viernes, 31 de octubre de 2014

¿La independencia de Cataluña?: El día después



Manuel Gómez Acosta, Ingeniero Industrial. Miembro de Federalistes d’Esquerres


El presente escrito es un alegato contra la Independencia de Catalunya desde posiciones inequívocamente democráticas y de izquierdas. Democráticas porque considera que la opinión de los catalanes es un elemento plenamente necesario,  aunque no suficiente,  para la solución del conflicto  desde la legalidad y con plenas garantías democráticas. De izquierdas porque considera que la independencia tendría costes irreparables, sociales y económicos, que repercutirían sobre los trabajadores catalanes y el resto de los trabajadores españoles.
Pero con la misma rotundidad que afirmo mi posicionamiento en contra de la secesión, la reflexión no está construida desde el unitarismo  casposo de los viejos guardianes de la unidad de la Patria, sino desde posiciones nítidamente de izquierda progresista que considera que la unidad de los trabajadores españoles no debe romperse. Reivindico el viejo principio moral   de la solidaridad territorial entre todos los pueblos de España.


El artículo, denuncia el carácter taumatúrgico del llamado “dret a decidir”, escudo mágico e invencible, bálsamo milagroso que protege de la intemperie, deja fuera a los que discrepan,  asigna el carnet de “patriota” a quien lo defiende y acusa de anti demócrata a quien lo matiza.

Reivindico la necesidad de votar con plenas garantías democráticas, superando las limitaciones de un referéndum, en donde  no existen garantías para quienes discrepan puedan explicitarlo.

Reivindico al mismo tiempo la gran oportunidad de aprovechar el momento histórico en el que estamos viviendo, para la recomposición de todas las fuerzas de izquierda de las Españas en la búsqueda de un  gran pacto que nos permita rescatar el Estado del marasmo en el que está inmerso,  la reconstrucción y   modernización de  sus obsoletas estructuras,   y la reforma  del marco constitucional en la dirección federal. Es decir,  devolver el Estado a sus legítimos propietarios, los ciudadanos

JUNTOS, ciudadanos y trabajadores de Catalunya y del resto de España, PODEMOS
  

El “dret a decidir” y el 9N

¿Es el  “dret a decidir”, una exigencia democrática de la sociedad catalana para conocer lo que los catalanes deseamos y queremos? ¿Es solo una brillante estrategia, que permite dejar en la intemperie a quien la discute, acusar al “enemigo común” de antidemocrático y cohesionar al independentismo? ¿Es al mismo tiempo una estrategia de posicionamiento de las fuerzas soberanistas en su hoja de ruta hacia el reparto del poder autonómico?

La no realización del 9N “fetén” es una buena noticia para el independentismo. Del “Madrid nos roba” al  “Madrid no nos deja votar”, permite mantener activada la tensión secesionista y da el protagonismo a las fuerzas más reacias a cualquier tipo de negociación. 

Votar en democracia significa hacerlo no solamente desde la legalidad, sino con todas las garantías democráticas. Como apuntaba el profesor Joaquim Brugué, catedrático de Ciencia Política de la UAB, tras dimitir de la “Junta electoral del 9 N” «en las condiciones actuales no se dan las garantías para que su desarrollo sea plenamente transparente y democrático»: inexistencia de un organismo independiente de control del proceso y de resolución de las posibles reclamaciones, carencia de un censo de votantes,  ausencia total de neutralidad de las instituciones convocantes, sin maquinaria legal avalada por los secretarios municipales, sin seguimiento contrastado…

No es verdad que a los catalanes no se nos deja votar, los catalanes votaremos con plenas garantías democráticas, en los próximos meses y a lo largo del 2015. Municipales para elegir nuestros gobiernos locales y alcaldes representativos, en las legislativas para que nuestros representantes defienden los intereses de los ciudadanos de Catalunya en el Congreso de los Diputados y autonómicas cuando el President Mas las convoque para elegir el nuevo  Parlament de Catalunya,  que evaluará cual es la fuerza democrática, de las diferentes propuestas que explicitaran la relación de Catalunya con el resto de España: declaración unilateral de independencia, negociación de ésta con el Estado, negociación de una propuesta de reforma federal constitucional, continuismo….

El dia despues

El día después, será el final de una estrategia manipuladora y simplista, a partir de ese día, el que podamos votar o no, dependerá del President Mas.

El 9 N volverá a ser otra de las fechas del universo mágico del independentismo. El independentismo realizara su cuarta demostración de fuerza desde el 2012. En mi opinión sería un gravísimo error por parte de Gobierno de Rajoy impedirlo: su prohibición activaría el radicalismo.

El 10 N, el independentismo “perderá el escudo heroico de una frase imbatible”, se verá sometido al juego democrático de las elecciones y a la evaluación por los ciudadanos de las diferentes opciones. Será la hora de la Política de las mayorías y minorías, frente a la astuta y sagaz estrategia del “dret a decidir”. Será la hora de la verdad para todos.

En el campo del nacionalismo se abrirá una lucha fratricida por el poder, entre CiU y ERC, lo que el nacionalismo ha querido evitar a toda costa, la pretendida unidad no es sino miedo a la discrepancia y a las propuestas diferentes..."el morí Cambó frente al Visca Macià"

En el campo de las fuerzas de la izquierda, el escenario deberá clarificarse. La CUP debe decidir si sigue apuntalando a los ultra liberales de la derecha nacionalista o apuesta por la unidad con el resto de los trabajadores españoles, ICV si su mayoría federalista sigue secuestrada por su derecha soberanista, el PSC tendrá que decidir que quiere ser de mayor,  un partido socialista o una formación catalanista de corte liberal y por fin los sindicatos no tendrán más remedio, una vez desaparecido el paraguas del “dret a decidir”, que enfrentarse a la realidad de la reforma laboral , a la desindustrialización de Catalunya, al aumento de la desigualdad, a la privatización de la sanidad pública, al deterioro de las condiciones de trabajo, será un momento difícil para unos sindicatos que no tendrán más remedio que apuntarse a la defensa de los intereses de la clase si no quieren desaparecer.


Los trabajadores de Catalunya ante las incertidumbres del proceso

¿Tenemos derecho los ciudadanos de Catalunya a preguntarnos si la independencia es un buen negocio, o sin embargo introducir esta reflexión nos apunta inmediatamente al bando “españolista” del miedo?

¿Es para la izquierda, una obligación plantearse en qué medida la independencia mejora las condiciones de vida de los trabajadores...?

Ha llegado el momento de que  la izquierda catalana y del resto de España aborde el tema de la independencia en su vertiente económica y social. La izquierda catalana tiene que decir con toda claridad si renuncia a construir un proyecto de reforma del estado Español con el conjunto de los trabajadores de los pueblos de España  y si apuesta por el abandono de la unidad de la clase trabajadora española

Los grupos de presión económica que dan su apoyo a las burguesías nacionales  han dado sus argumentos, en el lado “almogàver”, el colectivo Wilson encabezado por el economista ultra-liberal Sala i Martin;  en el otro,  el más representativo el publicado  por el Instituto de Estudios Económicos dirigido por Jose Luis Feito, de la misma tendencia ideológica.

¿Desde la izquierda qué argumentos se han aportado al debate económico? ¿Acaso las repercusiones económicas de la secesión no afectaran gravemente a los trabajadores catalanes y al resto de los trabajadores españoles? Ante la incertidumbre del proceso, ¿es de izquierda argumentar como hace ERC, que la independencia es un problema de dignidad y que los costes económicos habrá que asumirlos sean los que sean, o tratar de minimizarlos , para recuperar la libertad? ¿Qué libertad, la de unos ciudadanos  obligando a otros ciudadanos a ser extranjeros en su propia tierra?

Costes económicos, sociales, políticos e institucionales

¿Analizar las repercusiones de la secesión sobre la balanza comercial, la inversión extranjera, la deuda pública y el déficit y sus consecuencias sobre el empleo, las pensiones y la seguridad social, es algo  intrascendente para los trabajadores catalanes?

Ha llegado el momento de ofrecer argumentos, contrastar análisis y refutar pronósticos. Ha llegado el momento de preguntarnos si la secesión es un buen negocio para Catalunya.  ¿Preguntar, cómo hace la ANC  en su “encuesta” a domicilio, a qué queremos dedicar los 8.000/16.000 M€ anuales que España nos roba , es un acto de demagogia o un elemento de reflexión? ¿Repartir como hace la ANC salvoconductos entre los comercios “amigos”, ayuda al necesario dialogo entre las partes  o es algo más: un elemento de coacción intolerable en cualquier país democrático”

Sin ánimo de abrumar al lector con una montaña de datos que pueden ser considerados como poco objetivos, apuntemos brevemente algunos elementos para la reflexión.

Desde el punto de vista de la balanza comercial  hay que tener en cuenta que el resto de España representa para Catalunya el 45% de su comercio. Catalunya vende bienes por 44.000M€ al resto de España, siendo Aragón con 11.500M€  nuestro principal socio comercial, por encima de Alemania y Francia. La balanza comercial de Catalunya es de superávit con el resto de España y representa el 9,7% del PIB catalán.  Por el contrario es deficitaria con el resto del mundo

La secesión podría implicar lo que se conoce como “efecto frontera” es decir una reducción de los flujos comerciales con nuestros principales clientes, el resto de España ¿Podemos afirmar que no es importante ni significativo poner en riesgo las relaciones comerciales con nuestros principales clientes?

La inversión extranjera en Catalunya creció un 31,5%  en 2013,  hasta 3.511 millones de euros,  contrasta con una caída de Madrid del -7,1%, que pese a todo lidero la inversión extranjera ese año con 8.365M€. Según anunciaba el Financial Times los inversores no se “creían” el proceso soberanista iniciado en Catalunya.

El problema surge en el 2014, en los primeros seis meses del año, la inversión extranjera en Catalunya ha caído un 59% al pasar de 1.268 M€ en 2013 a solo 523 M€ en el actual ejercicio. Por áreas de actividad  la caída de la inversión ha afectado entre otras a las industrias manufactureras que han recibido en el primer semestre del 2014 un 77% menos de inversión extranjera que en 2013. Hay que tener en cuenta que los periodos de maduración de las inversiones extranjeras se mueven entre los 6 y los 18 meses,  hasta que deciden llevarlas a cabo, lo que supone que en estos momentos los inversores están a la espera de la evolución de los acontecimientos

Desde finales del 2010 cuando CiU tomó posesión del Govern de Catalunya hasta finales del 2013 la Comunidad de Madrid ha recibido 40.506 M€ de inversión extranjera,  frente a los 10.891 M€ de Catalunya

La actual deuda de la Generalitat asciende a más de 60.000M€, deuda que tendría que asumir en solitario para hacer frente a sus compromisos de devolución en caso de secesión. A ello habría que añadir los casi  200.000 M€, que le corresponden de la deuda española. Esta deuda pública de una Catalunya independiente supondría un 118% de su PIB, lo que  implicaría una carga financiera inasumible que se agravaría con las dificultades de acceso a los mercados, las dudas sobre la utilización del euro  y al coste de financiación con prima de riesgo muy alta.

En cuanto al déficit se estima que este en el caso de una Generalitat independiente alcanzaría los 20.000M€, como resultado de asumir las nuevas competencias que corresponderían al nuevo Estado, cantidad superior a los posible ingresos derivados compensatorios del déficit fiscal de Catalunya con el Estado. Déficit fiscal que se mantendría en el caso de permanecer en Europa al tener un PIB superior a la media europea, Catalunya sería un contribuyente neto

Otra de las consecuencias a asumir, sería el alto riesgo al que se sometería a nuestro sistema financiero. El conjunto de entidades bancarias tiene en Catalunya depósitos por valor de 195.000M€,  frente a  unos 292.000M€  de créditos concedidos. Este “funding gap” que es como se conoce este desfase, que en la actualidad se financia con depósitos del resto de España y el BCE,  hace al sistema bancario en Catalunya especialmente vulnerable ante los problemas de liquidez a los que habría que hacer frente en los primeros meses/años de la independencia.

Empleo y Seguridad Social. En los primeros años del nacimiento del nuevo Estado el sistema público de pensiones aumentaría su déficit como consecuencia de la caída de los cotizantes a la Seguridad Social derivada del incremento el desempleo provocado por la caída de la inversión extranjera, las incertidumbres de la devolución de la deuda, la financiación del déficit y los riesgos financieros asumidos. Se me dirá que todo esto será coyuntural que solo afectara a los primeros años del nacimiento del Estado Nuevo. ¿Puede la izquierda catalana ser insensible a unos hechos que pueden afectar gravemente a las condiciones de vida y empleo de los trabajadores?

¿Los riesgos institucionales de permanecer durante años o para siempre, fuera de los organismos internacionales como NN.UU, UNICEF, PNUD, OIT,  la UE,….quien los asume? ¿Quién asume  la ruptura de la cohesión social, la fractura de la sociedad catalana, el enfrentamiento civil entre unos catalanes que imponen a otros catalanes el tipo de pasaporte que deben llevar y el País al que deben pertenecer? ¿A quién beneficia la independencia? ¿Estamos seguros que los trabajadores saldremos beneficiados de este proceso?

¿Debe renunciar la izquierda catalana a la transformación del Estado Español y a construir una alternativa democrática, progresista y transformadora de la realidad social? ¿Debemos irnos y dejar abandonados a su suerte al resto de los trabajadores españoles  o por el contrario construir y recomponer  juntos un nuevo bloque de progreso?

A lo largo de la Historia a los trabajadores nos ha ido mucho mejor cuando hemos caminado juntos “codo con codo”, el separarnos nos hace más débiles, más vulnerables. Dividirnos ha sido siempre un objetivo de la clase dirigente, ¿se lo pondremos tan fácil?

¿España es nuestro enemigo?, como se nos quiere hacer creer desde el soberanismo liderado por la derecha catalana y sus acólitos , o ¿ nuestros enemigos son los recortes, las políticas de ajuste, la reforma del mercado laboral aplaudida por CiU, con el silencio de ERC,....?

¿Y si el dogma de fe de que la independencia nos hará libres, más ricos, más felices, sólo fuera eso, un dogma de fe...?

La independencia puede que no sea mala para una determinada Catalunya,  pero dudo que sea buena para sus ciudadanos, pero estoy seguro que es enormemente negativa para los trabajadores catalanes y del resto de España.


Mejor juntos


A los catalanes no nos ha ido tan mal cuando hemos caminado juntos con nuestros hermanos el resto de los españoles a lo largo de la Historia. Catalunya disfrutó durante siglos de un mercado cautivo, desde 1820 hasta el  Plan de Estabilización de 1959,  el proteccionismo catalán se impuso en España. A partir de  1714,  el desarme arancelario con el resto de los territorios ibéricos supuso para Catalunya uno de los momentos de mayor auge económico de su Historia

Juntos, catalanes y el resto de los españoles, combatimos al fascismo cuando Europa miraba para el otro lado. En la defensa de Madrid, los milicianos madrileños luchaban también por las libertades nacionales catalanas. Muchos catalanes y españoles perdimos la guerra civil, en el bando vencedor se alineaban la oligarquía financiera vasca, los terratenientes andaluces y la burguesía industrial catalana, fuerzas económicas que construyeron un Estado depredador, útil para la defensa de su interés de clase.

Catalunya es elegida  desde el punto de vista industrial,  como la base económica industrial del capitalismo español, por su mayor capacidad productiva, mano de obra barata proveniente de otras zonas deprimidas, lo que garantizaba una mayor competitividad, con una envidiable situación logística. Se instalan en Catalunya fábricas de automoción, química, refinerías, se desarrolla el sector eléctrico y gasístico, el capitalismo español necesitaba de Catalunya y encuentra su mejor aliado en la patronal catalana. Madrid se reserva la base económica del sistema financiero y de los servicios, así como el control político.

Llegó la democracia y la Constitución de 1978 trajo a Catalunya el periodo de más crecimiento económico y desarrollo productivo de toda su Historia. Catalunya crece y su renta per cápita supera a la media europea. Catalunya hace de motor de la economía española y aprovecha las sinergias del proceso y el tamaño del mercado doméstico para liderar el desarrollo económico español.

Barcelona consigue los Juegos Olímpicos del 92 y con ello una de las mayores inversiones públicas del Estado Español a lo largo de la Historia. El Plan Delta del Llobregat impulsado con gobiernos socialistas, ayuda a convertir Barcelona es el primer “hub” logístico del Mediterráneo: una terminal  aeroportuaria la T1 que recibe casi 30 millones de pasajeros/año , un puerto de contenedores que lidera las operaciones en el Mare Nostrum,   una terminal de cruceros que recibe anualmente a más de 2 millones y medio de visitantes. Unas infraestructuras de movilidad de referencia en toda Europa, una red regional de alta velocidad que une sus cuatro capitales de provincia algo inusual e inédito en las Áreas Metropolitanas europeas.  Es cierto que el comportamiento de los Gobierno conservadores en Madrid,  en relación al corredor MED ha sido cicatero y en ocasiones poco decidido en su defensa en Europa, pero no es menos cierto la incapacidad  de los Governs de la Generalitat en conseguir acuerdos que permitan avanzar en la obtención de las inversiones necesarias .El Gobierno en Madrid no ayuda y la Generalitat convierte su incapacidad en victimismo, alimento para la secesión.

Barcelona, sede del ordenador “Mare Nostrum”, el supercomputador más potente en España y uno de los más potentes de Europa , sede de la agencia europea de la energía de fusión ITER (International Thermonuclear Experimental Reactor), sede de la organización “Unión para el Mediterráneo”…todo ello logrado a propuesta de los Gobiernos españoles de turno…

Propuestas desde la izquierda para activar el dialogo, la necesidad de cambios profundos en el Estado y en la sociedad española.


La izquierda está obligada a hacer pedagogía sobre los desencuentros,  a construir puentes para el dialogo y  propuestas para el encuentro. A desmontar la manipulación derivada de la frustración de la sentencia del TC sobre el Estatut de Catalunya, ¿estamos seguros que fue un acto consentido de humillación contra Catalunya? Algún día la izquierda catalana PSC e ICV tendrán que explicar por qué apostaron de forma tan irracional al  linchamiento de la Constitución, sin hacer ninguna propuesta para superar el desencuentro. ¿Tal vez miedo a su propio linchamiento?

La  izquierda debería asumir el protagonismo de la reconstrucción de una España atractiva para todos sus ciudadanos, respetuosa en el reconocimiento nacional de todos los pueblos del Estado. El problema de la España de hoy, no es solo el que se quieran ir muchos catalanes, sino su incapacidad para hacernos sentir a sus ciudadanos participes de un proyecto compartido

El gran reto de la izquierda, debería ser  reconstruir un Estado social capaz de garantizar los servicios públicos de calidad,  combatir la brecha de la desigualdad, regenerar la democracia, desactivar la corrupción generalizada, construir el futuro…todo eso lo debemos hacer juntos. España no podrá hacerlo sin Catalunya ni Catalunya sin España.

Regeneración política, construir nuevas formas  de hacer Política, un nuevo código expositivo  capaz de transmitir  a la población mensajes claros,  lejos de los “criptogramas” emitidos por  los actuales políticos profesionales, espontaneidad frente a las  fidelidades corporativas de grupo, lealtad solo con los ciudadanos.

La izquierda en España, sobre todo la “nueva izquierda”,  intenta organizar la movilización de los ciudadanos contra la corrupción, contra la privatización de los servicios públicos, contra la desigualdad , en defensa de la sanidad pública, se evitan el cierre de hospitales, se combate por la enseñanza pública de calidad … En  Catalunya, por el contrario, las grandes movilizaciones son fundamentalmente de carácter identitario, siendo relegadas las reivindicaciones de carácter social a un segundo plano.

Quizás sea algo más que una anécdota las desafortunadas declaraciones de la líder de Omnium Cultural intentando justificar los casos de corrupción en Catalunya con la persecución de los aparatos del Estado contra el independentismo. Esa es la principal consecuencia de que sea el nacionalismo quien lidera las movilizaciones

La solución federal

No pretendo a estas alturas de mi exposición hacer una documentada reflexión federal, no es el momento ni soy un especialista en la materia. Solo apuntaré de forma sucinta y comparada, aun a riesgo de superficialidad, algunos elementos definidores de los dos procesos


        Lo “federal” como solución integradora frente a la incertidumbre y los costes de la fractura secesionista.
        La heterogénea complejidad federal frente a la simplicidad del dogma de fe independentista.
        La razón democrática frente la pasión identitaria.
        La necesidad de la negociación y la búsqueda del acuerdo, poniendo en valor lo que tenemos en común, frente al discurso totalitario de que la “mayoría se impone”.
        La legalidad democrática y la “legitimidad popular”, compatibles entre sí.  
        La gestión de la compleja realidad frente al “capricho” de la quimera.
        La cooperación reticular frente a la bilateralidad egoísta.
        La solidaridad entre ciudadanos libres frente el egoísmo de los territorios.
        La integración de la singularidad frente a la exacerbación de lo “diferencial”.

 A modo de conclusión :

Desde la Plaça de Sant Jaume se hace “política” en la “nube”,  publicitando la “sagacidad”, la “astucia”, el regate en corto…, y se desprecia el marco legal. Desde la Moncloa, se utiliza el marco legal y la Constitución como arma arrojadiza para evitar hacer Política. La Política debe ser capaz de convertir el conflicto en oportunidad  y debería permitir  iniciar un proceso de reformas que permitan modernizar y actualizar nuestro marco democrático, haciendo que los catalanes y el resto de los españoles nos sentimos cómodos en la España Federal.

Radio ParapandaMUTACIÓN Y REINVENCIÓN

2 comentarios:

Miquel dijo...

Y ahora deseo la respuesta.
Yo, Miquel Cartisano, criado en las chabolas de Montjuich al mismo tiempo que Candel vivía en las de la Zona Franca, de 61 años de edad, pregunto :

Si los responsables de las urnas son voluntarios en número de 40.000, y estos voluntarios son todos de ER, Omnium Cultural, CiU y Deret a Decidir, o sea, de una misma y univoca respuesta ¿ Cuáles son mis garantías de que cuando se haga el recuento no se me estafe ni en número de votos, ni en votos emitidos para las diversas respuestas que se puedan dar ?
Con el permiso del Sr Junqueras y el Sr Más y las Omnium, he de poner en duda esta votación. No tengo garantías de veracidad en el recuento.
Por supuesto que me se la respuesta ¿ porqué no voy yo y gente como yo a las mesas a verificar las urnas ?, la respuesta es sencilla, porque no soy partícipe de una idea descabellada; perque soc dels altres catalans; perque no m´agraden ni Ciu ni ER y porque a mi, el agitar trapos en nombre de patrias, me da grima.

Salut

Tomás dijo...

Hola José Luis. Nos conocimos en las postrimerías del franquismo y en la pre transición,cuando al regresar a Mataró y antes de ir a tu casa, pasabas por el local de la CNS comarcal, en la plaza de Las Teresas, para cambiar impresiones con tus compañeros de CC.OO. Ya habrás adivinado que soy Luis Garnacho.
Guardo desde entonces un muy grato y perdurable recuerdo de ti y te sigo asiduamente en tus blogs. Me sorprendía no encontrar en tus artículos alguno que hiciera referencia o crítica al "prusés" impulsado
por Mas y Junqueras y apoyado sin reservas por CC.OO. y UGT de Cataluña. Mi condición de jubilado no sólo de cualquier actividad profesional sino de la actividad política, no empece para que me interese por ésta, lo que me ha llevado a pensar que quizá fuera necesario que la izquierda de tradición marxista, reconsiderara la doctrina leninista (stalinista) sobre la Cuestión Nacional y repasara las posiciones heterodoxas de Rosa luxemburg adecuando la vieja terminología, no tanto porque las viejas nociones como "proletariado", "revolución", "clase obrera" hayan caído en desuso o se hayan vaciado de contenido, sino porque la realidad ha cambiado. Sin mucho esfuerzo, como textualmente asegura María José Aubet, (traductora y prologuista de "La Cuestión Nacional", (Ed. El Viejo Topo, primera edición, Diciembre de 1998) "...con un pequeño esfuerzo es posible todavía leer "desposeídos y excluidos" en lugar de "obreros", globalización y mercados financieros" en lugar de "imperialismo", o "ricos y expoliadores" en lugar de "burguesía"...
Recibe, querido José Luis, mis saludos más afectuosos.