domingo, 1 de mayo de 2022

El síndrome de la banda de los cuatro


 

ERC, el partido más confuso de Occidente, comparte con el PP y con Vox la votación contraria a la reforma laboral en el Parlamento Español. Y todos ellos se asemejan a los post post post convergentes de Junts, que parece que lidera el hombre de Waterloo, en la misma historia. Digamos, en honor a la verdad, que no son idénticos –ni siquiera parecidos— los motivos  que han llevado a los hunos y a los hotros a fijar posición contra dicha reforma. Pero hay unos círculos concéntricos compartidos: Waterloo sopla, todavía con fuerza, al cogote de ERC, pidiéndole cuentas de quien mea más largo en la identidad independentista;  los de Feijóo, a su vez, sienten la halitosis de Vox, por lo que no pueden romper –al menos, todavía--  con la sombra de Pablo Casado, cuyos noes son alargados.

Lo más aparentemente chusco es que ERC ha quedado como una aljofifa. Incluso entre no pocos de su propia gente. Me explico: la Generalitat no ha tenido más remedio que convertir 938 contratos temporales  en contratos fijos. Mandato claro de la reforma laboral, que los cuatro de marras (PP, ERC, Junts y Vox) votaron en contra: cada cual con su excusa de mal pagador.  Así pues, los cerca de mil funcionarios catalanes  fijos no le deben a su gobierno esta nueva condición. Y para hablar con su propio lenguaje, se nos permitirá decir que se lo deben «a España», o –por más señas— al gobierno al que ERC quería tumbar. Son, por así decirlo, las chocantes consecuencias del síndrome de ERC y PP, que sienten que la bolsa viril está atenazada por Junts y Vox: el síndrome del escroto atrapado que atraviesa esta banda de los cuatro.  

Un síndrome que debe angustiar a Feijóo, cuyo predicamento en la Unión Europea está en servicios mínimos. Feijóo o el nuevo Buridán.

 

P/S.--- Comoquiera que Quim González ha escrito en su blog sobre este Primero de Mayo, que un servidor comparte de pitón a rabo, he decidido hacer el ejercicio de redacción que consta más arriba.

1º de Mayo, ¡viva el sindicalismo!  QG.  

 

 

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