viernes, 13 de agosto de 2021

Manuscrito encontrado en Santa Fe

EL REDACTOR DE INCIPITS

 

(Lecturas de refresco en tiempos tórridos)



Don Angel Custodio del Valle se ganaba la vida letraheridamente: como incipista que era, vendía los primeros párrafos de los libros a celebrados autores nacionales y extranjeros. Nunca le devolvieron un incipit. De los cinco continentes descubiertos le llegaban los pedidos. Gentes tan dispares como García Márquez  y Antonio Baylos, Gianni Vattimo o Adam Zagajeswsky estaban entre su selecta clientela.


Un día don Angel solicitó permiso a todos ellos para poder publicar una antología de sus incipits escogidos; todos accedieron a ello muy gustosamente, dijeron. El letraherido me pide: “¿Puedes publicarlos en tu revistilla? Me da je ne se quoi hacerlo a la manera tradicional. Gracias”.

Cosa que hago sin citar las obras de referencia.


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El séptimo día Marcel Proust descansó, y tomándose el té con una magdalena se dijo que era una forma como otra cualquiera de buscar el tiempo perdido. En el recibidor una sirvienta –pelo negro en blanca cofia-- cantaba quedamente el vals Ainsi que la brise legérè en un intento de acuciar el tiempo futuro.


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Cuando Amalia Rodrigues dejó cantado que “una casa portuguesa es con certeza, es con certeza una casa portuguesa” los filósofos relativistas no supieron qué contestar.


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Conociéndole tan a fondo me extrañó que Gregorio Samsa se transformara en un animalucho. Un día me lo crucé por la calle y me dijo que qué me apostaba a que se convertía en una araña, y nos jugamos un curruco de picadura de tabaco Jorge Russo. Una semana más tarde me notificaron que Samsa se había despertado y, convertido en una asquerosa araña, no quería salir de su habitación. Puestas así las cosas no pude pagarle la apuesta. Por mi no quedó.


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¿Sugiere el principio de la indeterminación que el Sol no sale por Antequera? Mal andamos con estas ocurrencias.


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“Los logaritmos de los números primos no son presuntamente sospechosos de nada cosa”. Así concluyó el científico local después de toda una vida de sesudas cavilaciones, y dejó de investigar.


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El molinero dividió las clases sociales en gordos, medianos, medianicos, pobreticos y jambríos. Marx no lo tuvo en cuenta.


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El señor Conde de Belicena, arrellanado en el sillón de la sala de juntas del casino, aseguraba que los pobreticos y los jambríos no debían conocer lo que hay más allá de la regla de tres simple.


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El catedrático de Estética explicaba que nadie vio que las piquetas de los gallos cavaran y mucho menos que buscaran la aurora cuando bajaba por el monte Soledad Montoya.


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El teólogo moral dijo demostrar que la queja es hija natural de la ignorancia. Porque, enfatizó, Kant dejó escrito que cien táleros reales no difieren en absoluto de cien táleros imaginarios. El señor Conde de Belicena apuntó la cita en su cuadernillo de anotaciones. Esto me va de perlas, se dijo.


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Cuando la pantalla del cine de Parapanda se ponía oscura, la chiquillería del gallinero gritábamos con atinada prolación “¡más claro”! Ninguno de nosotros, por el momento, sabía nada cosa de Goethe.


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En la plaza no cabía ni el aire cuando mi padre tuvo el honor de hacer las presentaciones: Encarnación Jiménez y Renata Tebaldi en el centro del silencio del crepúsculo de la tarde. Nadie cantó nunca “Los campanilleros” como la señora Tebaldi, según dejó dicho el parecer del gentío; nadie cantó “Che farò la mia Euridice” como lo hizo la Niña de la Puebla, según la autorizada opinión de todos y, en primer lugar, la del maestro Tulio Serafín. Nadie comentó la ausencia de las autoridades; éstas entendieron, con punto de vista fundamentado, que aquello era un encuentro de desafectos del Régimen. Tras los bises, alguien tomó improvisadamente el micrófono y gritó con ardor refrigerante: “Nulla etica sine esthetica”.


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Eminencia, la fe brilla ausente en sus sermones.

Nada más cierto, caballeros. Yo siempre me refiero al poder. Porque el poder se celebra a sí mismo, y tengan en cuenta que es el poder de la Iglesia quien les defiende a ustedes de lo que dicen los Evangelios.

Y el cardenal, despaciosamente, lió su cigarrillo caldogallina.


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Dijo el tratadista de filosofía política: “Tú me das el reloj que llevas y yo te diré qué hora es”.


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Rumores de ágora, sonidos que trasladan pensamientos, ideas que fabrican movimientos: es la Plaza de Parapanda. Cuando llegaba la hora de buscar el cobijo del techo, el maestro de escuela le decía a Silvana Mangano, ufana en el cartel de Arroz amargo: “Señorita, dice el señor cura que la película es gravemente peligrosa”. Y ella: “No haya para tanto, don Paulino; no hay para tanto”.

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Hedy Lamarr, la protagonista de Sansón y Dalila estuvo una vez de visita en el pueblo. El cartel que anunciaba la película estaba colgado en la pared del Arco de la Virgen del Rosario. A eso de las cuatro de la tarde, cuando el Sol agosteño nos obligaba a taparnos el nacimiento del pelo, Hedy Lamarr se bajó del cartel y me preguntó que cuándo pasaba el tranvía para Granada. Le dije, tartajeando, que estaba al caer. Cuando se lo expliqué a don Paulino, éste puso las cejas como acentos cinrcunflejos y me dijo: “Huelga repetir los hechos evidentes, no sea que nos tomen por lo que no somos. Y ahora vamos a la ficción. Se llaman números primos los que...”


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Dijo el teólogo moral: Hay que abonar el presente para que mañana todo esté lleno de mierda. Pues al fin y al cabo el abono es pura mierda.


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Goethe dijo: “Quien no escribe no hace el ridículo”. De modo que ahora lo estoy haciendo yo y no nuestros gobernantes, políticos y demás gestores de lo intrascendente...


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Don Manuel, dice el caudillo que en España se le echa de menos y le ruega que vuelva.

El maestro Falla, con voz granadinamente oscura, repuso: “Dígale al general que nunca me fié de su palabra. Y que tampoco me gusta la RENFE”.


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La anosognosia de nuestros dirigentes políticos...
¿Está seguro, caballero?
Como lo oyes.

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No se habla atinadamente cuando se dice “en tiempo real”. Es una muestra de la petulancia de la técnica que se resiste a su cometido ancilar de la ciencia. Los clásicos lo dejaron meridianamente claro: ipso facto. Así pues, presten atención a la insolencia de la técnica.


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El hacendado de Purchil decía no compartir la voracidad del resto de los propietarios de la vega. Afirmaba que tanta bulimia propietaria era el germen de futuras revueltas. “Señores, no hay contradicción alguna entre ser justos y tener el dinero a espuertas. Las matemáticas nos resuelven el problema. Yo mismo me aplico al cuento. A la cuadrilla que siega un terreno cuadrado de dos metros de lado les pago un tanto; y, como es justamente natural, les pago el doble cuando dicho cuadrado tiene un lado que duplica su lado. Caballeros, a ustedes se les va la mano y crean problemas donde no debería haberlos. Háganme caso, concilien la justicia con los números”.


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Estimado señor Garicoper:
Por la presente quiero decirle que la gente de este pueblo no le habría dejado solo ante el peligro, mucho menos estando con usted Gracequeyi. Lo digo porque no dejamos solo a Carancha cuando los civilones querían llevárselo al cuartelillo en plena huelga de la fábrica de tabacos. Menudo calcorreo se organizó. Sólo quería que lo supiera. Suyo que lo es, PL


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Gary Cooper:
¿De manera que fue usted quien delató a Carancha cuando la huelga de la fábrica de tabacos? No se preocupe, aunque lo hubiésemos sabido tampoco le hubiéramos dejado solo ante el peligro. La pista nos la dio la emisora de radio: el viejo locutor siempre anunciaba las películas de Garicóper. Años más tarde, el nuevo speaker decía Guery Cúper. Y de usted sabíamos la influencia anestésica de su costumbre delatora. No le saluda, JL


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Desde mediados del mes de las flores mi tío abuelo, el cura Baticola, dejaba de ir a la barbería y los pelos de su tonsura crecían sospechosamente. Llegados los calores agosteños, junto a un tarambana local, alquilaban una rubia y ponían rumbo sudoeste, camino de la Malagueta y los barrios percheleros. Primero a ver al Niño de la Palma; después a saludar a don Ernesto Hemingway y a Pastora Pavón a las tantas de la madrugada.
En setiembre, cuando los membrillos se disfrazan de Puente Genil, llegó una carta del señor obispo. El ordinario le dijo: “Señor cura, voces prudentes, convenientemente informadas, me dicen que usted frecuenta casas de mala nota en el Perchel”. Mi tío, que había estudiado anagogia en Roma, tenía toda la retórica en la punta de sus dedos, y –sacando los viejos recursos de Abelardo y Tomás-- repuso apotegmáticamente: “Mira Balbino, como sigas por ahí, no tendré más remedio que contar que, cuando éramos seminaristas, no entendías el misterio de la Santísima Trinidad”. Y el Obispo: “Por Dios, Melchorito, no me pierdas”. Y sellaron una vieja alianza: el Niño de la Palma y el Perchel eran intocables; los misterios trinitarios podían esperar.

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De verdad, no daba crédito a mis ojos. En la puerta de mi casa estaba el maestro Lecuona. Lo había reconocido porque, unos días antes, había salido en el Nodo. “Atiza ¿Qué se le ofrece, don Ernesto?”. Y el músico: “¿Se encuentra en casa el maestro confitero, don Ferino Isla?”. Tampoco el maestro confiero salía de su asombro mientras acrecía el mío. “Don Ferino, he venido de Cuba para oírle interpretar el pasodoble Islas Canarias”. “Por Dios, don Ernesto... Pero si yo toco el piano de oídas...” Y raudo como un cohete salí a pregonar por todos los rincones que el maestro Lecuona estaba en mi casa. Aquella tarde dejé plantada a Verónica Lake, aunque ella no me lo tuvo en cuenta.


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Se sabe de buena tinta que es incierto que el coronel no tiene nadie que le escriba: de vez en cuando le llegan la factura de la luz y las de otras cosas codiciaderas.


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Nadie tocó el solo de trompeta de El sitio de Zaragoza como el hijo de la Sebastiana. Por eso en mi casa le llamábamos admirativamente Beaudelaire, cosa que hacíamos con su debida pronunciación, y no como otros que le llamaban Bodeler.


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Los parroquianos del bar Mau Mau estaban rabiosamente enfrentados a los del Cortijero, y todavía no han entrado en razones. Mi padre quiso poner orden y sellar una paz duradera recurriendo a Pilar Lorengar. Los del Mau Mau eran acérrimos partidarios de Tomasso Traetta; los otros eran furibundos parciales de Haendel. Los primeros afirmaban, siguiendo la fe del carbonero, que el aria “È finito il mio tormento” le daba, por lo menos, tres mil quinientas catorce vueltas a la piececilla “Lascia che io più pianga”; los segundos decían tres cuartos de lo mismo, pero en sentido inverso. Ni mi padre ni la señora Lorengar consiguieron calmar los frecuentes disturbios, y todavía es la hora de que unos y otros apacigüen los ánimos.


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Cuando acabó su conferencia, Bruno Trentin encendió su pipa. Calmosamente se dirigió al público que atestaba el Cine de Benítez y exclamó: “Ustedes dispensen, pero no hay nada mejor para la salud que fumar en una buena cachimba. Ni punto de comparación con ir en bicicleta. Si no que se lo pregunten al pobre Pérez Garzón, a quien ustedes llamaban don José."

 

 

jueves, 12 de agosto de 2021

Noticia de Cataluña


 

La empresa farmacéutica catalana Hipra ha sido autorizada para que su vacuna contra el covid pueda ser ensayada sin más dilación. Es una noticia que tiene que competir desgraciadamente con la emisión de las sonrisas y lágrimas de Maradona II, las presuntas martingalas del Patio de Monipodio del fútbol y, en el terreno político, la advertencia de las  órdenes menores conventuales  de la CUP al govern de Pere Aragonès García. Es decir, salvo pocas excepciones, los medios han concedido más interés al fútbol («el pretexto para otros negocios», dice un sarcástico Sergi Pàmies) que a la vacuna de elaboración española. El futbolista lacrimorrisueño convertido, por efectos de la moviola, en la reencarnación de Rodolfo Valentino y Carlos Gardel.

De los fraticelli de la CUP no hablo. Y no lo hago porque no quiero ralentizar su irrelevancia. Anticapitalismo de celofán es cuarto y mitad de su ideología.

Hoy lo relevante –lo más relevante--  es que una empresa catalana puede tener lista la vacuna contra el covid. Que viene a recordar a los hunos y a los hotros que Cataluña, calificado rotundamnte como a punto de entrar en la decadencia, era un tantico exagerado. Justamente cuando el govern  independentista centraba sus esfuerzos en la metafísica secesionista, en la sociedad civil –aquí, concretamente en Hipra--  se dedicaban  inversiones, se trabaja en equipos científicos y al final se dio el feliz (hasta ahora) desenlace. Más todavía, cuando el govern de la Generalitat destina subvenciones a los pitracos de la economía, el gobierno de Pedro Sánchez ha estado cerca de Hipra, arrimando el hombro.

Siempre me han dicho que soy optimista. Les juro que bastante me cuesta serlo. Lo que me diferencia de los que no son es lo siguiente: vemos un cuadro negro, negrísimo. El optimista lo mira hasta que encuentra una señal que por tímida que fuere se pueda estilar de ella; el pesimista le dan un golpe de ojo, tan fugaz como un gatillazo, y acaba diciendo ´Esto no hay quien lo arregle´. En realidad endosa a los demás su propia incompetencia.   

 

Blogosfera

 

Isidor Boix.-- Por el protagonismo sindical

martes, 10 de agosto de 2021

Esa fruslería del cambio climático

Hace decenas de años que importantes científicos están dando las alarmas sobre el cambio climático. Con escasa fortuna. Por eso fue relevante la posición que tomó Enrico Berlinguer sobre el particular en los años setenta del siglo pasado. El dirigente comunista italiano, sin embargo, fue tildado de alarmista incluso por algunos de sus formalmente amigos. Los estudios siguieron sus investigaciones y llamando a la responsabilidad con tanto énfasis como desidia tuvo sobre el particular la gran mayoría de los dirigentes políticos. Algunos hubo –recuerden al inefable Mariano Rajoy--  choteándose del cambio climático. Sólo los movimientos ecologistas, siempre en estado permanente de orfandad, estuvieron dando el callo. 

El Informe de la ONU sanciona inapelablemente que «la humanidad ha causado daños irreversibles al planeta». Completamente cierto. Aunque, tendremos que aclararlo, las responsabilidades que puedan tener los de abajo no son las mimas que los de arriba; como tampoco pueden ser la mismas las que han contraído los países del Norte –sus élites dirigentes--  que los del Sur.

La política siempre ha estado distraída en relación a la cuestión medioambiental. Han simulado que estaban por la labor celebrando grandes cumbres donde tan urgente e importante problema era abordado de modo rutinario y, más bien, por el qué dirán. Kyoto y París siempre arrastrando los pies.

Daños irreversibles para el planeta. ¿Dónde está el detalle?: a) en que la cuestión ambiental y, por lo tanto, el cambio climático es el resultado de lo que le dejan hacer los grandes intereses económicos; b) en que la cuestión más importante para todo el planeta –el único que tenemos--, el cambio climático, pasa a casi el último lugar frente a las prioridades particulares de cada campanario nacional.

Recuerdo haber leído en algunos de los artículos de Bruno Trentin algo que podría ser una propuesta de interés: de la misma manera que anualmente hay un  Debate sobre el Estado de la Nación, debería existir un Debate parlamentario sobre el Estado ecológico de la Nación.

 

Luego no digan que no les tengo  informados:  Cambio climático y medioambiente

 

 

 

lunes, 9 de agosto de 2021

Cataluña: oído, cocina.


 

En las alturas del independentismo político se están dando unas situaciones realmente curiosas.  De un lado, el conseller Puigneró, tradicional ventrílocuo de Waterloo, está intentando recuperar el estilo convergente –el peix al cove, o sea, pájaro que vuela a la cazuela--  con un sobrevenido pragmatismo que está poniendo nerviosa a ERC, que hasta la presente estaba considerada, sin entrar a fondo en la cuestión, como el independentismo pragmático. Puigneró en relación a la ampliación del aeropuerto de Barcelona tiene una posición más favorablemente decidida que la del presidente Pere Aragonès García.

Cambio de melodía: la base del conflicto entre ERC y Waterloo estaba esencialmente en las prioridades de las reivindicaciones secesionistas y en cómo abordarlas con Madrid. Era una pugna que, dicho castizamente, pretendía significar quién era más cátaramente puro, quién más inquebrantablemente patriota. Pero en Waterloo se están produciendo giros tan significativos como el del conseller Puigneró  que, de un lado, pone nervioso a Carles Puigdemont y, de otro, inquieta a los de ERC. Ahora, la cosa está en quién es más eficazmente pragmático. Un giro a tener en cuenta. (Pablo Casado no está capacitado para leer esta situación)

Todo esto en un contexto que está variando: algo decíamos ayer con relación al distanciamiento de los jóvenes de edades comprendidas entre los 18 y los 34 años del secesionismo. También uno de los referentes del independentismo catalán, Escocia, los secesionistas están perdiendo pistonada tras las pasadas elecciones municipales de mayo.

En fin, que todo se está moviendo.  Así pues, ¡oído cocina!  Recuerden que ya Teresa de Ávila dejó dicho: «También entre los pucheros anda el Señor».

domingo, 8 de agosto de 2021

Malos datos para el independentismo


 

Alarma en las covachuelas del independentismo ´institucional´; perplejidad en el independentismo movimientista. Ha aparecido una novedad que, dada la fuente que la difunde, no puede decirse que el aviso venga del enemigo. Helo aquí: el Centro de Estudios de Opinión, CEO, es el órgano de la Generalidad de Cataluña encargado de realizar las encuestas sobre intención de voto, valoración de partidos y líderes políticos y los estudios postelectorales; pues bien, dicho organismo revela que los jóvenes entre 18 y 24 años (más de cinco punto por debajo de la media, situada en el 44,5 por ciento) dar un menor respaldo a la independencia. Más todavía, hay un mayor rechazo a la secesión (de hasta cinco puntos por encima) en el grupo de los 25 a 34 años, casi un 53 por ciento se muestra contrario a romper con España.

No es una novedad irrelevante. Conviene, por lo tanto, que estos datos sean estudiados pormenorizadamente y ver, sobre todo, cuáles son las causas que están en la base de este cambio de la tortilla en esos grupos etarios.

De momento, las conclusiones de urgencia podrían ser las siguientes: el independentismo está perdiendo pistonada en una franja tan importante como la de los 18 y 34 años; cambia, pues, la forma de la pirámide de edad del independentismo, que cada año que pasa –según mantienen inquebrantablemente los demógrafos— somos un año más viejos.

Séame permitida una licencia: sostengo que una parte no desdeñable de este descenso de los apoyos es responsabilidad de las diversas cofradías del independentismo. De lo que me felicito.  

sábado, 7 de agosto de 2021

La ampliación del aeropuerto de BCN


 

Es necesario que la decisión que se tome sobre la ampliación del aeropuerto de Barcelona sea consensuada y con punto de vista fundamentado. En ese sentido sobra la agitación y la propaganda tanto de unos como de otros. Por ejemplo, la portavoz del gobierno afirmó que la ampliación se traducirá «en 365.000 empleos totales»; a continuación Aena responde que ´menos lobos, señor cura´ y lo reduce a 185.000 empleos. Casi la mitad. Por lo que uno de los argumentos estrella, la creación de puestos de trabajo, no coincide, por su disparatado margen, según hable el gobierno o Aena. Un poco de formalidad. Por otra parte, determinadas fuerzas políticas, dentro o fuera del gobierno, rechazan por motivos diversos las obras en cuestión.

Unos la rechazan porque hay que estar en contra de todo, incluido el sistema métrico decimal. Otros –de la órbita gubernamental--  tendrán que aclarar si están en contra de la ampliación porque hay ampliación o, según ellos, por una pésima relación de ello con el entorno medio—ambiental.

De ahí que, lo decimos enfáticamente, la decisión a tomar sea fruto de un proceso de debate y negociaciones, incluidos los agentes sociales como reclama Javier Pacheco.

Dicho lo cual me queda un cierto regomello en el cuerpo: 1) proyectos, proyectos, proyectos que, por lo general, no tiene un vínculo entre sí ni tampoco con un planteamiento general. Me explico: se siguen haciendo cosas absolutamente desvinculadas de un proyecto general del territorio, que no existe; 2) Barcelona tiene que aspirar a ser todo lo máximo que pueda ser, no a todo lo máximo que quiera ser; de manera que Barcelona debería consumir una fuerte dosis de píldoras de sobriedad.

Aquí también vale la máxima de «lo primero es antes».      

viernes, 6 de agosto de 2021

El inquietante caso de Macasinos


 

Escribe: La Niña del Peli*

(Dedicat a la meva estimada Roser)

 

 

Érase una vez un país y dos sistemas donde sus gobernantes eran amados por su pueblo, ya que cada día eran más y más ricos aunque sus libertades eran muy limitadas.

Sus habitantes, ya enriquecidos, empezaron a viajar y visitar lugares donde sus gentes eran también ricas pero podían opinar libremente, criticar a sus gobernantes y hacer muchas otras cosas que a ellos no les eran permitidas. Al volver a su país con sus dos sistemas, dos sus perifollos y sus dos contabilidades para dar y vender, sus habitantes viajeros empezaron a tener dudas sobre sus gobernantes y falta de libertades; pero un día, al parecer, alguien se comió un murciélago, y un virus llamado COVID se expandió por el territorio y el resto del mundo; muchos enfermaron y otros  tantos murieron.

En todo el mundo se instaló el caos y el virus anduvo sin control, pero esos astutos gobernantes de Un País Dos Sistemas, con sus dos perifollos y demás, conocedores del control que podían ejercer sobre su población, sitiaron ciudades, encerraron a sus habitantes en sus casas y testaron a sus gentes para controlar el virus, y vencieron.

Pero llegó la variante DELTA y un matrimonio con dos hijos, residentes en la tranquila “Macasinos”, ciudad que llevaba más de medio año sin virus, fue a comprar vegetales a la ciudad vecina y al regresar supieron que habían contraído el virus pero no dijeron nada y siguieron sus vidas con normalidad; él como conductor y ella en su frutería sin tener en cuenta que los astutos gobernantes de Un País Dos Sistemas  hace ya tiempo implantaron el “Eyes In The Sky” (ojos en el cielo), un sofisticado sistema de video vigilancia que permite rastrear los movimientos de todos sus ciudadanos.

Las autoridades de la ciudad vecina alertaron a las autoridades de Macasinos que esta pareja había entrado en su territorio y fueron contaminados con el virus.

En menos de 12 horas, la autoridad competente de Macasinos ya había encerrado a los vecinos de la pareja y bloqueado las zonas por las que habían estado transitando; sabían paso a paso donde habían comido, cenado y encontrado con otras personas, tanto ellos como sus dos hijos en los días pasados. Dos sistemas y dos mil vigilancias.

Así funciona el sistema “Eyes In The Sky’.

En esas 12 horas también habían lanzado un sistema electrónico para que todos los habitantes de Macasinos (650,000 personas) se registraran para ser testados del virus en los próximos 3 días y habían habilitado 45 puntos de testaje en toda la ciudad. El gobierno de Macasinos también ordenó el cierre de establecimientos de ocio y perversión tales como los bares, karaokes, saunas, y prostíbulos aunque no de sus maravillosos, casinos: la gallina de los huevos de oro, el mIsmísimo Becerro de Oro y el PIB de oro.   

Desde el momento del anuncio, los propietarios de esos establecimientos cerraron las puertas de sus negocios, obedientes y silenciosos, y todos sus habitantes se dirigieron a los lugares habilitados para realizar los tests teniendo que soportar interminables horas de cola pero nadie se quejó, no se oyó ninguna voz disidente, ninguna protesta en las calles porque los ciudadanos de un paÍs dos sistemas con sus perifollos, ahora ya no quieren ser como los habitantes de Gabachilandia o como los de la tierra de los teutones o como los de down-under, donde tienen más libertades pero sus sistemas no funcionan para contener el virus, donde pueden salir a protestar pero reina el caos en su calles y el virus campa a sus anchas.

Y es así, como los gobernantes de Un País Dos Sistemas  volvieron a consolidar su poder como no se había visto desde los tiempos de su fundador.

Colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

 

·         Corresponsal de Metiendo bulla en Macasinos

jueves, 5 de agosto de 2021

Así habla Lluís Rabell


 Nuria Coronado entrevista a Lluís Rabell. Metiendo bulla se congratula de publicar tan importantes declaraciones.

 

 

“El triunfo del deseo como fuente de derecho es el triunfo del sadismo social bajo la tiranía de los poderosos”

 

Entrevista La Hora Digital (Nuria Coronado Sopeña)

“Un cambio de época que plantea una encrucijada civilizatoria”. Así define el exlíder del grupo parlamentario de Cataluña sí se Puede la que se nos viene encima con la identidad de género y quienes pretenden “sustituir los derechos humanos por los derechos sentidos”. La certeza de Lluís Rabell es tal que recalca cómo “nos hallamos ante el esbozo inquietante de una distopía” que en nada tiene que ver “con el desvarío de una mente enfermiza o con una conspiración”. 

Y es que para este militante de la izquierda el patriarcado no va a dar su brazo a torcer ante el avance político que supone el feminismo. “Podemos tener la sensación de un retorno a tiempos pretéritos, en la medida que son puestos en cuestión derechos trabajosamente conquistados por el movimiento feminista e incluso conocimientos sólidamente establecidos por la ciencia. A través de la Conferencia Mundial sobre la Mujer de Beijing, en 1995, el feminismo del siglo XX planteó una ambiciosa agenda mundial en favor de la igualdad, poniendo de relieve el valor universal de sus postulados y su tremendo potencial transformador”. 

Un impulso que como recalca este reconocido pensador se cruzó con dos fenómenos que lo ponen en jaque: “el hundimiento de las grandes utopías de emancipación que marcaron el siglo de octubre, que diría el maestro Josep Fontana, y el triunfo de la globalización neoliberal. Las aspiraciones feministas no sólo encontraron viva resistencia entre las fuerzas más conservadoras, sino que fueron y están siendo objeto de una virulenta reacción. Amelia Valcárcel dice que todo cambio de época conlleva una nueva definición del semblante de la mujer. Los desarrollos del tecno-capitalismo y la atomización de nuestras sociedades constituyen el marco de una alianza reconfigurada entre el capital y el patriarcado. Las legislaciones transgeneristas se inscriben en un esfuerzo sostenido por reconducir las mujeres a nuevas servidumbres y desarticular su movimiento histórico”.

·         El pie en el acelerador para convertir en identidades los estereotipos más añejos solo tiene un final y es el del siniestro total. ¿No tenemos remedio?

Sin duda alguna, transformar los estereotipos sexistas en identidades constituye una tentativa de naturalizar y hacer incuestionables las pautas culturales del orden patriarcal. Pero eso sólo puede funcionar sobre el terreno abonado por décadas de neoliberalismo e individualismo exacerbado. El triunfo del deseo como fuente de derecho es el triunfo del sadismo social bajo la tiranía de los poderosos. En su reciente investigación sobre la expansión de la industria pornográfica, Rosa Cobo evoca la idea de un relevo en las élites del patriarcado con la llegada de unos nuevos bárbaros. 

La opresión estructural de la mujer siempre ha sido funcional al capitalismo. La propia construcción y sometimiento del proletariado fue inseparable de la violenta construcción de una esfera privada donde recluir a la mujer, adscrita a los cuidados y a la reproducción de la fuerza de trabajo. El feminismo lleva siglos combatiendo esa opresión y cuanto conlleva. El capitalismo global ha encontrado grandes fuentes de negocio en la explotación de la mujer, no sólo en términos laborales, sino en la mercantilización de su cuerpo: a través de la prostitución, la pornografía o los vientres de alquiler. Pero pretende ir más lejos aún. La crisis de las democracias hace entrever un nuevo orden social, sometido al dictado de las grandes corporaciones. Y eso implica fuertes jerarquías y desagregación de la sociedad civil. Con una izquierda hoy por hoy desnortada, la resistencia feminista es el obstáculo a batir. 

·         Lo queer cala por dos motivos: por el vil metal de los lobbies que están detrás y por ser un movimiento de hombres imponiendo a las mujeres el poder. ¿Tanto monta, monta tanto?

Lo queer arrasa por razones materiales y culturales. A estas alturas, ya es difícil ocultar que hay poderosos intereses económicos en la promoción mundial del transgenerismo. La investigadora feminista Elena Armesto afirmaba que la industria de la identidad de género ha pasado de valer 800 millones de euros anuales a más de 3 billones en solo cinco años. Pero no se trata sólo de un puro interés mercantil por parte de clínicas e industrias farmacéuticas, sino de moldear la sociedad. En las élites que impulsan el transgenerismo es perceptible una fuerte pulsión transhumanista. En realidad, la fase última del sueño de dominación patriarcal. 

Los varones han sometido a las mujeres, han controlado sus cuerpos, sus vidas… Pero, la calidad de gestantes que poseen las hembras de la especie humana mantenía, inaccesible a los hombres, una terra ignota en las entrañas de las mujeres. Los avances científicos y tecnológicos permiten concebir por fin un dominio absoluto. El hombre podría gestar, podría vivir en la ambivalencia o la fluidez, emancipado de los dictados de la biología. Es un delirio destructor de la humanidad. De modo más inmediato, lo queer triunfa porque permite dar rienda suelta a la misoginia, muchas veces contenida por los imperativos de lo políticamente correcto. Y, por si fuera poco, hacerlo desde un discurso pretendidamente progresista.

·         ¿El patriarcado está dando palmas por ello?

No es sólo que esté dando palmas. Es que el transgenerismo representa una corriente antifeminista y patriarcal. Las feministas que se oponen a las leyes trans están siendo hostigadas tristemente desde las propias filas de la izquierda bajo la acusación de compartir discurso con la extrema derecha. Todo lo contrario: es el transgenerismo quien comparte imaginario con la derecha más retrógrada. Es su imagen invertida. La extrema derecha dice que hay niños y niñas, y que a cada sexo corresponden determinados gustos, características, modos de comportarse, etc., a los que deben amoldarse. El transgenerismo nos dice que tales pautas constituyen identidades definitorias del sexo que, a veces, aterrizan en cuerpos equivocados. 

En lugar de cuestionar las imposiciones sociales, el transgenerismo cuestiona los cuerpos de niños y adolescentes. ¿Nadie se sorprende de que en países donde los derechos de la mujer están bajo mínimos prosperen legislaciones transgeneristas? ¿No habrá acaso familias que prefieran corregir, a base de hormonas y bisturí, un “error de la naturaleza” antes que aceptar un hijo homosexual o una hija lesbiana? Las adolescentes que expresan el deseo de transicionar, ¿no lo hacen muchas veces acaso ante el agobio insoportable que suponen los mandatos patriarcales sobre su forma de vivir?

·         Retomo una frase de Lidia Falcón y es la que explica que ser mujer no es un sentimiento sino pura desigualdad: “las bofetadas se las dan a las mujeres, no al género”. 

Efectivamente, las bofetadas se las llevan las mujeres y los crímenes de honor, las violaciones, las mutilaciones genitales… Los mandatos patriarcales con sangre entran. En estos momentos asistimos a un fenómeno mediático perverso. Últimamente, parece haber un repunte de agresiones homófobas. Alguna de tal violencia que ha segado la vida de un muchacho. Estos crímenes han desatado una oleada de indignación en todo el país. Una reacción sin duda muy saludable, pero que contrasta con una llamativa apatía social ante las decenas de asesinatos de mujeres de los últimos meses, relatados casi ya como sucesos por los medios de comunicación. Nos estamos acercando a lo que Slavoj Zizek llama “el nivel cero de violencia”: aquella que ha permeado tan profundamente la sociedad que ni siquiera es percibida como tal violencia. 

Tras años de esfuerzo de las feministas para que se llame a las cosas por su nombre, la violencia machista podría acabar siendo de nuevo “doméstica”. Alicia Miyares distingue acertadamente entre la opresión de la mujer, que es estructural, inherente al patriarcado en todas sus variantes… y la discriminación prejuiciosa que sufren las personas LGTBI. Desde luego, todo crimen es intolerable. Y ningún movimiento como el feminismo ha luchado contra una y otra. El tratamiento informativo al que me refiero es revelador de una voluntad de difuminar la opresión.

·         ¿Este caballo de Troya es aún más nocivo que el negacionismo de la violencia machista?

No sabría decir qué resulta más nocivo. La combinación de ambas cosas resulta, desde luego, terrible. La dominación patriarcal es la tiranía de los varones sobre las mujeres. Si el sexo deviene un “espectro”, si finalmente es tan “performativo” como el género tal y como dice Judith Butler, esa tiranía se diluye y toda rebeldía contra sus imposiciones deja de tener sentido. La negación del sexo biológico es algo tan oscurantista como el creacionismo o el terraplanismo. Pero sus consecuencias jurídicas son enormes. 

Todos los avances legislativos en favor de la igualdad – no sólo entre hombres y mujeres, sino también por cuanto se refiere a los derechos civiles de gays y lesbianas -, parten de la relevancia del sexo y de la necesidad de erradicar los prejuicios a él asociados. Las leyes sobre “autodeterminación de género” – fórmula engañosa que se refiere en realidad al cambio de sexo registral sin condiciones – constituyen en ese sentido un torpedo dirigido a la línea de flotación de las conquistas feministas. Sin mejorar por ello la situación de los adolescentes aquejados de disforia – necesitados de una atención profesional que esas leyes pretenden impedir, sobre todo si el único alivio a su situación acaba siendo una “reasignación”. El corolario del planteamiento transgenerista es la banalización de tratamientos con graves – y aún mal conocidos – impactos sobre la salud física y emocional de las personas que se someten a ellos.

·         ¿A nadie le parece sospechoso que se nos quiera hacer creer que, en el camino de la emancipación, el principal obstáculo sean las feministas?

La resistencia del feminismo a “los bárbaros del patriarcado” constituye en estos momentos una batalla decisiva en la que se juega el semblante de nuestra sociedad. La agenda feminista es profundamente revolucionaria. No habrá progreso social duradero, si esa agenda no triunfa. No puede haber una sociedad democrática avanzada coexistiendo con la esclavitud sexual, la erotización de la violencia sobre las mujeres o su explotación reproductiva. Desgraciadamente, tenemos un Ministerio de la Igualdad, que sería más apropiado llamar de la diversidad, que no hace bandera de esa agenda. 

Si fuera el caso, todos los ministerios – desde Trabajo hasta Justicia, pasando por Interior, Educación, Asuntos Sociales o Economía – estarían sacando humo para ocuparse de las problemáticas, tan acuciantes como mal atendidas, de más de la mitad de la población. En lugar de eso, tenemos una campaña destinada a engañar a la opinión pública, presentando como progresista lo que en realidad constituye un ataque frontal contra esos “derechos frágiles” de las mujeres a que se refiere Gemma Lienas, destacada feminista que, como muchas otras, es objeto de una virulenta campaña de insultos y calumnias por parte del transactivismo.

·         ¿Qué te parece la devoción de la supuesta izquierda por personajes que dan vergüenza ajena?

Las izquierdas están profundamente desorientadas. En las filas de la socialdemocracia se ha manifestado una mayor reacción frente al fenómeno queer; ha habido un mayor apego a la tradición del feminismo. Sin embargo, ya sea por una suerte de pragmatismo mal entendido o por una incomprensión de lo mucho que hay en juego, los arbitrajes en el gobierno progresista se han decantado a favor del transgenerismo. Su vocabulario y sus postulados se vierten ya en gran parte de la producción legislativa estatal – por no hablar de las leyes y protocolos de ámbito autonómico. Veremos lo que pasa en el próximo congreso del PSOE. 

La izquierda alternativa, por su parte, ha hecho de esta cuestión su bandera. En el fondo, la falta de perspectiva estratégica, la pérdida de referencia en la lucha de clases, las derivas populistas… han llevado a esta izquierda a encandilarse con la retórica transgresora y disruptiva de fenómenos más cercanos a la descomposición ideológica que a cualquier forma de rebeldía contra la injusticia. Pero ninguna performance acabará con el patriarcado, ni logrará rebasar al capitalismo. Me temo que no nos ahorraremos una convulsa y larga crisis en las izquierdas. No es posible entender la lucha emancipadora del socialismo sin abrazar decididamente la causa del feminismo.

·         ¿Y los hombres a verlas venir? 

Exactamente. Por eso como hombre, me toca dirigirme a los hombres. Y, como militante de izquierdas, a los hombres de izquierdas en primer lugar. ¡Señores hay que mojarse! Hay que salir de esa zona de confort desde la cual comentamos con desenvoltura estas controversias como “debates complejos, sobre los que las propias feministas no se ponen de acuerdo”. Ese es el confort de los privilegios patriarcales que nos permite incluso deleitarnos con la “lucha en el barro” entre mujeres. Esto va con nosotros. Va con el futuro de nuestras hijas e hijos. Y va con nuestra responsabilidad. El feminismo dice cosas distintas a las mujeres y a los hombres. A ellas, las llama a tomar consciencia de su opresión y a levantarse. A nosotros nos conmina a decidir si queremos seguir formando parte de una fratría… de la que no cabe sentirse orgullosos. Es hora de prestar atención al feminismo. 

Lluís RABELL

31/07/2021

Entrevistadora: Nuria Coronado Sopeña es periodista, conferenciante y formadora en comunicación no sexista. Además es autora de Mujeres de Frente y Hombres por la Igualdad (Editorial LoQueNoExiste); Comunicar en Igualdad (ICI), documentalista de Amelia, historia de una lucha (Serendipia) y Premio Atenea 2021 @NuriaCSopena

https://www.lahoradigital.com/noticia/32186/igualdad/el-triunfo-del-deseo-como-fuente-de-derecho-es-el-triunfo-delsadismo-social-bajo-la-tirania-de-los-poderosos.aspx

miércoles, 4 de agosto de 2021

¿Debe ser obligatorio vacunarse?


 

Norbert Bilbeny es un reputado filósofo, cuya lectura –a veces inquietante--  me provoca darle muchas vueltas al magín. Sigo sus escritos en La Vanguardia, tan cortos como incisivos, tan austeros como enjundiosos. Hoy publica un billete titulado ´Las antivacunas y la ética´. El tema es, dicho por lo corto, si la vacuna debe ser obligatoria o no. Aprovecha el filósofo la ocasión para dar en la diana de algo a todas luces incomprensible: el silencio de los comités de bioética sobre el particular. Comparto esa inquietud. Ahora bien, una vez leído el artículo con todo detenimiento, no soy capaz de saber qué opina Bilbeny sobre la obligatoriedad o no de las vacunaciones. Ni siquiera un guiño capaz de indiciar qué sospecha. De ahí que, con los escasos conocimientos de mi muy limitada sesera, me disponga a dar mi punto de vista: si estuviéramos hablando se me notaría el tartajeo al abordar asuntos tan graves.

El aparatoso «legalismo moral» de nuestros días, parece ser, induce a que nadie quiera comprometerse a opinar sobre estos temas tan novísimos e inquietantes. Así pues, ello conduce a un vacío que los maîtres à penser dejan de lado intencionadamente. Este legalismo moral viene acompañado porque –algunos afirman desparpajadamente--  que todo aquello que «obliga» es un atentado a los derechos individuales. Hasta tal punto que el casticismo ´tengo derecho a´  ha adquirido validez y dogmática jurídico—política. Por lo que tanta inflación de derechos queda, de un lado, banalizada, y, de otro lado, el derecho a no ser vacunado tiene la misma trascendencia que el derecho a la salud. Menos mal que escribiendo no se me nota la tartamudez.

Y sigo: soy partidario de la vacunación obligatoria, doy por sentado que ello debe ser estudiado meticulosamente y, a ser posible, sin remilgos. El derecho a la salud es prevalente sobre una lectura, incluso seria, del derecho individual a no vacunarse. Contra esto no valen melindres aparentemente democráticos, ni fuegos artificiales. Porque –vayan al grano y no se desvíen por la tangente--  ¿qué hacer para defenderse del peligro real que representan centenares de miles de personas que no quieren vacunarse por las razones que sean –ideológicas o religiosas?

Esto es lo que me dice mi tosco sentido común. A veces contar con los dedos o hacer las cuentas de la vieja tiene más validez que el silencio de los escribidores.

 

Referencia

Los antivacunas y la ética, por Norbert Bilbeny - La Vanguardia

martes, 3 de agosto de 2021

En Cataluña se ha puesto la primera piedra


 

 

Es la primera piedra de un complejo arquitectónico; de esta ´inauguración´  sabemos el inicio, aunque desconocemos el resto del itinerario. En todo caso, podemos decir, con toda la sobriedad que se quiera, que se ha avanzado. Que en estos momentos, tras la reunión de ayer entre el Gobierno español y la Generalitat, se han iniciado las obras. En efecto, se ha avanzado en diversos aspectos, el más llamativo es el acuerdo de ampliación del aeropuerto de El Prat. El espinazo de Cataluña –el sindicalismo confederal y la patronal Foment--  lo han celebrado. El líder de CC.OO. de Catalunya, Javier Pacheco, ha reclamado «participar en la definición del plan director para garantizar la sostenibilidad ambiental y laboral». Son muchos los amigos, conocidos y saludados del sindicalismo que pueden, en su nombre, participar en dicha definición. Sería deseable que la postura inteligente de Pacheco pudiera contagiar a quienes, desde algunos sectores institucionales, no ven el asunto con simpatía. Ahí lo dejo, educadamente.

Moderada satisfacción, pues, porque políticamente da la impresión de que se ha abierto, todavía sin las puertas de par en par, el diálogo y, más todavía, la negociación. Estupor, sin embargo, en las parroquias de Waterloo y Casado. Y, encima, ahí está, ahí está Pedro Sánchez viendo pasar el tiempo con las primeras brisas de la recuperación de la economía. Waterloo sospecha que el acuerdo no sólo se inscribe en las posibilidades que ofrece la autonomía sino que, además, la consolida. Casado, cual don Quintín el Amargao, es incapaz de salir del glosario cacofónico en el que se ha instalado. Con dos añadidos a tener en cuenta: de este primer acuerdo sale fortalecido el conseller Jordi Puigneró, independentista hasta la muela del juicio, sector Waterloo, pero que poniendo esta primera piedra se aleja de Puigdemont; y, como decíamos ayer, el «lenguaje del abanico» entre el dúo dinámico del PP, Feijóo y Ayuso, intuye que las cabañuelas no parecen favorecer a su (teórico) jefe de partido. Waterloo mira con el rabillo del ojo a Puigneró y Casado, siguiendo el estrabismo de Marujita Díaz, vigila al gallego y a la madrileña.

Mientras tanto, Pere Aragonès García, mantiene su patología bipolar: con la mano diestra firma (y hace bien), pero con la siniestra, para no infundir sospechas en propios y extraños, declara que «Cataluña no es propiedad de España». Ni siquiera el silogismo del cornudo puede superar tan suprema gilipollescencia. En todo caso, dígase la verdad: tampoco Santa Fe, capital cultural y espiritual del Reino de Granada, es propiedad de España y no se ostenta.  No es la tradicional humildad granadina, sino la cultura pragmática santaferina.

 

Blogosfera.---

Quim González: Un sueño de una noche de verano