miércoles, 25 de noviembre de 2015

¿Por qué el partido de Jordi Pujol quiere cambiarse de nombre?



El partido de Jordi Pujol va a cambiar de nombre. De hecho nos ha ofrecido dos anticipos: la coalición electoral Junts pel Sí en las recientes elecciones autonómicas catalanas, disfrazadas de plebiscitarias y las próximas generales, que ya están en capilla, bajo otra coalición, de nombre asaz sobado, Democràcia i Llibertat

Sépase que, nada más conocerse el pujolazo a finales de julio del año pasado, importantes dirigentes de Convergéncia (concretamente los jóvenes coroneles) salieron a apagar el incendio declarando que el «partido tenía que refundarse». Alguien debió caer en la cuenta del abuso del término refundación y de la insuficiencia de esa operación para enterrar una contradictoria biografía que, en esta nueva fase, le creaba problemas de credibilidad y de inmunidad políticas.  Y, como es natural, se  preparó la principal «desconexión», vale decir desenchufar la biografía del pujolato con el aparente nuevo rumbo de Artur Mas y sus costaleros.  Así pues, desde las algorfas de CDC se preparó la reconversión estética del partido para, sin pecado original, seguir cocinando el sofrito de la política catalana.  El poeta de Fuentevaqueros diría con su potente retranca que se CDC,  el partido de Jordi Pujol,  «se disfraza de noviembre para no infundir sospechas». Pero esto es solamente una suposición tan poco descabellada como las afirmaciones del sabio de Mileto, Thales, que nos enseñó la igualdad de los ángulos en determinadas circunstancias.

El partido de Jordi Pujol ha muerto. Vaya usted con Dios. No será un servidor quien le llore. Pero habrá «gente de orden» quien necesite una sábana para limpiarse los mocos.  Esa gente de orden que reclama para sí el nuevo partido  como un guiño --«seguimos siendo de los vuestros»-- a la mesocracia catalana, a los poderes económicos, a las agencias internacionales, a la propia Unión Europea. «No os preocupéis, lo nuestro con la CUP es una obra de caridad, es un poner un pobre circunstancialmente en nuestra mesa», dirían por lo bajinis.

Ahora bien ¿por qué le hacen venir al mundo a este nasciturus? Hasta los utilleros del River Plate lo saben: para poner tierra por medio del ´colaboracionismo´ del pujolato con la pérfida España y para concederse a sí mismo una amnistía –un borrón y cuenta nueva--  por las mil y una corrupciones y corrosiones del pujolato. Un inciso: el cabeza de lista de la nueva coalición convergente para las próximas elecciones generales ha declarado en el acto de presentación de la candidatura que el «nuevo partido nace limpio». O sea, la mancha de la mora con otra verde se quita. Pues bien, sugerimos que el nuevo partido se llame Don Limpio,  igual que un producto de acreditada fama en el mercado de los detergentes, según acredita su propaganda auto referencial. Un detalle que, de momento, ha pasado desapercibido en los mentideros, la opinión publicada y en las barberías: Don Limpio nace, según afirman sus progenitores con la idea de aglutinar a los sectores independentistas, socialdemócratas, cristianos y demás. Recuerde el alma dormida que eso mismo fue lo que diseñó el Patriarca cuando fundó Convergència.  La sombra de Pujol es alargada, parece ser.  


Mientras tanto, el resistente Duran i Lleida se frota las manos pensando que una parte de los caladeros de orden se pasarán a sus filas democristianas. Algo podrá rebañar el caballero, pero todo dependerá de quién o quiénes financien al histórico partido de Unió democrática. A lo mejor el caballero Duran ignora que las instituciones financieras apadrinan a los caballos ganadores. 



1 comentario:

L. ELENA dijo...

Extraño título, "cambiarse", no sería más correcto, "quiere cambiar de nombre"?