domingo, 26 de febrero de 2017

La Justicia investiga las braguetas de los viejos convergentes catalanes

La Justicia vuelve a poner los ojos en la doble contabilidad de los viejos convergentes catalanes. Vuelven a estar en el ojo del huracán Artur Mas, el tesorero y algunos masoveros. Es el famoso 3 por ciento. Que según dijo Carod Rovira en su día podía ser incluso el 4, o 6 o incluso más. No es que eso le diera mayor credibilidad al feo asunto, pero efectivamente dejó sin habla a las viejas cohortes de la derecha nacionalista. La podredumbre estaba instalada en todo lo alto y desde allí se desparramaba verticalmente en todas las direcciones de la vieja Convergència y sus alrededores.

Así pues, desde la sala de máquinas había que reaccionar. Y aprovechando que iba tomando grosor el independentismo catalán, en buena medida propiciado por Esquerra Republicana de Catalunya, Artur Mas y sus mesnaderos organizaron la gran operación del transformismo que se haya visto hasta entonces en Cataluña. Aplicaron, pues, el famoso «¿dónde va Vicente?» y ellos mismos aplicaron la receta. Donde va (alguna) gente. Abrazaron desparpajadamente la teología independentista, también para que las importantes dosis de neoliberalismo –en Sanidad y Enseñanza, por ejemplo--  pudieran camuflarse como buena compañía. Es decir, vieron que había que crear un cordón sanitario entre los negocios oscuros del 3 por ciento y la posible intervención de la Justicia que ya empezaba a oler las braguetas de los dirigentes de la vieja Convergència.

Más todavía, arreciaron en dicho quehacer porque los chavales de Esquerra empezaban a ocupar un preocupante cacho de la centralidad de la política catalana. Y esto era –y sigue siendo--  lo intolerable.


En resumidas cuentas, la reacción del rey (también emérito) Artur recuerda determinadas poses del Partido Popular. Todos, así pues, se ponen de largo con su particular banderita. Y, en cierta medida, ambos han contagiado a quienes nunca se hubiera sospechado de seguidismo. O, si se prefiere, en una nueva edición del viejo baile gatopardesco.