lunes, 9 de mayo de 2022

Yolanda Díez con Inma Nieto


 

 

Realismo: sólo por el hecho de evitar una confrontación electoral entre las fuerza que se auto consideran a la izquierda del PSOE ha valido la pena la compleja y azarosa confluencia de diversos partidos en Andalucía. Realismo: sólo por evitar los sopapos de la ley D´Hont, que castiga casi siempre al último de la clase, ha valido la pena el acuerdo andaluz. Que se haya hecho a trancas y barrancas parece que, en estos casos, es la normalidad. Con todo, ahora no es el momento de gimotear, ni hacer pucheros, sino de meterse en harina. Realismo: manos a la obra. Este realismo es el que, me parece a mí, preside la cabeza de cartel, Inma Nieto, en la coalición de la que estamos hablando, Por Andalucía. Ganar a la derecha significa un significativo avance de los socialistas y otro no menor de la coalición.

Ahora bien, la mayoría de los medios hablan, con mayor o menor, aproximación a los hechos que ´este es el proyecto de Yolanda Díez´. Y, de una a otra manera, El País, hoy, editorializa sobre dicha vinculación. De momento, Yolanda no dice ni oxte ni moxte. Pero, según las escasas referencias de la misma Díez, su proyecto  no va «de suma de partidos», y esta coalición lo es. Yolanda habla de otra cosa, que todavía está en el aire. Así pues, el apoyo de la vicepresidenta del gobierno a la coalición andaluza no debe confundirse con algo que sigue siendo un nasciturus.

jueves, 5 de mayo de 2022

Sindicalismo: palabras y hechos


 

Los hechos son los siguientes: los datos del mes de abril indican que por primera vez en la historia de España el empleo supera los veinte millones; también, esto lo da una importancia cualitativa, de las nuevas contrataciones 700.000 son fijos, esto es un 48,2 por ciento. Así pues, amalgama de cantidad y calidad. De manera que es obligado recordar las homilías jupiterinas de no pocos agoreros, licenciados de mostrador de chigre, subvencionados o motu proprio que insistieron en la falaz vulgata de que un incremento del salario mínimo implicaría la destrucción de puestos de trabajo. La patronal tampoco dio cuartelillo, uniéndose a las zahúrdas contrarias a la elevación del salario mínimo.

Antes había sonado el mismo discursillo, sobado desde la noche de los tiempos, toda reforma que demanden los sindicatos, apoyados por la izquierda, es así mismo, un freno a la creación de empleo. Comoquiera que la CEOE era parte integrante de dicha reforma, los puntapiés de las derechas –mesetarias y periféricas--  fueron más leves.

Digámoslo con contundencia: en esta nueva realidad –de importancia cualitativa y cuantitativa, repetimos intencionadamente— el sindicalismo confederal español ha estado a la altura de las responsabilidades que se le exigen. Se trata de una importancia que va más allá de la modesta capacidad de autovaloración del sindicalismo sobre la obra realizada en torno al empleo. Los datos de empleo del pasado mes de abril exigen  mayor pompa por parte del sindicato que sigue siendo demasiado austero ante sus conquistas y realizaciones.

En consecuencia, el sindicato podría decir que a pesar del chillerío de la política, de las propuestas de  inútil vuelo gallináceo de las derechas, en España hay una novedad: más y mejor empleo, a pesar de que la situación  económica tiene sus claroscuros. Decirlo, todavía más fuerte, porque hay quien todavía sostiene que no es cierto que el cuadrado de la hipotenusa es igual que la suma de los cuadrados de los catetos. La negación de este enunciado es, sobre chispa más o menos, lo que regüelda la señora Ayuso frente a Feijóo que ha olvidado el enunciado del famoso teorema.

«Facta non verba», dijo Virgilio. Vale. Pero es preferible decir «verba et facta», o sea, «palabras y hechos». Porque desde la palabra el sindicato construyó los hechos indiscutibles de la relación entre la reforma laboral y la creación de estos nuevos contratos de trabajo indefinidos. (Allá Virgilio con sus melindres).  


miércoles, 4 de mayo de 2022

Feijóo y Ayuso: del coro al caño y del caño al coro


(A la memoria de Juan Diego)

Mario Draghi, primer ministro italiano, ex presidente del Banco Central Europeo y ex director ejecutivo del Banco Mundial, ha hablado de manera contundente y sin concesiones a la platea, a los palcos y al gallinero.  Y ha manifestado: «Estamos ante una situación provisional a la que hay que enfrentarse con herramientas excepcionales». El caballero ha hablado, además, que subirá la carga fiscal de esos beneficios que púdicamente se llaman caídos del cielo. O sea, esas ganancias que se obtienen sin dar golpe. En concreto, el premier italiano subirá hasta el 25 % a los beneficios de las eléctricas. Juan Diego, que en paz descanse, diría: «¡Por sus santos cojones!».

De hecho Draghi aplica el sentido común y hace lo que parece obvio: en estas situaciones de crisis concéntricas no hay más remedio de sacar el dinero de allá donde está mayoritariamente. Y, más todavía, en el grupo de los beneficios caídos del cielo, aquellos que se obtienen gracias al sistema tributario.

El Partido Popular disiente de ese sentido común: La Ayuso y Feijóo, con sus respectivos espoliques, proponen justamente lo contrario. Lo que, además, se confronta con la actuales propuestas de la Unión Europea. De Ayuso a Feijóo y viceversa o, si se prefiere, del caño al coro y del coro al caño con políticas temerariamente populistas  que técnicamente provocarían mayores desigualdades y menor tutela del sistema de protección social.

Ciertamente ha habido cambios en el Partido Popular, pero sigue habiendo un hilo conductor con la época casadista: bicefalía en el liderazgo y, en consecuencia, en los mensajes. Aunque hay coincidencia en el populismo patológico y temerario: de un lado, el partido «callejero y pandillero» de los señoritos del barrio de Salamanca y, de otro lado, una retórica educada con la musicalidad de la lengua galaico-portuguesa que le sigue la corriente al chisperismo indocumentado. Vaya, que Ayuso regüelda y Feijóo susurra.

      

domingo, 1 de mayo de 2022

El síndrome de la banda de los cuatro


 

ERC, el partido más confuso de Occidente, comparte con el PP y con Vox la votación contraria a la reforma laboral en el Parlamento Español. Y todos ellos se asemejan a los post post post convergentes de Junts, que parece que lidera el hombre de Waterloo, en la misma historia. Digamos, en honor a la verdad, que no son idénticos –ni siquiera parecidos— los motivos  que han llevado a los hunos y a los hotros a fijar posición contra dicha reforma. Pero hay unos círculos concéntricos compartidos: Waterloo sopla, todavía con fuerza, al cogote de ERC, pidiéndole cuentas de quien mea más largo en la identidad independentista;  los de Feijóo, a su vez, sienten la halitosis de Vox, por lo que no pueden romper –al menos, todavía--  con la sombra de Pablo Casado, cuyos noes son alargados.

Lo más aparentemente chusco es que ERC ha quedado como una aljofifa. Incluso entre no pocos de su propia gente. Me explico: la Generalitat no ha tenido más remedio que convertir 938 contratos temporales  en contratos fijos. Mandato claro de la reforma laboral, que los cuatro de marras (PP, ERC, Junts y Vox) votaron en contra: cada cual con su excusa de mal pagador.  Así pues, los cerca de mil funcionarios catalanes  fijos no le deben a su gobierno esta nueva condición. Y para hablar con su propio lenguaje, se nos permitirá decir que se lo deben «a España», o –por más señas— al gobierno al que ERC quería tumbar. Son, por así decirlo, las chocantes consecuencias del síndrome de ERC y PP, que sienten que la bolsa viril está atenazada por Junts y Vox: el síndrome del escroto atrapado que atraviesa esta banda de los cuatro.  

Un síndrome que debe angustiar a Feijóo, cuyo predicamento en la Unión Europea está en servicios mínimos. Feijóo o el nuevo Buridán.

 

P/S.--- Comoquiera que Quim González ha escrito en su blog sobre este Primero de Mayo, que un servidor comparte de pitón a rabo, he decidido hacer el ejercicio de redacción que consta más arriba.

1º de Mayo, ¡viva el sindicalismo!  QG.  

 

 

viernes, 29 de abril de 2022

Pegasus


Según parece Feijóo no es capaz de romper el cordón umbilical de aquel Casado que saltó por los aires hace pocas semanas. Todo indica que es realmente difícil saltar del trampolín, desde el terraplanismo hacia esa piscina de la moderación centrista. O tal vez la explicación puede ser otra: Feijóo no sabe, no puede o no quiere decidir  centristamente. La larga mirada de la Ayuso es inquietante.

La cosa viene a cuento por una información que da hoy El País. El diputado Jaime de Olano defendió, ayer, la postura del grupo parlamentario popular «de rechazo a las medidas del gobierno contra la crisis sin saber cuál sería el voto final». Nadie le dijo al logógrafo de Olano si la cosa iba de abstención de votar en contra. De Rajoy a Feijóo y de éste al otro: del caño al coro y del coro al caño.

Por su parte, ERC no quiere perder la ocasión de ser el partido más confuso de Occidente. No es la primera vez que coincide voluntariosamente con las derechas de la taberna y la caverna. A lo largo de su biografía política, fuesen cuales fueren sus portavoces, han usado la coincidencia con las derechas bien como motivo de chantaje al gobierno de turno (incluidos, por tanto, los progresistas) o bien por pura coincidencia con dichas derechas. El pintoresco Rufián ha heredado esos códigos y lo hace con mucho gusto. Más todavía, PP, Vox y ERC no sólo coinciden en el voto, sino que lo hacen bajo la justificación de un problema que  nada tiene que ver con lo que se dilucida.  

Ciertamente, el caso Pegasus es, si se confirman lo que hasta ahora sólo son  rumores, algo de extrema gravedad. Si se confirman, digo. Pero, con ser grave, si se confirma, el voto contrario al menos de ERC, a quien penaliza fundamentalmente es a los destinatarios de las medidas del Real decreto ley. Con lo que Rufián y sus socaliñeros no han entendido a Platón que afirmaba que el objeto de la medicina no son los médicos sino la salud pública de la ciudadanía.

Jacques Attali habló en su día de las llamadas «zonas grises» de la democracia. Los servicios de inteligencia podrían estar en esas zonas. Cuando los controles enflaquecen y los códigos de los controlados se desgastan aparecen sin duda, al margen o bordeando extremadamente la ley, esos comportamientos ademocráticos y antidemocráticos. ¿Estamos ahora en esa situación? Yolanda Díaz ha dado en el clavo: lo primero es la investigación, ver sus conclusiones y, si corresponde, que el peso de la ley caiga inmisericorde contra los responsables.

Escena final: el PP no se abstuvo, votó in extremis en contra. Si hubiera mantenido la abstención la absurda negociación de ampliar los miembros de la Comisión de secretos oficiales no se habría producido. Consecuencias: la CUP tiene ahora su plaza en dicho organismo. ¿Quién en las cancillerías de los países más significativos nos va a tener en cuenta a la hora de pasar confidencias de Estado? Lo pagaremos caro.     

martes, 26 de abril de 2022

Pongamos que hablo de Yolanda Díaz


 

Están pasando cosas en el mundo que obligan a Yolanda a darnos, como mínimo, un anticipo de su proyecto. No es conveniente que nuestro personaje siga procastinando.  Tanta tardanza podría llevar a la depreciación de dicho proyecto y, por consiguiente, a la pérdida de una posible oportunidad. Sí, están pasando cosas, cosas muy significativas e importantes.

Sin ánimo de ser exhaustivo: la cruel guerra de Putin contra Ucrania; por tercera vez Le Pen ha conseguido estar en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas, alcanzando ahora la importantísima cota de casi el 42 por ciento del electorado; la entrada de Vox en el parlamento de Castilla—León; la convocatoria de elecciones en Andalucía que pilla a las izquierdas con los meado en el vientre; las apreturas del gobierno de Pedro Sánchez; la inflación que parece desbocada… Mientras que en Hong Kong miles y miles de contenedores hacen en la siesta en el puerto, taponando los circuitos de distribución.

No estoy diciendo que Yolanda pueda resolver tan descomunal quilombo. Simplemente me limito a bosquejar en qué mundo estamos aquí y ahora. Y más concretamente: ese contexto poco halagüeño necesita cuantas señales de mejoría, por modestas que aparentemente sean de menester. Pero, además y por si fuera poco, estamos en otro momento en que las izquierdas parecen tener anorexia: la hecatombe de la izquierda tradicional en Francia, la patológica división entre los hijastros de Putin y el resto de la izquierda; la dimisión del candidato de la sedicente izquierda alternativa andaluza, el reputado profesor José Antonio Pérez Tapias, agobiado porque en las redes sociales los hijastros de Putin le pusieron como un pingo, porque defiendo el derecho de Ucrania a defenderse con sus armas y las que le lleguen solidariamente.

Cierto, si Yolanda presenta su proyecto –o, al menos, da un anticipo— no se arreglaría el mundo. Pero un modesto hálito de esperanza –una novedad positiva—aclararía algo. Con todo, si el proyecto se retrasara ad calendas graecas cundiría la sospecha de que el proyecto de Yolanda es ella misma.   

miércoles, 20 de abril de 2022

Consumatus est


 

Si el flamante presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, hubiera hecho lo que hacen sus correligionarios europeos más distinguidos, Vox no estaría en la Junta de Castilla – León. Pero Feijóo es de otra pasta; de hecho, los populares tienen una biografía muy diferente a la de los partidos de la derecha europea ilustrada.

La gran paradoja es que este caballero, Feijóo, ha permitido que un partido de colodrillo menguadamente democrático siente sus posaderas en el gobierno castellano—leonés. Digo paradoja porque se nos había presentado como el hombre de la renovación del partido de aquel Casado, ya lejano. Patarata. Se no vendió un dirigente, que se decía centrista. Patarata. Más todavía, Feijóo permite el disparate en puertas del ballotage francés. Un aliento indisimulado para Le Pen.

Feijóo como Jano bifronte: su mano derecha no sabe lo que hace la izquierda; abre el camino para que, por vez primera, la ultraderecha entre en un gobierno autonómico y, simultáneamente, no se presenta en la toma de posesión de su faraute. La cosa es grave. Pero –oído cocina--  más grave es que, según el CIS, el 56 por ciento del electorado del PP ve con buenos ojos el pacto con los de Vox. Ahí, ahí está el detalle.

domingo, 17 de abril de 2022

Los puntos sobre las íes: Galdós y Bauman


 

Primer tranco

 

Entendimos en su día qué nos quería decir Zygmnut Bauman cuando insistió en su formulación de «sociedad líquida». Sería desconsiderado para el lector explicar dicho concepto, así es que lo damos por sabido por nuestros amigos, conocidos y saludados. A partir del primer libro del sociólogo polaco—británico un buen número escritores usaron y abusaron de lo líquido.

 

Segundo tranco

 

Leo a don Benito Pérez Galdós. La caverna impidió con escritos y manifestaciones que el autor canario recibiera el Premio Nobel de Literatura. «Ciego yo, tuerto tú» afirma uno de los refranes más surrealistas de las tierras de secano.

Ahora estoy con La desheredada. Según don Leopoldo Alas, Clarín, es la novela más cervantina de don Benito. Y según todos los críticos es la primera novela realista española. Galdós químicamente puro; a quien no perdonan las cacoquimias derechas patrias. Pues bien, en la página 170 (Alianza Editorial, 1967) el autor nos dice que un personaje de la novela tiene «principios líquidos»: o sea, los que tienen una maravillosa adaptación a cualquier recipiente. Vive Dios que conocemos a unos cuantos salidos del arroyo o de presunta alta cuna.

 

Tercer tranco

Desde luego  los principios líquidos galdosianos no son exactamente lo mismo que la propuesta de Bauman, pero si entiendo que de dichos principios se camina tout court hacia la sociedad líquida.

¿Conocía el sociólogo la novela La deseheredada? No lo sabemos. Pero si no la conociera sería tan imperdonable como que Pablo Casado no hubiera abierto La cartuja de Parma.  

 

Cuarto tranco

 

Sepan ustedes que en esto de las ciencias y de las talabarterías varias hay mucho copión. Mucho descaro que a veces es inaudito. Por ejemplo, la celebérrima habanera de pan de higo que es la ópera Carmen (del desaprensivo Bizet) es una copia total de una comedia musical llamada El arreglito, del maestro Sebastián Iradier.  No he dicho plagio, ni imitación; e copia, copia integral. Véanlo y juzguen:
EL ARREGLITO. Habanera de SEBASTIÁN YRADIER  

 

Pues sí, el maestro Yradier se quedó sin la fama de Bizet, que nunca reconoció su copia-y-pega. Yradier se vengó componiendo la bellísima canción La paloma. Esa que, si viniera a tu ventana, hay que tratarla con cariño que es mi persona.

miércoles, 13 de abril de 2022

El FMI desautoriza a Feijóo


 

El Partido Popular es un trebejo político que quiere ser de derechas. Pero, en realidad, sus prácticas, le llevan más allá; le conducen velis nolis a las cercanías de la ultraderecha. El PP quiere ser homologado a sus cofrades europeos, como mínimo a los que conforman el euro grupo parlamentario. Los hechos, sin embargo, le llevan a una dirección opuesta. Su problema, a mi entender, es: no tienen un proyecto definido; un déficit, que viene de atrás de liderazgo; y una obsesión patológica con su hermanastro, Vox.  Para mayor inri, vuelven a salir a la superficie los problemas de la corrupción.

El PP –sin y con Feijóo, considerado, quién sabe por qué, el bálsamo de Fierabrás— cree haber encontrado un filón con su exigencia de la bajada «inmediata» de los impuestos.  Disparate mastodóntico precisamente en esta coyuntura. O no saben tamaña imprudencia o solamente es un berbiquí para ir erosionando al gobierno progresista. Con todo, si no lo saben han debido recibir el recado del Fondo Monetario Internacional  advirtiendo del peligro de competir para bajar los impuestos. Que es, más o menos, lo que sostienen los países europeos de mayor enjundia. Ahora bien, todos sabemos que se trata de una pegatina de papel de estraza que sólo se utiliza para después –véase Rajoy— no cumplirla.

Por lo demás, los andrajos políticos del PP le han llevado a encontrar una excusa para no renovar el Consejo General del Poder Judicial: si no hay bajada de impuestos, no se negocia la renovación del Consejo. Y digo yo: ¿qué tiene que ver el culo con las témporas? Hasta los toros de Guisando han mugido ante dicho disparate.

martes, 12 de abril de 2022

Feijóo: una de cal y cien de arena


 

 

La democracia es un sistema débil, siempre necesitado de ser defendido. No solo de ahora, sino de siempre: las guerras médicas y las del Peloponeso son un anticipo de los asaltos y abordajes, directos e indirectos, al sistema democrático.  Hoy uno de los instrumentos de defensa de la democracia es el «cordón sanitario». Por supuesto, no es el principal, pero es el que tenemos en danza en estos momentos. Por ejemplo, en la Francia de los eternos ballotages. Pero no vamos a hablar de nuestros vecinos, sino de nuestros inquilinos.

Feijóo es el principal responsable de que Vox vaya a formar parte del gobierno de Castilla – León, la tierra de Alvargonzález. Si manda en el partido, permitiendo el pacto para repartirse el pasto con Vox, está poniendo en marcha un laboratorio, pernicioso ahora en la región, y en lo que pueda venir en toda España; si no manda en el partido, estamos ante un Casado con la ambigua sonrisa de Rajoy. Es Casado con rostro humano. Pero es, además, el máximo responsable de las palabras de su vicario en Castilla – León: «el gobierno PP – Vox mejora la calidad democrática», dijo bombásticamente ese Mañueco. Más todavía, este Mañueco es, en el fondo, uno de los peores amanuenses del peor PP cuando acepta y aplaude las joyas de la corona de Vox: esa vergonzante ley de violencia intrafamiliar y la que substituye a la ley de Memoria histórica. De manera que esa partida de julepe la ha perdido Feijóo. Primera conclusión provisional: este caballero –de modales exquisitos, que no levanta la voz y que guarda la etiqueta, lo cual no lamentamos— está en las antípodas de aquella señora Merkel que no aceptó los votos, en un land, de los hijos de Putin.

Aviso: el Alcázar no se rinde.  

jueves, 7 de abril de 2022

Tu quoque, Feijóo?


 

No es oro todo lo que reluce; en todo caso puede que sea oro del que cagó el  moro. De momento lo que reluce de Alberto Núñez Feijóo es justamente lo contrario de lo que se nos había vendido. De hecho desde hace muchos años se procedió a una operación de cirugía estética para borrar aquella imagen inquietante navegando con amistades poco recomendables. Comoquiera que el tiempo lo cura todo –o eso se cree--  Feijóo fue creando, y le fueron creando, una imagen de moderado, tranquilo, no estridente. Una imagen un tanto balsámica si se la comparaba con la de sus colegas mesetarios. En definitiva, este Feijóo es el celebrado dirigente de este partido que en cada congreso se hace un lifting para ser y no ser el de antes.

Habrá que esperar un tanto para conocer el verdadero rostro de Feijóo. Sus palabras en la clausura del congreso indicaron que había una cesura entre él y el felizmente defenestrado Casado. Pero, si se me permite la expresión, Feijóo expuso un tratado de antropología política, de comportamientos. Lo que no es poco y entiendo que es  --o puede ser, si se mantiene--  mucho mejor que el griterío de las zahúrdas del joven Casado. Pero, el nuevo líder pepero no habló de política: ningún proyecto o programa, solo tapa variadas de antropología.

Y cuando habla de política se refugia en el vicio que dice erradicar: hace populismo, populismo con educación, con buenas maneras. Ha hablado insistentemente en la bajada de los impuestos. Justamente lo que ningún gobernante europeo de su propia vitola propone en estos momentos.

Más todavía, hace un populismo tan populista como la de los indocumentados. Propone: «Una bajada inmediata y temporal de los impuestos» como condición para apoyar las medidas del Gobierno. Y sorprendentemente lo justifica de este modo tan chusco: «Si todos los precios han subido un 10 %, nosotros tenemos que devolver a los ciudadanos una parte de esa subida a través de la bajada de los impuestos». Chusco y chusquero. Una gilipollescencia que me recuerda los viejos tiempos cuando argumentábamos que no hacer x miles de horas extras se correspondía con  tantos puestos de trabajo.

En suma populismo con buena educación y  totalmente indocumentado. Paciencia, pues.

martes, 5 de abril de 2022

Vigile esa lengua, Mister Biden


 

No es necesario, ni mucho menos es conveniente que Biden diga y reincida que Putin es un «criminal de guerra» y, como tal debe ser juzgado. Este ejercicio de redacción se dirige a reforzar la inconveniencia de tales declaraciones del presidente norteamaricano.

No es necesario porque quienes tienen las entendederas en forma saben que Putin es, en efecto, un criminal de guerra. No es conveniente porque dichas declaraciones en boca del primer mandatario americano entorpecen la posibilidad –digo la posibilidad--  de que haya un proceso serio de negociaciones de paz. Más todavía, porque el orgullo herido del ruso lo pagarán los países más cercanos, no los USA que están tan tranquilicos en la otra parte del mundo.

Hay quien dice que Biden empieza a chochear y quien manifiesta que es el poli bueno y su Secretario de Estado el poli malo. Yo tengo una sospecha –de momento es eso, una sospecha--  de que Biden habla así en clave interna. Su primer objetivo directo es Trump que tiene simpatizantes a porrillo de Putin. Pero esto no es una forma seria de derrotar a Trump, porque encrespa más los ánimos en Norteamérica.

En concreto, esa verdad –«Putin es un criminal de guerra»--  debería estarle vedada al presidente de los Estados Unidos. Con que la digan Obama y el resto de los presidentes vivos hay suficiente.  

 

P/S.--- Por cierto, se sugiere esta lectura: https://elblogdequim.wordpress.com/2022/04/05/amazon-nuestro-tiempo-ha-llegado-y-esta-vez-hemos-ganado-%ef%bf%bc/

lunes, 4 de abril de 2022

¿Con Feijóo, qué?


 

Alberto Núñez Feijóo ha sido elegido, casi a la búlgara, como presidente del Partido Popular. Con él cabe la posibilidad de una derecha distinta y no tan rancia como la que hemos tenido en España durante decenas de años. El tiempo dirá lo que vaya siendo esa derecha. Con todo, la celebración del Congreso de los populares merece un ejercicio de redacción que me han encargado unas amistades.

Pero, de momento, séame permitido algunas reflexiones preliminares. Entiendo que tanto los escribidores como los hablistas de los diversos medios se han precipitado calificando a Feijóo como el centrista perdido y hallado en el Templo. Que es diferente a aquel fifiriche de Casado, no hay duda. El problema está en que no sabemos, todavía, qué políticas –centristas o no— tiene en la cabeza el primer espada del PP. Porque un político centrista tiene que demostrar que lo es cuando propone políticas de ese jaez. El problema es que el congreso no ha definido ningún proyecto, programa o esbozo, ya que dadas las circunstancias, se había convocado sólo para escoger el nuevo grupo dirigente. Tal vez no podía ser de otra manera, sin embargo se ha de constatar que, así las cosas, Feijóo tiene manga ancha para hacer lo que crea oportuno. Entiéndase, un Feijóo encumbrado y quizá sobrevalorado en función de la inanidad del anterior dirigente del partido. En cualquier caso ese tipo de Congreso, centrado sólo en la dirección del partido, pasará factura andando el tiempo.  

Con todo, Feijóo tiene en su cuenta corriente algo asaz preocupante: permitió, siendo ya el premier in pectore, que Vox entrara en el gobierno de Castilla – León. No es peccata minuta. Con lo que ha abierto el precedente para que sus partidos regionales  negocien con Vox. Así, pues, en la olla de Feijóo hay garbanzos negros.

Ya se verá cómo pintan las cosas en el Partido Popular. Lo único que sabemos es lo que se le atribuye, con mayor o menor exageración, al hombre de Ourense. Un dirigente político que, de momento, ha preferido no dar, ni siquiera, un anticipo de su proyecto político en el discurso de clausura del congreso. Demasiadas precauciones.

El nuevo presidente del PP tiene un desafío: o hace como el asno de Buridán o se fija en personalidades como sir Winston, Alcide de Gasperi y otros por el estilo.  Para ello tiene que salir del bosque asilvestrado.

jueves, 31 de marzo de 2022

¿Qué hay de lo mío y los impuestos?


 

Parece que atravesamos una época en que el razonamiento político ha sido substituido por la consigna a palo seco; la consigna entendida como un avecrem donde se condensa un intento de programa, reducido a una astrosa aljofifa. Pongamos como ejemplo la recurrente consigna de «¡bajar los impuestos»!, auténtica vulgata de las derechas de taberna. Todo se reduce, si ustedes han caído en la cuenta, a un eructo retórico, que los interesadamente indocumentados elevan a dogma. Es un mocosuena—mocosuena que las derechas de taberna usan a destajo, que propalan venga o no a cuento. No es un caso exclusivamente español, pero es aquí donde adquiere mayor estridencia, mayor indocumentación.

A mi entender, la obsesión que la derecha tabernaria tiene por la bajada de los impuestos obedece a dos motivos: 1) que es lo único que se les ocurre, precarios como están de una política económica, digna de ese nombre; y 2) que ese latiguillo –bajar los impuestos--  tiene una relación directa con un inaceptable y tosco sentido común, que relaciona  menos impuestos con mayor poder adquisitivo. Lo que no quita que cada cual –individual o agremiado en cáfilas diversas--  pida a continuación al Estado «¿qué hay de lo mío»? Lo uno y lo otro es una inecuación irresoluble. Porque, entonces, ¿de dónde salen los dineros para financiar esto, lo otro y el qué hay de lo mío?

Se ha hablado de la personalidad de Feijóo como primer espada del Partido Popular, de su coruscante ´centrismo´. Exagerada publicidad. Es más, me da en la nariz que el nuevo tabernero ha incorporado a su barra de mostrador algunas tapas variadas de la caverna. Por ejemplo, cuando afirmó que el Gobierno se queda con los dineros de los impuestos. Feijóo afirma que está en contra de los populismos, pero él mismo los usa a la remanguillé. Vamos a ver qué hace la taberna cuando se voten en el Congreso el paquete de medidas del gobierno.

lunes, 28 de marzo de 2022

El 97,8 %


 

Leo la prensa diariamente por puro vicio y rutina. La costumbre me viene desde que era niño chico en Santa Fe; en mi casa estábamos suscritos al Ideal de Granada y al Abc de Sevilla que, según el maestro Ferino, no era tan facha como el de Madrid. Así que un servidor se creía que era el niño más informado de la Vega. Pero esta rutina se está convirtiendo, de un tiempo a esta parte, en una angustia que me deja atribulado durante todo el día.

Hoy, por ejemplo, leo las noticias dramáticas de esta guerra de Putin contra Ucrania. La tribulación de ese gran drama me llena de ansiedad. La cosa no tiene trazas de acabar, ni siquiera medio bien. Descanso y me viene a los ojos una gacetilla del afamado periodista Andreu Missé en El País, titulado –así de escueto--  97,8 %.  Más tribulaciones, más angustia; desde luego no comparable con lo de la guerra. En síntesis, Missé nos explica –tomando como fuente al mismísimo Consejo General del Poder Judicial— que el pasado año se dictaron 123.938 sentencias de las que 97,8 por ciento fueron favorables a los clientes. Y que desde 2017, tras la puesta en marcha de los juzgados especiales, han recibido 713.129 demandas, la mayoría han sido condenatorias para la Banca. Primera conclusión provisional: menos  mal que tenemos a la Justicia que nos defiende de la Banca. Segunda conclusión también provisional: los servicios jurídicos de la Banca  asesoran a los dueños para que roan los depósitos de los clientes, son dicho a la pata la llana unos depredadores fulastres.

Más todavía: para ganar el pleito cada cual tiene que hacer un peregrinaje de covachuela en covachuela, como la descrita en su día por Mariano José de Larra, padre de los periodistas españoles que dignifican la profesión. Pasan años hasta que se celebra el juicio. Viene después, tras la sentencia favorable, otro peregrinaje por otras tantas ventanillas, ojos de buey y puertas traseras hasta que al final es posible que el demandante haya muerto. Véase el caso de ese abogado coruñés: tras una reclamación hecha en 2021, la Audiencia le ha citado para el 28 de setiembre de 2026. Ese día se celebra la memoria de los siguientes santos: Wenceslao de Bohemia, Anemundo de Lyon, Caritón de Laura, Exuperio de Toulouse, Fausto de Riez, Salonio de Ginebra, Simón de Rojas, Zama de Bolonia, Eustoquio de Belén, Leoba de Maguncia, que francamente nada tiene que ver con lo que estamos comentando.

¿En los puentes de mando de la política se sabe algo de estas cosas que mortifican a centenares de miles de personas de carne y hueso? Lo saben. ¿Y por qué no intervienen? Ya lo dejó escrito don Francisco de Quevedo y Villegas: «Poderoso caballero / es don Dinero».

Menos reformas de chichinabo y más ir do se encuentran esos aparentes pequeños problemas que joden la marrana a dios y su madre. Ya lo dijo aquella formidable mujer, Teresa de Ávila, «también en los pucheros anda Dios».  

Referencia 97,8% | Economía | EL PAÍS

sábado, 26 de marzo de 2022

«Amor constante, más allá de la muerte »


 

Esta mañana hemos esparcido las cenizas de la Muchacha del 78. Se me fue hace un poco más de un año, y por motivos que no hacen al caso no he podido esparcirlas antes. Ha sido en un paraje bellísimo en la montaña amiga en pleno Maresme.

Adios, Roser, una vez más. Te he leído el soneto de Quevedo que tanto te gustaba. Lo he hecho tartamudeando y el final –eso me han dicho--  apenas si se oía. Aunque todos nos lo sabíamos de memoria.

 

Cerrar podrá mis ojos la postrera

sombra que me llevare el blanco día,

 y podrá desatar esta alma mía

hora a su afán ansioso lisonjera;

 

mas no, de esotra parte, en la ribera,

 dejará la memoria, en donde ardía:

nadar sabe mi llama la agua fría,

 y perder el respeto a ley severa.

 

 Alma a quien todo un dios prisión ha sido,

venas que humor a tanto fuego han dado,

medulas que han gloriosamente ardido,

 

su cuerpo dejará, no su cuidado;

 serán ceniza, mas tendrá sentido;

polvo serán, mas polvo enamorado.

lunes, 21 de marzo de 2022

Muchos chinos en China


El tiempo tiene en China una característica muy distinta de la nuestra. Algo que nada tiene que ver con el cristianismo o, pongamos por caso, con las ocurrencias de Bergson. El tiempo es oro en paño para los dirigentes chinos: lo fue para Mao y Chu Enlai y para los que, aparentando seguirles, fueron sucediéndose en el puente de mando y la sala de máquinas de aquel gran país. Por lo que la gestión del tiempo es la principal arma china en esta terrible agresión de Putin a Ucrania.

Durante años y años China ha ido labrando, sembrando y cosechando, un importante manantial económico, científico y militar. Sin prisas ni aspavientos. Laus Nixon. Hoy, vayamos al grano, es dueña de medio mundo. De ahí que mire la guerra de Putin con unos ojos previsores y en el fondo diciéndose: «A mí no me joden la marrana ni los romanos ni los cartagineses». De ahí que su posición sea intencionadamente estrábica, «ojos bizcos», como aquellos ojos saltones de aquella Marujita Diaz. Los chinos están interesados en continuar su marcha para situarse a la cabeza del poder mundial. En ganarles la carrera a los Estados Unidos, a Rusia y a la Unión Europea. Y para ello –me parece a mí —les conviene el debilitamiento de todos ellos. Así pues, en principio la guerra de Putin, venza quien venza, favorece a los chinos. Siempre y cuando el conflicto no afecte a más países y le obligue a ella a entrar en el drama. Mientras la guerra esté ´controlada´ China cree que a) los contendientes se debilitarán, b) ella no se desgastará económicamente c) y aparecería como la principal –mejor dicho, única— capaz de imponer una solución. O, sea el mundo en sus manos. Muchos chinos en China, y fuera de ella.  

En conclusión, a Xi Jinping la va bien, de momento,  la guerra de Putin. De momento. Por eso creo que empezará a mediar en el momento que se descontrole y amenace a China con los efectos devastadores de una guerra con más diapasón. Nada que ver con el libro rojo de Mao. Más bien con la fría cabeza de Chu Enlai.    

P/S.---  Así las cosas, se me antoja que la necesaria solidaridad con Ucrania es una manera de advertir a los chinos de que se metan en harina. 

jueves, 17 de marzo de 2022

El descabello del independentismo


 

 

El independentismo catalán ha tenido siempre pocas luces: partía hace unos años de una considerable fuerza movilizadora y llegó a pensar que la independencia y la república catalana estaban a la vuelta de la esquina. Ese era el sístole de la situación catalana; el diástole, sin embargo, iba en la de unos grupos dirigentes, así en la política convencional como en el propio movimiento, cada vez más obcecados en la idea fija de la independencia como en su enfrentamiento con el Estado español. En ocasiones, no obstante, el Estado no trató con inteligencia política la situación catalana.

El independentismo tenía en su seno la preñez de su autodestrucción: la dependencia hacia los partidos políticos que eran quienes dirigían el cotarro desde las covachuelas del poder.

Con todo, la idea –la ruptura con España--  era un estrambótico desiderátum. Confiaban angelicalmente en la UE, aunque esta se cansó de repetirles que nanay. Algunos chicolearon cabe Putin para concitar apoyos a la causa. Dislate cum laude. Y aquella rosa manoseada por tantos acabó por chuchurrirse. Se acabó lo que se daba. Primera conclusión un tanto chocante: el movimiento independentista se mató así mismo. Lo que no quiere decir que, suicidado ahora, no tenga en barbecho decenas de miles de feligreses dispuestos a lo que sea. Cada vez menos, por supuesto. Pura bambolla.

A ellos se ha dirigido la incombustible Clara Ponsati, eurodiputada, renovando el mensaje del chicoleante Toni Comín: hace tiempo ésta caballero llamó a dar la vida por Cataluña; ella suplicando, desde la mesa camilla de su hogar, que había que darlo todo por Cataluña. La capitana Araña.

Que el movimiento está roto es algo bien visible. Una ruptura –como causa o efecto, no lo sé— que siempre estuvo en la zahúrda de las relaciones entre los post post post convergentes y los de ERC. Finalmente, el toro del independentismo ha sufrido un descabello por parte del diputado Rufián, diestro en esas lides, llamando a los post post post convergentes sonoros piropos: ´señoritos´, ´pijos´, amigos de Putin. Por lo que esta generación de dirigentes de los hunos y los hotros será incapaz de arreglar la ruptura del independentismo. Ojalá sea así. Porque un movimiento que se suicida no es de fiar. 

domingo, 13 de marzo de 2022

Feijóo: ¿subir o bajar la escalera?


 

El Partido Popular tiene todas las trazas de ser un archipiélago de asociaciones de agraviados entre sí. Estos grupos se reproducen como las amebas y surgen tras el destronamiento del que manda en un momento dado. Ahora aparece la célula de los casadistas, también agraviada por el resto de las diversas tribus. Pero el casadismo, sin embargo, ha dejado un escabroso menhir en la geografía política española: Castilla—León con su gobierno de la taberna y la caverna. Esa herencia perseguirá al nuevo, Núñez Feijóo, hasta el día del Big Crunch.  

Este Feijó había sido visto como si fuera el huevo cósmico o Big bang, es decir el inicio del nuevo universo pepero. Exageraciones. Era, en el interior del partido, una manera de minusvalorar a un Casado que cada día se asemejaba más al gallo de Morón.

La primera gran decisión de Feijóo ha sido no decidir: ni subir ni bajar la escalera, quedarse quieto como don Tancredo ante la decisión de su correligionario, castellano  o leonés, de dejar pasar a la tienda de Alvargonzález a un beligerante sarraceno. Que ha sido agasajado a cuerpo de rey con la presidencia de las Cortes, la vicepresidencia del gobierno y varios ministrillos.

Feijóo con céltica equidistancia entre el querer y el poder se lava las manos; de un lado clama contra los populismos, de otro lado, permite que la caverna se instale cómodamente donde ella exigía. Por lo que, así las cosas, se nos vienen algunos interrogantes: ¿por qué ha permitido la acumulación de más costra en el partido? ¿por qué no ha corregido el pacto (más bien, imposición) de Vox a ese Mañueco? ¿es de ley el ´centrismo´ de Feijóo? ¿el llamado centrismo se define por «palabras, palabras, palabras» o por los hechos?

De entrada, siguiendo las enseñanzas de doña Empiria, podemos barruntar que las asociaciones de agraviados del PP guardan en las cajas de caudales este descomunal dislate de un hombre, Feijóo, que sabemos cómo ha empezado; el tiempo y sus agraviados, pasados y venideros, descubrirán cómo acaba. De momento hasta los colegas del grupo parlamentario europeo están que trinan con el alto mando del PP, sea este quien sea.  

 

P/S Paco Rodríguez de Lecea: CASTILLA LA VIEJA

 

jueves, 10 de marzo de 2022

Luis Romero: raíces, tronco y ramas del movimiento obrero


 Luis Romero nos ha dejado.

De luto está el movimiento obrero.

Silencio en todos los andamios,

silencio en todo lo que trabaja.

Ya lo dijo el poeta: ´tardará mucho en nacer,

si es que nace, un andaluz…´

 

(Suena la Internacional)  https://www.youtube.com/watch?v=UjW9qh0kyFg