Salsa de ajilismójilis
En las negociaciones para la
investidura de Rajoy entre
el Partido popular y Ciudadanos están
apareciendo novedades no tan sorprendentes en torno a la regeneración
democrática y, más exactamente, sobre la corrupción que dan la impresión de ser
una marcha atrás por parte de los de Albert Rivera. La pregunta acerca de si en Ciudadanos está
apareciendo un proceso de entropía parece tener sentido. El intento de aclarar
la cuestión por parte del hombre fuerte de Rivera, el triste Villegas, ha causado
estupefacción: «No es lo mismo meter la pata que meter la mano en la caja»,
digna de un parroquiano con los codos en el mostrador de la taberna de
cualquier esquina. «¡Qué claridad de confusión!», en palabras de El Roto.
En realidad da que pensar lo que
se está vendiendo como pacto. Ayer mismo el facundo Girauta decía sentirse consternado por la
«intransigencia» del Partido Popular ante todas las propuestas de Rivera y sus
almocafres. Por lo que es de cajón preguntarse si los apostólicos de Rajoy quieren llegar o no a un acuerdo. De manera
que, puestos a escarbar en la olla de las suposiciones, podríamos establecer
esta hipótesis: el PP lo único que quiere es aparecer como flexible, esto es,
que negocia, sabiendo que Rivera y sus parciales tienen un buche lo
suficientemente dilatado para ingerir sapos a granel. De paso situaría a
Ciudadanos como una organización cuya capacidad para bajarse los pantalones es
inagotable. De hecho, Ciudadanos lo tiene muy difícil, porque si rompe las
negociaciones el riesgo de nuevas elecciones le significaría una considerable
pérdida de consenso electoral. Por lo que el objetivo de los apostólicos es: o
cooptar a Ciudadanos para que vaya de bracete de ellos o debilitarlos de manera
sostenida. Estamos, así las cosas, ante una questio
cornuta. Que, como el sabio lector conoce, no estoy llamando cornudo al
grupo dirigente de Ciudadanos: los lógicos antiguos denominaban silogismo
cornudo al dilema que lleva a donde no se desea ir, sea cual fuere el camino
que se decide escoger.
Digamos, pues, que dicha
cornamenta se concreta en: o se acepta un pacto gallináceo disfrazado de pavo
real o se rompen las negociaciones. Si
es lo primero Ciudadanos queda como un satélite de Rajoy; si es lo segundo se
repiten las elecciones y Rivera podría quedarse en pelotas. Ese es el agrio ajilismójilis para acompañar la
ingesta de sapos de Ciudadanos.
No obstante, esto son
suposiciones.
Radio Parapanda. http://iboix.blogspot.com.es/2016/08/la-rebelion-de-los-proveedores-en-las.html Escribe Isidor Boix.
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