sábado, 18 de agosto de 2018

¿Es Barcelona una ciudad de paz?




La conmemoración del primer aniversario de los terribles atentados que tuvieron lugar en Cataluña el año pasado me ha dejado una sensación desagradable. Me refiero concretamente al acto de ayer en Barcelona. Es una sensación muy personal, desde luego. Mi impresión es que no se estuvo a la altura. También tengo la sensación de que lo que ronda en el aire es un menos mal que la cosa no fue peor. Algo así como que el conflicto catalán no se expresó con la virulencia que lo hizo el año pasado. Algo así como que se salvaron los muebles. Cierto, no hubo incidentes de alta intensidad, lo que puede ser un consuelo. En todo caso (sigo moviéndome en el terreno emocional) estimo que las víctimas del atentado no estuvieron suficientemente acompañadas. El toda  Barcelona no estuvo presente. En todo caso, entiendo que la ausencia de un gran acompañamiento de masas no es una cuestión de indiferencia, sino de algo que necesita reflexión, de algo que denota una cierta enfermedad. Dispensen, no puedo concretar más. De algo que tardaremos quizás mucho tiempo en darnos cuenta. Es, dicho descarnadamente, que Barcelona –y sobre todo Cataluña--  no es una «ciudad de paz».

Leo la crónica de Paco Rodríguez de Lecea. Que confirma mis impresiones. Cataluña está enferma, camino de la decadencia. No se ha estado a la altura de la gravedad del problema del terrorismo, sólo nos hemos conformado en que la cosa no pasara a mayores. Pobre e insignificante consuelo. Dice Paco Rodríguez:

«Si hemos de ser sinceros, esperábamos más incidentes. La tregua ha funcionado bien, en líneas generales, como sucedía en los años olímpicos de la Grecia antigua. Los partidarios de las dos Barcelonas opuestas han hecho acto de presencia, han enseñado los dientes e intercambiado gestos de amenaza. Por lo demás, han competido para ver quién lanzaba la jabalina más lejos, a sabiendas de que pasado mañana las jabalinas metafóricas buscarán el cuerpo del contrario, para hacer sangre también metafórica».  







viernes, 17 de agosto de 2018

Italia de luto, Salvini de farra




Mientras la ciudad de Génova velaba a sus muertos, mientras los hospitales estaban repletos, el ministro del Interior, Matteo Salvini, estaba de farra en Roma.  Duelo en toda Italia, vino a mansalva y grappa a discreción en la comilona nocturna que homenajeaba a este pajarraco. El mismo que niega auxilio en los puertos italianos a los náufragos de nuestro mar. En la Italia que dio origen al humanismo. En la Italia de Francisco de Asís y Dante, en el país de Rita Levi-Montalcini y Juan XXIII. En el país donde florece el limonero que encandiló a Goethe. Definitivamente, los bárbaros no han llegado a Italia, estaban allí y eran italianos.

Al igual que el derrumbe de la autopista genovesa como símbolo  trágico del hundimiento de Italia, Salvini es la constatación de la bancarrota moral de ese país. Es la separación radical entre la ciudad doliente y ese grupo de truhanes al por mayor que representa el ministro. Un tío que ha importado a su país el lema de Trumpp –«Italia, lo primero»- disfrazado de mi farra lo primero.

Decidídamente, no me reconciliaré con Italia hasta que ese elemento no desaparezca de la escena política.


jueves, 16 de agosto de 2018

Pennsylvania: MASCULINIDAD SAGRADA Y VIOLENCIA




Paco Rodríguez de Lecea

Aún nos faltaba conocer lo peor.
Siete décadas de agresiones sexuales continuadas a menores, más de mil víctimas, un telón opaco de silencio sistemático y una técnica refinada para orillar inconvenientes potenciales a los depredadores. Es el récord alcanzado por la iglesia católica en Pennsylvania, y es la realidad cotidiana de una forma de entender la religión como dominio, la sacralidad como violencia, el sacerdocio como impunidad.
Nadie se haga ilusiones, el foco de la podredumbre no se circunscribe a Pennsylvania; va mucho más allá. Juan José Tamayo, catedrático de Teología y Ciencia de las Religiones en la Universidad Carlos III de Madrid, habla en elpais de un «cáncer con metástasis que alcanza a todo el cuerpo eclesiástico: cardenales, obispos, sacerdotes, miembros de la Curia romana, de congregaciones religiosas, educadores en seminarios, noviciados y colegios religiosos, etc.»  
Tamayo da algunas claves para diagnosticar la terrible lacra. Las reproduzco sin comentario: «El patriarcado religioso recurre a las agresiones sexuales para demostrar su poder omnímodo en las religiones. Un poder que convierte a los clérigos en representantes y portavoces de Dios. Masculinidad sagrada y violencia, pederastia religiosa y patriarcado son binomios que suelen caminar juntos y causan más destrozos que un huracán.»
La argumentación de los jueces españoles en algunos casos muy publicitados de abusos sexuales recientes está siguiendo la misma pauta de “repartir las culpas” entre el agresor y la víctima, que utilizó en algunos casos la jerarquía eclesial en Pennsylvania. Se omiten la violencia y la dominación como motores directos del delito, no se tiene en cuenta la repetición, se pide el anonimato “para sofocar el escándalo”, y el resultado es la impunidad de muchas conductas punibles.
Y se presentan como “casos aislados” (una técnica que nos resulta muy familiar en otros terrenos) lo que son redes extensas de corrupción que actúan de forma continuada y desvergonzada.
Callar los abusos por respeto a la institución que los ampara es el peor de los caminos posibles; es el que se sugiere precisamente desde la institución, decidida como está a mantener a toda costa su alta respetabilidad pública y oficial como educadora de la juventud.
La actitud de las jerarquías eclesiales en este terreno, así en Pennsylvania como en España, está decidida desde hace tiempo y bien asentada; se encubren los delitos, se obstaculizan las investigaciones judiciales y, en las palabras del teólogo Tamayo, se causan en la sociedad “más destrozos que un huracán”.
No solo hace falta un cambio de actitud por parte del clero; es necesaria una tolerancia cero desde la sociedad.



miércoles, 15 de agosto de 2018

La valentía de Podemos




Pasado mañana se cumple el primer aniversario de la tragedia del 17 de agosto. Pasado mañana miles y miles de catalanes llenarán la Rambla y las calles de Cambrils. Serán dos expresiones rotundas, contundentes, de repulsa del terrorismo y de solidaridad con las víctimas. Los ojos del mundo están puestos en Barcelona.

La alcaldesa Colau ha manifestado que toda la sociedad debe sentirse convocada. Así debe ser. Sin embargo, hay quien está empeñado en cubrirse de inmundicia. El presidente de la Generalitat y sus franquicias han recalado que ellos no acudirán a un acto que haya convocado Felipe VI. Falso, tan falso como los viejos duros sevillanos de antaño. No convoca el rey, convoca el Ayuntamiento de Barcelona. Es el primer intento de desnaturalizar la convocatoria. Los hologramas del hombre de Waterloo, a su vez, han contraprogramado una concentración en las puertas de la prisión donde se encuentra preso el ex conceller de Governació, Joaquim Forn. A pesar de que este caballero ha manifestado, al igual que hizo anteriormente Trapero, que no le utilicen para esos fines. Es una  forma oblicua de decirles que le dejen en paz. Los feligreses de la Assemblea Nacional Catalana mantienen la concentración en la prisión. Y con toda probabilidad enviará un comando para que organice el chillerío contra la cabecera de la manifestación.

Podemos ha mostrado coraje político. Ha dicho sin circunloquios que el Rey debe estar presente en la manifestación barcelonesa. Porque nadie es quién para discriminar a nadie en ese acto. Porque en esta ocasión no se ventila el dilema entre monarquía y república, sino otra cosa: el rechazo sin fisuras del terrorismo y la solidaridad con las víctimas. Es más, Podemos habla desde la autoridad de su republicanismo. Y, en este caso, con probada madurez política.

Por lo demás, tengo la impresión de que el hombre de Waterloo –doble moral y doble contabilidad--  intenta hacer una obscena filigrana: indica que Colau y los comunes tienen una querencia monarquizante y su republicanismo es pura filfa. Una manera de señalarles de cara a las próximas elecciones municipales que «no son de los nuestros». Los señoritingos mesocráticos son así. Lo dicho: doble moral y doble contabilidad.



martes, 14 de agosto de 2018

La CIA y Puigdemont




La comisión del Parlament de Catalunya que investiga los terribles atentados del 17 de agosto del año pasado se ha reunido sólo en tres ocasiones. Desde luego, los diputados autonómicos no se ganan el pan con el sudor de su frente. Uno de ellos ha justificado tan escasa actividad diciendo, sobre chispa más o menos, que ello ha sido debido al año tan convulso que ha sido absorbido por otras cosas. Sincera obscenidad. Lo que el caballero ha querido decir es que sólo se han dedicado a la motosierra del procés. El caballero es de la mayoría independentista. Ahora bien, no consta que la oposición haya pugnado porque se hiciera tan importante trabajo. En resumidas cuentas, el Parlament ha sido, durante este año, un perifollo a mayor gloria del hombre de Waterloo. Con lo que siguen coleando algunas cosas que se hicieron públicas en su día.

El reputado director de El Periódico, Enric Hernández, escribió en su día que el 25 de Mayo de 2017, tres meses antes del atentado, se reunieron en los Estados Unidos altos mandos de la CIA y destacados mandos de los Mossos d´Esquadra (1). En dicha reunión, la CIA alertó de que tenían evidencias de que se preparaba un atentado en Barcelona. En reiteradas ocasiones, el conseller de Governación, Joaquim Forn, el mayor Trapero y el mismísimo Puigdemont negaron vehementemente tal encuentro. Alguien miente. En lo que a mí respecta ni quito ni pongo rey, pero me creo a Enric Hernández.

Pues bien,  pesar de la magnitud del atentado, y a pesar de todos los pesares, la comisión investigadora sólo se ha reunido tres veces. Me malicio de que no es un descuido. El Parlament de Catalunya huele, y no a ámbar precisamente.  


domingo, 12 de agosto de 2018

Puigdemont, al charco o a Waterloo




¿Quiere usted combatir eficazmente estas calores caniculares? Mi sugerencia: lea a Paco Rodríguez de Lecea en su blog de culto.  Yo lo hago a diario y me parece estar a 20 grados de temperatura ambiente (1). Como prueba de ello reproduzco un fragmento de uno de sus escritos. Le pido excusas porque he variado un tantico el protagonista de su escrito.  Escribe Paco:

«Puigdemont iba de camino de Waterloo y se cruza con un ángel. “¿Adónde vas?” “A Waterloo.” “Será si Dios quiere.” “Quiera o no quiera.” El ángel ofendido convertía al caballero en un sapo por un periodo de un año, que este pasaba croando en un charco a la vera del camino. Pasado el año, Puigdemont reemprendía el camino y el ángel repetía la pregunta. Después del “quiera o no quiera”, el sapo volvía al charco por un año más. Así durante cinco o seis años, tiempo suficiente para que incluso nuestro hombre sacara las conclusiones pertinentes. En la última reencarnación, el ángel incansable volvía a preguntar: “¿A dónde vas?” Puigdemont agacha la cabeza y contesta a regañadientes: “A  Waterloo… o al charco.”»   




sábado, 11 de agosto de 2018

Casado y Rivera se han quedado sin juguetes




A los hunos se les ha extraviado lo que siempre  consideraron su juguete particular; los hotros también han perdido el suyo. Los de Casado y Rivera han sufrido un revés considerable; los de Puigdemunt y Torra han visto cómo uno de los suyos, un símbolo de la policía catalana, les ha dejado con el culo al aire. Y es que, como es sabido, un consumo excesivo de sapos acaba siendo fatalmente indigesto. Al grano.

Las asociaciones de víctimas del terrorismo se han desmarcado explícitamente de las acusaciones de la caverna en torno al acercamiento de dos presos de ETA al País Vasco. Casado y Rivera, dos alguaciles alguacilados. El hombre de Waterloo y su visir han recibido una amarga noticia: el mayor de los Mosos, José Luis Trapero, les ha dicho que le dejen en paz, que no cuenten con él para calentar motores de cara a la manifestación del primer aniversario de los terribles atentados terroristas de agosto del año pasado. Una decisión desagradable, también, para el independentismo catalán.

Pablo Casado, aprovechó un homenaje a dos víctimas de ETA para criticar este jueves el traslado de dos reclusos etarras a una cárcel vasca tras acceder al tercer grado. «Nos vamos a oponer frontalmente. Es una contraprestación a una moción de censura vergonzante».  Pero el Aznar Chico no contó con Consuelo Ordóñez, hermana del concejal del PP asesinado por la banda en 1995. La señora Ordóñez le leyó severamente la cartilla: «Se ajusta a la ley. No nos oponemos». Tres cuartos de lo mismo ha declarado la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Desautorizado, pues, el argumentario que obscenamente han repetido los jerarcas del PP. Desautorizado, además, por los que siempre consideraron la joya de su corona. PP y Ciudadanos o «el lagarto está llorando, la lagarta está llorando, han perdido sin querer su anillo de desposados».

Trapero, a su vez, rompe amarras. Lejos están los tiempos en que el mayor asistió a una poco inocente velada en Cadaqués hace ahora dos años. A su vera estaban Puigdemont, la musa del independentismo que ofició de anfitriona. Lejos están aquellos tiempos, digo. Trapero se encuentra ahora entre la espada y la pared. En eclipse de Luna. Pero con la suficiente lucidez para dar un sonoro portazo. No es el caso de la musa del independentismo: el hombre de Waterloo le ha ofrecido ser candidata a la alcaldía de Barcelona. 

viernes, 10 de agosto de 2018

¿Es una ´enchufá´ la esposa de Pedro Sánchez?






Los de Pablo Casado se las prometían muy felices tras la celebración de su congreso extraordinario. Los nuevos consejeros áulicos propalaron el «nuevo PP». Exageraciones en torno a un diseño de pexiglás. Sin embargo, no quisieron caer en la cuenta de que la sombra del famoso máster es alargada. Confiaron en la impunidad que el cargo de presidente del partido era un manto protector. El asunto, según ellos, estaba cerrado: la misma falta de previsión que tuvo el viejo PP con los escándalos que le llovieron. Cuando, bien pronto, vieron que la cosa no iba por ahí, los nuevos reaccionaron igualico que los viejos. Cantinflear y embrollar el asunto. Y, siguiendo el viejo manual, transformaron sus dientes de leche en colmillos retorcíos: a) ataque a Pedro Sánchez, acusándole de facilitar a su esposa un empleo; b) el acercamiento de dos presos de ETA al lugar de residencia de sus familias en el País Vasco. El viejo PP se disfraza de nuevo para disimular su senectud.

1.-- Con el ataque a Sánchez por lo de su mujer, Casado y sus mesnaderos saben que tienen un caldo de cultivo bien abonado en los mostradores de las tabernas, los sillones de las peluquerías, los tertulianos de garrafón y ese bronquista patio de vecindones llamado púdicamente redes sociales. El círculo de allegados a Pablo Casado ofrece esa casquería urbe et orbe porque da rédito la acusación de que la mujer de Sánchez es una enchufá.

Esta acusación sin fundamento es, ante todo y sobre todo, una tonelada de tinta de calamar para taponar la sombra del máster del jefe. Ahora bien, está indicando el antiguo imperativo carpetovetónico: la mujer en casa y con la pata quebrada. También la esposa del presidente del Gobierno. La doña debe ser, según los preceptos teologales y cardinales, el descanso del guerrero. O sea, la cama y la cocina. Y, de vez en cuando, una visita a auxilio social.  El nuevo PP usa la sagrada herencia del pensamiento de secano de antes, durante y después del Concilio de Trento. Así pues, Pablo Casado o Aznar con cara sonriente.

2.--  El otro filón es el acercamiento de dos presos de ETA. Perdón, según el avinagrado Aznar serían dos miembros del «Movimiento nacional de liberación». Una expresión que hizo suya durante los peores momentos de la banda terrorista y, para mayor abundamiento, mientras Ortega Lara estaba secuestrado en un zulo.  No importa que el acercamiento de estos dos presos se haya acordado, en riguroso cumplimiento de la ley, por el Gobierno de Rajoy, bajo el ministerio de Rafael Catalá, que sospechosamente guarda silencio. No importa, digo: leña al mono hasta que hable inglés. Lo que vale es contraprogramar el asedio que sufre el Aznar Chico. Por su mala cabeza.  




jueves, 9 de agosto de 2018

Facilitar la inversión de industrias en Cataluña




El gobierno de Pedro Sánchez se dispone a dar toda clase de facilidades para atraer empresas a Cataluña. Es una manera –me dicen desde el Ministerio de Industria--  de contrarrestar la fuga de más de 4.000 empresas. Se trata de un éxodo como nunca lo habíamos visto. Que ha sido provocado por la inestabilidad del procés. Es una diáspora que parece afectar un bledo al hombre de Waterloo, a su franquicia y la feligresía milenarista. Siguen en su calcorreo espasmódico del coro al caño y del caño al coro. En pocas palabras, lo que durante el día pretende hacer Pedro Sánchez, a partir de la noche se le pega fuego. Por el día: facilitar inversiones en Cataluña por parte del Gobierno, durante la noche seguir con la matraca hasta el desierto industrial, de la mano de Waterloo y sus adláteres.

Las medidas que plantea el Gobierno de Sánchez no ocultarán, sin embargo, que se perciban como una paradoja por parte de toda una serie de industrias. Es decir, ¿qué se hace con las empresas que permanecen? Con aquellas que están aguantando el chaparrón de manera incombustible. Esta es una cuestión que interpela al Gobierno, pero también a las organizaciones sindicales que no acaban de ver en qué se está traduciendo el Pacto por la Industria que firmaron con ese Quim Torra, más interesado en que se extienda el incendio que en reconstruir el tejido industrial.

  

miércoles, 8 de agosto de 2018

Puigdemont y Junqueras a cara de perro




Hay nuevos elementos de confrontación en el independentismo político. Estamos ya en un proceso de confrontación sostenida. Ni siquiera las calores caniculares logran disimularla. En estos momentos a todo ello se ha añadido un elemento no irrelevante: la convocatoria anticipada de elecciones autonómicas o el agotamiento de la legislatura. Los partidarios de la democracia orgánica –el hombre de Waterloo y sus paniaguados— están por la convocatoria de elecciones; Esquerra Republicana de Catalunya-  es radicalmente contraria. Puigdemont plantea una lista unitaria de todo el independentismo; Junqueras le contradice tesoneramente: «cada cual en su casa y Dios en la de todos».

Aquí se ventila, como se ha dicho repetidamente, la hegemonía del independentismo y, por tanto, los mecanismos que conducen a ello. Así pues, la gota que puede rebasar el vaso tiene su enjundia. Porque la consecución de la hegemonía –estamos hablando de hegemonía, no de simple mayoría--  no se concreta sobre la base de instrumentos abstractos.

Las cabañuelas no pronostican quién se llevará el gato al agua. Detrás el hombre de Waterloo hay un movimiento, creado a su imagen y semejanza, la Crida Nacional per la República, que dice tener decenas de miles de adheridos. Detrás de Junqueras hay una masa, que mayoritariamente le es fiel, pero también una relevante porción de gente que se instala en Escila  y en Caribdis. Puigdemont es ciclotímico, Junqueras exhibe cachaza al por mayor. En todo caso, algo parece rondar por la cabeza de Junqueras: como doblegue el brazo tiene perdida la batalla por la hegemonía y la mayoría.

De donde se infiere que las cabañuelas tengan no pocas dificultades para indiciar lo que aproximadamente pueda ocurrir. Mientras tanto, la entropía se instala en Cataluña. Con una novedad: el presidente Torra, afectado por las altas temperaturas, ha decidido cambiar la ratafía por el rudo botijo ibérico.



martes, 7 de agosto de 2018

El Pórtico de la Gloria





No tengo palabras para calificar a quienes han pintarrajeado algunas figuras del Pórtico de la Gloria de la catedral compostelana. La obra de los artesanos medievales, dirigidos por el maestro Mateo, ha sido mancillada y desfigurada por gentes que, por ignorar, desconocen el ´mensaje´ –si es que lo hay--  que nos envían desde su alevosa nocturnidad. Porque exactamente ¿qué quieren significar?

Aproximarse al conocimiento de quienes son sus autores es acercarse a las nuevas patologías sociales. Tengo para mí que esos bellacos parecen tener la billetera cubierta. Les sobra dinero para gastarlo en sprays. En todo caso, tengo para mí que no son enfermos, ni están mal de la cabeza. Es una consecuencia más de que, para no pocos, la cultura –mejor dicho, la Cultura--  es un perifollo del mundo contemporáneo. Bárbaros postmodernos. 

Post data Muy queridos amigos me comunican que hay un error en este post. No se trata del Pórtico de la Gloria sino de una figura que hay en la fachada de la catedral de la Plaza de la Platería. Quedo agradecido. Pido mil disculpas. 



lunes, 6 de agosto de 2018

¿Fue Marx un pejiguera?





Cuando hace muchos años leí por primera vez la Crítica al Programa de Gotha saqué una conclusión muy propia de un jovenzuelo pretencioso: Marx me parecía en determinados momentos un pejiguera, que se peleaba con los organizadores de aquel famoso Congreso por unas nimiedades. Así lo dije en seminario clandestino sobre Marx cuyo objetivo era ponernos en forma. Nuestro profesor –un estudiante mataronés – no daba crédito a lo que oía. Su carácter tolerante, sin embargo, le llevaba, en este y otros casos, a darle acicate a nuestras intemperancias al tiempo que se esforzaba en razonar la argumentación marxiana. 

A mí me parecía que la crítica del Barbudo de Tréveris a sus cofrades, redactores del Programa, sobre el «trabajo» y la «fuerza de trabajo» era rizar innecesariamente el rizo. En todo caso, decidí por disciplina la argumentación de nuestro profesor: «la diferencia está en que el trabajo es lo que el trabajador hace y de lo cual no es dueño, ya que le pertenece al capitalista al trabajar para él, y la fuerza de trabajo es lo único que tiene el trabajador y es lo que ofrece a cambio del salario, de lo único que es dueño». Andando el tiempo entendí la argumentación. Marx no era un pejiguera, sino un pensador sutil. Paréntesis: lo que no quita que, años más tarde, un miembro de la dirección del Partido Comunista de España exigiera virilmente aquello de «menos marxismo y más cojones». Se cierra este inquietante paréntesis.

Me ha venido a la cabeza la ´pejiguería´  de Marx al recibir un correo electrónico de un viejo amigo, a quien llamaré Burriac. Burriac es un letraherido que no da puntada sin hilo. Mi amigo expone que «la cuestión central, de donde debe partir todo el análisis político y social, es la globalización». No estoy de acuerdo con su premisa mayor. Y de la misma forma que una hilera defectuosa de ladrillos es fatal para la resistencia de materiales de una construcción, entiendo que los ladrillos de su planteamiento son defectuosos y, por lo tanto, perjudiciales para cualquier tipo de análisis con punto de vista fundamentado.

Le respondo: «Querido Burriac, no es la globalización la madre del cordero. Es la incesante, veloz y profunda reestructuración de los aparatos productivos y de servicios el elemento central. Una reestructuración e innovación tecnológica que ha alcanzado unas proporciones insólitas. Esa es la madre del cordero. Y eso es lo que construye la globalización. De donde infiero que no se deben confundir las causas con los efectos. En todo caso, entiendo que bien valdría que nos viéramos las caras y ante un buen botijo de agua fresca y sendos abanicos podríamos debatir con parsimonia. Te espero, lejos de estas calores, en Trevélez. A partir de las ocho de la tarde, a pesar de la canícula, debemos ponernos un jersey. Tuyo en  Jenny von Westphalen». 

Marx diría que Trevélez no está en la Alpujarra sino en la altísima Alpujarra. ¿Pejiguerías? 






domingo, 5 de agosto de 2018

Contra Daniel Ortega, el de Nicaragua



Carlos Mejía Godoy, el legendario cantautor de la revolución sandinista, se encuentra auto exilado en Costa Rica. No hace falta presentarle, pero sí es necesario recordar que su música fue la banda sonora de aquel movimiento revolucionario. Uno más que deja en cueros vivos a Daniel Ortega, que – al decir de Pepe Mugica, padre noble de la izquierda latino americana, se ha convertido en un autócrata. Tres cuartos de lo mismo viene diciendo desde hace ya largo tiempo Ernesto Cardenal a quien tanto queremos. Le recuerdo en Barcelona, junto al profesor José María Valverde,  en la sede de Comisiones Obreras de Cataluña, explicando el carácter de la revolución sandinista. Y tengo en la memoria el formidable movimiento solidario del sindicato y entidades cívicas barcelonesas con el pueblo de Nicaragua. Comités de empresa y los barrios recogiendo material escolar, medicinas, ropa y todo lo que encartara. Y el gran Miguel Núñez organizando Las Segovias. Todo por Nicaragua, Nicaragüita.

Daniel Ortega se corrompió. Y se transformó en un «autócrata». Ortega ha disparado contra el pueblo. Ese pueblo por el que Mejía Godoy está llorando ahora.

Los formalmente herederos de la izquierda política que, en aquellos entonces fue carne y una de los sandinistas, está de perfil ante Ortega. No dice ni oxte ni moxte. Ni siquiera un comunicadillo de prensa. Ni una beata resolución. Los jóvenes de la llamada «nueva política» ignoran dónde cae Nicaragua. Por lo demás, hay un grueso de almas de cántaro que ni siquiera se angustian por la situación de aquel pequeño país. «No hay que hacerle el juego al imperialismo», afirman con obscena parsimonia. Pero, eso sí, le hacen el juego a este Tirano Banderas, que le viene que ni pintado al imperialismo.  Ni siquiera se mueve esa cofradía multiusos de los abajofirmantes.  Serán las calores.

sábado, 4 de agosto de 2018

La caída de Pedro Sánchez bien vale una pinza



La pinza es un quehacer político que une a los aparentemente contrarios contra un enemigo común. Puede alcanzar la categoría de pacto, explicitado o no, o concretarse en un itinerario conjunto frente a un tercero que no sólo molesta sino que interfiere la acción de los hunos y los hotros. La pinza viene de muy antiguo: ya se practicaba en la Roma republicana y, posteriormente, en  la Florencia medieval. Pinza fue también la que construyó el  muy católico emperador Carlos con los príncipes luteranos que acabó en el Saco de Roma. Una pinza explícita.

Nada hay nuevo bajo la capa del Sol. Hoy vuelve a reaparecer la pinza.

El Gobierno de Pedro Sánchez se mueve según las posibilidades que le permite la relación de fuerzas en el Parlamento. El Govern de Quim Torra, el holograma del hombre de Waterloo, sigue instalado esencialmente en la lógica circular –más bien, en una noria cansina. Pedro Sánchez ha prometido novedades. Puigdemont reincide en más de lo mismo. De Madrid vienen mensajes de cambio, también en relación a Cataluña; de Waterloo llegan inquietantes orientaciones que llevan al estancamiento y posterior decadencia de Cataluña.

La pinza es ahora el pacto implícito –repito, implícito— entre los de Puigdemont y la pareja mal avenida del Partido Popular y Ciudadanos. El punto de coincidencia es que nada se mueva. La cuestión catalana debe aumentar su temperatura canicular; al enemigo común de ambos no hay que darle respiro. Y, mientras tanto, para disimular la pinza, se alimenta la confrontación entre las fieles infanterías de cada cual. Y de la misma forma que el cuarto Enrique exclamó que «París bien vale una misa», Casado y Rivera parecen decir que la caída de Pedro Sánchez bien vale una pinza». Una pinza de ambos con el hombre de Waterloo, se entiende.


viernes, 3 de agosto de 2018

Los CDR, hilo directo con Puigdemont





Una parte de la sociedad catalana está confrontada contra otra parte.  Negarlo es inútil y, por supuesto, contraproducente. Ambas partes se sienten auto legitimadas para actuar organizadamente, al margen y contra la legalidad. Primera novedad: ya no hay acciones espontáneas, la acción es el resultado de un diseño pormenorizado desde un cuchitril concreto. Es el escuadrismo que está indiciando un protofascismo a la catalana, que tal vez estaba en estado de latencia. Hasta la presente nadie, desde las fuerzas independentistas, ha desautorizado esta acción organizada de los camisas amarillas.  Tampoco nadie desde el gobierno de Quim Torra les ha salido al paso. Este movimiento es,  en parte no irrelevante, consecuencia de la irascibilidad de los mensajes que emite espasmódicamente el hombre de Waterloo, y –también en parte--  consecuencia de la literatura que ha vertido, desde diversos medios, el mismo Quim Torra.  Luego, así las cosas, no pueden ser desautorizados. Conclusión: los llamados Comités de Defensa de la República (CDR) es algo que necesita el sector más exasperado del independentismo.

Segunda novedad: este escuadrismo tiene, además, otro cometido: amedrentar a ERC a quien considera tibia, melindrosa. Lo que también conviene al hombre de Waterloo. La estrategia de los de Junaqueras es considerada revisionista y al borde de la traición. La traición, esa palabra que Alberto Moravia llamaría palabra enferma (parola malata).

Ayer mismo, sin ir más lejos, un nutrido comando de los CDR empapeló la fachada de la sede de Esquerra Republicana de Catalunya (calle Calabria, Barcelona), al tiempo que les propinaba un descomunal chillerío. Silencio del hombre de Waterloo. Porque los CDR son la prolongación de Puigdemont por otros medios. Es el somatén clandestino de la ratafía. Es la lucha entre Puigdemont y Junqueras, profeta desarmado. Una confrontación que –afirman las cabañuelas políticas--  se incrementará mientras las encuestas sigan dando a ERC como ganadora en unas hipotéticas elecciones anticipadas en Cataluña. 

Conclusión: los CDR no son unos mozuelos incontrolados; son la específica de Puigdemont. Con subvencionado hilo directo a Waterloo.

jueves, 2 de agosto de 2018

Ernest Maragall, a la vejez viruelas.


Ayer después de muchísimos años se reunieron en Madrid delegaciones de los gobiernos central y autonómico. Los analistas serios coinciden en que se ha dado un paso adelante. Se mire por donde se mire es un respiro. Más vale hablar que soltarse eructos en la cara del contrario. Los comentaristas de las diversas cavernas carpetovetónicas hablan con una insensatez programada que el Gobierno de Pedro Sánchez está cediendo al separatismo catalán. Es la zahúrda de la manipulación. Mientras tanto, las cabañuelas políticas se resisten a ofrecer predicciones solventes.

Menos da una piedra, afirmamos nosotros desde nuestro escepticismo al por menor. Pero es mejor hablar que partirse la cara. Ahora bien, para nuestro paladar la reunión ha servido para que los independentistas afirmen que el Gobierno sigue en sus trece; el Gobierno, a su vez,  ha afirmado que se reafirma en sus posiciones, pero al menos se ha abierto una vía de diálogo. El hombre de Waterloo se mantiene en su lógica circular –tirando de la noria con aspavientos--  cantando como Chanquete, en este verano azul, el legendario No nos moverán; Pedro Sánchez intenta trabajosamente dar un paso adelante. No está descartada la yenka. En todo caso, tampoco las cabañuelas predicen dónde está el punto asintótico de ambas rectas. La solución, si la hay, será cuando una línea esté extenuada.

Sorprende que un político a la antigua usanza como Ernest Maragall, jefe de la delegación catalana, forjado en mil cabildeos saliera «decepcionado»  de la reunión. ¿Pensaba acaso que se iba a traer a Barcelona la fiambrera de la autodeterminación? Son poco recomendables las viruelas de la vejez. Puro espejismo. O bien, don Ernest viajó a Madrid a recibir el no por respuesta para engordar el memorial de agravios. Sí, el mismo Ernest que llevó de cabeza a la cofradía de los enseñantes en aquellos tiempos lejanos del tripartito.

Escepticismo al por menor. Pero una cosa me parece clara: el Gobierno está marcando la agenda. El hombre de Waterloo, está inquieto. Ya no sabe cómo justificar que hay diálogo. Lo que siempre ha querido reventar.  De ahí que pìense en empezar de nuevo.  

Apostilla.— La foto de arriba es del archivo personal de don Damià Oliveres Torres.   

miércoles, 1 de agosto de 2018

El sueldazo de Quim Torra







1.--  146.925,7 euros. Este es el sueldo del presidente de la Generalitat, Quim Torra. Una cantidad netamente superior a la de sus predecesores, Carles Puigdemont Artur Mas. Muy alejada de lo que cobra el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.  Aclaremos: no se trata de una información de Radio Macuto, no es una fake news de las pendencieras redes sociales, ni es un infundio de un irascible unionista. Es El Periódico.

Tan notable salario –y sobre todo el incremento del 5 por ciento--  no es el resultado de una negociación. Es una decisión personalísima de la mano derecha del presidente de la Generalitat, que mira por sus intereses mejor que por los de sus representados. Fuera complejos, el caballero dispara con la pólvora del pueblo. Una parte del incremento tiene que ver con  la  con la recuperación por parte de Torra de la paga extra que los anteriores 'presidents' dejaron de percibir como medida de austeridad en un contexto de recortes generalizados a los salarios de los funcionarios y a prestaciones sociales en general. Oído cocina: los funcionarios todavía no han recuperado aquella paga extra.  La pasada semana, el 'conseller' de Polítiques Digitals i Administració Pública, Jordi Puigneró, advirtió a los representantes sindicales de los funcionarios  que el Govern no retornará este año el 10% de la paga extra del 2013 que fue cercenada a los trabajadores públicos en un contexto de crisis. Sigue pendiente la recuperacón de la extra del 2014 y la aplicación en Catalunya de los incrementos salariales pactados a nivel estatal. Así pues, ante Dios el superior es el superior y el inferior es el inferior.

Oído cocina: Torra ha decidido donar la parte proporcional de esta paga extra a organizaciones benéficas: la Associació Catalana pels Drets Civils (que trabaja en defensa de los políticos soberanistas presos y ´desplazados´ al extranjero) y otras. Es decir, unas goticas de chanel número 5 en la botella de zotal.

2.--  Seamos serios: estamos ante un patriotismo de billetera. Por un lado, mientras el conjunto asalariado y los pensionistas se ven sometidos a una constante merma de sus retribuciones, el «presidente provisional» decide unilateralmente sus abundantes y desproporcionados emolumentos, incluso por encima del 3 por ciento. Por otro lado,  contraviene la promesa de que los funcionarios recuperen sus pagas extras. La ley del embudo. 

Pero, además, hay algo que acumula mayor obscenidad todavía: hacernos ver que una parte de la paga extra la dedica a «fines benéficos». En realidad lo que ciertamente está clarísimo es que por la vía de dicho sueldazo se está financiando determinadas actividades independentistas. Más insufrible que estas calores caniculares que nos sofocan.

La perfecta niña aria




Habla el profesor Gregorio Luri:

«El partido nazi distribuyó ampliamente por toda Alemania la imagen de esta niña, presentándola como la perfecta niña aria.

»Sin embargo, era judía.

»Un día se presentó en casa de Jacob y Pauline Levinsons un fotógrafo que les pidió permiso para hacerle una fotografía a su preciosa hija. Aceptaron sin saber que el fotógrafo la enviaría a un concurso organizado por el Ministro de Propaganda, Joseph Goebbels, con el objeto de seleccionar al bebé alemán que mejor representase a la raza aria.

»Al reconocer a su hija en las imágenes de propaganda y temiendo lo que pudiera ocurrir, Pauline le confesó al fotógrafo que eran judíos. El fotógrafo le contestó que ya lo sabía, pero que su intención había sido "ridiculizar a los nazis". 

Los nazis nunca se enteraron de quién era realmente la niña. Pero nosotros sí, y conviene recordarlo».