jueves, 11 de agosto de 2016

La glotonería de Albert Rivera o el pacto de la canícula



«Si nos tenemos que tragar lo que hemos dicho hasta ahora, nos lo tragaremos», ha manifestado desenfadadamente Juan Carlos Girauta que, como es notorio, es uno de los primeros parroquianos de Ciudadanos (1). Pues bien, se me ocurren dos cavilaciones de urgencia: una, amplias tragaderas deben tener los seguidores de Albert  Rivera, porque ni siquiera Rabelais atribuye a Pantagruel un buche de tan colosales dimensiones; otra, por lo menos el caballero Girauta nos ofrece una explicación de castiza rectificación que tiene la virtud de ser entendible por académicos y peones camineros, talabarteros y gente del bronce. Ciertamente, tan descomunal gula aparentemente sobrevenida tiene no pocos antecedentes que, en aras a la brevedad, no relataremos. Lo que sí es realmente nuevo es su reconocimiento público, aunque tal vez sea un ejemplo de la relación entre vieja y nueva política. Y una constatación de la certeza del viejo refrán castellano: una cosa es prometer y otra dar trigo.

Pues bien, la doctrina Girauta tiene otra consecuencia: nunca debe creerse a quien promete lo que sea. Ni siquiera al que sobriamente dice que hará lo que se pueda. La respuesta no es otra que la que nos enseñó Jarabe de Palo con su «Depende». En todo caso, nos procura otra consideración: tenemos tragaderas para deglutir lo que hemos dicho hasta ahora, lo que diremos ahora mismo y lo manifestemos mañana y a partir de mañana. Que es lo mismo que pontificar así: nuestra credibilidad de ayer (que nos la pasamos por el sobaco) anuncia la credibilidad de hoy (que nos la pasamos por las ingles), y la credibilidad de mañana (que nos la pasamos por la cruz de los leotardos) es la conclusión de lo que hemos dicho hasta la hora presente. Tenemos tragaderas para eso y para más; Pantagruel y yo somos así, señores y señoras.

Así pues, el Pacto de la canícula (Rajoy – Rivera) tiene otra vertiente, más antropológica que política, esto es, cuántos kilos de bicarbonato comporta la pantagruélica digestión de tanto sapo, no sólo a los parciales de Rajoy sino también a la de Rivera. Finalmente, deseamos al pantagruélico Girauta que los ardores de estómago le sean llevaderos.  

 (1) http://www.eldiario.es/politica/Girauta-tragar-dicho-ahora-tragaremos_0_546645398.html

(Dispensen lo de las mayúsculas. No es por narcisismo sino por incompetencia. Mañana lo arreglaremos)