lunes 30 de mayo de 2011

SÍSIFO O LA IZQUIERDA EUROPEA






Las izquierdas europeas bajan y suben la pendiente de Sísifo. Derrota aplastante en España y triunfo en Italia, simbolizadas en el éxito clamoroso de Milán y Nápoles, y el batacazo de Barcelona y Sevilla.


Salvando las muchas distancias entre Italia y nosotros, tengo para mí que hay un elemento que, con mayor o menor proximidad, preside ambas situaciones: ambos electorados han castigado a sus gobernantes (muy diferentes entre sí); un buen cacho de ellos, en los dos países han advertido severamente que así no se puede continuar, al tiempo que advierten a sus representantes políticos de la izquierda y del centroizquierda que deben cambiar sus idiotismos de oficio.


He oído comentarios acerca del triunfo italiano. No pocos de ellos sacan ya la conclusión apresuradamente triunfalista de que se ha acabado el berlusconismo, sin advertir que debajo de ese sistema hay un profundo humus de complicada erradicación. Habrá que recordarles, tras la obligada celebración jubilosa a la que me uno desde la distancia, moderación y templanza en los análisis. Ya lo dijo el francés célebre, plagiando o no a nuestros clásicos: “Les gens que vous tuez se portent assez bien”. Que alguien en nuestra casa lo vertió en algo más expresivo: “los muertos que vos matáis gozan de buena salud”. Cierto, no hay que desvalorar el triunfo italiano, pero tampoco conviene olvidar que es preciso rebañar a fondo en las patologías que crea (y en las que se apoya el berlusconismo) la sociedad civil. Acordaros de la famosa anécdota del “
sancta simplicitas!”: también, dentro de la sociedad civil, no son pocos los que acostumbran a atizar la leña para chamuscar a sus semejantes.


En el caso español ocurre, aproximadamente, tres cuartos de lo mismo. Hay quien ha echado las campanas al vuelo repicando a muerto. Desde luego, la estocada ha sido de armas tomar. Pero, a pesar de ser durísima, también aquí, en nuestra casa, hay un considerable (y diverso) humus de izquierdas que ahora está en barbecho. En este caso, los muertos que algunos matan, no gozando de buena salud, siguen –unos como aquella
Zarzamora que iba llorando por los rincones, otros decidiendo seguir haciendo lo mismo— mantienen el tipo y las ganas de seguir fatigosamente adelante.


Así pues, presten nuestros amigos italianos atención al propio barbecho [maggese] para no decir que, tras el triunfo, la cosa es pan comido. Y atiendan los de aquí el propio barbecho para que Sísifo vuelva otra vez a subir cuesta arriba. Recuerden, Sísifo sigue en la cuesta.













domingo 29 de mayo de 2011

DEMOCRACIA: CONFLICTOS VERTICALES Y CONFLICTOS HORIZONTALES



Después de demasiados meses en el congelador, ha reaparecido felizmente el blog del profesor Antonio Álvarez del Cuvillo con una entrada que merece ser leída atentamente: REFLEXIONES: DEFINIENDO DEMOCRACIA (III): COMO PROCESO. Un servidor ha leído sosegadamente el post de Álvarez del Cuvillo y tengo esta impresión: estas reflexiones –de una gran frescura, todo hay que decirlo— reflejan lo que siente íntimamente este ciudadano activamente comprometido, muy lejos de algunas banalidades que vienen de foros académicos.


Destaco un significativo fragmento de ese trabajo: "La democracia puede ser definida como el proceso de conflicto permanente entre el Poder y el Pueblo que se produce continuamente en toda sociedad y organización humana". Un somero recorrido a lo largo de la historia nos muestra que, en efecto, es así. Es más, me atrevería a añadir –cosas de la impertinencia que da el haber llegado a la edad provecta-- que ese proceso es necesario.


Ahora bien, este conflicto entre el poder (en realidad, los poderes) y el pueblo podríamos considerarlo como conflicto vertical. Lo digo porque, también en democracia, existen los conflictos horizontales, esto es, los que se dan en el seno de la sociedad que responden a intereses y a patologías de la más diversa condición. Incluso determinadas formas en el ejercicio del conflicto social son, a veces, una expresión de ello. Lo que viene a cuento por lo que se dirá a continuación…


Hace pocos días, desde estas páginas, celebrábamos el coraje intelectual que ha supuesto la declaración de Comisiones Obreras y, más concretamente, el punto quinto de la misma: ““Comprometernos con la regeneración democrática de la actividad política y sindical” (1). Digamos, de entrada, dos cosas: a) el conflicto vertical del sindicalismo frente a los poderes está bien claro; b) no puede decirse, sin embargo, que existe la misma clarividencia en torno a los conflictos horizontales. Por ejemplo, formas de expresión del conflicto en determinados servicios públicos, esenciales o no para la comunidad, que acaban dañando al resto de la ciudadanía, que no tiene arte ni parte en ese litigio. Son maneras en el ejercicio del conflicto que, además, en algunos momentos de exasperación restan autoridad al sindicalismo confederal que, en tales situaciones, se ve incapaz de mediar entre los intereses de los afectados y de los no implicados. Que, así las cosas, dificultan la solidaridad de los segundos hacia los primeros y, no infrecuentemente, crean ciertas bolsas de hostilidad hacia unas reivindicaciones justas.


La autoexigencia que se ha planteado Comisiones Obreras no tiene vuelta atrás: los compromisos son los compromisos. Que ese autoemplazamiento debe tener, a lo largo de su recorrido, unas prioridades claras, también es verdad. Pero, aprovechando lo mucho que insinúa el artículo de Álvarez del Cuvillo, es de esperar que, cuando corresponda, se reflexione sobre esto que he dado en llamar conflictos horizontales.





sábado 28 de mayo de 2011

FÁBULA SOBRE EL MOVIMIENTO DEL 15 DE MAYO

Homenaje a Acuña






Observo que algunos amigos miran con ciertas reservas al movimiento de los acampados, esa generación del 15 de Mayo. Lo pude notar esta tarde-noche pasada cuando conversábamos mirando al mar, bajo el palio sonrosado de la luz crepuscular, según dejó cantado un relamido Jorge Sepúlveda.


En aquella no improvisada tertulia todos estábamos concernidos por el viejo apotegma del in oruxo veritas, de manera que cada cual sacó de la alcancía del subconsciente aquello que tenía guardado desde tiempos antiguos. Por ejemplo, el amigo Jacinto Brácana dejó caer algo inquietante: “Estos muchachos del 15 de Mayo se creen que la historia empieza con ellos mismos; es como si no tuvieran en cuenta que, antes que ellos, nosotros dimos el callo”. Hubo un amago de aplaudir tan sentencioso parecer. Pero allí, allí estaba nuestra Maruja Limón -- quien por no haber puesto cerrojos en su corazón, ahora son fuentes sus ojos-- voz exigente como la que más, joven sesentona como toda la peña. La Limón se aclaró la garganta, se echó al coleto un moderado trago de cazalla y pareció que amenazaba por arrancarse por tarantas. Y de repente así habló nuestra particular Zaratustra: “No discurres con la cabeza sino con la próstata, Jacinto. Eso mismo que has dicho lo afirmábamos nosotros cuando éramos jóvenes. También nos pareció que la lucha empezaba con nosotros, que nada se había hecho antes y que si patatín y patatán. ¿Descaro? Yo diría que era una manera de autoafirmarnos, Jacinto”.


Maruja Limón se echa otro trago al coleto, y sigue: “Por otra parte, estos chavales no han dicho otra cosa que no se haya explicado antes sobre la distancia entre la política y los ciudadanos. Lo que pasa es que lo han expresado colectivamente. Te diría más, Jacinto: lo hacen desde el salero y desparpajo de quienes no se sienten de la izquierda mustia, la gauche qui pleure. Desde una cultura libertaria, diría. Jacinto, no me digas que me he vuelto anarquista; sabes que no voy por ahí”. [La Limón se echa otro trago de cazalla, sólo para aclararse la voz]. “De todas formas, esta nueva generación parece que no tiene los disimulos de la nuestra. Sabíamos por nuestra bulimia de lecturas que
el General en sus cartas al Moro fue un homófobo redomado. ¿Te acuerdas cuando escribió contra un dirigente socialista inglés que abrió la lucha por los derechos de los homosexuales? ¿Te acuerdas cuando el General escribió: `Lo que nos faltaba: defender les droits du cul? ´. Nosotros sabíamos de ello, pero miramos a otra parte. Porque entendíamos que los padres fundadores eran intocables en todo, ¡en todo! [Miguel Ángel González Zamora, abogado laboralista, en puertas de la sesentona, no pudo aguantarse y exclamó jubiloso: “Bravo Limón, así se habla”].


Pero, por lo que se ve, había más zumo en aquel cítrico. Así es que Maruja tomó carrerilla y abruptamente aleló a la peña diciendo: “Ahora es muy fácil hablar de los primeros andares de Comisiones Obreras. Pero todos sabéis que las discusiones en la familia no fueron fáciles. Hubo voces enérgicas que se escandalizaron de aquel movimiento insólito. Unas voces que seguían apostando por los sindicatos clandestinos, por la organización tradicional. Y sin tapujos dijeron, desde la autoridad del sanedrín, que `aquello no podía ser controlado, porque era un movimiento magmático´. Era la versión cateta de lo que, de manera más sofisticada, afirmó el gran Giorgio Amendola con relación a los consejos de fábrica italianos. Hasta que, no sin dificultades y esperezas, nuestros catetos y los sofisticados italianos, aquellos movimientos acabaron rompiendo moldes. Te recuerdo, Jacinto, que tú estabas entre los que abrieron aquellos nuevos caminos. Deja esos celos mal reprimidos porque esa chavalada puede ser portadora de una importante siembra, por eso –no hablo por ti, Jacinto-- la temen, aunque algunos se disfrazan de aplausos para no infundir sospechas”.


Como en el romance de Abenamar estaba la mar en calma, la luna estaba crecida. Alguien, sensatamente precavido, exigió que –dada la hora y a pesar de la noche estrellada—lo obligado era acabar la controversia, dormir la mona, seguir siendo amigos y marcharse a la cama. La conversación podría continuar en otra ocasión.


Radio Parapanda. Retransmite REFLEXIONES: DEFINIENDO DEMOCRACIA (III): COMO PROCESO. Do se infiere que nuestro Antonio Álvarez del Cuvillo se ha levantado de su siesta.



viernes 27 de mayo de 2011

LA REGENERACIÓN SINDICAL (Segunda Parte)

Renata Tebaldi






A lo expresado en la anterior entrada convendría añadir, como ejemplos de transparencia sindical, dos elementos, ya tradicionales, en el quehacer sindical de Comisiones Obreras: uno, que en el caso de Catalunya cada año presenta sus cuentas financieras en la Sindicatura de Comptes; dos, que año tras año se le concede el Premio a la Confederación por su transparencia informativa. Es decir, estamos hablando no de dos momentos puntuales sino de toda una singladura. Es el ethos de la biografía de una organización.


Más ejemplos concretos de una manera de ser orgullosamente diferente son: el establecimiento por norma estatutaria de la incompatibilidad entre cargos institucionales y de dirección de los partidos, hace ya muchos años aprobado y la duración de los mandatos para los grupos dirigentes sindicales, también sancionada tiempo ha.


Así las cosas, podemos presumir de unos códigos deontológicos propios muy positivos. Sin embargo, dígase abiertamente que esas conductas se han explicado muy raramente fuera de nuestra vida sindical, y menos todavía han llevado a una noble ostentación por nuestra parte. Se han vivido con una austeridad que, en estos casos, era más un vicio que una virtud. De manera que no es exagerado decir que, fuera del sindicato, se conoce bien poco. De ahí que su influencia haya sido nula o poca cosa. Por supuesto, no estoy reclamando un chovinismo sindical, ni un exaltado enrocamiento de nuestros modos y maneras. Pero sí hay que reclamar mayor publicitación de tales modos y maneras. Lo que vale para las novedades que se vayan concretando a partir de ahora en la renovación de la forma de ser-sindicato. Que, tras el autoemplazamiento del grupo dirigente confederal, no parece tener vuelta atrás.



Radio Parapanda. El movimiento del 15 de Mayo reabre la cuestión social
escribe el amigo Marco Calamai.

LA REGENERACIÓN SINDICAL (Primera parte)

Homenaje a Marianita Pineda




“Comprometernos con la regeneración democrática de la actividad política y sindical”, así queda dicho en el punto quinto del Manifiesto de CCOO por un cambio de políticas y un impulso democrático. Todo un compromiso de primera magnitud, una palabra de honor que se ha dado no sólo a la familia sindical sino al conjunto asalariado. Así pues, el grupo dirigente se ha autoemplazado explícitamente a lo que Toxo indicó en la clausura del congreso del sindicato. Es, además, un ejemplo claro de algo de gran envergadura: desde la independencia y autonomía del sindicalismo, no se es indiferente (sino, al contrario, beligerante) a la calidad de la democracia y de la vida política. Así pues, bravo por el lúcido coraje de ese compromiso.


Entiendo que el mensaje quiere decir lo siguiente: desde la regeneración sindical se propicia la regeneración de toda la vida política. Es decir, desde nuestras propias decisiones en la forma-sindicato se intenta que, además, se contagie el resto del asociacionismo político y cívico. O, lo que es lo mismo, la tarea empieza por nosotros mismos. Para empezar, diremos que la compleja tarea autoemplazada tiene una ventaja: la que parte de la estabilidad que, por lo general, preside los grupos dirigentes del sindicato.


He dicho en muchas ocasiones que el sindicato practica una democracia próxima, vecina. Así lo indican todo un conjunto de prácticas de “calidad” como, por ejemplo, la preselección de las listas electorales para la representación de las candidaturas en los comicios sindicales. Esta es una práctica que viene desde prácticamente los primeros andares de Comisiones Obreras. Más o menos, se trata de unas “primarias”, algo que parece que han inventado otros muy posteriormente.


En todo caso, algo debe rondar por las cabezas del grupo dirigente confederal cuando se han autoimpuesto la regeneración sindical. Una tarea que no sólo afecta al comportamiento ético –esto es, la compatibilidad de medios e instrumentos con los fines— sino también a la naturaleza de la representación, así en el interior como en su forma extrovertida. Esto es, la que se desprende de la adecuación de la forma-sindicato a las grandes transformaciones de época del trabajo y en el trabajo; la que se infiere del emerger de todo un amplio elenco de subjetividades: de género, grupos etarios, de situación en el trabajo, en el desempleo y en la jubilación…


Tal vez faltaría ahora la explicitación concreta de ese valiente autoemplazamiento en unos cuantos puntos estableciendo sus prioridades y las compatibilidades entre sí. De entrada, sólo unos pocos puntos, periódicamente sujetos a verificación. Digo “unos pocos puntos” porque, como ya sabemos desde antiguo, Zamora no se ganó en una hora. Porque, en este caso (y en casi todos) no conviene aturrullarse y querer hacer las cosas de repente y todas a la vez. Lo que importa, hablando machadianemente, es el camino y el sentido de ese itinerario. Que, ¿quién sabe?, podría conducir a la bulla que metí
sobre la “soberanía” sindical.








Radio Parapanda. Honra a la dirección de CC.OO. con Los Campanilleros




jueves 26 de mayo de 2011

NO ES UNA CRISIS DE LIDERAZGO






Casi todo el mundo habla de que en el PSOE hay una crisis de liderazgo. Un servidor, desde este observatorio privilegiado de la Ciudad-estado de Parapanda, ve las cosas de otra manera, que es una manera relamida de afirmar que está en profundo desacuerdo. Hablar de crisis de liderazgo es tan inexacto como que el cuadrado de la ipecacuana es igual a la suma de los cuadrados de los castrojas.


Ojalá fuera una crisis de liderazgo, pues a secretario muerto, secretario puesto; y a otra cosa, mariposa. Más bien es una crisis trinitaria: de identidad, que conduce a una crisis de proyecto, desembocando en una crisis de grupos dirigentes. El inconveniente de esta mirada es que conduce a la necesidad de ponerlo todo, ordenada y gradualmente, patas arriba. Lo que no parece plato de buen gusto.


Cierto, las grandes transformaciones en curso han erosionado la tradicional identidad del socialismo español. Pero este no se ha situado, así las cosas, subjetivamente en ese paradigma con una praxis transformadora; antes, al contrario, se ha instalado en ese paradigma de innovación-reestructuración de la economía de manera acrítica, gestionando su política al margen de su código clásico de reformas de progreso: gato negro, gato blanco ¿qué mas da si cazan ratones? Lo que ha ocurrido (al igual que en
EL ALGUACIL ALGUACILADO) es que los malditos roedores, negros o blancos, han sido cazados por la ratonera. Así pues, una vez cazados por la mentada ratonera, la evolución de esa especie ha terminado instalándose en una nueva toponimia cuya conducta política se va definiendo a salto de mata, en un zurcido de retales que, por definición, no conforma proyecto alguno. De manera que la crisis de los grupos dirigentes (no de un único líder) era la consecuencia fatalmente lógica. Por lo tanto se rompió el aserto, atribuido a Pitágoras, de que el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos. Más todavía, se entró en la filosofía, expresada ex post por el millonario Pérez: habrá que adaptar las organizaciones en función de las personas. Que, en román paladino, dice lapidariamente: el líder conforma la organización, entendida ésta como fiel infantería. Algo de ese método es la permanencia de las más viejas prácticas de la historia, más tarde sofisticadas por el ingeniero Taylor, que han contagiado a las izquierdas de ayer y de hoy. O más castizamente en la expresión catalana: muts i a la gàbia [chitón, y a la jaula].


En esa tesitura –es decir, sin bucear en esa crisis trinitaria— ni primarias ni congreso anticipado resolverán el problema de fondo. Serán muchos los que no quieran aproximarse a la solución y otros tanto la temerán porque considerarán que puede representar una rectificación de fondo o, lo que es lo mismo, una desautorización de una reciente biografía colectiva que ha consolidado dicha crisis trinitaria.


Posiblemente en ese camino fatigoso se corregirán algunas cosas, vale decir, ciertos mechinales. Pero quedarán intactas las paredes maestras de ese edificio profundamente agrietado.


De momento –sólo de momento-- me conformaría con que el PSOE dijera algo sobre la reciente declaración que ha hecho Comisiones Obreras, que culmina con: “1.-Salir de la crisis de manera justa y equitativa para lo que propone: a) Forzar un cambio en la orientación de las políticas europeas, b) Promover una reforma Fiscal, c) Proceder a una reforma del sistema financiero, d) Establecer mecanismos de control de los precios, y e) Abordar un verdadero cambio de modelo productivo; 2.- Crear empleo digno y con derechos. Empleo para los jóvenes; 3.- Restablecer derechos laborales. ILP para el empleo estable y con derechos; 4.- Luchar por mantener y ampliar los servicios públicos de calidad como factor de cohesión social y fuente de empleo y 5.- Comprometernos con la regeneración democrática de la actividad política y sindical”.






Radio Parapanda.
REFLEXIONES Y CORRELACIONES SOBRE EL MOVIMIENTO 15 –M, tal como lo ve Antonio Baylos, comprometido ciudadano cosmopolita.


ALGUNAS IDEAS INQUIETANTES



Homenaje a Elisabeth Eidenbenz



Una vez vistas las elecciones del 22 con unos pocos días de perspectiva, leídas las crónicas de urgencia, observadas las reacciones primarias de los partidos y coaliciones, valorados los resultados al detalle e intuidas las posiciones del poder económico y mediático, me sugiero a mi mismo pensar a largo plazo, puesto que a corto plazo no hay más posibilidades que la chapuza más o menos inteligente y acertada, en la que un servidor reconoce su nula competencia.


El contraste entre lo oído y visto antes del 22 y lo que se ha visto y oído después determinan que una parte, la parte del poder, de la política no se entera del malestar popular y hará todo lo posible para mantener ese malestar entre la queja abstracta y apolítica y la Champions. Como ustedes sabrán el bipartito de CIU, victorioso en las elecciones, ha manifestado por boca del President que se siente legitimado en sus políticas de recorte y de ajuste social e inversor. Cosa curiosa esas palabras, puesto que no atiendo a recordar ningún panfleto provinente de esa coalición en ningún rincón del país que ofreciera un programa basado en esas incertitudes. Yo, cartesiano desde que aprendí a leer, me pregunto cómo una opción política se siente legitimada sobre lo que no ha dicho ni pío. La deducción fácil e incluso comprensible, es que son absolutamente conscientes de que su verdadero programa no cuadra con los intereses de la mayoría social y que el esconderlo bajo términos absolutamente vagos les permitiría aplicarlo con dureza después de los dos éxitos indudables. Eso dice mucho del tipo de político que maneja la derecha, catalanista o no.


Constato que los mecanismos políticos e institucionales, así como las redes de contacto entre representantes y representados que se han utilizado hasta hoy, a partir de los acuerdos de la transición, se han roto, podrido o simplemente se han tornado obsoletos. El largo proceso de degradación democrática, institucional, representativa y de vinculación entre el mundo de la política y el ciudadano que hemos sufrido aquí (y no sólo aquí) ha dado por eclosionar en medio de una crisis económica y un enfoque de modelo económico y social alternativo que aumenta al infinito los motivos de alejamiento ciudadano de la política y de la acción pública y social. Eso no quita que un porcentaje de la población, en torno al 50%, tiene el voto decidido y aplicado. El resto bajo el eslogan de “todos son iguales” facilita a la derecha el acceso al poder, ahora casi poder absoluto, independientemente si la política que aplica les conviene o no.


Como personalmente no respondo a la llamada de la no política, ni soy de los que piensan que todos los políticos son iguales y todos los partidos hacen particularmente lo que les conviene, ni que la política sea una actividad innoble, he de reconocer que en mi descripción de la realidad hay variada complejidad de culpas, responsabilidades, errores o simplemente incapacidades y que afectan de forma desigual a unos u a otros, ciudadanos y políticos incluidos.


Si pudiéramos hacer una crítica consecuente con los errores y los pecados de cada uno, probablemente, los matices aportarían riqueza y exactitud al análisis y el espectáculo lo entenderíamos mucho mejor. Pero hoy por hoy, los media y los intereses que impulsan el alejamiento ciudadano de la política lo hacen imposible para el común de los mortales. Los que matizamos y distinguimos terminamos siendo los raros de la taberna y tenemos que refugiarnos en el rincón del billar, lejos de la cerveza y el debate.


La enorme red de entidades basadas en la solidaridad humana que actualmente poseemos no han estabilizado, como podría haber pasado, ese pacto social y democrático entre gobernantes y gobernados en torno a un modelo de sociedad libre, responsable, segura y solidaria. Las ONG’s no han sido una alternativa a los partidos o sindicatos. En todo caso se han convertido en el último refugio de la conciencia social alejada de la política, pero sin influencia real en el devenir de los gobiernos y de las opciones electorales, en definitiva de la política real y efectiva.


El último detalle, que debe aun desarrollarse y evolucionar, ha sido la eclosión repentina de la protesta masiva de jóvenes en infinidad de ciudades españolas. Ni eso ha sido capaz, de momento, de agitar la conciencia política popular.


La abstención, el voto cuasi fascista, el voto hacia los que tienen como perspectiva de reducción y laminación de las prestaciones sociales son reflejo de que la situación es casi desesperada, pues nada parece hacer despertar a los durmientes. Se da la impresión de vivir en una sociedad enajenada y sin conciencia de sus propios intereses, ni cuando la situación está al borde del abismo.


En unas semanas, dos meses a más tardar, el efecto de los recortes en el gasto público se extenderá por todas las administraciones locales y a todas las CCAA. El efecto macroeconómico será devastador en términos de incremento del paro y de las condiciones de vida de la mayoría. No veremos un reparto equitativo del coste de la crisis (hasta ahora no ha sido así y así continuará) con lo cual la inequidad se instalará como eje de la sociedad. La ocupación, el factor estratégico de cualquier economía y el eje para el bienestar social, es simplemente ignorado, como si un país pudiera permitirse echar por la borda, no una generación, sino varias, sin consecuencias y empezar de nuevo el crecimiento destruyéndolo todo previamente. Una visión social presuntamente formada por autómatas sin sentimientos, ni sensibilidades. Absolutamente irreal.


Hay que recordar ahora el caldo de cultivo del fascismo y el enorme peso de la crisis de 1929, juntamente con las consecuencias del vengativo final de la primera guerra mundial, para entender que estamos en situación de emergencia. Para los más enterados, no hace mucho se publicó que la carga que la UE, el FMI, el Banco Mundial y tutti quanti han echado sobre las espaldas de los griegos es mayor que la que tuvieron que asumir los alemanes en 1920 como reparaciones de guerra. Miren un manual de historia y verán las consecuencias. Aun hoy, la mentalidad alemana, el Banco Central Europeo como su reflejo se alimentan de esa crisis: los precios se incrementaban constantemente hasta el punto que los almacenes tudescos tenían encargados permanentes de anotar las subidas de los productos, añadiendo ceros a la derecha. La inflación y el paro (¿les suenan?) sentaron las bases de un después de holocausto. Tal vez estemos en un nuevo Versalles y Krugman sea nuestro Keynes.


Portugal, tal vez Irlanda, pueden ir por la misma senda griega, a poco que tres o cuatro se lo propongan: tener que entregar todos los activos públicos a la inversión extranjera para pagar la deuda principalmente privada y especialmente bancaria y laminar la acción social del estado, es la única opción que se propone y deprisa, deprisa. Con ello el paro se mantendrá a niveles inaguantables. Tal vez España no esté demasiado lejos de esa circunstancia, a pesar de los recortes en salarios y prestaciones que ya hemos sufrido. Las ansias de reducir el déficit público para pagar los males privados están contrayendo de nuevo la economía y así es imposible eliminar deuda o déficit. Solo el crecimiento y la ocupación podrán hacerlo. A costa, claro está, de mayor clarividencia europea y de un periodo de reforma más extenso y suave. Si el futuro debe ir por donde señala, erróneamente, la Sra. Canciller y lo importante son las vacaciones de los españoles y alguna otra zarandaja sin base estadística que la apoye, hay que concluir que la UE está realmente enferma de gravedad y sus doctores le aplican el método medieval de debilitar al enfermo con las sangrías, esperando el milagro de que a peor, mejor.


España está recuperando unas pocas décimas de crecimiento en base al sector exportador, producto del incremento de la demanda externa, Alemania, Francia, etc. (los que han cuidado con atención su ocupación, su inversión empresarial y su gasto social, estabilizadores e impulsores de crecimiento). Eso es importantísimo porque refleja la política de éxito, impulsar la demanda. En cambio, en la vertiente interna española, el espacio de decisión propia, se hace todo lo contrario, buscar un hipotético equilibrio fiscal (en base al gasto y no a los ingresos), con lo cual el mensaje para el consumidor y para el empresario internos, es ahorrar y no invertir.


En ese contexto, ¿cómo pensar en modificar los instrumentos de participación política, electoral o, incluso, sindical? ¿Qué entorno los hace posibles? Son, evidentemente, una necesidad imperiosa, pero ¿donde está la generación de personas que por capacidad y posibilidad pueden hacerlo con éxito? Haber mimbres, los hay, no hay que dudarlo. Intentos los ha habido y seguirán apareciendo, pero sin una verdadera fuerza social y política que aglutine y de sentido a todo ello nada adelantaremos. No hablo de un partido, sino más bien de una cuajada de partidos, sindicatos, movimientos ciudadanos, etc. que pueda luchar por el mercado ideológico y mediático. Ámbitos en donde se debe producir la hegemonía gramsciana del cambio reformista (él lo diría de forma más radical, claro está).


Algunas ideas inquietantes puedo aportar: la izquierda no existe, existen las izquierdas, que son afortunadamente variadas. Lo que falta es que cuaje un acuerdo básico que permita concentrar fuerzas sin debilitarse mutuamente. Si alguien piensa en una hegemonía en la izquierda está equivocado. Ha podido ser así en algún momento, pero solo aparentemente. De ahí la incapacidad de adaptación a los cambios que esa presunta hegemonía ha sufrido y la facilidad para tomar caminos extraños y erróneos. El mantenerse como Pepito Grillo tampoco lleva a ninguna parte, tanto si se está en la política, como si se está fuera señalando con el dedo. La izquierda está formada por niveles distintos, lo es el sindicalismo de clase, lo es el movimiento solidario, lo es la acción ciudadana, lo es el pensamiento crítico. Lo es la simple humanidad evolucionada.


Creo sinceramente que el futuro debe ir por ahí.


Lluis Casas harto hasta la cruz de los pantalones.


miércoles 25 de mayo de 2011

LA UTILIDAD DE IZQUIERDA UNIDA





Hay ciertos lugares donde Izquierda Unida puede impedir que gobierne el Partido Popular. Naturalmente ello comportaría prestar (no he dicho dar) el apoyo al PSOE para que éste gobierne, coaligado o no con la formación que dirige Cayo Lara. Opinaré sobre el asunto porque, como decía ayer, tengo el derecho-deber de entrometerme razonablemente en lo que parece ser “asuntos internos” de una u otra formación política. Repito el razonamiento de ayer: que las decisiones de los partidos son cosa de ellos mismos, es cosa sabida. Pero también es conocido sobradamente que de tales conductas depende la condición de vida del público, y en sentido estricto de la un de servidor de ustedes.


A mi entender lo que se ventila en estos casos no es, en primer lugar, impedir que gobierne el Partido popular. Es algo más: abrir la posibilidad de demostrar la utilidad concreta de la presencia de Izquierda Unida en esos centros de decisión. Por otra parte, téngase en cuenta que una cosa es movilizarse a la contra ante las medidas del Partido popular (o de cualquier otro) y algo bien distinto es consolidar con la presencia de IU todo un conjunto de bienes democráticos. También se trata de demostrar con los hechos la famosa enseñanza togliattiana de “partido de lucha y de gobierno”, entendido ello no como dos conceptos separados sino dentro del mismo paradigma-partido.


Demos por sentado que existen no pocos motivos para la desconfianza. Pero lo que importa, ahora mismo y a partir de ahora mismo, es la apertura de esa posibilidad: la de IU comprometiéndose, en la calle y en el palacio, con la gente de carne y hueso. Precisamente en unos momentos donde se intuye un ciclo largo de gaviotas lanzando sus excrementos de manera inmisericorde. Es, simultáneamente, una manera de resistir desde la alternativa del gobierno de esos ámbitos.


Apostilla. No hace falta decir que la utilidad de Izquierda Unida en tales lugares no se demuestra por su presencia de acólito, sino por los contenidos de una firme declaración de intenciones o de un programa de gobierno (como quiera llamársele) donde queden explicitados unos razonables compromisos de gobierno. Que deben verificarse in itinere.






martes 24 de mayo de 2011

A LAS BASES DE LOS SOCIALISTAS CATALANES

Beatrice y Sidney Web


Leyendo la siguiente noticia Revuelta de les bases del PSC puede observarse que este titular es exagerado, pero en todo caso apunta un malestar aflorado tras las elecciones del 22 de Mayo. En todo caso, las mencionadas “bases” van a permitir a este sesentón entrometido terciar desde fuera en esa controversia. Es más, diría que dicha intromisión es un deber-derecho de toda persona de izquierdas dado que las vicisitudes del principal partido de la oposición en Catalunya es cosa también de todos aquellos que nos sentimos concernidos por la evolución de la política. Me orientaré en este ejercicio de redacción a dos cosas: primero, afearos vuestra conducta; segundo, reflexionar por mi cuenta y riesgo sobre una serie de breves consideraciones que ya se verán más adelante.


Primer tranco. Como mínimo parecen a destiempo vuestras observaciones, digamos a toro pasado. Poco o nada se os oyó cuando muchos percibimos un cambio de rumbo de vuestros más altos representantes con relación a la “cuestión social”. No admito que se diga que no se hicieron las críticas en aquellos momentos “por prudencia”. Esa actitud dejó manos libres para impulsar un giro (primero, de manera lábil, después de modo abrupto) que, como mínimo, deslizaba el socialismo hacia posiciones de discontinuidad con el carácter clásico (clásico es algo más inmanente que tradicional) de vuestra organización.


Por supuesto, nadie os pidió que os agregarais al conflicto social que estalló contra la mal llamada reforma laboral, por ejemplo. Ni siquiera se os pidió que ayudarais al impulso de la huelga general. Pero sí –precisamente ahora mismito— se os puede echar en cara vuestra actitud silenciosa, como mirando hacia el Lucero del Alba, en aquellos momentos tan decisivos. Tampoco oímos vuestros comentarios sobre la valiente actitud de algunos referentes socialistas (no sólo en el Parlamento) que alzaron su voz profundamente contraria al giro zapateriano. Como mínimo se podría decir que hicisteis ostentación de militancia líquida. En suma, de vuestro encogimiento de hombros, consciente o inconsciente, vino este desalojo tan espectacular del 22 de Mayo. O, lo que es lo mismo: vosotros tenéis, in absentia, vuestra cuota de responsabilidad. Que, aunque sea poca, ese poco es ante vosotros mismos vuestro cien por cien.


No seré yo quien os llame a la revuelta, ni a daros ánimos. Sin embargo, sí reclamo mi no indiferencia a las cuestiones que afectan, interna y públicamente, a vuestra vida partidaria. Otra cosa es, naturalmente, que las decisiones partidarias incumben sólo y solamente a los inscritos en vuestra organización, y así debe ser. Pero algo tendremos que decir los “espectadores” cuando de vuestras deliberaciones y silencios se desprenden unas u otras conclusiones que nos afectan directamente en nuestras condiciones de trabajo y de vida, de estudio y de ocio.


Hacéis bien en pedir un debate a fondo. Pero hacedme (y hacednos a todos los espectadores) el favor de pensad, cada uno con su cabeza, dejando de lado la fatídica técnica del
cuius regio, eius religio cuya traducción más apropiada, para lo que estamos hablando, podría ser: la opinión del capitán obliga a todo el batallón.

Segundo tranco. Más tarde o más temprano iréis a un congreso. Antes de pensad en las responsabilidades del máximo grupo dirigente (indudables, cierto) pensad en las vuestras propias, porque no hay un chivo expiatorio a quien echarle las culpas: hay una gran cantidad de grupos dirigentes, centrales y periféricos –sabiendo que los periféricos son, a su vez, centrales con relación a sus respectivas pedanías—que, de manera desigual, han estado comprometidos en el acompañamiento acrítico de toda una serie de medidas que nos han llevado a todos al barranco del lobo.



En todo caso, saludos y chocad esos cinco.

UN PESPUNTE SOBRE EL DESALOJO DEL 22 DE MAYO



Luciano Lama, el prestigioso dirigente sindical italiano, insistía enfáticamente que, cuando el sindicalismo se corresponsabilizaba de los sacrificios en tiempos de crisis, debía pedir como contraprestación un incremento de poderes e instrumentos. De ese modo, afirmaba, se podía paliar los efectos de la crisis y, además, estar en mejores condiciones posteriormente. Éste era uno de los puntos clave del reformismo lamiano.


Por el contrario, los planteamientos y las imposiciones del presidente Zapatero han sido: los trabajadores deben asumir sus responsabilidades en la crisis y, como colofón, a sus sacrificios hay que añadir la eliminación de instrumentos y poderes. Es lo que ocurrió hace meses con la mal llamada reforma laboral que, como una garlopa, cepilló algunas paredes del iusindicalismo y del Derecho del trabajo.


Pues bien, en el caso de Lama cabía la posibilidad de plantar cara a la crisis y los sacrificios fueran (desigualmente, eso sí) repartidos, y tras la salida de aquella el sindicalismo confederal manejaría más poderes e instrumentos. En la práctica zapateriana los sacrificios se han impuesto unilateralmente al conjunto asalariado. De modo que en la crisis estamos con menos instrumentos y, como éstos se mantienen posteriormente, la pérdida de ellos seguirá en la fase post crisis.


Así las cosas, podemos convenir que la gestión de la crisis se ha hecho con un gobernalle que agresivamente significa una profunda discontinuidad –más bien, una cesura-- de la izquierda. De ahí la estampía de los votos hacia otros horizontes. Más todavía, también se ha operado la ruptura del pacto de fidelidad de una buena porción del electorado hacia el Psoe. Por cierto, ha sido una hecatombe de tales proporciones que también se ha reflejado en las elecciones municipales; este es un detalle que todavía no he visto reflejado en parte alguna. La gestión municipal castigada severamente por algo que no es de su responsabilidad.


Punto final. Aprovecho la presente para felicitar al amigo Ramón Gorriz que ha sido elegido miembro de la Comisión ejecutiva de la Confederación Europea de Sindicatos. En su honor suena la jota, cantada por el viejo
José Oto, una gentileza de Radio Parapanda.


lunes 23 de mayo de 2011

ZAPATERO, CALÍGULA, INCITATUS Y LOS ACAMPADOS COMO TELÓN DE FONDO





Solía decir el admirado Manuel Vázquez Montalbán que Calígula no fue el único responsable de la elevación de su caballo, Incitatus, a la categoría senatorial. Lo fueron también el resto de los padres conscriptos. Lo que no dijo MVM es que, posiblemente, el equino podría haber estado en mejores condiciones para ejercer de senador que la mitad de los patricios romanos. En todo caso las dotes, innegables o no, del famoso caballo no impugnan lo referido por el malogrado escritor barcelonés.


Siguiendo con la referencia al Imperio, viene a cuento (más adelante se aclarará por qué) la tradición historiográfica romana: in illo tempore, una regla rigurosamente respetada por los historiadores de Roma comportaba que no se dijese nada del príncipe reinante mientras estuviera vivo. Aquella norma se rompió en tiempos del emperador Justiniano por parte del historiador
Procopio de Cesarea que puso en circulación, viviendo Justiniano, numerosos libros de exaltación de éste; vamos, un pelotillero a carta cabal. Sin embargo, el picarón de Procopio publicó anónimamente una de Historia Secreta de Justiniano donde le despellejaba vivo. Es decir, encendió una vela a dios y otra al diablo (1).


¿A dónde queremos ir a parar? Sé que lo has intuido, pero me has de permitir que lo explique a mi manera. Posiblemente el hipotético ajuste de cuentas en el interior del PSOE se centrará solamente en las responsabilidades de Zapatero, esto es, en una apologética negativa contra el líder del partido y presidente del gobierno. Así las cosas, los cuadros dirigentes de la organización quedarían limpios de polvo y paja y, extrañamente, se valoraría ese extraño valor que es la (ciega) disciplina de partido: los culos de hierro y la ortopedia de los brazos de madera como antídoto para seguir saliendo en la foto. Sería excusa ideal para evitar la verificación colectiva de las conductas de los grupos dirigentes, centrales y periféricos. Quienes, a su vez, reproducían en sus particulares behetrías la designación del asno de Buridán a la categoría de cuadro institucional. Sería el alibí por excelencia. De ese modo evitaría la embarazosa discusión de los interrogantes más conspicuos. Por ejemplo, sin querer agotarlos todos.


¿Por qué se desliza un partido de izquierdas hacia una aproximada indistinción a los códigos y conductas de sus adversarios? ¿Por qué su genuflexa posición ante los operadores económicos de toda laya? ¿Por qué desdibuja su oralidad y sintaxis hacia la banalización? ¿Por qué confunde la modernidad con la moda retro? ¿Por qué mantiene y consolida un tipo de organización gelatinosa de militancia desvertebrada, obligada al brazo de madera donde la virtud es el silencio y no la palabra, incluida la incómoda?


Por último, la izquierda debería contagiarse de algo que dijo Gramsci en su momento: establecer un compromiso sentimental con la gente de carne y hueso. Por lo menos con parecida intensidad a cómo lo ha hecho la generación acampada del 2011. La misma relación de sentimientos que expresa ese giovane accampato, Pietro Ingrao, cuando afirma: “Me pesa el sufrimiento de los demás. No es un sentimiento de altruismo. Soy yo quien está mal, que vivo como insoportables las condiciones de vida de los oprimidos y de los explotados” (2). Lo que, a decir verdad, contrasta –por decirlo bondadosamente-- con tanto pijopana que han saltado, de sopetón, de los huevos fritos al beluga.




(1) Tomo la referencia del postfacio de Luciano Canfora en Stalin, historia crítica de una leyenda negra, de Domenico Losurdo (El Viejo Topo, 2011).


(2) Pietro Ingrao. Indignarsi non basta. [Alberti editore, 2011]




LA IZQUIERDA HA SIDO DESALOJADA


La izquierda no sólo ha sufrido una derrota sin paliativos, también ha sido desalojada de sus tradicionales bastiones.

Los tiempos de derrota no son los más propicios para analizar serenamente qué ha ocurrido; antes al contrario son propicios al abatimiento y al ajuste de cuentas. En ese clima de catástrofe no parece que se tenga lucidez para buscar el fondo de las razones que han llevado al precipicio. Y, sin embargo, no hay otra salida. Porque todo indica que se abre un ciclo en España bastante negro, cuya duración es imprevisible. La derrota no sólo ha sido sin paliativos, la izquierda ha sido desalojada de la mayoría de sus bastiones tradicionales.


El diapasón de este ciclo, a mi juicio, está en función de dos elementos de singular importancia: de un lado, la seriedad y el rigor del análisis que deberían hacer los derrotados; y, de otro lado, el tipo de representación política que tendrían que dotarse. Lo uno y lo otro no son elementos separados entre sí. Desde luego, no es un problema sólo ni fundamentalmente de personas, sino del proyecto que deben encarnar unas personas determinadas. Ahora bien, dentro de ese proyecto parece urgente abordar la siguiente (y especialmente fastidiosa) interrogante: los derrotados ¿van a seguir manteniendo la forma-partido que les ha llevado a esta situación, esto es, un partido de notables, verticalmente estructurado en torno a (unos pocos) patriarcas con un ilimitado mando en plaza? Más todavía, una forma-partido de militancia desvertebrada a la que se le ha impuesto una delegación sin voz ni mandato alguno.


Lo iremos viendo, pero una tarea de reestructuración e innovación de la forma partido –de regeneración, si se quiere-- no parece fácil porque se les ha acumulado un buen cacho de idiotismos de oficio.


Los derrotados no tienen más remedio que asumir que la forma de hacer política de las izquierdas ha entrado en crisis (posiblemente definitiva) con el grosor de su electorado. Una parte de ese electorado que gradualmente viene refugiándose en la izquierda sumergida o en la actividad, más o menos estable, de formas societarias de viejo o nuevo cuño.


Por otra parte, la acción sindical podría verse sometida a una especie de hostilidad sistémica. La derrota de la izquierda deja campo abierto para que las derechas de diversa condición saquen de la alacena todo el arsenal de medidas que han tenido in mente desde hace tiempo a lo largo y ancho del territorio. No está escrito en ningún libro que lo consigan. En todo caso, dependerá de la sabiduría del sindicalismo confederal. La mejor manera de expresar esa sabiduría es ser más sindicato, hacer más sindicato, evitando las derivas del pansindicalismo y el substitucionismo, esto es, no supliendo en clave política el vacío de las izquierdas.


Esa hostilidad contra el sindicalismo requiere, a mi entender, poner en la agenda algo tan serio como la unidad sindical orgánica. He dicho “poner en la agenda”, no que se haga a trancas y barrancas o de un día para otro.


No es el momento de llorar. Es el momento de pensar serenamente, de debatir con punto de vista fundamentado. De ensayar experiencias, por modestas que sean. Entre otras, la recuperación del valor moderno de la militancia.

sábado 21 de mayo de 2011

NO ATOSIGUEIS AL MOVIMIENTO 15 DE MAYO



Leo que, desde diversos ángulos, se está pidiendo al Movimiento 15 de Mayo que confluya con la política de izquierdas, que participe al lado de las izquierdas. Siento ir a contracorriente. Yo veo las cosas de otra manera.


En primer lugar, lo más natural es que este movimiento – un recién nacido, se diría— vaya asentándose, extendiéndose y consolidando su innegable madurez. Cualquier exigencia desde fuera, incluida la más bienintencionada, sería una interferencia para el asentamiento, extensión y consolidación tanto en cantidad como en calidad. Es más, tengo para mí que sería mirada como mero oportunismo e instrumentalización. Por otra parte, de esa manera sería visto como un intento de limar la independencia y autonomía de ese movimiento.


Ustedes dispensen, pero a un servidor le parece que las cosas han de hacerse al revés. Son las izquierdas, así las sociales como las políticas, las que tienen que contagiarse de los planteamientos éticos que expresa la Generación del 2011. Contagiarse de la profunda renovación de la vida política, que representa lo que esa generación califica, atinadamente, como un ACONTECIMIENTO. De manera que cualquier exigencia intempestiva sería truncar ese acontecimiento.


Son las izquierdas las que deben reflexionar por qué existe ese inmenso océano de izquierda que se ha sumergido en la abstención, es decir, sobre la amplitud de esa izquierda sumergida. Esto es, de esos miles de ciudadanos –cuarentones, cincuentones, sesentones y demás— que han visitado solidariamente a los acampados. Por cierto, una buena prueba de ese inicio de reflexión será mañana por la noche, cuando veamos a los líderes de las izquierdas valorar sus propios resultados en los comicios de este domingo.






LA MADUREZ DEL MOVIMIENTO 15 DE MAYO






Hasta donde la memoria me alcanza –uno ya ostenta la edad provecta— no recuerdo un movimiento social con tanta madurez como éste que se extiende por las plazas españolas y europeas, incorporando ciudades y pueblos con escasa presencia en la geografía de la acción colectiva. Por supuesto, estamos hablando del Movimiento 15 de Mayo, un movimiento maduro a pesar de que se encuentra en sus primeros andares. Es la generación del 20l1.


Dígase con claridad: ¿alguien tiene conocimiento de un Manifiesto tan maduro como el que han hecho público los acampados en la Plaza del Sol, editado por el blog hermano con el título de
TOMAD LA PLAZA. ACAMPADA EN SOL (FRAGMENTOS DE MANIFIESTOS). Hurgad en vuestros recuerdos, buscad en las alacenas de los periódicos y decidme cuándo y dónde se elaboró un panfleto –un servidor reivindica la grandeza de la palabra panfleto al igual que la nobleza de la pancarta-- de esas dimensiones. De esa madurez. De manera que quienes esperaban un movimiento estrambótico se han encontrado con una desacostumbrada madurez.


El manifiesto de la Puerta del Sol enlaza con lo avanzado por aquel noble padre de la izquierda,
Vittorio Foa, que, a sus noventa y muchos años, dejó sentado el secuestro de las palabras en su famoso libro “Las palabras de la política”; se inspira, además, en el conocido verso de Raimon: qui perd els origens, perd l´identitat; y, definitivamente, enlaza con las mejores tradiciones de la izquierda: “Es preciso construir un discurso político capaz de reconstruir el tejido social, sistemáticamente vulnerado por años de mentiras y corrupción. Los ciudadanos hemos perdido el respeto a los partidos políticos mayoritarios,pero ello no equivale a perder nuestro sentido crítico. Antes bien,no tememos a la POLÍTICA. Tomar la palabra es POLÍTICA. Buscar alternativas de participación ciudadana es POLÍTICA”. Madurez serena y sin ostentación la de esta Generación del 2011.


Muchas son las señales de esta madurez. Tan sólo señalaré la que se desprende de la foto de la portada de El País de hoy, sábado. El joven, subido en brazos por sus compañeros, lleva un rótulo en la mano donde puede leerse Plaça del 15 de Maig. Pues bien, las imágenes televisivas informan de cómo acabó aquello: el chaval no tapa la placa que dice Plaça de l´Ajuntament sino que la coloca debajo. Que cada cual interprete como pueda y sepa esta escena valenciana. Pues bien, no sólo es la madurez de lo escrito, de la oralidad, también la de los gestos.


Una madurez que, por lo demás, no se deja llevar por el clima de exageración lingüística que caracteriza, en parte, nuestros tiempos como hace pocos días afirmaba el maestro Umberto Romagnoli: “Fatto sta che la cifra stilistica del linguaggio corrente ormai è l’iperbole” (1). Algo así como quien afirma que no es el griterío ni la acumulación de adjetivos lo que debe basar la palabra fundamentada. Es el concepto, el concepto.


Esta generación del 2011 ha venido a decir algo que debe ser bien estudiado por la izquierda social; algo que ya se dejó sentado en su día por Vittorio Foa: “durante mucho tiempo el sindicato vio en el obrero sólo un obrero, un productor subalterno a quien defender en su relación con el trabajo y representar en sus intereses materiales; por eso no vio otros aspectos de su vida, después se sorprendió cuando no ha sido escuchado en sus discursos”. Ni que decir tiene que las izquierdas políticas están siendo avisadas por este Movimiento del 15 de Marzo. Parodiando a Foa podríamos decir: durante mucho tiempo las izquierdas han visto a la ciudadanía sólo como un potencial granero de votos, por eso no vio lo que tenía que ver, después se sorprendió cuando la gente se fue distanciado de la política.


Si me preguntan cómo continuará este movimiento la respuesta es: ya se irá viendo. Pero el problema de mayor enjundia es: ¿aprenderán algo las izquierdas de la madurez de esta generación?


(1) Umberto Romagnoli:
E’ ora di attuare la Costituzione sul sindacato












viernes 20 de mayo de 2011

LA CES O EL EJÉRCITO DE PANCHO VILLA



Las noticias que me han llegado del Congreso de la Confederación Europea de Sindicatos, clausurado ayer en Atenas, indican que ese encuentro ha sido algo más que un fiasco. De un lado, un aspecto tan central como la política salarial y la negociación colectiva ha sido remitida al quehacer de los sindicatos nacionales; de otro lado, se ha producido una manifiesta insensibilidad hacia los inmigrantes. Los principales responsables de todo ello han sido los sindicatos bálticos que creen no necesitar una negociación colectiva europea, aunque sea incipiente. Pero hay más responsabilidades compartidas. Por ejemplo, la preparación del congreso.


Me pregunto: sabiendo los sindicatos del Sur cómo se las gastan sus cofrades bálticos ¿hasta qué punto han realizado una tarea de explicación de las enmiendas que iban a presentar en Atenas? ¿hasta qué punto se han planteado reuniones bilaterales para pacientemente intentar convencer a los nórdicos de lo errada de su posición?


Por lo demás, retengo los extravagantes métodos a la hora de las votaciones de las enmiendas. Los responsables de la moderación del Congreso han reiterado la técnica de englobar en un todo, de hacer votar todo un paquete de enmiendas que, según ellos, tenían un aproximado parecido. Ni siquiera han atendido las peticiones de quienes exigían votaciones separadas para tal o cual enmienda. Lo que es sorprendente: doy fe, por haberlo vivido directamente, que en la vida parlamentaria hay la misma costumbre, pero si un diputado pide votación separada de tal o cual enmienda, esa demanda (con perdón) va a misa.


En resumidas cuentas, todo ello me lleva a las siguientes consideraciones. Primero, el déficit de europeismo ha contagiado la vida sindical europea. Segundo, no es oro todo lo que reluce en las declaraciones altisonantes de solidaridad. Tercero, la confusa gestión del congreso es mala compañera. Cuarto, la Europa social sigue siendo una asignatura pendiente en el mismísimo interior del sindicalismo europeo que se ha comportado como un conjunto de retales dispersos. Francamente, eso es la
Brigata Brancaleone, versión medieval del ejército de Pancho Villa.


Apostilla: el fiasco de Atenas no se refiere a menundencias sino al tronco de la personalidad del sindicalismo confederal.

martes 17 de mayo de 2011

JÓVENES INDIGNADOS EN LAS CALLES




Las izquierdas, sociales y políticas, deberían estudiar a fondo las raíces y motivaciones –todo el carácter, digamos— de esa importante movilización de nuestros jóvenes agrupados en torno a la plataforma Democracia real, ya. No será fácil. Primero, porque existe una considerable brecha generacional y –me atrevo a decir—cultural. Segundo, porque en estas ocasiones lo que, de verdad, pasa a primer plano no es el intento de comprensión sino el recelo, más o menos disimulado para no infundir sospechas. Tercero, porque tan importante acción colectiva, en diversas ciudades españolas, se ha hecho en un contexto de campaña electoral que objetivamente no beneficia a la izquierda política, situada también por esta juventud como indiferenciada con relación a la derecha. Un inciso necesario: que estos sectores juveniles hayan elegido conscientemente este contexto no es criticable en absoluto; digamos que es la expresión del sentimiento autónomo con respecto a las contingencias electorales, de la misma manera que el sindicalismo confederal puso en marcha una movilización en Cataluña contra los recortes sociales el pasado día 14 de mayo.


Dicho lo cual, vale la pena decir que –por intereses absolutamente interesados al margen de la intención de dicha plataforma— este movimiento concitará simpatías de las derechas y de los nihilistas de variada condición. De un lado, porque debilita las opciones de izquierda; de otro lado, porque la experiencia indica que este tipo de movimientismo, andando el tiempo, o acaba diluyéndose o se convierte en un magma de grupúsculos enfrentados entre sí. Lo que debería ser, a su vez, un elemento de reflexión para la plataforma.


No es fácil dialogar con los que nunca se ha conversado. Y, sin embargo, no hay otra salida. Democracia real, ya concita los exaltados parabienes de quienes propugnan la indignación, la indignación espasmódica no la que, pacientemente, teje organización sostenible.


No es fácil dialogar con los que nunca se ha conversado. Y, sin embargo, no hay otra salida. Tampoco tiene utilidad alguna –antes el contrario es contraproducente— dirigirse a ellos con paternalismo campechano. Lo más difícil, urgente y necesario es la autoverificación de las izquierdas, esto es, de sus códigos de comportamiento político, de los niveles de participación, de las formas propias de representación de la ciudadanía, de sus propios lenguajes y gesticulaciones. En resumidas cuentas, la manera más fecunda de hablar con la chavalada es el propio examen. No desde la Torre del Homenaje del castillo sino desde la plaza pública. Para dialogar con esa juventud hay que quitarse los entorchados de brigadier y los galones de sargento de semana. Me atrevo a decir, tampoco como coleguis.


Por otra parte, Democracia real, ya debería estar al tanto: ser agasajada como indignada es un caramelo envenenado. Que, además, le otorga un monopolio de indignación que –por lo menos-- debería ser compartido con quienes, desde hace tiempo, están indignadamente organizados y proyectando el conflicto social en los centros de trabajo y en la calle.









Radio Parapanda. Tommy Douglas en Mouseland subtítulos en español









domingo 15 de mayo de 2011

LA MANIFESTACIÓN BARCELONESA APUNTA A ... (2)







Ayer quedamos en dos cosas: una, la manifestación barcelonesa contra los recortes sociales fue, cuantitativamente, muy importante; otra, a partir de todos los datos (los reales y los inmateriales) la amplia coalición de sindicatos y asociaciones convocantes puede estar en buenas condiciones para seguir la presión.


También dijimos que en el proceso anterior se han dado una serie de elementos que convendría retener. De un lado, el diálogo que –en algunos casos por primera vez-- se ha dado entre unos y otros sujetos sociales; de otro lado, la capacidad de síntesis unitaria entre todo ese entramado societario. Digamos que, utilizando las categorías gramscianas, el carácter orgánico de esa acción colectiva ha sido expresamente la defensa de lo público, compartido ampliamente por las organizaciones protagonistas de la convocatoria. Un desafío que convendrá mantener y ampliar, porque pintan bastos, según todos los indicios, tras las próximas elecciones autonómicas y municipales.


En ese orden de cosas, parece que conviene que nadie se líe la manta a la cabeza. Esto es, que no se desvirtúe tal carácter orgánico: la defensa de lo público, expresada de manera unitaria. Y como se dice a menudo en Parapanda, la unidad se hace mientras que la división se justifica o teoriza. Lo que comportaría, de un lado, que las organizaciones mayoritarias no se excedan en unas formas de actuar que podrían justificar descuelgues y, de otro lado, que los grupos no tan mayoritarios entiendan que su papel, --sin ser subalterno, ni cola de león— no puede ser cabeza de ratón. Hablando en plata: la unidad, como agregación, es la condición, al menos necesaria –ya veremos si es suficiente— para abordar la ingente, compleja y necesaria batalla por lo público. Cosa que se complicará evidentemente en el terreno político dentro de una semana.


Los movimientos sociales están a la altura. Falta saber, ahora, en qué estado de ánimo se encontrará la izquierda mayoritaria después de sonar los claros clarines de los resultados electorales. Si no se dan por enterados, seguirán incapacitados para dar un giro copernicano; si entran en una fase de espíritu chuchurrío, sucederá tres cuartos de lo mismo. Si no se propicia, por difícil que es efectivamente, el inicio de un largo recorrido de situaciones unitarias, la defensa de lo público tendrá un evidente déficit de representación política. Quede claro, hablo de empezar, iniciar, situarse en la primera página del libro.


Repito, los movimientos sociales están a la altura. Y lo estarán, todavía más, si son capaces de transformar esta alianza coyuntural en algo permanente. Por ejemplo, en la elaboración de un pacto cívico de defensa y promoción del Estado de bienestar.

sábado 14 de mayo de 2011

LOS MANIFESTANTES Y LA GUERRA DE CIFRAS (1)





La manifestación barcelonesa de hoy contra los recortes sociales ha sido importante. Lo ha sido por el amplio abanico de fuerzas sociales coaligadas; por la valentía de plantear el desarrollo de la movilización que ha dado autonomía al conflicto social, al margen de los procesos electorales en curso; también por la alta participación de personal que ha concitado. ¿Éramos cuarenta y cinco mil como afirma el diario El País o la manifestación congregó a más personal? No lo sé. Pero lo que pude observar indica que mucha, mucha, mucha gente acudió a la convocatoria. Yo lo vi. Es más, soy del parecer que había unas cuantas decenas de miles más.


Y sin embargo hay medios oficiales –quiero decir, los responsables de algunos medios policiales (en este caso, de la Guardia municipal y de los Mossos d´Esquadra-- que tozudamente siempre fueron aficionados, también, a sus propios recortes a la hora de informar. Es un vicio que viene de tiempos inmemoriales, cuyo interés es minimalizar la presencia del conflicto en la calle. Entendámonos, de una calle que parece ser concebida como monopolio de tales medios oficiales. En mi opinión, ahí radica la intencionada cicatería. Más todavía, en esa interpretación hay un humus muy concreto: el conflicto en la calle es visto por esos medios oficiales como una anomalía; la calle es normal sólo y solamente cuando vamos cuatro y el cabo paseando. Ni qué decir tiene que eso conlleva un buen almacén de autoritarismo.


He dicho que esos comportamientos vienen de antaño. En mi época combatíamos esa cicatería exagerando conscientemente las cifras de los manifestantes. Y, a veces, nuestra desmesura era directamente proporcional a la cicatería autoritaria de los medios oficiales. De ese modo contribuimos a un método que: 1) escondía la real correlación de fuerzas, y 2) engañaba a nuestros parciales. Insisto, esa polución viene de mis tiempos; es, por lo tanto, un álgebra viciada que hemos dejado como herencia.


Cuando una organización –o un conjunto de ellas-- distorsiona las cifras debe tener en cuenta que al final hasta el mismo grupo dirigente acaba creyéndolas. Ello le indispone a tener un juicio cabal de cómo está el estado de ánimo general, qué elementos conviene corregir, qué mejorar en lo sucesivo. En resumidas cuentas, es un mal asunto que, además, contribuye a recrear espejismos.


Así pues, quien haya hablado de doscientas cincuenta mil no sabe lo que se trae entre manos. Una manifestación como la de de hoy en Barcelona no necesita exageraciones. Ha sido muy importante. Y eso lo saben precisamente sus adversarios.


Radio Parapanda.
CHINA HOY - Estudio sobre relaciones laborales en China realizado por la Universidad del Pueblo de Pekín


viernes 13 de mayo de 2011

MEJORAD EL CONGRESO DE LA CES








Estamos ya, como quien dice, en la antesala del Congreso de la Confederación Europea de Sindicatos. Sobre dicho acontecimiento nuestro amigo Isidor Boix ha publicado en su blog dos entradas dando una opinión crítica que compartimos en Parapanda, al igual que el reciente artículo de Javier Doz que tampoco se anda con rodeos versallescos; especialmente cuando afirma que “la principal crítica que se puede hacer al texto es que no avanza en la construcción de una estrategia de acción sindical europea, que articule las luchas nacionales con las de carácter transnacional, y que permita ir construyendo una correlación de fuerzas más favorable para el sindicalismo y los trabajadores europeos ante los enormes desafíos que tienen que enfrentar. CC OO va a llevar este debate a Atenas”.


Doz apunta, como puede verse, no a cuestiones accesorias sino a la verdadera razón de ser del sindicato europeo, precisamente en una situación –que viene desde hace ya demasiados años— extraordinariamente complicada, agresiva se diría contra la “cuestión social” y de reaparición de peligrosísimas tendencias desagregadoras, xenófobas de los viejos y nuevos movimientos populistas, todos ellos prestos a cumplir la sentencia bíblica: "caiga Sansón y con él todos los filisteos". Así pues, diré sin ningún tipo de reparos que no vale el texto presentado por el grupo dirigente.


De hecho he releído atentamente los materiales congresuales. Mi impresión es que no hay un orden de prioridades en el elenco de problemas que sitúa el documento o, cabe la posibilidad, de que un servidor no lo haya sabido ver.


Sea como fuere, no hay otra salida que el propio congreso afronte el problema, aunque por muchas manos de pintura que se dé al documento puede que sea muy difícil corregirlo. De manera que sólo, en esa tesitura, cabe la siguiente salida: de un lado, que el resumen del debate enhebre una propuesta factible, ordenada de los principales desafíos a corto y medio plazo del sindicato europeo en la línea de lo que apuntan Boix y Doz; y, de otro lado, que la resolución final del congreso vaya en esa dirección con un texto claro que sepa priorizar objetivos, instrumentos y lo que sea menester.



Radio Parapanda. En el cincuenta aniversario de la muerte de un actor. Dos misivas a G.C.



Estimado señor Garicoper:Por la presente quiero decirle que la gente de este pueblo no le habría dejado solo ante el peligro, mucho menos estando con usted Gracequeyi. Lo digo porque no dejamos solo a Carancha cuando los civilones querían llevárselo al cuartelillo en plena huelga de la fábrica de tabacos. Menudo calcorreo se organizó. Sólo quería que lo supiera. Suyo que lo es, PL





***










Gary Cooper:¿De manera que fue usted quien delató a Carancha cuando la huelga de la fábrica de tabacos? No se preocupe, aunque lo hubiésemos sabido tampoco le hubiéramos dejado solo ante el peligro. La pista nos la dio la emisora de radio: el viejo locutor siempre anunciaba las películas de Garicóper. Años más tarde, el nuevo speaker decía Guery Cúper. Y de usted sabíamos la influencia anestésica de su costumbre delatora. No le saluda, JL












miércoles 11 de mayo de 2011

LAS IZQUIERDAS ESPAÑOLAS Y GARCILASO DE LA VEGA




Ya veremos en qué quedan las votaciones en los próximos comicios tanto locales como autonómicos. Pero, salga lo que salga, una cosa me parece necesaria: la reorientación de las izquierdas españolas hacia un itinerario de unidad de acción. Ese recorrido no tiene por qué eludir las diferencias de unos y otros. No debe tampoco obviar los contrastes entre ellos. Ni siquiera debe desdibujar el conflicto áspero. Pero debe saber, sin embargo, que las experiencias –de antesdeayer, ayer y hoy--, basadas en el mors tua vita mea, no sólo fueron inútiles sino contraproducentes para ambos en su conjunto. Más todavía, que en los tiempos que corren cualquier consideración del mantenello y no enmendallo conduce a amplias mayorías de la derecha y al camino de una hipotética hegemonía de éstas.


Como no nos hemos caído del guindo, sabemos con
Antonio Baylos, que hay una fuerte enemistad para conseguir dicha unidad de acción: "la inexistencia de programa de reformas por parte de la socialdemocracia europea, y especialmente de la española. Pero tampoco va mucho más allá un planteamiento de la izquierda alternativa que continuamente rechaza la cultura del gobierno como un peligro de contaminación de su identidad como fuerza política de repudio de lo existente. Para todos nosotros, sin embargo, es posible un espacio de convergencia entre la izquierda sobre puntos de partida comunes y medidas de reforma claras. Y ese espacio común es más fácil de abordar en los niveles de determinación de la acción política más cercanos al ciudadano, en los ayuntamientos y en las Comunidades autónomas". Se trata de responsabilidades (desigualmente) compartidas. Ahora bien, la parte de responsabilidad de cada cual debe entenderse para sí mismo como su particular cien por cien.


Digo que no nos hemos caído del guindo: sabemos hasta qué punto toda referencia a iniciar un camino de unidad de acción es visto por unos y otros (en el mejor de los casos) como una piadosa jaculatoria o incluso es recibida con un estrepitoso ardor iracundo. Pero la memoria histórica nos viene a decir que sólo y solamente en momentos unitarios es cuando las izquierdas han estado a la altura de lo que dicen ser y de los objetivos que persiguen. Los ciegos y los sordos disimulan que no lo ven y que no lo oyen.


Hubo un tiempo –que ya nos parece lejano-- de cainismo sindical. Un servidor fue testigo de aquellos aciagos momentos del “Mientes, Marcelino”, “Te equivocas, Nicolás”. Pues bien, a pesar de la desproporción injustificada entre decir que se miente y responder que se equivoca, nosotros –sindicalistas de Comisiones y Ugt-- empezamos a darle vueltas a la cabeza: no se podía mantener un encontronazo sistémico entre los dos grandes sindicatos que, peor todavía, recorría el pluriverso de los trabajadores con igual saña. Porque la pretendida mentira y la hipotética equivocación conducía al precipicio al conjunto asalariado y al sindicalismo confederal. Y, gradualmente –no sin asperezas en cada casa— fuimos transformando aquella zahúrda en unidad de acción de resistencia para, posteriormente, transformarla en unidad de acción como proyecto. Primera conclusión: la unidad de acción y su (correspondiente) acción en la unidad son beneficiosas. Aunque con cierto retraso pasos en ese sentido está dando el sindicalismo francés, pero no el italiano que lleva años sumido en una crisis algo más que epidérmica.


Pues bien, salvando las distancias entre la acción sindical y la política, ¿por qué las izquierdas españolas no se contagian un poco del estilo de Ugt y Comisiones Obreras? Ya hemos dicho que no concebimos relaciones políticas como una cuestión bucólica o versallesca. Simplemente, siendo cada cual como prefiere ser ¿es posible establecer unos mínimos de entendimiento? De no hacerlo, el mismísimo
Garcilaso de la Vega volverá a recordarnos el final de su soneto XXIII: “Marchitará la rosa el viento helado. / Todo lo la edad ligera / por no hacer mudanza su costumbre”. O la misma queja del décimo soneto: “Si no, sospecharé que me pusistes / en tantos bienes porque deseastes / verme morir entre memorias tristes”.


En resumidas cuentas, contagiarse un poco de los actuales usos y costumbres del sindicalismo confederal podría iniciarse a través de la paciente construcción de redes culturales informales, de una convivencia entre culturas capaz de dialogar entre ellas –con la transparencia del lenguaje y el respeto mutuo— sin pagar el peaje del patriotismo de organización y del sectarismo ideológico. Lo contrario es reafirmar la ley, enunciada tiempo ha por el Apotegmas, talabartero de Parapanda: la unidad de la izquierda es inversamente proporcional a los ataques que reciben los trabajadores y las capas populares.





Radio Parapanda. Nuestro amigo Antonio Lettieri escribe “El origen social de la crisis” en:
http://www.1mayo.ccoo.es/nova/files/1018/Informe36.pdf



domingo 8 de mayo de 2011

LA FATIGA SOLIDARIA DE OCCIDENTE





Afirman las noticias que en Siria son ya cerca de mil las personas que han sido asesinadas por el Régimen en las revueltas populares; también en el Yemen la represión está haciendo de las suyas. ¿Dónde está la pulsión de la solidaridad internacionalista en esta vieja Europa? Lo digo porque con excesiva frecuencia se critica –desde luego con fundamento-- la desinhibición de los gobiernos llamados occidentales. Pero no veo por ningún lugar una respuesta adecuada por parte del asociacionismo democrático europeo. ¿Se trata de una desconfianza hacia tales revueltas porque no responden a los cánones? ¿O es una consecuencia más de los procesos de renacionalización que parecen estar al orden del día? ¿O se trata, puestos a pensar con suspicacia, de que la solidaridad internacionalista está, desde hace tiempo, en barbecho? ¿O puede ser que todavía se mantienen los viejos intereses eurocéntricos? ¿O es todo ello amasado, revuelto y metabolizado, incluso en el asociacionismo democrático? Si esto es así, valdría la pena aproximarse a las razones de esa fatiga solidaria.


Vale la pena recordar que el documento fundamental del Congreso de la Confederación Europea de Sindicatos, que se celebrará dentro de poco en Atenas, arranca con este incípit: “Hay agitación en el Norte de África y Oriente Medio porque los pueblos árabes luchan para desalojar a los viejos dictadores brutales y corruptos y a sus regímenes autoritarios”. Lo que, a efectos declarativos, tiene su importancia, pero ahí se queda. De ahí que –sin ser excesivamente quisquilloso-- podríamos decir: “Amigos, podríais haber dicho algo más”. Quede claro que no se hace responsable a la CES de esa fatiga solidaria, ¡las cosas como son!. Porque, al menos en lo que a nosotros respecta, nunca tuvimos que esperar a ninguna autoridad para que supiéramos cómo reaccionar.


No hace falta decir que, en estos tiempos tan ásperos, el movimiento sindical (sin ningún género de dudas el sujeto más activamente comprometido) lleva un tiempo de sostenida acción colectiva con una ingente sobrecarga de trabajo haciendo frente a la durísima crisis económica. Ahora bien, la pregunta, así las cosas, sería: ¿esta sobrecarga de tareas es una lógica explicación o una excusa en esta fatiga solidaria con relación a las revoluciones democráticas de nuestras amistades del Magreb y Oriente Medio? Francamente, no lo sé. Pero la pregunta queda en el aire.


Lo que sabemos a ciencia cierta es que tales movimientos (todos ellos de una gran heroicidad) nos favorecen objetivamente también a nosotros. Sin embargo, parece claro que a las potencias occidentales no se les ha escapado el “peligro” de tales movimientos: prefieren que las cosas sigan como siempre, pues aquellas tiranías son una garantía para el status quo de la geopolítica y temen el resurgir de un polo que desequilibraría esa relación mundial de fuerzas. En resumidas cuentas, la fatiga solidaria les quita un peso de encima.





Radio Parapanda. Homenaje a Miguel Núñez en http://ladignitatdelapolitica.net/quisom


viernes 6 de mayo de 2011

ESTA DEMOCRACIA ENVEJECIDA O EL CHOQUE DE LOS ALTOS TRIBUNALES DE JUSTICIA

Homenaje a Moses Hess







El Tribunal Constitucional le ha enmendado afortunadamente la plana al Tribunal Supremo sobre el caso de Bildu. Ahora bien, tan radical discrepancia sobre un asunto de primer orden me ha provocado una enorme inquietud. ¿Cómo es posible que haya habido un contraste de tan alta envergadura? Que a un servidor le haya tranquilizado la postura del Constitucional, no despeja mi tribulación, porque no estamos hablando de minucias. Por eso doy constancia de ello en mi diario que, aunque íntimo, es público.


A mi juicio, más allá de la hipotética o real politización partidaria de la justicia española –y sus principales operadores jurídicos-- la madre del cordero está en el envejecimiento a marchas forzadas de la democracia y sus más conspicuos instrumentos. Esta es una democracia que está, desde hace tiempo, chocheando. Donde el problema número uno está en lo apuntado por Luigi Ferrajoli: “en la cada vez más fuerte la relación entre dinero, información y política”. Un dinero impaciente: la “nuova gente e subiti guadagni”, que decía el Dante; la información intencionadamente tendenciosa y expresamente mendaz; la política expresamente torticera que se pasa por la cruz de los pantalones así las reglas como las formas. Una democracia que se ha instalado en esa “normalidad”.


En otras palabras, el espectacular y caballuno desajuste entre ambos altos tribunales es algo más que la politización de la justicia. Esa, si la hubiera, es una consecuencia de las patologías de esta democracia chocha. Por supuesto, doctores tiene la Iglesia para aliviar esas consecuencias patológicas. Pero queda la raíz del problema: el pathos de la democracia, de esta democracia en concreto y no en abstracto. Si yo supiera …


… si yo supiera cómo indicar pistas para abordar este problemón, no duden que lo dejaría por escrito en un ejercicio de redacción. Pero mis saberes chusqueros no dan para más. Porque no es moco de pavo provocar una ruptura epistemológica dentro de la democracia para que haya una mejor democracia
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Radio Parapanda. GARANTIAS DE EMPLEO Y DERECHOS LABORALES EN LA LEY 35/2010 Habla Antonio Baylos desde la sinarquía de Parapanda.




















jueves 5 de mayo de 2011

EL PRIMERO DE MAYO, SEGÚN SALVADOR GINER

Ha muerto Daniel Gray Quillen




El profesor Salvador Giner –un sociólogo catalán reputado y respetado-- con motivo del Primero de Mayo, ha publicado un artículo en El Periódico, El porvenir del trabajo. Este artículo debe leerse con atención, procurando los sindicalistas evitar nuestro acostumbrado tono quejica. Más todavía, hay que leerlo sosegadamente y nunca en diagonal como parece ser habitual en mucha gente. Ahora bien, me he tomado la libertad de reflexionar en torno a lo que dice Giner y proponer algunas apostillas.


Primero. Me importa corregir que “la noble fiesta del Primero de Mayo, la que solía llamarse Fiesta del Trabajo” no tuvo esa connotación desde el territorio de las izquierdas sociales y políticas. Fue siempre denominada y ahora también Día Internacional de los trabajadores. Cierto es que, desde otras orillas, fue rebautizada como San José Obrero y hasta hubo quienes la certificaron como San José Artesano. No se trataba de deslices semánticos sino de otra cosa: desnaturalizar el sentido de unos orígenes, suficientemente conocidos, y deslegitimar –no ya la celebración en tanto que tal-- la acción colectiva de cada Primero de Mayo. Puestos a no ser distraído con “los nuestros”, diré que hace pocos años, en un lugar muy cercano, el sindicalismo confederal llamó al 1 (uno) de Mayo, como si fuera un día del calendario, sin la fuerza evocadora del Primero de Mayo. Uno es picajoso, ciertamente, pero estamos ante la misma confusión que se ha generado, desde hace no pocos años, en torno al día 6 de Marzo: no pocas voces convocan al Día internacional de la Mujer, cuando su origen y el habitual léxico de las izquierdas siempre fue Día Internacional de la Mujer Trabajadora. En resumidas cuentas, la mistificación –edulcorada en el mejor de los casos-- de la cuestión social.


Segundo. Salvador Giner dice: “Soy poco amigo de conmemoraciones. Los apremios del presente se me antojan más interesantes”. Aparentemente no hay nada que objetar, incluso si se está hablando de conmemoraciones como la que, dentro de poco, se celebrará con motivo del centenario de Émil Durkheim. Por lo tanto, nuestro hombre estima que, en su caso, tendrá la ocasión de “aprovechar que estos renglones saldrán un primer día de mayo para celebrarlo del único modo coherente con lo que digo. Con una reflexión sobre el presente y el porvenir del trabajo”.


Seamos claros: por lo general las movilizaciones del Primero de Mayo, desde hace muchísimos años, tienen más una característica de coyuntura que de evocación de sus orígenes que, en ocasiones, ni siquiera se citan tanto en la literatura “que convoca” como en la palabra de los oradores. El peso del discurso, así escrito como oral, se centra en los problemas del momento, justamente en los que relata el profesor Giner. Así, pues, repase el reputado sociólogo la característica de este Primero de Mayo, y verá que no hay lugar para afirmar que “si en vez de ello, lo único que hacemos para celebrar o recordar vagamente lo que significa (o significaba) el Primero de Mayo es degradarlo a la condición de fiesta laica de guardar, a conmemoración inocua, la cosa tal vez no valga la pena”. Repase, repito, por ejemplo lo dicho por la pancarta, ridiculizada por Duran i Lleida, dirigente democristiano. A lo que respondió con cristiana ironía Joan Carles Gallego, primera estilográfica de Comisiones de Catalunya : el dirigente demócrata-cristiano debe saber que pancarta era la “Bula pontificia de los siglos XI-XII que incluye y confirma los bienes de un monasterio o de una iglesia” en
los de la pancarta. Toda una retranca (malafollá) que podría indicar que el sindicalista catalán tiene remotos orígenes de Granada. [El origen de la palabra malafollá interesa aclararlo para no dar lugar a malos entendidos entre las lectoras foráneas: viene de los herreros y caldereros del Albayzín. Cuando el aprendiz no le daba el ritmo adecuado al fuelle, el hogar perdía la temperatura necesaria. Se decía del aprendiz que tenía mala follada (follá, en andaluz), que no follaba bien (búsquese follar en el diccionario antes de pensar que es un comentario soez].


Tercero. Ahora bien, Salvador Giner tiene más razón que un santo cuando requiere “reflexión sobre el presente y el porvenir del trabajo”. Pero, puestos a no dar cuartelillo, aunque un día al año, sea o no Primero o uno de Mayo, no haga daño, lo más conveniente es que dicha reflexión sea sostenida en el tiempo, porque cada día que pasa contiene importantes variables en el pluriverso del trabajo. No sólo los sindicalistas sino también el mundo del (necesario) talento académico. Por ejemplo, ahí está –viendo pasar el tiempo como La puerta de Alcalá-- la Fundación Primero de Mayo, que dirige ese joven sindicalista que es Rodolfo Benito, del que no se descarta que también tenga orígenes granadinos.


Cuarto. En todo caso el profesor Giner nos abrió el apetito al requerir la reflexión sobre el presente y el porvenir del trabajo. Un servidor se preparaba a encontrar algunos indicios en su artículo sobre tan importante asunto, especialmente porque hacía poco que había leído muy atentamente su espléndido prólogo al libro de Bruno Rizzi, La burocratización del mundo (Península, 1980), hoy prácticamente agotado. No se cumplieron mis expectativas. Habrá que esperar otra ocasión: también Homero dormía.