domingo, 28 de agosto de 2022

Ese cretino Ministro de Cultura


El inculto Ministro de Cultura de Ucrania está metiendo el remo en el corvejón, vale decir que está meando fuera de tiesto. Se llama Oleksandr Tkachencko, periodista de profesión. Este caballero, queriendo o sin querer está creando problemas –lo sepa o no lo sepa su gobierno— a la justa causa ucraniana de respuesta a la invasión de los hijos de Putin. El ministro es, además, reincidente. Primero abogó por unas listas negras que impidieran que los turistas rusos viajaran por el mundo; después, viene insistiendo en un boicot mundial a la cultura rusa en los cuatro puntos cardinales de la rosa de los vientos: se trata de cancelar a literatos como Puskin, los dos Tolstoi y Chejov, a los músicos  Tchaikosky y Rimsy Korsakov, y todos ellos acompañados de centenares de figuras gloriosas de la cultura rusa. No podría citarlos a todos.

La pregunta es: ¿de dónde ha sacado el pintoresco ministro tan estúpida, necia y contraproducente propuesta? ¿Quiénes en el gobierno ucranio comparten esta mayúscula esperpencia? Antecedentes hay, desde luego, de esta idiotez: Beethoven y Wagner fueron prohibidos en algún que otro país por su lugar de nacimiento.

La idea, en cualquier caso, sugiere que la mentalidad del ministro es aproximadamente iliberal. Pero, a la vez, es contraria a los intereses del pueblo ucranio. Porque aleja de la solidaridad con Ucrania a la oposición rusa, durísimamente represaliada por Putin; abriga sospechas de xenofobia por parte del gobierno de Zelensky en la opinión pública de Occidente; y es una interferencia para que se mantenga la ayuda y solidaridad con la causa ucraniana. Por último, este ministro está dando argumentos a ese sector de la «izquierda desnortada» (la expresión es de Lluis Rabell, siempre dispuesta a confundir el culo con las cabañuelas.

Y, ya puestos, busco entre mis discos un Boris Godunov, toda cantada en ruso, la lengua del excelso poeta Maiakovsky que tradujo primorosamente al catalán mi amigo Quim Horta, también poeta. O sea, que no decaiga la solidaridad con Ucrania. 


(En la foto, mi amigo Joaquim Horta, poeta).  

viernes, 26 de agosto de 2022

¿Internacionalismo? Anda ya!


 

¿Sirven para algo las organizaciones supranacionales ya sean políticas como sindicales? Yendo por lo derecho: qué hacen los grupos parlamentarios europeos o la misma Confederación Europea de Sindicatos? No quiero ser más gruñón de lo debido, pero tengo para mí que tales organismos, precisamente en estos momentos tan críticos, son –dispensen ustedes el malhumor-- pura filfa.

Desde la fundación, cada una a su tiempo, de las estructuras mencionadas Europa ha pasado momentos complicados. Pues bien, con la excepción de Emilio Gabaglio, al frente de la Confederación Europea de Sindicatos, nunca se supo qué utilidad tenían tales organismos supracionales, hecha la excepción de servir como cementerio de elefantes o poblar tales ínsulas baratarias.

Vivimos momentos terribles en la vieja Europa. Por ejemplo, ¿qué nos dice la CES a las estructuras sindicales nacionales? O bien, el Partido Popular, a través de su permanente incordio a Pedro Sánchez, se enfrenta a las políticas europeas de ahorro energético. Ni unos ni otros dicen ni pio. Cada sindicato de cada Estado nacional se las compondrá como buenamente pueda y sepa, y el Partido Popular tampoco recibirá un coscorrón en su colodrillo por parte de su euro grupo parlamentario.

Así las cosas, quien tiene más que perder son las izquierdas. Unas izquierdas  que siempre tuvieron en su denominación de origen un déficit de internacionalismo. De todo ello ya nos advirtió hace años aquel león del  comunismo italiano, Palmiro Togliatti, en su famoso testamento, El Memorial de Yalta. Al menos, mi generación podrá decir: «Aré lo que pude».

martes, 23 de agosto de 2022

El principio de acción y reacción


 

El minúsculo grupo centrista del Partido Popular, caso de existir, debe estar decepcionado de su nuevo dirigente. Feijóo, nos dijeron ellos y plumillas alquiladas, era la personalidad que centraría definitivamente el partido y lo situaría a la altura de los partidos de centroderecha europea. Puede que, en efecto, Feijóo, sea ese deseado o puede que la curia no le deje respirar. En todo caso, lo que cuenta son los hechos: «facta non verba», decían los clásicos romanos. Díganse las cosas como son: no ha habido cambio en el Partido Popular con la nueva dirección. Sin novedad, señora Baronesa.

Así pues, los sedicentes populares han decidido votar en el Parlamento contra todo. De ese voto negativo no se escapa ni la ley de la gravedad ni el teorema Euclides sobre la infinitud de los números primos. Ahora hablan de que «por frívolo» se opondrán al Plan de ahorro energético. Y, como de costumbre, brilla por su ausencia ningún proyecto propio sobre el particular. Feijóo apunta no sólo contra Pedro Sánchez sino contra la Unión Europea, que lógicamente hace suyas las medidas del gobierno español.

Esta estajanovista oposición contra todo no es un fenómeno exclusivamente carpetovetónico. Es, ante todo, la confluencia de agrupaciones de agraviados por las crisis del capitalismo, de  numerosas cohortes de negacionistas, de fundamentalistas con o sin carné, de resentidos de que sus expectativas de juventud se hayan puesto, como las viejas fotografías, de color amarillo. El lema que más conviene a este tropel es el legendario «A por ellos, que son de regadío. Me cago en tó».

Todo eso estaba en barbecho esperando su momentum. Y de las catacumbas saltó, tan desparpajado como desinhibido, al foro público: las universidades, los currinches mediáticos, las tabernas de moyate peleón hasta servir de pasto de los partidos de las derechas varias que transformaron su acción política, conservadora o reaccionaria, en antipolítica.

Este movimiento de movimientos ultras ha conseguido una polarización de masas no irrelevante. También en España, aunque no llega a los extremos que hay en Norteamérica. El estilo (estilo viene de estilete) es el negacionismo, el nihilismo, el bulo, la insidia, la calumnia, el ataque ad hominem y demás figuras que, también hasta hace poco, estaban en barbecho. El PP es el aprendiz, si mantiene esa singladura, del nuevo americanismo (o trumpismo). Dato que leemos hoy en LV: «el 78% de los encuestados [en los Estados Unidos] justificó la violencia política en algún caso y, de ellos, un 7% dijeron estar listos para matar».

Esta situación se caracteriza –algo de ese nos dijo Riccardo Terzi en uno de los ensayos, que ahora mismo no tengo a mano--  porque, simultáneamente, se produce un aumento de los derechos civiles y sociales y una formidable reacción contraria contra ello. Algo así como la tercera ley de Newton: el principio de acción y reacción.

Lo que estaba en barbecho ha salido a la superficie cuando se iba agotando la ´racionalidad´ --sea esto lo que fuere— del sistema, que tanto ha influido en la política. De esta ´racionalidad´ taylo-fordista se ha pasado a unas derechas  anómicas y unas izquierdas que cambiaron el rojo de sus banderas por el color calabaza.

Sospecho que mientras la izquierda no recupere su sentido socialista las cosas podrían empeorar. Pero una sospecha no es una demostración, ni una formulación relativamente seria; es simplemente el barrunto de un anciano.   

jueves, 18 de agosto de 2022

Cataluña, ¿pero cómo es posible?


 

 

«¿Cómo es posible que en la patria de Bach y Goethe, Beethoven y Schiller, Thomas Mann  y Albert Einstein surgiera aquel nazismo?», se preguntaba mi padre genitor Pepelópez, pensando que en esa cuestión no había caído antes nadie. Mi padre adoptivo, el maestro confitero Ferino Isla, añadía que él se hacía cruces y no entendía cómo en la patria de Dante y Petrarca, Miguel Ángel y Rafael, Rossini y Verdi, había cuajado el fascismo. Y un servidor, con quince años a la espalda, les acompañaba diciendo que tres cuartos de lo mismo nos pasaba a nosotros: en las tierras de Garcilaso y Cervantes, Albéniz y Falla, Federico y Juan Ramón, surgió y mató aquella pipirrana tóxica entre Hitler y Mussolini haciendo estragos en media España. Nosotros tres no teníamos respuesta a una pregunta que tal vez estaba mal planteada. Pero no sabíamos más.

Ahora podría añadir que en la patria de Mosén Cinto Verdaguer y Gaudí, Pau Casals y Espríu ha habido y algunos colean ad nauseam movimientos parafascistas, fascistas, totalitarios. ¿Cómo es posible, me pregunto? La vejez no me proporciona mejor información sobre por qué han sucedido estas cosas, Cataluña incluida.

El martes pasado un grupo, posiblemente la vanguardia más aguerrida de la filoxera independentista, reventó literalmente un acto de homenaje a las víctimas del cruel atentado yihadista en Barcelona hace cinco años: son los agentes in rebus, que sigue en barbecho, del fracaso del procés.  Esperaron al minuto de silencio para proferir gritos que nada tenían que ver con la solidaridad con las víctimas de aquel atentado, a los que incluso afearon que estaban blanqueando las responsabilidades del Estado español. ¿Gente descerebrada? Tal vez, pero esta hipótesis no lo explica todo. Sobre todo porque, en un momento dado, aparece Laura Borràs, recientemente desposeída de la presidencia del Parlament de Catalunya, repartiendo besos y abrazos entre sus correligionarios vocingleros. Así pues, ¿de dónde sale esa infracultura, esa gente de malicia? Seguramente de los establos de Augiás. Pero decir esto no completa la respuesta.

Por cierto, en lo último que hubieran pensado Pepelópez y el maestro Ferino es que eso pudiera pasar en Cataluña. Menos todavía lo hubiera entendido el pintor paisajista Yebra, de granadinísima memoria, que siempre me decía que ´los catalanes eran muy formales´. La mayoría maestro Yebra, solo la mayoría.  

 

P/S.--- En la foto el pintor granadino Enrique Villar Yebra, el último bohemio.   

martes, 16 de agosto de 2022

Fu Manchú ataca


 

La visita de Nancy Pelosi a Taiwan fue, a mi entender, contraproducente. Ahora, la presidenta de la Cámara de Representantes de los EE.UU. debería explicar la utilidad de su viaje y los beneficios que ha traído a las hostilidades, que vienen de antiguo, entre China y Taiwan, que antes llamábamos Formosa.

Cuesta trabajo pensar que Pelosi visitó la isla por libre o por un pronto. Estas son interpretaciones subvencionadas con una clara intencionalidad política. Especialmente en estos momentos de extremada polarización política en Norteamérica; de un estremecedor pulso entre los demócratas y Trump. De un partido demócrata donde algunas de sus personalidades más relevantes tienen un interés político no coincidente con el Presidente Biden y su diplomacia.

Ahora ha vuelto a suceder tres cuartos de lo mismo: un grupo de congresistas demócratas ha visitado  Taiwan y se ha entrevistado con sus más altas autoridades. Cuesta trabajo pensar que sean versos libres, pues en esos asuntos la lírica no pinta absolutamente nada. Eso sí, nos informan, que todo ha sido de bajo nivel, de manera discreta y sin altavoces. Un encuentro recatado que --de forma querida, naturalmente--  ha salido en los medios de todo el mundo. Cierto, para eso se ha hecho.

Puede ser una diplomacia de doble personalidad. Imprudente porque atiza más las hostilidades entre China y Taiwan y entre los clientes de los hunos y los hotros. Y, por descontado, distorsiona las relaciones de la Unión Europea y los Estados Unidos.

Permitan una chispa de guasa: ¿no hay en la Unión Europea nadie que le cante la gallina a los Estados Unidos?  Porque, en caso contrario, empiezo ya a tener un cierto hartazgo de solidaridades cuando empiezan a ser equívocas.

 

domingo, 14 de agosto de 2022

Un libro refrescante

Lluis Rabell ha escrito un libro al que, en mi opinión, no se le está prestando la debida atención. Estoy por decir que ello se debe en parte a una cicatera visión de un sector de la «izquierda desnortada» que no sabe cómo justificar el no reconocimiento político del autor. El libro se llama precisamente así: La izquierda desnortada. Entre parias y brahmanes, editada por El Viejo Topo.

Lluis Rabell, una personalidad de la izquierda refrescante, alejada del cartón piedra de la literatura zocata, ha recopilado sus  artículos de su blog, ofreciéndonos un cuadro sinóptico y cómo para leer, estudiar y aprender de su sencillez expositiva maridada con una brillante sutileza. Es por ello un libro refrescante. He terminado de leerlo y me ha llegado un aire de más esperanza. Y tengo para mí que el libro podría ser unas plausibles cabañuelas políticas.

 

Blog - Lluís Rabell

 

 

miércoles, 10 de agosto de 2022

Tiempos raros, gentes raras


 

Nunca imaginé que tendría una vejez tan rara. Porque, la verdad sea dicha, vivimos tiempos raros, muy raros. Ahora mismo no tengo la suficiente preparación para establecer una analogía o comparación entre este hoy y la de tiempos lueñes. Y, más todavía, tampoco sabría intuir qué predicen las cabañuelas de la meteorología política.

Tiempos raros: después de acreditarse la derrota electoral de Trump, tras el asalto violento al Congreso de los EE.UU., después del registro del FBI a la residencia del antiguo mandatario y la amplísima repulsa mundial… después de toda esa rareza el ex presidente Trump sigue contando con millones y millones de seguidores--militantes en su país. Una enorme masa con una extraordinaria capacidad intimidante. Esto es lo más significativo del caso Trump.  De ahí que me pregunte, desde hace tiempo, ¿qué es exactamente lo que promueve ese seguimiento espectacular a las locuras de un personaje único en la historia de Norteamérica? Sigo sin saberlo, ni siquiera por aproximación. Naturalmente sus incontables seguidores no son una especie zoológica  similar: los hay de todos los gustos y colores, empresarios y obreros, agricultores y barberos de barriada. Aunque todos ellos tienen un hilo conductor: el gobierno federal y ahora el FBI con un sentimiento patriochiquero que hace que los EE.UU. sea considerado por ellos como un tropel de campanarios. Vale, pero sigo sin explicarme por qué ese acompañamiento de turbas, organizado a la postmoderna.

Podría ser que una parte de la explicación, tal vez la menos relevante, fuera esta: el deshilachamiento de las grandes religiones del cristianismo y su pérdida de autoridad y auctoritas, está siendo suplido por un cierto miedo al laicismo. Son masas que se han sentido huérfanas de un liderazgo espiritual, cultural y político que pusiera en orden la precariedad intelectual de cada cual. Vale, pero tiene que haber algo más, porque la historia de los EEUU, incluso antes de su nacimiento, está trufada de movimientos extraños, dirigentes de extremada confusión. Hasta tal punto que, cada cual a su manera, recuerdan las aglomeraciones de seguidores de los fraticelli y otros milenaristas.  

Seguiremos reflexionando con más sosiego cuando pase la canícula.  

lunes, 8 de agosto de 2022

Un ciego guiando a un pelotón de locos


 

Mi impresión es que Feijóo, en vez de afianzarse como líder del Partido Popular, está haciendo justamente lo contrario. Empieza a dar una cierta sensación cangrejil. Se le atribuía una determinada capacidad política –moderación y un talante centrista— que gradualmente se ha podido ver que eran exageraciones. Subió a la dirección de los populares quizá porque las distintas facciones del partido pensaron que era la baza más presentable en la escena política y, además, el más impresionable ante cualquiera que le levantara la voz y la vara. Todo el mundo, sin embargo, reconocía que lindaba más con Rajoy que con, perdonen la exageración, Leopoldo Calvo Sotelo. Feijóo sin carisma ni voz de mando. En este mundo de la globalización el caballero habla dos lenguas importantes: el castellano y el gallego.

Le caracteriza una falta de liderazgo: cambia de opinión cuando es corregido por una o varias tendencias de su partido. Por ejemplo, en Cataluña es capaz de hablar de  ´nacionalidades´ y, ante la polvareda que se organizó, es capaz de rectificar a la media hora diciendo lo contrario. Autoridad precaria: su primera reacción fue de a las recientes medidas del Gobierno para fomentar el ahorro de energía. Tras las bravatas de Lady Macbeth hizo mutis por el foro, dejando que la guilda madrileña  se le subiera a los faldones.

Y, en su día, lo advirtió el Bardo: «Cuando los locos guían el partido de los ciegos».

miércoles, 3 de agosto de 2022

Nancy Pelosi, en casa se está mejor.


 

Nancy Pelosi, Presidenta de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, es una mujer bravía. Joven ochentona ha sido, y continúa en ello, una persona independiente. Genio y figura. No obstante, el problema de estas grandes personalidades es que, cuando se equivocan, se puede armar la de dios es cristo. Pelosi no se ha escapado de esa tendencia.

La situación geopolítica no está para virguerías de francotiradores. La invasión de Rusia a Ucrania no es el único conflicto del inquieto panorama global, pero sí es el  más representativo, y el que –de momento, durante un tiempo que  no sabemos prever--  está perjudicando enormemente a los contendientes y a la par al mundo entero. Los aliados de Ucrania son potentes, pero no lo son menos los de Putin. Por otra parte, a medida que la guerra continúe, es de prever que las disensiones de ciertos países –hoy todavía sumergidas— salgan a la superficie.  Más todavía, podría darse, si el conflicto empeora, un hartazgo de solidaridad en amplios sectores de la ciudadanía europea. «Prever es dirigir», insistía Marcelino Camacho cada dos por tres. Recuerde, pues, señora Pelosi la enseñanza del viejo sindicalista.

Así pues, el momento es: solidaridad con Ucrania y, simultáneamente, el trabajo de la diplomacia. De la diplomacia, no de los francotiradores, aunque a su intención se atribuyan las mejores intenciones.

La brava  Pelosi ha metido el remo hasta el corvejón. O sea, que ha hecho un pan como unas hostias. La joven ochentona, con muchos quinquenios de diputada, se ha metido en un jardín, a pesar de los consejos y sugerencias de sus colaboradores, de sus compañeros demócratas y de las malas caras del anciano presidente Biden.

Cosecuencias: ha echado más gasolina al bidón global, siempre expuesto –y ahora más— a fogonazos mil; ha agudizado gratuitamente la confrontación de los americanos y los chinos; pérdida de simpatía de los europeos; y ha dado oxígeno al Partido Republicano para seguir abroncando al Partido demócrata.

Ciertamente, a los chinos le ha sentado fatal este viaje de Pelosi. No tienen razón, por supuesto. Pelosi puede ir libremente, si le place, a Taiwán y a Santa Fe, capital de la Vega de Granada, pero si por fas o por nefas dicha excursión puede provocar un empeoramiento de la situación internacional, un estorbo para la diplomacia o una excusa para los hunos y los hotros, lo mejor que puede hacer doña Nancy es quedarse en casita. Como en casa no se está en ningún lugar.

Señora Presidenta: recuerde el apotegma del padre de don Pepe Sacristán: «Lo primero es antes».  

lunes, 1 de agosto de 2022

¿Yolanda es compatible con Podemos?


 

El otro día empezó a andar el proyecto de Yolanda Díaz. Madrid fue la pila bautismal y, se supone, que tan ambicioso ánimo se reanudará en septiembre. De momento, sólo sabemos que «esto no va de partidos», una insistencia que la brava ferrolana repite hasta la extenuación. Es, por así decirlo, la seña de identidad principal de la señora Díaz.

Ese no ir de partidos propone, en principio, un cierto atractivo y, a continuación, nos hace ver que la cosa es harto complicada. Sin ir más lejos, hoy la prensa nos brinda un ejemplo de la complejidad de la operación: «Podemos plantea una coalición con Díaz sin entrar en su plataforma», cosa que no equivale precisamente a lo que Yolanda tiene en la cabeza, al menos por ahora. Más bien, está en las antípodas. De esta forma, Podemos mantiene la estructura, el aparato y el logo y reconoce como la prima inter pares a Yolanda porque no tiene ninguna figura con la personalidad y envergadura de la ferrolana. Pero –parece decir— cada uno en su casa y Dios en la de todos.

Con todo, se debería partir en toda esta historia que Yolanda no nos ha explicado por qué considera que es necesario un nuevo proyecto en la izquierda. Pero, por pasiva, está dando a entender que Podemos ya no es la propuesta más idónea y que su ciclo está agotado. Seguramente este punto de vista –a mi juicio realista— es lo que la separa del partido que creara Pablo Iglesias el Joven. Una organización que se ha convertido en macro cefálica porque su cuerpo y extremidades están en precario.

Pocos éramos y parió abuela. A partir de ahora, con más o menos claridad, irán danzando por esas carreteras algo así como dos ofertas: la de Yolanda, que «no va de partidos», y la de Podemos, que es una coalición de partidos, partidillos y agrupaciones de agraviados. La lógica hará que, tras muchos kilómetros de carretera, cada cual adorne su proyecto y –con limón y mostaza--  vaya haciendo dos recetas no solo diversas sino, peor aún, contrapuestas. Ahora bien, será necesaria mucha capacidad de síntesis sucesivas y no poca inteligencia para compaginar un proyecto que no va de partidos con otro que sí va de partidos.

En Granada siempre hubo gentes pasteleras que ponían de acuerdo el círculo con el cuadrado, desde aquella famosa Doña Rosita hasta el niño de Pepelópez. Pero ahí quisiera yo verlos en esta relación Yolanda --- Podemos.

sábado, 30 de julio de 2022

La burra patronal vuelve al trigo.

Los escribas sentados (o en cuclillas) de las derechas económicas y políticas parece que han perdido, tal vez definitivamente, la inspiración. En realidad nunca la necesitaron porque disponían de vara alta y, en ocasiones, cambiaron el palo por la zanahoria. Un ejemplo que se repite con tanta insistencia y vehemencia es el siguiente: cada vez que un gobierno progresista pone en marcha reformas, dignas de ese nombre, los amanuenses patronales insisten en los efectos negativos que vendrán con tales medidas. Estos arúspices de hoy hablan en el mismo dialecto que sus antepasados durante los dos últimos siglos. No es el miedo a lo desconocido, es una cuestión de poder. Lo singular del caso es que tales vaticinios han sido permanentemente refutados por los hechos. Cosa que ya sabían, intuyo.

Ahora, la burra vuelve al trigo. La subida del salario mínimo –atruenan jupiterinamente— no solo destruirá puestos de trabajo, sino que impedirá la creación de empleo. La subida de las pensiones será perniciosa para la economía y la sostenibilidad del sistema. Más de lo mismo. La reforma laboral es un torpedo contra el crecimiento, regoldaban dichos escribas y las derechas de secano. Tan falso como los antiguos duros llamados sevillanos.

Ahora, tras haber fallado estrepitosamente en sus predicciones, insisten en el estribillo fúnebre: las nuevas medidas fiscales hacia la banca y los sectores energéticos –propalan banqueros y otros usuarios del cohíba— serán la intemerata.  Discos rayados e intencionadamente erróneos, porque solo buscan miedo y la sombra del terror. Con todo, sorprende que gente con tanto lustre –imaginamos-- sea tan tosca en sus intentos de argumentar reiteradamente lo que no es, ni ha sido.

 

P/S.---  Hace tanto calor y bochorno que ni las agrupaciones locales y comarcales organizan actos o cosas similares para explicar la idoneidad de las recientes medidas del gobierno progresista.  

 

viernes, 29 de julio de 2022

El guateque de la izquierda catalana


 

Una considerable parte de la izquierda catalana está de fiesta por dos asuntos de interés: la Mesa de diálogo se ha puesto en marcha y, por otra parte, doña Laura Borràs ha sido suspendida en sus funciones de presidenta del Parlament. Lo primero abre una modesta vereda cuyos resultados iremos viendo; lo segundo confirma que, tras el insuceso del procés,  el independentismo ha salido derrotado y  y dividido, se ha cambiado la primera fuerza política en la guía del país: del post post post pujolismo se ha pasado a Esquerra y, a partir de ahora, el conflicto principal no será contra ´España´  sino entre las fuerzas soberanistas. Paréntesis: de momento, se está celebrando la defenestración de la Borràs como el que con alivio quita la mosca del plato de sopa.

Me pare bien que haya alegría. Demasiado tiempo con caras largas, confusión, desestabilización y movimientaje, que no hay que confundirlo con el movimiento. Cierto, queda todavía mucho rescoldo, pero algo se va avanzando. Ahora bien, estoy un poco perplejo porque a esa alegría no se acompaña con los datos de la evolución del empleo en los últimos meses. Ni siquiera las fuerzas políticas que apoyan al gobierno progresista de coalición han levantado su copa tras los antedichos datos. O sea, una vez más, la cuestión social en decúbito supino ante la política de Palacio.

La derecha calla, porque en su día pronosticó el diluvio universal si se aprobara la reforma laboral de olor bolchevique, sector rías baixas; la División Acorazada Mont Saint Pelerine juró que se perderían millones de puestos de trabajo. Hechos, no palabras: todas esas cofradías han sido derrotadas en sus pronósticos. Por primera vez el número de contratos indefinidos supera al archipiélago de contratos—morralla. Y en concreto, 383.000 contratos más. Esta es la fisicidad del pacto de la reforma laboral. Y ante esa situación, la izquierda catalana ni siquiera ha dicho mú. Ni siquiera las agrupaciones locales y comarcales explican coram populo estas realidades. Tal vez sea razonable la excusa de que las temperaturas nos tienen abotargados. Puede ser, pero para celebrar la caída de la señora Basilisco sí tienen tiempo y botellas de cava.  Siempre de guateque, oiga.

jueves, 28 de julio de 2022

Antes muerta que sencilla: Laura Borràs


 

No quiero entrar en esa discusión de cantina de cuartel acerca de si existen o no las casualidades: esta es una cuestión tan peliaguda cuyos elementos atraviesan los campos de la física, las matemáticas y la talabartería fina. Pero, en todo caso, se ha de señalar que, casualidad o no, se han producido dos acontecimientos no irrelevantes en nuestra piel de toro casi simultáneamente. De un lado, la ´caída´  de Laura Borràs, presidenta del Parlament de Catalunya; y, de otro lado, la reunión de la Mesa de diálogo entre el gobierno central y el de la Generalitat.

Borràs se ha resistido numantinamente a dimitir tras sus líos con la Justicia; ayer mismo –las casualidades  existan o no existan— la Mesa de diálogo sacaba oportunas conclusiones y ERC, PSC y la CUP pedían la cabeza de la hiperbólica presidenta. Su reacción fue antológica: toda una mezcla de ajilismójilis de la niña María Isabel cantando aquello de «Antes muerta que sencilla» y un cacho de pipirrana de tragedia sofoclea. Madonna Laura declaró al conocer la petición de su dimisión: «Los que me quieren muerta, me tendrán que matar y mancharse las manos». O sea, antes muerta que no independentista. Paréntesis: un sector influyente de su partido está diciendo por los rincones que debe dejar el cargo.

La ira de la señora Borràs se entiende: en la mencionada mesa de diálogo ERC aparca la vía unilateral; el confuso legado de Puigdemont se disuelve como el antiguo azucarillo en el agua y el testamento de aquel Torra ya no se encuentra en ninguna notaría.  Los nuevos dirigentes del post post post pujolismo se quedan sin la cabeza, sin el cuerpo y sus extremidades.

Ahora empieza una nueva situación en Catalunya: el combate indisimulado y sin eufemismos entre Junts y los de ERC.  De momento hay un vencedor, Esquerra, pero Junts todavía tiene recursos para que el combate dure. Pero una cosa está clara: ahora el independentismo ya no tiene poder de intimidación en España, ni en el gobierno de España; ahora sólo inquieta el papel de ERC en el Parlamento español en determinadas votaciones, que poco o nada tienen que ver con las cosas de Cataluña.

También Paco Rodríguez de Lecea ha tratado el tema en  https://vamosapuntoycontrapunto.blogspot.com/2022/07/vemos-muertos.html

 

domingo, 24 de julio de 2022

¿Se ha ablandecido Putin?


 

La tinta no se había secado todavía. Nacía un protocolo, gracias a la mediación del turco Erdovan,  mitad fraile de Putin, mitad soldado de la OTAN, que permitía a los ucranianos exportar cereales a través del Mar Negro. Ni veinticuatro horas pasaron tras la firma: Putin ordena bombardear el puerto de Odesa. La ONU, principal valedora del pacto, pone el grito en el cielo; Europa protesta igualmente, cuidando no herir las sensibilidades contrapuestas en torno a la guerra. La Unión Europea, ese tropel de países, cada uno con sus razones de estado, cada uno con sus cerones llenos de pejiguerías.

¿Hay contradicción entre la firma del protocolo y el bombardeo a Odesa? Creo que no. Porque las razones y motivos del protocolo son una variable dependiente de la función, que es la invasión de Ucrania por parte de Putin. Me explico: el protocolo ha sido un intento publicitario del gobierno ruso para aparentar conciencia humanitaria con los países, especialmente africanos, que necesitan el grano, unos países que –de ser desatendidos--  consolidarían, todavía más, sus servidumbres, supeditaciones y vínculos con los chinos. A su vez, han ´concedido´ un protagonismo a Erdogán, que sale fortalecido en estos momentos. Erdogán que buscaría desesperadamente el Premio Nobel de la Paz.

Una cosa es clara: si Putin no ha conseguido todavía sus objetivos, sepan que Europa tampoco ha logrado los suyos. Unos objetivos que, hoy por hoy, nadie sabe con exactitud  cuáles son, y –peor todavía--  con las recientes crisis de gobierno en Italia y el Reino Unido, la cosa se embrolla y complica cada vez más.

Más todavía, tengan en cuenta la evolución de la opinión pública europea, que publica hoy La Vanguardia. Desgraciadamente, se está dando un giro que va de la exaltación solidaria a principios de la invasión al hartazgo de solidaridad. Malos tiempos para la lírica.

En fin, todo esto tiene su origen en un famoso episodio: el rapto de Europa, princesa fenicia,  por parte del incombustible Zeus.

1)           https://www.lavanguardia.com/internacional/20220615/8339838/crece-apoyo-paz-ucrania-suponga-derrota-rusia.html

jueves, 21 de julio de 2022

Aquella Italia que tanto amamos


 

En los últimos tiempos Italia se ha ido convirtiendo en un comistrajo. Se ennegrecieron las nieves de antaño, ahora aquello es un remedo de OK Corral. Ubi sunt? ¿Dónde están el General della Rovere y Rita Levi--Montalcini, Anna Magnani y Jimmy Fontana, Carlo Bergonzi y Renata Tebaldi, Palmiro Togliatti y Enrico Berlinguer, Lama y Trentin? Enterrados, no en la tierra sino en el olvido organizado. Lo peor del caso es que aquella Italia no tiene ni siquiera herederos. Casi todos se han disfrazado de noviembre para no infundir sospechas. En Italia no existen partidos, hay partidas. Son las partidas de Cómodo tras suceder a su padre, el gran Marco Aurelio.

Cada una de esas partidas, divididas molecularmente en banderías y facciones siempre a la busca de autor. Siempre expuestas a la epifanía de un gañán endomingado para dirigir el ganado. Aquella nave, en definitiva, se convirtió en un chinchorro. Viene a cuento todo esto por las martingalas que han utilizado patricios de salón y plebeyos pijopana para defenestrar a Mario Draghi. Precisamente por ese movimiento que nació –dijeron equívocamente— para reformar la vida política italiana. Y que en menos de lo que canta un gallo, ese M5S se quitó la máscara y decidió ser como «los demás»: alborotadores, inconscientes, aventureros.  En el fondo, esta crisis de burdel de carretera va orientada a impedir que Draghi le metiera mano a esa Italia aparentemente irreformable. Y para mayor irritación lo han hecho en un momento de extrema gravedad: guerra en Europa, crisis económica, atroz sequía en la llanura padana, donde el Po está más seco que el esparto. 

¿A quién beneficia este putiferio así en el plano nacional como en el internacional? Es una pregunta retórica. Pero, en todo caso, algunos ya se preparan para llamar a Cincinatus para que les saque las castañas del fuero.  

 

lunes, 18 de julio de 2022

¿Barcelona versus Madrid y viceversa?


Primer tranco

 

Ha aparecido un importante estudio en medio de estas calores endemoniadas. Sus autores son los investigadores Ivan Bofarull y Natalia Olson bajo el prestigioso timbre y sello de ESADE. De momento ha suscitado escasos comentarios a pesar de la importancia de dicho estudio. En síntesis, los autores afirman –tras una pormenorizada investigación— que «la suma de Barcelona y Madrid crearía el cuarto polo de talento del mundo superando incluso, nada menos, que a Silicon Valley. Los elementos principales que manejan son el ranking de estudiantes internacionales, el capital riesgo y nuestras Universidades (1).

 

Segundo tranco

 

Veo un espejo chocante: de un lado, la tradicional rivalidad de todo y ante todo lo que relaciona las dos grandes ciudades desde los tiempos de María Castaña; de otro lado, el alumbramiento que nos han propuesto los dos investigadores de ESADE.

Ahora bien, si los datos cuadran y las cuentas están bien hechas hay una posibilidad, al menos en teoría, de que alguien –más bien, unos muchos cuantos--  se meta en harina. Porque el salto que se daría en la economía no sería el de una suma, sino exponencial, me atrevería a decir.

 

Tercer tranco

 

¿Cuáles serían las enemistades de esta propuesta? Las prácticas patriochiqueras y el espíritu de campanario, los interesados en que Madrid y Barcelona se lleven a matar, los políticos de pequeño formato, ya sean de babor o de estribor, aquellos que dijeron que Pere Duran Farel era un sonmiatruites y un pirao.

Entiendo, no obstante, que si un grupo de capitanes de industria estuviera por la labor sería muy difícil que las diversas cavernas, las zarrapastrosas y las de moqueta, le pusieran la proa. Lo intentaron con Pere Duran y fracasaron.

 

Tranco final

 

En un excelente artículo aparecido hoy en El País, Daniel Innerarity, El estancamiento, nos dice: «Las democracias son más estables de lo que nos dan a entender quienes advierten reiteradamente de su fragilidad, pero menos capaces de realizar las transformaciones exigidas por las crisis, a las que se enfrentan». Ahí, ahí está el detalle. Con lo que me arriesgo a proponer que, en este caso (la gran operación Madrid – Barcelona) podría ser un ejemplo de democracia y transformaciones.

 

(1)         Página 68 La Vanguardia. 17.7.22

  

sábado, 16 de julio de 2022

Italia, la degradación de un antiguo burdel


 

 Escribe: Pelópidas 

Cómo tenemos que vernos para que un servidor, en puertas de sus primeros ochenta años, lamente la dimisión de Mario Draghi como presidente del gobierno de esa cosa que se llama Italia.  Cómo tenemos que vernos –digo— para que le pida al premier italiano que archive su decisión para cuando escampe. Sí, esa cosa que se llama Italia:

«¡Ay sierva Italia,/ del dolor albergue,/
nave sin timonel / en gran borrasca,/
no dueña de provincias, sino burdel!», 

dijo irritadamente el Dante.

Pero si no es positiva la dimisión de Draghi, menos lo es el comportamiento de ese grupo colecticio de partidos,  partidillos y grupos de unos y otros, que han provocado esa decisión. Italia es, hoy por hoy, una descomunal morondanga que añade menos seriedad a esta Europa en guerra, con una crisis económica, todavía no libre de la pandemia y unas perspectivas poco claras. Más alfalfa para Putin.

Italia, mejor dicho su abigarrado ecosistema político, trata esta situación anormal con el follón de su normalidad tradicional, esto es, a golpe de crisis, mociones de censura y cabildeos de gente que aparenta sofisticación.

Por último, hecho a faltar un análisis serio, con punto de vista fundamentado del porqué Italia ha dejado de ser en los últimos treinta años una constelación luminosa para convertirse en un nano planeta donde el Dante ha sido substituido por don Marcial Lafuente Estefanía.

jueves, 14 de julio de 2022

Mis sorpresas en el debate parlamentario


 

El debate sobre el Estado de la Nación me ha sugerido tres breves meditaciones: el discurso del Presidente del Gobierno, la bisoñez del Partido Popular y la sorpresa del pintoresco diputado Rufián. Las inmisericordes calores han impedido que siguiera reflexionando sobre otras cuestiones e incluso mejorar las que vienen a continuación.

1.--- Me ha sorprendido gratamente el planteamiento que ha hecho Pedro Sánchez; dejemos a los sabihondos que presuman de no haberse sorprendido. Es un conjunto de medidas necesarias en esta difícil situación y, ciertamente, valientes. Tienen, por así decirlo, una mano de pintura socialdemócrata. Si desde el PSOE se sabe y se quiere organizar un trabajo de acupuntura por toda España de explicación de las medidas, de un lado, y el mensaje de Yolanda Díaz hace su recorrido, se puede presumir con fundamento que el potencial de la izquierda sumergida puede salir a flote. O debería ser así.

Ha sido un discurso que ha pillado a la oposición, derechas y ultras, con los meados en el vientre.

2.--  Acostumbrado a la mentira y calumnia, habituado a los fakes y regüeldos varios, los portavoces del PP han resbalado estrepitosamente: así la oradora oficial, Gamarra, como el primer dirigente, Núñez Feijóo en diferido,  ad portas del hemiciclo. Seguramente esperaban otro discurso, un ´más de lo mismo´, y se encontraron con un golpe de timón sorprendente. La Gamarra leyó el discurso que venía cocinado por su logógrafo de cabecera donde sorprendentemente sacaba a relucir a ETA. Por su parte Feijóo interviniendo oficiosamente en el debate se mostraba rajoyanamente indeciso ante las medidas. Tampoco se esperaba el chaparrón de Pedro Sánchez. Feijóo, en todo caso, no habló de las medidas económicas después de sus últimos tropiezos en la materia, todos ellos tratados caritativamente por los medios oficiales y extraoficiales.

3.--  Rufián es el portavoz parlamentario del partido europeo más confuso, ERC. Mi sorpresa no fue el gesto de las balas, porque no se trataba de un acto político sino publicitario. Igual podía haber sacado el calcañar del hombre de Atapuerca. Mi sorpresa es que no dijo ni mú de Cataluña. Para el primer partido independentista de Cataluña ese silencio en Madrid, en este debate parlamentario, querrá decir algo que a un servidor se le escapa: por culpa de las calores, mire usted.   

martes, 12 de julio de 2022

Uber: el anarco—capitalismo rampante.


 

Algunos analistas a la virulé nos dijeron que el neoliberalismo es la fase superior, última, del capitalismo. Uber, que está ahora en boca de todos, viene a demostrar que todavía el capitalismo puede adquirir nuevas fisonomías haciendo del neoliberalismo un convento de ursulinas. Uber, de momento y hasta mejor reflexión, podríamos definirla como el exponente más sofisticado del anarco—capitalismo. Iber Tecnoligies Inc es una empresa post post post moderna, es –dirían los que no tienen rubor en confesarse como pijos una startup--; creada en 2009 en San Francisco y opera en 900 regiones metropolitanas de todo el mundo. Les sugiero que no se pierdan la serie de reportajes –ya van dos— que está publicando diariamente El País.

Uber ha practicado, según los informes, todo el almacén de delitos al por mayor y detall que pueden estudiarse en el Aranzadi. Desparpajadamente mediante instrumentos viejos y nuevos como la violencia y la extorsión, los ciberataques y otros medios de última generación. Si todo ello fuera una serie televisiva más de uno dirían qué exagerao. Y, sin embargo, es tan verdad como el teorema que se atribuye a Pitágoras.

A no pocos políticos lograron engatusar  y tres cuartos de lo mismo a opinadores de quita y pon: Uber es –decían-- la modernidad, lo contrario de los poderes de los viejos gremios del taxi, reliquias de las nieves de antaño. Cada uno que esto dijese le caía en mano una buena morterada de parné.

Uber o la primera gran estafa del siglo XXI. Un macro fraude que, además, afectó a sus asalariados que, mal pagados y violentados en su trabajo, estaban obligados a enfrentarse a sus contrarios con puños y palos.

Anarco—capitalismo que, si fuera el argumento de una serie televisiva, acertaría en situar a sus dirigentes como ciber--pijos de Silicon Valley, que se pusieron como reto montar esta forma de forrarse. Y para ello organizaron esta pendencia contra la ciudadanía, los Estados, el Derecho y la Democracia.  

Hasta ahora no se ha escrito una novela tan truculenta como esta historia real, que yo sepa. Con todo, hago una sugerencia: mucho ciudaíco con hablar de la prensa sin ton ni son, o de los periodistas afirmando que todos están vendidos al oro de Catar. Ojo, periodistas son quienes han levantado este asunto. Muchos políticos, al menos los untados, no dijeron ni oxte ni moxte.

domingo, 10 de julio de 2022

Yolanda Díaz, nuevos—viejos desafíos


 

De momento Yolanda Díaz ha conseguido que no pocos militantes –unos de la izquierda que sigue en el tajo y otros de la izquierda sumergida--  empiecen a entusiasmarse. El acto de Madrid de presentación de Sumar y el seguimiento on line del mismo lo evidencian. Habrá contagio, lo intuyo, en cada lugar donde la combativa ferrolana presente su proyecto.

En principio hay entusiasmo por una mujer que ha demostrado: su eficacia en todo un escenario de realizaciones sociales en tiempos de pandemia, su solvencia en toda una trama de negociaciones y un carácter temperado en los momentos de aspereza en el gobierno progresista de coalición. En suma, Yolanda es una mujer de gran formato.

Sus innumerables seguidores esperan de ella posiblemente algo más de lo que puede hacer en estos momentos.  Porque, yendo por lo derecho, lo que plantea esta dama ferrolana no es diferente de lo que proponen las diversas almas de las izquierdas: ampliación de la democracia, mejora de la condición asalariada, políticas de bienestar y derechos de ciudadanía dentro y fuera del ecocentro de trabajo. Sin embargo, todo indica que en la voz de Yolanda parece que es algo nuevo, algo que podría conseguirse. Posiblemente la confianza viene del balance de su tarea como ministra.

Las incógnitas vienen sobre el instrumento que –ella insiste con firmeza— propone para conseguir tales objetivos.  A saber, un movimiento. «Esto no va de partidos», afirma. Pero, dada la naturaleza y el carácter de todo movimiento, por grande que sea, siempre tiene unos límites que, sin son traspasados, son fuente de divisiones al por mayor. ¿Será, entonces, un movimiento de movimientos con la idea de representar todos los afectados de tantas y tantas patologías sociales? Sin duda, de ser posible, crearía un entusiasmo que, aunque importante, no necesariamente crearía una relación de fuerzas parlamentaria a la altura de esos andares del movimiento o del movimiento de los movimientos. Experiencias se ha atravesado a lo largo del siglo XX y de lo que llevamos en curso. Lo que sí está claro es que si se opta por «el movimiento» la propuesta del infatigable y querido amigo Isidor Boix («Yolanda, necesitamos ´leninismo siglo XXI´») es radicalmente inviable, a parte del misterio que encierra saber qué es el ´leninismo´del siglo XXI´ (1).

¿Será, entonces, que Yolanda está proponiendo un proyecto por fases? «Esto no va de partidos», ahora.  Y andando el tiempo, observando todos y cada uno de los elementos que aparecen surgiría el «ahora la cosa está madura para hacer partido».

Sea como fuere, Yolanda está generando entusiasmo y, montada en su alfombra voladora, se dispone a atravesar los cuatro puntos cardinales de España. Le deseo suerte, también en Cataluña.

(1)         https://isidorboix.wordpress.com/2022/07/02/yolanda-necesitamos-leninismo-siglo-xxi/?fbclid=IwAR2v2PReOg82QgTFkD7bUrUeALgXyTQaAtkq0NqkOVNfYduP4FtjFAbVzzs