miércoles, 1 de enero de 2020

EL ACUERDO DE GOBIERNO PSOE – UNIDAS PODEMOS: PRIMERA IMPRESIÓN SOBRE LOS ASPECTOS LABORALES




Escribe Antonio Baylos


Ayer por la tarde, 30 de diciembre, se dio a conocer el Acuerdo de Gobierno entre el PSOE y la coalición federal Unidas Podemos – En Comú Podem – Galicia en Común, un texto que con el título Coalición Progresista. Un nuevo acuerdo para España, agrupa en once apartados el programa de gobierno de coalición que está pendiente de conseguir en el Parlamento vía libre a resultas de la negociación con ERC, como bien se sabe. Todos los periódicos de la prensa escrita, las cadenas de televisión y las radios, los medios digitales, y en general la ciudadanía interesada, están comentando sus contenidos y los detalles más relevantes de estos compromisos. Este blog, que se dedica como dice su subtítulo, a la “Información, discusión y propuestas sobre las relaciones de trabajo y la ciudadanía social”, no podía dejar de comentar también este texto que es además el primer resultado de un compromiso a nivel nacional entre las dos fuerzas de izquierda de ámbito estatal que tradicionalmente se hallaban lo suficientemente alejadas como para no encontrar espacios de entendimiento más allá de determinados temas concretos y de forma no pacífica por regla general. El documento, que pretende situar a España “como referente de la protección de los derechos sociales en Europa” incluye los ejes de actuación que se pretenden llevar a cabo a lo largo de toda la legislatura, un arco temporal largo que, como se verá, en algunos supuestos tiene una cierta relevancia en los compromisos alcanzados. En cualquier caso, esta primera aproximación al Acuerdo se efectuará desde los aspectos que implican una directa regulación de la materia laboral, dejando por tanto sin tratar otros muchos aspectos que sin duda pueden condicionar las condiciones de existencia y la vida democrática de la ciudadanía desigual, marcada por su inserción social en la clase trabajadora.

La relevancia de lo laboral se explicita inmediatamente al tratarse del primer apartado del Acuerdo. En él, tras advertir que se pretende redactar un nuevo texto legal que desarrolle el art. 35.2 CE a partir de un grupo de trabajo de reconocida valía, se afirma de manera taxativa “Derogaremos la reforma laboral. Recuperaremos los derechos laborales arrebatados por la reforma laboral de 2012”. Un compromiso muy claro que sin embargo se desdobla en dos tiempos. En lo inmediato, mediante el compromiso de legislar sobre lo que sin duda se trata de los elementos más vistosamente regresivos de la reforma del 2012 (el despido por enfermedad, la ultra-actividad de los convenios, la prioridad aplicativa del convenio de empresa sobre los convenios sectoriales) y la reforma de otros tantos (la subcontratación y la discriminación salarial en los procesos de externalización, la limitación de las modificaciones sustanciales de condiciones de trabajo, el procedimiento de descuelgue reducido a la existencia de motivos económicos severos). Más allá de esta primera intervención de urgencia, el plan de reformas continua mediante la apertura de un diálogo social que se proyecta sobre espacios muy importantes: el salario mínimo – con el compromiso de alcanzar, al final de la legislatura, la cantidad equivalente al 60% del salario medio, como exige la Carta Social Europea – las modalidades de contratación – con especial relevancia del principio de causalidad en los contratos temporales, recuperando el principio de estabilidad, fomentando el contrato fijo discontinuo, limitando el contrato a tiempo parcial y previendo los mecanismos inspectores para evitar fraude en la contratación temporal y en los falsos autónomos – revisar las causas de despido económico y el control de los despidos colectivos, o las políticas de empleo con una convergente simplificación del seguro de desempleo.

Esta referencia al diálogo social es muy importante, y corre en paralelo con la que se efectúa respecto a la creación de un “nuevo Pacto de Toledo” en materia de Seguridad Social, de manera que parece que el Acuerdo de Gobierno recupera la concertación con los sujetos económicos y sociales como un mecanismo importante de legitimación de su programa de reformas. Esto es un tema que conviene resaltar porque no solo la reforma laboral sino también la doctrina constitucional han generado un cambio muy importante en la posición que debe ocupar la negociación colectiva – y por ende el diálogo social – en la ordenación de las relaciones laborales. En efecto, para el legislador del 2012, lo acordado por sindicatos y empresarios e el II AENC no tuvo ninguna virtualidad por apartarse del proyecto político degradatorio de derechos con la intensidad que el gobierno Rajoy deseaba, y para el Tribunal Constitucional no ya el diálogo social, sin la entera negociación colectiva se consideraba un espacio de regulación claramente sometido a la política económica y social del gobierno, de manera que se trataba de un derecho  Lal servicio de la lógica del mercado, de la libertad de empresa y de las exigencias de la productividad, un derecho intervenido directamente por el poder público en razón de la dirección de la política que quería llevar a cabo. El programa de gobierno del PSOE / UP vuelve a poner el diálogo social en el centro de las relaciones laborales, lo que es un dato importante.

Hay que remontarse posiblemente al período 1990-1993, con la aplicación sindical de la Propuesta Sindical Proritaria en el contexto de la negociación política con el poder público, para poder encontrar una referencia histórica en alguna manera semejante a la actual, en la medida en que reivindicaciones sindicales muy sentidas, combatidas y esgrimidas durante más de siete años, han sido recogidas en un proyecto político de gobierno. Este hecho va a condicionar sin duda el desarrollo del diálogo social. Éste puede marcar los ritmos y las modalidades del proceso de reformas, pero no puede impedirlas. Hay toda una serie de materias en el Acuerdo que abren periodos de negociación en el marco del diálogo social muy flexibles, como el que resulta de la propia fijación del salario mínimo, o en el tema de la formación profesional dual, o la propia configuración del nuevo Estatuto de los Trabajadores del siglo XXI.  

Pero la inserción de la actuación de gobierno en un proceso de negociación con los interlocutores sociales no significa, frente a lo que ha sido una tradición en los últimos tiempos, que éste quede plenamente condicionado a un acuerdo social. Eso quiere decir que el veto de la CEOE no puede anular el compromiso político asumido por el Gobierno si está sostenido por los sindicatos tras un período de negociación tripartita o bipartita desarrollada en tiempos razonables. Es evidente sin embargo que, al carecer de mayoría parlamentaria estable, el Gobierno deberá realizar acuerdos con otras fuerzas políticas para legislar, y que en ese trayecto el acuerdo social entre sindicatos y empresariado le facilitará su objetivo, pero la posibilidad de veto de los agentes económicos está descartada.

El Acuerdo contiene a su vez un importante contenido en el ámbito de las “políticas feministas”, rescatando la Ley que garantice la igualdad retributiva y profundice en la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación, un proyecto que había sido tramitado en el Congreso sin llegar a pasar por el Senado, y la equiparación  progresiva, hasta 2021, de los permisos de paternidad y maternidad iguales e intransferibles de 16 semanas retribuidas al 100 por 100, además de la creación en la Inspección de Trabajo, de una Oficina Estatal de lucha contra la discriminación, entre otros compromisos. En cualquier caso, implícitamente en el programa aparece una relación que debe establecerse a través de lazos orgánicos entre el Ministerio de Igualdad y el del Trabajo en estas cuestiones.

Otra vertiente importante del Acuerdo es el relativo al cumplimiento de compromisos internacionales, integrando plenamente al Estado español en el sistema de derechos sociales garantizados internacionalmente. Así, se declara la voluntad de ratificar Convenio 190 de la OIT sobre la eliminación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo, de 21 de junio de 2019, junto con el Convenio número 189, de 2011, de la OIT sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos, y el Convenio 188 de la OIT, de 2007 sobre la pesca. Y, en el plano europeo, se adelanta el compromiso de ratificar Carta Social Europea revisada y el Protocolo adicional a la Carta Social Europea, dos elementos de control muy importantes, como se ha demostrado en el desarrollo de la legislación de austeridad en los países del sur de Europa.

Hay sin embargo otras partes del Acuerdo que son mucho más genéricas y menos comprometidas. Sucede por ejemplo con lo relativo al empleo público y al personal de enseñanza y universidades, aunque en estos casos se menciona el problema de las interinidades en la Administración y la precariedad del PDI y el incremento de becas y contratos predoctorales, problemas que se sitúan al lado de la necesidad de un pacto de estado en la Educación y la necesidad de una nueva ley de universidades.

El Acuerdo sobre Seguridad Social gira en torno a una idea a la que ya se ha aludido, la necesidad de un nuevo Pacto de Toledo que garantice la sostenibilidad y suficiencia del sistema público de pensiones. Al margen de algunas indicaciones de futuro sobre la dirección que deben adoptar estas reformas, existe el compromiso de derogar el Factor de Sostenibilidad y el Índice de Revalorización de Pensiones de la Seguridad Social previstos en la Ley 23/2013, una reivindicación unánime del colectivo de pensionistas y los sindicatos. Como novedad, se pretende asimismo ir desarrollando la figura del Ingreso Mínimo Vital para personas sin recursos siempre en un arco de tiempo largo, a lo que se une a una recuperación del sistema de atención a la dependencia. Se trata de sostener un sistema de protección social sobre el que debe girar la recuperación del empleo y la cotización sobre los salarios, pero también un incremento de la presión fiscal para las rentas más altas hasta ahora prácticamente indemnes. El aumento de la proporcionalidad del sistema fiscal va en esta dirección y resulta un objetivo plenamente funcional al desarrollo de los derechos sociales garantizados por el Estado social.

Es por tanto un Acuerdo que ha sido naturalmente bien recibido por la mayoría social que sostiene a las fuerzas de izquierda, por los sindicatos y en general los movimientos sociales. Por el contrario, parece que está siendo denigrado y ha causado el escándalo en los medios de comunicación y en los vociferantes creadores de opinión. Queda ciertamente tiempo por delante para que el Acuerdo se comience a activar en la práctica, desde la investidura a la formación de gobierno y a partir de allí, al lanzamiento de los instrumentos complejos de realización de los compromisos. Pero se trata de una hoja de ruta lo suficientemente precisa como para poder afirmar un giro social en la gobernanza de este país, lo que sin duda tendrá una influencia en la conformación del marco de equilibrios en el seno de la Unión Europea. Los sujetos sociales comprometidos con las reivindicaciones recogidas en el Acuerdo de Gobierno deberán estar atentos para sostenerlas y exigir su cumplimiento frente a los más que seguros intentos de desvirtuarlos por parte de las fuerzas del privilegio económico y del autoritarismo social.



martes, 31 de diciembre de 2019

El precio de la investidura




1.--- Todo indica que finalmente ERC facilitará con su abstención la investidura de Pedro Sánchez. Han sido necesarias concesiones no irrelevantes por parte del PSOE para llegar a un acuerdo. Ahora bien, entre dichas concesiones no figura el caso de Oriol Junqueras, a pesar de la ordalía que las derechas de secano y orinal han puesto en marcha. Se miente a cosica hecha cuando se dice que la postura de la Abogacía del Estado favorable a que Junqueras salga de la prisión para ejercer como eurodiputado, es una concesión --«traición dicen los de Casado, confundiendo esta situación con la venganza de don Mendo— a Esquerra Republicana de Catalunya. Lisa y llanamente la Abogacía asume el contenido del fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. La inverecundia de las tres derechas contra la Abogacía del Estado es, en plena concordancia, un ataque al Tribunal Europeo. 

Las otras concesiones del quid pro quo PSOE y ERC se refieren a asuntos –ciertamente importantes, sin duda— pero que están referidos a cuestiones que determinados sectores de la política consideran innegociables sin más fundamento que «porque sí», porque me sale de los juanetes. Por ejemplo, las cuestiones de bilateralidad y otras por el estilo. Hablando en plata: cuestiones gaseosas. O sea, se cede en lo gaseoso que, en todo caso para ERC tiene un valor granítico, para que ésta facilite que se ponga en marcha el acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos que es todo un paquete de sólido anclaje con la condición asalariada, la cuestión fiscal, la lucha contra la crisis climática, los derechos civiles y la batalla contra la violencia de género, etc (1). Un acuerdo con el que, en opinión del siempre temperado Enric Juliana: «Se abre una oportunidad, quizá irrepetible, para enmendar los graves errores cometidos en España durante la última década», hoy en La Vanguardia.






2.--- Las derechas de diverso pelaje están poniendo el grito en el cielo por el acuerdo PSOE – UP. El argumento –más bien la excusa de mal pagador--  es que ese gobierno de «comunistas, separatistas y terroristas» pretende romper la unidad de España. Una vejancona antigua de aquellos entrañables tebeos de antaño decía admirativamente de su nieto: «Igualico, igualico que el defunto de su agüelico». He ahí el detalle: el genoma de las derechas de diverso pelaje viene de tiempos antiguos, manteniendo una personalidad inalterable: querer impedir a toda costa –por tierra, mar y aire--  cualquier intento por tímido que sea de avances materiales y sociales, culturales y políticos de lo que ellos consideran la chusma.

Estas derechas vienen del linaje de quienes persiguieron, primero, a los erasmistas y reformados; de los que encarcelaron y mandaron al exilio a los ilustrados y afrancesados; de los que persiguieron con saña los primeros movimientos obreros y jornaleros; de los que  –a lo largo y ancho de nuestra historia--  han gritado en público o han escrito clandestinamente «¡Viva la Libertad!»; de los que enviaron a las cárceles y a los pelotones de fusilamiento a miles de mujeres y hombres que defendieron la República contra el fascismo y, posteriormente en la noche franquista, no se doblegaron ante los correajes y los hisopos.

Es la derecha de la caverna. Que tolera en clave de fastidio las conquistas sociales alcanzadas desde 1977 y siempre dispuesta a demediarlas. Es la derecha de la taberna que lleva la cruz en el pecho y el diablo en los hechos. La España de caverna y taberna.

3.--- Era previsible que Waterloo y sus parroquianos pongan la proa al pacto entre el PSOE y Unidas Podemos. El pacto es política, que es cosa muy distinta de montar pollos. Porque así como de pan no sólo vive el hombre, en cambio Puigdemont sí vive de montar pollos.


1)                  Si quiere leer el documento, pulse aquí.



lunes, 30 de diciembre de 2019

Cataluña, nervios a troche y moche




Hasta ayer por la mañana el archipiélago político catalán era un saco de nervios, algunos de ellos muy subidos de tono. Por la noche en algunos sectores del independentismo milenarista apareció la epilepsia. Cataluña despide 2019 con la misma ebullición que ha mantenido durante todo el año.

La situación epiléptica se ha formado por una serie de capas superpuestas que son la expresión del itinerario político irredento de todo el independentismo. Pero que ha afectado más al de naturaleza mesiánica que se propaga desde Waterloo. Ahora, estando a la espera de que el grupo dirigente de ERC sancione el preacuerdo del partido con el PSOE para la investidura de Pedro Sánchez, los nervios de los post post post convergentes pueden alcanzar niveles de trastornos de pánico. El pacto abrirá una brecha más grande, si cabe, en el interior del independentismo; situará a Waterloo y sus franquicias como bronquistas de bareto vintage y a Puigdemont como pintoresco profeta desarmado.

Esta epilepsia en casa de los post post post convergentes se agudiza por la tensión entre Quim Torra y gran parte de ese extraño comistrajo institucional que es su partido. Porque, si se observa bien el tenor de los susurros, escasamente caritativos de sus aparentes fieles, lo que se más le achaca al presidente vicario no es tanto su congénita holgazanería sino su probada incompetencia política. Torra, nacido para liarla.

Los post post post convergentes tienen un problema de gran envergadura: si mantienen a Torra en el puente de mando, el partido se convierte en virutas; si lo quitan de en medio están reconociendo que su incompetencia le ha llevado a la inhabilitación y, por extensión, ha conducido al partido a otro cambio de nombre y domicilio.

En todo caso, asistiremos a una nueva versión de El Asombro de Damasco. Waterloo gesticulando como las derechas de secano y orinal españolas, hablando –unos y otros--  como el Manifiesto de los Persas. El posible nuevo gobierno es un peligro. 

domingo, 29 de diciembre de 2019

El inquietante y permanente déficit tecnológico español


España tiene pendiente una singular asignatura: la innovación tecnológica. Es cierto que algo se ha andado, pero los países avanzados han corrido más y podemos decir con desagrado que el déficit tecnológico sigue campando por sus respetos. Más todavía, en cada ejercicio presupuestario se deja sin cubrir un alto porcentaje de la partida referente a I + d + i. Es cierto que ya no se oyen voces chuchurrías, noventayochescas, que plantean el «que inventen ellos». Pero, como queda dicho, los demás corren más que nosotros.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la economía española invirtió 14.052 millones de euros en I+D en 2017, el 1,2% del PIB. ¿Albricias? No. Porque al ritmo actual de crecimiento en la inversión en I+D, España tardará 180 años en llegar al objetivo del 3 % que establece la Estrategia 2020 de la Comisión Europea. El profesor Xavier  Ferràs (ESADE), sitúa la brecha tecnológica para alcanzar este índice en 21.078 millones de euros y recuerda que España «realiza hoy un esfuerzo en I+D idéntico al de 2006”. “El máximo se alcanzó 2010 con un 1,40% —prosigue—. Muy lejos de los países tecnológicamente más sofisticados del mundo con un 4,3% de inversión, en el caso de Corea del Sur; un 4,2%, en el de Israel, y un 3,4%, en Japón”. De nuestros vecinos, Alemania invierte el 2,9%, y Francia, el 2,3%. La media de la Unión es del 2%».

Es de cajón que no podemos seguir así. Entre otras muchas razones porque tamaño déficit es uno de los mecanismos de freno de la eficiencia y competitividad de nuestros centros de trabajo y del conjunto de la economía española. De ahí que, como hemos insistido en innumerables ocasiones, la cuestión tecnológica debe estar permanentemente  en la mesita de noche de los llamados agentes sociales. Así pues, hay que romper la pachorra con que sindicatos y organizaciones empresariales se toman el asunto. Permítaseme un breve spot publicitario: Javier Tébar y un servidor hemos abordado el asunto in extenso en nuestro libro ´Trabajo y sindicato en el capitalismo globalizado: no tengáis miedo de lo nuevo´  (Plataforma Actual, 2017). (Regálense el libro para Reyes)  

sábado, 28 de diciembre de 2019

¡Viva León, España y la Humanidad!




No se trata de una inocentada, es el signo de los tiempos. Que según unos son líquidos, en opinión de otros gaseosos y, por lo general, tiempos de grandes contagios. El Ayuntamiento de la ciudad de León ha aprobado una moción en la que se reclama que los leoneses se separen de la vieja Castilla. O sea, León libre. Un concejal de Podemos, Nicanor Pastrana, recuperando las energías de la reina Urraca de Zamora, ha gritado «¡Viva León, España y la Humanidad!», esto es, la amalgama de la aldea, la nación madre y lo global. Un grito que se disfraza de internacionalismo para no infundir sospechas de aldeanismo.

Son tiempos de proliferación de campanarios, de nacionalismos de pedregal, de experimentos de gaseosa con dinamita. De exaltación del propio pesebre y demonización del abrevadero del vecino. Y como cada quídam  que se separa necesita justificar los orígenes de su epopeya  itinerante pronto veremos a un determinado plantel de escribas sentados loar las glorias, reales o inventadas, de sus ancestros; pronto veremos la aparición o reaparición de viejos símbolos  (banderas, estandartes, escudos y otras quincallas)  desde los tiempos de Vellido Dolfos, hijo de Dolfos Bellido. Y, definitivamente, pronto veremos –primero en susurros, después en voz alta— nuevas confrontaciones con la Vieja Castilla. Por supuesto, el victimismo que no falte. ¿Qué sería de los que se quieren separar sin una ración de cuarto y mitad de victimismo? Pronto aparecerá, no lo duden.

Avisamos a los leoneses de una advertencia de Jared Diamond: «Hay demasiados británicos añorando un pasado mejor, lo que les lleva a un futuro peor».  (En la foto, Doña Urraca) 



viernes, 27 de diciembre de 2019

Las infraestructuras catalanas necesitan algo más que inversiones




Manuel Gómez Acosta (Ingeniero Industrial)

 Cataluña tiene sin duda un déficit de inversiones en  infraestructuras del transporte, responsabilidad compartida por los dos Gobiernos, central y autonómico. Pero no solo es un problema de inversiones, sino también de la necesidad de modelos de gestión más eficientes y más sostenibles desde el punto de vista económico-financiero. A los dos elementos anteriores, habría que sumar la instrumentalización de estos déficits por parte del secesionismo, que encuentra en el victimismo y en el agravio comparativo un factor de agitación permanente.

Las  "Rodalies" ("Cercanías") ferroviarias en la región metropolitana de Barcelona concentran gran parte de las críticas, es evidente que son mejorables y que existe un déficit significativo de inversiones necesarias para su modernización. Es relevante señalar que en los presupuestos del 2019, el Ministerio de Fomento proponía doblar la inversión ferroviaria en Cataluña, pero la oposición de ERC y JxCat a los presupuestos impidieron su aprobación.

Para analizar el problema en su justa dimensión, habría que señalar que el funcionamiento de las Rodalies responde a los parámetros estándares europeos. Sus ratios de puntualidad, así como la disponibilidad y fiabilidad del material móvil, son equivalentes a otros operadores. En la ultima década, la media de puntualidad de Rodalies es del 93%, las cercanías de París de alrededor de un 91%, Londres desciende al 80% (herencia tatcheriana), los S-Bahn de Berlín y Hamburgo están en torno al 95%, y Madrid, de un 97%.

Sin duda, la percepción de los usuarios es la de un servicio manifiestamente mejorable, con un alto número de incidencias provocadas no solo por la morfología del territorio (limitaciones de espacio), sino también por la urgente necesidad de modernización de las infraestructuras, el material móvil y la mejora de la señalización. En el caso que nos ocupa, llaman la atención las llamadas "causas externas", intrusiones en la vía, que en el 2018 supusieron el 22% del total de las incidencias, y el 38% de los minutos de retraso. Lo cual indica la necesidad de unas vías mas protegidas.

"Incidentes" como los más de 30 sabotajes sucedidos en las vías férreas catalanas en los pasados meses de octubre y noviembre deberían obligar al Govern de la Generalitat a tomar las medidas oportunas. Habría que añadir algo que la propia ATM reconoce: los actos vandálicos (intrusiones, pintadas y desperfectos) que afectaron en el año 2018 a cerca de 3.000 trenes y tres millones de viajeros de los cuatro operadores ferroviarios, con unas consecuencias económicas de más de 15 millones de euros.

Apunto algunas precisiones sobre otras infraestructuras que son objeto reivindicativo del mundo secesionista, las aeroportuarias. La primera consideración es que la gestión de AENA en Barcelona ha sido una historia de éxito, que ha permitido al Prat situarse en el número 6 del ranking europeo, generar importantes ingresos y ser el principal polo de empleo de Cataluña. La propuesta del traspaso de la titularidad de la gestión de AENA a la Generalitat me temo que no va en la línea de mejorar su eficacia, sino que tiene un objetivo "político" de creación de una AENA Catalana, que englobaría a todos los aeropuertos catalanes y respondería a la estrategia de crear "instrumentos de Estado". Lo que podría suponer la pérdida de la capacidad financiera del grupo AENA para abordar inversiones y del "expertise" del mayor gestor aeroportuario del mundo en volumen de pasajeros.

Los problemas de las infraestructuras catalanas no son solo derivados de los déficits de inversión, sino que necesitan una buena "gobernanza" basada en modelos de gestión consorciados, consecuencia de una mayor cooperación y sobre todo de una mayor lealtad institucional. El Gobierno de España deberá explicar con toda claridad cuáles son sus responsabilidades, qué inversiones presupuestarias propone y la planificación de las mismas, ésta sería la mejor manera de desmontar el relato secesionista basado en el victimismo, el agravio comparativo y la confrontación.


jueves, 26 de diciembre de 2019

Después de la investidura, ¿qué? Una propuesta



Pongámonos en la tesitura de que nos encontramos un día después de la sesión de investidura que abre las puertas a un gobierno de coalición de izquierdas y un nuevo curso parlamentario. Una crónica pormenorizada de los elementos que han hecho posible el gobierno de coalición no debería olvidar estas cuestiones: el coraje de Pedro Sánchez en abrir esa experiencia inédita desde 1977, la apertura de Pablo Iglesias a un pragmatismo clarividente y –en el lugar que objetivamente le corresponda--  al apoyo del sindicalismo confederal.

Como se ha dicho más arriba, estamos en la hipótesis de que ya se ha superado positivamente la investidura. Por lo que a partir de ahora el lenguaje que utilizaré en este ejercicio de redacción es el que concuerda con tal hecho. Que será la base de un nuevo artículo del profesor Javier Tébar y un servidor sobre las cosas presentes y las líneas tendenciales que sugieren. O sea, este escrito es un borrador para amigos, conocidos y saludados; es, pues,  un texto provisional de modificación y desarrollo.

Premisa: la legislatura puede caracterizarse por una inestable relación de fuerzas en el Parlamento. El gobierno PSOE – UP se verá obligado a hacer constantemente encaje de bolillos, que es cosa normal en los gobiernos de coalición. De un lado, se verá agobiado por la tensión de diverso voltaje por parte del «qué hay de lo mío», que es la sal y la pimienta de todo grupo parlamentario que se precie; de otro lado, las cuadernas de la nave gubernamental sufrirán el oleaje más inclemente por parte de los elementos de las derechas de secano y orinal. Legislatura azarosa. La levantisca piratería hará todo lo posible porque dure lo menos posible.

Al sindicalismo confederal no le conviene esa previsión meteorológica. Noé –en este caso paradigma de la cuestión social--  necesita que su arca navegue con la mayor tranquilidad posible y sin sobresaltos. Noé o el sindicalismo confederal.

Al sindicalismo confederal le conviene coadyuvar –desde su independencia y autonomía propias--  a crear un recorrido político—institucional que favorezca a sus representados, es decir, al conjunto asalariado. Con conquistas materiales y nuevos derechos sociales, acordes con el nuevo paradigma de la innovación tecnológica. Primero, porque está en su código genético; segundo, porque la independencia no equivale a indiferencia. En este caso concreto, la independencia sindical comporta beligerancia por el cuadro político e institucional más favorable para sus representados y para –dígase sin tapujos--  para el sindicalismo en tanto que tal. Es hora ya de no confundir al sindicato con la muy venerable orden franciscana.

«Hoy la clave es una reforma fuerte, encontrar un espacio de negociación de la política con el mundo social y del trabajo, con sus actores, y el apoyo a la investidura de un gobierno progresista», como decimos Javier Tébar y un servidor ayer en El País (1).   

Se trataría pues de un encuentro de nuevo estilo entre la política y el sindicalismo de contención y alternativa. De contención frente a los embates de los agitadores y subversivos de las derechas de todo pelaje; de alternativa de reformas dignas de ese nombre. Con resultados materiales. Y, además, para que la democracia vuelva a ser fuerza de cambio y no de estancamiento.  O lo que es lo mismo: la democracia necesita algo más que una mano de pintura. En resumidas cuentas, para que la relación entre política y trabajo sea el rasgo distintivo de la izquierda. Se nos hace difícil pensar la izquierda y su proyecto fuera de esa relación. Con una aclaración: el sindicalismo no es un sujeto de la izquierda, pero está en la izquierda con su independencia y su beligerancia.

Atención. Hemos establecido la hipótesis de que estábamos en un día después de la investidura. Era tan sólo el pretexto para reflexionar qué debería pasar cuando se produzca tan importante acontecimiento. 


miércoles, 25 de diciembre de 2019

1.200 euros smig para final de legislatura (si la hay y si dura)




Uno de los temas estrella del acuerdo entre PSOE y UP para la formación del gobierno de coalición es el tema del salario mínimo. Si todo marcha con buen pie y no se tuerce la investidura el smig conocerá en los próximos cuatro años sucesivos avances hasta llegar a los 1.200 euros al final de la legislatura. La cosa no es irrelevante. ERC sabrá si ese incremento bien vale la misa de la investidura o no. Con todo, no serán fáciles las cosas. Los partidos de la derecha de secano y orinal ya pusieron el grito en el cielo cuando el presidente Sánchez incrementó el smig. Ahora ponen las lanzas en ristre y --ancilarmente de los poderes del gran parné--  arremeterán contra tal incremento. No se espera originalidad en los argumentos, serán los mismos que esgrimieron en los tiempos de María Castaña: perjudicará la creación de empleo, repercutirá negativamente en la productividad y será una interferencia a la recuperación de la economía. Exactamente el mismo argumentario que propalaron los amos en tiempos de la primera revolución industrial. El salario del miedo. Filosofía de baratillo. 

Unai Sordo ha llamado la atención de un detalle: los sucesivos incrementos del smig deben ser negociados entre el gobierno y los agentes sociales. En concreto, podría ser el inicio de unas nuevas relaciones entre la política y el sindicalismo confederal. «Hoy la clave es una reforma fuerte, encontrar un espacio de negociación de la política con el mundo social y del trabajo, con sus actores, y el apoyo a la investidura de un gobierno progresista», como decimos Javier Tébar y un servidor en un artículo que nos publica El País hoy, día de Navidad.  Aqui está:  https://elpais.com/ccaa/2019/12/24/catalunya/1577200625_430697.html

martes, 24 de diciembre de 2019

Polonia, Hannibal ad portas




Los viejos cronicones relatan que, cuando los niños chicos se portaban mal en Roma, las madres les amenazaban con una frase fatídica, «Hannibal ad portas». Es decir, Aníbal, el poderoso general cartaginés, estaba en las puertas de la urbe. Los niños, aterrorizados, volvían al orden. Lo que viene a cuento por la actual situación de Polonia. Polonia, que ha sido martirizada  por los ´de fuera´ y, ahora, por los de dentro. Ahora, Aníbal es polaco y está aterrorizando a diestro y siniestro. Es más, Aníbal ha entrado en Polonia.

El gobierno ultranacionalista polaco es una motosierra contra los derechos civiles y políticos. Ahora ha promulgado una ley –la llamada «Ley Mordaza»--  que acaba con la independencia de los jueces. El Poder Judicial depende ahora de Aníbal, quiero decir del gobierno. Que ha hecho oídos sordos a las manifestaciones de oposición a dicha ley. En ellas ha participado Olga Tokarczuk, premio Nobel de Literatura. (Ignoro qué está haciendo el otro Nobel, Lech Walesa, famoso en otros tiempos).

La Unión Europea no puede mirar hacia otro lado. Porque la decisión del gobierno polaco no es mero autoritarismo, sino un cáncer que podría conllevar una metástasis hacia el fascismo. De momento, se ha quebrado la división de poderes, una de las reglas de oro de las democracias y de la Constitución Europea. De manera que la Unión Europea debe intimidar al gobierno polaco para que las aguas vuelva a su cauce. Porque, en caso contrario, cada vez que se deja pasar una, Aníbal se fortalece. Se fortalece, no en lo abstracto sino en lo concreto: en la sociedad, en la política en las instituciones. Así que, junto a Catón el Viejo, digamos «Hay que destruir Cartago». O sea, el gobierno de Polonia.


lunes, 23 de diciembre de 2019

Disensiones entre Puigdemont y Quim Torra


De Garganta Profunda se ha hablado en otras ocasiones en este mismo blog. Garganta es mi amable serviola en las covachuelas de la Generalitat. Nos conocemos de antiguas comunes militancias en aquel partido que fue el útero de la lucha antifranquista, el PSUC. Garganta es un personaje demediado: durante el día aparenta desparpajadamente estar en el ajo independentista; por la noche me pasa información de las interioridades de palacio. Garganta es como la rosa de Alejandría: colorada de noche, blanca de día. Es su forma de hacerse perdonar el tránsito de su rojez juvenil al amarillo de su senescencia.

Garganta, utilizando la prosopopeya althusseriana –mitad marxista, mitad estructuralista--  me sugiere ciertas modificaciones en mis análisis en lo referente a considerar que, en estos momentos, la relación entre Puigdemont y Quim Torra se caracteriza por una solidez granítica. Las cosas están cambiando. El presidente holgazán está siendo puesto en entredicho por Waterloo. Es más, hay sospechas de que Torra le ha tomado cierto gusto a «ir por libre» y tomar decisiones sin evacuar las convenientes consultas. La gota que ha colmado el vaso, me cuenta Garganta Profunda, es la política fiscal pactada entre ERC y Catalunya en Comú. Esta política está siendo criticada furibundamente por los post post post convergentes de Waterloo y sus escribas agachados. «Es un ataque a las capas medias», vienen a decir con los mismos argumentos que tradicionalmente  usaron las derechas de secano. Todo atisbo de progresividad fiscal, por modesta que sea, es la ruina del país. La mismísima Musa del independentismo ha declarado en tv3 que quienes ganan 6000 euros al mes pasan apuros. El raholismo químicamente puro. (Sobre estas cuestiones han hablado recientemente Antón Costas y Jordi García--Soler). No es que Torra no participe de esta idea, es que –dicen desde Waterloo y se traslada a las altas escribanías de palacio--  no ha sido capaz de impedir el pacto entre los de Junqueras y los de Colau.

Más todavía, Torra aparece ante Waterloo como el principal responsable del oscurecimiento  político de los post post post convergentes, mientras que los republicanos aparecen en las encuestas como los posibles vencedores en las próximas elecciones autonómicas. Garganta, afilando la «navaja de Occam», me interpela: ¿no has notado que Torra apenas ha concitado solidaridad tras su reciente inhabilitación? (Mea culpa, estoy pagando las consecuencias de mi poca simpatía por Althusser).

En resumidas cuentas, Waterloo ha montado una operación para encubrir su fracaso echándole las culpas a su vicario. Waterloo goza del dogma de la infalibilidad, Torra amenaza con destrozar ese constructo. Por lo que hay que poner en marcha algo que corrija la maciza incompetencia del vicario. Me dice Garganta, recuperando el tono y la voz de comité central: «Se prepara el nombramiento de otro vicepresidente de la Generalitat. De probada obediencia a Waterloo. Competiría con el único que hay, Pere Aragonès, que es de ERC y sería el candidato a presidir la Generalitat».

Apostilla.--  Los viejos expsuqueros nunca mueren. Sólo se transforman, pero siempre tienen un recuerdo de la vieja militancia. Todos no, Josep Piqué no forma parte de la Orden de la Rosa de Alejandría.

domingo, 22 de diciembre de 2019

El Congreso de ERC. Traición como traducción (2ª Parte)


El parte meteorológico—político parece que ha cambiado. El reciente congreso de Esquerra Republicana de Catalunya ha cambiado las previsiones.  Con todo, seguiremos siendo cautelosos y sólo diremos ´trigo´ cuando esté en el saco y bien cordado. Pero no podemos restarle importancia e interés al movimiento congresual: ve «viable» que la investidura de Pedro Sánchez pueda ser el día 5 de Enero. Es la festividad de sus Majestades  Melchor, Gaspar y Baltasar. 

Aclaremos que la Docta define viable así: «que, por sus circunstancias, tiene probabilidades de poderse llevar a cabo». En concreto, se nos está alertando a ser precavidos. Ahora bien, en el fragor del congreso no parece posible que el dirigente que habló así tuviera en la cabeza los primores terminológicos de lo viable. Lo que nos lleva a interpretar, prima facie, que ERC está dispuesta, mediante su abstención,  a facilitar la investidura.

El congreso ha tenido dos novedades que representan una cierta discontinuidad en la biografía del partido republicano. 1) ha sido un congreso tranquilo, sin sobresaltos. Lo que contrasta con el vértigo de estos tiempos políticos; 2) en el capítulo de los Estatutos se ha sancionado una mayor duración de los mandatos de los dirigentes. Son dos novedades que podrían significar un aviso a sus íntimos adversarios –los post post post convergentes—,  algo así como aquí estamos con los brazos en jarras para llevar a la práctica lo que, de momento, nos deparan las encuestas: la victoria electoral. En resumidas cuentas, un congreso que a las derechas carpetovetónicas les ha sentado como un rayo, y provocado ataques de alferecía a Waterloo. Por lo que me arriesgo al siguiente pronóstico: las franquicias de Waterloo, de manera autónoma o inducidas, entrarán en una nueva fase de bronca contra los de Junqueras. Su lema será el legendario «Roma no paga traidores». 

Ojalá haya investidura.  Y ojalá acertemos Javier Tébar y un servidor cuando escribimos recientemente: «Hoy la clave es una reforma fuerte, encontrar un espacio de negociación de la política con el mundo social y del trabajo, con sus actores, y el apoyo a la investidura de un gobierno progresista, con su deseable pacto de legislatura. De lo contrario, no cabe descartar que el espíritu de nuestro tiempo (Zeitgeist) constituya un retorno a los fantasmas del ruido judicial, imitando y dando continuidad a las secuelas de un ochentero Poltergeist  Concretamente en http://lopezbulla.blogspot.com/2019/12/traicion-como-traduccion.html


sábado, 21 de diciembre de 2019

Madrid encima de Cataluña




Madrid adelantó a Cataluña y se convierte en el primer motor de la economía española. Lo dice el Instituto Nacional de Estadística. El dato se corresponde al año 2018. El adelanto representa 2.100 millones de euros de diferencia. Ahora bien, lo más relevante es la diferencia del pib per capita: 35.041 euros en Madrid y 30.426 en Cataluña. La secretaria de Economía de la Generalitat, Natàlia Mas, ha dado una interpretación del hecho muy apropiada para incrementar el fracaso escolar. La covachuelista explica que «Madrid ha ido creciendo a costa del resto de España y de una política centralizadora». Es decir, frente a la adversidad victimismo en chanfaina. Porque ¿no habíamos quedado que, desde los tiempos de los Austrias, Madrid era el palo del pajar centralista?

La señora Mas posiblemente crea que está en lo acertado. Cosas más inverosímiles hemos y estamos viendo en Cataluña. Por lo que comprometiendo mi sentido común estimo que los motivos del sorpasso están en otro lugar. Concretamente en el hecho de que Cataluña esté permanentemente sobresaltada, y con frecuencia gravísimamente sobresaltada. Con unos gobernantes que más parecen, unos, bronquistas de taberna y, otros, aprendices de trileros. Con un equipo de gobierno autonómico en continua tortícolis, con los ojos puestos allende los Pirineos. Con un presidente holgazán empotrado a la fantasía de la república insular de Waterloo.

En definitiva, no es que Madrid se haya ganado a pulso el puesto de locomotora, es que Cataluña se ha empeñado a cosica hecha en quedarse atrás. Gentes de diversa condición lo avisaron con tiempo suficiente. No fueron escuchados porque la fe del carbonero independentista no se discute.

""—   ¿Tú en qué crees?—, le preguntaron al carbonero.

—En lo que cree la Santa Iglesia independentista — respondió.

—¿Y qué cree la Iglesia independentista?
—Lo que yo creo.
—Pero ¿qué crees tú?
—Lo que cree la Iglesia independentista... ""
   

viernes, 20 de diciembre de 2019

ERC o «La Tarara, sí; la Tarara, no




«No hay que parar las negociaciones en ningún caso. Hay que estar dispuesto a dialogar siempre». Así ha hablado Oriol Junqueras esta mañana en Catalunya Ràdio. Me parece perfecto. En esa dirección apuntábamos ayer cuando, desde ERC, se suspendían las negociaciones hasta más ver. «En ningún caso» es suficientemente claro como para no inducir a equívocos. El problema es algo tan simple como quién manda en Esquerra, y sobre todo qué capacidad tiene quien manda de que le hagan caso. Más todavía, ¿realmente hasta dónde cala el (retórico) mensaje de hacer política y no montar pollos a diestro y siniestro? ¿se queda dicho mensaje en la superficie o hunde sus  raíces más debajo de las capas freáticas del partido? 

Tendremos una aproximación en el congreso republicano que se celebrará este fin de semana: veremos hacia dónde apuntan los frentes de juventudes y senectudes. Veremos si Junqueras es un profeta desarmado o un dirigente que, además de auctoritas, tiene autoridad y mando en plaza. Veremos, en definitiva, si ERC abandona su situación de ´partido intimidado´  y rompe de una vez por todas con su condición de hermano menor de los post post post convergentes. Y deja de tener como canción distintiva «La Tarara, si; la Tarara, no». Debe desprenderse, en suma, de su fidelidad al canon ´patriótico´ que dicta Waterloo, pro domo Puigdemont. 

Por lo demás, no me parece percibir que los diferentes frentes de ERC sean suficientemente avispados con relación a las consecuencias de torpedear la investidura de Pedro Sánchez.  En concreto, la repetición de elecciones generales que, muy probablemente, podrían representar un triunfo en toda la regla para las derechas al grito de «¡Vivan las caenas!».

 Post scriptum. Me ha llegado la noticia de que Pere Colell (en la foto de arriba) ha sido galardonado con la Medalla Francesc Maciá. Pere, grande entre los grandes; una ejemplar biografía sindical.

jueves, 19 de diciembre de 2019

Después de la Sentencia ¿qué?


Veremos qué consecuencias jurídicas tiene la decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre el caso Junqueras y también iremos viendo sus efectos colaterales con otras personas tanto en prisión como los fugados de la Justicia española. En todo caso, tengo claro lo siguiente: nadie debería leer la sentencia y sacar como conclusión la ruptura de las negociaciones PSOE y ERC para la investidura y pacto de legislatura. Los peligros de  hacerlo siguen pendientes. La primera consideración es la siguiente: España debe aplicar a rajatabla la sentencia del Tribunal, lo que comportaría evitar cualquier intento de recurso o zascandileo, que complicaría mucho más las cosas. Prudencia y temple.  

La segunda consideración es eminentemente política. Entiendo que ERC hace rematadamente mal suspendiendo las negociaciones para la investidura hasta que –ponen como condición--  el gobierno de Pedro Sánchez valore la sentencia y, se supone, apriete las tuercas (no se sabe bien a quién) para que Junqueras salga en libertad.

ERC no puede correr el riesgo de impedir la investidura y provocar, en consecuencia, una nueva convocatoria de elecciones generales. De hecho los máximos dirigentes del partido están calentando la situación en vez de establecer la separación entre la sentencia y las negociaciones. Ese grupo dirigente --apretado por babor por sus juventudes y por estribor por sus senectudes y rodeado por todos los sitios por Waterloo y sus franquicias--  no tiene el cuajo suficiente para enfrentarse a la situación y ejercer de pedagogo de su militancia. Salvando las diferencias hace de Jeremy Corbyn que ante el brexit exige que su partido, el Labour, sea neutral.

ERC puede llevarnos a la catástrofe. No es pesimismo, sino la constatación de lo que parecen querer los dirigentes republicanos. Unas nuevas elecciones tendrían unos resultados imprevisibles. Toquemos madera, pues.  Mientras tanto, las derechas de orinal han empezado a afilar los cuchillos. 



Cataluña, indigestión de chuminadas




En Cataluña se está produciendo una inquietante acumulación de chuminadas. Vamos a hablar de ellas: la primera es lo sucedido en el día de ayer en torno al partido de fútbol, llamado pomposamente ´el clásico´; la segunda es ese tic infantiloide que tienen así ERC como los post post post convergentes.

1.--- Mucho ruido y pocas (nuevas) nueces. Casi un mes de suspense y finalmente los montes parieron un ratón. Tsunami Democràtic –un grupo de pijos de caviar y vodka--  ha intimidado a medio mundo insinuando que se iba a formar la mundial. Al final todo queda en un mero espectáculo televisivo. Nada nuevo. Salvo que lo más destacable de la jornada fue una descomunal reyerta carajillera entre los boixos nois y una mesnada de independentistas. Riñas de campanario entre parroquianos. Nada nuevo salvo los gastos económicos en pagar la factura por el despliegue de las fuerzas de orden público. Salvo que nuevamente la imagen de Barcelona en llamas recorre el mundo entero. ¿Eso es política? No, es una chuminá.

2.---  ERC está molesta porque, según su delicado paladar, José Luis Ábalos les está apretando en las negociaciones para llegar a un acuerdo. Sancta simplicitas! Es una reacción infantil, casi de patio de colegio, de quien no se atreve a enfrentarse al sinedrio de Waterloo que constantemente le está mojando la oreja. Como pueril es la reacción del vicario holgazán que, tras la entrevista telefónica con Pedro Sánchez, se lamenta de que no se le haya informado de que se convocará anualmente a los presidentes de las comunidades autónomas.  En suma, ERC y los post post post rivalizan además en quién cocina mejor la chuminá amb all i oli.

3.---  Y mientras tanto, fuera del campanario, están pasando cosas de enorme relevancia. Un ejemplo, la reestructuración y reconversión de la industria automovilística, que tras Peugeot – Fiat, ahora le toca a Nissan y Renault. Pero esto no está ni en las preocupaciones de Waterloo ni de su vicario holgazán. Porque esto no es una chuminá.