásicos marxistas revolucionarios – Lenin y Gramsci fundamentalmente – efectuaron entre el taylorismo y el fordismo y la forma de construir el trabajo en el socialismo, produciendo una suerte de “bonapartismo social” como lo han denominado Paco Rodriguez Lecea y Jose Luis López Bulla en sus discusiones al hilo de la traducción de los capítulos del libro. Naturalmente que es un asunto que alcanza directamente al proyecto político socialista, pero que tiene una inmediata repercusión también en términos de debate sobre la acción sindical, en la que todavía la construcción cultural y social del fordismo es muy fuerte. No sólo en la configuración de los términos sobre los que se basa la representación de intereses de los trabajadores y trabajadoras – donde siempre recaemos en la vexata quaestio de la dualidad de representaciones en la empresa, que a mi juicio depende más de vectores externos como el de lograr la unidad orgánica entre CCOO y UGT – sino de los propios lugares de la representación ante un escenario productivo enormemente modificado respecto del vigente en términos fordistas.

Otro tanto respecto de los medios de acción sindical. En una muy amplia medida la negociación colectiva sobre la organización del trabajo y los saberes derivados de la profesionalidad, que sigue siendo un aspecto de difícil practicabilidad por el proyecto regulativo colectivo que se manifiesta a través del convenio colectivo. Pero también la huelga, que ve extremadamente dificultada su capacidad de emplear las características peculiares de la organización del trabajo en un sentido inverso, paralizar justamente, al menor coste posible para los trabajadores, mediante medidas de presión y  huelgas el proceso de producción y la continuidad del mismo, sea este de bienes o de servicios. Sin mencionar la importancia que la información y la participación concreta en las decisiones de la empresa que no estén funcionalizadas a las exigencias organizativas de la empresa. Aunque hay experiencias muy sugerentes en estos terrenos, hay un largo camino por realizar para la acción sindical que reformule la relación de sus prácticas colectivas con la nueva organización del trabajo y de la empresa y el cambio en la organización de los saberes y del conocimiento del trabajo vivo.

Se trata en fin de un libro apreciado y precioso que, tras la publicación “en abierto” de la obra en la blogosfera de Parapanda como una serie de capítulos, la Fundación 1 de Mayo procede ahora a editar en su totalidad, bajo los auspicios de su presidente, Rodolfo Benito, con una traducción realizada y dirigida por Jose Luis Lopez Bulla. El momento es muy conveniente. No ha sido una coincidencia buscada, pero es sintomático que la publicación en español se corresponda con la traducción al francés de este mismo texto, obra de Jerôme Nicolas, que acaba de llegar a las librerías de aquel país en septiembre de este mismo año, en la editorial Fayard, dentro de la colección “Pesos y medidas del mundo”, dirigida por Alain Supiot, con un prólogo de Jacques Delors.

Los lectores del mismo comprenderán ahora la expresión del inicio en la que se definía esta obra como “de culto”. Un análisis poderoso y muy sugerente sobre la crisis de la izquierda y la necesidad de rearmar ideológica y teóricamente el pensamiento teórico y reformista europeo. A su lectura querrían animar estas páginas introductorias, más conveniente si cabe en el tiempo presente en el que a la agresión de las llamadas políticas de austeridad está acabando con elementos importantes del Estado Social y ha incrementado exponencialmente la violencia y la arbitrariedad en los lugares de producción, siendo necesaria de manera urgente una respuesta articulada que fuerce a abandonar estos perfiles autoritarios impuestos con mayor fuerza no solo en el trabajo, sino en toda la sociedad, precisamente porque el espacio del trabajo es sobre el que se insiste con más fuerza en el proyecto antidemocrático que derogue derechos individuales y colectivos. La información y la participación a los trabajadores en la empresa han reducido sus ya raquíticos niveles, y la negociación colectiva ha sido detenida abruptamente. El trabajo es cada vez más un espacio sin derechos.

 La respuesta colectiva está siendo experimentada cada día en España, pero a partir del 14 de noviembre, con la convocatoria de acciones colectivas en toda Europa, coincidiendo en esta fecha las huelgas generales española, portuguesa, griega, chipriota y maltés, y la parcial de cuatro horas de la CGIL italiana, se habrá dado un salto adelante muy importante. Sin embargo, la amplísima movilización social no encuentra capacidad de recepción en una gran parte de los sujetos políticos reformistas europeos, salvo algunos grupos todavía minoritarios. En ese desencuentro de los sujetos políticos con la situación de resistencia global y de exigencia de un nuevo escenario europeo que se articule en torno a un nuevo acuerdo social, las reflexiones de Trentin son muy oportunas, porque problematiza las nociones de democracia en proceso, derechos y libertad e igualdad sobre la base de una consideración de un programa que logre la libertad en el trabajo, en un trabajo cada vez más sometido y sin derechos materiales ni formales. Un panorama desolador que no puede mantenerse y que requiere un cambio radical, tal y como lo están demandando millones de ciudadanos europeos. En ello estamos.

Florencia, 1 de noviembre de 2012.